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HOJAS INFORMATIVAS

 

 21 de septiembre de 2007

La clínica Mayo, de Rochester (USA), confirma que el dictador ecuatoguineano recibe atenciones médicas en sus instalaciones

   Un boletín hecho público en la noche de ayer (a las 10 horas y 6 minutos) por la clínica Mayo de Rochester, en Estados Unidos, confirma que el dictador ecuatoguineano, Teodoro Obiang Nguema ha recibido atención en sus instalaciones durante esta semana. Según el citado boletín, Obiang se habría hecho "un chequeo" aunque no da cuenta de sus dolencias

   El boletín se extiende después por distintos aspectos de las relaciones entre Obiang y los Estados Unidos y da noticias "exóticas" de la biografía del dictador, entre ellas el que hace unos años la Televisión ecuatoguineana le llamase "Dios", con capacidad de disponer de la vida y hacienda de las personas en Guinea Ecuatorial.

   Obiang habría llegado a la clínica en un cortejo con limusinas y rodeado de un importante aparato de seguridad, cosas que no son extrañas en la clínica Mayo, dice también el boletín.

   http://www.postbulletin.com/newsmanager/templates/localnews_story.asp?a=308571&z=2

 

Asistencia a la Asamblea General de Naciones Unidas

   Además de pasar por la clínica Mayo para hacerse la revisión de las dolencias relacionadas con el cáncer de próstata que padece, el dictador ecuatoguineano parece querer asistir a las reuniones de la Asamblea General de Naciones Unidas cuyas sesiones empezarán en Nueva York el próximo martes.

   http://www.afriquecentrale.info/central.php?o=1&s=119&d=3&i=914

 

Maíz a cambio de petróleo

   La página Zimdaily.com informaba ayer que Mugabe habría pagado con maíz, con 50 toneladas de maíz, una parte de la deuda que mantiene con Guinea Ecuatorial por partidas de petróleo no pagadas en su día. El maíz habría sido transportado a Malabo en aviones Boeing 767 de Air Zimbabwe.

   http://zimdaily.com/news/117/ARTICLE/2147/2007-09-20.html

 

El país que Obiang quiere "arreglar"

   El pasado 6 de agosto la revista francesa Le Courrier International publicó el articulo siguiente sobre la situación en Guinea Bissau. Había aparecido en la publicación inglesa The Sunday Telegraph y su autor es Colin Freeman:

   "El trafico de cocaina florece en esta región abandonada a sí misma. Falto de medios, este pequeño país podría convertirse en el primer narco-Estado africano.

   Sentado anta una casa de adobes en  Ondame, un miserable poblado costero de Guinea-Bissau, pequeño Estado de África Occidental,  Abel Sa relata la historia de una pesca milagrosa. “Los más gordos podían ser así, de al menos  30 kilos”, asegura abriendo los brazos de par en par. “Algunos han pescado uno o dos, pero hubo otros que consiguieron centenares y se hicieron ricos”. Así hicieron algunos afortunados la pesca de su vida. Sin embargo, lo que  recogieron de sus redes no eran los habituales peces planos de la región, sino fardos de cocaína colombiana pura perdidos por un barco de contrabando hundido frente a la costa. Al contrario que sus homólogos de  Whisky à gogo, la novela de Compton McKenzie [sobre la que se rodó la película del mismo título de Alexander Mackendrick (1949)] que cuenta como una comunidad de pescadores de las islas Hébrides se hace con un cargamento de whisky  procedente de un barco hundido, los habitantes de Ondame no tenían ni idea del valor de los pescado. Algunos abonaron con ello sus plantas de tomates, que se agostaron rápidamente, otros probaron a utilizarlo para sazonar sus platos.

 - Guinea Bissau

   Solo cuando dos latinos llegaron en un avión privado y una maleta con un millón de dólares empezó a circular la información. “Los pescadores se enteraron de que se trataba de droga y fue entonces cuando vendieron los paquetes que tenían, cuenta el señor Sa. Unos se han comprado 4 x 4 nuevos, otros una flotilla de taxis, y se han ido a vivir a la ciudad. Me hubiera gustado encontrar algo a mí también, no estaría entonces aquí sentado”. Sin embargo, esta historia de cocaína à gogo no tiene el mismo final feliz que tenía la película.

   El naufragio de Ondame, hace dieciocho meses, no hizo sino poder de manifiesto lo que responsables occidentales de la lucha contra la droga sospechaban  desde hacia tiempo. Los Estados pobres de África del Oeste, Guinea-Bissau entre ellos, se han convertido en estaciones de transito fundamentales para la producción de los cárteles latinoamericanos con destino a Europa. Ante la saturación del mercado norteamericano, los traficantes se interesan cada vez más por Europa, donde 1 kilo de cocaína puede alcanzar los 34 000 euros, casi dos veces su precio en Estados Unidos.  La cocaína se venía importando directamente al continente europeo vía España y Marruecos, y los barcos que cruzaban el Atlántico transportaban varias toneladas a la vez.  Sin embargo, al reforzarse la vigilancia de las aguas europeas, en particular después del 11 de septiembre de 2001, las rutas tradicionales se han vuelto más problemáticas.

   Los traficantes se han replegado hacia el sur, al estado insular de Cabo Verde y más tarde a los deltas y los desiertos de Guinea-Bissau, donde la droga se recibe y se envía después hacia el norte para satisfacer la demanda de las calles de Barcelona o de Londres. Si esto es una mala noticia para Europa, es una catástrofe en potencia para África donde gobiernos débiles y pobres corren el riesgo de no poder resistir la influencia corruptora del dinero de la droga. Esto es particularmente cierto en  Guinea-Bissau, una antigua colonia portuguesa de un millón seiscientos mil habitantes cuyas instituciones gubernamentales fueron destruidas por la guerra civil  [7 junio de  1998 – 7 mayo de 1999]. Los responsables occidentales de la lucha contra la droga temen que, con su pobreza crónica, su corrupción generalizada y la carencia de policías y aduanas dignas de tal nombre, el país se convierta en el primer narco-Estado de África. “El riesgo es muy evidente”, asegura  Antonio Mazzittelli, representante para África Occidental y Central de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen.  “Guinea-Bissau es incapaz de controlar su propio territorio y si detienen a alguien, es fácil que compre su impunidad. No se trata solo del tráfico de drogas, se corre el riesgo de ver llegar todo tipo de actividades criminales.  Ossama Bin Laden podría estar aquí sin que nadie lo supiera”.

   Según los occidentales, el valor de la cocaína que entra en Guinea-Bissau en un mes equivale al PIB anual del país, es decir a más de 222 millones de euros. Desde 2005, ha habido algunas decenas de incautaciones de importancia en Guinea-Bissau,  aunque en la mayoría de los caso, como en Ondame, se han debido más al azar que a un plan establecido.  La geografía local se presta muy bien al contrabando, porque la costa es un delta con millares de islas, de rías y de manglares, en su mayor parte inaccesibles por carretera. El país cuenta además con centenares de pistas de aterrizases para aviones pequeños, construidas por los portugueses durante la guerra de la independencia, de 1961 a 1974. Basta visitar el grupo de barracas pintadas de blanco que sirven de oficina central a la policía judicial para darse cuenta de hasta que punto la balanza de la justicia se inclina a favor de los traficantes.

Deep coastal waterways in the south of Guinea-Bissau - increasingly an entry point for narcotics traders

Una costa vulneralble

   Los policías que deben ocuparse a la vez del tráfico de drogas, de los asesinatos, de los robos a mano armada y demás, no pasan de 70 ; no tienen mas que viejas máquinas de escribir, no tienen radio y no tienen más que cuatro vehículos, dos de ellos averiados. En el caso improbable de que detuvieran a un malhechor, no tendrían donde meterlo. La única prisión existente en Guinea-Bissau fue incendiada durante la guerra civil. Hay algunas celdas improvisadas en el antiguo Ministerio de Comercio, pero son tan sórdidas que la policía no quiere encerrar allí a nadie durante mucho tiempo. “Tenemos voluntad de atacar el problema de las drogas, pero no los medios”, confiesa Orlanda da Silva, director de la policía judicial.  Su secretaria no tiene donde sentarse en su despacho. Además, la policía de afrontar el hecho de que hay personas influyentes en la marina, el ejército de tierra y el gobierno, que reciben sobornos por parte de los patrones de la droga.  Los cárteles han conseguido tal grado de impunidad que los colombianos, sin el menor tapujo, se pasean abiertamente por las calles de Bissau, la capital, exhiben coches de lujo y organizan alborotos. “Aquí no se toman la molestia de ir armados cuando transportan la droga, lo que muestra hasta que punto están confiados”, nos dice un diplomático extranjero. La forma en la que han terminado las escasas incautaciones realizadas por la policía muestra bien a las claras las dificultades con la que ésta trabaja. En septiembre de 2006, la policía interceptó 674 kilos de cocaína que desaparecieron misteriosamente en cuanto los depositaron en un edificio para su custodia, después de que pasaran por allí unos hombres vestidos con uniforme militar que abrieron las cámaras fuertes para contar las existencias. Al mismo tiempo, los dos colombianos apresados con el cargamento fueron puestos en libertad por un juez sin que mediase ninguna explicación. Hace dos meses, la policía interceptó un convoy de vehículos que transportaban 3 toneladas de cocaína que habían sido transportadas por avión hasta un aeródromo militar.  No pudo incautase más que de la cuarta parte porque no tenía suficiente gasolina para perseguir a los traficantes. Los 635 kilos  aprehendidos se quemaron, esta vez sí, en una ceremonia oficial. “Durante la operación, 7 u 8 policías intentaron irse con paquetes de cocaina ocultos entre la ropa”, nos indica otro diplomático extranjero. “Sin embargo, eso no es lo sorprendente. Si lo es  que lleven meses sin cobrar su sueldo”.

Bissau

   Para el Primer Ministro Martinho Dafa Cabi, la cocaína es un problema de los occidentales y, por tanto, deben ser los gobiernos occidentales quienes dirijan la lucha contra la droga. “Aquí, ni se fabrica, ni se consume, y nosotros somos demasiado débiles para poder luchar solos, afirma.  Sin embargo, el consumo local va en aumento. La única clínica de desintoxicación de Guinea-Bissau, que está no lejos de Ondame, recibe cada vez más pacientes  enganchados a la qisa, una especie de crack. A 4,50 euros la dosis, los autóctonos tienen así, a bajo costo (pero con el riesgo de hacerse dependientes), una cierta idea de los productos que pasan por su país.  “Hasta hace doce meses no había visto nunca esa cosa, pero el año pasado tuve aquí 50 jóvenes adictos”, explica el pastor  Domingos Te, que dirige el establecimiento. Aunque se ignora la verdadera amplitud de la primera oleada de consumo de crack en el país, nadie duda de cómo ha comenzado. “La primera vez que se vio qisa por aquí, fue después de que los pescadores encontrasen cocaína en el mar”, recuerda Nils Cassama, de 22 años, un toxicómano convaleciente que ha confesado haber robado a su familia para pagarse su adicción. “Ahora yo estoy limpio pero la mayoría de mis amigos siguen tomando

 

   A: El primer ministro de Guinea-Bissau, Martinho Dafa Cabi, visitó Malabo en la primera semana de septiembre. Aunque las declaraciones finales de todas estas visitas no son nunca claras, parece que el dictador ecuatoguineano le prometió prestamos y apoyo de expertos para reflotar el Presupuesto de Guinea-Bissau  y asesoramiento técnico para ordenar su sector petrolero...

 

Moratinos insiste en ampliar las Cumbres Iberoamericanas con nuevos países, Guinea Ecuatorial entre ellos.

   "El ministro español de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, defendió ayer la participación de nuevos países en la Cumbre Iberoamericana aunque no cumplan las condiciones estipuladas de ser Estado soberano de América y Europa con lengua española o portuguesa.

   Moratinos avaló esta idea durante su comparecencia, a petición propia ante la Comisión de Asuntos Iberoamericanos del Senado español para informar sobre la XVII Cumbre Iberoamericana, que se celebrará en Santiago de Chile del 8 al 10 de noviembre.

   El ministro propuso establecer categorías distintas a la de miembro de pleno derecho, como “observadores o asociados”, para dar acogida a países con “especiales vínculos” con la comunidad iberoamericana. Entre los Estados que han solicitado la adhesión a la Cumbre Iberoamericana están Guinea Ecuatorial, Filipinas, Timor Oriental y Belice.

   La única incorporación que ha habido al club iberoamericano desde la primera cumbre en 1991 ha sido la de Andorra, que pasó a ser el vigésimo segundo miembro de pleno derecho tras la cita en 2005".

   Fuente: Agencia EFE, 21 septiembre 2007

 

 

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