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HOJAS INFORMATIVAS
15
de septiembre de 2002
HISTORIAS
DE MÉDICOS Y CURANDEROS EN GUINEA ECUATORIAL
Esta
es la historia de un médico que, hostigado desde su llegada a
Guinea Ecuatorial, amargado profesionalmente por algunos de
sus colegas, zarandeado por el régimen por su no identificación
con los ideales del partido en el poder, opta por refugiarse
en el alcohol. Todo el mundo reconoce las cualidades
profesionales excepcionales de este hombre humilde que ha
operado a medio país, pero no hay manera de apartarlo del
alcohol. Un día, un jueves (digamos el 22/08/02), en la casa
que alquilaba en un sórdido barrio sin luz, ni acceso fácil,
empieza a "ver" personas que no estaban presentes
(alucinaciones), a presentar cierto estado de confusión
mental. Se decide entonces que el médico es presa del famoso
« Kong », ese poderoso mal que transforma en
zombies a las personas hechizadas por un superbrujo que jamás
se llega a identificar con pruebas objetivas. Todo el mundo
está convencido de que se trata de un mal que la ciencia del
blanco es incapaz de tratar. Se le convence entonces al médico,
ya medio atontado, para que recurra al curandero tradicional.
Esta primera consulta del médico al curandero no dará
resultados satisfactorios. El lunes siguiente, el médico
acude al servicio del hospital donde trabaja, pero sólo se
queda un momento y regresa a su casa haciendo saber a sus
colegas que no se siente muy bien.
Esto irá reforzando el rumor del Kong. Este mismo lunes, el
26/08/02, sobre las 16 horas sobreviene otra crisis de
malestar más fuerte y acude de nuevo al curandero ;
sin que se sepa muy bien lo que ocurre, el médico es llevado
al pabellón de urgencias del hospital en estado de coma. Suda
mucho. Se dice que no tiene fiebre. Sus colegas inician un
tratamiento y algunos afirman que se esboza un inicio de
recuperación. Entretanto llega una antigua amiga del médico
comatoso, auxiliar de enfermería del mismo hospital, que
decide que su examigo padece de Kong y que la medicina de los
blancos desconoce su tratamiento ; dicho esto, lo
introduce en la ambulancia del hospital con destino a otro
curandero tradicional, que ya no es el primero; lo deja allí
y se dedica a sus cosas. El nuevo curandero, después de una rápida
sesión de curandería absolutamente nefasta para el paciente,
lo devuelve al hospital. Ahora el estado de coma es mucho más
profundo, el enfermo no reacciona : se está muriendo. De
nuevo los médicos se vuelcan sobre su colega para intentar
sacarlo del coma. Mientras lo hacen, llega la joven esposa del
médico comatoso que se encontraba de viaje por el interior
del país. Evidentemente, para ella, su marido padece de Kong
y no puede ella permitir que sea tratado en un hospital de
blancos. Para entonces, la evidencia es elocuente : el
paciente ya no puede desplazarse a ningún sitio. Aún así,
la familia y cierto dirigente sanitario muy poderoso deciden
que se vaya a buscar a un buen curandero para traerlo al
hospital y sacar al médico del coma. Inmediatamente, este
mismo dirigente y un médico que se ocupa más de las cosas
del PDGE que de la medicina, traen a un tercer curandero, el
mejor, el más fuerte, para resucitar al enfermo comatoso. Y
ante las narices de los médicos del hospital y de todos los
allí presentes, el curandero saca sus potingues, le inocula
disolvente de uñas (¡ acetona !) por la nariz, otro líquido
no identificable, oscuro y muy espeso por la boca, le tapa
ambos orificios y, en menos de cinco minutos, nuestro médico
comatoso expira. Ante el resultado obtenido, el curandero
empaqueta sus potingues y se larga tan tranquilamente como
llegó, ante la mirada atónita de los médicos del hospital.
Esto ocurre en la noche del martes 27 al 28 de agosto. Más
tarde llegó la familia para recuperar el cadáver.
Esta es la historia real, verídica, del doctor Pablo Ovono
Ebang, cirujano afecto al hospital regional de Bata. Así ha
muerto el único cirujano con titulación demostrable (el único)
que quedaba en Guinea Ecuatorial, rematado por un curandero en
el Hospital Regional de Bata, ante los médicos de este
establecimiento y algunos dirigentes sanitarios.
El doctor Ovono Ebang es una víctima más de la grave y
profunda ignorancia que sigue imperando en Guinea Ecuatorial.
Uno de sus colegas nos decía más tarde : « En
medicina, se sabe que la constatación de un estado de confusión
mental acompañada de onirismo o de delirio alucinatorio, que
es lo que tuvo Pablo, es una descompensación clásica del
alcoholismo crónico llamada pre-delirium tremens, el
cual puede evolucionar hacia el delirium tremens. Se
trata efectivamente de una situación médica grave, pero su
tratamiento está perfectamente codificado. Si Pablo hubiera
sido ingresado en el hospital y tratado por un verdadero médico,
a lo mejor estaría todavía vivo. Pero bueno, sentémonos
tranquilamente, sin plantearnos cuestiones que molestan y
esperemos el siguiente acto ».
MÉDICOS
CUBANOS DE LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE GUINEA ECUATORIAL EN
BUSCA DE ESTUDIANTES PARA LA FACULTAD DE MEDICINA
El
viernes 30 de agosto del 2002, un grupo de estudiantes
del Curso Preuniversitario del Instituto Carlos Lwanga de Bata
fue convocado a la salida de clase en la dirección del
centro. Al llegar a la cita, se encontraron no con el director
del centro sino con dos de los médicos cubanos responsables
de la recién estrenada Facultad de Medicina de la Universidad
Nacional de GE en Bata quienes, entre otras cosas, les
hicieron saber que necesitaban estudiantes en su facultad por
lo que les pedían que, si aprobaban el curso, ingresasen en
la Facultad de Medicina. Los médicos exhibieron una lista de
alumnos que, en años anteriores, habían superado la Prueba
de Madurez, interesándose por su paradero y su ocupación
actuales, con el fin de proponerles también el ingreso en
ella. Los cubanos proponían incluso que ellos mismos podrían
acudir, en su caso, a los domicilios de dichos estudiantes
para atraerlos a la Facultad. Además tomaron los nombre de
todos los allí presentes explicándoles que era mejor
estudiar carreras como la Medicina en el propio país ya que
se vive mejor y muy de cerca los propios casos que se va a
tratar mañana cuando se llegue a médico, cosa que no pueden
decir los que estudian en el extranjero.
Obviamente se confirma que los alumnos no están interesados
en estudiar Medicina donde el nivel y la formación de los médicos
que les van a formar son más que dudosos, y donde llegarán
ellos mismos a ser muy peligrosos para sus propios pacientes,
en una Facultad sin el debido equipamiento pedagógico y en la
que se margina a los médicos que demuestran cierta
competencia profesional, en unos hospitales en los que ni
siquiera hay agua ni se preocupa nadie de que haya un mínimo
de atención digna de este nombre
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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