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HOJAS INFORMATIVAS
28
de octubre de 2011
"¿Porqué se aferran los
africanos al poder?"
Cesar Augusto Iyanga Mitogo,
Malabo, 27 de octubre de 2011
Esta es una de las
cuestiones que nos planteamos muchos de nosotros, los que
inmersos en este mundo ya globalizado sabemos que en otras
latitudes de este mismo cielo que nos cubre hay países donde
nadie se puede eternizar en el poder. Que hay en la mente de los
africanos que una vez subidos al poder ya no hay manera de
abandonarlo?
Podríamos en un
primer momento pensar que muchos de los que han tenido la
oportunidad de dirigir los destinos de los países africanos han
sido gente con poca formación intelectual, a partir de esta base
podemos afirmar que la escasa formación ha influido en ellos
directamente en la concepción de la gobernabilidad, pero
entonces nos preguntamos y gente como Abdulaye Wade? Wade,
excelente conocedor de las leyes, y persona de archiconocida
dotes de intelectualidad, caído como muchos otros dirigentes
africanos en la osadía del poder y actualmente en la pretensión
de colocar a su hijo Karim en su sucesión al frente de la
republica Senegalesa.
Los acontecimientos
surgidos en los últimos días en Libia dejan muchos
interrogantes, merecía Gadafi ser ejecutado? Debió ser llevado
a la Corte Penal internacional? Porque un señor que había estado
dirigiendo un país por algo más de cuarenta años no supo
rendirse y abandonar el poder? Cuál es la razón por la que
prefirió perder su vida? Estuvo Gadafi condenado a morir así?
Porqué existe tanta ambición de poder? Han llegado muchos
comentarios de distintos informativos y periódicos de cómo murió
Gadafi, y cuáles fueron sus últimas palabras en unas de las
revistas se lee que Gadafi después de haber sido encontrado dijo
a los rebeldes de la CNT “No me disparen por favor” pero,
porqué un señor que había dirigido a su país cuarenta y dos años
y enfrentado a los rebeldes por algo más de ocho meses en una
sangrienta guerra civil, no abandono? de donde salía el miedo en
la ultima hora a ser fusilado?
Estos y otros muchos
interrogantes son los que quiero tratar de responder conociendo
bien de cerca la realidad socio política de los estados
africanos.
El concepto de poder
en África, es un tema bastante delicado y lo dejé claro en un
artículo que ya publique en esta página. El africano piensa en
el poder no como una herramienta de servicio a los ciudadanos
del país al que gobiernan, sino como una manera de hacer fortuna
y de oprimir a los súbditos del país.
Existen conceptos muy
equívocos y arraigados en nuestras sociedades como que “el
poder viene de Dios”. Vayamos antes a analizar este punto.
Cuando un dirigente instruye a sus ciudadanos que su poder viene
de Dios, y sabemos todos los que creemos en Dios que si es El
dador solo El tiene el poder de quitar a partir de esta
reflexión, los dirigentes africanos se afanan en el hecho de que
Dios es el dador del poder que tienen y solo El lo puede quitar,
a partir de allí ningún otro ciudadano tiene el poder, ni la
facultad de sacarle un poder que le ha sido otorgado de lo más
alto del cielo.
Los estados africanos
funcionan en muchas de las ocasiones como un estado mafia, una
vez llegado al poder, los dirigentes construyen su mafia, un
grupo de individuos que a su vez a través de la compra de
favores solidifican una telaraña que tiene en la cúspide más
alta al jefe al que todos rinden todos los honores. La
estructura funciona tan bien que el jefe al nombrar a un
determinado señor al frente de una institución, dígase militar,
civil, religiosa, administrativa etc., a su vez nombra a otro y
este último a otros y así se va formando sucesivamente una
cadena en la que cada uno de los integrantes hace todo lo que
fuera posible por defender su cargo, o posición de privilegio,
eternamente si fuera posible, en detrimento del interés
nacional. Después de la creación de la mafia entonces los
dirigentes africanos suelen agruparse en su clan, su tribu o en
la zona de donde procede, véase el ejemplo con Gadafi o con
Obiang por citar un ejemplo. Se dice constantemente a todos los
ciudadanos de Guinea Ecuatorial procedentes de la región de Wele
Nzas, región de donde procede Obiang, que si otro ciudadano de
otra parte llegara a tomar el poder, ellos sufrirán momentos de
angustia y de dolor. Todos los altos cargos de la jerarquía
militar son de Momgomo, el noventa por ciento de los ministros
son de Mongomo, el noventa por ciento de los embajadores y
cónsules de Guinea Ecuatorial son de Mongomo, etc. Los
dirigentes y sus estructuras mafiosas y regionalistas cometen
todo tipo de atrocidades y crueldades para perpetuarse en el
poder, desde asesinatos, corrupción, lavado de dinero,
expropiaciones, robos a ultranza, abusos de poder, chantajes,
extorsiones, torturas, intimidaciones, gozan de las mejores
mujeres, los mejores coches, las mejores casas, sus hijos van a
las mejores escuelas, etc Esta es otra de las razones por la que
los africanos se enganchan por el poder, se sumergen en una
estructura basada en regionalismos y mafias y cada uno de los
individuos de la región o de la mafia defiende contra viento y
marea su posición de privilegio teniendo en cuenta siempre el
hecho de que un cambio de régimen les haría pagar por todo el
daño que han hecho al pueblo así es pues de este modo como
aseguran indirectamente sin ningún escrúpulo la supremacía y
continuidad del gobernante.
Los gobiernos
occidentales después de la colonización de África, estuvieron
buscando como poderse hacer con los recursos de los estados
africanos y trajeron otra nueva forma de colonizar que es
llamado neocolonialismo. Los gobiernos occidentales no tienen
ningún miramiento en mantener en el poder a muchos de estos
dictadores con tal de que se alineen con sus intereses,
políticos o económicos importándoles muy poco los destinos de
los propios africanos.
Estas son a mi juicio
las razones por las que una vez llegado al poder en África es
difícil volver a dejarlo. Las repercusiones por las atrocidades
cometidas durante los años de poder, la complejidad de la
estructura de las sociedades africanas también dejan mucho que
desear, si se tiene en cuenta el carácter tribal del pueblo
africano. Hasta que seamos capaces de llamar la atención al
hermano de la tribu si no está gobernando bien, hasta que seamos
capaces de decirle al hermano que es tiempo de irse del poder
sin que haya ninguna retaliación, hasta tanto que nosotros
mismos no seamos capaces de resolver nuestras diferencias sin
que el occidental se inmiscuya, estamos todavía ante un largo
camino por recorrer. La solución a estos problemas es muy
compleja pero puedo asegurar sin miedo a equivocarme de que
antes de que en cualquiera de estos países africanos haya una
revolución militar, o un movimiento de protesta, debe surgir una
revolución cultural, debe haber una cantidad de ciudadanos
conscientes de qué es un ejemplo de buena gobernabilidad, una
sociedad con menos tasa de analfabetos en definitiva una
sociedad formada y con valores. O en su defecto, hasta que las
potencias occidentales se cansen de uno de los llamados
“dinosaurios de África” y decidan poner a otro, el largo camino
hacia la libertad sigue siendo largo. Lo que le ha pasado a
Gadafi es solo una muestra del futuro de muchos de estos
dirigentes cleptócratas expandidos por toda la geografía
africana.
Cesar Augusto Iyanga
Mitogo
Estudiante de la
Facultad de derecho
Universidad Nacional
de Guinea Ecuatorial
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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