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13 de octubre

Entre la rutina y el desorden

   La celebración del Día Nacional guineano ha tenido lugar este año en la ciudad de Evinayong, en el centro de la región continental de Río Muni. Una ciudad pequeña en la que difícilmente podían tener cabida todas las personas convocadas a esos actos por lo que buena parte de ellas tuvieron que dormir en la calle o, en el mejor de los casos, dentro de algún vehículo.

   La celebración siguió el guión establecido hace muchos años. La tarde del martes estuvo dedicada a las inauguraciones: el ayuntamiento, el edificio del INSESO y 6 (seis) kilómetros de carretera. Los discursos llenos de tópicos se pronunciaron ese mismo día. 

   La mañana del miércoles se dedicó al desfile: poco después de las diez y media y durante algo más de treinta minutos desfilaron unidades a pié de la policía y del ejército. Tras ellos, a lo largo de más de una hora y organizados por distritos, pasaron militantes del PDGE, antiguo partido único. Le siguieron los funcionarios, representaciones de empresas privadas [entre ellas, naturalmente, todas las petroleras]; mujeres de militares, mujeres de funcionarios; jóvenes antorchas; miembros de la ASHO (Asociación de Hijos de Obiang) y finalmente "el resto de los partidos" [representaciones de todos los partidos legalizados con la excepción de CPDS]. La lluvia interrumpió el desfile varias veces...

   Como es habitual, a los actos asistió una amplia representación del Cuerpo Diplomático. La representación española, como ya sucedió el pasado año, corrió a cargo del propio embajador de España en Malabo. 

   En Acurenam fueron detenidos Santiago Sima, Fernando Mba Obiang, Bartoloné Ncogo Mba, Benjamín Mba Nse, Alberto Mbe, María Nchama y varios militantes más  de CPDS (hasta un total de 15). Todos ellos fueron puestos en libertad a las 10 de la noche. La razón de la detención fue haber intentado celebrar el Dia Nacional Guineano en la sede de su partido. Se les puso en libertad porque Obiang iba a visitar Acurenam en el día de hoy. Cuando el dictador abandone la ciudad deberán comparecer de nuevo ante la policía. 

 

 

Opiniones africanas sobre la crisis de los emigrantes clandestinos en Marruecos, Ceuta y Melilla.

   La agencia France Press difundió ayer dos despachos sobre este tema que nos parecen especialmente interesantes:

Los Estados africanos permanecen mudos aunque haya ciudadanos suyos entre los emigrantes clandestinos.

   LIBREVILLE (AFP) - 12/10/2005 09h28 – El trato que se ha dado en las últimas semanas a los emigrantes clandestinos africanos que intentaban llegar desde Marruecos a los enclaves españoles de Ceuta y Melilla sólo han producido mutismo entre sus gobernadores respectivos y pocas reacciones en los medios de comunicación locales.

   Han muerto catorce emigrantes, algunos de ellos a consecuencia de disparos, en los asaltos colectivos contra esos enclaves. Según testimonios coincidentes, las autoridades de Rabat han expulsado al corazón del desierto, sin agua ni alimentos, a varios cientos de inmigrantes, y se han producido violaciones y extorsiones por parte de las fuerzas de orden marroquíes.

   La Rencontre africaine pour la défense des droits de l'Homme (Raddho), ONG con base en Dakar, ha exhortado el martes a  "los dirigentes africanos a salir de su silencio y condenar los atentados contra los derechos humanos de los que han sido víctimas inmigrantes africanos en Europa y África del norte”.

   A día de hoy, la situación no ha suscitado reacción oficial alguna en Dakar, Bamako, Conakry o Yaundé, aunque sean ciudadanos suyos el grueso de los emigrantes clandestinos afectados por la situación. Preguntados por esa actitud, varios responsables políticos han rechazado hacer comentarios.

   El ministro encargado de los Senegaleses en el Exterior, Abdou Malal Diop, que realizaba el lunes una visita a Rabat, se ha contentado con expresar “su total comprensión hacia las autoridades marroquíes”.

   En Yaundé, un responsable (que pidió anonimato) se preguntó sobre la presencia,  suficientemente demostrada, de cameruneses entre los emigrantes clandestinos detenidos.

   "Ninguna situación, por excepcional que sea, justifica los tratos crueles, inhumanos y degradantes contra las personas”, se ha contentado con declarar en Conakry una fuente diplomática guineana, que ha pedido también anonimato.

   La Unión Africana (UA), de la que Rabat no es miembro, deploró el martes el “vergonzoso espectáculo”, pero rechazó condenar a un país en particular por el trato dado a los emigrantes clandestinos,  criticando la “respuesta basada solo en la seguridad” de Europa al problema de la emigración africana.

   "Los países africanos tienen un desconocimiento real de la situación de sus ciudadanos en el extranjero”, explicó a l'AFP Nelly Robin, investigadora en el  l'Institut pour la recherche et le développement (IRD) de Dakar.

   "No reaccionan ya que temen ser señalados con el dedo por sus propias incapacidades al no  haber sido capaces de retenerlos. Prefieren permanecer prudentes y ocuparse de los que son repatriados”, continuó. 

   La prensa de Malí se contentaba el pasado martes en reproducir algunos despachos de agencias de prensa, mientras que los periódicos cameruneses no se refieren al tema mientras dedican sus columnas a la eliminación sorpresa de los “Leones indomables” en la clasificación para el mundial de fútbol de 2006.

   Varios periódicos senegaleses han criticado con severidad el martes a Marruecos, cuyas relaciones políticas y económicas con Senegal son muy estrechas.

   "Marruecos, ¿es un país hermano?” se preguntaba el editorialista del diario Le Populaire, en una columna titulada “¿Hermanos?”

   Viendo como se han “ocupado” de sus hermanos africanos tras los trágicos acontecimientos trágicos de Ceuta y Melilla, no pueden por menos que plantearse preguntas sobre nuestros “hermanos”, recordando que los emigrantes clandestinos han sido “lanzados al desierto como simples bestias salvajes”.

   "¿Qué puede esperarse de nuestro  Gorgui (apodo familiar del presidente senegalés Abdoulaye Wade), siempre tan partidario de Marruecos, cuando ve a los mas valerosos de sus hijos, humillados por la suerte?” añade el periódico.

 

Emigrantes: Marruecos critica el egoísmo de Europa y la inhibición de Argelia.

   RABAT (AFP) - 12/10/2005 15h07 – Marruecos, cuya imagen ha salido malparada por las fotografías de los emigrantes africanos abandonados a la indigencia en medio del desierto, se defiende atacando el egoísmo de Europa y la dejadez de Argelia que le obligan a hacer el “trabajo sucio”.

   “Marruecos asume su situación geográfica, hace frente a sus obligaciones y contribuye en solitario, sin que le toque un euro, a la lucha contra la emigración clandestina” afirma el ministro delegado de Asuntos Exteriores, Taïeb Fassi Firhi."

   "No olvidamos, sin embargo, que estos emigrantes llegan hasta nosotros a través de Argelia y que su único objetivo es alcanzar Europa: entran de rebote en nuestra tierra”, añadió molesto por las críticas de las que es objeto su país.

   Las televisiones del mundo entero han mostrado a unos emigrantes llorosos, a veces esposados, llevados a la fuerza hacia el desierto a bordo de autobuses, y las ONG han denunciado su desamparo, mientras la prensa española ha hablado de “caravana de la vergüenza” o de “caravana del infierno”.

 

   Según el diario marroquí L'Economiste, "es el asunto más sucio que afronta la diplomacia marroquí. Va a tener que hacer frente a una y terrible tempestad contra su imagen: los marroquíes van a convertirse en monstruos inhumanos a los ojos de nuestros vecinos europeos. Esta será la parte más difícil de gestionar” indica en su editorial del martes este diario del mundo de los negocios.

   Para el ministro del Interior, los europeos harían mejor en barrer su propia casa. “En lugar de darnos lecciones, Europa debe asumir su responsabilidad y ayudar al África subsahariana. Tiene una obligación moral. Debe dar muestras de generosidad, de caridad cristiana” dijo en la noche del martes a los periodistas el señor Mustapha Sahel.

   "Abordar la cuestión exclusivamente desde el punto de vista de la seguridad es dar muestras de miopía. Hay que ayudar a los hermanos subsaharianos, es necesario un auténtico plan Marshall que ha conocido guerras y calamidades naturales”, añadió.

   Precisó que habría en torno a 15.000 emigrantes clandestinos en Marruecos , procedentes en su mayoría de Senegal, de Malí y de Camerún, mientras que según las estadísticas oficiales, hay más de 25.000 africanos viviendo de forma regular en el reino de Marruecos.

   Once mil miembros de las fuerzas de seguridad luchan contra la emigración clandestina con un coste valorado entre 70 y 80 millones de euros. “Es una carga muy pesada”. Según su testimonio, se han producido 26.000 intercepciones de emigrantes irregulares desde principio de año de las que 20.000 corresponden a subsaharianos.

   Aunque reconocen algunos “errores de direccionamiento”,  en especial el  de los emigrantes marroquíes hacia la frontera mauritana a través del Sahara occidental, las autoridades marroquíes mantienen su posición de reconducir a los inmigrantes clandestinos hasta la frontera con Argelia que tiene más de 1000 kms.

   Para ellos, Argelia muestra una inhibición culpable. “Se consideran una simple vía de transito, no ven inconveniente alguno en que Marruecos, verdadero destino de estos flujos, se vea envuelto en una situación humanitaria  extremadamente difícil que arruina su imagen” explica el diario  Aujourd'hui le Maroc (independiente).

   "Llegan de alguna parte. Los que vienen del Sahel, deben atravesar toda Argelia para llegar a Marruecos. Los periodistas que están en Oujda (noreste) deberían atravesar la frontera para preguntar (en la ciudad argelina) de Maghnia, en la que miles de subsaharianos se han reunido para cruzar la frontera”, señaló Mustapha  Sahel.

   "Es necesaria una política de responsabilidad compartida” añade. Sin embargo, los responsables de la seguridad no se hacen muchas ilusiones y creen que sus vecinos no moverán un solo dedo mientras exista un contencioso importante entre los dos países. 

© AFP

Inmigrantes de Malí caminan en dirección a Oujda, en Marruecos, el 11 de octubre  de 2005

 

 

   

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