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HOJAS INFORMATIVAS
17
de septiembre de 2005
Fracasó la
cumbre del Milenio (I)
La agencia IPS difundió ayer desde Naciones Unidas el
despacho siguiente firmado por Thalif Deen. NACIONES UNIDAS,
16 sep (IPS) - "Libramos una guerra contra la
pobreza... y la pobreza ganó". Con esta frase resumió un
diplomático africano el resultado de la Cumbre Mundial 2005,
que concluyó este viernes en la sede de la ONU en Nueva York.
"Parece que los líderes mundiales hicieron
esta semana su mejor esfuerzo para que la pobreza gane",
coincidió Hellen Tombo, de la campaña Llamado Mundial a la
Acción contra la Pobreza (GCAP), que reúne a numerosas
organizaciones humanitarias y de desarrollo.
"Esta semana hubo más poses que
avances", dijo Tombo a IPS.
Pero esta supuesta derrota no frena a los
millones de activistas que participan en el GCAP, que se
mantendrán reclamando acciones contra la pobreza a pesar de
la desilusión que les depararon los 170 jefes de Estado y de
gobierno presentes en Nueva York.
"Pondremos aun más energía para asegurar
justicia a los pobres del mundo cuando la (conferencia
ministerial de la) Organización Mundial del Comercio (OMC) se
reúna en diciembre" en Hong Kong, afirmó.
"Seguiremos luciendo la banda blanca como símbolo
de nuestra continua lucha por justicia", advirtió.
Los ministros de Comercio considerarán en
diciembre la reducción o eliminación de aranceles y otras
barreras a las exportaciones del Sur en desarrollo.
Pero Estados Unidos y los 25 miembros de la Unión
Europea (UE) han sido reticentes a reducir los aranceles,
específicamente a los productos agrícolas del mundo pobre, y
también a eliminar los altos subsidios que entregan a sus
propios productores.
La Cumbre Mundial 2005 se reunió entre el miércoles
y este viernes en la Asamblea General de la ONU (Organización
de las Naciones Unidas), con el objetivo original de analizar
el avance en el cumplimiento de los ocho Objetivos para el
Desarrollo del Milenio.
Este programa, acordado en 2000 por 189 jefes de
Estado y de gobierno también reunidos en el recinto de la
Asamblea General, incluye como primeros dos puntos reducir a
la mitad la proporción de la población pobre y hambrienta
del mundo para 2015.
Entre otras metas figuran lograr la educación
primaria universal, promover la equidad de género, reducir la
mortalidad infantil en dos tercios y la mortalidad materna en
tres cuartos, combatir la expansión del VIH/sida y la malaria
y otras enfermedades.
Además, los líderes mundiales se comprometieron
a asegurar la sustentabilidad ambiental y generar una sociedad
global para el desarrollo entre el Norte y el Sur.
Saradha Iyer, de la Red del Tercer Mundo, afirmó
que el documento final aprobado por la cumbre este viernes fue
"diseñado con inteligencia", pero también con
"un lenguaje diluido" que fue "acordado o
impuesto a la mayoría de los países miembros" de la
ONU.
"Diluir" el documento final evitó un
fracaso de proporciones históricas, según Iyer, quien, de
todos modos, consideró que "la ONU muestra signos de
haberse degenerado en la mayor feria de palabras --no de
actos-- del mundo".
Los presidentes y primeros ministros que
asistieron a la cumbre "están aislados del impacto
devastador de la pobreza mundial", añadió.
"Parecen inmunes a los efectos de las movilizaciones
masivas y campañas mundiales para elevar la voz de los
pobres, los vulnerables y los marginados."
"Una vez más, a pesar de los mejores planes
y de las mejores intenciones, los líderes fracasaron en el
intento de dar esperanzas a miles de millones de personas que
más las necesitan", concluyó.
Uno de los objetivos de la Cumbre Mundial era
establecer medidas concretas para facilitar el logro de las
metas del milenio.
Pero la reunión no produjo ninguna propuesta
nueva, ni siquiera un nuevo compromiso de las naciones ricas
de alcanzar una asistencia oficial al desarrollo equivalente a
0,7 por ciento del producto interno bruto para los países
pobres.
El GCAP contrató en la edición de este viernes
del diario estadounidense The New York Times un aviso a página
entera según el cual "existe una creciente preocupación
en que los líderes mundiales no mantengan su promesa de
erradicar la pobreza para 2015.
En el aviso, el GCAP recordó que 1.200 millones
de personas viven en la pobreza, que 100 millones de niños no
asisten a la escuela, de los cuales 60 millones son niñas,
que un niño muere de enfermedades prevenibles cada tres
segundos y una madre cada minuto al dar a luz y que 13
millones de menores son huérfanos a causa del sida.
Además, según el GCAP, los países ricos
brindan hoy a los pobres la mitad de la asistencia que les
entregaban en 1960.
"Debemos determinar y suministrar el
financiamiento adicional requerido para asegurar el logro de
los objetivos y metas de desarrollo, incluidos los del
Milenio, dentro del cronograma establecido", dijo ante
sus pares en la Cumbre el primer ministro de Jamaica, P. J.
Patterson.
En nombre del Grupo de los 77, que con 132
miembros es la expresión del Sur pobre en la comunidad
internacional, Patterson recordó que las transferencias
financieras netas del mundo pobre al rico suman un promedio de
230.000 millones de dólares anuales.
"Estas transferencias negativas persisten, a
pesar de los compromisos de los países industriales de
aumentar la asistencia oficial al desarrollo, reducir la deuda
(externa) y los servicios de repago, abrir sus mercados a los
productos del mundo en desarrollo y alentar la inversión
privada" en el Sur, agregó.
Mientras los recursos del mundo en desarrollo
fluyen al industrializado sin impedimentos, las iniciativas y
programas de los países ricos en pro de los pobres han sido
insignificantes, bloqueados en negociaciones o cercados por
estrictas condiciones, afirmó.
"Hemos fracasado en el cumplimiento de las
metas que nos impusimos. La pobreza y las enfermedades
infecciosas siguen siendo desenfrenadas. La tensión de la
guerra y el terrorismo tuerce la tela de la seguridad
internacional. La proliferación de armas de toda clase
originan temor y amenazan la paz dentro de los países",
advirtió Patterson.
"La cumbre debe enviar un mensaje de
esperanza a los millones que aún viven en la miseria",
dijo Patterson.
Pero, desafortunadamente, los líderes mundiales
no emitieron tal mensaje, dijo Tombo. Ni siquiera
establecieron una fecha "para cumplir la meta del 0,7 por
ciento" del producto interno bruto de los países ricos
como aporte oficial al desarrollo, afirmó.
"Los pequeños éxitos que hemos visto esta
semana en materia de género, sida y seguridad humana deben
atribuirse a los millones de personas que no renunciaron a
manifestar la verdad", agregó la activista".
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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