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HOJAS INFORMATIVAS

"Añoranza de un pasado en el cuarenta y tres aniversario de la independencia de Guinea Ecuatorial"

Victorino Bolekia Bonay, Vicepresidente segundo del MAIB y ex-alcalde de Malabo por la Plataforma de Oposición Conjunta (POC), 10 de octubre 2011 

          "Estamos camino de cumplir  cuarenta y  tres  años de independencia en Guinea Ecuatorial, muy cerca del medio siglo, y este país no despega del largo letargo en el que  lo   ha sumido la familia de los NGUEMA – Francisco Macías Nguema   y  Teodoro  Obiang  Nguema.

         Es un hecho paradójico el de nuestro País,  pues, pese a nuestro largo sueño  de  bienestar, no cesa de  producirse    aquí   el vendaval  y  los tornados huracanados que sacuden a nuestra débil  “embarcación” con tal violencia que cualquiera que sea la dirección y  el sentido,  babor-estribor, proa-popa, que adopte, en el albor del sueño REM  y   los sucesivos estadios de nuestro aletargamiento, fruncimos el ceño preocupados por lo que pudiera ser nuestro fatal y no deseado trágico final.

       La colonización española de Guinea Ecuatorial no fue modélica, pero fue peor el proceso que nos llevaría a la Independencia, camino henchido de trampas y malabarismos políticos, cuya finalidad era burlarse  de   los requerimientos de la ONU y las exigencias de las poblaciones autóctonas para hacer valer sus respectivos planteamientos políticos,   en  aras  a  la   accesión   de  la  colonia  española  en  el  África  Central  a la soberanía plena.          Podemos decir, sin ningún tipo de equivoco que el somnífero que provocó   el aletargamiento de la población en Guinea Ecuatorial fue proporcionado por la ‘‘MADRE PATRIA’’, España.

       A la España del General Franco se le debe  el honor de habernos liberado del colonialismo , pero   con   transacciones  políticas con las Naciones Unidas,  buscaba la dictadura  española  ganar la confianza de la ONU  y  esto les  llevó  a  tomar decisiones nada acordes con el deseo de quienes eran los  verdaderos actores de la libertad que se pretendía.   La  conversión  de  las  colonias    africanas   a  provincias  españolas,  primero  y  más  tarde  transformadas  en autonomía,  fueron  algunas  de  aquellas  decisiones.

       Sabido es que la propuesta de independencia a las Provincias españolas del Golfo de Guinea en un solo ente político, fue tajantemente rechazada por la población de la Isla de Fernando Poo, cuyo planteamiento contenía la solicitud de la independencia de Bioko  diferenciada  de la de Río Muni. Es decir,  crear desde el inicio, dos naciones independientes y soberanas, dejando a los propios africanos escoger la forma de materializar la unión  política  que les conviniera,  -como únicos estados hispanohablantes de Africa.  Para congraciarse con la ONU, Jaime de Piniés, Embajador de España ante este Alto Organismo, luchó denodadamente para que la solución del problema de las dos provincias españolas del Golfo de Guinea fuera un empaque, un bodrio, una bomba de relojería... generador de problemas, en vez de propiciar un sistema político  que sembrara la paz, la armonía, la concordia, en fin, que ayudara a los guineoecuatorianos a vivir juntos, política y socialmente en sus respectivos territorios. Así, España optó por forzar la cohabitación, tal vez con la esperanza de poder continuar influyendo en las altas decisiones del nuevo Estado independiente. Esto no pudo ser; las fuerzas coercitivas que tenía  España  en el País fueron expulsadas por Macías, y acto seguido, la colonia española afincada en estos territorios siguió por el mismo derrotero; se expulsó  a los trabajadores nigerianos que, en gran parte, hacían de mano de obra para la explotación del cacao  y  el  café;  se  derogó  la  Constitución  firmada  en  Madrid  pocos días antes de la fecha de la independencia..., y con esto, la influencia española se esfumó. Llegó el caos, el llanto y el crujir  de  dientes  por el sufrimiento de un pueblo que, sometido a unos   mínimos de formación por sus colonizadores, - tenía solo un  0.5% de técnicos de grado superior entre los recursos humanos de la Administración Central del Estado-,  por   lo  que  poco a poco   la voz del pueblo se fue apagando; ya no se le escuchaban  , los gritos y el llanto que surgían de las  resecas  gargantas por el dolor y el sufrimiento que le infringía el gobierno y sus esbirros; el Poder recientemente adquirido de forma democrática y ejemplar se había transformado en un “ régimen”, en un sistema demencial que no tardó mucho en apuntar  en  su haber  miles de muertes violentas y de huidos-refugiados-, muchos de ellos vagando por el mundo y sufriendo en sus  propias  carnes los rigores del fenómeno migratorio, hoy tan devaluado como denigrado.   Quienes  incauta,  ingenua  o  inocentemente  vimos  en  el  Teniente  Coronel  Teodoro   OBIANG  NGUEMA    un    libertador,  pecamos  de  ilusos;   no  porque   no  nos  enteráramos  de   los  comportamientos  maquiavelicos  y  dramáticos  que  este  sujeto   protagonizara  durante  los  once  años  de   mandato  de  su  antecesor  en   el  cargo,  su tío   MACÍAS  NGUEMA;  tal  vez,  motivados  por  la  euforia  que  siguió  a  la  estrategia  de   OBIANG  de  encabezar   la  gesta que  culminó  en  el  mal llamado “ golpe  de  libertad!”  contra  su  tío,  nadie  en  el  interior  del  País  pensó  en  este  momento,  en  recurrir  a  la  variada  información  que  se  nos  acercaba  desde  el  exterior: “ es  el  mismo  perro  con  distinto  collar”.  Sólo  le  valieron  tres  años  para  hacerse  reconocer:  del   3  de  agosto  de  1.979  al   15  de   agosto  de  1.982. A  este  periodo  se  le  llamó del  Consejo  Militar  Supremo.  En  él  empezó  a  revelarse  poco  a  poco  a  los  ciudadanos,  según  iba  rigiendo  los  destinos  de  la  sufrida  Nación.  Para  concluirla,  ordenó,  a  punta  de  pistola,  redactar  en  la  ciudad  de   AKONIBE  una  nueva  Carta  Magna,     llamada    CARTA  DE  AKONIBE,  en la  que  se  dejó  expreso  su  modelo  de  dictadura,  siendo  su  primera  acción la  no  convocatoria  de   elecciones  presidenciales,  ya   que,  en  su  lugar, añadió  en  la  Constitución,  a  punto  de  refrendarse,  la  cláusula  de  elección  directa  del   presidente,  así  que  se  votara  afirmativamente  la  Carta  de  Akonibe.

    Tomar el Poder de manos de Macías  se  consideró  como una gesta, un acontecimiento heroico;  pero la verdad   nos  la  acercarían  también muchas  mentes pensantes de la política mundial; algunos la tomarían como un ‘‘golpe de palacio’’, otros hablaron de este hecho como una traición de OBIANG a quienes con él planearon y ejecutaron la asonada. Desde nuestra posición creemos que no hubo más que una farsa ante la opinión pública nacional e Internacional. La verdad se refleja en el poder que ejercía Teodoro OBIANG en la resolución de los temas de Estado, en detrimento de la Autoridad de su tío que, mal que nos pese, era en estos momentos la Autoridad legítima del País.

Sospechó   MACÍAS   de su sobrino y  huyó  a  NSAGAYONG, su  villa  natal, exilio  forzoso  del  que quiso  que  aparentara   o   se  tomara   como voluntario. Pese  a esto, no  se salvó  de  la  ambición  de  su  sobrino,  el  Teniente  Coronel Teodoro  OBIANG  NGUEMA  MBASOGO  que,  de  hecho,  era  el  verdadero  presidente  de  Guinea  Ecuatorial.  Se  llegó  incluso  a  especular  con  la existencia  de  dos  Gobiernos  en  estos  territorios,   el  de  BIOKO,  presidido  por  el   ínclito  OBIANG  NGUEMA,  y   el  de  Río  Muni,  que era  el   “legítimo”,  presidido por  el  General  Mayor, Francisco Macías.   ¿Era  una  estrategia  del  clan?  Como  verán, era  una  verdadera  anarquía  cuyo  único  objetivo  era  abrir  paso  al  sobrino,  a  OBIANG NGUEMA,  para  hacerse  con  el   Poder  en  el  conjunto  de  Guinea  Ecuatorial.

     En  fecha  tan  señalada  como  la que  Conmemorar el  12  de  Octubre,  quienes  conocemos  y  hemos  vivido  los   hechos  que  estamos  recordando  por   haber  coincidido  con  nuestro  quehacer  diario,  deberíamos  dejar  de  torturarnos  con  esos  recuerdos. Haríamos  un  gran  esfuerzo  por  olvidar,  si al  menos  se  nos  ofreciera  una  mínima  esperanza  de  progreso,  pero  lo  que  se  percibe   cada  día   en  nuestro  País  son  como  unos  tsunamis  que  a  su  paso,  arrastran  y  arrasan    todo  cuanto  se  refiere  a  bienestar  para   los  pobres,  aumenta   la  pobreza...;   crece  la   población  marginal,  aquella que  pertenece  al  famoso  85%  u  88%  de  la  población  total  de  Guinea  Ecuatorial, - que  ronda  el  millón  de  habitantes-,   grupo  de  población  al  que  no  llega  tan  siquiera  el  olor  del  petróleo que  se  extrae,  no  vaya a ser   que  al  olerlo  se  atrevan   los   pobres  a  solicitar  y  mendigar  limosna  a  quienes  sí  se  bañan   con  el  dinero  que  éste-el  petróleo-  produce  y  genera.

     No  es  lícito que  un  país  que  produce más de 500.000  barriles  de  petróleo  al  día-  esto  es  lo  que  oficialmente  declara  el  Gobierno-, tenga  una  tasa tan  alta  de  mortalidad-morbilidad  infantil  como  la  actual, un  146  por  cada  mil  nacidos;   la  tasa  de  escolarización,  pese  a  ser  la  más  alta  en  el  África  del  Sur  del  Sahara  en  la  década  de  los  sesenta,  en  la  actualidad se  encuentra  entre  las  más  bajas  del  Continente  africano,  más  en  lo  que  a  calidad  de  refiere;  que en cuatro décadas de  explotación  de   cacao,  café,  madera y  algunos  minerales,-  oro  incluido,  más  el  gran  negocio  del  petróleo  en las dos  últimas  décadas-,  no han  sido  suficientes   para   erradicar  el chabolismo  en  las  ciudades;  que   los  servicios  públicos  vitales  como  el  agua  o  la  luz   no  alcancen   al  65% de  la  población;  que    sean  deficientes  la  sanidad   y  las  infraestructuras, etc.,  no  invitan  al  optimismo,  ni  deberían  contentar  a  ningún  ciudadano  que se  precie  de   patriota  cuerdo,  incluidos los  que  ejercen  el  Poder   en  la  República  de  Guinea  Ecuatorial.

     El  problema  de  Guinea  Ecuatorial  en  particular, y de África en general, se convierte en drama, cuando   se  observa  , -   más  desde  quienes  lo vivimos   desde  Occidente – que más de una tercera parte de la materia prima que marca el desarrollo de los llamados países del Primer Mundo –altamente desarrollados-, viene de África y de sus respectivos países soberanos. Libertad, progreso y democracia no solo se predican en Occidente, si no que se  reviven en el ambiente que éstos desarrollan  en  sus  áreas de  negociación,  pero  sólo  de  palabra;  para África y los africanos, el sermón es el mismo; hay que predicar la  misma  letanía que en Europa,  pero  en  los  negocios  de  producción  e  interés  económico,   en la práctica cotidiana, hay que potenciar la antítesis de los valores que se enuncian: en vez de libertad, opresión; al progreso hay que oponerle la explotación-opresión- pobreza y a la democracia la consabida dictadura  del  miedo   con  la  que  colabora  Occidente  y  ésta solapada en un verbo que contribuye  a encubrir la verdad en su proyección al exterior; al tiempo,  los ciudadanos son más proscritos  cada día, por las limitaciones que sufren sus comunidades. Para edulcorar la verdad,  ofrecen   un  remedio,  la llamada globalización,  sustituto  fiel  de  los  famosos  Programas  Estructurales  de  Estabilidad  del  Banco  Mundial  y  el  Fondo  Monetario  Internacional  que  arruinaron  a los  países  africanos. 

        Los cuarenta y   tres  años de vida independiente en Guinea Ecuatorial han bloqueado a la persona, a la familia y a la sociedad que permitieron su alumbramiento   como  Nación. Los primeros once años alimentaron la  “nostalgia” sobre los dos   siglos  de colonización española: tan malo resultó ser MACIAS que diciéndose independientes, muchos políticos guineo-ecuatorianos expresaron en voz alta y clara su deseo de un posible regreso del colonizador. Pero el punto más álgido de la indignidad   es  lo que padece  el  País  con la asunción de OBIANG a la Jefatura del Estado de la República de Guinea Ecuatorial. Con la mano dura con la que trata a los poco  menos  del   millón de  súbditos  -que  no  ciudadanos- que se dice tiene Guinea Ecuatorial;  muchos  podemos  afirmar, y afirmamos categóricamente en el día de  hoy, que OBIANG ha hecho bueno a MACIAS,  y ambos se han esforzado  con  ahínco en hacer  santos a los colonizadores  a  pesar  de  todo  el  mal  que  nos  hicieron. Mira que añorar tal    crueldad   como  “ mal menor’’  sólo  puede  indicar  el  alto  grado  de   desesperación  en  la  frustración  de   todos  los  pueblos  de  Guinea  Ecuatorial que,  en  su   camino  por  un  mejor  vivir, tienen  enfrente   la ardua   lucha  por  la  libertad  de  sus  derechos  que,  en  suma,   es  la lucha  por  la  independencia,  la  lucha  por  la  verdadera  LIBERTAD.

      Para  esto, ¡ SOS !,  ayuda  a Guinea  Ecuatorial.

      Madrid, 10 de octubre de 2011".

      Por Victorino Bolekia Bonay, Vice-Presidente segundo y encargado del área económica del Movimiento para la Autodeterminación de la Isla de Bioko.

 

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