HOJAS INFORMATIVAS
3
de septiembre de 2002
DE
LA MUERTE DE JUAN ASUMU A LAS ELECCIONES PRESIDENCIALES
La
muerte el pasado día 31 de agosto de Juan Asumu marca el
claro empeoramiento de las condiciones a las que se ven
sometidos los presos de Black Beach. Habíamos informado que
su comida venía siendo una ración de arroz cocido con
chicharros; en las últimas semanas se ha reducido a una
barra de pan (diaria) y agua. Cuando las autoridades
guineanas decidieron impedir que los presos fueran
alimentados por sus familias (después de una visita a Black
Beach del Presidente del Parlamento guineano, Salomon
Owono) quedaron pocas dudas sobre cuales eran sus
intenciones. Los últimos acontecimientos evidencian su carácter
criminal. Las decisiones sobre este tema parecen
tomarse en la "mas alta jefatura de la nación".
Nadie en Guinea se hace responsable de la seguridad de los
presos. El silencio o la "huida" es la respuesta
habitual ante las gestiones de sus familiares o amigos.
La denuncia de las condiciones que padecen los presos de
Black Beach debe convertirse en una tarea fundamental de la
solidaridad con Guinea Ecuatorial. Existe legislación
internacional de obligado cumplimiento sobre los derechos de
los presos en cualquier parte del mundo. Las autoridades
guineanas deberán cumplirla o responder por ello.
La eliminación física (el asesinato) de los presos políticos
de Black Beach pesaría como una losa sobre el futuro de
Guinea. Hemos venido diciendo que la paz y la reconciliación
son patrimonio de la oposición democrática. Obiang y los
suyos representan los grandes negocios del petróleo
(resulta sorprendente el numero de dirigentes,
representantes de países o de organizaciones
internacionales, que visitan últimamente Guinea), las
"oportunidades" de una gestión multimillonaria y
sin control, pero es también un futuro de odio y de
violencia para su país.
El pasado 12 de agosto anunciaba el dictador el comienzo de
los trabajos del censo electoral que deberán estar
finalizados en las primeras semanas de diciembre. Conforme a
las leyes guineanas las elecciones presidenciales podrían
celebrarse 45 días después (a partir de febrero de 2003).
La intención de Obiang es concurrir como candidato único y
en tal sentido van las presiones que se ejercen sobre los
partidos guineanos, buena parte de los cuales se ha sumado a
la campaña oficial para hacerle "presidente
vitalicio". Convergencia para la Democracia Social (CPDS)
mantiene su intención de concurrir a esas elecciones con
Celestino Bacale (responsable de Relaciones Internacionales
de esa formación) como candidato. El dictador confía en
que reteniendo en Black Beach a Placido Micó (su Secretario
General), CPDS acabará por retirarse. Las opciones de CPDS,
en la actualidad el principal partido de la oposición
democrática guineana, son firmes. Opinan que participar en
las elecciones no es hacer un favor a Obiang, sino
contribuir a la organización del pueblo guineano en una
perspectiva democrática. Abstenerse sería dejar un amplísimo
campo político al dictador y los suyos que sería sin duda
aprovechado por su marketing político. La proximidad de los
procesos sucesorios en Guinea hace mas necesaria aún la
presencia política de la oposición democrática.
En la actualidad hay dos comisiones interpartidarias que están
recorriendo la región continental (Río Muni) una de ellas
para la preparación del censo y otra para la
"sensibilización" de los ciudadanos cara el
proceso electoral. En ambas participan miembros de la Comisión
Ejecutiva de CPDS. El aparato de propaganda gubernamental
propugna el carácter único de la candidatura de Obiang y
empieza a anunciar el "voto público" (no
secreto). El gobierno podría intentar que la actualización
del censo se hiciese no a través de agentes censales de los
partidos sino a través de los "jefes de poblado"
o instituciones similares. Estás instituciones, muy
cercanas a la población, tuvieron durante muchos años un
cierto carácter democrático; Obiang las ha convertido en
meros elementos de control y en su inmensa mayoría están ocupadas
por militantes del gubernamental PDGE.
En su comunicación del día 12 de agosto el dictador
guineano se mostró dispuesto a aceptar "observación
internacional" sobre todas las fases del proceso
(incluida la elaboración del censo), aunque rechazó
cualquier financiación exterior para llevarlos a cabo. La
Unión Europea (con la iniciativa de la administración española)
debe reconocer la importancia de las elecciones guineanas,
estar presente en todas sus fases y plantear claramente las
condiciones democráticas mínimas para su reconocimiento.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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