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HOJAS INFORMATIVAS

25 de octubre de 2011  

"El extraño mundo y el mal de Guinea Ecuatorial" (I)

Iam Birrel, The Observer/The Guardian, 23 de octubre de 2011

   [El pasado domingo los diarios británicos The Observer/The Guardian publicaron un largo artículo sobre la visita de una delegación de parlamentarios de su país a Guinea Ecuatorial. Su autor es Iam Birrel, "ex director adjunto de The Independent que ha trabajado como redactor de discursos de David Cameron (actual primer ministro conservador inglés) durante la campaña electoral de 2010"]

   "Es difícil no sentirse impresionado cuando se llega a Guinea Ecuatorial, una nación rica desde hace poco tiempo, en especial si se viaja invitado por el presidente de país. Tras una breve espera en la sala VIP del aeropuerto con sofás de cuero blanco y The Naked Gun [La pistola desnuda] pasando en un televisor de pantalla plana, nos llevan a una limusina, pasadas las molestias habituales del control de pasaportes, realizado por amables funcionarios. Al salir del aeropuerto de Malabo puede verse lo que podría parecer una escultura modernista hecha con desechos de aviones, el morro de uno de ellos apuntando al cielo. Uno se pregunta si no será un extraño monumento dedicado al escandaloso intento de golpe Wonga, en el que unos mercenarios dirigidos por británicos fracasaron en el intento de derrocar a su anfitrión y de poner las manos en su riqueza petrolera.

   Se llega después a una autopista de varios kilómetros con tres carriles. Curiosamente, carece de tráfico – no nos cruzamos con más de cinco coches que viajen en sentido contrario. A ambos lados hay edificios nuevos plantados entre el follaje de una exuberancia lujuriosa. Están también las oficinas de las compañías petroleras y de empresas constructoras, junto con decenas de nuevos bloques de pisos - también vacíos.

Negro playa prisión

Black Beach

   Acabamos llegando al centro de conferencias, un edificio de hormigón construido para albergar una reciente cumbre de la Unión Africana. Junto a él está un complejo de 52 chalets idénticos, uno para cada uno de los dirigentes que asistieron al evento de una semana de duración. Tiene su propio helipuerto, naturalmente. Los chalets están todos vacíos.

   “Las infraestructuras son magníficas, nada que ver con el resto de África”, se entusiasma uno de mis compañeros en cuanto bajamos la velocidad. Es Adrian Yalland un apasionado ex-portavoz de Countryside Alliance que habla ahora a favor de esta dictadura oeste-africana. No había visitado antes el país.

   Se pasa después junto a una playa artificial y un hospital ultramoderno antes de llegar a un impresionante hotel Sofitel de 200 habitaciones, el primer spa del país y un paseo por una isla artificial. Un campo de golf de 18 hoyos arrebatado a la selva verde. Incluso la obligada fotografía del presidente Teodoro Obiang ha sido cambiada a negro y oro, lo que le da una apariencia de JFK. Pese a todo ello, a penas hay huéspedes.

   Bienvenido a Sipopo. Este complejo orweliano, injertado en la capital, Malabo, es la cara que Guinea Ecuatorial quiere presentar al mundo. Obiang, ahora el decano de los gobernantes de África y un hombre acusado de presidir uno de los gobiernos más corruptos, cleptocráticos y represivos del mundo, ha gastado más quinientos millones de libras en su construcción como parte de una campaña para cambiar la imagen del régimen. Un gasto pequeño para alguien que presuntamente recibe 40 millones de libras al día del sector energético de su país, el tercer productor productor de petróleo del África subsahariana.

   Es como si se tratara de algo salido de The Truman Show, una ilusión más en una tierra de artificio. El coste de Sipopo equivale a cuatro veces el presupuesto anual de educación en la que quizás sea la sociedad más desigual del planeta, un país en el que la renta per capita supera a la de Gran Bretaña, pero en la que las tres cuartas partes de sus 675.000 ciudadanos viven con menos de un dólar al día. La tasa de mortalidad infantil está entre las peores del mundo, pero este flamante hospital, nos dice un médico, no tiene pacientes la mayor parte del tiempo. Los ciudadanos normales están excluidos de la zona.

   Esto hace difícil conseguir taxis a los clientes del hotel para ir volver a la ciudad. Sin embargo, yo viajaba con la primera delegación parlamentaria de Gran Bretaña a Guinea Ecuatorial, y estábamos al margen de estos problemas, viajábamos en caravanas de vehículos encabezadas por coches de la policía que se abrían camino a bocinazos. Era muy divertido – aunque no parecían opinar lo mismo los conductores locales a juzgar por sus miradas de enojo. No es fácil que se quejen, sin embargo, un farmacéutico detenido recientemente por la policía, por un incidente de tráfico menor, contaba que le habían golpeado “como a un animal”.

   La invitación para participar en el viaje procedía de Greg Wales, un hombre de negocios británico con un interés antiguo en los rincones más sórdidos del continente africano – al menos lo tenía cuando se asoció con el británico Simon Mann para derribar a Obiang. En un giro surrealista, promociona ahora al mismo régimen que intentó eliminar hace siete años. Me preguntó si, en mi condición de representante cultural con interés por la música africana, había querido aprovechar aquella oportunidad única para echar un vistazo a un régimen notoriamente despótico.

   El ex-secretario de Relaciones Exteriores, Michael Ancram, había sido elegido para encabezar la delegación, sin embargo, me dijo Greg Wales, no se había atrevido a hacerlo. Así que solo viajaban tres simples diputados conservadores – ninguno de los cuales parecía haberse informado demasiado sobre Guinea Ecuatorial antes de dejarse llevar en el avión en sus asientos de clase ejecutiva – junto con dos representantes del mundo de la cultura. El objetivo era claro: se trataba de convencernos de que era un buen sitio para los negocios, para las artes e incluso para el turismo.

   La lluvia caía con fuerza cuando salimos hacia la primera reunión. Estaba presidida por Angel Serafin Sericha Dougan, un tipo elegante que es presidente del parlamento. Antes ha sido primer ministro hasta que fue cesado en medio de acusaciones de corrupción – una hazaña en Guinea Ecuatorial. Nos sentamos en fila a su derecha mientras que los altos funcionarios de su país se distribuían en los sofás a su izquierda. Los relojes electrónicos eran impresionantes.

   “Estamos aquí para saber más de Guinea Ecuatorial y reafirmar nuestras impresiones”, dijo Nadine Dorries, una antigua enfermera conocida por sus campañas anti-aborto, que encabeza el grupo en ausencia de Ancram. “Nos sentimos muy honrados por ser la primera delegación parlamentaria que visita su país”.

   Se inicia después un debate cortés sobre la “democracia dinámica” de Guinea Ecuatorial. Dougan afirmó que han celebrado elecciones libres con “toda la transparencia posible”, habló de la libertad concedida a los partidos de la oposición y de como van a hacer la reforma de la constitución siguiendo un modelo británico. “Vamos a tener dos cámaras para responder mejor a las necesidades de las personas, en eso aprendemos de ustedes- Pueden ustedes decir que no vamos suficientemente deprisa, pero somos buenos alumnos”. Añadió que las dos asambleas de parlamentarios comparten intereses comunes. “Desde 1996, hemos tenido petróleo y hemos intentado desarrollar el país. Tratamos de utilizar los recursos con toda la transparencia posible para desarrollar el país con el bienestar de todos”.

[Continuará]     

   http://www.guardian.co.uk/world/2011/oct/23/equatorial-guinea-africa-corruption-kleptocracy

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

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