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29 de noviembre

No entregan la sentencia

   En contra de lo anunciado, la judicatura guineana no ha hecho entrega a los abogados de la defensa del juicio de los "mercenarios" el texto argumentado de la sentencia. Estos abogados han esperado a lo largo de todo el día la entrega de este documento que, finalmente, no ha llegado.

   Está en Malabo una comisión del gobierno de Armenia. En el día de hoy ha entregado una "nota verbal" al gobierno de Guinea en la que solicita una explicación razonada de las penas impuestas a los seis ciudadanos de su país en la sentencia del juicio de los "mercenarios" leída el pasado día 26.

 

Los “mercenarios” de Malabo escapan a la pena de muerte

(Jean-Philippe Rémy. Le Monde, París, 28 de noviembre 2004)

   Con la sentencia pronunciada el viernes 26 de noviembre en Malabo, en Guinea Ecuatorial, se cierra la segunda parte del proceso de los “mercenarios” acusados de haber intentado, en marzo, derribar al presidente Teodoro Obiang Nguema para instalar en el poder, en el nuevo “el dorado” petrolero del Golfo de Guinea, a un opositor exilado en España, Severo Moto.

   La primera parte del grupo de “mercenarios” había sido interceptada en Harare, en Zimbabwe. Sus miembros fueron juzgados en este país: según la acusación habrían hecho un alto en su camino hacia Guinea Ecuatorial, para equiparse de armas y municiones. El viernes, sus supuestos “cómplices” contra los que se habían pedido fuertes penas, incluida la de muerte, conocieron el veredicto del juicio de Malabo. Nick Du Toit, el responsable surafricano del grupo, acusado por las autoridades ecuatoguineanas de estar preparado para tomar el control de los puntos estratégicos de la capital, en la isla de Bioko, ha sido condenado a 34 años de prisión, escapando así a la pena de muerte que se había pedido contra él.

   Entre los integrantes de su grupo, cuatro surafricanos han sido condenados a 17 años de reclusión. Otros tres, entre ellos el cocinero, han sido absueltos. Los miembros de la tripulación armenia de un avión fletado por Nick Du Toit para establecer lazos aéreos entre Malabo y el continente han sido condenados a penas de prisión que van de los 14 a los 24 años. El ministerio de Asuntos Exteriores armenio ha acusado el viernes a la justicia ecuatoguineana de no haber aportado “ninguna prueba fundada” de la culpabilidad de sus conciudadanos.

   Por último, el opositor en el exilio Severo Moto, sobre el que pesaban, según una fuente cercana al poder, los cargos de “traición a su patria, atentado contra el jefe del Estado y de tentativa de cambiar la forma de gobierno”, ha sido condenado en rebeldía a 63 años de reclusión y a una fuerte multa de 2 mil millones de francos CFA (3 millones de euros). Ha declarado desde España no tener “ni de cerca, ni de lejos” relación alguna con una tentativa de golpe de Estado, y ha afirmado: “He sido condenado antes a más de cien años de prisión en mi país. Es el problema de Obiang. A mí no me da ni frío ni calor”.

MALOS TRATOS

   El proceso, aplazado durante varios meses, ha estado marcado por la confusión.  Nick Du Toit, que había reconocido primeramente la existencia de la tentativa del golpe de Estado, se ha retractado más tarde, afirmando que sus confesiones le habían sido arrancadas bajo tortura. Según varias organizaciones de defensa de los derechos humanos, los “mercenarios” del grupo de Malabo han sufrido malos tratos, llegando a la tortura, en el curso de su detención.

   Con las condenas pronunciadas por la justicia de Malabo, y a la espera de posibles apelaciones, acaba, según la señora Lucie Bourthoumieux, asesora del gobierno guineano, el proceso contra los “ejecutores”  y quedan pendientes los desarrollos de las causas en curso contra los “socios”. Según la acusación entre estos últimos estaría Mark Thatcher, hijo de la ex”Dama de Hierro” británica, en residencia vigilada en Africa del Sur donde deberá responder a los encuestadores ecuatoguineanos el próximo febrero, pero también un total de 17 personas entre ellas antiguos responsables del Partido conservador británico y el hijo de un antiguo presidente libanés.  

 

La mitología del siglo XXI se escribe en Guinea Ecuatorial

 

(Agustín Velloso, Mundo Negro, noviembre 2004)

 

   Entre los mitos más sarcásticos de la antigua Grecia destaca el de Midas, rey de Frigia. Su fama de hombre necio en extremo ha durado durante siglos hasta hoy. El rey de Guinea Ecuatorial ha destronado a Midas en apenas diez años de explotación petrolífera en este país. No sólo convierte en oro todo lo que toca, lo que hacía aquél con mucha facilidad, sino que también todo lo corrompe  al mismo ritmo.

 

   “Muchos miembros del gobierno y otras veces altos funcionarios de la administración nacional manejan de forma injusta los fondos económicos que el gobierno libra cada mes para la compra de material y diversos insumos para las oficinas” ¿Quién se atreve a realizar esta acusación? ¿Quizás algún miembro de la oposición en busca del poder? No señor: el redactor jefe del órgano informativo nacional, o sea, la revista Ébano, en la página 8 del número de 95 correspondiente al mes de agosto de 2004.

 

   Por si no queda claro el alcance de la corrupción, aclara a continuación que “una gran mayoría o casi todos los departamentos estarían involucrados en el copioso brote de corrupción que está omnipresente en casi todos los departamentos oficiales de nuestro país”. Cabe pensar que este redactor exagera, pero su fino olfato y su pasión por la estadística confirman la peor sospecha: “Un 98% de mozas de limpieza siguen trabajando sin ni siquiera fregasuelos (sic) o escobas buenas”, lo que da como resultado “los olores de fétido todopoderoso cuarto de aseo del señor X que se quedó oliendo tristemente”. (p. 8)

 

   Una manera de poner freno a la codicia ministerial sería llevar a sus protagonistas ante la justicia, pero el robo de papel higiénico no es nada comparado con lo que trincan los magistrados. Conviene mencionar que “se procedió el pasado 17 de agosto a la suspensión de empleo por corrupción a un magistrado de la Corte Suprema de Justicia y el reintegro de unos 2.500 euros”. (p. 15) Es sabido que en Guinea Ecuatorial está asentada “la mala costumbre de exigir dinero a los administrados para dictar sentencia a su favor”. Esto, con ser malísimo, no es lo único que asusta, pues casi peor es lo que dice el propio ex magistrado, quien calificó de injusticia su cese y defendió no su inocencia, como cabría esperar, sino que “la acusación no se ha podido ni comprobar”. ¿Escribe esto algún exiliado rencoroso? No señor: lo firma un redactor de Ébano en esa misma página.

 

   Resulta palmario que Guinea Ecuatorial necesita un ambiente social más íntegro que el actual y para ello es preciso cuidar la educación de las nuevas generaciones. Precisamente el pasado mes de septiembre se celebró la Conferencia Nacional sobre la Educación. Entre los asuntos que trataron “se destaca el de la corrupción en la enseñanza nacional.” ¿Por qué ocuparse de este fenómeno? Basta echar una ojeada a un aula cualquiera y observar “la carencia de pupitres en los centros públicos, que incluso en algunos de ellos seis o siete estudiantes se tienen que sentar en un mismo banco, o lo mismos estudiantes se los tienen que traer obligatoriamente desde sus hogares.” ¿Lo dice un profesor español a quien la “Señora” al cargo de la embajada de Guinea Ecuatorial en Madrid le niega el visado de entrada al país porque “se mete en política”? No señor: lo firma el corrector de estilo de Ébano en la página 14.

 

   Muchos recordarán que hasta hace poco era habitual ver a los estudiantes al anochecer sentados en la calle bajo una farola para aprovechar la luz que no llegaba a sus casas. Ésta llega hoy a más barrios que antaño, aunque lo hace de forma deficiente. Cuesta creer que el tercer productor de petróleo de África, con cerca de medio millón de barriles diarios, no sea capaz de dar bancos ni luz al medio millón de habitantes del país. A pesar de beneficios millonarios derivados de la explotación, “ha aumentado el fracaso escolar, sencillamente porque el factor económico ha secuestrado la moral en la educación. El título de bachillerato superior, preuniversitario y la prueba de madurez se obtienen sin el menor esfuerzo. Las becas son obtenidas por un criterio bastante dudoso, a pesar de las condiciones estipuladas” ( La Gaceta de Guinea Ecuatorial, nº 81, julio 2004, p. 21).

 

   ¿A qué se refiere el redactor de la oficina de Malabo con ese secuestro? Un estudiante responde en la misma revista que “hay profesores que dan muy mala imagen al instituto, pues acosan a las estudiantes, las amenazan con el suspenso si no van a la cama con ellos. De esta forma, las chicas se sienten muy contentas, pues tienen como amante a un profesor. Incluso, puede suceder que esta estudiante desprecie a los demás y utilice al profesor para acosarlos”. (p. 27)

 

   El peligro acecha mucho antes de llegar a la escuela: “todos somos conscientes de que en múltiples ocasiones dos pacientes han ocupado una cama en el pabellón infantil del hospital de Malabo... muchas parturientas no permanecen siquiera 24 horas después del parto, debido a la gran cantidad de mujeres que deben ser atendidas y al limitado espacio de que se dispone”. Quien afirma esto no es un enemigo del exterior, fácil objetivo de las arengas políticas del rey, sino el delegado en Bioko de la Gaceta (p. 16 del nº 80 de junio de 2004).

 

   La mayoría de los ecuato-guineanos, que no viven del Estado, más bien procuran mantenerse bien lejos de éste, no se libran sin embargo del ambiente viciado que lleva consigo la lluvia de millones que los dioses han concedido a su rey. “Es evidente, andamos por la calle y existe un deterioro de inseguridad de las personas, los soldados van maltratando noche y día a la gente y otras veces disparan y matan a las personas”. ¿Conclusión de Amnistía Internacional? No señor: del ex ministro delegado de Justicia y Culto (p. 58 del nº 82 de agosto de 2004 de la Gaceta ).

 

   Otros buscan dinero y beneficio no a tiros sino a besos. “Ser vecino actualmente de Malabo, Bata o cualquier otra capital provincial es como un infortunio que a uno le ha tocado vivir, donde señoritas sin ganas de trabajar prefieren practicar o usar el sexo como el mejor trampolín para salir adelante. Muchas madres aconsejan a sus hijas casarse con un blanco o con algún otro adinerado para traerle comidas a casa.” Ésta es la opinión redactor jefe de Ébano a la vista de que “cada año aumenta el número de jovencitas que se lanzan a la aventura sexual”. (p. 9)

 

   Las peripecias del rey necio guardan aún otra enseñanza. Hartos los dioses de las tonterías de Midas, hicieron brotar donde estaban sus oídos dos orejas de asno. El turbante bajo el que las ocultaba no conseguía acallar los rumores que salían por doquier sobre la historia de su necedad.

 

   De momento no se aprecia ningún cambio en la cabeza del rey. Tampoco en las de su séquito ecuato-guineano ni en las de los oportunistas españoles que le representan aquí y coordinan sus revistas y sus zarandajas. Sin embargo, hay que estar atento a la vista de sus opiniones sobre el origen de las penalidades de Guinea Ecuatorial. El consejero presidencial en materia de agricultura, hablando de la corrupción, “asegura que dicho fenómeno existe en la administración, pero es justificable. Es decir, que los desarrollos conllevan consigo (sic) muchos aspectos.” (Ébano, p. 26) Su experiencia de la vida, con 24 hijos y otros tantos cargos públicos, diputado y gobernador entre ellos, le autoriza a decir que “cuando un hombre no sabe ordenarse en lo que tiene y en lo que puede, y quiere hacerse de lo que no tiene y con lo que no puede, efectivamente se desliza y hará lo que no debe hacer.” (p. 26)

 

   Entre los filósofos del régimen destaca el ex de todo lo importante en el país, o sea, ex ministro de información, ex secretario general del PDGE y un largo etcétera, actualmente sin cargo y de viaje de incógnito en Madrid, quien implora en la Gaceta (pp. 6 y 7 del nº 80 de junio de 2004): “ante un mundo revuelto y sin concierto, que no se me prohíba pensar”. Al parecer al hombre le duele tanto lo que ocurre en Irak que las lágrimas no le dejan ver lo que pasa en Guinea Ecuatorial: “lloro cuando sé que unos niños, aún en su pubertad, sirven de carne de cañón (...) me duele que muera tanto niño inocente. No queda sino enternecerse ante su humildad y sus sentimientos: “¿Por qué los débiles no tenemos nada que decir?”

 

   El rey enseña a su pueblo con la palabra: “nuestra mayor preocupación es que el bienestar llegue a todos los sectores de la población, por ello los ingresos provenientes de los distintos recursos se están destinando, de manera transparente, a mejorar la calidad de vida de toda la población”.

 

   Con el ejemplo también: para mejor cumplir este noble propósito se lleva a Estados Unidos los millones que obtiene del petróleo. Se ha revelado de momento que la banca Riggs guarda unos 700 millones dólares a nombre de Teodoro Obiang y familia. Mientras, sus allegados y ministros se hacen construir las carísimas mansiones que se levantan últimamente en el país. Últimamente andan ocupados dando órdenes para confiscar tierras con el fin de que se instalen más compañías extranjeras. Firman contratos con éstas, las cuales corromperán a los cercanos al poder, como hicieron las que les precedieron.

 

   El recientemente fracasado golpe de estado muestra a las claras –por si quedaba alguna duda- que son cada vez más los que desean despojar al ladrón ecuato-guineano del fruto de sus rapiñas o al menos apropiarse de una parte del botín. Los soldados de fortuna saben que la guardia real de mercenarios marroquíes es una banda de chulos de medio pelo, buena para dar alguna paliza en Malabo pero incapaz de detener a unos profesionales. 

 

   La cuestión que poco a poco se hará más apremiante no es la cifra total a que asciende el expolio del clan de Mongomo, ni el papel de las petroleras en el robo a los ecuato-guineanos, sino si Guinea Ecuatorial empieza a recorrer el camino seguido por Angola, República Democrática del Congo, Liberia y Sierra Leona.  En este caso Midas quedaría como un gran necio, pero el rey actual, sus secuaces en el país y sus cómplices en el exterior, serían además unos asesinos.

 

 

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