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HOJAS INFORMATIVAS

 

 26 de noviembre de 2008

El gobierno ecuatoguineano miente sobre la Declaración del Relator sobre la Tortura

   Lo contábamos ayer y puede leerse en la página oficial del gobierno de Guinea Ecuatorial como "Nota informativa de la Oficina de Información Diplomática del AA.EE". Dice así: "Los trabajos de evaluación sobre la tortura y malos tratos, penas crueles y degradantes que el Relator Especial de los Derechos Humanos para Guinea Ecuatorial Manfred Nowark, venia desarrollando en nuestro país, se ha concluido en la tarde de este martes en una reunión de concertación con altos miembros del Gobierno de la República de Guinea Ecuatorial.

   El encuentro, desarrollado en la sala de reuniones del Ministerio de Asuntos Exteriores, ha contado con la presencia del Jefe de Diplomacia de nuestro país, Pastor Micha Ondo Bilé, el Ministro de Seguridad Nacional, Manuel Nguema Mba, el Ministro de justicia, Salvador Ondó Nkumu, el Ministro del Interior Clemente Engonga Nguema Onguene y el Vice-ministro de Defensa Nacional, Antonio Obama Ndong.

   En su misión en nuestro país Manfred Nowark se entrevistó con las autoridades tal es el caso del Vice-Primer Ministro Primero, encargado de Derechos Humanos, Salomón Nguema Owono.

   El Relator Especial de los Derechos Humanos para Guinea Ecuatorial, viene a nuestro país a invitación del Gobierno de la República de Guinea Ecuatorial, para examainar y evaluar los cambios producidos en materia de Derechos Humanos en nuestra sociedad, en las cárceles y en las dependencias policiales y Gendermarías en todo em territorio nacional. Hay que tener encuenta que la República de Guinea Ecuatorial sancionó hace años la Ley contra la tortura y malos tratos.

   El informe desglosado por Nowark entre las autoridades guineanas de « ABEA CORPUS » desprende grandes dimensiones positivas del respeto de los Derechos Humanos en nuestro país contra la tortura, tratos crueles, inhumanos o degradantes valoró Nowak.

   Manfred Nowark, ha mostrado su satisfación y agradecimientos a las autoridades Civiles y Militares que han sido objeto de entrevista así como la declaración positiva de los presidiarios de las cárceles públicas de Malabo, Bata y Evinayong".

   Lo cierto es que la Declaración del Relator afirma que la tortura es una práctica habitual en Guinea Ecuatorial y desglosa con algún pormenor (se trata de eso, de una Declaración, el Informe se anuncia para dentro de algunas semanas) el intolerable comportamiento de los "cuerpos de Seguridad", las autoridades carcelarias y el sistema judicial en su conjunto.

   El gobierno ecuatoguineano miente y lo hace sobre un tema especialmente sensible como es la práctica de la tortura. Ninguna novedad, lo de siempre.

   La declaración completa del Relator puede leerse en http://www.asodegue.org/noviembre1908.htm

 

Los efectos de la crisis en Guinea Ecuatorial

   Intervención de Plácido Micó, Secretario General de CPDS, en el Consejo de la Internacional Socialista. Nuevo Vallarta (México), 18 de noviembre de 2008.

 

CONSEJO DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA

 

NUEVO VALLARTA, MÉXICO,17-18 DE NOVIEMBRE DE 2008.

 

( UNA RESPUESTA SOCIALDEMÓCRATA GLOBAL A LA CRISIS FINANCIERA MUNDIAL ) 

 

DISCURSO DEL SECRETARIO GENERAL DE CONVERGENCIA PARA LA DEMOCRACIA SOCIAL ( CPDS ) DE GUINEA ECUATORIAL Y VICE-PRESIDENTE DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA, PLÁCIDO MICÓ ABOGO. 

 

   Gracias señor presidente,

   Compañero Luís Ayala, Secretario General de la Internacional Socialista, 

   Buenos días a todos, compañeras y compañeros de la Internacional Socialista aquí reunidos, en México, un país de América Latina. 

   Séame permitido en nombre de todos los compañeros de Convergencia Para la Democracia Social ( CPDS ) de Guinea Ecuatorial, y de la delegación que me acompaña, sumarme al reconocimiento y agradecimientos por la hospitalidad y buena organización de los trabajos de este Consejo por parte de nuestros compañeros y hermanos del Partido Revolucionario Democrático ( PRD ) y del Partido Revolucionario Institucional ( PRI ). 

   Aprovecho la oportunidad que me brinda esta reunión del Consejo de la Internacional Socialista en un país de América Latina y con una temática tan amplía y de actualidad como la que estamos abordando, para hacer algunas reflexiones y avanzar alguna ideas que hagan posible tener presente situaciones como la que se vive en mi país Guinea Ecuatorial y en otros muchos países de África , particularmente, si se quiere, del África Central, que siguen sufriendo regímenes políticos de dictaduras militares, a veces disfrazadas de civiles, caracterizadas por la falta de libertadas política, las persistentes violaciones a los derechos humanos y con un profunda y crónica crisis financiera, económica y social, que hacen que a pesar de sus importantes y valiosos recursos naturales, concentran la gran parte de la miseria y dramas del mundo actual, tales como: la falta de democracia a la que antes he hecho referencia, los conflictos armados, el hambre, la pobreza, la miseria, las desigualdades sociales que conducen a auténticas situaciones de descomposición social  …etc ). 

   Mi partido Convergencia Para la Democracia Social ( CPDS ), es un partido de oposición y el que os habla es el único diputado en un parlamento de 100 miembros, resultado de la última farsa electoral protagonizada por el régimen; pues, en la legislatura anterior, éramos dos diputados, el compañero Celestino Bacale allí sentado y el que les habla, pero el régimen dictatorial, se molestó y se irritó por nuestra actuación y juzgó que nuestra representación era exagerada y por lo tanto había que reducirla a la mitad, así, a pesar de que conseguimos duplicar el número de votos que nos fueron reconocidos en relación a las farsa electoral anterior de 2004, el régimen redujo por la fuerza y por la arbitrariedad, nuestra representación a un solo diputado. 

   Creo que en esta crisis económica mundial, lo mismo que en las anteriores que ha padecido la humanidad, nuestros gobiernos y nuestros pueblos siempre han quedado marginados. Nuestros gobiernos, las pocas ocasiones en que han podido ser invitados a los foros y reuniones donde se debaten y se han buscado salidas a las crisis como la que nos ocupa difícilmente han podido señalar y apuntar las verdaderas razones que traen causa de nuestra de nuestra crónica crisis económica ni mucho menos avanzar las propuestas o vías de salida o solución que puedan ayudar a nuestros pueblos a sobreponerse y a salir adelante. Por eso África siempre ha quedado al margen de las soluciones a las crisis a pesar de sufrir de lleno todas las consecuencias negativas derivadas las mismas. 

   Sugiero y ruego, y este es el mensaje central de esta mi intervención, que la internacional localista y sus partidos miembros aquí reunidos, sean todos y cada uno de ellos los portavoces de de las preocupaciones, demandas y necesidades de esta parte del mundo, sin voz y dejada siempre a su suerte, y en esto cuento especialmente con nuestros partidos hermanos de América Latina. 

   Como diputado, he participado en el debate sobre los presupuestos generales del Estado de mi país para el ejercicio económico 2009, y sólo me concedieron apenas 3 minutos de de intervención, o sea, nada,  y ello porque en mi país no se aceptan las opiniones discrepantes o disidentes, el parlamento actúa como una mera caja de resonancia de lo que decide el gobierno que a su vez no hace más que la voluntad de un solo hombre que es el Presidente. 

   De los referidos presupuestos de algo más de 5000 millones de Dólares americanos, están constituidos en más de un 95% de los ingresos derivados de la explotación del petróleo, estimados sobra la base de un precio de venta de 100 Dólares el barril de crudo, por lo que, con la caída del precio del crudo a más de la mitad de su valor, la previsión de ingresos también baja a casi la mitad y en consecuencia también el gasto programado debe recortase en más del 50%  con las graves consecuencia que ello supone para la economía de nuestro país y más para la población más vulnerable.  

   Cuando salimos de Guinea Ecuatorial, el Consejo de Ministros acababa de reunirse para decidir la adecuación de los presupuestos recientemente aprobados a la situación de crisis, sin que la nueva distribución del gasto vaya a ser discutida o debatida públicamente por persona o institución alguna, sino que será la expresión de la voluntad del presidente y su entorno. 

   Cualquiera de los aquí presentes puede imaginarse  el drama y desastre económico y social que puede significar para un país un recorte del 50% de su gasto público, en unas circunstancia en que es difícil conseguir créditos y cuando los fondos acumulados como reservas del Estado para hacer frente a situaciones como la presente, el presidente Obiang de forma personal y sin consultar con nadie,  decidió hace un año invertirlos en la adquisición de activos de algunas empresas petroleras norteamericanas que operan en el país por un valor de aproximadamente 4.000 millones de Dólares, y en las circunstancias actuales, cada uno puede hacerse una idea de la situación o valor que actualmente pueden tener los referidos activos. 

   Todo esto es para poner de manifiesto que la crisis de la que hablamos no es que va a afectar a algunos países como el nuestro sino que ya nos está afectando y golpeando de forma directa y brutal. 

   La pregunta es, por qué después de casi 15 años produciendo petróleo, el dinero obtenido no ha servido para financiar y dinamizar los otros sectores de la actividad económica y diversificar las fuentes de ingresos?: por dos razones fundamentalmente 

   La primera, es la corrupción de nuestros gobernantes, quienes han utilizado buena parte de este dinero para un rápido e ilegal enriquecimiento personal, además de apropiarse de los recursos que pudieran proceder de otras fuentes de ingresos ( aranceles aduaneros y otros impuestos, dinero procedente de la explotación de la madera, la pesca ..etc. ) . 

   La segunda es por una manifiesta y perversa voluntad de evitar que los beneficios económicos derivados de la explotación del petróleo  beneficien a al resto de los  sectores de la población, para mantenerlos en la pobreza y en una permanente situación de dependencia económica y sometimiento político. Parece contradictorio o puede sonar a una exageración pero es la pura verdad, que  el régimen se ha resistido en todo este tiempo a inyectar recursos para la agricultura, la ganadería o para apoyar a las pequeñas y medianas empresas locales, porque los detentadores del poder, desde luego que no van a dedicarse a la agricultura, ni a la ganadería ni a la pesca u otos menesteres por el estilo y no les ha interesado invertir en estos campos. 

   Los gobernantes de Guinea Ecuatorial y de otros muchos países africanos, malgastan el dinero de sus pueblos en lujos y caprichos, en la adquisición de inmuebles suntuosos y en importantes depósitos bancarios ( amén de otras inversiones ) en los países ricos, desarrollados y democráticos. Creo que la internacional Socialista debe pensar y defender que se prohíba que dirigentes corruptos que se hacen ilícitamente con el dinero públicos de sus países pobres lo puedan llevar en invertirlo tranquilamente en otros sobre todo en los países ricos desarrollados y democráticos, que tienen instrumentos legales, recursos, capacidad e instituciones para evitarlo. 

   No es normal situaciones como la que se da en mi país como que uno por el ser el hijo de un presidente puede andar comprando mansiones en EEUU por valor de 40 millones de Dólares, y que un mes después esté remodelando casas y comprando otras en Sudáfrica por valor de 6 millones y 4 millones de Dólares, o lo que pasó con el Banco Riggs de Estados Unidos en el el Presidente y su entorno estuvieron manejando y disponiendo a su antojo una suma de más de 700 millones de Dólares, con la complicidad  y participación directa de las multinacionales que explotan el petróleo en Guinea Ecuatorial, tal como fue denunciado en su día por el mismo Senado de los Estados Unidos. 

   Otra cuestión es que, las multinacionales petroleras norteamericanas  que explotan el petróleo en Guinea Ecuatorial, para llevar a cabo las importantes inversiones de capital que llevan a cabo, recurrieron a una “AGENCIA PÚBLICA DE GARANTÍA DE INVERSIONES EN EL EXTRANJERO” en su país, es decir en los Estados Unidos ( lo mismo que hacen otras multinacionales francesas o inglesas que operan en otros países africanos ), pero al concluir y firmar los contratos con el gobierno, estos contratos se convierten en SECRETOS, y lo que es más grave, sólo reconocieron en un primer momento un 5% y luego entre u 8 y 13% del beneficio de las ventas, reservándose estos la parte del león y repartiéndose año tras año suculentos beneficios a costa de la pobreza de nuestros pueblos. Creo que la IS, a la hora de abordar la actual situación de crisis económica, debería denunciar este expolio y exigir transparencia y justicia en este comercio internacional. 

   En el mismo sentido conviene llamar la atención sobre otra situación que se refiere los bancos que operan en mi país y en otros muchos países africanos, los cuales en su gran mayoría, son sucursales de entidades bancarias de países desarrollados y, todos funcionan bajo la supervisón y control del Banco de los Estados del África Central, ( BEAC ), el cual a su vez está bajo el control del Tesoro de Francia es decir del gobierno francés, bancos que difícilmente dan créditos a los trabajadores, o a las pequeñas o microempresas de nuestros países, y, cuando lo hacen, las tasas de interés a pagar por el capital prestado, amén de otras comisiones, superan el 25%, cuando es sabido que en los países donde tienen sus sedes, los tipos de interés aplicados  no superan el 10%: Creo que esta una cuestión que debe ser planteada y que no aparece en el documento que ha sido presentado como base de discusión en este Conejo de la IS y que no me consta que haya sido si quiera mencionado por el presidente Zarkosy. 

   Por estas cuestiones y otras muchas que por falta tiempo no puedo seguir desarrollando, nuestra lucha en Guinea Ecuatorial y en otros muchos países de África, sigue siendo la lucha por la democracia, por la libertad, por la participación ciudadana, por el Estado de Derecho, la igualdad de oportunidades y la justicia social, y es para lo que pedimos y esperamos el apoyo y la solidaridad de todos los partidos hermanos de la internacional socialista. 

 

                                               Muchas gracias. 

 

Puerto Vallarta, a 18 de noviembre 2008.

 

La cumbre de Luanda de la Comisión del Golfo de Guinea

   Las reseñas periodísticas de la Cumbre de la Comisión del Golfo de Guinea (a la que ha asistido el dictador Teodoro Obiang Nguema) son mucho más explicitas cuando se trata de reflejar las discusiones, y los acuerdos, sobre el conflicto en la República Democrática del Congo (RDC) y en general sobre políticas de seguridad que cuando se refieren a posibles acuerdos para hacer frente juntos a las consecuencias de la crisis en los países del África Central.

   Como ejemplo, la agencia EFE dice en un despacho de ayer, día 25: Los jefes de Estado y de Gobierno de los países de la Comisión del Golfo de Guinea (CGG) instaron hoy al Consejo de Seguridad de la ONU a redefinir el mandato de su Misión en la República Democrática del Congo (MONUC) a fin de que ésta pueda actuar con más eficacia en el conflicto en el este del país.

   La declaración está contenida en el comunicado final de la Segunda Cumbre de la CGG, celebrada en Luanda (Angola) para analizar la situación bélica en la región de Kivu Norte, en el noroeste de la RDC, donde el rebelde Congreso Nacional para la Defensa del Pueblo (CNDP) y el Ejército, apoyado por milicias tribales, combaten nuevamente desde agosto pasado.

Miguel Trovoada, nuevo Secretario Ejecutivo de la CGG

   'Los jefes de Estado y de Gobierno de la Comisión del Golfo de Guinea han tomado nota de la Resolución 1.843 del 20 de noviembre del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que se autoriza el aumento temporal de la MONUC en 3.000 efectivos a fin de reforzar su capacidad de protección de los civiles', resalta el comunicado.

   Según el documento, los líderes de la CGG darán su apoyo a 'todas las iniciativas que contribuyan a la restauración de la paz y la seguridad en la RDC y especialmente al presidente angoleño, José Eduardo dos Santos, y su gobierno por su participación en la búsqueda de una solución política en el conflicto'.

   El gobierno de la RDC solicitó en octubre pasado la asistencia militar de Angola (uno de sus antiguos aliados en la guerra de 1998 a 2003 en el este del país) y el CNDP ha denunciado la presencia de soldados, aparentemente angoleños, combatiendo codo con codo con las tropas gubernamentales angoleñas en Kivu Norte.

   Sin embargo, Angola ha rechazado tajantemente las afirmaciones rebeldes y afirma que solamente intervendrá en el conflicto congolés si recibe un mandato de la Comunidad para el Desarrollo de Africa Meridional (SADC), bloque económico que agrupa a 15 países.

   En su discurso de apertura de la Cumbre de la CGG, Dos Santos defendió la necesidad de garantizar la seguridad y defensa de los países africanos, subrayando que 'sin seguridad no habrá desarrollo'.

   'Continuamos convencidos de que sólo el diálogo y las negociaciones constituyen la vía para resolver de manera duradera cualquier diferencia, de conformidad con las disposiciones de las cartas constituyentes de las Naciones Unidas y la Unión Africana', afirmó Dos Santos.

   Los participantes en la Cumbre condenaron asimismo el atentado perpetrado el domingo pasado contra el presidente de Guinea Bissau, Joao Bernardo Vieira, y afirmaron que el mismo podría poner en peligro la paz y la estabilidad en aquel país del oeste africano.

   'Los Estados miembros de la CGG manifiestan su total apoyo y solidaridad con un presidente elegido democráticamente, como así también al pueblo y las legítimas instituciones de Guinea Bissau, al mismo tiempo que apoyan los esfuerzos tendentes a la consolidación de la cultura democrática en el país', señala el comunicado final de la Cumbre.

   Durante la reunión se nombró al ex presidente de Santo Tomé y Príncipe, Miguel Trovoada, nuevo secretario ejecutivo de la CGG, que tiene su sede permanente en Angola y se decidió que la próxima Cumbre de la organización regional se celebre en Guinea Ecuatorial".

   Por su parte, la página (angoleña) Africa 21 reproduce algunos párrafos de uno de los discursos del Presidente de Angola, Jose Eduardo dos Santos, en los que decía: "El drástico descenso de los precios del petróleo y otros productos de exportación podrán influir negativamente en la economía de nuestros países y debemos, por ello, estar preparados para enfrentarnos unidos a esta situación".

   http://www.africa21digital.com/noticia.kmf?cod=7917318&canal=401

   Por su parte el Jornal de Noticias (Oporto, Portugal) reproduce párrafos del discurso de Omar Bongo en los que dijo: "Debe ser objetivo de nuestra organización presentar un programa vital de cooperación y desarrollo" que consolide la Comisión del Golfo de Guinea." "Velar por la especialización, armonizar su acción en relación con las demás organizaciones regionales africanas, en especial en lo que hace a las cuestiones de seguridad, deben ser objetivos esenciales", defendió Bongo, diciendo que los miembros de la organización deben colaborar los unos con los otros "no solo durante las cumbres".

   http://jn.sapo.pt/PaginaInicial/Mundo/Interior.aspx?content_id=1049838

   No hemos encontrado más alusiones ni resoluciones de la Cumbre en la que se hable de medidas conjuntas para la superación de la crisis.

 

Más capacidad de enviar (y recibir ) mercancías a  Guinea Ecuatorial

   "Eurocondal Shipping ha incrementado la capacidad de carga de su servicio con Guinea Ecuatorial con la incorporación de un cuarto buque, el “Crimmitschau”. Esta línea marítima une los puertos de Sagunto con los enclaves africanos de Malabo y Bata para el tráfico de mercancía general, contenedores y tráfico rodado en exportación, sumando los puertos de Douala y Owendo para la importación de tráfico de troncos y madera.A partir de ahora, esta conexión queda cubierta, además de por el “Crimmitschau”, por el “Corn Crest”, el “Corn Hill” y el “Irini Trader”. 

   http://www.veintepies.com/secciones/puerto_more.php?id=45728_0_13_0_M

 

La compañía aérea Ceiba empezará a operar en Abidjan

   La compañía aérea Ceiba (oficialmente propiedad del Estado ecuatoguineano) empezará a operar el próximo día 7 en el aeropuerto de Abibjan. Según el diario Le Nouveau Reveil a partir de esa fecha "su tráfico será, en una primera etapa, de dos vuelos diarios. Los aparatos utilizados serán Avions de Troupe Régional (ATR 42 y 72) que tienen la ventaja de consumir menos carburante. Fueron adquiridos por el gobierno ecuatoguineano el pasado mes de mayo".

   http://www.lenouveaureveil.com/a.asp?n=310982&p=2078

 

Visita de Pastor Michá a Cuba

   Entre grandes frases y efusiones gubernamentales el ministro de Asuntos Exteriores de Guinea Ecuatorial inició ayer una visita oficial a Cuba invitado por su homologo cubano Felipe Pérez Roque. "Esta visita es expresión de los lazos de amistad y solidaridad existentes entre los gobiernos de Cuba y Guinea Ecuatorial y contribuirá a profundizar las excelentes relaciones bilaterales entre ambos países, en particular en la esfera de la cooperación. El Ministro visitante hará entrega de una donación de su Gobierno para ayudar a resarcir los daños que ocasionaron los recientes huracanes que azotaron nuestro país". Lo dice la página de Radio La Habana.

   http://www.radiohc.cu/espanol/noticias/nov08/25nov/guineaecuatorial.htm

 

"La literatura de Guinea Ecuatorial: 25 años después"

Donato Ndongo-Bidyogo, I Congreso Internacional de Estudios Literarios Hispano-Africanos: De Guinea Ecuatorial a las literaturas hispanoafricanas. Instituto Cervantes. Madrid, 24-27 noviembre 2008

 

   "Sean mis primeras palabras para agradecer a los organizadores de este Congreso su interés por la producción literaria de Guinea Ecuatorial; y creo que puede hacerse extensiva la gratitud de cuantos africanos escribimos en español. Como ningún escritor trabaja para que su obra quede escondida en un cajón, sino para ser leída e influir en la medida de lo posible, no cabe duda de que abrirnos espacios como el que se nos brinda hoy es un reconocimiento explícito de que nuestra literatura va alcanzando solidez y madurez. Y la proclamación de nuestra madurez, de la solidez de esta cultura nacional que estamos construyendo, nos llevará a trabajar con mayor entusiasmo, pero, también, con mayor dosis de responsabilidad. Responsabilidad para no ofrecer a los lectores frutos inmaduros. Responsabilidad para producir obras de calidad, en el fondo y en la forma, para que sean capaces de resistir la criba del tiempo, ese critico implacable, transgresor de modas y demás parámetros extraliterarios. Oportunidades como la presente contribuyen asimismo a difundir nuestra labor. Una labor callada, que nos cuesta sacrificios increíbles, pero que realizamos con fe y esperanza, con honestidad y tesón. Estamos convencidos de que, aunque algunos quisieran ignorarla y no nos ahorran obstáculos, descalificaciones y hasta calumnias, en un inútil afán de embarrar nuestro firme compromiso con la causa de la justicia y la libertad, contribuimos con nuestra labor a construir nuestra sociedad, a través de una genuina cultura nacional, abriendo nuestro país hacia un futuro más ilusionante. A pesar de nuestro pasado colectivo tan poco edificante, aunque pretendan excluirnos del presente y ahogar nuestras voces, vuestra generosidad, amigos organizadores y participantes, afianza nuestra convicción de que el futuro es nuestro. 

   Que nos encontremos reunidos en Madrid, en la sede del Instituto Cervantes, rodeados de sabios procedentes de alejados rincones del mundo, que ocupan su tiempo en escudriñar nuestras propuestas literarias, es ya, de por si, un éxito que justifica un cuarto de siglo de lucha, tiempo en el que no han escaseado las incomprensiones, las zancadillas, las distorsiones tendenciosas y torticeras; mucha mezquindad en definitiva; aunque también hayamos encontrado buenas gentes que nos acompañan en esta ensoñación, compañeros que nos insuflan de continuo el aliento necesario para seguir. Gracias, por tanto, a las personas e instituciones que han hecho posible que estemos aquí. De modo particular, al profesor Landry-Wilfrid Miampika, del que, desde que nos conocimos un día de 1999, sólo he recibido afecto personal y apoyo profesional. Aquel día, entre sesión y sesión del II Congreso Internacional de Estudios Africanos en el Mundo Ibérico, que se desarrollaba en el Colegio Mayor "Nuestra Señora de África", me hizo una entrevista para la revista francesa "Notre Librairie", que es una referencia obligada para los estudiosos de mi obra y quienes se acerquen a la literatura guineana. La contribución del profesor Miampika fue igualmente decisiva para que mis escritos traspasaran las fronteras de la lengua española. 

   Han pasado casi 25 años desde la publicación de mi Antología de la literatura guineana, uno de los pretextos de la convocatoria de este encuentro. Cuando Editora Nacional sacó dicho libro en 1984, no existía ni siquiera el concepto; nadie en el mundo sabía que Guinea Ecuatorial, único país de expresión española en el África subsahariana, hubiese producido algo más que muerte y destrucción, como consecuencia de la horrorosa dictadura que asoló mi país desde que accedió a la independencia en 1968. Pese al lustro que había transcurrido desde el derrocamiento y ejecución del tirano Francisco Macías, nuestro primer presidente, lo único que "sonaba" a los entonces muy escasos seguidores del acontecer de tan exótico lugar era la barbarie y el caos instaurados por el "Tigre" en sus once años de desgobierno. Ese libro fue tan novedoso que los medios culturales españoles lo acogieron con absoluta indiferencia; en. parte, creo, por la ignorancia y la incredulidad; nadie reparó en él, salvo mi amigo Manuel Longares, hoy convertido en un estupendo novelista, que hizo una reseña llena de asombro en una revista literaria. Aunque, lo confieso, me pesó tan clamoroso silencio, me autoconsolé diciéndome que, en rigor, el libro no iba dirigido a los españoles, sino, en primer lugar, a mis propios compatriotas. Veinticinco años después, veo, también con asombro, que esa antología es valorada internacionalmente como "un clásico", y reconocida con rara unanimidad como la piedra fundacional de la literatura escrita en Guinea Ecuatorial. 

   Al cumplir las bodas de plata, puedo sentirme humilde, pero razonablemente, satisfecho de esa obra: logró todos los objetivos propuestos. Nunca lo hice ni voy a regodearme en las alabanzas prodigadas por los críticos, alguno de los cuales me ha "acusado", con excesiva generosidad, de "inventar una literatura inexistente"; en todo caso, podemos mirar hacia atrás, hacer balance y notar con un orgullo sereno que esa antología es la fuente de la que han bebido, y continúan bebiendo, cuantos estudiosos existen ahora en el mundo de este fenómeno literario, cultural y político. 

   No quiero seguir sin antes expresar público reconocimiento a quienes más me ayudaron en ese empeño; particularmente al periodista y escritor José Luís Castillo-Puche, fallecido no hace muchos años. Fue él, desde que le conociera a través de nuestro común amigo Luís María Ansón, quien empezó a difundir mis primeros escritos en sus colaboraciones en la prestigiosa Tercera página del diario madrileño "ABC"; en el programa "Las cuatro esquinas", que realizaba en Televisión Española; y en la revista "Mundo Hispánico", del entonces llamado Instituto de Cultura Hispánica, que dirigió. Son imborrables en mi recuerdo las amenas, impagables tardes de charla de maestro a alumno en su casa de la Ciudad de los Periodistas de Madrid, arropado por el cariño de su esposa, Julia Ferreira, y sus hijos, entre los cuales está Julia Castillo, que, por entonces, había ganado el prestigioso premio Adonais de poesía. La fe y amistad de José Luís, que en gloria esté, hicieron posible la publicación de esta Antología, pues me animó a realizarla en cuanto accedió al cargo de director de Editora Nacional, aunque el libro viera la luz unos años después, ya bajo la gestión de su sucesor, Alberto de la Puente. Los avatares de la existencia me llevaron por otros derroteros, y sentí no haber frecuentado mucho a Castillo-Puche en los últimos años. Ya que no puede estar físicamente hoy con nosotros, pido, por favor, un aplauso en honor de su memoria, simbolizada por Julia, su viuda, a quien agradezco la deferencia de estar aquí presente. 

   Y, también, recordar que Fernando Morán nos dio, a mí y a mi libro, un espaldarazo impagable cuando aceptó presentarlo, como recordarán algunos de los presentes en esta sala. Se llenó hasta rebosar el amplísimo salón de actos del Colegio Mayor "Nuestra Señora de África", del que era yo a la sazón director adjunto; hasta vino la televisión, no porque el autor y la obra tuvieran una especial capacidad de convocatoria, sino debido al hecho de que Fernando Morán era entonces ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno de Felipe González. Se recuerda y se recordará a Fernando -con el que tenía una amistad antigua, que seguimos manteniendo- sobre todo como político, pero pocos conocen su valía como escritor, pues es autor de novelas muy finas, El profeta, por ejemplo; de ensayos relevantes, como Novela y semidesarrollo o La destrucción del lenguaje; y, lo que más me interesa, es un estudioso serio y riguroso de los fenómenos culturales, en especial los literarios, del África poscolonial. Libros suyos como El nuevo reino; Revolución y tradición en el África negra y Nación y alienación en la literatura negro-africana, fueron un hito en su tiempo, y aún no han sido superados. Su dedicación africanista le distingue y le define, y esa labor es muy de agradecer en una España europeísta y americanista, pero que a veces parece vivir de espaldas a su continente más próximo; si bien es cierto, y vemos con satisfacción, que en los últimos tiempos se esté reparando esa carencia, mediante la creación de instituciones como Casa África, uno de los patrocinadores de este congreso; abierta hace año y medio en Las Palmas de Gran Canaria, tuve el gran honor de ser invitado a cerrar su primer ciclo de conferencias y presentar mi último libro, El Metro, hace justo un año. También os pido un homenaje, simbolizado por un aplauso fervoroso, para Fernando Morán, que, de nuevo, me da testimonio de su amistad con su presencia en este acto. 

   Cumplido este deber de justicia, permitidme decir que mi primera Antología, ese libro pionero, cubrió sobradamente sus objetivos. El primero de los ellos era, claro está, dar a conocer las por entonces escasísimas manifestaciones literarias de mi país, lo cual permitía insertarlo definitivamente entre las naciones hispánicas, conservando en su plenitud su peculiaridad afro­bantú. Dicho de otra manera, y sin por ello menospreciar la oralidad de la que somos los escritores africanos claros herederos, quise situar a Guinea Ecuatorial dentro del marco de la modernidad cultural, pues habíamos abandonado, o estábamos alejándonos paulatinamente, de los modos y modelos ancestrales para adecuarnos a nuevas formas de creación y de expresión cultural. 

   Acabo de afirmar que el escritor africano actual es el heredero natural de los narradores de la tradición oral, de los griots o trovadores, y esa era, ciertamente, otra de mis propuestas esenciales: ya que, por circunstancias fáciles de entender, las culturas tradicionales de los pueblos guineanos no podían seguir circunscritas fundamental y exclusivamente a sus formas precoloniales, era obligado adecuar nuestra creación a los tiempos nuevos, modernizando a la vez tanto los contenidos como los modos de expresión, para romper el círculo cerrado en que podríamos haber quedado atrapados si nos conformábamos con los caminos trillados de la tradición, renunciando a la tarea de acometer las transformaciones y reubicar nuestras culturas, para que fueran acordes con las exigencias de nuestra realidad presente. De la misma manera en que los artistas plásticos de mi Continente experimentan con materiales nuevos, realizando así una obra genuina inserta en la universalidad, los narradores y los poetas no podíamos seguir ignorando el decisivo papel de la escritura, aportada por la colonización. 

   Me confieso un humilde discípulo de Frantz Fanon, y un modesto seguidor de africanos ilustres como Kwame Nkrumah, Amílcar Cabral y Agostinho Neto, para quienes el anticolonialis­mo militante que indudablemente profesaron no llevaba aparejado el rechazo de las aportaciones esenciales de otras civilizaciones, como la técnica, la escritura y la lengua; por eso nunca he entendido a esos intelectuales africanos que denuestan las lenguas originariamente europeas en las que nos expresamos ahora los africanos, puesto que las hemos adoptado como instrumentos de liberación y de proyección hacia la universalidad; las hemos hecho nuestras, tan nuestras como nuestras nativas africanas, y las hemos transformado, las estamos vivificando, enriqueciéndolas, para que sirvan a nuestros intereses, uno de los cuales es la imprescindible fijación de nuestro pensamiento, de nuestros sentimientos y de nuestras emociones africanas, para dar testimonio de nuestro tiempo y conservar la memoria. No soy lingüista, ni político con poder para determinar qué papel deben ejercer nuestras lenguas bantú en el proceso educativo; no se puede poner sobre los hombros del escritor tamaña responsabili­dad. Nuestro papel es el de escribir, y mientras se lo piensan los lingüistas y los políticos, nuestra obligación es usar este instru­mento a nuestro alcance para sacar de él el máximo partido. 

   Dicen los expertos que el francés en que escribieron Amadou Kourouma o Sony Labou-Tansi no es el París, sino el que se habla en los suburbios de Abidján o Brazzaville; que el inglés de Amos Tutuola, Chinua Achebe o Ben Okry no es el de Oxford, sino el de los obreros de Lagos; que el portugués de Luandinho Vieira o Pepetela no es el Coimbra o Lisboa, sino el de la gente iletrada de Luanda o Maputo; y que, como ya sucede en Hispanoamérica, el español de Maria Nsue o el de Maximiliano Nkogo no es el de Burgos o Madrid, sino el de Malabo y Bata. Y así debe ser. ¿Por qué no reconocer entonces que la lengua, todas las lenguas, son, ante todo, instrumentos de comunicación, y lo importante es cómo y para qué se usa? No soy partidario de que los africanos regresemos a la tribu; no necesito blandir la lanza ni ponerme un taparrabos para pasear mi "africanidad" por Madrid, aunque sólo sea por no "desafiar al invierno", como versifica, con amarga ironía, el estupendo poeta guineano y amigo entrañable, Paco Zamora, en su lúcido poema "El prisionero de la Gran Vía"; tampoco llevaré nunca a mis hijos a los curanderos, porque la medicina ha avanzado mucho más allá del mero conocimiento empírico del poder curativo de ciertas plantas; si admitimos estos progresos como ventajas del momento que vivimos, debemos ser consecuentes con casi todo lo demás. 

   La exigencia de nuestro tiempo es luchar por la libertad y el desarrollo, y no existe razón alguna para que tengamos que pensar y vivir como nuestros abuelos y bisabuelos. Ellos no conocieron el mundo más allá de donde pudieran llevarles sus pies y nunca experimentaron la sensación de la velocidad porque no conocieron ni la bicicleta ni la moto, ni, mucho menos, el coche, el barco o el avión; reivindico para mí las ventajas de discurrir por el mundo en un tiempo en que ya no soy esclavo de nadie y sí he llegado a ser profesor de un plantel de jóvenes estadounidenses blancos, asiáticos, negros y mestizos en una Universidad de un Estado que guerreó contra la abolición de la esclavitud; vivo en una época en la que el hijo de un emigrante africano ha sido elegido para dirigir la nación más poderosa del mundo y llevar las riendas de la Humanidad al menos durante los próximos cuatro años; pertenezco a una generación que puede deleitarse con los libros que quiera leer, con la música que más le agrade, informarse de cuanto ocurre en el mundo a través de los periódicos, la radio, la televisión o Internet, en esta sociedad de la información en la aldea global; un tiempo en que puedo alejarme de mi recóndita aldea natal y viajar por el mundo explorando otras formas de pensamiento, observando otras maneras de ver y sentir este mundo, comparando lo mío con lo de los otros. Vivo hoy, y tengo la obligación de asumir los desafíos de mi tiempo, y no pensar ni comportarme como mis antepasados. 

   Lo cual no significa tampoco que deba diluirme en una universalización informe que me prive de mi propia personalidad, que cercene mi identidad, puesto que las diferencias entre los seres humanos son garantía de su pluralidad, y no tengo por qué parecerme a un señor de Oklahoma, o de Shangai, o de Murcia, o de Upsala, pues quisiera conservar lo más positivo de las tradiciones de las que soy heredero. No a la mundialización explotadora y alienante, no a la globalización uniformadora, no al pensamiento único. La propuesta es simple: el africano debe adecuar al tiempo presente las estructuras de su tradición y asumir las ventajas de la modernidad, fundir en una síntesis armoniosa esos dos conceptos que a menudo nos presentan como antitéticos, pero que no lo son, para conseguir personas libres y seguras de sí mismas que piensen y vivan sus vidas de acuerdo consigo mismas, sin renunciar a sus más íntimas convicciones; que sean respetuosas con los modos de vida de otros pueblos y exijan reciprocidad en el ejercicio de ese mismo derecho, sin que nadie imponga a los demás sus peculiares usos y costumbres. 

   Pero dejemos a cada cual con sus complejos, y baste este esbozo para entender mi actitud ante determinados planteamien­tos, que buscan o uniformizar a toda la Humanidad como si estuviésemos clonados, o reacciones estridentes más que respuestas eficaces a nuestros ingentes problemas. 

   De manera que Guinea Ecuatorial, a mi forma de entender, y una vez salidos del trauma colectivo que supuso la década ominosa de Macías -que novelé en Los poderes de la tempestad-, necesitaba definir con claridad sus señas de identidad. Y esos rasgos fundamentales de nuestra personalidad, de nuestra identidad nacional, son, sin duda alguna, la fusión armoniosa de la hispanidad, adquirida a lo largo de nuestra Historia, y los elementos afro-bantús, heredados de nuestras tradiciones negro­africanas. Por más anticolonialistas que seamos -ni en una sola línea de cuanto llevo escrito en treinta y cinco años de vida profesional puede encontrarse una justificación del colonialismo; al contrario-, el hecho es que no podemos borrar la Historia y actuar como si lo que sucedió no sucedió. Ya es hora de dejar atrás radicalismos infantilistas como los de aquellos estalinistas, que retocaban a su conveniencia los libros de Historia, fotografías incluidas, con la finalidad de borrar las huellas de los "revisionistas" caídos en desgracia. Actitudes que, de no tratarse de cuestiones tan serias, sólo moverían a risa. 

   Esa necesidad de definir la personalidad y las señas de identidad de Guinea Ecuatorial era para mi evidente a principios de la década de los 80 del pasado siglo, y, por desgracia, se ha convertido en un imperativo ineludible treinta años después: pensad, sencillamente, en que, ahora mismo, algunos andan jugueteando con asuntos tan importantes como la lengua oficial del país. Nos metieron con calzador en la francofonía, y ahora dicen que también en la lusofonía, y mañana nos impondrán el mandarín por la influencia china, de manera que ya ni sabremos quiénes somos, de dónde venimos, hacia dónde se nos lleva. Y se da la paradoja, común en África, de que quienes se llaman a si mismos "nacionalistas", los partidarios acérrimos de la "autenticidad" y todos esos mitos tan falaces, son, en realidad, los epígonos del neocolonialismo. 

   Alguno pensará que este tipo no tiene remedio, ya está otra vez metido en berenjenales, hablando de política en lugar de ceñirse a la literatura, sólo para criticar por criticar. Y respondo que, al plantear los temas culturales que inciden en nuestra creación literaria, resulta imposible soslayar los aspectos políticos que conforman nuestra vida y condicionan nuestro trabajo. Todo es política, y no podemos dejarla al albur de manipuladores insensatos; la lengua, principal instrumento de comunicación entre los humanos, es la primera herramienta del escritor. La política lingüística y la política cultural no son asépticas; tienen intencionalidades que determinan el presente y el futuro de la colectividad. Y todos debemos participar con nuestra voz cuando se trata de asuntos tan decisivos para nuestro porvenir, y defender nuestras opiniones sin miedos, sin concesiones. Necesitamos que se clarifique la política lingüística de Guinea Ecuatorial porque nos va en ello nuestra personalidad como individuos, afecta a nuestra identidad como pueblo y condiciona nuestro futuro como nación. Y el escritor no puede permanecer ajeno o indiferente a lo que le afecta de modo tan primordial, sobre todo cuando la solución viene recogida en las resoluciones del Congreso Internacional Hispánico-Africano de Cultura, que tuvo lugar en Bata en junio de 1984, del que fui ponente y relator. No se busque entonces, pues no lo hay, nada extraño en estas palabras: deseo que la racionalidad sea el principio rector de la política cultural; sólo quiero que se lleven a la práctica las recomendaciones de aquel Congreso. 

   Por cierto, otra de las resoluciones del Congreso de Bata era urgir la creación de la Academia correspondiente de la Lengua Española en Guinea Ecuatorial, puesto que es el nuestro el único país hispánico que no la tiene. Su necesidad es obvia: el "español guineano" tiene sus particularismos, que se reflejan en el habla y en la escritura, como demuestran estudios filológicos tan serios como los del malogrado profesor guineano Manuel Castillo Barril, los de los lingüistas españoles Antonio Quilis y Celia Casado-Fresnillo, y los del estadounidense John Lipsky; y ya va siendo hora de que esos modismos se fijen en el Diccionario, como sucede con los americanismos. Además, el país cuenta con profesionales destacados, tanto en la creación literaria como en la investigación filológica. Luché por este tema durante mi etapa de director adjunto del Centro Cultural Hispano-Guineano de Malabo, e incluso reclamé su constitución por escrito en la revista "Africa 2000"; como muchos sabemos qué impide su existencia, no insistiré aquí sobre ello; sólo dejo constancia de su necesidad, y de nuestra voluntad. 

   Mi primera antología también sirvió para estimular a los guineanos con vocación, sacando a la luz su incipiente producción o rescatando del olvido algunos nombres y obras, para subrayar que no es tan cierto que partiéramos de cero. Pasó que no hubo continuidad, pues el eslabón quedó roto primero por la dictadura sanguinaria de Macias y su quiebra se produjo, también, por el desinterés y desdén de España. Si no, que nos lo pregunten a Paco Zamora y a otros. Los guineanos que, a través de publicaciones como "La Guinea Española", "Ébano" y "Poto-Poto", construye­ron el puente de la oralidad a la escritura merecían ser recupera­dos. Nombres como Marcelo Asistencia Ndong Mba, Donato Lola, Constantino Ocha'a o Rafael María Nze Abuy merecían ser conocidos y reconocidos por las nuevas generaciones. Los descubrí por casualidad, rastreando en librerías de viejo en el Madrid de los Austrias, en mi afán de reconstruir la historia de mi país, en aquel momento rodeado por un doble silencio: el resultante de la férula ignominiosa de Macías, y el impuesto por la España del dictador Francisco Franco. Y, junto a esos nombres -me refiero a los escritores, no a los autócratas- brillan por si solos los dos pioneros de nuestra andadura literaria, como ya es unánimemente reconocido: Leoncio Evita, nuestro primer novelista, autor de Cuando los combes luchaban, y Daniel Jones Mathama, cuya novela Una lanza por el boabi también debiera ser reeditada. 

   Otro de los objetivos propuestos con mi Antología es que los guineanos retomáramos la fe en nosotros mismos, en nuestra capacidad de creación, en nuestra obligación de asumir la construcción cultural de nuestro país. La dictadura derrocada en 1979 nos dejó postrados, al borde del desfallecimiento. Lo lógico era que las energías y la esperanza recuperadas tras el fusilamiento del tirano se convirtieran en savia vivificadora que germinase en un renacimiento cultural, en una recuperación de nuestras energías creativas. Por eso había que alentar, y orientar positivamente, esa inmensa fuerza, ese potencial de revitalización espiritual. Y lo hicimos desde el Centro Cultural Hispano-Guineano de Malabo. Pero nos encontramos hoy ante un doble hecho: por un lado, hemos recuperado la fuerza y las ganas de trabajar, pero tratan de encorsetamos mediante el dirigismo, la censura y la autocensura. Porque la ausencia de libertades básicas, como la de expresión, constriñe la vitalidad del pueblo. La creación literaria es un acto solitario que depende, ante todo, de la habilidad para fabular, para lo cual se requiere capacidad y capacitación; además de la imaginación, la literatura se nutre de otros componentes esenciales: las emociones, el diálogo con otros semejantes, la experiencia histórica, social, cultural y económica, los libros que se leen, el cine que se ve, la información que nos llega; la vida que se vive, en definitiva. Si no disponemos de esas fuentes auxiliares porque nuestra vida transcurre entre la apatía y la languidez; si no podemos ni siquiera hablar con un pariente o amigo con libertad; si no podemos leer, porque no hay ni libros ni luz eléctrica, es muy dificil que el escritor pueda realizar su cometido con idoneidad. 

   Y esa desculturización no afecta sólo a los creadores: si no tenemos lectores porque no hay editoriales ni librerías, y no se fomenta el saber; si nuestras obras no pueden tener eco en los escasos medios de comunicación y están vetadas en el sistema educativo; si no nos nutre una información cotidiana fiable; si determinados temas son tabú; si desde los poderes públicos se protegen y se ensalzan los vicios; si los únicos modelos sociales son los delincuentes que hacen ostentación de una riqueza robada, estupran a niñas aún tiernas, y cometen toda clase de abusos con total impunidad y nos obligan a estar callados o a no traspasar determinados niveles de crítica, nuestra labor no puede fructificar; se transmite entonces a la sociedad el mensaje de la literatura es inútil, de que escribir "es cosa de blancos". Al fomentar la ignorancia, al despreciar el saber, al condenar al ostracismo a los espíritus libres, quienes, a lo largo y a lo ancho de la Historia, en todas las culturas, han abanderado el progreso, lo que se consigue es el adocenamiento, la abulia, la muerte de esa curiosidad tan necesaria para que germinen las artes y las ciencias. Hablo de una literatura honesta, perdurable, no de hagiografías; hablo de escribir, no de pergeñar folletitos laudatorios para el deleite de los príncipes; hablo de escritores, no de pelotilleros arribistas, intrigantes mendaces o de bufones palaciegos. 

   Como veis, nuestra andadura literaria no es un camino de rosas. Ya aludí a la incomprensión e indiferencia de los medios culturales españoles, que tanto miran hacia Francia, pero no imitan a los franceses en la tarea de protección y promoción de los intereses de su lengua y cultura en África. No se comprende a menudo nuestra posición de africanos que nos expresamos en español y queremos seguir haciéndolo, y, por ello, estamos obligados a aportar a nuestro ámbito cultural y lingüístico nuestras concepciones negro-africanas, una de las cuales es la ausencia de la noción del "arte por el arte". Para nosotros, el arte es utilitarista, tiene que ser bello y armonioso a la par que útil. Por razones conceptuales y pragmáticas, puesto que nuestras sociedades aún están lacradas por el analfabetismo y la ignorancia, concebidas desde los poderes públicos como mecanismos de opresión, no podemos circunscribir nuestra labor a un esteticismo banal. Sabemos que la literatura es un arte y, como tal, debe ser bella. Pero añadimos que también debe ser útil, para que sirva a las necesidades de nuestros pueblos, puesto que luchamos al mismo tiempo por la construcción cultural de nuestras sociedades, contra todas las formas de manipulación, contra las tiranías que nos sojuzgan y condicionan nuestras vidas, contra el subdesarrollo y la miseria, contra el racismo y el tribalismo, contra todas las formas de mixtificación de la realidad. Todo ello conforma el andamiaje básico de las propuestas literarias de los africanos de hoy. 

   Entonces sobran, para nosotros, los juegos de artificio, esa literatura que sólo sirve para deleitar a los cuerpos bien nutridos consumidores de literatura. Puesto que somos parte de nuestra sociedad y no vivimos aislados, encerrados en una urna de cristal sólo dedicados a hedonismos narcisistas, no podemos dejar de estar preocupados y expresar esa preocupación por la increíble crueldad de nuestros gobernantes, de sufrir con nuestros compatriotas las carencias materiales y espirituales, de estar junto a esas madres y a esos padres desesperados porque les falta lo necesario para alimentar a sus hijos, o darles una pastilla que aminore sus fiebres palúdicas; debemos estar, y estamos, junto a esos niños hambrientos que no tienen ni la esperanza de comer, junto a esos millones de jóvenes sin porvenir ni horizontes que abandonan África, huyendo de la miseria material y moral, y cruzan desiertos y mares en condiciones más que penosas para alcanzar la otra orilla del mundo, donde se figuran que está el Edén. Cumplimos, pues, una de las exigencias y la principal justificación de toda literatura: dar testimonio de nuestro tiempo. As¡ es desde los orígenes de la escritura, de lo que tenemos infinitos ejemplos en toda la Literatura universal. Y los africanos estamos más obligados a ello, porque nos hemos hartado de que otros narren e interpreten nuestra Historia y nuestras culturas, tergiversándolas a menudo; debemos tomar las riendas de nuestras culturas, sacar a nuestras sociedades del ostracismo de siglos y ponerlas al mismo nivel de conocimiento que las de los demás pueblos de la Tierra; y, sin que ello suponga minusvalorar otras técnicas y otros géneros, creemos que es a través de la literatura como conseguiremos llegar antes y mejor a las otras culturas desde nuestra propia esencia, haciendo realidad ese cada vez más necesario diálogo de civilizaciones.

   Como los juglares de nuestra tradición, somos los dueños del verbo, los intermediarios por excelencia entre la palabra y la acción. Hurgamos en nuestras almas para exteriorizar las necesidades del cuerpo social, para hacer explícitas tanto las carencias como los anhelos, para proponer, como vehículos del cambio, esas transformaciones necesarias para la evolución, e incluso para la supervivencia. Y ese papel autoasumido, necesario en el actual estadio de nuestro desarrollo, no es suficientemente valorado por los detentadores del poder cultural de los mundos superdesarrollados de Occidente, que sólo esperan encontrar en nuestra obra o un esteticismo vacío, o un exotismo vacuo. Pero seguiremos reivindicando ese papel utilitarista de la literatura, una literatura que subvierta las mentes y sacuda los espíritus, una literatura que obligue a ver el mundo también desde nuestra perspectiva, una literatura comprometida con las exigencias de nuestras sociedades, pues, como escribió Max Aub, la literatura o es pasión, o no es. Estética, sí; arte, si; pero al servicio de nuestros pueblos, y no un deleite egoísta y solitario para el goce de ociosos egoístas y solitarios. 

   Pese a todo, en los casi 25 años transcurridos desde la publicación de mi Antología de la literatura guineana, la literatura producida por los guineanos ha adquirido entidad propia; no sólo ya no suena a algo extraño, a un ejercicio de voluntarismo, sino que está dando obras relevantes. Otro motivo de serena satisfacción para mi, pues una semilla sembrada en el erial está dando frutos preciosos. Prueba de ello es este mismo congreso, y otros que ha habido, y otros que seguirán aquí o allá, como expresión del interés que suscita entre los críticos y los medios académicos e intelectuales de muchas partes del mundo. Por ejemplo en Camerún, donde, gracias al entusiasmo de profesores de la Universidad de Yaúnde I, como Sosthéne Onomo Abena y otros, se van expandiendo los estudios sobre nuestra creación. Debemos tener en cuenta, a este respecto, que el hecho de que se hable español en Guinea Ecuatorial ha creado un verdadero interés por esta lengua en los países vecinos, donde abundan estudiantes de español que se especializan en literatura guineana, dentro de las cátedras o departamentos de Estudios Hispánicos; lo demuestran las numerosas tesinas de licenciatura y tesis doctorales que producen, a pesar de la carencia generalizada de medios, según expresa a menudo la Asociación de Hispanistas Africanos. Petición que, aquí, trasladamos a las instituciones españolas, el Instituto Cervantes, la Dirección General de Relaciones Culturales, Casa África u otras, para que ayuden a dotarles de material didáctico, principalmente libros. 

   En Gabón, es meritoria la labor entusiasta de especialistas del tenor de la profesora Giséle Avome Mba, que se encuentra aquí entre nosotros, en la difusión académica de nuestras obras. Lo mismo puedo decir de Costa de Marfil, sobre todo la Universidad de Abidján-Kokody; de Senegal, Ghana, Nigeria, Sudáfrica o Madagascar, donde muchos docentes enseñan nuestra literatura, por ser bastante más comprensible y más cercana a su entorno cultural, ya que nuestras descripciones, metáforas y temas son más próximas a las realidades cotidianas de los alumnos que las imágenes y problemáticas de la literatura española o hispanoamericana. 

   Me consta, asimismo, que en diversas Universidades de Francia, Suiza, Austria, Alemania e Italia hay gente que trabaja sobre nuestra obra. Sabía que en Perú, Colombia y República Dominicana llega nuestra voz, pero acabo de tener noticias de que también se nos lee y estudia en Brasil, Chile y Japón. Y en Argentina se va conociendo la literatura -y algo más- de Guinea Ecuatorial, pues plantamos allá alguna semilla Wilfrid Miampika y yo en 2004, cuando fuimos invitados por la Universidad de Buenos Aires y los Centros Culturales españoles de la capital y de Rosario. En España, muchas cátedras de estudios poscoloniales de Universidades como Alcalá, Salamanca, Alicante, León, Vigo, la Autónoma y la Central de Barcelona, y la UNED, llevan a cabo investigaciones, congresos, debates y conferencias sobre esta nueva literatura nacional. Particularmente en Barcelona y León, es ya habitual contar con algún autor guineano en los diversos acontecimientos culturales que reúnen, digámoslo así, a autores "periféricos". Lo mismo podemos decir de la Universidad de Las Palmas, en Gran Canaria; sin olvidar aquellos entrañables "Encuentros de Agüimes", coordinados durante años por el escritor Antonio Lozano; foro en el que tuve la satisfacción de conocer y conversar con el maestro Amadou Kourouma, el ilustre escritor costamarfileño, muy poco antes de que le perdiéramos para siempre. Cierto que todavía no hemos logrado salir del gueto "étnico" en el que se nos relega, pero ya es importante que no sólo ya no seamos ignorados, sino que se nos empiece a tener en cuenta.

   En Canadá, gracias a los estudios de la profesora Dorothy Odartey-Wellington, de la Universidad de Guelph, en Ontario, y en otras de Montreal y Ottawa, se va expandiendo el conocimiento de nuestra realidad literaria.

   El introductor de la literatura guineana en Estados Unidos es, indudablemente, el profesor Mbare Ngom, de la Morgan State University, de Baltimore, Maryland, que me sucederá dentro de unos minutos en el uso de la palabra. Llevado por su inagotable curiosidad intelectual, tropezó en algún momento de su vida con mi antología, según me confesó, y se puso en contacto conmigo dificultosamente, porque en aquellos momentos yo residía en mi país, donde era director adjunto del Centro Cultural Hispano­Guineano. Nos conocimos personalmente en Madrid, en diciembre de 1991, con motivo del 1 Congreso de Estudios Africanos en el Mundo Ibérico. Desde entonces estamos en contacto. Ese contacto continuo y la amistad subsiguiente dio como fruto el libro Diálogos con Guinea, para cuyo logro le ayudé desinteresadamente cuanto pude; pero, sobre todo, en la elaboración conjunta de Literatura de Guinea Ecuatorial. Antología, publicado en 2000. Ese volumen es un balance de nuestra producción literaria década y media después de la aparición de mi primera Antología. Libro con el que di por cerrada mi labor de crítico y divulgador de nuestra joven pero ya consagrada literatura nacional. Se me ha propuesto realizar una Historia de la literatura guineana, estudio necesario, que sería muy útil para la docencia, sobre todo en Guinea Ecuatorial; pero prefiero ocupar el tiempo que me quede a escribir mi propia obra, que sale a cuentagotas porque hay que dedicar la mayor parte del tiempo a tratar de sobrevivir, a pesar de que por la cabeza rondan ideas susceptibles de convertirse en literatura, o historia, o ensayos sobre mi país o sobre África. 

   A partir de la labor difusora de Mbare Ngom -sus muy numerosos artículos, conferencias y seminarios dan testimonio de ello- se fue expandiendo el conocimiento de esta nueva realidad en Estados Unidos. Es justo, pues, subrayar la deuda que los escritores de Guinea Ecuatorial tenemos con él. Pero no sólo los escritores: el conocimiento y reconocimiento de nuestra realidad literaria ha traído como consecuencia un renovado interés del mundo académico estadounidense por mi país. Existen muchísimas Universidades que se interesan por lo que hacemos. Sin ánimo de excluir a nadie -resulta difícil mencionar a cuantos contactan conmigo-, diré, de forma somera, que la publicación del número especial de "Afro-Hispanic Revew, en 2000, inspirada por el profesor Marvin Lewis, entonces profesor en la Universidad de Missouri-Columbia y Director del "Afro-romance Institute", fue un escalón importante para la difusión de la literatura guineana en Estados Unidos. Pocos meses antes, dicho Instituto, junto al Departamento de Lenguas Románicas, había organizado un simposio sobre el tema de la literatura afro­hispánica, en el que participamos Juan Tomás Ávila y yo. Desde entonces, y aunque ahora está jubilado, Marvin Lewis prosigue su tarea investigadora y difusora de la literatura de Guinea Ecuatorial, país que ha visitado en varias ocasiones. Sus más meritorios trabajos son el libro An introduction to Literature of Equatorial Guinea (Between colonialims and Dictatorship), publicado el año pasado, y la organización, junto al profesor James Davis, de un coloquio sobre la literatura guineana desde una perspectiva pedagógica, que reunió en Howard University, Washington DC, a los más prestigiosos especialistas, desde el 23 de junio al 25 de julio de este mismo año. Y recordar, siquiera a vuelapluma, que la revista literaria "Contratiempo", que se hace en Chicago, dedicó un número dos años atrás a la literatura de mi país, gracias al interés de Fernando Olszanski, uno de sus responsables. 

   En el encuentro organizado en mayo de 1999 por la Universidad de Missouri-Columbia, tuve la oportunidad de conocer y entrar en contacto con un elenco de estudiosos, entre otros, el profesor Michael Ugarte. Su fe en mi obra y su amistad posibilitaron mi estancia en Estados Unidos como profesor visitante en la referida Universidad, desde enero de 2005 a mayo pasado, cuando inicialmente fui contratado para un solo semestre. Ugarte ha tenido una influencia positiva y relevante en la difusión de mi obra, y, en general, de nuestra literatura: en 2004, tradujo al inglés el primer capítulo de mi novela Las tinieblas de tu memoria negra, publicado en la revista "Raritan", de Rutgers University, de New Brunswick, New Jersey; en 2005 coordinó la edición de un número especial de "Arizona Journal of Hispanic Cultural Studies", dedicado a Guinea Ecuatorial; en 2006 publicó artículos y entrevistas conmigo en revistas especializadas, entre ellos la versión inglesa de mi relato "El sueño", aparecida en la prestigiosa revista literaria de la Universidad del Estado de Iowa. Y, lo fundamental, Ugarte tradujo al inglés mi primera novela, ya mencionada, que fue publicada hace justo un año en una editorial de Chicago, con el titulo de Shadows of your Black Memory. Como dije con ocasión de la presentación de dicha traducción en el Instituto Cervantes de Chicago, el 24 de abril último, me siento razonablemente complacido por el hecho de que los espíritus del tío Abeso, y otros ancestros evocados, me estén siendo propicios, porque ya pueden conocerles los lectores de los principales idiomas del mundo, pues ese libro también está traducido al francés, publicado por Gallimard en 2004. El último trabajo de Ugarte, que me llegó hace unos días, es su articulo "¿Exilio o emigración? La morada vital universitaria de Américo Castro y Donato Ndongo", publicado por la Universidad de Deusto. Ni que decir tiene que me siento muy honrado de que se trace un paralelismo entre mi deambular por el mundo y la peripecia intelectual del egregio y docto ensayista. Puedo contar también, como anécdota, que hace aproximadamente un año, me llegó un ejemplar de una revista italiana, cuyo nombre no cito porque no la tengo a mano al preparar esta intervención, en la que aparecía la traducción a la lengua de Italo Calvino mi relato "El sueño", junto a egregias plumas de la literatura universal, entre ellas la de César Antonio Molina, actual ministro de Cultura de España y anterior Director de este Instituto Cervantes.

   Ilustres profesores, como María Zielina Limota, de la Universidad de California; Baltasar Fra-Molinero, del Bates College, de Maine; Benita Sampedro, de Hofstra, en Nueva York; Susan Martin-Márquez, de Rutgers, en New Brunswick, New Jersey; Dosinda García-Alvite y Nicole Price, de Denison, Ohio; Annabel Martín, de Dortmouth, Hanover, New Hamshire; Jorge Salvo, de Carolina del Sur; Joseph Desiré Otabela, antes en Yaúnde y ahora en Missouri-Columbia; Brad Epps, de Harvard, y tantos otros, demuestran interés creciente por nuestras propuestas literarias. Y quiero aprovechar este momento para darles las gracias a todos ellos, porque sin su aliento -su trabajo nos sirve de estímulo- quizá nunca hubiésemos llegado hasta aquí. 

   También considero propicia esta ocasión para agradecer el cariño, no sólo profesional e intelectual, sino el humano, afectivo, que, a lo largo de siete semestres, recibí de mis compañeros del Romance Languages & Literatures de la Universidad de Missouri-Columbia. Fue una etapa intensa, casi un exilio dentro del exilio, con experiencias novedosas, que me permitió descubrir y vivir la realidad de Estados Unidos; si bien es cierto que no echaré nunca de menos el intenso frío, que a veces llegaba a -200, ni la soledad, sin mi familia. Ya que me arrojaron del paraíso y no puedo disfrutar de las hermosísimas playas de Bata (que, de veras, son mejores que las renombradas de Malibú, en Los Ángeles, California) prefiero el clima templado de España, aunque, insisto, fue positiva mi etapa en Columbia, Missouri. Recuerdo también, y mucho, a mis alumnos de todos los cursos y seminarios impartidos. Sigo en contacto con algunos, y veo con satisfacción que otros se han convertido en profesores, prosiguiendo la labor de difusión de la literatura de mi país, semilla que planté en su vida profesional. Para mi alegría algunos se encuentran aquí: gracias, Elisa; gracias, Cecilia. 

   Sólo queda añadir que, a la vista de cuanto acabo de exponer, y en este XXV aniversario de la publicación de mi primera antología, podemos considerar que tanto el concepto, como su realidad, han salido definitivamente del ostracismo para emerger con acento propio y hacerse un espacio dentro del conjunto de las literaturas hispánicas. 

   Lo demás depende de nosotros mismos, los creadores de Guinea Ecuatorial: debemos seguir trabajando sin miedo, sin complejos, sin descanso ni desmayo, a pesar de todos los obstáculos y sinsabores, con la seguridad de que nuestras voces ya no quedan ahogadas en el lóbrego piélago de la indiferencia. Pero, lejos de dormimos en la autocomplacencia, el reto sigue en pie. La utopía no ha muerto, tenemos que conseguir lo que ahora parece imposible. Aunque como escritores no estemos obligados a llevar a la práctica nuestras ensoñaciones, al carecer de todo poder tangible, sí tenemos el poder de anticipación, el poder de proponer, el poder de transformar, el poder de la palabra, vehículo de toda acción. Ellos nos llaman "teóricos", haciendo despectiva esta palabra. Pero nosotros sabemos, y debemos enseñarles, que todo empieza con la formulación teórica, con la palabra. Y no podemos prostituir esa sagrada misión, porque, aunque sólo sea como ciudadanos honestos y coherentes -aunque ya dijo Galdós que la coherencia es una virtud que no da de comer-, estamos obligados a ponernos en la piel de los miserables que rumian en silencio su miseria, al estar privados hasta del derecho al pataleo, y no pueden ni maldecir su suerte. 

   Este don que poseemos debe tender a liberamos de la opresión, y no servir para reforzar a los opresores. Escribí en 1981, en un artículo aparecido en "Diario 16", que jamás me paralizarían ni el miedo ni la pereza. Hoy añado que tampoco la hostilidad, la calumnia, la pobreza ni cualquier otra malquerencia. Seguiré en el empeño de tratar de conseguir que la libertad y el desarrollo sean una realidad en nuestros países, y en nuestro país. Libertad y desarrollo como aspiraciones irrenunciables, puesto que son el oxígeno que nos permite respirar, ya que sólo a través de ellos podremos escribir lo que deseemos escribir, y nuestros lectores sepan leer y lean lo que quieran leer. Nuestras obras no deben seguir dirigiéndose principal y casi exclusivamente al mundo exterior; su destinatario por excelencia es nuestra propia sociedad. Para ello, tengamos siempre presentes las siguientes palabras de Miguel Sánchez Ostiz, referidas a Julio Caro Baroja: "la verdadera aventura intelectual" -anota- es "solitaria, independiente, pacífica y libre".

   Infinitas gracias por vuestra atención.

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

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