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HOJAS INFORMATIVAS
3 de
septiembre de 2007
¿Nuevo curso
o el curso de siempre?
Es difícil decir que se esté en
Guinea ante el inicio del “curso político”. La vida político del
país no se organiza tomando como base el calendario de los
trabajos de las instituciones, sino sometida a la iniciativa y
el control del dictador. En todo caso, hay pocas dudas sobre que el año 2008 será un año
electoral, se celebrarán elecciones municipales y
legislativas y en el 2009 tendrán lugar las presidenciales.
Las elecciones serán la
respuesta definitiva a una pregunta en torno a la que hemos
venido discutiendo en los últimos tiempos: ¿Hay cambios
significativos en el régimen de Obiang? ¿Estas elecciones van a
ser democráticas?
Obiang ha venido recibiendo
presiones para que ampliara el marco político ecuatoguineano y
para que pusiera en marcha políticas sociales que permitieran
que los beneficios del petróleo alcanzasen a la mayoría de los
ciudadanos del país. En torno a estas dos cuestiones (hay otras
más, como la necesaria transparencia en los negocios petroleros,
que pueden incluirse dentro de ellas) debería transcurrir (viene
haciéndolo ya ) la política ecuatoguineana hasta el momento
electoral y en torno a ellas está establecido un cierto
calendario político. Nada excluye, sin embargo, algún gesto del
dictador o algún periodo de crispación (en torno a la
extradición y el juicio de Simon Mann, por ejemplo) que lo
altere en una medida que ahora no podemos prever.
La
respuesta que el régimen viene dando a estos dos temas nos
permite, pensamos, adelantar la que dará a las dos preguntas fundamentales.
Digamos de entrada
que, en nuestra opinión, no hay mucho margen
para la esperanza, que seguimos sin percibir ningún síntoma
significativo de apertura por parte de Obiang y los suyos y que
las políticas sociales no aparecen por ningún lado.
La reciente visita a Guinea de
una Delegación del Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre
Detenciones Arbitrarias ha permitido confirmar la pervivencia de
prácticas por parte de la policía y el ejército que están muy
lejos de unas exigencias democráticas mínimas (Véase
aquí). No hemos conocido
ni una sola declaración oficial que reconozca las insuficiencias
enumeradas en ese informe y que se comprometa a darles fin.
Los medios de comunicación
existentes en Guinea siguen estando en manos de la familia Obiang. Ni se
permiten medios de comunicación nuevos, ni se altera el control
que se ejerce sobre los ya existentes. Algunos destellos que han
querido verse en “La Gaceta” expresan más bien el largo camino
que queda por recorrer y las inmensas dificultades que el
régimen pone para hacerlo.
Sigue habiendo partidos
políticos cuya existencia es sobradamente conocida y para los
que no hay ningún proyecto de legalización. El sistemático
aplazamiento de la Convención de UP, sin apoyo estatal desde que
se desinflaron las candidaturas afines al gobierno, habla
también del respeto que al régimen le merece la libertad de
organización. La vida política de los partidos de la oposición
democrática es permanentemente obstaculizada por la inexistencia
de libertad de desplazamiento y las dificultades para la
libertad de reunión. En este sentido una cosa sigue siendo la
vida política en Malabo y en Bata y otra la que se da en el
resto del país Reacuérdese la detención de un grupo de
parlamentarios en Cogo. (Véase)
El gobierno ha negado la
entrada en Guinea de la organización IFES (Internacional
Foundation for Elections Systems), avalada por el
gobierno de los Estados Unidos cuyo trabajo iba a consistir en
analizar las condiciones para unas elecciones democráticas y
contribuir a la formación de los participantes en ellas.
El dictador ha reiterado
cuantas veces ha querido sus reservas a la presencia de
observadores internacionales en las elecciones del próximo año.
Las anunciadas “jornadas de
convivencia” del gobierno y los partidos legalizados, incluidas
en ese calendario de otoño del que hablamos al principio, van
siendo aplazadas una y otra vez. Ahora se anuncian para octubre
en un ambiente en el que las declaraciones a favor de la
recuperación y ampliación del Pacto Nacional solo se oyen en
boca de la oposición… (Véase)
Guinea Ecuatorial
sigue encabezando todas las clasificaciones mundiales de
gobiernos corruptos y recientemente ha aparecido también a la
cabeza de la clasificación de gobiernos ineficientes del
continente africano realizada por técnicos del Banco Mundial (Véase). El
dictador aprovechó la "sesión paralela" del parlamento ecuatoguineano celebrada
el pasado 14 de agosto (la "sesión
normal" se dedicó a otorgarle, a iniciativa propia, el
título de "Libertador del Pueblo") para demostrar lo poco que le
interesan las "políticas sociales" (los Fondos Sociales) que la
administración norteamericana ha intentado que ponga en marcha
en estos dos últimos años. Explicó a quien quiso oírle que
"tenían que venir un grupo de expertos para poner en marcha ese
Fondo y han querido que les paguemos nosotros el viaje". Parece
que Obiang se negó a pagarlo y la sesión inicial del Consejo de
Administración del citado Fondo celebrada recientemente en Bata
se levantó sin plantearse ni un sólo proyecto (Véase). Para Obiang y los suyos las políticas sociales en Guinea son una
cuestión de los norteamericanos... Mientras tanto sigue
prolongándose una de las situaciones más escandalosas del
continente africano: más del 60 % de la población del tercer
productor de petróleo del África subsahariana vive con menos de
un dólar al día, en unas condiciones de miseria difíciles de
imaginar.
La convocatoria de la
Segunda Conferencia Económica Nacional (Véase) expresa las
querencias antiguas del régimen. No va a ser un foro abierto
donde se expresen las opiniones y los intereses de los distintos
grupos sociales ecuatoguineanos y donde se concierte una
estrategia de desarrollo para el país. Es una vuelta a la
escenografía del "partido único", de los grandes discursos, de
las grandes palabras, de la ocultación de las situaciones
reales. ¿Donde estarán las organizaciones de campesinos? ¿Y las
organizaciones de empresarios y los sindicatos?
Los proyectos de
Presupuesto para el año 2008 siguen dedicando un porcentaje más
alto a los gastos del dictador que a los gastos en sanidad o
enseñanza...
Hay poco margen para
la esperanza, pero todavía queda tiempo.
Hemos hablado muchas
veces de la necesaria convergencia entre la oposición
democrática ecuatoguineana y los representantes de la "comunidad
internacional". Este nuevo curso debería incluir renovados
esfuerzos por parte de todos para favorecer un avance
significativo de la democracia dentro del país. La oposición
democrática deberá seguir empeñada en articular organizaciones
que expresen la opinión y la voluntad de los guineanos. El
futuro político del país exige partidos amplios, democráticos y
fuertes. La comunidad internacional no debe ceder ante los
comportamientos del dictador.
No hace muchos meses
se habló a nivel internacional de la existencia de "estados
gamberros". Con independencia de la utilidad que quisiera darse
( y que se dio) a esta idea, se pretendía señalar
con ella a una serie de regímenes no democráticos, enfrentados a
todas las practicas del derecho internacional, violadores
permanentes de las normas de convivencia en sus propias
sociedades o en las relaciones entre países.
El estado creado por
Obiang en Guinea, ¿es un "estado gamberro"?
Los Estados Unidos
han podido ver cuanto vale su palabra, hasta donde llega el
valor de sus compromisos. Los Estados Unidos no deberían valorar
solamente la participación de la dictadura de Obiang en
políticas "antiterroristas africanas" (ese es el sentido del
patrullaje conjunto de las marinas de Guinea y de Nigeria en las
aguas del golfo). No deberían aceptar esta medida a cambio
de permitirle al régimen ecuatoguineano mantener una situación
de opresión e injusticia sobre su pueblo. A nadie le resulta
rentable sostener este tipo de regímenes. Las situaciones
existentes en algunos de los países cercanos expresan claramente
a donde conduce la pervivencia de regímenes dictatoriales y
corruptos aunque sean grandes productores de petróleo (Véase).
Es el momento de que
todos asumamos nuestras responsabilidades.
"¿Quo vadis, domine Obiang?"
de Humberto Riochí, Portavoz del
MAIB
Humberto
Riochí, Portavoz del Movimiento por la Autodeterminación de la
isla de Bioko, nos envía el artículo siguiente:
"Guinea Ecuatorial es
un país en el que la naturaleza ha derrochado todas sus
bendiciones. Sin embargo, necesitamos para alimentarnos, de las
hortalizas, frutas, aceite etc. que provienen de los países
vecinos, especialmente de Camerún. Y esta situación persiste
porque el “efecto demostración” de Obiang y los suyos ha
desplegado toda su virtualidad en el tejido social guineano.
Nadie quiere trabajar, todo queda fiado al pelotazo, los
trapicheos, cambalaches y las mordidas del petróleo.
Somos al mismo tiempo
uno de los pocos países del mundo que no manufacturan nada.
Cuando decimos nada, estamos exprimiendo al máximo la dimensión
semántica del vocablo. Nuestra dependencia de las importaciones
de productos foráneos, que nos llegan de Europa o de los países
de nuestra área de influencia económica, es tan grande que,
cualquiera emergencia o catástrofe natural, por mínima que sea,
podría dar al traste con todo y situar al país en una crisis
alimentaria de dimensiones insospechables.
Obiang lleva desde
1979 cantando la canción de la potenciación y la diversificación
agrícola y nada se ha hecho hasta la fecha. Seguimos en el mismo
punto en el que nos encontrábamos, y en algunos casos la
situación ha retrocedido ostensiblemente. El éxodo masivo que se
está produciendo del campo a la ciudad tiene su primera
explicación en la ausencia de `planes de choque que puedan
significar una revalorización del sector agrícola y de los
agricultores.
A la elefantiásica
Administración creada por Obiang, después del “boom” del
petróleo, no se le ha ocurrido utilizar los excedentes
dinerarios para subvencionar algunas parcelas de actuación de
este sector, a fin de estimular la producción nacional de
algunos productos agrícolas.
La artrosis
institucional con el lema de: “roba todo lo que puedas, que para
eso te he nombrado” está sirviendo de freno de las pocas
iniciativas privadas que tímidamente se están produciendo en el
país. El panorama es tan lúgubre que no sorprende nada que
muchas veces a nivel nacional no se pueda encontrar productos
básicos cuya producción no necesita de especializaciones
extraordinarias que vayan más allá de la voluntad de querer
hacer.
Esta verdad palmaria
que evidencia la incompetencia del señor Obiang y su Gobierno,
invita a rasgarse las vestiduras cuando uno se entera de que el
“mandamal” guineano se ha trasladado estos días a Harare para
inaugurar ferias campestres mientras sus súbditos y sus campos
se mueren de/por inanición. Que además se regodee en la eterna
adjudicación de culpas a las políticas coloniales como diques
para el desarrollo de África y de Guinea Ecuatorial, cuando el
lleva veintiocho años sin dar golpe para que llegue el progreso
a su país, es algo que clama al cielo.
El ejemplo del cacao
que se le ocurrió utilizar como paradigma para despacharse a
gusto en Zimbabwe, es harto elocuente a la hora de demostrar lo
que no se puede, ni se debe, hacer en política. Porque a finales
de los años sesenta, Guinea Ecuatorial llegó a producir unas
44.000 toneladas de cacao. De esta cantidad, 42.000 toneladas
eran cosechadas en Bioko y el resto en Río Muni. Estas cifras
más allá de su relevancia porcentual a nivel mundial, tenían la
ventaja de situarnos como el país productor del mejor cacao del
mundo frente a gigantes mundiales como Ghana, Costa de Marfil o
Brasil.
Macías, con la
expulsión de los colonos españoles y la mano de obra nigeriana,
ambos colectivos motores de la economía del país cuando
accedemos a la independencia, sentencia este sector agrícola al
ostracismo. La producción desciende drásticamente y pasamos de
las cantidades apuntadas a situarnos en una orquilla de
4.000-6.000 toneladas/año.
Con Obiang en el
poder, esta tendencia no ha conocido mejora alguna. Y es que el
sector del cacao, además de fundamental para economía guineana
(hasta que llega la maldición del petróleo), tiene
una importancia social única. Este sector ha servido desde
siempre y hasta la fecha para cubrir las necesidades de renta de
las clases más desfavorecidas de la población guineana, y entre
esta, no solo están los bubis, sino muchos fang que no pueden
participar del “obianguemado convite nacional”.
Recordarle al señor
Obiang, al hilo de las manifestaciones irresponsables que
realiza en Harare que, el cacao (producto estrella), el café y
un porcentaje altísimo de la madera, desde principios del siglo
pasado hasta la fecha, nunca sirvieron para consumo interno.
Su utilidad estuvo y sigue estando en la exportación para
equilibrar una siempre deficiente balanza nacional de pagos
hasta que se descubrió el oro negro.
Desde 1994, Obiang ha
tenido tiempo y recursos para robustecer este sector con medidas
gubernamentales de apoyo consistentes en subvencionar los
insumos utilizados por los agricultores, y con ello estimular la
producción; frenando al mismo tiempo el éxodo masivo que está
convirtiendo las grandes ciudades del país en inhabitables.
Además de haber contado y seguir contando con grandes
excedentes dinerarios del petróleo para hacer transformaciones
en los modos de producción y en rebajar los costes del sector.
Todo lo anterior con
ser malo, se convierte en peor cuando el señor Presidente
promete a los agricultores una pequeña bonificación de la
cosecha del pasado año y no cumple. Quiero decir: los
productores del cacao no han cobrado hasta la fecha, que se
sepa, los dineros de sus largas jornadas de trabajo en el campo.
Y la situación se hace pésima cuando Obiang, en pleno mes de
agosto, y con la cosecha perdida para los menos pudientes,
convoca a 200 personas para repartirles calderillas (300.000
euros) como créditos-puente. Téngase en cuenta que, solamente en
Bioko, existen entre bubis y fang dedicados a las labores del
cacao, más de 6.000 familias. Ni que decir tiene que los
adjudicatarios de las irrisorias cantidades no han necesitado
nada más que sus rentas de situación en el tablero nacional para
ser beneficiarios de los créditos, mientras los agricultores,
los auténticos necesitados y protagonistas, son ignorados.
Si Macías estatalizó
todas las propiedades coloniales tanto rústicas como urbanas,
para acto seguido ponerlas en manos de sus altos funcionarios
como administradores, la cosecha de Obiang ha sido regalar a sus
amigos y allegados, y a título de propiedades personales todo
aquel caudal económico. Con este cambio, los agricultores se han
tenido que convertir en aparceros, o cuando menos, trabajar a
destajo, dependiendo de los caprichos de incompetentes que al
fin y a la postre, las concesiones les fueron hechas para que
pudieran quedarse con las exiguas plusvalías que resultan de las
cosechas. La tierra debería ser para los que la trabajan y no
para ladrones y teóricos de salón.
Mas allá del tema del
cacao, Obiang cuenta en el “haber de su desgobierno”. con la
nada desdeñable situación de que el picante, el ñame, los
limones, las hortalizas, las frutas, el aceite…etc., un mes sí,
y otro también, escasean en los mercados del país; pese a ser
todos importados por falta de políticas nacionales capaces de
frenar la sangría y el hundimiento de las rentas de los grupos
más vulnerables de nuestra sociedad. Mientras, las tierras
fértiles del territorio nacional se mueren de risa, y todo el
mundo está ocupado y preocupado en participar de la ceremonia de
la confusión y el desorden, buscando la manera de sablear al
vecino para escalar posiciones en la interminable pirámide
corrupta y corruptora del sistema.
No descubro nada si
digo que países de nuestro entorno como Camerún y Gabón y otros
lejanos como Venezuela o Indonesia, utilizaron sus excedentes
del petróleo para modernizar sus sectores agrícolas. ¿Hasta
cuando señor Obiang?
De sobras se
conocieron las ganas y especial interés que tuvo el señor
Presidente en colocarnos en la antigua UDEAC, hoy Comunidad
Económica y Monetaria de África Central (CEMAC). Pero, además
de sus necesidades personales de contar con divisas para evadir
capitales y apoyos para justificar su dictadura, los guineanos
nos preguntamos: ¿De qué nos sirve estar en la CEMAC? ¿Qué le
vamos a vender a los chadianos, cameruneses, gaboneses etc.?
¿Nuestra presencia en esta organización queda justificada con
los depósitos multimillonarios que a título personal a colocado
el señor Presidente en el BEAC (Banco de los Estados de África
Central)? ¿Es ésta la concepción que tiene y tienen su expertos
de una unión económica? ¿...? Si Dios no lo remedia mejor será
que nos pillen a todos los guineanos bien confesados.
Señalar finalmente
que, desde siempre, Obiang y sus Gobiernos han vivido y viven en
la creencia de que la cooperación bilateral o la multilateral
nos solucionarán los problemas. Craso error, señor Presidente.
Los países que han conocido el despegue económico se lo han
currado. Cualquiera de los pueblos y presidentes que va
visitando para comprar simpatías y rebajar la presión de su
dictadura podrá darle “know-how”, pero el resto lo tendrán que
poner los guineanos a los que ningunea. Lamentablemente estos
están tan “bien educados” por su pedagogía, resultado de sus
manías persecutorias de: “vigila y delata a tu padre, a tu
madre, a tu hermano y todo lo que se mueve y habrás cumplido. Te
daré el cargo que quieras, serás como yo, ladrón de guante
blanco” que nos tememos que pocos remedios existan a corto
plazo. Porque en Guinea Ecuatorial, nadie quiere trabajar,
estaría perdiendo el tiempo. ¿Es este el país en el que quiere
que vivan mañana sus multimillonarios hijos señor “mandamal”?
¿Quo vadis, Domine Obiang? ¿Dónde vas? ¿Dónde nos conduces?"
Petróleo a
cambio de mercenarios
RFI
publicaba ayer una reseña del viaje de Obiang a Harare que
coincide con algunas de las cosas publicadas por nosotros sobre
la extradición de Simon Mann. Dice lo siguiente:
"El presidente
ecuatoguineano Teodoro Obiang Nguema volvió el viernes por la
noche a Bata, segunda ciudad de Guinea Ecuatorial y capital
económica del país, tras su visita de Estado de cuatro días a
Zimbabwe. En Harare, el presidente Obiang, acompañado de varios
ministros, entre ellos los de Agricultura e Hidrocarburos, tuvo
una entrevista a puerta cerrada con su homólogo Robert Mugabe.
Ante la incapacidad
de pagar el petróleo importado desde Malabo, el presidente
zimbabuano estaría dispuesto a extraditar al mercenario
surafricano Simon Mann.

Mugabe y Obiang
la pasada semana en Harare
¿Cederá Robert Mugabe a las
demandas de su homologo ecuatoguineano?Enredado en una crisis
sin precedente e incapaz de garantizar las vitales
importaciones de carburante que necesita para asegurar una
apariencia de estabilidad económica, Zimbabwe podría utilizar
a Simon Mann como moneda de cambio en el marco de un nuevo
acuerdo de importación de petróleo desde Guinea Ecuatorial. .
Harare recibió una entrega de petróleo de Guinea Ecuatorial por un
importe de 24 millones de dólares y hasta el momento ha sido
incapaz de hacer frente a su pago.
Malabo ha rechazado
recientemente una oferta de pago en diamantes hecha por Harare
mientras se mantiene la voluntad de Obiang Nguema de encerrar
a Simon Mann en las cárceles de su país.
Para muchos
diplomáticos y observadores de la vida política zimbabuana, la
extradición del mercenario surafricano a Malabo es una simple
cuestión de tiempo".
"Caos en
Nigeria: La guerra del petróleo ha comenzado"
Le Courrier
International ha publicado en su número 877, del 23 al 29 de
agoto de 2007, un amplio artículo sobre la situación en el sur
de Nigeria aparecido en el semanario británico The
Observer y del que es autor Sebastian Junge.
"El 23 de junio de
2005, altos responsables americanos se reunieron en un
gran hotel de Washington para analizar un escenario catastrófico
ligado a una crisis petrolera. Entre las hipótesis planteadas
figuraba la de una guerra civil en el norte de Nigeria que
forzaría a intervenir al ejército nigeriano. Casi siete meses
más tarde, en enero de 2006, un grupo de militantes ijaws [un
grupo étnico de Nigeria], fuertemente armado y desplazándose en
una motora, tomo al asalto una instalación petrolera de Shell,
en el delta del Níger, y secuestró a cuatro empleados.
Los militantes, que
dijeron pertenecer al Movimiento por la Emancipación del Delta
del Níger (MEND), querían, afirmaron entonces, protestar contra
el azote ecológico que representa la industria petrolera y
denunciar las desastrosas condiciones de vida de la mayoría de
los habitantes de la región. La mayoría de las ciudades del
delta no disponen efectivamente ni de escuela, ni de hospitales,
ni de servicios sociales. No hay agua potable y a penas empleos
remunerados. La población sobrevive difícilmente de la pesca,
mientras vive rodeada de pozos de petróleo controlados por
empresas extranjeras que acumulan cada año miles de millones de
dólares.

Para el MEND, es el
momento de poner fin a esta injusticia. Su ataque supuso una
disminución de la producción petrolera nigeriana en torno a
250.000 barriles diarios y una sacudida pasajera de los mercados
internacionales. Las reivindicaciones del MEND incluían la
liberación de dos jefes ijaws, el pago de 1500 millones de
dólares de indemnización por la contaminación ocasionada en el
fragil ambiente del delta, la requisa del 50% de los beneficios
la producción petrolera local y ayudas para el desarrollo de las
villas-miseria de la región. El MEND advirtió que, si sus
reivindicaciones no eran atendidas - y no lo fueron-, haría la
guerra a las empresas petroleras extranjeras instaladas en
Nigeria. "Abandonad nuestro país mientras podáis o dejareis
vuestra piel aquí", advirtió un portavoz del MEND en un
correo electrónico enviado tras el primer ataque. "Nuestro
objetivo es reducir a cero la capacidad de exportación petrolera
del gobierno nigeriano".
El MEND volvió a
aparecer en febrero de 2006 apoderándose de una barcaza
perteneciente a la compañía norteamericana Willbros. Nueve
personas fueron secuestradas. El mismo día otros miembros del
MEND hicieron explotar unas conducciones petroleras, un
gaseoducto y una terminal de carga de petroleros, forzando a
Shell a interrumpir la exportación de sus 477.000 barriles
diarios. Las nueve personas secuestradas fueron puestos en
libertad tras el pago de un sustancioso rescate, todo lo cual no
impidió un alza de los precios en los mercados mundiales. El MEND demostró así que una veintena de hombres en un fuera borda
podían hacer temblar los mercados del petróleo del mundo entero.
Los soldados nigerianos - por mal equipados que estén - pueden
proteger cualquier sitio. Sin embargo, Shell posee casi 6000
kilómetros de gaseoductos y otras conducciones en las calas del
delta, 90 campos petroleros y 73 estaciones de tratamiento. Es
imposible vigilarlo todo. Las plataformas marinas tampoco son la
solución porque son más caras cuando inmensas reservas
gasisticas y petroleras están aún disponibles en el delta del
Níger. Además, las instalaciones offshore no están tampoco a
cubierto de los ataques. A principios de junio de 2006,
militantes del MEND se apoderaron, con gran desconcierto de los
especialistas, de una infraestructura situada a 60 kilómetros de
la costa. Pueden también atacar en las ciudades. En agosto
secuestraron a cuatro empleados occidentales en un bar de Port
Harcourt, en el corazón de la industria petrolera nigeriana. A
finales de septiembre el MEND había logrado secuestrar (antes de
ponerlos en libertad a cambio de un rescate) a más de 50
asalariados de los grupos petroleros y reducir la
producción petrolera de Nigeria en un 25% (es decir unos 600.000
barriles/día). Una perdida de 1000 millones de dólares por mes
para el gobierno de Nigeria.

Tras haber localizado
un poblado ijaw - un simple grupo de chozas en medio del
manglar- llegamos hasta él. Iba acompañado del fotógrafo Mike
Kamber para reunirnos con el MEND, pero, a poco de llegar,
tuvimos la sensación de que las cosas no marchaban como habíamos
previsto. Expliqué que éramos periodistas, queríamos investigar
las consecuencias de la industria petrolera en la región y que
un contacto del MEND nos había indicado aquel poblado como lugar
de encuentro. El portavoz oficial del MEND es un individuo
misterioso que se hacía llamar Jomo Gbomo. Nadie parece conocer
su verdadero nombre, ni su lugar de residencia, pero es a él a
quien los periodistas deben pedir permiso para entrar en las
calas, autorización que a nosotros nos había negado sistemáticamente.
Sin embargo, algunos días después del rechazo de Jomo,
encontramos a un sacerdote ijaw llamado Presiden Owei, también
en contacto con el MEND. Éste nos aseguró que podría
concertarnos una cita. No necesitábamos más que alquilar un
barco. Al medio día siguiente estábamos a bordo de un barco de
siete metros con dirección al sur. Una hora después de nuestra
llegada, el crepúsculo cayó sobre el manglar. Empezamos a
escuchar el motor de un potente fuera borda. Un barco cargado de
hombres armados pasó delante de nosotros describiendo círculos
nerviosos en la pequeña cala antes de atracar a toda velocidad.
Equipados con metralletas pesadas, lucían en el pecho cinturones
con balas que parecían serpientes venenosas. Algunos iban
vestido con una especie de taparrabos, con pantalones cortos o
con viejas telas de camuflaje. Uno de ellos solo iba vestido con
un viejo slip y su cinturón de cartuchos. Se habían pintado la
cara de blanco, símbolo de pureza, y llevaban amuletos en torno
al cuello, los brazos y la frente a modo de protección contra
las balas. Algunos habían incluido hojas en su vestimenta para
disimularse a ojos del enemigo. Eran una pesadilla ambulante que
ofrecía todos las caras del terror para la psique humana. Se
dice que los soldados nigerianos huyen cuando los ven,
abandonando sus armas. Su jefe era un hombre joven espigado,
cubierto con una tela blanca y tocado con un turbante rojo. Le
ayudaron a bajar del barco como si se tratara de un niño.
A los jefes los
designa habitualmente el dios ijaw de la Guerra, Egbesu, y
pueden cambiar a diario. Egbesu expresa su voluntad a través de
los sueños y las visiones de sus fieles, que le piden encabezar
el grupo. Si el "elegido" expresa la palabra de Egbesu, sus
compañeros le obedecerán sin plantear problemas; en caso
contrario. Egbesu podría matarlo. Los fieles de Egbesu practican
la abstinencia en los periodos de combate y ayunan a fin de
aumentar sus poderes, para lo que también beben ácido de
batería. "El espíritu se apodera de ellos cuando acuden al
combate", me explicó un antropólogo que ha vivido varios
años en Nigeria. "No temen las mismas cosas que pueden darnos
miedo a tío o a mí".
Nos ordenan que nos
levantemos y escuchemos al joven que los manda como si fuéramos
dos colegiales en el despacho del director. Él, por su parte, ha
entregado el fusil a uno de sus hombres y, sin dignarse
mirarnos, preguntó: "¿Quien de vosotros es Sebastián?"
"Soy yo", le contesté. Me entregó entonces un móvil y se
alejó. Al teléfono estaba Jomo. "Te había dicho que no te
acercases a las calas", dijo para empezar. Intenté
explicarme pero no hubo margen. "¿Cómo se escribe tu nombre?".
Tras decírselo, añadió antes de colgar: "No te preocupes.
Todo marchará bien". A los pocos minutos uno de los miembros
del MEND salió de entre ellos y me mostró su dedo. Era un dedo
pequeño, rechoncho y cubierto de pinturas guerreras. "Voy
a matarte", me dijo. Casi media hora más tarde, Jomo ordenó
a los hombres del MEND que nos soltaran y un barco nos
devolvió a la ciudad.
Según el Banco
Mundial, en Nigeria, la mayoría de las riquezas ligadas al
petróleo están monopolizadas por el 1% de la población, mientras
que el resto de sus habitantes están condenados a vivir con
menos de un dólar al día. Desde este punto de vista, Nigeria es
uno de los países más pobres del mundo. Se valoran entre
trescientos y cuatrocientos mil millones de dólares el dinero
desviado y robado por los gobiernos corruptos tras la
independencia, en 1960, es decir casi el equivalente a
toda la ayuda humanitaria occidental dedicada al conjunto de
África en ese mismo periodo. La Constitución nigeriana impone la
redistribución de casi el 50% de los ingresos petroleros
nacionales a las autoridades centrales y federales, así como el
descuento del 13% de este maná a las nueve empresas
petroleras presentes en el delta. En 2006, las nueve regiones
del Níger recibieron casi seis mil millones de dólares, una
cantidad más que suficiente para garantizar los servicios
sociales de su población. El problema reside en que este dinero
desaparece cuando llega las manos de los gobernadores. La
corrupción ha gangrenado a la mayoría de la sociedad nigeriana,
que se dedica ahorra a autocanibalizarse. Entre Por Harcourt y
la ciudad de Warri, en el delta, hay en la carretera entre 20 y
30 barreras de control - en algunos casos se ven las unas desde
las otras - donde los conductores tienen que tender un puñado de
billetes por la ventana si quieren continuar. Me dicen que,
cuando se produce un accidente, los policías cobran a los
heridos antes de llamar a las ambulancias. Cerca de mi hotel, el
cuerpo de un hombre permaneció tendido en el suelo durante dos
días antes de que alguien lo retirara. Incluso en los momentos
mas intensos de la guerra civil de Liberia se enterraba a los muertos antes que
aquí.

Cuando se pregunta
sobre estos temas a la mayoría de los nigerianos sólo pueden
responder con cólera y desesperanza, o pronosticando la cercanía de grandes violencias. La reacción del Presidente Owei es muy típica entre los nigerianos. Preside una
organización de defensa de los derechos de los ijaws, que
intenta proteger a estas comunidades en el delta: "A los
habitantes de esta región no les sirven las palabras, necesitan
actos concretos. Necesitamos que se nos trate como seres
humanos. Hay un bloqueo económico en el delta del Níger. No
dejan que el dinero llegue hasta aquí. Sin embargo, las riquezas
de Nigeria deberían bastar para construir carreteras y escuelas
en todo el país", afirma. Owei vive en la periferia de Por
Harcourt, en el suburbio de Bundu, una comunidad edificada sobre
montones de basuras y de barro. La marea alta y los colectores
amenazan permanentemente con inundar las construcciones de
madera y de chapa ondulada. Los habitantes de Bundu viven en una
tal desnudez que es posible verles hacer todas las actividades
humanas - cocinar, pelearse, comer, dormir, hacer sus
necesidades - en cualquier lugar y en cualquier momento.
Uno de los jefes ijaws, Mujahid Dokubu-Asari, se ha hecho notar
ante las autoridades norteamericanas convirtiéndose al Islam y
manifestando su admiración por Ossama Ben Laden. Su primer
objetivo ha sido tomar el control de los recursos petroleros del
delta. Una de sus formas de proceder es robarlo, dado que los
consideran propiedad de los ijaws. En Nigeria a esto se le llama
bunkering y es una actividad lucrativa.
Cada año se desvían por este
procedimiento el 10% de las exportaciones petroleras de Nigeria
- es decir varios miles de millones de dólares. El medio más
seguro para hacer estos robos es comprar a las personas
encargadas de la vigilancia, es decir a los soldados del
ejército nigeriano. "La mayoría de los soldados ganan 100
dólares al mes, entonces se les va a ver y se les dice: "Quiero
hacerte rico", explica un contrabandista de Warri. Viene de
pasar la noche transportando una carga de petróleo robado, un
trabajo que va a suponerle unos cien mil dólares a su jefe. "Basta
decirle: "Esta tubería va a darte el mismo dinero que te supone
venir a trabajar aquí cada noche". Después los soldados
vigilan cuando nos vamos. Les das el equivalente a cinco meses
de salario por una noche. Cuando cambian a los soldados, hacemos
nuevos amigos", añade. Según este hombre, el gobierno
federal podría terminar fácilmente, si quisiera, con todas las
actividades de contrabando, pero los responsables locales se
benefician tanto de él que mostrarían resistencia. No habría
bukering si no hubiera armas que naturalmente se pagan con
dinero del petróleo.

El arma más pesada
que he visto ha sido una ametralladora UK-68S de fabricación
checa, que parecía nueva. Las armas las envía alguien que tiene
una idea precisa en la cabeza. "Sus reservas parecen
inagotables", explica Sofiri Joab-Petersade, un experto en
armamentos, en su oficina de Por Harcourt. "Los policías
tienen que llevar la cuenta de los cartuchos que utilizan, no
tienen mas que 10 o 15 cada uno. Los miembros del MEND disponen
de cinturones de cartuchos que les permiten disparar durante
veinte minutos. Esto también plantea problemas".
Según otro de mis contactos, la última entrega de armas fue un
cargamento de 300 AK-47 rusos, fabricados en 1969 pero que no
habían sido usados todavía. Llegaron desde Moscú vía Londres. Me
explicó también que a principios de octubre de 2006 un hombre de
negocios surafricano repartió un cargamento completo de armas en
las calas a cambio de petróleo robado que habría vendido
inmediatamente en el mercado mundial. Según él, es posible
comprar las armas de los soldados nigerianos a la vuelta de sus
misiones de mantenimiento de la paz en Liberia y en Sierra Leona
y también la de los hombres desplazados en la actualidad al
delta. Algunos rumores hablan de bazares flotantes, llenos de
armas, amarrados a una cierta distancia de las costas
nigerianas. A día de hoy, todas las personas implicadas en
este tráfico tendrían mucho que perder si el sistema se hiciera
transparente.
La entrada en escena
del MEND, en enero de 2006, ha roto el equilibrio de este
sistema primario pero eficaz. Ha sido un factor de más en el
sector del bunkeering. Había hecho suyas las
reivindicaciones de Ken Saro-Wiwa [escritor y militante de la
oposición, ejecutado por el régimen en 1995] y empezó a
desorganizar seriamente las entregas de petróleo. "No somos
ni comunistas, ni revolucionarios. Simplemente estamos hartos",
explica Jomo. Parece que el MEND se formó tras la detención de
Mojahid Dokubu-Asari, en septiembre de 2005 que había amenazado
con "desmantelar" Nigeria, un motivo suficiente según el
gobierno de Obasanjo para perseguirlo por traición. El primer
ataque del MEND tuvo lugar cuatro meses después y fue seguido
rápidamente por correos electrónicos de Jomo exigiendo la
liberación de Asari y de Diepreye Alamieyeseigha, gobernador del
estado de Bayelsa y persona cercana a Asari, responsable de la
corrupción.
Los cuatro primeros
empleados secuestrados por el MEND hubieron de estar diecinueve
días recibiendo exhortaciones sobre la pobreza y la
contaminación del delta. Los militantes se mostraban menos
motivados por el dinero que por la salida de todos los
extranjeros de Nigeria. En otros términos, exigían tener el
control de los recursos petroleros. Un antiguo secuestrado, que
prefiere guardar el anonimato, relata una experiencia similar.
Piloto contratado por Shell, fue secuestrado en el año 2000 en una
pista de aterrizaje y mantenido en prisión durante dos semanas.
No fue objeto de amenazas, ni malos tratos, solamente temía
contraer el paludismo. "Sus reivindicaciones son legítimas.
No hay agua, ni escuelas, ni hospital en sus ciudades. Viven en
una zona pantanosa sin agua potable ni electricidad. ¡Están
hartos, naturalmente!", afirma. Estuvimos una vez en un bar
al aire libre, en las instalaciones de Shell próximas a Warri.
La noche no había hecho mas que caer y unos murciélagos
revoloteaban entre los proyectores que iluminaban las canchas de
tenis. Del otro lado de la barrera había un poblado sumido en la
oscuridad. "Una comunidad local. Pasan a veces varios días
sin electricidad. Es obsceno. Pueden ver al otro lado de la
barrera los campos de golf y las canchas de tenis inundadas de
luz hasta la media noche. ¿Por qué no les mandan corriente?
Hable de ello con uno de los responsables de Shell. Le dije:
"¿Por qué no? Ustedes tienen turbinas.¡Denles la luz!" Me
contesto: "Si lo hacemos, la querrán todos". Tras su
liberación, el piloto fue repatriado a su casa e inmediatamente
empezó a presentar los síntomas del paludismo. Durante su
convalecencia, recibió una carta del jefe del grupo que le había
secuestrado. Iba dirigida a su mujer y a sus hijos e incluía la
dirección del remitente. "Les pido perdón por haber
secuestrado a su marido y su padre. La culpable fue la Shell",
decía la carta.

Dos semanas después
de nuestra primera entrada en las calas, recibí un correo de
Jomo indicándome que iba a concertar una cita en su campo,
situado en el corazón de los manglares y del que se dice que los
únicos extranjeros que han llegado hasta allí han sido los
secuestrados del MEND. Alquilamos un barco en Port Harcourt y
tomamos la dirección de las calas rezando para no encontrarnos
con ningún barco de la marina nigeriana. Teníamos la sensación
de que las autoridades sabían lo que hacíamos y que un encuentro
con el ejercito podría acabar mal. El campo del MEND lo formaban
barracas de madera ocultas entre los árboles y algunas tiendas
de nylon. Hay un pequeño generador y una antena de satélite para
la televisión, así como dos santuarios dedicados a Egbesu. Los
hombres llevaban medias en la cabeza, a modo de capuchón, y
seguían cada uno de nuestros gestos a través de aberturas
practicadas a la altura de los ojos. Al menos no nos apuntaban
con sus armas. Algunos no tenían más de 15 años. Su jefe,
llamado Brutus, estaba sentado en un banco de madera. Me invitó
a ocupar un sitio a su lado. En torno nuestro sus hombres han
formado un círculo erizado de armas. "Jomo me ha pedido que
responda a todas tus preguntas. Y dejaros tomar todas las
fotografías que queráis. El gobierno nigeriano ha prescindido de
quienes crean las riquezas de este país. Hemos sido
despojados de todos nuestros derechos. Esta vez no queremos oír
que van a atacarnos. Cuando recibamos la orden nos pondremos en
marcha y haremos migajas todo lo que nos encontremos porque
somos inmortales. Vivimos por la gracia de Dios. Aunque no quede
mas que uno, ese podrá hacer que triunfe nuestra causa. Esto es
lo que pienso", nos manifestó. Había oído historias según
las cuales el delta se preparaba para una oleada de ataques,
rumores de atentados con coches bomba, asesinatos y secuestros.
Pregunté a Brutus qué iba a pasar a corto plazo. "La primera
etapa no era mas que una fase de rodaje del material", me
aseguró. "Pronto, la autentica violencia caerá sobre el
delta. Esperamos las órdenes y no perderemos un minuto...!Cuanta
gente ha encontrado la muerte en estos combates¡ Los soldados
van a tacarnos pero nosotros los esperamos a pie firme.
Esperamos solo las órdenes. Después pasaremos a la acción",
añadió. Después, mirándome a través de su capucha, añadió: "Cuando
un nigeriano se pone en marcha nada puede pararle".
Editado y distribuido por ASODEGUE
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