NOTICIAS ASODEGUE

 
   

 

 

 

 

HOJAS INFORMATIVAS

 

10 de octubre

Ante el 12 de octubre

   El 12 de octubre puede ser una buena fecha para discutir y hacer balance sobre lo realizado en el último año desde las distintas estrategias existentes para conseguir la libertad y la democracia en Guinea Ecuatorial.

   Empecemos por afirmar que, en nuestra opinión, como tal estrategia sólo existe la que han puesto en marcha los partidos democráticos del interior de Guinea. Es una estrategia basada en la organización política de los guineanos, en la defensa pacífica de sus derechos y en la participación, en la medida de lo posible, en las instituciones. Esta idea, en la que confluyen la practica totalidad de las organizaciones con existencia real en el interior del país, supone buscar la solución a todos los dilemas (supuestos o reales) de la política guineana recurriendo al pueblo de Guinea, utilizando la democracia como instrumento. Naturalmente, cuando hablamos de "organizaciones con existencia real" no nos estamos refiriendo solamente a CPDS.

   Sin embargo, la política guineana no puede resumirse en el enfrentamiento entre estas fuerzas que trabajan por la democracia y los elementos que componen el régimen dictatorial. En el interior de Guinea aparecen desde hace años, con importancia también creciente, otras fuerzas políticas que pueden no tener una estrategia para la democracia, pero sí la tienen para conseguir el poder. Nos referimos a quienes en términos mediáticos podríamos llamar los "disidentes de Mongomo".

   En el exilio se repiten las corrientes anteriores con algunas novedades: la presencia de Severo Moto, empeñado siempre en operaciones cuyo mejor calificativo es el de personalistas, y la de un grupo de pequeñas organizaciones de estrategia cambiante pero que en los últimos tiempos parecen dispuestas a identificarse con cualquiera que plantee una salida rápida de la dictadura, sea este Severo Moto o se trate de los disidentes de Mongomo.

   Frente a todos ellos, de una forma u otra, aparece el régimen dictatorial cada día más cerrado en sí mismo, más corrupto, más arbitrario, más carente de base social y más agresivo.

   ¿Puede hablarse, en este último año, de un balance positivo para la estrategia que podríamos llamar "democrática y pacífica"? Creemos sinceramente que no. Hay sin duda signos positivos en lo que hace al desarrollo y la implantación de las organizaciones democráticas, pero los resultados que el pueblo guineano puede percibir de su actuación política son muy escasos. Respecto al terreno de la actuación política, al terreno de las libertades y de la posible participación en la política del pueblo guineano, la ventaja de las fuerzas de la represión sigue siendo demasiado evidente. El régimen de Obiang mantiene desde hace años al país en una permanente situación de excepcionalidad política sembrando, y manteniendo, el miedo entre la mayoría de los guineanos.

   Hay también factores externos que inciden en esta situación. Desde ASODEGUE hemos defendido siempre la necesidad de un pacto, más o menos explicito, entre las fuerzas políticas que defienden la democracia en Guinea y los países occidentales, con España a la cabeza, que tienen interés por Guinea Ecuatorial. Lamentamos tener que decir que en el último año no se ha dado un solo paso, no ya para fortalecer ese pacto, no se ha dado un solo paso para formularlo. La política española hacia la oposición democrática guineana no ha pasado todavía de garantizar su supervivencia a favorecer un cambio político en aquel país.

   Cabe decir, además, que todo lo sucedido en las relaciones entre los dos países a lo largo de este año y muy especialmente los últimos acontecimientos conocidos: la creación desde Guinea de una trama de empresarios españoles actuando al dictado de la "Seguridad" de Obiang para la eliminación en terreno español de algunos dirigentes guineanos, han demostrado con pocas dudas lo inadecuado de la política de "apaciguamiento", de "pequeños pasos" puesta en marcha por el Ministerio español de Asuntos Exteriores a principios de 2005. No parece esa la política más adecuada para tratar a un régimen delincuente y desvergonzado como el guineano.

   Las acciones cada vez más agresivas de la dictadura ha acentuado, además, los signos de desesperación entre el exilio guineano. Entre esos signos hay que destacar la política sin norte de Severo Moto y algunos de los acontecimientos que tuvieron lugar en Madrid a principios del verano. La urgencia por "ver resultados" de algunos de los exilados les ha llevado a apoyar como "actuaciones de claro enfrentamiento con la dictadura", hechos que sólo tienen significado en el enfrentamiento interno de Mongomo. [Por si hay dudas para alguien nos estamos refiriendo al "asalto a la embajada"].

   ¿Qué cabe esperar del futuro más inmediato? ¿Es posible esperar una aproximación entre los grupos que defienden las dos estrategias de las que hemos hablado hasta llegar a una "unidad de acción" contra el régimen dictatorial? A corto plazo tampoco somos muy optimistas. Hay demasiada arrogancia, demasiado apego a una cultura claramente no democrática y demasiadas prisas por volver al poder entre los que proceden de Mongomo para que ese acercamiento sea posible ¿Alguien tiene dudas respecto a que la cultura política (el modo de hacer y de entender la política) de los actuales "disidentes de Mongomo", está mucho más cerca de Obiang y los suyos que del resto de los partidos de la oposición? ¿Que está más cerca de Obiang y los suyos que incluso de dirigentes como Felipe Ondó Obiang o Guillermo Nguema Elá?

   Puede que alguien siga pensando que estas cosas dan igual en Guinea y, buscando la legitimación negativa de otras veces, crea que "contra Obiang vale todo", "que cualquiera es mejor que Obiang". Está sin duda en un error. Guinea ha cambiado mucho en los últimos tiempos, y tampoco es ya el coto aislado de Macías o de los primeros años de Obiang. No caben soluciones milagrosas. Tampoco sirve ya un pacto, mas o menos trabado, de personas. Ahora, y cada vez más, solo será posible un pacto de organizaciones sólidas, con ideas claras, basado en objetivos democráticos, un pacto que sea reconocido y reciba su fuerza de la mayoría del pueblo guineano y pueda exigir ese mismo reconocimiento a los países y entidades con intereses dentro del país.

   Las nuevas situaciones exigen un trabajo serio y concienzudo, en muchas ocasiones poco brillante, que encuentre la respuesta del pueblo guineano, que no desprecie una sola mano amiga en el exterior y permita presentarse ante todos, los de dentro y los de fuera, con la cabeza alta de quien busca, de una vez por todas, la libertad y el bienestar de los suyos.

 

Precisiones sobre el intento de asesinato de Manuel Moto Tomo

   El atentado contra Manuel Moto parece, con toda probabilidad, contar con tres eslabones: los ejecutores colombianos, la trama española y la conexión guineana.

   Según nuestras noticias, la trama española intentó en primer lugar entrar en relación con sicarios profesionales, con profesionales del crimen residentes, o contactables, desde territorio español y originarios de la Europa oriental.

   Se trata de personas que están sometidas a un fuerte control policial y a partir de ahí la policía española tuvo las primeras noticias difusas de lo que algo se estaba tramando.

   Desde la conexión guineana se  indicaron a la trama española los nombres de las personas contra las que debían atentar, eran: Germán Pedro Tomo, Mayo, Severo Moto y Bonifacio Nguema Esono (En ningún momento aparecen listas de catorce o diecisiete  nombres de exilados guineanos y tampoco aparecen nunca las siglas de una coordinadora de organizaciones del exilio radicada en Madrid). En la trama española decidieron no hacer los atentados de forma simultanea y eligieron a Mayo como primer objetivo. El siguiente iba a ser Severo Moto.

   Por razones probablemente económicas la trama española desistió de contratar a profesionales y recurrió a un grupo de colombianos sin ninguna experiencia en estos asuntos con residencia en Vizcaya. La policía ha reconstruido el viaje de los colombianos, junto con algún español, desde Bilbao a Madrid y conoce los sitios en los que se pararon  a comprar “cuchillos de grandes dimensiones” con los que hacer el atentado. (En ningún momento aparecen tampoco marroquíes recién llegados de Malabo en un avión de Iberia, ni otro tipo de gentes).

   La forma como los colombianos realizaron el atentado, con una evidente  “falta de profesionalidad”, y la identidad de uno de ellos, detenido por la familia de Mayo en el mismo momento del intento de asesinato, que no estaba fichado como “profesional”, ni tenía relación con estos círculos, contribuyó en un primer momento a despistar a la policía española que tomó en cuenta la posibilidad de que se tratase de un grupo de delincuentes comunes, aunque también desde el principio supo que no se trataba de personas que vivieran en Alcorcón, ni en sus alrededores. (Estas impresiones fueron reproducidas por ASODEGUE en los días inmediatamente posteriores al atentado).

   La conexión guineana se hacía por medio de una persona residente en Malabo y perteneciente a la “Seguridad”. Por alguna razón que nosotros desconocemos, en torno al 10 de junio, esa persona empezó a pedir “informes” a la trama española sobre lo que estaban haciendo. Los integrantes de la trama española redactaron varios informes en días sucesivos en los que contaban “al jefe” sus “actividades”. Estos informes están en poder de la policía española.

 

   

Editado y distribuido por ASODEGUE

Índice Noticias