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HOJAS INFORMATIVAS
11
de octubre de 2008
MANIFIESTO DEL MAIB ANTE EL 12 DE
OCTUBRE DE 2008
El
Movimiento para la Autodeterminación de la Isla de Bioko
(MAIB), en tanto que representante de la comunidad
bubi, quiere denunciar ante la opinión pública española
e internacional, la grave situación que atraviesa
nuestro pueblo.
Guinea
Ecuatorial ha sido el único botón de muestra español de
lo que fue la fase de colonización del Continente Negro.
El próximo 12 de octubre, se van a cumplir 40 años de
independencia de aquel país, concedida por España, y en
la que la entonces Madre Patria prometió, sin cumplir,
“salvaguardar la personalidad de Fernando Poo”.
Con España, y
como españoles que fuimos antes de aquella fecha,
soportamos la dictadura del General Franco. Ya después
de la independencia, hemos tenido que vivir bajo el yugo
un dictador sanguinario llamado Macías, cuyos primeros
logros fueron los de expulsar a los españoles, asesinar
a todos sus adversarios políticos, sentar las bases para
la ocupación total de Bioko, normalizar el terrorismo de
Estado, utilizando a un ejército de sus connacionales
fang…
Como es
sabido, a Macías Nguema le sucede su sobrino Obiang
Nguema, quien en 29 años de ejecutoria todo lo que ha
logrado ha sido completar la labor iniciada por su tío y
mentor. A fecha de hoy, nos encontramos con que, en
Guinea Ecuatorial, a todos los pueblos no fang, se nos
niega el pan y la sal. Con el señor Obiang, la situación
de discriminación y postergación ejercida contra nuestra
comunidad se ha exponenciado.
Queremos
señalar de manera sumaria y sin pretensiones de
exhaustividad que, las sucesivas leyes sancionadas por
los distintos Gobiernos de Guinea Ecuatorial han
apuntado siempre en la dirección de prohibir nuestra
participación como pueblo en los asuntos de Estado. La
discriminación en todos los órdenes de la vida nacional
es una constante. La administración y todas las esferas
de poder están enteramente copadas por continentales.
Las rentas del petróleo y del resto de recursos del
país están beneficiando solo y exclusivamente a una
minoría fang. La justicia es étnica. Se producen
asesinatos extrajudiciales. La extorsión, el chantaje y
la intimidación de los “uniformados” -Fuerzas y Cuerpos
de Seguridad del Estado- , todos fang, están a la orden
del día.
Se nos ha
negado por Ley, el derecho de organización y de
asociación. Nuestros derechos de propiedad adquiridos en
algunos casos, mucho antes del hecho colonial, están
siendo confiscados y sin posibilidades de apelación ante
ninguna instancia.
Las
relatorías de Naciones Unidas en las sucesivas
Resoluciones evacuadas no han parado de hablar de
nuestros derechos históricos conculcados. Don Alejandro
Artucio, Relator especial de Naciones Unidas para Guinea
Ecuatorial, en su Informe E/CN.4/1999 de fecha 25 de
enero de 1999, y bajo el título “Diversidad y conflicto
étnico” sentenciaba:
58: “Como señalara en
anteriores Informes, nada debería obstar a que los bubis
expresaran organizativamente el ejercicio a la libre
determinación que el derecho internacional reconoce en
principio a todo “pueblo” y pudieran actuar libremente
sin sufrir discriminación ni represión dentro de las
limitaciones señaladas para este derecho por el Comité
para la Eliminación de la Discriminación Racial que
funciona en virtud de la Convención Internacional sobre
la Eliminación de todas las Formas de Discriminación
racial…”
59:”En este sentido el
Relator Especial ha instado en entrevistas realizadas
con las autoridades de Guinea Ecuatorial a que propicien
formas de autonomía funcional que garanticen a los
miembros de la etnia bubi su participación social,
preservando sus formas culturales, religiosas y
políticas propias de su identidad como pueblo y de sus
tradiciones como habitantes muy antiguos de la isla de
Bioko”.
Esta
situación se está eternizando. Cuarenta años después de
aquella independencia profundamente insatisfactoria,
estamos constatando que, ni el pueblo español, ni los
Gobiernos habidos han hecho nada por ayudarnos a cambiar
la realidad de postergación a la que estamos sometidos.
La comunidad internacional tampoco se pronuncia, y en
muchos foros se nos dice que la voz cantante para la
solución de nuestro problema, está en manos de España,
en tanto país colonizador que fuera en su día.
Todas las
tentativas iniciadas desde el interior por nuestro
pueblo para dialogar con el Presidente Obiang han
terminado en represiones, torturas, cárceles, incluso en
algunos casos, en muertes. Los intentos de negociación
desde el exterior han caído en saco roto. No obstante
ello, estamos resueltamente decididos a rechazar
cualquier salida violenta para que nuestro inalienable
derecho a la autodeterminación, o cuando menos, el
derecho de un autogobierno para nuestro pueblo sea un
hecho.
Este año se
cumple además, el 60º aniversario de la Declaración
Universal de los Derechos Humanos, mientras los nuestros
están siendo aplastados diariamente en Guinea
Ecuatorial. Y ante el manto de silencio cada vez más
intenso que rodea a la situación política de Guinea
Ecuatorial, hacemos un llamamiento a la opinión pública
internacional, y especialmente a la española para que
tome cartas en el asunto y ayude a parar la sangría que
padece nuestro pueblo.
Exigimos al
Gobierno del general Obiang y a todas las instituciones
ecuatoguineanas que cesen en sus políticas
discriminatorias y atentativas de los derechos humanos
del pueblo bubi y del resto de pueblos del mosaico
guineano.
Pedimos el
Gobierno y todas las instituciones españolas, la
utilización de todos los medios a su alcance para que
puedan ser restaurados nuestros derechos históricos.
Pedimos asimismo que pongan todo el empeño para que la
libertad y la democracia lleguen pronto a nuestro país,
por el bien de todos los pueblos que componen la
República de Guinea Ecuatorial.
MOVIMIENTO PARA LA
AUTODETERMINACIÓN DE LA ISLA DE BIOKO (MAIB)
Incidentes y amenazas en
Bata
Varios
centenares de personas (más de 500 según nuestras
fuentes), procedentes de Kie-Ntem, se han manifestado en
la tarde de hoy en el barrio de Mkolombong, cerca del
Hospital General de Bata, para protestar por las
condiciones en las que tienen que esperar la celebración
del Día Nacional que, como es sabido, tendrá lugar
mañana en la capital de Río Muni. Los manifestantes se
han dirigido al Ministro del Interior, Clemente Engonga,
protestando porque llevan casi dos días sin alojamiento
y porque "mientras a los de Mongomo se les dan 70.000
cfas por venir, para nosotros solo hay pescado". El
Ministro ha amenazado a los manifestantes y ha acusado,
y amenazado también, a algunos dirigentes de UP, que
estaban con personas llegadas de Micomeseng, de ser los
inductores de la protesta.
ARTÍCULOS PUBLICADOS EN EL
DIARIO ABC CON MOTIVO DEL 12 DE OCTUBRE
"Españoles en el Golfo de
Guinea, de "colonialistas" a "cooperantes" y "complices"
Alicia Campos Serrano,
diario ABC, 10 de octubre 2008
La descolonización
de la Guinea Española y consiguiente aparición del
estado de Guinea Ecuatorial, hace hoy cuarenta años,
fue un proceso largo y complejo, protagonizado por
nacionalistas guineanos de distintas afiliaciones,
burócratas y diplomáticos españoles, y hasta
militantes afroasiáticos, que se llevó a cabo en
escenarios diversos, desde la misma colonia al foro
de las Naciones Unidas.
Fueron en gran medida
las presiones internacionales, sabiamente impulsadas
y aprovechadas por los nacionalistas guineanos, las
que encontraron receptividad en los diplomáticos del
Ministerio de Asuntos Exteriores español, que
marcarían la política franquista hacia Guinea en los
años sesenta. El Ministerio de la Presidencia, a
cargo de las colonias, sólo pudo intentar manipular
el proceso, pero no impedir el resultado de la
independencia, como sí lo hiciera para el Sáhara
Occidental.
Detrás quedaba una
década en la que, a la represión de los años
cincuenta, siguió un intento de incorporar a los
colonizados en el propio aparato colonial y en los
planes de desarrollo que se aprobaban por aquel
entonces en la metrópoli. En 1964 se estableció un
Régimen de Autonomía para Guinea, en el que algunas
de las élites nacionalistas pudieron disfrutar de
ciertas responsabilidades políticas, y la población
de algunas libertades aun desconocidas en la propia
metrópoli.
El proceso de
independencia, sin embargo, se demostró para
entonces imparable, y entre 1967 y 1968 se llevó a
cabo un traspaso de poderes negociado, a la manera
británica, a través de una Conferencia
Constitucional. El resultado fue una constitución de
corte liberal, muy ajena tanto del autoritarismo
colonial como de la dictadura franquista, para un
estado unitario, descartando así algunas
reivindicaciones de última hora de dividir la
colonia entre su parte continental Río Muni, y la
más próspera isla de Fernando Poo (hoy Bioko).
A pesar del
carácter negociado y no violento de la retirada
española, el resultado se parecería más al de las
descolonizaciones lusófonas en la década siguiente,
que a las de la mayoría de los estados francófonos y
anglófonos de África Occidental. En los meses
siguientes a la independencia, gran parte del
aparato burocrático y de la economía colonial se
desmanteló, al tiempo que se marcharon la mayoría de
los colonos españoles y más tarde de los
trabajadores nigerianos, allí asentados. Y es que el
ganador de las elecciones previas a la
independencia, Macías Nguema, había vencido sin el
apoyo de ninguno de las dos facciones del gobierno
franquista que se habían disputado el control del
proceso, y lo había hecho con un discurso
abiertamente anticolonial y antiespañolista. Por su
parte, tal y como denuncia el economista Fernando
Abaga en su libro La ayuda externa en el
desarrollo de Guinea Ecuatorial (1997), el
gobierno español se mostró mezquino y poco generoso
en los tratados de cooperación económica firmados
con su excolonia, a la que no garantizó un mercado
favorable para los productos guineanos ni el
sostenimiento inicial de los presupuestos del
estado.
Lo que surgió de
todo ello fue más hijo del colonialismo franquista
que de la Autonomía y la Conferencia Constitucional,
aunque es difícil hablar de neocolonialismo para el
caso de Guinea Ecuatorial, en la medida en que los
intereses políticos y económicos españoles apenas se
mantuvieron. La situación de terror permanente que
el gobierno de Macías Nguema impuso sobre la
población, y la desaparición por asesinato o exilio
de la pequeña élite económica e intelectual del
país, situó a Guinea en niveles extremos de pobreza,
y consolidó el miedo como forma de control político.
De alguna manera,
la independencia en 1968 impidió que Guinea
Ecuatorial disfrutara de los potenciales beneficios
de la transición democrática en España en la década
siguiente. Mientras la antigua metrópoli se libraba
de la dictadura, en Guinea se extremaba la negación
de derechos políticos y económicos a la población.
Cuando en 1979 Obiang Nguema dio un golpe palaciego
a su tío y se hizo con el poder en Malabo, el
gobierno español se aprestó a apoyarle como posible
hacedor de la transición democrática en Guinea, para
lo que tuvo que obviar que el sobrino había sido
responsable directo de la represión política de la
etapa anterior.
España se convirtió
en los años ochenta en principal donante de su
antigua colonia, y la ayuda española en la fuente
más importante de recursos del estado, de servicios
sociales para la población, y hasta de salarios al
margen de la administración pública. Sin embargo,
los escrúpulos permanentes de Madrid a la acusación
de neocolonialismo, hizo que la petición de Obiang
de un contingente de la Guardia Civil para
garantizar su seguridad, fuera sustituida por la
cooperación marroquí en esta materia.
El nuevo contexto
creado por el fin de la Guerra Fría y la crisis
financiera del estado en toda África también
afectaría a las relaciones entre España y Guinea
Ecuatorial: la ex-metrópoli se mostró más
comprometida entonces con el cambio político,
llegando a condicionar su ayuda al desarrollo al
respeto de las reglas del juego democrático. Las
presiones externas, que incluyeron las de la
embajada de Estados Unidos, y la incipiente
reorganización de grupos políticos de oposición en
país, contribuyeron al reconocimiento del
multipartidismo y la celebración de elecciones. Este
proceso, aunque combinado con episodios de represión
violenta de los miembros más destacados de los
nuevos partidos políticos, también llevó a las
elecciones municipales de 1995, las más democráticas
desde la independencia de Guinea, y donde la
Plataforma de Oposición Conjunta (POC) llegó a ganar
la mayoría de las alcaldías del país.
Desde entonces, la
historia de Guinea ha sido mucho menos halagüeña de
los que estos acontecimientos parecían anunciar en
términos de democracia y desarrollo humano. El
inicio de la explotación del petróleo a mediados de
los años noventa ha empoderado enormemente al
dictador, y ha hecho desaparecer las presiones
externas a favor del respeto de los derechos
humanos, En este contexto, España ha perdido tanto
su capacidad de presión a través de la ayuda, como
la voluntad política de contribuir a las libertades
de los guineanos. Y más bien al contrario, ha optado
en los últimos tiempos por respaldar abiertamente al
gobierno de Obiang, con una mezcla de argumentos de
interés nacional, y de actitudes racistas no
confesadas.
Queda así cada vez
más patente a los ojos de muchos guineanos, que los
deseables cambios políticos y económicos, si llegan,
lo harán al margen de la antigua metrópoli".
[Alicia Campos
Serrano es Investigadora Ramón y Cajal de la
Universidad Autónoma de Madrid, miembro del Grupo de
Estudios Africanos y autora del libro “De colonia a
estado: Guinea Ecuatorial 1955-1968”, Centro de
Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2002.]
http://www.abc.es/20081010/internacional-africa/espanoles-golfo-guinea-200810101847.html
"Nada que celebrar"
Alfonso Armada, diario
ABC, 10 de octubre 2008
[La página
ABC.es publicó ayer, día 10, un amplio informe
dedicado a los 40 años de la Independencia de Guinea
Ecutorial. Dicho informe consta de una introducción que
reproducimos a continuación y de varias entrevistas,
reflejando puntos de vista distintos, que aparecerán en
Hojas sucesivas]
“La celebración el
próximo domingo de la independencia de Guinea
Ecuatorial puede muy bien calificarse de celebración
de la nada.
No creo utilizar
una metáfora si califico a ese pequeño país de
“aborto” sin ánimo alguno ofensivo: Guinea pasó
directamente de un suave limbo autonómico a la
férrea dictadura de un iluminado paranoico,
Francisco Macías Nguema.
No bien asumida la
presidencia, el 12 de octubre de 1968, Macías inicia
una serie de acciones rocambolescas que pronto dan
paso a una frenética y desenfrenada carrera a
ninguna parte destruyendo rápida y sistemáticamente
la riqueza del diminuto y hasta entonces bien
organizado, país…
La expulsión de
60.000 braceros nigerianos consigue acabar
prácticamente con la floreciente producción
cacaotera: de 65.000 Tm. de cacao en 1968 se pasa a
las apenas tres mil en 1979, año del golpe de
Estado. La producción de madera tras la expulsión o
huida de los 70.000 europeos, españoles en su
inmensa mayoría, hace caer la producción de madera
en rollo de 300.000 Tm. a menos de 20.000
No es extraño que
poco después de la independencia, gaboneses y
cameruneses, sus vecinos, comiencen a referirse a
Guinea como “le non pays”.
Destruye Macías el
telégrafo que unía Bata con todas las capitales
regionales tras proclamar en uno de sus largos e
histéricos discursos: “por esos hilos circula el
alma de los blancos”.
Prohíbe la
importación de alimentos (“el pan es el pienso de
los españoles; indigno alimento para un africano”)
Aunque él sí comía pan de buen trigo y manjares
importados.
Ordena el cierre de
las fronteras y la destrucción de los cayucos para
evitar la desbandada. Inútiles medidas; los
guineanos “votan con los pies” escapándose por el
bosque de modo que al final de su mandato la
población quedaría reducida a un tercio.
Su paranoia induce
a Macías a multiplicar los asesinatos (todos los
políticos que concurrieron a las elecciones con él
habían sido asesinados o se habían “suicidado” en
prisión) y a escapar cada vez más lejos: de la
capital Malabo, pasó a instalarse en Bata, la
capital del continente; allí no se sentía seguro y
huyó, de noche y a toda prisa a Mongomo, cuna del
clan familiar, pero aún allí temía por su vida y
acabó refugiándose en Nsegayon, su aldea natal, en
cuyos bosques sería acosado como un perro por los
hombres de su sucesor y sobrino Teodoro Obiang
Nguema Mbasogo.
El “golpe de
libertad” del 3 de agosto de 1979 entrega a Obiang
un país esquilmado, aterrorizado, en que escuelas e
iglesias habían cerrado tiempo atrás y la economía
no era otra cosa que mera subsistencia .
Con ese título
publicó un querido amigo en “El País” un largo
artículo en 1992.
Obiang no es
sanguinario. Carece de escrúpulos, es cínico y
astuto. Durante su largo y despótico mandato ha
matado poco, pegado bastante y robado todo lo que ha
podido.
Crea el Partido
Democrático de Guinea Ecuatorial por presiones
internacionales e impide por todos los medios el
funcionamiento de cualquier oposición. Severo Moto
se exilia y enloquece. Plácido Micó entra y sale de
la cárcel, donde es salvajemente torturado en varias
ocasiones. Amancio Nsé, apaleado también debidamente
hace lo que puede, que es prácticamente nada.
Llega el petróleo a
Guinea y sus réditos son, como toda la riqueza del
país, arrebatados por el “clan de Mongomo”. No se
crean infraestructuras, ni se mejoran las vías de
comunicación, ni se establece nada que tenga
siquiera un pálido remedo de Estado de Derecho.
España podría
equipararse en su actuación en Guinea con los
representantes palestinos, de quienes se ha escrito
que “no perdieron oportunidad alguna de perder
oportunidades”.
Ya la
descolonización fue sorprendente. En 1968, en plena
dictadura franquista, pugnando Exteriores y
Presidencia de Gobierno, este último organismo exige
que se celebren “unas elecciones absolutamente
limpias que no dejen duda alguna a los observadores
internacionales”. Se celebran, efectivamente las
limpísimas elecciones que dan el poder al
semianalfabeto alcalde de Mongomo, suboficial del
ejército, Francisco Macías.
Tras los primeros
atropellos la única reacción del Gobierno español es
declarar “materia reservada” toda información sobre
Guinea. La medida, dictada con validez de un año, se
renueva rutinariamente cada fin de año hasta el de
gracia de 1979 en que se permite el viaje a un
nutrido grupo de periodistas españoles, todos ellos
reporteros con experiencia; en el grupo están Arturo
Pérez Reverte, Manu Leguineche... Este último, el
más avispado, al comprobar que hay poco que rascar
desde el punto de vista informativo, escribe un
libro que fue muy celebrado: “La tribu” en el que,
dentro del mosaico guineano de tribus (fang ntumu,
fang ocac, ndowe, bubis...) descubre una muy
interesante: el grupo de reporteros del que forma
parte, cuyas actitudes en el trópico describe con
gracia y buen hacer.
Desde entonces acá
poco se ha hecho excepto derramar abundantes sumas
de dinero, financiar varios planes de desarrollo,
insistir periódicamente en que, con la visita de tal
o cual alto preboste “se iniciaba un nuevo período
de relaciones entre España y Guinea Ecuatorial”.
Probablemente el
episodio más tragicómico de este período sea la
aventura del sargento Micó que, tras refugiarse en
la Embajada de España después de ser acusado de
intento de golpe de Estado, obliga al entonces
ministro de Asuntos Exteriores, Fernando Morán, a
desplazarse a Malabo en un “mystére” previa rueda de
prensa en la que aseguró: “Esto es el colmo; voy a
traerme conmigo a Micó”. No se lo llevó consigo,
claro; dejó que lo devolvieran a la siniestra
prisión de Black Beach en donde fue debida y
sistemáticamente apaleado mientras Morán declaraba a
la vuelta a Madrid: “Conseguimos salvar la vida del
sargento Micó”.
Lo que no salvó,
claro está, fue la cara.
La penúltima de las
mamarrachadas fue el viaje de Estado de Felipe
González en el otoño de 1991 para “iniciar la
transición de Guinea a la democracia”.
No se inició nada,
claro está, a pesar de la pamema montada en la que
Adolfo Suárez se desplazó a Guinea tras el viaje de
González, como “experto en transiciones”, y España
siguió soltando dinero y suaves amenazas que hacían
exclamar a un veterano diplomático en una reunión:
”Mientras sigamos diciéndoles a los guineanos que o
cumplen sus compromisos... o nos aguantamos...”.
Y así seguimos, y
así seguirá el régimen de Obiang que, tras haber
pedido a raíz del golpe de Estado ayuda militar, y
habérsela negado Suárez (por la negativa rotunda de
Felipe González), perdió la confianza y el respeto a
España que ya no va a recobrar nunca.
Y es que España en
África colonizó razonablemente bien y descolonizó
rematadamente mal. En el Sáhara montó una gigantesca
planta de exportación de fosfato, Bu-Craa, y la
población está prácticamente en su totalidad en los
campos de refugiados de Argelia, en Tinduf.
En Guinea se mimó
literalmente el país. El hospital de Bata fue en su
época el segundo de África, siendo el primero el de
Ciudad del Cabo. Se pretendió, y en gran medida se
logró, una colonización ejemplar. La renta de la
colonia era superior a la de la metrópoli, se había
controlado razonablemente el paludismo en las zonas
urbanas y se había hecho casi desaparecer la
tripanosiomasis... hasta llegar a lo que se llegó.
El resto de las
preguntas se contestan con dos frases: El petróleo
nada tiene que ver con la miseria de Guinea, sino la
conjunción criminal del Clan de Mongomo y la
tolerancia internacional. La democracia, con Obiang
y sus gentes es una mera palabra cuatrisílaba sin
sentido alguno.”
http://www.abc.es/20081010/internacional-africa/celebracion-nada-200810101914.html
"Poco que celebrar en
Guinea Ecuatorial" (Alfonso Armada)
Puede que no haya
colonialismo bueno. Pero España dejó Guinea Ecuatorial
hace hoy cuarenta años en unas condiciones que las
dictaduras de Francisco Macías, primero, y la de su
sobrino Teodoro Obiang, después, no han sino envilecido.
Poco que celebrar el día de la independencia.
Cuarenta años de
desolación. Cuarenta años de sufrimiento. Cuarenta años
de pillaje. Es fácil, y demasiado triste, resumir en qué
han consistido estos cuarenta años desde que el 12 de
octubre de 1968 Francisco Macías proclamó la
independencia de Guinea Ecuatorial. Sus 36.716 votos
frente a los 31.941 que atrajo Edmundo Bosio, de la
Unión Bubi, le permitieron a Macías, que se había
presentado como "defensor del pueblo e hizo campaña
anticolonial, aunque durante su estancia en el gobierno
autónomo se vanagloriaba de su colaboración estrecha con
la metrópoli" -relata José Luis Cortés López en su
"Historia contemporánea de África"-, hacerse con todo el
poder, aunque nadie imaginaba que este autoproclamado
«marxista hitleriano» iba a iniciar una horrenda
dictadura. Da una idea Randall Fegley en su libro
«Guinea Ecuatorial: una tragedia africana», la «mejor
historia de Guinea, al menos en inglés», para John
Bennett, uno de los más críticos embajadores que Estados
Unidos tuvo en Malabo: «Hacia 1978 el método más común
de ejecución era aplastar el cráneo con una barra de
hierro. El condenado debía tumbarse, con la cara mirando
al suelo. Su cabeza era golpeada hasta que era
convertida en pulpa». Entre quienes más disfrutaban de
ese «espectáculo» figuraba el jefe de seguridad del
régimen, el teniente coronel Teodoro Obiang, sobrino de
Macías, que en el «golpe de libertad», en agosto de
1979, le derrocó. La ejecución de su tío abrió las
puertas a una nueva dictadura, menos sanguinaria, pero
no menos despiadada, que todavía se mantiene, ahora
bañada por el hallazgo de ingentes yacimientos de oro
negro que no han hecho sino reforzar a Obiang, su
familia y su camarilla, en detrimento de un país poblado
por medio millón de habitantes cuyas cotas de
alfabetización, acceso a la sanidad y nivel de vida son
hoy peores que hace cuarenta años, bajo el sistema
colonial.
¿Qué legado dejó
España en su única colonia en África negra, el único
reducto que, a pesar de los pesares, sigue hablando
español? ¿Cómo resumir estos cuarenta años de
independencia? ¿Qué política ha hecho España? ¿Es
posible implantar la democracia con Obiang y su clan
en el poder? ¿Es Guinea Ecuatorial el ejemplo más
palmario de la maldición de los recursos? «Guinea
podía haber sido el foco de difusión del español en
África», dice Gerardo González Calvo, ex redactor
jefe de la revista «Mundo Negro». «España se amilanó
con Macías y se acobardó con Obiang, que se echó
primero en los brazos de Francia y después, ahora,
de Estados Unidos, que ha tenido siempre un buen
olfato para el petróleo. La política exterior
española con Guinea Ecuatorial ha sido nefasta. Ni
aposta. Los tejemanejes con Severo Moto han sido de
sainete malo. ¡Qué paradoja! España con la dictadura
le dio a Guinea Ecuatorial un régimen democrático y
con la democracia ha apuntalado su política
opresora. Lo que me sorprende es que el pueblo
ecuatoguineano, vapuleado, humillado, desangrado,
siga mirando a España como su tabla de salvación.
Dice mucho en su favor, pero a España la deja como a
una madrastra muy perversa, además de fatua».
Para John Bennett,
«los ciudadanos de Guinea Ecuatorial deberían ser
calurosamente felicitados en el 40 aniversario de su
país. Han demostrado una increíble capacidad de
resistencia. La historia de Guinea tras cuatro
décadas de independencia es de una profunda
tristeza. Desde uno de los más prometedores inicios
de entre todas las naciones que lograron la
independencia en África en los años sesenta del
siglo pasado, sus gentes han sufrido dos de los
peores gobiernos de la historia contemporánea. Los
miles y miles de millones de dólares producto de la
agricultura y el petróleo se los han embolsado la
familia y el círculo de Obiang. La riqueza económica
del país -y los recursos de generaciones futuras- ha
sido, de hecho, privatizada. Como resultado de 40
años de cleptomanía, la mayoría de la población está
hoy relativamente menos educada, su salud es peor y
son más pobres que en la hora de la independencia».
Bennett cree que la comunidad internacional debería
someter al régimen de Obiang a la misma presión que
la dictadura de Robert Mugabe en Zimbabue.
Silencio de
Malabo
Mientras Malabo, y la
probada incompetencia de su embajada en Madrid,
optaron por el silencio a las preguntas de este
diario, Marisé Castro, de Amnistía Internacional,
señala que a pesar de algunos pequeños avances, «la
situación de los derechos humanos en Guinea
Ecuatorial continúa a ser preocupante. Esos avances
han sido sobre todo cosméticos. Para que la
situación mejore realmente, es preciso que los
cambios sean profundos e institucionales. Se
necesita una reforma profunda del sistema judicial,
que incluya a las fuerzas de seguridad, y una
separación de poderes para garantizar la
independencia del sistema judicial».
«Son 40 años de
frustración. Nuestros padres exigieron la
independencia para que pudiéramos realizar los
anhelos de libertad y desarrollo, y sólo hemos
padecido opresión y miseria». Son palabras de Donato
Ndongo-Bidyogo, autor de novelas como «Los poderes
de la tempestad» y ensayos como «Historia y tragedia
de Guinea Ecuatorial». La misma palabra,
«frustración», la emplea Amancio Nsé, secretario de
Organización y Coordinación Administrativa de
Convergencia para la Democracia Social (CPDS),
el más digno partido de la oposición guineana, con
un heroico diputado en el Parlamento, para hablar de
un país cuya «debilidad institucional, en el mundo
entero, sólo la supera Somalia». Para Nsé, que
sufrió en sus carnes los rigores de la cárcel de
Black Beach, pero aguanta en Guinea, «los guineanos
querían vivir como los blancos (vivir muy bien,
aparentemente sin hacer nada); y creían que ocupando
el lugar de los blancos en la sociedad tendrían las
mismas comodidades». Desde el exilio, como
Ndongo-Bidyogo, el portavoz del Movimiento para la
Independencia de la Isla de Bioko (MAIB), Humberto
Riochí, estos cuarenta años de independencia han
sido «catastróficos» con «regresión en todos los
ámbitos de la vida nacional».
«Le non
pays»
Un diplomático
europeo enamorado del continente, que cree que
«España en África colonizó razonablemente bien y
descolonizó rematadamente mal», recuerda cómo muchos
vecinos ven a Guinea: «Le non pays» (el país
inexistente). Para él, «la celebración de hoy puede
muy bien calificarse de celebración de la nada. El
petróleo nada tiene que ver con la miseria de
Guinea, sino la conjunción criminal del Clan de
Mongomo [la camarilla de Obiang] y la tolerancia
internacional. La democracia, con Obiang y sus
gentes, es una mera palabra cuatrisílaba sin sentido
alguno».
El historiador
Gustau Nerín, autor de libros como «Guinea española:
descolonización paradójica», «el colonialismo, en
Guinea, como en cualquier otra parte del mundo,
consistió en un mecanismo de dominación de un
colectivo sobre otro. Y la única forma de mantener
esta dominación era la violencia, porque los pueblos
colonizados se resisten a ser sometidos. La
colonización española en Guinea no fue excepcional:
hubo escaramuzas, amenazas, torturas,
desplazamientos de poblaciones en masa, prisiones
injustas, trabajos forzados, confiscaciones de
tierras... No hay ningún motivo por el que tener
nostalgia del colonialismo. Europa exportó a África
sus peores prácticas políticas; España, que durante
mucho tiempo tuvo regímenes autoritarios en la misma
metrópolis, en la Guinea Española actuó de forma
tiránica».
Visión
diametralmente opuesta la ofrece otro historiador,
José Menéndez Hernández: «La colonización de la
Guinea Ecuatorial fue modélica, ejemplar. Los logros
sanitarios fueron sorprendentes. La educación,
inmejorable. En Guinea no había analfabetos. Por
desgracia, el esfuerzo gigantesco de casi dos siglos
se arrojó por la borda en pocos meses, como hago
constar en mi libro «Los últimos de Guinea», donde
constato el fracaso de la descolonización. Si Guinea
producía por los años sesenta del pasado siglo
500.000 toneladas de cacao de inmejorable calidad,
en 1979, al ejecutar a Macías, sólo se habían
logrado 8.000 toneladas. Todavía no se ha recuperado
la nación de aquel trauma...».
Javier Sangro,
actual embajador de España en Malabo, piensa que
«especialmente desde 1979, hubiera debido de
implicarse más, siempre con absoluto respeto a la
soberanía ecuatoguineana, en el proceso de
desarrollo del país. El ecuatoguineano lo siente así
también y lamenta mucho que no lo hiciéramos. Siendo
esencialmente africano, quiere profundamente a
España, cuyo proceso político desde el franquismo
hasta la fecha considera modélico, siente su raíz
hispana como una seña de identidad y un referente
frente a los países francófonos vecinos, productores
de petróleo, que hasta el descubrimiento de éste y
del gas en Guinea, la consideraban como un pariente
menor, retrasado e inculto. Se siente huérfana de
España».
http://www.abc.es/hemeroteca/historico-10-10-2008/abc/Internacional/poco-que-celebrar-en-guinea-ecuatorial_91522913943.html
1."No hay ningún
motivo por el que tener nostalgia del colonialismo"
Entrevista con Gustau
Nerín, historiador
¿Cómo se podría
valorar el período colonial en Guinea, hoy, a
cuarenta años de la independencia?
El
colonialismo, en Guinea, como en cualquier otra
parte del mundo, consistió en un mecanismo de
dominación de un colectivo sobre otro. Y la
única forma de mantener esta dominación era la
violencia, porque los pueblos colonizados se
resisten a ser sometidos. La colonización
española, en Guinea, no fue excepcional: hubo
escaramuzas, amenazas, torturas, desplazamientos
de poblaciones en masa, prisiones injustas,
trabajos forzados, confiscaciones de tierras...
No hay ningún motivo por el que tener nostalgia
del colonialismo. Europa exportó a África sus
peores prácticas políticas; España, que durante
mucho tiempo tuvo regímenes autoritarios en la
misma metrópolis, en la Guinea Española actuó de
forma tiránica.
¿Cómo resumiría
los cuarenta años de independencia de Guinea que
ahora se cumplen?
Lamentablemente, Guinea todavía no es un Estado
eficaz, coherente y viable. La mayor parte de
guineanos fueron colonizados en 1926, y vivieron
poco más de 40 años bajo dominio español. Ahora
ya hace 40 años que Guinea Ecuatorial es
independiente y en muchas cosas se ha avanzado
muy poco. No es normal que el gobierno guineano
espere todavía que la cooperación española
resuelva muchos de los problemas de Guinea, con
los recursos que tiene este país actualmente. Y
tampoco es normal que algunos sectores de la
oposición guineana confíen en que sean los
españoles los que acaben con el régimen político
de su país.
¿El petróleo
está resolviendo los problemas del país o los
está agudizando?
El petróleo
podría servir para el despegue del país, pero el
reparto de la riqueza petrolera es escandaloso.
En realidad, nadie tiene ni la más remota idea
de cuánto petróleo se extrae, porque en este
ámbito impera la más absoluta opacidad. Hay
cuantiosas inversiones públicas, pero muchas
veces las prioridades son erráticas. El Estado
interviene en la economía, pero para apoyar a
los ricos y no a los más necesitados: se
construyen grandes edificios de viviendas
subvencionados para los millonarios, pero no hay
agua corriente en las ciudades; el nivel
educativo es el peor de todo África Central; el
gobierno financia hospitales privados de lujo y
los hospitales públicos están en una situación
catastrófica...
¿Qué
perspectivas de cambio hay?
No hay indicios
de que la situación vaya a mejorar
sustancialmente. Los ingresos petroleros pueden
dejar de crecer muy pronto, porque los
yacimientos van a agotarse, y probablemente la
economía de Guinea va a paralizarse. Y los
ingresos del Estado no van a servir para el
desarrollo del país, porque no existen
mecanismos de participación, lo que fomenta la
corrupción. Ni el parlamento, ni el sistema
judicial, ni la sociedad civil tienen capacidad
para controlar las actuaciones del régimen. Y la
comunidad internacional, que desea garantizar el
suministro de petróleo a bajo precio, no tiene
ninguna voluntad de enemistarse con las
autoridades guineanas.
¿Y cuál es el
papel de España?
En los últimos
años el gobierno español ha apostado por
colaborar con el gobierno guineano, alegando que
pronto habrá una mejora de las condiciones
socio-políticas. Pero es difícil que de repente
cambie lo que no ha cambiado en 30 años...
http://www.abc.es/20081010/internacional-africa/ningun-motivo-tener-nostalgia-200810101911.html
2. "Las
expectativas de la Independencia en cuanto a
libertades y democracia no se cumplieron"
Entrevista con
Amancio Nsé, responsable de Organización de CPDS
¿Cómo
resumiría estos cuarenta años de
independencia de Guinea que ahora se
cumplen?
Cuarenta
años de frustración; cuando uno reflexiona
sobre la lucha por la Independencia, lo
primero que ve es que se luchaba contra la
opresión, la explotación, las desigualdades:
en consecuencia deduce que se luchaba por la
libertad y la democracia y lo llamaron
independencia: pero no tenían ni puñetera
idea de cómo lo gestionarían; tampoco hubo
alguien con suficiente altura de miras para
formarlos a marchas forzadas para saber
gestionar dicha Independencia. Al no saberse
gestionar, las expectativas de Independencia
en cuanto libertades y democracia, no se
realizaron
En el
fondo, la conclusión a la que uno llega es
que los guineanos querían vivir como los
blancos (vivir muy bien, aparentemente sin
hacer nada); y creían que ocupando el lugar
de los blancos en la sociedad tendrían las
mismas comodidades. Pero no sabían que dicha
vida se lograba con esfuerzo y con el
dominio destrezas que ellos no sólo
desconocían sino que ponían en el plano
sobrenatural, y en consecuencia inalcanzable
para ellos. Y claro, al no recrearse dichas
condiciones automáticamente, resulta que
también se frustraron las expectativas de
esta buena vida.
¿Qué ha
hecho mal España, qué política tenía que
haber seguido, qué cabe hacer ahora?
El primer
fallo de España fue que no hubo criterio
común entre los que entonces decidían en
España en el momento de concesión de la
Independencia, y parece que en algunos
(presidencia de gobierno) primaron intereses
personales sobre los de estado.
Este primer
fallo dio lugar a una actitud de querer
desentenderse de Guinea; Y cuando hubo
oportunidad para volver, se tenía tan mala
conciencia que hizo que se tenga un miedo
atroz a ser tachados de neocolonialista y en
consecuencia que no se actuara con toda la
firmeza para ayudar a reenderezar la
situación institucional de Guinea.
Habría sido
un paso haber seguido alguna política; pues
siempre se puede corregir una línea política
previamente trazada. Que en este caso no se
ve. Desde los mismos albores de la presencia
de España en Guinea, parece que en España
siempre se debate entre seguir en o
abandonar Guinea. Y no se termina por
decidir ni por lo uno ni por lo otro. En
Guinea, aunque desde el sistema se profese
un aparente antiespañolismo, hay muchísimos
hispanófilos (incuso los propios del
régimen, cuando van a Europa, van
mayoritariamente a España). A estos muchos
hispanófilos, que siempre les decepciona las
dudas y la falta de firmeza de España frente
a la dictadura, les gustaría que España
siguiera, sin complejos, y ayudara a la
institucionalización de Guinea.
¿Cómo
avanzar hacia la democracia en Guinea? ¿Cabe
aprender de modelos imperfectos como el de
Angola, donde se acaban de celebrar
elecciones que sin ser impecables ha dado
voz a la oposición?
Las
dificultades para avanzar hacia la
democracia radican en la excesivamente débil
institucionalización del estado y de la
sociedad; la percepción de la gravedad de
esta situación puede que queda diluida por
las pequeñas dimensiones del país y lo
ingente de sus recursos. Con decir que en
Guinea se puede sacar certificado negativo
de antecedentes penales de una persona que
aún esté cumpliendo condena, o que
cualquiera puede inventarse a una persona,
inscribirle en el registro y sacar su acta
de nacimiento… Con esto queda dicho todo. No
creo que este tipo de cosas pasen en Angola.
Quizás, en debilidad institucional, en el
mundo entero, detrás de Guinea sólo esté
Somalia.
Y este es
el concepto de instituciones que tienen los
que mandan. Y con ellos no hay modelo que
valga. Lo que cabe es convencerles o
presionarles para que haya un mínimo de
seriedad institucional sobre el que
construir acuerdos que permitan avanzar.
¿Hay forma
de implantar la democracia en Guinea con
Obiang y su clan en el poder?
Todas las
oportunidades que ha tenido Obiang para que
se pueda dar una respuesta afirmativa a esta
cuestión han sido sistemáticamente
desperdiciadas y a sabiendas; nada augura
que en el futuro haga un gesto en este
sentido.
¿Es Guinea
Ecuatorial el ejemplo más palmario de la
maldición de los recursos? ¿El petróleo que
ha hecho que crezca de forma astronómica su
economía ha condenado a la miseria a la
población? ¿Qué hacer?
Pues sí; y
es el ejemplo más palmario de su debilísima
institucionalización; los estudiosos del
tema dicen que los países que en el momento
de explotar recursos naturales no tengan
instituciones fuertes, son los que a penas
se aprovechan de dichos recursos; y si
Guinea es el que más diferencia da entre su
renta per cápita y su nivel de desarrollo
humano, significa que es el país cuya
población aprovecha menos sus recursos
petroleros, y en consecuencia el de menor
institucionalización.
La cultura
del dinero fácil, hunde más a las gentes en
la miseria porque produce espejismos, efecto
llamada de las gentes a las ciudades, donde
no se cumplen sus expectativas encontrar
trabajos seguro y los lanza a bolsas de
miseria en las ciudades.
Hacer
negocios en un país institucionalmente muy
débil como es Guinea, produce ingentes
beneficios en el corto plazo a empresas muy
potentes; y son ellos los que tiene
capacidad de influencia. Creo que si se
pusieran a pensar en el medio y largo plazo,
quizás comprenderían que es mejor que haya
un mínimo institucional, que les permita
tratar con gentes previsibles.
http://www.abc.es/20081010/internacional-africa/expectativas-independencia-cuanto-libertades-200810101908.html
3. "La
situación de los derechos humanos en Guinea
Ecuatorial sigue siendo preocupante para
Amnistía Internacional"
Entrevista
con Marisé Castro, de Amnistía
Internacional
¿Cuál
es la situación de los derechos humanos
en la Guinea de Obiang?
“A
pesar de algunos pequeños avances en los
últimos años, la situación de los
derechos humanos en Guinea Ecuatorial
continúa siendo preocupante para
Amnistía Internacional. Esos avances han
sido sobre todo cosméticos. Para que la
situación mejore realmente, es preciso
que los cambios sean profundos e
institucionales. Se necesita una reforma
profunda del sistema judicial, que
incluya a las fuerzas de seguridad, y
una separación de poderes pare
garantizar la independencia del sistema
judicial.
No se
respeta la libertad de expresión ni de
la prensa, ni de reunión o asociación:
se dificulta la creación de medios de
comunicación que no sean afines al
gobierno; no se permiten los sindicatos
ni organizaciones no gubernamentales de
derechos humanos que sean realmente
independientes.
Aunque
el número de detenciones arbitrarias por
motivos políticos se ha reducido en el
curso de este año, éstas continúan a ser
practicadas. Es el caso de Brigida Ela
Asongsua, detenida y encarcelada en la
comisaría central de Malabo durante
cuatro meses, sin causa instruida, en
violación no sólo de la ley
internacional sino también de la ley de
Guinea e ignorando impunemente una
petición de “habeas corpus” emitida por
su abogado. Unos 30 presos políticos y
de conciencia fueron liberados en junio
pasado con motivo del aniversario del
presidente Obiang. No obstante, se les
impusieron unas condiciones arbitrarias
por autoridades que no tenían
competencia para ello y sin ninguna base
legal.
Todavía
hay presos políticos en las cárceles,
muchos de los cuales parecen ser lo que
AI considera presos de conciencia, que
fueron condenados en juicios irregulares
e injustos en los que no se respetaron
las pautas internacionales de derechos
humanos sobre la celebración de juicios.
La mayoría fueron sentenciados a largas
penas de cárcel sobre la base de
confesiones obtenidas bajo tortura o
malos tratos o amenazas.
En
noviembre del 2006 se promulgó una ley
que sanciona la tortura, un paso
adelante importante pero que necesita
ser consolidado. AI ha recogido menos
casos de tortura. No obstante, continúa
a ser aplicada con impunidad, resultando
en muerte en algunos casos. No se han
llevado a cabo investigaciones
independientes y exhaustivas sobre
muertes bajo custodia policial -por
ejemplo la de Saturnino Ncogo en marzo
pasado- para establecer las causas de la
muerte. Las autoridades dijeron que se
había suicidado en la celda.
Las
condiciones de encarcelamiento se han
endurecido en el último año con la
prohibición absoluta de visitas de
familiares a los presos. Esto quiere
decir que todos los presos en las
cárceles de Guinea están, de hecho,
incomunicados. AI tiene información de
que algunos de ellos están incluso
aislados en celdas, encadenados de pies
y manos. Es el caso de tres surafricanos
condenados en 2004, y de Florencio Ela y
otras dos personas secuestradas en
Nigeria en junio de 2005 por las fuerzas
de seguridad de Guinea.
En lo
que respecta a derechos económicos,
sociales y culturales, los proyectos de
urbanización de las principales ciudades
han resultado ya en desalojos forzosos
de cientos de familias en Malabo y
Bata.”
http://www.abc.es/20081010/internacional-africa/situacion-derechos-humanos-guinea-200810101903.html
4.
"Desencuentro y recelo entre la
metrópoli y la antigua colonia"
Entrevista con José Menéndez Hernández,
historiador
¿Cómo se podría valorar el período
colonial en Guinea, hoy, a cuarenta
años de la independencia?
Son
años de desencuentro y recelo entre
la metrópoli y la antigua colonia.
Es triste que esto haya ocurrido. La
colonización de la Guinea ecuatorial
fue modélica, ejemplar. Los logros
sanitarios fueron sorprendentes. La
educación, inmejorable. En Guinea no
había analfabetos. Por desgracia, el
esfuerzo gigantesco de casi dos
siglos se arrojó por la borda en
pocos meses, como hago constar en mi
libro «Los últimos de Guinea», donde
constato el fracaso de la
descolonización. La independencia se
inicia en 1968 con el presidente
Francisco Macías. Su actitud
genocida y persecutoria sumió al
país en la más absoluta pobreza. Si
Guinea producía por los años sesenta
del pasado siglo 500.000 toneladas
de cacao de inmejorable calidad, en
1979, al ejecutar a Macías, sólo se
habían logrado 8.000 toneladas.
Todavía no se ha recuperado la
nación de aquel trauma…
¿Qué ha hecho mal
España, qué política tenía que haber
seguido, qué cabe hacer ahora?
España ha hecho mal en distanciarse
de Guinea, pues la población
autóctona tiene a gala hablar
español y los bachilleres estudian
las distintas disciplinas en libros
de texto españoles, pese a los
intentos de entronización de otros
países. Creo que lo acertado sería
tratar de robustecer los vínculos
con la antigua colonia. Sería
conveniente cambiar la orientación
de los medios de comunicación
españoles, tan hostiles al
presidente Teodoro Obiang, que
siente gran predilección por España.
Como se formó en la Academia Militar
de Zaragoza, cuando está entre un
grupo de amigos suele decir: «Yo no
puedo olvidar que por mis venas
corre sangre española.
¿Cómo avanzar
hacia la democracia en Guinea?
Potenciando la libertad de prensa,
el libre juego de los partidos
políticos, la celebración de
elecciones no mediatizadas y
robusteciendo la independencia del
poder judicial. A partir del año
2005 se ha iniciado un cambio
positivo en este último aspecto.
Antes los miembros de los tribunales
eran de las más variadas
procedencias, casi ninguno de ellos
licenciados en Derecho. Desde aquel
año se dan cursos de formación de
jueces, reservados para los
juristas. Yo mismo he impartido
conferencias en ese proceso de
formación de jueces independientes.
¿Hay forma de implantar la
democracia en Guinea con Obiang y su
clan en el poder?
Lo
del clan de Obiang no es exclusivo
de este gobernante. En el África
negra se da una constante: la
entrega hacia los miembros del mismo
grupo étnico y la hostilidad hacia
los que pertenecen a otros clanes…
El «hermanito de tribu» tiene todas
las puertas abiertas y el extraño es
visto como un potencial enemigo.
Para implantar la democracia en
Guinea (como en tantos países de
África) tendrán que pasar muchas
décadas. Se logrará cuando por
aquellas tierras se olvide el
nepotismo, que enraíza con los
vínculos tribales, con la fuerza del
clan en Mongomo o en cualquier otro
lugar de cultura bantú.
¿Es Guinea Ecuatorial el ejemplo
más palmario de la maldición de los
recursos?
El
capítulo del petróleo es otro de los
grandes desaciertos españoles. La
Hispan Oil absurdamente desdeñó la
exploración de toda la plataforma
marítima de Guinea Ecuatorial,
aunque se le había concedido la
exclusiva. Los ingresos procedentes
del oro negro son elevadísimos,
pero, por desgracia, la riqueza no
llega a todas las capas de la
sociedad guineana.
http://www.abc.es/20081010/internacional-africa/desencuentro-recelo-entre-metropoli-200810101900.html
5.
"Guinea se apropió de su destino de
forma plena"
Entrevista con Javier Sangro de
Liniers, embajador de España en
Malabo
¿Cómo resumiría estos cuarenta
años de independencia de Guinea
que ahora se cumplen?
Guinea Ecuatorial accedió a la
independencia en 1968 a través
de un proceso político
notablemente acorde con los
postulados de Naciones Unidas en
materia de descolonización.
Nuestra antigua colonia, que
llegó incluso a ser una
provincia española, se apropió
de su destino de forma plena, al
contrario de lo que ocurrió en
la misma época con otros países
africanos, por ejemplo los
vecinos de Guinea Ecuatorial, en
los que sus antiguas metrópolis,
en beneficio de sus propios
intereses, siguieron proyectando
su sombra y toda su influencia
en la vida política, económica y
social de aquellos países. En
Guinea Ecuatorial, España quedó
al margen. Esa limpieza, esa
corrección en el caso de Guinea
Ecuatorial no deja de ser
paradójica si tenemos en cuenta
que España vivía entonces bajo
una dictadura.
Desde aquel momento y por usar
para la respuesta un criterio
histórico, podría decirse que
Guinea Ecuatorial, ajena a la
influencia de España, ha vivido
tres etapas claramente
diferenciadas: de 1968 a 1979
con la presidencia de Macías y
de 1979 hasta nuestros días con
el presidente Obiang, en dos
periodos diferentes, antes y
después del descubrimiento del
petróleo y del gas, que se
produjo a mediados de la década
de los 90. La etapa de Macías,
sin entrar en detalles, fue
demoledora para el país. Se
destruyó el tejido productivo,
sobre todo la agricultura, de la
época de la colonia, se
abolieron las leyes sin ser
sustituidas por otras, se laminó
a la disidencia, se produjo un
elevado número de exilios, entre
ellos los españoles que aún
vivían en el país y éste quedó
arrasado y empobrecido.
En 1979, el presidente Obiang
accede al poder y expresa su
deseo de volver a contar con
España para reconstruir el país.
Nos pide el apoyo en sectores
estratégicos de la política
nacional para que hagamos, en
exclusiva, lo mismo que las
otras ex-metrópolis en los
países vecinos: que respaldemos
el ekuele con nuestra divisa,
entonces la peseta; que nos
hagamos cargo de la seguridad
presidencial; que exploremos los
recursos energéticos. Por
razones complejas que aquí no
hay tiempo para analizar,
declinamos estas ofertas. Es así
como Guinea Ecuatorial acabaría
incorporándose a la zona del
Franco francés, que es ahora la
moneda nacional; Marruecos e
Israel acabarían brindando la
seguridad solicitada; y los
Estados Unidos, sobre todo,
explotando los hidrocarburos. El
país, único del mundo, junto al
nuestro y a los
hispanoamericanos, donde se
habla el español y se hace con
orgullo, acabaría incluso
adoptando el francés como
segunda lengua oficial.
Hacia 1995 se descubren grandes
cantidades de petróleo en Guinea
Ecuatorial y poco después
inmensas reservas de gas.
Guinea, alejada de España (con
excepción de nuestra importante
política de Cooperación al
Desarrollo, que desde 1979 nunca
fue abandonada), inició una
etapa de vertiginoso
crecimiento, de la que todavía
España está casi ausente a nivel
económico y empresarial, aunque
se están haciendo considerables
esfuerzos para corregir este
lamentable abandono. Acabamos,
por ejemplo, de abrir una
Oficina Económica y Comercial y
se multiplican las visitas
empresariales.
¿Qué ha hecho mal España, qué
política tenía que haber
seguido?
España, especialmente desde
1979, pienso que hubiera debido
de implicarse más, siempre con
absoluto respeto a la soberanía
ecuatoguineana, en el proceso de
desarrollo del país. El
ecuatoguineano lo siente así
también y lamenta mucho que no
lo hiciéramos. Siendo
esencialmente africano, quiere
profundamente a España, cuyo
proceso político desde el
franquismo hasta la fecha
considera modélico, siente su
raíz hispana como una seña de
identidad y un referente frente
a los países francófonos
vecinos, productores de
petróleo, que hasta el
descubrimiento de éste y del gas
en Guinea, la consideraban como
un pariente menor, retrasado e
inculto. Se siente huérfana de
España.
Ahora lo que cabe hacer es lo
que hacemos. Tratar de recuperar
serenamente, sin exageradas
pretensiones, pero también sin
complejos, el tiempo perdido.
Hay ya tantos y tan importantes
países presentes en Guinea
Ecuatorial que sería absurdo
pensar de otra manera. Tratar de
contribuir a reducir el déficit
de capacidades y de formación de
Guinea Ecuatorial, que no es
atribuible al propio país, en
sectores en los que solicitan
nuestra experiencia y apoyo,
siempre teniendo en cuenta los
principios de apropiación y
cofinanciación de los distintos
proyectos y programas. Tratar de
defender la estabilidad del país
para facilitar que avance en el
proceso democratizador. Mantener
un diálogo sincero, constructivo
y discreto, que a veces tendrá
que ser crítico, con todas sus
autoridades. Aplicar una
política de Estado respecto a
todo ello, al abrigo de los
cambios políticos. Animar y
acompañar al país en su camino
hacia una mejor redistribución
de la riqueza, dirigida hacia
los sectores sociales, sobre
todo en previsión del ineludible
agotamiento de sus recursos
energéticos. En definitiva, como
suele repetir el Ministro
Moratinos, trabajar para que la
España del siglo XXI entre por
fin en Guinea Ecuatorial y que
tengamos así una capacidad de
influencia suficiente con la
sociedad civil, con las
instituciones y con la
Administración ecuatoguineanas.
Todo ello, como es lógico, sin
el menor paternalismo y desde
una relación de confianza y
transparencia con un país que es
tan soberano como el nuestro.
¿Cómo avanzar hacia la
democracia en Guinea? ¿Cabe
aprender de modelos imperfectos
como el de Angola, donde se
acaban de celebrar elecciones
que sin ser impecables ha dado
voz a la oposición? ¿Hay forma
de implantar la democracia en
Guinea con Obiang y su clan en
el poder?
Guinea Ecuatorial es un país
africano, que vive en un
contexto africano, con
paradigmas africanos, bantúes
(respecto al poder y su reparto,
el valor de la vida, la familia,
la propiedad, etcétera) y cuya
evolución política, en su breve
historia desde la independencia,
(más exactamente desde hace sólo
29 años, pues la época de Macías
debe considerarse como una
marcha atrás a todos los
efectos), no difiere apenas de
las de la mayoría de los países
del Continente. En África hay
contadas naciones que hayan
avanzado a otro ritmo. Yo pienso
que hay que ser respetuosos con
los contextos y que no se debe
tratar de “implantar” nada en
sociedades que se rigen desde
tiempos remotos por códigos de
conducta y parámetros sociales y
culturales tan diferentes a los
nuestros. La democracia no
aparece en las naciones de la
noche a la mañana, pesemos sin
ir más lejos en el caso de
España. Se trata de un conjunto
de principios y valores que
pueden irse desarrollando a
velocidades variables y que hay
que cultivarlos día a día,
trabajándolos con paciencia cada
uno desde nuestras propias
responsabilidades, para ir
reduciendo los obstáculos que
les impiden crecer. Aunque
comprendo perfectamente que este
enfoque pueda producir
impaciencia y frustraciones y
que haya quienes defiendan que
no es el adecuado.
¿Es Guinea Ecuatorial el ejemplo
más palmario de la maldición de
los recursos? ¿El petróleo que
ha hecho que crezca de forma
astronómica su economía ha
condenado a la miseria a la
población ¿Qué hacer?
De momento Guinea Ecuatorial
esta invirtiendo la mayor parte
de sus ingentes recursos en la
construcción de infraestructuras
de toda índole, puertos,
hospitales, carreteras,
aeropuertos, hoteles. A finales
del pasado año se organizó una
importante Conferencia en Bata,
con participación internacional
y de todas las instancias del
país, para planificar la
economía de Guinea con vista a
lograr un desarrollo sostenible
y equilibrado en un horizonte
2.020, cuando se prevé que
empiece a agotarse el petróleo.
Hasta ahora, efectivamente, la
distribución de la riqueza es
desequilibrada y por eso es
preciso apoyar todos los
esfuerzos que el Gobierno de
Malabo está realizando en ese
sentido, en línea con la citada
Conferencia.
Creo que Guinea Ecuatorial no es
el ejemplo más palmario de la
maldición de los recursos sino
un caso más de entre los muchos
que desgraciadamente existen. El
problema en Guinea Ecuatorial
es, sin embargo, especialmente
acusado por la antes mencionada
falta de formación y de
capacidades del país, no
achacable al mismo, que de
momento está haciendo tan
compleja la absorción de esa
riqueza. Se trata de un país
pequeño, que ha recibido una
inyección de recursos brutal en
muy poco tiempo, como si fuera
un gran golpe que ahora tiene
que amortiguar y gestionar. Por
eso se observan todavía tantos
contrastes en el país.
Esa es una de las razones por
las que el país se encuentra tan
abajo en la clasificación
mundial por diferencia entre PIB
per capita e Índice de
Desarrollo Humano, ya que de
otra forma Guinea Ecuatorial
figura en 2007-2008 en el 2º
mejor lugar entre los 53 países
del Continente africano en
cuanto a la Tasa de
Alfabetización de Adultos
(mayores de 15 años) que alcanza
a un 87% de ese sector de la
población, y en el 10º lugar
respecto al Índice general de
Educación. En la clasificación
global figura en el puesto 127
de un total de 177 países,
siendo el 8º país de los 46 del
África Subsahariana.
España, en coordinación con el
Gobierno de Malabo, está
contribuyendo, en este contexto,
a la importante reforma de los
sistemas educativo y judicial
del país y a su refuerzo
institucional en general, ya sea
en la Administración, en la
Sanidad, en las Corporaciones
Locales etc., a través de
múltiples y variados programas.
http://www.abc.es/20081010/internacional-africa/guinea-apropio-destino-forma-200810101854.html
6.
"Cuarenta años de frustración"
Entrevista con Donato Ndongo-Bidyogo,
intelectual ecuatoguineano
¿Cómo se podría valorar
el período colonial en
Guinea, hoy, a cuarenta años
de la independencia?
Son 40 años de
frustración. Nuestros padres
exigieron la independencia
para que pudiéramos realizar
los anhelos de libertad y
desarrollo, y sólo hemos
padecido opresión y miseria.
¿Qué ha hecho mal España,
qué política tenía que haber
seguido, qué cabe hacer
ahora?
No soy nadie para dar
lecciones a España. Pero si
la dictadura de Franco nos
ignoró hasta el punto de
prohibir hablar de Guinea en
su país y persiguió a los
demócratas guineanos que
intentaron obtener un
refugio aquí, esperábamos
que la España democrática
estaría a nuestro lado para
secundar nuestras
aspiraciones de libertad;
entre otras razones, porque
nos lo prometieron. Y es
obvio que no ha sido así.
¿Cómo
avanzar hacia la democracia
en Guinea?
La democracia no puede
tener adjetivos, ni debe ser
diferente en Europa y en
África. Todo lo demás es
racismo mal disimulado.
¿Hay forma de implantar
la democracia en Guinea con
Obiang y su clan en el
poder?
No, puesto que Obiang y
los que le apoyan son el
problema, y no pueden ser al
mismo tiempo la solución.
Por otro lado, la cuestión
de los clanes ha sido
superada desde el momento en
que prominentes personajes
del distrito de Mongomo
están en la cárcel o en el
exilio por exigir la
democracia. En Guinea
Ecuatorial, hoy, sólo hay
dos bandos; el mayoritario
de los que exigen un cambio
hacia un régimen de
libertades, y los rancios
seguidores -y beneficiarios-
de la dictadura.
¿Es Guinea
Ecuatorial el ejemplo más
palmario de la maldición de
los recursos?
Los recursos en sí nunca
pueden ser una maldición:
Guinea Ecuatorial ya estaba
gobernada por tiranías, y
sus habitantes ya vivían en
la miseria, desde mucho
antes del descubrimiento del
petróleo. Los recursos de
entonces -pesca, cacao y
madera- ya los acaparaba la
misma oligarquía; sólo que
se han acentuado la
voracidad y la corrupción,
al haber mucho más que
robar.
El único remedio es
obligar a irse a los tiranos
cleptómanos y propiciar la
instalación de regímenes de
libertad, en los que esté
mejor repartida la riqueza
del país, sea mucha o poca.
Ya se logró en Liberia, y es
válido para el resto de
África. Pero la solución no
depende sólo de los
africanos; así como no hay
corrupción sin corruptores,
no habría dictaduras si no
estuviesen apoyadas por
intereses occidentales, como
venimos diciendo desde hace
tiempo y ya sabe todo el
mundo. Nuestro deseo es
convencer a los países
desarrollados de que son
compatibles el comercio con
África y la libertad y
prosperidad de los
africanos.
http://www.abc.es/20081010/internacional-africa/cuarenta-anos-frustracion-200810101856.html
7.
"Cuarenta años catastróficos"
Entrevista con Humberto Riochí,
portavoz del MAIB
Han sido 40 años
catastróficos. La regresión
en todos los ámbitos de la
vida nacional ha sido la
nota dominante. Hablamos de
atrasos en los derechos y
libertades individuales y
públicas; de la caída del
sistema educativo con una
producción de analfabetos
por centímetro cuadrado
totalmente inusitada; de un
empantanamiento económico
para las minorías étnicas y
los fang alejados del poder
sin precedentes, a pesar de
la producción de petróleo de
estos últimos años. En estos
40 años han ido cotizando
con tendencia alcista: la
corrupción, el nepotismo, el
desencuentro entre los
pueblos del mosaico
guineano, la discriminación,
la justicia étnica fang,
etcétera.
Primero: Conceder una
independencia unida de dos
realidades diametralmente
opuestas: bubis y fang,
desoyendo las
recomendaciones y los
argumentos que entonces
fueron presentados.
Segundo: Llevar en
volandas a un elefantiásico
ignorante -Macías Nguema-
para colocarle como director
del nuevo engendro político
creado.
Tercero: Intentar sobre
la marcha, y de manera
precipitada, cambiar los
disparates cometidos con una
nueva chapuza -5 de marzo de
1969- cuyos costes para
españoles y guineanos
(especialmente para los
bubis) han sido
inconmensurables.
Cuarto: Volver otra vez a
apoyar a otro sanguinario
para una nueva vuelta de
tuerca a /de los disparates
creados: Obiang Nguema,
concediéndole ingentes
créditos de confianza para
completar el ciclo.
La política que debería
haber seguido España y que
todavía se puede activar es
la de tolerancia cero si no
hay respeto a los derechos
humanos. Nada de concesiones
sin no hay democracia.
Abanderar el cierre a cal y
canto de las puertas de la
comunidad internacional a
las dictaduras guineanas
hasta donde fuera posible:
UE, Estados Unidos,
etcétera.
Con Obiang en el poder,
estamos casi ante un
metafísico imposible. Poco o
nada se puede hacer porque
es tarde.
“Será mejor pensar en la
etapa post-Obiang. Cuando
llegue, porque llegará, será
urgente la convocatoria de
un proceso constituyente
dando voz a todos los
sujetos nacionales (pueblos)
para llegar a una nueva
arquitectura del Estado. Hoy
Guinea Ecuatorial está
copado en todos los ámbitos
por los fang: La
administración central del
Estado (Gobierno), la
periférica (gobernadores,
delegados…), la
administración de Justicia,
la oposición, las fuerzas y
cuerpos de seguridad, hasta
las ONG. En síntesis, Guinea
Ecuatorial empieza y termina
en Río Muni fang. Los bubis,
los annoboneses, los bisíos,
los ndowes y los fernandinos
sobramos.
http://www.abc.es/20081010/internacional-africa/cuarenta-anos-catastroficos-200810101849.html
8. "La historia de Guinea
tras cuatro décadas de
independencia es de una
profunda tristeza"
Entrevista con John Bennet,
ex- embajador norteamericano
en Malabo
¿Cómo
resumiría estos cuarenta
años de independencia de
Guinea que ahora se cumplen?
Los ciudadanos de Guinea
Ecuatorial deberían ser
calurosamente felicitados en
el 40 aniversario de su
país. Han demostrado una
increíble capacidad de
resistencia en este período.
La historia de Guinea tras
cuatro décadas de
independencia es de una
profunda tristeza. Desde uno
de los más prometedores
inicios de entre todas las
naciones que lograron la
independencia en África en
los años sesenta del siglo
pasado, sus gentes han
sufrido dos de los peores
gobiernos de la historia
contemporánea. Los primeros
once años transcurrieron
bajo un verdaderamente
estrambótico megalómano, el
Milagro Único Francisco
Macías Nguema, primer
presidente del país por
casualidad. Los últimos
treinta años los han sufrido
bajo un acólito de Macías,
su jefe de seguridad,
sobrino y autoproclamado
capitán general Teodoro
Obiang Nguema Mbasogo, que
reemplazó a su tío mediante
un golpe de Estado
acompañado de regicidio.
Miles y miles de millones de
dólares ha producido la
agricultura y el petróleo
guineanos, sólo para que se
los apropiara la familia y
el círculo presidenciales.
La riqueza económica del
país -y los recursos para
las generaciones futuras- ha
sido, de hecho, privatizada.
Como resultado de 40 años de
cleptomanía, la mayoría de
la población está hoy
relativamente menos educada,
su salud es peor y son más
pobres que en la hora de la
independencia. Incluso
durante los últimos años de
gobierno de la dictadura
falangista de Francisco
Franco era mejor en términos
de organización, competencia
y resultados.
¿Qué ha
hecho mal España, qué
política tenía que haber
seguido, qué cabe hacer
ahora?
Viví en
Malabo desde septiembre de
1991 al mes de agosto de
1994 y tuve la suerte de
trabajar con una formidable
contraparte, el embajador
español Arturo Avello Díez
del Corral, un
extraordinariamente
preparado diplomático que
todavía sigue trabajando
para la Administración
española, actualmente como
director general en el
Ministerio del Interior. Su
equipo era de primera clase
e incluía, como número dos,
a José María Ridao, un
respetado comentarista
político en la España de
hoy, y, como cónsul general
en Bata, a Diego Sánchez
Bustamante, hoy cónsul de
España en Amsterdam. Además,
el entonces primer ministro
Felipe González visitó el
país a comienzos de mi
mandato, como también el ex
primer ministro Adolfo
Suárez. Sobre todo, había
plena transparencia,
coordinación y cooperación,
y eso incluía a los miembros
clave del cuerpo diplomático
(PNUD, Nigeria, y Camerún),
mientras que Gabón y Francia
oscilaban entre paso
adelante y reticencia. La
comunidad diplomática no
residente -los miembros de
la Comunidad Europea en
Camerún y Canadá en Gabón-
mostraron su apoyo de forma
consistente. China celebraba
el intercambio de
información, pero se
mantenía al margen y Corea
del Norte respaldaba la
línea de Obiang. Sí, España
podría haber empleado a lo
largo de los años tácticas
diferentes a la hora de
tratar con Guinea
Ecuatorial, sobre todo ante
las pretensiones del
presidente Obiang de
mantener su propia línea o
que no estaba dispuesto a
implicarse en el diálogo.
Sin embargo, dicho todo
esto, el problema residía no
en Madrid, Washington ni en
cualquier otro lugar fuera
de Guinea Ecuatorial. El
prolongado monopolio del
poder y las atrocidades a
las que ha sido sometida
desde la libertad política a
la salud y la educación
perpetradas por el Gobierno
de Obiang han sido urdidas
en los palacios
presidenciales de Guinea
Ecuatorial y no en otra
parte. Cierto que el mundo
exterior podía haber hecho
algo con Obiang: tratarle de
la misma manera que a Robert
Mugabe, el presidente de
Zimbabue. Pese a las
intimidaciones que Mugabe ha
esgrimido contra la
oposición, una prensa
valiente y una judicatura
corajuda, la presión
internacional no ha aflojado
contra el dictador. Para
acentuar el desafío interno
contra Mugabe, la comunidad
internacional no se ha
callado a la hora de
silenciar lo que es su
régimen y de cerrarle las
puertas a él y a su
camarilla.
¿Cómo
avanzar hacia la democracia
en Guinea? ¿Cabe aprender de
modelos imperfectos como el
de Angola, donde se acaban
de celebrar elecciones que
sin ser impecables ha dado
voz a la oposición?
Los gobiernos del mundo
podrían, y deberían apoyar a
la oposición interna a
Obiang y su gobierno en la
misma línea de lo que la
comunidad internacional ha
hecho respecto a Zimbabue.
De hecho, la principal
diferencia entre los dos
dictadores es la riqueza
petrolífera, no respecto a
su forma de gobernar. Este
podría ser mejor, creo, que
el modelo angoleño,
ensombrecido también tanto
por el petróleo como por una
Guerra civil, que terminó
hace décadas en Zimbabue,
pero que nunca se dio en
Guinea Ecuatorial.
¿Hay forma de
implantar la democracia en
Guinea con Obiang y su clan
en el poder?
Lamentablemente, parece
que la intransigencia es hoy
mayo por parte de Obiang y
su camarilla que cuando yo
salí de Malabo en 1994. La
confianza que la aparición
del petróleo ha
proporcionado a Obiang
-quien además controla todas
las fuentes de riqueza,
tanto el dinero como los
medios para crear y
controlar cualquier empresa
productiva- ha sido un boom
para su prolongado reinado.
Además, en el caso de Obiang
experimentara un cambio
radical de actitud, lo cual
me parece harto improbable,
sobre la base de mi propio
conocimiento de él, es más
que dudoso que sus más
antiguos secuaces o la
siguiente generación, fueran
aceptar nada parecido. Ellos
ejercerían el veto a
cualquier tipo de cambio y,
creo, podrían neutralizar a
Obiang en el caso de que
intentara imponerlo.
¿Es Guinea Ecuatorial
el ejemplo más palmario de
la maldición de los
recursos? ¿El petróleo que
ha hecho que crezca de forma
astronómica su economía ha
condenado a la miseria a la
población? ¿Qué hacer?
No hay ninguna razón por
la que el petróleo sea una
maldición mayor que
cualquier otro tipo de
explotación. En realidad, el
petróleo puede reforzar a la
sociedad civil, como ha
ocurrido en Noruega, el
Reino Unido, Estados Unidos,
etcétera. Pero puede
convertirse en una maldición
para una sociedad civil en
el caso de que, como en
Guinea, esté sometida a una
dictadura. De hecho, uno
puede llegar a la conclusión
de que el régimen de Guinea
Ecuatorial ejemplifica que
lado oscuro de la bendición
del petróleo.
¿Cómo ve la actitud de
la Casa Blanca y de las
compañías petroleras hacia
Malabo?
Asistí a una audiencia
del Senado en Julio de 2005
en la que se habló de las
cuentas por favor de 700
millones de dólares que el
Gobierno de Guinea
Ecuatorial tenía en el Riggs
National Bank, bajo el
control absoluto de Obiang,
sus socios más próximos,
entre los que se incluía su
esposa oficial. Es evidente
que las compañías que
pagaban bajo acuerdos
contractuales sabían desde
el primer momento adonde
iban sus dineros. Y están
también al tanto de las
condiciones de vida en
Guinea Ecuatorial. De todos
modos, fue una jornada
triste. Quizás la única
parte Buena fue cuando el
conocido y respetado senador
Levin declaró que él no veía
la menor diferencia entre
lidiar con Sadam Hussein y
Obiang Nguema Mbasogo...
Pero mientras las compañías
se sientan envalentonadas, y
no sean obligadas a agregar
la transparencia a sus
tratos con gobiernos
extranjeros -y en mi opinión
no hay ninguna razón por la
que no deberían hacerlo-
seguirán proporcionando
musculatura financiera a
reforzar tanto dictaduras
como democracias. Y mientras
que los gobiernos
extranjeros, y sobre todo,
por lo que a mí respecta, el
de Estados Unidos, no
demuestren más consistencia
a la hora de lidiar con
dictadores como Robert
Mugabe o Obiang Nguema,
veremos cómo se refuerza la
herencia de Macías y se
mantiene la ley de Obiang,
que lamentablemente ya
ensombrece a dos
generaciones de
ecuatoguineanos.
[El embajador Bennett
destaca el libro "Equatorial
Guinea: An African Tragedy"
("Guinea Ecuatorial: una
tragedia africana"), de
Randall Fegley", publicado
en 1989, que considera -al
menos en inglés- la mejor
historia de Guinea
Ecuatorial . Lo que sigue es
un extracto de la página
105:
"En Black Beach, las
ejecuciones se celebraban de
noche en una estancia anexa
a las oficinas de la cárcel.
En los primeros días del
régimen, a los prisioneros
se les fusilaba, se les
aplicaba el garrote vil o se
les colgaba. Pero en
ejecuciones posteriores se
redobló el grado de
crueldad. Hacia 1978 el
método más común de
ejecución era aplastar el
cráneo con una barra de
hierro. El condenado debía
tumbarse, con la cara
mirando al suelo, y su
cabeza era golpeada hasta
que era convertida en pulpa.
Los presos comunes debían
después limpiar la sangre,
vómitos y restos de sesos, y
trasladaban el cadáver a un
agujero a cielo abierto. En
ocasiones, el cuerpo era
llevado al hospital, que se
encontraba a unos 500
metros. Allí se establecía
que la muerte había sido por
causas naturales. Antiguos
prisioneros recuerdan el
camión que se utilizaba para
sacar a los cadáveres de la
prisión. Permanece muy
vívido en sus memorias
gracias a la matrícula, que
incluía las iniciales de
Macías: MNB 8740".
"A las ejecuciones que se
celebraban en Black Beach
asistían a menudo por las
tres principales personajes
de Malabo: el jefe de
seguridad, el teniente
coronel Teodoro Obiang Nguma;
el primo de Macías y
vicepresidente Bonifacio
Nguema Esono, y el jefe
[sic: debía ser fang]
Carmelo Bico, jefe de
policía. Estas tres figuras
estaban presenten en la
mayoría de las ejecuciones y
durante muchos
interrogatorios. Aunque
circulan muchas historias
acerca de que Macías
disfrutaba presenciando
estas actividades en sus
cárceles, el Milagro Único
se había vuelto cada vez más
receloso".]
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