La tarea del tribunal francés
será intentar probar las responsabilidades y
ramificaciones de un vasto negocio de venta ilegal de
armamento a Angola, entre 1993 y 1998, por un valor
estimado de 790 millones de dólares.
El juicio al "Angolagate" comenzó el 6 de este mes y
su primera semana se ha limitado a la lectura de un
rosario de acusaciones punibles con entre cinco y 10
años de prisión por comercio ilegal de armas, abuso de
confianza, fraude fiscal y tráfico de influencias.
Entre los más conocidos indagados en el proceso se
cuentan el ex ministro de Interior de Francia, Charles
Pasqua (1993-1995), ahora con 81 años, y su más cercano
colaborador, Jean-Charles Marchiani, el hijo del
fallecido presidente francés François Mitterrand
(1981-1995), Jean-Christophe Mitterrand, Jacques Attali,
ex consejero presidencial, y el empresario Pierre
Falcone.

De izquierda a derecha: Falcone,
Arcadi Gaydamak, Charles Pasqua y Jean-Christophe
Mitterrand
El proceso involucra en total a 42 personas, entre
políticos y empresarios franceses y el multimillonario
israelí de origen ruso Arcadi Gaydamak, que recibirán,
en presencia o en ausencia, la sentencia que será
dictada el 4 de marzo de 2009.
El juicio presidido por el magistrado Jean-Baptiste
Parlos se desarrollará en 58 sesiones para analizar el
caso, sin la comparecencia de Gaydamak, uno de los
principales acusados, refugiado en Israel, donde se
acogió a las leyes de ese país que no permiten la
extradición de judíos desde su territorio.
Sin embargo, se considera que el mayor responsable es
Falcone, quien pese a ser francés fue designado en 2003
por Luanda como representante de Angola ante la
Organización de las Naciones Unidas para la Educación,
la Ciencia y la Cultura (Unesco).
Por entonces, artículos de la prensa portuguesa
interpretaron el nombramiento de Falcone ante la Unesco,
que tiene su sede en París, como un intento de evitar su
prisión con el recurso de la inmunidad diplomática.
Pese a que ningún ciudadano angoleño consta en la
lista de los convocados a dar explicaciones ante el juez
francés, el libelo acusatorio de la fiscalía asevera que
cerca de tres decenas de altas personalidades de Angola,
incluido el propio presidente José Eduardo dos Santos,
recibieron sobornos.
En 1993, Luanda necesitaba carros blindados y
municiones para enfrentar a las disciplinadas fuerzas de
la Unión Nacional para la Liberación Total de Angola
(Unita) del líder rebelde Jonas Savimbi, en momentos en
que Portugal, principal socio en cooperación militar, se
veía forzado a mantenerse equidistante debido a las
fuertes criticas internas por su apoyo al Movimiento
Popular para la Liberación de Angola (MPLA) de Dos
Santos.
Las acusaciones de parcialidad contra Portugal se
remontaban a 1975, cuando el MPLA había recibido el
poder del último gobernador portugués designado por los
militares revolucionarios que habían tomado el poder en
Lisboa, al derrocar al régimen corporativista-colonial
en abril del año anterior.
El gobernador Antonio de Alba Rosa Coutinho, conocido
como "El almirante rojo" por sus simpatías por los
comunistas, había sido muy criticado en la época por
haber desestimado a la Unita debido a los apoyos que
Savimbi recibía, principalmente de Sudáfrica y de
Estados Unidos, lo que desembocó en el estallido de la
primera guerra civil angoleña (1975-1992).
Ante ese escenario, en 1993 el gobierno de Angola
recurrió a Francia, que sin embargo se negó a venderle
armas debido al embargo internacional decretado al
inicio de la segunda guerra civil angoleña (1992-2002).

Angola, campos minados
Las negociaciones encubiertas se centraron en Falcone,
empresario considerado muy próximo a Pasqua y asociado a
Gaydamak, que realizó los contactos necesarios con Moscú
para proporcionar el material bélico requerido por
Luanda.
Por lo que consta en la acusación, el arsenal
comprado no se redujo a 420 carros blindados de combate.
La lista incluyó seis navíos de guerra, 12 helicópteros,
150.000 obuses y 170.000 minas antipersonales, entre lo
más destacado.
Los contratos se realizaron con un margen de lucro de
50 por ciento, con el obvio resultado de que los
diferentes socios de las varias empresas, algunas de
ellas fantasma, acabaron convertidos en multimillonarios
con el negocio sucio de la guerra, que en Angola causó
cerca de un millón de muertos.
El dinero angoleño era depositado en cuentas que
diversas empresas francesas tenían en París, en Ginebra
(Suiza) y Tel Aviv, antes de proseguir viaje hacia
paraísos fiscales en las Islas Vírgenes o en Mónaco.
La acusación también indica que la empresa Brenco
International, perteneciente a Falcone, proporcionaba
"jóvenes señoras" que en París se encargaban de
"atender" a militares angoleños de alto grado.
La defensa del empresario argumenta que el juicio es
ilegal, ya que las armas no pasaron por Francia, una
teoría recogida con agrado por el actual ministro de
Defensa de Francia, Hervé Morin, según la interpretación
de la agencia de noticias portuguesa Lusa.
"Para el gobierno francés, el juicio no surge en el
mejor momento, dado que las autoridades galas han
intentado una aproximación con Luanda, y una prueba de
esto es la visita que el presidente Nicolas Sarkozy
efectuó en mayo a Angola, país rico en petróleo, que es
ya el mayor productor de África", sostiene un comentario
de Lusa firmado con las iniciales JSD.
Al parecer, el juicio podría proyectar algunas
sombras sobre los logros del viaje de Sarkozy a Angola,
"conseguidos sabe Dios cómo", dijo a IPS el magíster en
ciencias políticas angoleño Eugenio Costa Almeida,
columnista habitual de varias publicaciones portuguesas.
El analista citó las palabras de Jacques Marraud des
Grottes, director para África de la empresa petrolera
francesa Total, con motivo de la visita de Sarkozy: "El
continente africano es cada vez más importante en
términos de reserva y de producción".
Los franceses se limitan a corroborar el hecho de que
"África representa más de 10 por ciento de las reservas
mundiales, y Angola es cada vez más importante en este
contexto", añadió Costa Almeida.
"Y para la francesa Total, África representa 34 por
ciento de la su producción, a lo que se añade que el
próximo año, Angola, el mayor productor de petróleo de
la región subsahariana, va a presidir la Organización de
Países Exportadores de Petróleo (OPEP)", acotó el
politólogo.
El desarrollo del juicio por el "Angolagate" puede no
ser el mejor para los intereses políticos y económicos
franceses, pero surge en un país con fuerte tradición de
autonomía del Poder Judicial.
"Esto de que haya países que quieran mantener la
autonomía del Poder Judicial frente al poder político y
económico es una manía", comentó Costa Almeida con
ironía destinada al gobierno del MPLA.
"¡En un país serio, donde el que manda es el partido,
que es el pueblo y el pueblo es el partido, esto sería
inimaginable!", concluyó".
Fuente: Agencia IPS. Autor:
Mario de Queiroz
Los países emergentes
(Brasil, India y Suráfrica) critican a los ricos a causa
de la crisis
"NUEVA DELHI (AFP) —
Los líderes de Brasil, India y Sudáfrica han criticado
duramente a los países ricos por haber provocado la
crisis financiera mundial, tras mantener una reunión
este miércoles en la ciudad india de Nueva Delhi.
El primer ministro
indio, Manmohan Singh, recibió al presidente brasileño,
Luiz Inacio Lula da Silva, y al nuevo jefe de Estado
sudafricano, Kgalema Motlanthe, para la tercera
conferencia anual India-Brasil-Sudáfrica (IBSA), que
normalmente sirve para fortalecer los lazos diplomáticos
y comerciales, pero que este año se ha convertido en una
tribuna contra el capitalismo financiero occidental.
Para Lula, es injusto
que los países pobres sean "víctimas de una crisis
financiera mundial generada por los países ricos" y que
tengan que "pagar por la irresponsabilidad de los
especuladores que han convertido al mundo en un
gigantesco casino".
Lula alertó que la
crisis podría afectar a las economías de países en
desarrollo "si hay una recesión en la Unión Europea y en
Estados Unidos" porque "ellos son los compradores y
nosotros los vendedores".
El presidente sudafricano
criticó las "malas decisiones de unos pocos que llevaron
al sistema financiero internacional al borde de la
bancarrota".
En un discurso más
moderado, el anfitrión indio, Singh, estimó que los tres
países "tienen un gran papel que desempeñar para
garantizar un crecimiento mundial equitativo y
contribuir a la estabilidad internacional".
En una declaración
final, los tres países han reclamado una nueva
iniciativa internacional para resolver el problema,
diciendo que ésta debe tener en cuenta "el hecho de que
la ética también debe aplicarse a la economía". Las
reformas deben incluir "sistemas más fuertes de
consultas y vigilancia multinacionales".
El ministro de Finanzas
indio, Palaniappan Chidambaram, ha repetido varias veces
que la economía y el sistema bancario del país son
"sólidos" y están al abrigo de la tormenta financiera
internacional. Pero la bolsa india y la rupia se están
hundiendo, el crecimiento se ha desacelerado y las
empresas se inquietan porque ya no pueden acceder a los
créditos de los bancos.
Durante la quiebra del
banco de inversiones estadounidense Lehman Brothers a
mediados de septiembre, el ministro indio de Comercio,
Kamal Nath, recordó que "los que nos enseñaron las
mejores recetas financieras fueron incapaces de salvar
su propio sistema".
India, cuyo desarrollo
debe mucho a la globalización, se jacta de estar
"protegida" de la crisis bancaria gracias a una economía
que no esta completamente liberalizada, a sus
importantes reservas en divisas y a un crecimiento
impulsado por su mercado interno y no por exportaciones.
Brasil, Sudáfrica e
India, con una población combinada de 1.300 millones de
personas, acordaron también elevar su volumen anual de
comercio de 10.000 millones de dólares a 15.000 millones
de dólares para 2010.
Los tres líderes
discutieron también el alza de los precios de los
alimentos y del petróleo, el estado de las negociaciones
de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y la
reforma del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas,
donde aspiran a tener escaños permanentes".