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HOJAS INFORMATIVAS
12
de septiembre de 2005
Más
sobre el juicio de Bata. Pintorescas declaraciones de Alfonso
Nsue Mokuy a la agencia EFE.
La
agencia EFE ha difundido en el día de hoy el siguiente
despacho: "La semana pasada en la ciudad de Bata,
capital continental de Guinea Ecuatorial, comenzó la
vista oral del juicio marcial al que se someten cien
militares acusados de intentar derrocar al dictador
Teodoro Obiang Nguema. El proceso fue confirmado por el
ministro de Información y portavoz del Gobierno, Alfonso
Nsue.
En
entrevista con la agencia de noticias EFE, el ministro
indicó que "es verdad que se está celebrando un
juicio y en el Gobierno no tenemos información. No asiste
ningún miembro de Gobierno" ya que, según Nsue,
"es una cuestión militar".
El
tribunal militar presidido por el general de brigada
Vicente Eya Olomo, primo de Obiang, comenzó a puerta
cerrada hace una semana, bajo estrictas medidas de
seguridad. Los militares, entre ellos, ex oficiales y
oficiales en activo, mayoritariamente de Mongomo, distrito
natal del Jefe de Estado guineano, fueron detenidos el
pasado octubre. Entre los juzgados, se encuentra el
teniente coronel y jefe militar del tercer batallón de
Mongomo, Francisco Mba Mendama, informaron fuentes de la
opositora Unión Popular (UP).
El
pasado 27 de octubre, un miembro de la Fuerza Demócrata
Republicana (FDR), afirmó que el plan de golpe de Estado se
preparó para la noche del 12 de octubre en la ciudad de
Mongomo, donde Obiang tenía previsto pernoctar, según el
programa oficial. La asonada se vio frustrada cuando Obiang,
después de ver el desfile militar y popular en el distrito
interior de Ebibeyin (unos 225 kilómetros al noreste de
Bata), con el que se conmemoraba el 36 aniversario de la
independencia de España, se trasladó a Bata en lugar de
pasar la noche en Mongomo, su ciudad natal y a la misma
distancia aproximadamente al sureste de la capital
continental".
Oná
Boriesá fue puesto en libertad a medio día del sábado.
Amenazas de las autoridades guineanas.
El dirigente de CPDS
y concejal del ayuntamiento de Rebola, Carlos Oná Boriesá
fue puesto en libertad a medio día del sábado tras ser
interrogado en Baney por las autoridades civiles y militares
del distrito.
Oná Boriesá que había sido detenido en su domicilio de
Rebola por una patrulla militar, fue trasladado a Baney en la
mañana del sábado donde fue interrogado por el Delegado
distrital del gobierno, Domingo Nsue Nkoni, el Subdelegado,
Carlos Riquito, el alcalde de Rebola, Genaro Biribé, el
comandante del ejército del distrito y el comandante del
puesto de Rebola (el sargento cuya esposa fue detenida para
acelerar, a su vez, la detención de Oná Boriesá). En la
primera parte del interrogatorio quedó claro que la detención
se había producido como consecuencia de una denuncia de
Genaro Biribé en la que acusaba al concejal de CPDS de llevar
a cabo reuniones clandestinas en los locales del ayuntamiento
y de aprovechar sus actividades como concejal para distribuir
propaganda de su partido. Ninguna de estas acusaciones pudo
probarse (el primer punto quedó desmentido por la asistencia
a la reunión del domingo día 4 de varios militantes del
gubernamental PDGE, entre ellos un teniente de alcalde del
ayuntamiento, y el segundo por el testimonio de otros vecinos
de Rebola). Visto que no podía concretarse una acusación sólida
sobre este tema, Domingo Nsue Nkoni pasó a acusar a Oná
Boriesá y a su partido de fomentar el descontento de la
población de Rebola hacia el gobierno de la nación, de no
asistir a las manifestaciones que convocaba el PDGE y tampoco
a algunos actos de homenaje organizados por las autoridades
guineanas a algunos dirigentes extranjeros. Por último, el
delegado del gobierno decidió poner en libertad a Oná Boriesá
no sin advertirle que si permanecía en su actitud "la próxima
vez podría no contarlo".
Sobre el
trabajo infantil
En los últimos días la agencia de prensa IPS ha
difundido dos despachos relativos al trabajo infantil en África
que permiten una discusión en profundidad sobre este tema.
Trabajo
infantil, "un mal necesario"
Por Julio Godoy
HELSINKI, 8 sep(IPS) - "El trabajo infantil es
malo", sentencia Aimé Bada, un defensor de los derechos
de la infancia de Senegal. "Pero es un mal necesario,
porque sin el ingreso que los niños obtienen en los países más
pobres del mundo, sus familiares estarán peor", agrega.
Bada sabe de lo que habla, porque de niño trabajó mucho para
ayudar al sustento de su familia. Ahora defiende los derechos
de la niñez, y en esos derechos incluye el de trabajar.
Sin embargo, dijo el activista a un taller sobre
trabajo infantil en Helsinki, los niños y niñas deben tener
derecho a definir las condiciones del trabajo que realizan y a
ser protegidos de abusos de sus empleadores, tanto en el ámbito
doméstico como empresarial.
El taller en que participó se realizó en el
marco del Proceso de Helsinki, una iniciativa de diálogo
Norte-Sur sobre nuevas estrategias para resolver problemas
mundiales, lanzada en diciembre de 2002 por los gobiernos de
Finlandia y Tanzania.
Bada reclamó una reforma radical de la educación
institucional en los países en desarrollo, especialmente en
África, el continente más pobre del mundo.
"La escuela debe reformarse para permitir
que los niños trabajen mientras aprenden. La escuela debe
respetar las tradiciones africanas de enseñanza oral e
incorporar a sus programas el aprendizaje de oficios, además
de conductas que permitan a los niños transformarse en
ciudadanos valiosos", exhortó.
Muchos participantes estuvieron de acuerdo con
Bada.
"Condenar el trabajo infantil es insensato e
improductivo", declaró Päivi Mattila, profesora de
ciencias sociales de la Universidad de Helsinki, que ha
realizado varias investigaciones sobre trabajo infantil en
Asia, América Latina y África.
La Organización Internacional del Trabajo fijó
normas para prevenir el trabajo infantil, y la Organización
de las Naciones Unidas aprobó hace mucho tiempo una convención
sobre los derechos del niño, "pero todavía hay niños
que trabajan en India, Fiilpinas, Brasil y Senegal",
entre otros países, dijo a IPS.
Para reducir y al final eliminar el trabajo
infantil, las escuelas deben mejorar notablemente, destacó, y
añadió que "las escuelas sólo se transformarán en una
alternativa para los niños pobres del mundo en desarrollo
cuando brinden educación útil para la vida real".
La educación institucional debe incluir formación
en oficios como mecánica de autos, electrónica y carpintería,
instó Mattila. "Y esa formación debe trascender la
discriminación de género. No es posible que siempre se enseñe
a las niñas cosmética y cocina, y a los varones siempre mecánica
y carpintería", reclamó.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la
Infancia (Unicef), hasta 250 millones de niños y niñas de países
en desarrollo trabajan, la mitad de ellos tiempo completo.
Gran parte son víctimas de abusos y obligados a hacer tareas
peligrosas o humillantes, que varían desde el trabajo en
minas hasta la esclavitud sexual.
Pero la escuela por sí sola no ayudará a
mejorar la vida de esos niños, advirtieron expertos.
Rajae Msefer Berrada, del programa de
protección de la infancia de Unicef en Marruecos, dijo que
una mejor educación puede ayudar a romper el círculo vicioso
de la pobreza y el trabajo infantil.
"Debemos a la vez atacar la pobreza y
mejorar las oportunidades de educación para los niños
pobres", exhortó.
Martha Suplicy, ex alcaldesa de Sao Paulo,
Brasil, destacó que la educación escolar "abre una
ventana para los niños pobres, que de otro modo no tienen
alternativa".
Suplicy promovió el establecimiento de centros
culturales y deportivos durante su alcaldía.
"Identificamos las zonas más pobres de la
ciudad y asignamos fondos para construir teatros y piscinas en
sus escuelas, y en general mejorar la infraestructura para
ofrecer a los niños una educación buena y variada",
dijo a IPS.
"Un día, una niña vino y me dijo: 'Todavía
vivo en un asentamiento precario, pero ahora también voy al
teatro'. Para esa niña, esa posibilidad era como una ventana
a un mundo mayor y más hermoso, en que podía realizar su
propia dignidad", contó Suplicy. (FIN/2005)
Niños
buscadores de oro
Por Ousseini Issa
NIAMEY, sep (IPS)- A los 15 años, Abdon Adamon pasa sus días
en un pozo de 50 a 80 metros de profundidad en Komabangon, un
yacimiento de oro 175 kilómetros al sudoeste de la capital de
Niger. Su trabajo consiste en cortar las rocas y sacarlas a la
superficie con un cubo.
Se estima que más de 100 niños de 10 a 16 años
trabajan en Komabangou. Esta región rica en minerales vive
una fiebre del oro desde 2001 y atrae a familias enteras.
"Cada mañana, ellos me bajan al pozo a las
ocho, con agua y comida que necesitaré para las próximas 18
horas. Al comienzo fue terrible, pero una vez que uno se
acostumbra, se vuelve rutina", dijo Adamou a IPS.
"Abandoné la escuela cuando mis padres
decidieron dejar nuestra aldea para ir a Komabangou a buscar
oro. Y como no tenían con quién dejarme, me trajeron con
ellos", contó.
"Si hubiera encontrado a alguien que cuidara
a mi hijo, nunca lo hubiera traído aquí. Lo habría dejado
continuar con sus estudios", indicó a IPS el padre de
Adamou. "En la aldea es duro para todos. La gente no
quiere cuidar a los hijos de los demás".
"Los alumnos de las escuelas primarias
rurales soportan el problema de la custodia, especialmente
cuando la escuela no puede darles alimentación. Incluso en
escuelas secundarias, cuando el estudiante no recibe una
subvención del gobierno, es difícil hallar una familia que
lo mantenga. Y eso explica por qué abandonan la educación",
dijo Harouna Sadou, una socióloga de Niamey.
Según el código de minería de Níger, que data
de 1993, 18 años es la edad mínima para trabajar en
yacimientos y canteras. Pero ningún inspector ha sido
asignado a los sitios de minería aurífera. Sólo
ocasionalmente llega un equipo para efectuar una inspección
sorpresiva, dijo Ibrahim Balla Souley, coordinador nacional
para el Programa Internacional para la Eliminación del
Trabajo Infantil (IPEC-Níger), con sede en Niamey.
El IPEC, que se estableció en Níger en 2002, es
dirigido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
El grupo busca abolir el trabajo infantil en todo el mundo.
"Para trabajar en un sitio, uno no necesita
papeles que acrediten su edad. Y el gobierno no hace nada al
momento de reclutar gente. Es básicamente el sector informal
el que opera aquí", explicó a IPS Daouda Kabani,
secretario general de la Asociación de Buscadores de Oro de
Komabangou.
Según él, ni mineros ni padres han sido jamás
procesados por promover el trabajo infantil.
Más de 15.000 personas de varias nacionalidades
de África occidental viven en la mina de Komabangou. La
concesión fue abandonada por una firma extranjera en 2001
ante las escasas ganancias que dejaba su explotación.
"La gente de Benín, Burkina Faso, Ghana,
Mali y Togo trabaja junto con los nigerianos. Han llegado a
buscar oro o a comerciar", según Kabani.
"Esta es la realidad. Los niños constituyen
una fuerza de trabajo. Se desempeñan en varios puestos.
Algunos ayudan a romper las rocas, otros trabajan en la
extracción, otros transportan el agua que se usa para mezclar
la arena que se obtiene de la roca pulverizada", explicó
Kabani. Un gramo de oro deja entre 10 y 12 dólares para el
minero, dijo.
Según Kabani, algunos buscadores de oro pagan
alrededor de 20 dólares por mes a los niños que emplean, y a
otros 30 dólares. A cambio, les dan comida y alojamiento a
los que llegaron sin padres o tutores.
Los adultos que hacen trabajos similares ganan el
doble porque producen más, sostuvo.
El salario mínimo de un trabajador del gobierno
en Níger es de unos 50 dólares por mes.
Mahamadou Aboubacar, de 13 años, suministra agua
en la zona de búsqueda de oro, donde ha vivido con su madre
durante tres años. "Empecé a trabajar después de que
mi padre murió, para ayudar a mi madre. Cada día lleno con
agua unos tres barriles de 200 litros, que llevo en un carro a
mi empleador, que está a un kilómetro de distancia",
relató a IPS. Él gana unos seis dólares por día.
"Desde la muerte de mi esposo no tengo
medios de apoyo aquí excepto mi hijo. Él es el único que
trabaja, y me alimenta y me viste", dijo a IPS Mamata
Gado, madre de Aboubacar.
"Los padres también empujan a sus hijos a
venir a trabajar aquí", afirmó Souley.
"Los menores están expuestos a toda clase
de riesgos, como el envenenamiento por el polvo y la
posibilidad de que colapsen los túneles", agregó. También
hay enfermedades vinculadas a la actividad física, como el
lumbago y las heridas con martillos y morteros con los que los
niños muelen las piedras.
Bako Bagassi, médico del Programa Nacional
contra Enfermedades Sexualmente Transmisibles y VIH/Sida en
Niamey dijo que los niños a menudo están expuestos y
contraen varias infecciones.
"Muchos inician su actividad sexual
tempranamente. En Komabangou, más de 50 por ciento de las
trabajadoras sexuales están infectadas con VIH (virus de
inmunodeficiencia humana, causante del sida)", dijo
Bagassi, refiriéndose a una encuesta de 2003 efectuada por un
grupo de salud.
Para combatir la pandemia, la filial en Níger de
World Vision (Visión Mundial), una organización no
gubernamental (ONG) internacional, realiza campañas de
información y entrenamiento desde 2004.
"Hemos entrenado a unos 100 trabajadores
comunitarios para llevar a cabo campañas en Komabangou y
aldeas próximas. También hemos creado un centro de diagnóstico
de VIH/sida", indicó a IPS Abdoulaye Soumana, de World
Vision.
IPEC-Níger también estableció una escuela
primaria en Komabangou en 2002 y capacita a niñas y niños en
actividades que dejen ingresos, como vender agua y usar carros
como medio de transporte.
"Construimos la primera escuela primaria en
este sitio minero y hoy tiene aproximadamente 140
alumnos", contó Souley, feliz de que algunos padres
hayan elegido inscribir a sus hijos y mandarlos a la escuela.
"Níger ha suscrito varias convenciones
internacionales para la protección y promoción infantil,
incluyendo la Convención sobre Derechos del Niño", dijo
Zakari Hamadou, del Ministerio de Servicio Público y Trabajo
en Niamey. Además, las leyes laborales de este país prohíben
el trabajo infantil.
"Estos niños actúan en un ambiente
informal que complica la tarea de los inspectores de trabajo.
Por eso tenemos que concentrarnos más en las campañas de
información", recomendó Souley, señalando a la pobreza
como la principal causa del trabajo infantil.
Sesenta y tres por ciento de la población de Níger
vive bajo la línea de pobreza, según el Informe Mundial
sobre Desarrollo Humano 2004 del Programa de las Naciones
Unidas para el Desarrollo.
(FIN/IPS/traen-js-dcl/oi-ks/lb hd dv md/05) (FIN/2005)
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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