"Lo que Francia ofrece a Kenya es “apoyo logístico, en la forma de transporte de materiales dentro del territorio keniano”. Ha manifestado el portavoz del estado mayor francés, Thierry Burkhard, a los periodistas que lo interrogaban sobre el apoyo que París estaría brindando a la ofensiva keniata en el sur de Somalia.
Había sido un funcionario keniano el que dio lugar al torbellino de rumores e interrogantes sobre los intereses franceses en la iniciativa bélica, al hablar de “un país occidental” que brindaba apoyo a las operaciones. En un segundo momento precisó que la marina militar francesa había “bombardeado” algunas posiciones de rebeldes en Kuday, al norte de Ras Kamboni, en la costa somalí. La versión fue desmentida más tarde por el Quai d’Orsay, que inmediatamente redujo el papel de los navíos franceses a lo largo de las costas somalíes.

Fuerzas keniatas en Somalia
“A pesar de la existencia de una base militar francesa en Yibuti, la presencia repentina de la marina de París frente a Kismayo es sospechosa –observa Matteo Guglielmo, doctor en Sistemas Políticos del África en la Universidad ‘L’Orientale’ de Nápoles– y suena aún más extraño el silencio de las potencias históricamente atentas y presentes desde hace años en el escenario somalí, Italia en primer lugar, sobre la entrada de tropas keniatas en territorio somalí”.
En una conversación con MISNA, el experto en temas relacionados con el Cuerno de África recuerda que “cuando Etiopía invadió Somalia en el 2007, en la época de las Cortes Islámicas, la aprobación internacional fue casi unánime. Hoy son pocos los que se han manifestado sobre un tema que esconde muchas más zonas de sombra de las que uno se imagina a primera vista”.
El primero en señalar la ‘coincidencia’ de Lamu –la localidad en la que fueron secuestrados dos turistas– con el punto de llegada de un oleoducto proyectado desde Sudán del Sur hasta la costa keniata, fue el periódico sudafricano ‘Mail and Guardian’, repetida después por el ‘New York Times’. “El gobierno de Nairobi –escribía el New York Times– tiene intereses en la zona que van más allá del turismo”. Se trata de un oleoducto, con un coste estimado en 16.000 millones de dólares, que permitiría al nuevo país de Sudán del Sur extraer y refinar su petróleo sin tener que seguir dependiendo del gobierno de Jartum.
El nuevo proyecto, que afectaría también a la vecina Etiopía, es también del interés del gigante petrolero francés ‘Total’ que ha adquirido recientemente cerca del 40% de los bloques de exploración en Lamu, convirtiéndose junto a la ‘Anadarko Kenya’ en el principal operador de la zona.
Para que se lleve a cabo el proyecto, necesitaría garantizar la seguridad de toda la zona. “El oleoducto permitiría aislar definitivamente a Jartum –concluye Guglielmo– privándolo de las preciosas infraestructuras que hoy permiten comerciar el petróleo de Sudán del Sur a través de los oleoductos y del terminal de Port Sudan”.
Agencia MISNA, 28 de octubre, 12h09m