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27 de septiembre 

Las petroleras. Llamamiento

   A principios de junio de 2002 en Mongomo, coincidiendo en fechas con el jucio del cine Marfil, entre pancartas que pedían fuertes condenas contra Felipe Ondó y Guillermo Nguema Elá se celebró el cumpleaños de Teodoro Obiang Nguema. Entre los asistentes  repartieron un objeto inusual, un libro. Se titulaba "Mi vida por mi pueblo" y se pretendía que su autor era el propio dictador guineano. A la "autobiografía" de Obiang se sumaban varios escritos dedicados a elogiarle sin medida alguna. Entre estas manifestaciones de culto a Obiang estaba un escrito de Chester Norris, antiguo embajador de los Estados Unidos en Guinea, fundador de la petrolera Walter, accionista de Nomeco y, en aquel momento, dirigente de la Ocean Energy. El escrito de Norris es un poco largo pero refleja muy bien las relaciones de aquel momento entre las petroleras norteamericanas y el dictador:

   "Conozco al presidente Obiang desde hace unos quince años. Desde entonces nuestras relaciones, en mi opinión, han sido al mismo tiempo agradables, útiles y positivas tanto para Guinea Ecuatorial como para los Estados Unidos. Cuando tomé posesión como embajador de Estados Unidos en Guinea Ecuatorial, el presidente Obiang y yo trabajamos juntos en varios proyectos que hoy han beneficiado el desarrollo económico y social de ambas naciones, pero también pude constatar que en varias ocasiones los intereses y las posiciones de nuestros países convergían, como por ejemplo en las Naciones Unidas. En efecto, el presidente Obiang siempre expresó con firmeza su deseo de que nuestros dos países mantuvieran unas relaciones de trabajo muy intensas.

   A finales de los años 80, cuando me encontraba destinado allí, Guinea Ecuatorial sufría una seria recesión económica, debido a la debilidad del precio mundial del cacao, lo cual privaba al país de la mayor parte de sus ingresos en divisas. Guinea Ecuatorial dependía pues fuertemente de la ayuda exterior.La situación actual contrasta con la anterior: los ingresos del país son hoy sustanciales desde que éste se está transformando en uno de los principales productores de petróleo de Africa.

   Éste cambio formidable se debe esencialmente a la acción del presidente Obiang y de sus colaboradores del Ministerio de Minas y Energía. Desde el principio el Presidente tomó la decisión de comportarse franca y equitativamente con las empresas petroleras americanas Walter International y CMS Nomeco, las dos pioneras, y posteriormente con Exxon/Mobil, política que ha establecido el fundamento para las inversiones masivas americanas en planta y equipos que proporcionan actualmente ingresos importantes y significativos al país.

   Al practicar esta política apta para atraer y mantener una inversión extranjera substancial, en mi opinión el presidente Obiang ha actuado de manera ejemplar para el resto de África Subsahariana, del Este, del Oeste y Central. El Presidente siempre ha sido un hombre de palabra y ha dado prueba de capacidad en buscar para su país beneficios a largo plazo, en vez de favorecer las ganancias inmediatas que llevarían a que los mejores proyectos no pudieran materializarse o que se abortaran en la primera fase de su ejecución.

   Quisiera volver al interés del presidente por su país con el objetivo de hacer que se beneficie  de manera amplia todo el pueblo. A lo largo de todos estos años, y en el curso de nuestras múltiples horas de discusiones sobre este importante tema, pude catalogar su deseo sincero de transformar la situación de su país y hacer que el pueblo ecuatoguineano se beneficie de la nueva riqueza. Como todo lider responsable, está plenamente convencido de la necesidad de que se construyan escuelas, se edifiquen instalaciones médicas, se creen empleos para todos y que se puedan cubrir las necesidades esenciales que constituyen la base de la vida de las poblaciones. 

   Estoy seguro de que bajo su dirección decidida y con el concurso de todos los socios internacionaless con buenas disposiciones - como son el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo o las empresas norteamericanas -, dichos cambios positivos se producirán con bastante rapidez. En efecto, cualquiera que viaje hoy por los poblados ya puede constatar muchas mejoras.

   Me siento muy satisfecho de haber podido desempeñar un papel decisivo, ayudando a Guinea Ecuatorial a implicarse en la producción y explotación del petróleo, para pasar de la situación de país pobre, uno de los más pobres del continente, a la de uno de los más ricos. No sería exagerado decir que Guinea Ecuatorial tiene el potencial de convertirse en el "Kuwait de África".

   Para terminar, quisiera dirigirme a usted, señor Presidente y permitirme el darle un consejo amistoso: continue tratando  con equidad a las empresas petroleras y no habrá límites para el crecimiento y la prosperidad de que gozará Guinea Ecuatorial. Entonces, señor Presidente, aglutine a todo el puebo de su país a su lado en esta marcha beneficiosa y exaltante".

   Es un escrito nada respetuoso con la verdad. Falsea todos los aspectos de la realidad guineana a los que se refiere y miente también en lo que hace a la naturaleza de las relaciones existentes entre Obiang y las compañías petroleras (¿"francas y equitativas?"). Son especialmente lamentables sus referencias al beneficio que para los guinenos ha supuesto la explotación de sus riquezas petroleras. 

   Oculta que las petroleras encontraron en la debilidad del régimen guineano de mediados de los noventa una oportunidad de negocio y aprendieon a coexistir muy pronto con todos sus excesos. 

   Destila, además, un ambiente de impunidad, de estar instalado [su autor] en la idea de que la alianza entre Obiang y las petroleras norteamericanas iba a poder durar siempre en las poco ejemplares condiciones de aquellos años. 

   Pocos en Estados Unidos se atreverían hoy, tras la publicación del Informe del Senado norteamericano sobre la banca Riggs, a firmar un escrito como ese.

   Hace algo más de una semana el presidente de Marathon Equatorial Guinea Production, la delegación de Marathon en Guinea, invitó a visitar las instalaciones de la compañía a los integrantes del parlamento guineano. Pronunció ante ellos un discurso breve pero en el que hizo referencia a uno de los eslóganes centrales del régimen: "Por una Guinea Mejor". "Por una Guinea Mejor, sí, pero una Guinea Mejor para todos los guineanos". Bromeó después con las irregularidades impositivas a que les "somete" la administración de Obiang y se refirió a las multas injustificadas que a penas disimulan la práctica de la "mordida" por parte de los dirigentes del régimen...

   No basta con estas pequeñas correcciones. Los datos aportados por el Senado norteamericano exigen un nuevo modelo de relación entre las petroleras y Obiang. Las empresas norteamericanas se han mostrado dispuestas en estos años a transigir con todos los abusos del régimen, han aceptado los pagos irregulares, tienen la desfachatez de pagar los dineros del petróleo fuera del país y en cuentas que saben positivamente sirven a la corrupción de la familia Obiang, han aceptado todo tipo de abusos en las políticas de contratación de personal, favoreciendo a los parientes del régimen a sabiendas muchas veces de su manifiesta inutilidad. Han desarrollado, y desarrollan, acciones de lobby para embellecer la figura de Obiang y de su régimen execrable. Son los principales apoyos exteriores de la dictadura guineana, una dictadura que a despecho del cinismo de Chester Norris utiliza la miseria de sus ciudadanos como herramienta política. 

   Desde nuesta organización llamamos a todos, guineanos, y militantes de la solidaridad con Guinea en cualquier parte del mundo a denunciar con todos los medios a su alcance el comportamiento de las petroleras. Les animamos también a dirigirse a ellas para transmitirle la desazón y el rechazo que nos produce su conducta, a exigirles transparencia en sus operaciones económicas en Guinea. [Desde hace meses existe una iniciativa por la transparencia en Guinea y en otros países, alentada entre otros por Global Witness]. 

   El comportamiento de las petroleras norteamericanas en Guinea no puede estar [no va a estarlo] al margen de la ley, deben dejar de colaborar con un régimen corrupto como el guineano, basado en la opresión sistemática de su pueblo. Debemos exigirselo todos y con todos los medios a nuestro alcance.  

   

 

 

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