"Al abordar el tema de hacia dónde camina
la izquierda africana, surge inmediatamente la pregunta de qué
entendemos por izquierda en África. La respuesta es ardua y no
parece tener una contestación nítida o unívoca; pero lo mismo
ocurriría si nos interrogáramos por la misma cuestión en
cualquier parte del mundo. De ahí que debamos antes
preguntarnos por los rasgos definitorios de la izquierda en
general. PLÁCIDO MICÓ ABOGO | 18 09 2006
Durante el siglo XX, se entendieron
como parte de la izquierda a aquellos grupos más o menos
organizadas surgidos del movimiento obrero del siglo anterior
en Europa y en otros lugares, que reivindicaban mejoras en las
condiciones laborales y una ampliación de los derechos de los
trabajadores por parte del Estado y de los empresarios
capitalistas. Este movimiento dio lugar a los sindicatos, así
como a los partidos políticos socialistas, y estuvo
fuertemente inspirado por la filosofía política del marxismo,
que se oponía al capitalismo entendido como un sistema basado
en la explotación del hombre por el hombre.
En términos más generales, la
izquierda también se identifica con las reivindicaciones de
una mayor justicia social, igualdad y libertad, aunque las
personas u organizaciones concretas que las esgriman no
adopten el marxismo como filosofía inspiradora. A raíz de
estas consideraciones, podemos afirmar que en África, al menos
desde las luchas por la independencia hasta nuestros días, ha
existido siempre la izquierda. Siempre ha habido personas y
grupos que han asumido como centro de su actividad pública o
política las exigencias de libertad, justicia social y respeto
a los derechos y dignidad humanos.
Pero la adscripción en la izquierda
también ha venido por la simple autodefinición ideológica como
marxistas de ciertas organizaciones; o al contrario, por la
acusación de comunistas o marxistas de los adversarios
políticos. Y sobre todo por las relaciones internacionales que
los activistas u organizaciones africanas mantuvieran con el
bloque del Este durante la Guerra Fría. Conviene, por tanto,
señalar que la práctica no se correspondía siempre con esas
adscripciones teóricas, detrás de las que se escondían a
menudo intereses políticos oportunistas y coyunturales.
Las luchas por la independencia
El período que va desde el inicio de
las luchas por la independencia de los pueblos africanos hasta
su consecución ha conocido diversas manifestaciones de lo que
llamamos izquierda. En pocos casos existieron personas o
grupos organizados que se proclamaran comunistas, como el del
Partido Comunista de Suráfrica durante la lucha contra el
régimen del apartheid. Otras personas y grupos optaron por
considerarse socialistas sin o con Marx.
Lo más destacado de este periodo
fueron los movimientos nacionalistas o de liberación nacional,
que tenían como meta principal el fin del colonialismo y la
independencia estatal de las antiguas colonias. En el marco de
esta lucha, los líderes y organizaciones africanas que, junto
a la reivindicación de independencias, denunciaban la
explotación de los trabajadores nativos y prometían la
nacionalización de las riquezas del país hasta entonces en
manos de los colonos y explotados para el beneficio de las
metrópolis, fueron tildados de comunistas y socialistas y, por
ende, de peligrosos para los intereses presentes y futuros (neocoloniales)
de las antiguas potencias coloniales.
Muchas de estas personas fueron
eliminadas antes de las independencias, como ejemplo Rubén Um
Nyobe, líder y fundador de la Unión de los Pueblos de Camerún
(UPC), liquidado por las fuerzas de seguridad francesas, o
Amilcar Cabral en Guinea-Bissao. Otros, nada más llegar al
poder, como el líder congoleño Patricio Lumumba, asesinado en
una conspiración urdida por responsables belgas ante la
pasividad de Estados Unidos y la ONU. La misma suerte
corrieron Olimpio en Togo o François Tombalbaye en Chad, entre
muchos otros.
Como se ha señalado, muchos de estos
movimientos y personas no se identificaban plenamente ni con
la derecha ni con la izquierda en Europa, ya que entendían que
las razones y objetivos de su lucha eran diferentes a los de
las organizaciones políticas europeas, representantes al fin y
al cabo de los intereses coloniales. Un ejemplo: el Congreso
Nacional Africano (ANC) de Sudáfrica, a pesar de su oposición
al capitalismo y a la explotación inhumana del régimen del
apartheid, no se adhirió formalmente a la Internacional
Socialista hasta 1995.
Las organizaciones y movimientos que
se vieron forzados a recurrir a la lucha armada para la
liberación de sus pueblos y que encontraron apoyo político y
militar en algún país del bloque del Este fueron
definitivamente clasificadas como comunistas y en
consecuencia, de izquierdas. Éste fue el caso de las
principales organizaciones políticas del África lusófona: el
Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), que recibió
ayuda del régimen cubano, el Frente de Liberación de
Mozambique (FRELIMO) y el Partido para la Independencia de
Cabo Verde y Guinea (PAIGC). También es el caso de los
gobernantes que, para mantenerse en el poder y defenderse del
boicot político y económico de las antiguas metrópolis,
buscaron la cooperación con los países del Este, como Sekou
Touré de Guinea-Conakry, Macías Nguema de Guinea Ecuatorial,
Menguistu de Etiopía o Mathieu Kérékou de Benín.
Sin embargo, a pesar de la etiqueta de
izquierdas, los regímenes que encarnaron estos personajes y
sus grupos empezaron por abolir una de las primeras
manifestaciones de la izquierda en el continente: el
sindicalismo obrero. Lo mismo hicieron con el pluralismo
político, amén de la sistemática violación de los derechos
humanos y la comisión de graves crímenes contra la humanidad,
dejando más que entredicho su consideración como individuos o
grupos de izquierda.
Los antiguos partidos únicos
Con el inicio de las reivindicaciones
democráticas en el continente africano a finales de los 80 y
principios de los 90, vuelve a ponerse de manifiesto la
existencia de una izquierda en África, con la revitalización
de organizaciones sindicales, asociaciones de estudiantes, de
defensa de derechos humanos, etc., que en buena medida
protagonizan manifestaciones y huelgas en demanda de reformas
democráticas y del establecimiento del pluralismo político.
Al margen de su adscripción
ideológica, y salvo contadas excepciones, los partidos-Estado
en el poder en África se fueron convirtiendo en defensores de
los intereses las transnacionales capitalistas, bien
posicionadas en muchos lugares estratégicos del continente y
verdaderos obstáculos a cualquier transformación social y
política.
Esta buscada e interesada ambigüedad
ha permitido y sigue permitiendo a muchos gobernantes
mantenerse en el poder, no sólo con el apoyo de grupos
internacionales poderosos, sino también con el concurso de
partidos que se confunden con gobiernos, como China, Cuba o
Corea del Norte. El presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro
Obiang Nguema, y su partido PDGE es un buen ejemplo: amigo de
los EEUU y defensor de los intereses de las multinacionales
que explotan el petróleo del país, amigo personal de Jacques
Chirac y de Aznar, también mantiene buenas relaciones con la
Cuba de Fidel Castro, el gobierno chino y el régimen de Corea
del Norte. Algo parecido ocurre con los partidos gobernantes y
hegemónicos de Gabón, Camerún, Togo, Burkina Faso,
Guinea-Conakry o Congo-Brazza. Otros, más sinceros, se han
decantado por la derecha y aspiran o forman parte ya de las
organizaciones internacionales de partidos de derecha. En
definitiva, entre estos antiguos partidos únicos, por
desgracia todavía hegemónicos en el continente, no hay nada de
izquierda.
La izquierda social y política
Es precisamente entre los partidos
políticos, movimientos sociales y asociaciones, de alguna
manera opuestas o enfrentadas a los actuales regímenes y
dictaduras imperantes, donde encontramos a la izquierda
política y social.
Podemos afirmar que existe una
izquierda social, organizada en forma de sindicatos de
trabajadores, organizaciones de estudiantes, asociaciones
pro-derechos humanos, ONG a favor de los derechos de la mujer
etc., que jugaron en su día un papel fundamental y precursor
para el reconocimiento del pluralismo político y social en el
continente, así como de la apertura hacia la democracia.
En el mismo sentido debemos incluir en
esta izquierda social el fenómeno reciente de coaliciones de
organizaciones no gubernamentales en el marco de una campaña
transnacional a favor de la transparencia en las industrias
extractivas: Publish What You Pay. Exigen a las
multinacionales que operan en el llamado sector extractivo que
hagan público todo lo que pagan a los gobiernos y que éstos a
su vez declaren el dinero que ingresan y el destino que le
dan. El objetivo es lograr una mayor redistribución de las
riquezas naturales del continente.
Actualmente encontramos a la mayor
parte de la izquierda política organizada en los partidos de
la oposición a los gobiernos del continente. De entre estos,
pocos hay que se confiesen comunistas, si bien hay casos como
el del Partido Comunista de Senegal, poco representativo y que
prefirió aliarse a las fuerzas de derecha, a la sazón el
Partido Demócrata de Senegal del actual presidente Abdulai
Wade, para desalojar del poder al Partido Socialista de
Senegal (PS), considerado referencia del socialismo
democrático africano desde las mismas independencias.
La gran mayoría de los partidos
africanos que se consideran de izquierdas son miembros o
aspiran a serlo de la Internacional Socialista (IS). En esta
organización, encontramos representantes de la casi totalidad
de los países africanos: desde el Frente POLISARIO hasta el
Frente de Fuerzas Socialistas de Argelia, el Partido
Socialista de Marruecos, la Asamblea Constitucional
Democrática en el poder en Túnez pasando por el ANC de
Suráfrica, el MPLA de Angola, el FRELIMO de Mozambique, el
SWAPO de Namibia, el CPDS de Guinea Ecuatorial, el SDF de
Camerún, el Partido Social Demócrata de Benín o el Frente
Popular de Costa de Marfil.
Más que enumerarlos, resulta
ilustrativo señalar que los partidos africanos miembros de la
IS gobiernan actualmente en Suráfrica, Namibia, Angola,
Mozambique, Cabo Verde, Túnez, Marruecos, Ghana y Costa de
Marfil. En este último caso, debido a un conflicto civil, han
de hacerlo con un gobierno de unidad nacional. El resto se
encuentran en la oposición.
Falta de solidaridad
A pesar de su pertenencia a la IS,
cuyos postulados asumen, la política internacional de la
mayoría de estos partidos se caracterizan por una falta de
solidaridad con otros movimientos de izquierda en otros
países, lo que resta fuerza a la lucha por la igualdad y la
transformación social en el continente. Muchos de los que
están en el poder, ya sea por las presiones de las
instituciones económicas internacionales o por el apoyo que
éstas suponen para su mantenimiento en el poder, llevan a cabo
políticas neoliberales y acaban tejiendo alianzas con los
demás poderes africanos representantes del mal gobierno. Lo
que hace que muchas veces articulen discursos y prácticas que
llevan a dudar de su condición de partidos de izquierda.
Por otra parte, los partidos en la
oposición se enfrentan a serios problemas de organización y de
subsistencia debido a los poderes autoritarios e incluso
dictatoriales a los que se enfrentan. A pesar de su
pertenencia a la IS, la mayoría se ven olvidados y encuentran
un escaso apoyo tanto político como material por parte de sus
homólogos de la IS de los países democráticos, incluso aun
cuándo éstos se hallan en los gobiernos de sus países. Hace
algunos años, de los entonces 15 países miembros de la UE, 13
estaban gobernados por partidos miembros de la IS, lo que sin
embargo no hizo cambiar apenas la postura de los gobiernos ni
de los propios partidos en lo que respecta al apoyo a la causa
de la democracia y la solidaridad con los hermanos de África.
Esta actitud de indiferencia e insolidaridad ha contribuido en
buena medida a enfriar el entusiasmo y las esperanzas con las
que muchos de esos partidos se adhirieron a la IS.
Pese a todo, los partidos africanos
miembros de la IS son con mucha diferencia los principales
partidos portadores del discurso de la libertad, defensa de
los derechos humanos, la democracia, la igualdad y la justicia
social en el continente. Su actividad contra el hambre, la
pobreza, la discriminación de la mujer, la corrupción y a
favor de la resolución pacífica de los conflictos está
haciendo mella, si bien a pasos lentos, en buena parte de los
países del continente".
Plácido Micó Abogo es abogado y
secretario general de CPDS, principal partido de la oposición
en Guinea Ecuatorial. Este artículo ha sido publicado en el nº
23 de la revista Pueblos, septiembre de 2006.