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HOJAS INFORMATIVAS
26
de noviembre de 2008
El gobierno
ecuatoguineano miente sobre la Declaración del Relator sobre la
Tortura
Lo contábamos
ayer y puede leerse en la página oficial del gobierno de Guinea
Ecuatorial como "Nota informativa de la Oficina de Información
Diplomática del AA.EE". Dice así: "Los trabajos de evaluación
sobre la tortura y malos tratos, penas crueles y degradantes que
el Relator Especial de los Derechos Humanos para Guinea
Ecuatorial Manfred Nowark, venia desarrollando en nuestro país,
se ha concluido en la tarde de este martes en una reunión de
concertación con altos miembros del Gobierno de la República de
Guinea Ecuatorial.
El encuentro,
desarrollado en la sala de reuniones del Ministerio de Asuntos
Exteriores, ha contado con la presencia del Jefe de Diplomacia
de nuestro país, Pastor Micha Ondo Bilé, el Ministro de
Seguridad Nacional, Manuel Nguema Mba, el Ministro de justicia,
Salvador Ondó Nkumu, el Ministro del Interior Clemente Engonga
Nguema Onguene y el Vice-ministro de Defensa Nacional, Antonio
Obama Ndong.
En su misión en
nuestro país Manfred Nowark se entrevistó con las autoridades
tal es el caso del Vice-Primer Ministro Primero, encargado de
Derechos Humanos, Salomón Nguema Owono.
El Relator Especial
de los Derechos Humanos para Guinea Ecuatorial, viene a nuestro
país a invitación del Gobierno de la República de Guinea
Ecuatorial, para examainar y evaluar los cambios producidos en
materia de Derechos Humanos en nuestra sociedad, en las cárceles
y en las dependencias policiales y Gendermarías en todo em
territorio nacional. Hay que tener encuenta que la República de
Guinea Ecuatorial sancionó hace años la Ley contra la tortura y
malos tratos.
El informe desglosado
por Nowark entre las autoridades guineanas de « ABEA CORPUS »
desprende grandes dimensiones positivas del respeto de los
Derechos Humanos en nuestro país contra la tortura, tratos
crueles, inhumanos o degradantes valoró Nowak.
Manfred Nowark, ha
mostrado su satisfación y agradecimientos a las autoridades
Civiles y Militares que han sido objeto de entrevista así como
la declaración positiva de los presidiarios de las cárceles
públicas de Malabo, Bata y Evinayong".
Lo cierto es que la Declaración
del Relator afirma que la tortura es una práctica habitual en
Guinea Ecuatorial y desglosa con algún pormenor (se trata de
eso, de una Declaración, el Informe se anuncia para dentro de
algunas semanas) el intolerable comportamiento de los "cuerpos
de Seguridad", las autoridades carcelarias y el sistema judicial
en su conjunto.
El gobierno
ecuatoguineano miente y lo hace sobre un tema especialmente
sensible como es la práctica de la tortura. Ninguna novedad, lo
de siempre.
La declaración
completa del Relator puede leerse en
http://www.asodegue.org/noviembre1908.htm
Los efectos de la crisis en Guinea
Ecuatorial
Intervención de Plácido Micó,
Secretario General de CPDS, en el Consejo de la Internacional
Socialista. Nuevo Vallarta (México), 18 de noviembre de
2008.
CONSEJO DE LA INTERNACIONAL SOCIALISTA
NUEVO
VALLARTA, MÉXICO,17-18 DE NOVIEMBRE DE 2008.
( UNA RESPUESTA SOCIALDEMÓCRATA GLOBAL A LA
CRISIS FINANCIERA MUNDIAL )
DISCURSO
DEL SECRETARIO GENERAL DE CONVERGENCIA PARA LA DEMOCRACIA SOCIAL
( CPDS ) DE GUINEA ECUATORIAL Y VICE-PRESIDENTE DE LA
INTERNACIONAL SOCIALISTA, PLÁCIDO MICÓ ABOGO.
Gracias señor presidente,
Compañero Luís Ayala,
Secretario General de la Internacional Socialista,
Buenos días a todos, compañeras
y compañeros de la Internacional Socialista aquí reunidos, en
México, un país de América Latina.
Séame permitido en nombre de
todos los compañeros de Convergencia Para la Democracia Social (
CPDS ) de Guinea Ecuatorial, y de la delegación que me acompaña,
sumarme al reconocimiento y agradecimientos por la hospitalidad
y buena organización de los trabajos de este Consejo por parte
de nuestros compañeros y hermanos del Partido Revolucionario
Democrático ( PRD ) y del Partido Revolucionario Institucional (
PRI ).
Aprovecho la oportunidad que me
brinda esta reunión del Consejo de la Internacional Socialista
en un país de América Latina y con una temática tan amplía y de
actualidad como la que estamos abordando, para hacer algunas
reflexiones y avanzar alguna ideas que hagan posible tener
presente situaciones como la que se vive en mi país Guinea
Ecuatorial y en otros muchos países de África , particularmente,
si se quiere, del África Central, que siguen sufriendo regímenes
políticos de dictaduras militares, a veces disfrazadas de
civiles, caracterizadas por la falta de libertadas política, las
persistentes violaciones a los derechos humanos y con un
profunda y crónica crisis financiera, económica y social, que
hacen que a pesar de sus importantes y valiosos recursos
naturales, concentran la gran parte de la miseria y dramas del
mundo actual, tales como: la falta de democracia a la que antes
he hecho referencia, los conflictos armados, el hambre, la
pobreza, la miseria, las desigualdades sociales que conducen a
auténticas situaciones de descomposición social …etc ).
Mi partido Convergencia Para la
Democracia Social ( CPDS ), es un partido de oposición y el que
os habla es el único diputado en un parlamento de 100 miembros,
resultado de la última farsa electoral protagonizada por el
régimen; pues, en la legislatura anterior, éramos dos diputados,
el compañero Celestino Bacale allí sentado y el que les habla,
pero el régimen dictatorial, se molestó y se irritó por nuestra
actuación y juzgó que nuestra representación era exagerada y por
lo tanto había que reducirla a la mitad, así, a pesar de que
conseguimos duplicar el número de votos que nos fueron
reconocidos en relación a las farsa electoral anterior de 2004,
el régimen redujo por la fuerza y por la arbitrariedad, nuestra
representación a un solo diputado.

Creo que en esta crisis
económica mundial, lo mismo que en las anteriores que ha
padecido la humanidad, nuestros gobiernos y nuestros pueblos
siempre han quedado marginados. Nuestros gobiernos, las pocas
ocasiones en que han podido ser invitados a los foros y
reuniones donde se debaten y se han buscado salidas a las crisis
como la que nos ocupa difícilmente han podido señalar y apuntar
las verdaderas razones que traen causa de nuestra de nuestra
crónica crisis económica ni mucho menos avanzar las propuestas o
vías de salida o solución que puedan ayudar a nuestros pueblos a
sobreponerse y a salir adelante. Por eso África siempre ha
quedado al margen de las soluciones a las crisis a pesar de
sufrir de lleno todas las consecuencias negativas derivadas las
mismas.
Sugiero y ruego, y este es el
mensaje central de esta mi intervención, que la internacional
localista y sus partidos miembros aquí reunidos, sean todos y
cada uno de ellos los portavoces de de las preocupaciones,
demandas y necesidades de esta parte del mundo, sin voz y dejada
siempre a su suerte, y en esto cuento especialmente con nuestros
partidos hermanos de América Latina.
Como diputado, he participado
en el debate sobre los presupuestos generales del Estado de mi
país para el ejercicio económico 2009, y sólo me concedieron
apenas 3 minutos de de intervención, o sea, nada, y ello porque
en mi país no se aceptan las opiniones discrepantes o
disidentes, el parlamento actúa como una mera caja de resonancia
de lo que decide el gobierno que a su vez no hace más que la
voluntad de un solo hombre que es el Presidente.
De los referidos presupuestos
de algo más de 5000 millones de Dólares americanos, están
constituidos en más de un 95% de los ingresos derivados de la
explotación del petróleo, estimados sobra la base de un precio
de venta de 100 Dólares el barril de crudo, por lo que, con la
caída del precio del crudo a más de la mitad de su valor, la
previsión de ingresos también baja a casi la mitad y en
consecuencia también el gasto programado debe recortase en más
del 50% con las graves consecuencia que ello supone para la
economía de nuestro país y más para la población más vulnerable.
Cuando salimos de Guinea
Ecuatorial, el Consejo de Ministros acababa de reunirse para
decidir la adecuación de los presupuestos recientemente
aprobados a la situación de crisis, sin que la nueva
distribución del gasto vaya a ser discutida o debatida
públicamente por persona o institución alguna, sino que será la
expresión de la voluntad del presidente y su entorno.
Cualquiera de los aquí
presentes puede imaginarse el drama y desastre económico y
social que puede significar para un país un recorte del 50% de
su gasto público, en unas circunstancia en que es difícil
conseguir créditos y cuando los fondos acumulados como reservas
del Estado para hacer frente a situaciones como la presente, el
presidente Obiang de forma personal y sin consultar con nadie,
decidió hace un año invertirlos en la adquisición de activos de
algunas empresas petroleras norteamericanas que operan en el
país por un valor de aproximadamente 4.000 millones de Dólares,
y en las circunstancias actuales, cada uno puede hacerse una
idea de la situación o valor que actualmente pueden tener los
referidos activos.
Todo esto es para poner de
manifiesto que la crisis de la que hablamos no es que va a
afectar a algunos países como el nuestro sino que ya nos está
afectando y golpeando de forma directa y brutal.
La pregunta es, por qué después
de casi 15 años produciendo petróleo, el dinero obtenido no ha
servido para financiar y dinamizar los otros sectores de la
actividad económica y diversificar las fuentes de ingresos?: por
dos razones fundamentalmente
La primera, es la corrupción de
nuestros gobernantes, quienes han utilizado buena parte de este
dinero para un rápido e ilegal enriquecimiento personal, además
de apropiarse de los recursos que pudieran proceder de otras
fuentes de ingresos ( aranceles aduaneros y otros impuestos,
dinero procedente de la explotación de la madera, la pesca
..etc. ) .
La segunda es por una
manifiesta y perversa voluntad de evitar que los beneficios
económicos derivados de la explotación del petróleo beneficien
a al resto de los sectores de la población, para mantenerlos en
la pobreza y en una permanente situación de dependencia
económica y sometimiento político. Parece contradictorio o puede
sonar a una exageración pero es la pura verdad, que el régimen
se ha resistido en todo este tiempo a inyectar recursos para la
agricultura, la ganadería o para apoyar a las pequeñas y
medianas empresas locales, porque los detentadores del poder,
desde luego que no van a dedicarse a la agricultura, ni a la
ganadería ni a la pesca u otos menesteres por el estilo y no les
ha interesado invertir en estos campos.
Los gobernantes de Guinea
Ecuatorial y de otros muchos países africanos, malgastan el
dinero de sus pueblos en lujos y caprichos, en la adquisición de
inmuebles suntuosos y en importantes depósitos bancarios ( amén
de otras inversiones ) en los países ricos, desarrollados y
democráticos. Creo que la internacional Socialista debe pensar y
defender que se prohíba que dirigentes corruptos que se hacen
ilícitamente con el dinero públicos de sus países pobres lo
puedan llevar en invertirlo tranquilamente en otros sobre todo
en los países ricos desarrollados y democráticos, que tienen
instrumentos legales, recursos, capacidad e instituciones para
evitarlo.
No es normal situaciones como
la que se da en mi país como que uno por el ser el hijo de un
presidente puede andar comprando mansiones en EEUU por valor de
40 millones de Dólares, y que un mes después esté remodelando
casas y comprando otras en Sudáfrica por valor de 6 millones y 4
millones de Dólares, o lo que pasó con el Banco Riggs de Estados
Unidos en el el Presidente y su entorno estuvieron manejando y
disponiendo a su antojo una suma de más de 700 millones de
Dólares, con la complicidad y participación directa de las
multinacionales que explotan el petróleo en Guinea Ecuatorial,
tal como fue denunciado en su día por el mismo Senado de los
Estados Unidos.
Otra cuestión es que, las
multinacionales petroleras norteamericanas que explotan el
petróleo en Guinea Ecuatorial, para llevar a cabo las
importantes inversiones de capital que llevan a cabo,
recurrieron a una “AGENCIA PÚBLICA DE GARANTÍA DE INVERSIONES EN
EL EXTRANJERO” en su país, es decir en los Estados Unidos ( lo
mismo que hacen otras multinacionales francesas o inglesas que
operan en otros países africanos ), pero al concluir y firmar
los contratos con el gobierno, estos contratos se convierten en
SECRETOS, y lo que es más grave, sólo reconocieron en un primer
momento un 5% y luego entre u 8 y 13% del beneficio de las
ventas, reservándose estos la parte del león y repartiéndose año
tras año suculentos beneficios a costa de la pobreza de nuestros
pueblos. Creo que la IS, a la hora de abordar la actual
situación de crisis económica, debería denunciar este expolio y
exigir transparencia y justicia en este comercio internacional.
En el mismo sentido conviene
llamar la atención sobre otra situación que se refiere los
bancos que operan en mi país y en otros muchos países africanos,
los cuales en su gran mayoría, son sucursales de entidades
bancarias de países desarrollados y, todos funcionan bajo la
supervisón y control del Banco de los Estados del África
Central, ( BEAC ), el cual a su vez está bajo el control del
Tesoro de Francia es decir del gobierno francés, bancos que
difícilmente dan créditos a los trabajadores, o a las pequeñas o
microempresas de nuestros países, y, cuando lo hacen, las tasas
de interés a pagar por el capital prestado, amén de otras
comisiones, superan el 25%, cuando es sabido que en los países
donde tienen sus sedes, los tipos de interés aplicados no
superan el 10%: Creo que esta una cuestión que debe ser
planteada y que no aparece en el documento que ha sido
presentado como base de discusión en este Conejo de la IS y que
no me consta que haya sido si quiera mencionado por el
presidente Zarkosy.
Por estas cuestiones y otras
muchas que por falta tiempo no puedo seguir desarrollando,
nuestra lucha en Guinea Ecuatorial y en otros muchos países de
África, sigue siendo la lucha por la democracia, por la
libertad, por la participación ciudadana, por el Estado de
Derecho, la igualdad de oportunidades y la justicia social, y es
para lo que pedimos y esperamos el apoyo y la solidaridad de
todos los partidos hermanos de la internacional socialista.
Muchas gracias.
Puerto Vallarta, a 18 de noviembre
2008.
La cumbre de
Luanda de la Comisión del Golfo de Guinea
Las reseñas
periodísticas de la Cumbre de la Comisión del Golfo de Guinea (a
la que ha asistido el dictador Teodoro Obiang Nguema) son mucho
más explicitas cuando se trata de reflejar las discusiones, y
los acuerdos, sobre el conflicto en la República Democrática del
Congo (RDC) y en general sobre políticas de seguridad que cuando
se refieren a posibles acuerdos para hacer frente juntos a las
consecuencias de la crisis en los países del África Central.
Como ejemplo, la agencia EFE
dice en un despacho de ayer, día 25: Los jefes
de Estado y de Gobierno de los países de la Comisión del Golfo
de Guinea (CGG) instaron hoy al Consejo de Seguridad de la ONU a
redefinir el mandato de su Misión en la República Democrática
del Congo (MONUC) a fin de que ésta pueda actuar con más
eficacia en el conflicto en el este del país.
La
declaración está contenida en el comunicado final de la Segunda
Cumbre de la CGG, celebrada en Luanda (Angola) para analizar la
situación bélica en la región de Kivu Norte, en el noroeste de
la RDC, donde el rebelde Congreso Nacional para la Defensa del
Pueblo (CNDP) y el Ejército, apoyado por milicias tribales,
combaten nuevamente desde agosto pasado.

Miguel Trovoada,
nuevo Secretario Ejecutivo de la CGG
'Los jefes de
Estado y de Gobierno de la Comisión del Golfo de Guinea han
tomado nota de la Resolución 1.843 del 20 de noviembre del
Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la que se
autoriza el aumento temporal de la MONUC en 3.000 efectivos a
fin de reforzar su capacidad de protección de los civiles',
resalta el comunicado.
Según el documento, los líderes de la CGG
darán su apoyo a 'todas las iniciativas que contribuyan a la
restauración de la paz y la seguridad en la RDC y especialmente
al presidente angoleño, José Eduardo dos Santos, y su gobierno
por su participación en la búsqueda de una solución política en
el conflicto'.
El gobierno de la RDC solicitó en octubre
pasado la asistencia militar de Angola (uno de sus antiguos
aliados en la guerra de 1998 a 2003 en el este del país) y el
CNDP ha denunciado la presencia de soldados, aparentemente
angoleños, combatiendo codo con codo con las tropas
gubernamentales angoleñas en Kivu Norte.
Sin embargo, Angola ha rechazado
tajantemente las afirmaciones rebeldes y afirma que solamente
intervendrá en el conflicto congolés si recibe un mandato de la
Comunidad para el Desarrollo de Africa Meridional (SADC), bloque
económico que agrupa a 15 países.
En su discurso de apertura de la Cumbre de
la CGG, Dos Santos defendió la necesidad de garantizar la
seguridad y defensa de los países africanos, subrayando que 'sin
seguridad no habrá desarrollo'.
'Continuamos convencidos de que sólo el
diálogo y las negociaciones constituyen la vía para resolver de
manera duradera cualquier diferencia, de conformidad con las
disposiciones de las cartas constituyentes de las Naciones
Unidas y la Unión Africana', afirmó Dos Santos.
Los participantes en la Cumbre condenaron
asimismo el atentado perpetrado el domingo pasado contra el
presidente de Guinea Bissau, Joao Bernardo Vieira, y afirmaron
que el mismo podría poner en peligro la paz y la estabilidad en
aquel país del oeste africano.
'Los Estados miembros de la CGG manifiestan
su total apoyo y solidaridad con un presidente elegido
democráticamente, como así también al pueblo y las legítimas
instituciones de Guinea Bissau, al mismo tiempo que apoyan los
esfuerzos tendentes a la consolidación de la cultura democrática
en el país', señala el comunicado final de la Cumbre.
Durante la reunión se nombró al ex
presidente de Santo Tomé y Príncipe, Miguel Trovoada, nuevo
secretario ejecutivo de la CGG, que tiene su sede permanente en
Angola y se decidió que la próxima Cumbre de la organización
regional se celebre en Guinea Ecuatorial".
Por su parte, la página
(angoleña) Africa 21 reproduce algunos párrafos de uno de
los discursos del Presidente de Angola, Jose Eduardo dos Santos,
en los que decía: "El drástico descenso de los precios del
petróleo y otros productos de exportación podrán influir
negativamente en la economía de nuestros países y debemos, por
ello, estar preparados para enfrentarnos unidos a esta
situación".
http://www.africa21digital.com/noticia.kmf?cod=7917318&canal=401
Por su parte el Jornal de
Noticias (Oporto, Portugal) reproduce párrafos del discurso
de Omar Bongo en los que dijo: "Debe
ser objetivo de nuestra organización presentar un programa vital
de cooperación y desarrollo" que consolide la Comisión del Golfo
de Guinea."
"Velar por la especialización,
armonizar su acción en relación con las demás organizaciones
regionales africanas, en especial en lo que hace a las
cuestiones de seguridad, deben ser objetivos esenciales",
defendió Bongo, diciendo que los miembros de la organización
deben colaborar los unos con los otros "no solo durante las
cumbres".
http://jn.sapo.pt/PaginaInicial/Mundo/Interior.aspx?content_id=1049838
No hemos encontrado más
alusiones ni resoluciones de la Cumbre en la que se hable de
medidas conjuntas para la superación de la crisis.
Más capacidad de enviar (y recibir
) mercancías a Guinea Ecuatorial
"Eurocondal Shipping ha
incrementado la capacidad de carga de su servicio con Guinea
Ecuatorial con la incorporación de un cuarto buque, el “Crimmitschau”.
Esta línea marítima une los puertos de Sagunto con los
enclaves africanos de Malabo y Bata para el tráfico de
mercancía general, contenedores y tráfico rodado en
exportación, sumando los puertos de Douala y Owendo para la
importación de tráfico de troncos y madera.A partir de
ahora, esta conexión queda cubierta, además de por el “Crimmitschau”,
por el “Corn Crest”, el “Corn Hill” y el “Irini Trader”.
http://www.veintepies.com/secciones/puerto_more.php?id=45728_0_13_0_M
La compañía aérea Ceiba
empezará a operar en Abidjan
La compañía aérea
Ceiba (oficialmente propiedad del Estado ecuatoguineano)
empezará a operar el próximo día 7 en el aeropuerto de
Abibjan. Según el diario Le Nouveau Reveil a partir
de esa fecha "su tráfico será, en una primera etapa, de dos
vuelos diarios. Los aparatos utilizados serán Avions de
Troupe Régional (ATR 42 y 72) que tienen la ventaja de
consumir menos carburante. Fueron adquiridos por el gobierno
ecuatoguineano el pasado mes de mayo".
http://www.lenouveaureveil.com/a.asp?n=310982&p=2078
Visita de Pastor Michá a Cuba
Entre grandes frases
y efusiones gubernamentales el ministro de Asuntos
Exteriores de Guinea Ecuatorial inició ayer una visita
oficial a Cuba invitado por su homologo cubano Felipe Pérez
Roque. "Esta
visita es expresión de los lazos de amistad y solidaridad
existentes entre los gobiernos de Cuba y Guinea Ecuatorial y
contribuirá a profundizar las excelentes relaciones
bilaterales entre ambos países, en particular en la esfera
de la cooperación. El Ministro visitante hará entrega de una
donación de su Gobierno para ayudar a resarcir los daños que
ocasionaron los recientes huracanes que azotaron nuestro
país". Lo dice la
página de Radio La Habana.
http://www.radiohc.cu/espanol/noticias/nov08/25nov/guineaecuatorial.htm
"La literatura de Guinea
Ecuatorial: 25 años después"
Donato Ndongo-Bidyogo, I
Congreso Internacional de Estudios Literarios
Hispano-Africanos: De Guinea Ecuatorial a las literaturas
hispanoafricanas. Instituto Cervantes. Madrid, 24-27
noviembre 2008
"Sean
mis primeras palabras para agradecer a los organizadores de
este Congreso su interés por la producción literaria de
Guinea Ecuatorial; y creo que puede hacerse extensiva la
gratitud de cuantos africanos escribimos en español. Como
ningún escritor trabaja para que su obra quede escondida en
un cajón, sino para ser leída e influir en la medida de lo
posible, no cabe duda de que abrirnos espacios como el que
se nos brinda hoy es un reconocimiento explícito de que
nuestra literatura va alcanzando solidez y madurez. Y la
proclamación de nuestra madurez, de la solidez de esta
cultura nacional que estamos construyendo, nos llevará a
trabajar con mayor entusiasmo, pero, también, con mayor
dosis de responsabilidad. Responsabilidad para no ofrecer a
los lectores frutos inmaduros. Responsabilidad para producir
obras de calidad, en el fondo y en la forma, para que sean
capaces de resistir la criba del tiempo, ese critico
implacable, transgresor de modas y demás parámetros
extraliterarios. Oportunidades como la presente contribuyen
asimismo a difundir nuestra labor. Una labor callada, que
nos cuesta sacrificios increíbles, pero que realizamos con
fe y esperanza, con honestidad y tesón. Estamos convencidos
de que, aunque algunos quisieran ignorarla y no nos ahorran
obstáculos, descalificaciones y hasta calumnias, en un
inútil afán de embarrar nuestro firme compromiso con la
causa de la justicia y la libertad, contribuimos con nuestra
labor a construir nuestra sociedad, a través de una genuina
cultura nacional, abriendo nuestro país hacia un futuro más
ilusionante. A pesar de nuestro pasado colectivo tan poco
edificante, aunque pretendan excluirnos del presente y
ahogar nuestras voces, vuestra generosidad, amigos
organizadores y participantes, afianza nuestra convicción de
que el futuro es nuestro.
Que
nos encontremos reunidos en Madrid, en la sede del Instituto
Cervantes, rodeados de sabios procedentes de alejados
rincones del mundo, que ocupan su tiempo en escudriñar
nuestras propuestas literarias, es ya, de por si, un éxito
que justifica un cuarto de siglo de lucha, tiempo en el que
no han escaseado las incomprensiones, las zancadillas, las
distorsiones tendenciosas y torticeras; mucha mezquindad en
definitiva; aunque también hayamos encontrado buenas gentes
que nos acompañan en esta ensoñación, compañeros que nos
insuflan de continuo el aliento necesario para seguir.
Gracias, por tanto, a las personas e instituciones que han
hecho posible que estemos aquí. De modo particular, al
profesor Landry-Wilfrid Miampika, del que, desde que nos
conocimos un día de 1999, sólo he recibido afecto personal y
apoyo profesional. Aquel día, entre sesión y sesión del II
Congreso Internacional de Estudios Africanos en el Mundo
Ibérico, que se desarrollaba en el Colegio Mayor "Nuestra
Señora de África", me hizo una entrevista para la revista
francesa "Notre Librairie", que es una referencia obligada
para los estudiosos de mi obra y quienes se acerquen a la
literatura guineana. La contribución del profesor Miampika
fue igualmente decisiva para que mis escritos traspasaran
las fronteras de la lengua española.
Han
pasado casi 25 años desde la publicación de mi Antología
de la literatura guineana, uno de los pretextos de la
convocatoria de este encuentro. Cuando Editora Nacional sacó
dicho libro en 1984, no existía ni siquiera el concepto;
nadie en el mundo sabía que Guinea Ecuatorial, único país de
expresión española en el África subsahariana, hubiese
producido algo más que muerte y destrucción, como
consecuencia de la horrorosa dictadura que asoló mi país
desde que accedió a la independencia en 1968. Pese al lustro
que había transcurrido desde el derrocamiento y ejecución
del tirano Francisco Macías, nuestro primer presidente, lo
único que "sonaba" a los entonces muy escasos seguidores del
acontecer de tan exótico lugar era la barbarie y el caos
instaurados por el "Tigre" en sus once años de desgobierno.
Ese libro fue tan novedoso que los medios culturales
españoles lo acogieron con absoluta indiferencia; en. parte,
creo, por la ignorancia y la incredulidad; nadie reparó en
él, salvo mi amigo Manuel Longares, hoy convertido en un
estupendo novelista, que hizo una reseña llena de asombro en
una revista literaria. Aunque, lo confieso, me pesó tan
clamoroso silencio, me autoconsolé diciéndome que, en rigor,
el libro no iba dirigido a los españoles, sino, en primer
lugar, a mis propios compatriotas. Veinticinco años después,
veo, también con asombro, que esa antología es valorada
internacionalmente como "un clásico", y reconocida con rara
unanimidad como la piedra fundacional de la literatura
escrita en Guinea Ecuatorial.
Al
cumplir las bodas de plata, puedo sentirme humilde, pero
razonablemente, satisfecho de esa obra: logró todos los
objetivos propuestos. Nunca lo hice ni voy a regodearme en
las alabanzas prodigadas por los críticos, alguno de los
cuales me ha "acusado", con excesiva generosidad, de
"inventar una literatura inexistente"; en todo caso, podemos
mirar hacia atrás, hacer balance y notar con un orgullo
sereno que esa antología es la fuente de la que han bebido,
y continúan bebiendo, cuantos estudiosos existen ahora en el
mundo de este fenómeno literario, cultural y político.
No
quiero seguir sin antes expresar público reconocimiento a
quienes más me ayudaron en ese empeño; particularmente al
periodista y escritor José Luís Castillo-Puche, fallecido no
hace muchos años. Fue él, desde que le conociera a través de
nuestro común amigo Luís María Ansón, quien empezó a
difundir mis primeros escritos en sus colaboraciones en la
prestigiosa Tercera página del diario madrileño "ABC"; en el
programa "Las cuatro esquinas", que realizaba en Televisión
Española; y en la revista "Mundo Hispánico", del entonces
llamado Instituto de Cultura Hispánica, que dirigió. Son
imborrables en mi recuerdo las amenas, impagables tardes de
charla de maestro a alumno en su casa de la Ciudad de los
Periodistas de Madrid, arropado por el cariño de su esposa,
Julia Ferreira, y sus hijos, entre los cuales está Julia
Castillo, que, por entonces, había ganado el prestigioso
premio Adonais de poesía. La fe y amistad de José Luís, que
en gloria esté, hicieron posible la publicación de esta
Antología, pues me animó a realizarla en cuanto accedió
al cargo de director de Editora Nacional, aunque el libro
viera la luz unos años después, ya bajo la gestión de su
sucesor, Alberto de la Puente. Los avatares de la existencia
me llevaron por otros derroteros, y sentí no haber
frecuentado mucho a Castillo-Puche en los últimos años. Ya
que no puede estar físicamente hoy con nosotros, pido, por
favor, un aplauso en honor de su memoria, simbolizada por
Julia, su viuda, a quien agradezco la deferencia de estar
aquí presente.
Y,
también, recordar que Fernando Morán nos dio, a mí y a mi
libro, un espaldarazo impagable cuando aceptó presentarlo,
como recordarán algunos de los presentes en esta sala. Se
llenó hasta rebosar el amplísimo salón de actos del Colegio
Mayor "Nuestra Señora de África", del que era yo a la sazón
director adjunto; hasta vino la televisión, no porque el
autor y la obra tuvieran una especial capacidad de
convocatoria, sino debido al hecho de que Fernando Morán era
entonces ministro de Asuntos Exteriores en el gobierno de
Felipe González. Se recuerda y se recordará a Fernando -con
el que tenía una amistad antigua, que seguimos manteniendo-
sobre todo como político, pero pocos conocen su valía como
escritor, pues es autor de novelas muy finas, El profeta,
por ejemplo; de ensayos relevantes, como Novela y
semidesarrollo o La destrucción del lenguaje; y,
lo que más me interesa, es un estudioso serio y riguroso de
los fenómenos culturales, en especial los literarios, del
África poscolonial. Libros suyos como El nuevo reino;
Revolución y tradición en el África negra y Nación y
alienación en la literatura negro-africana, fueron un
hito en su tiempo, y aún no han sido superados. Su
dedicación africanista le distingue y le define, y esa labor
es muy de agradecer en una España europeísta y americanista,
pero que a veces parece vivir de espaldas a su continente
más próximo; si bien es cierto, y vemos con satisfacción,
que en los últimos tiempos se esté reparando esa carencia,
mediante la creación de instituciones como Casa África, uno
de los patrocinadores de este congreso; abierta hace año y
medio en Las Palmas de Gran Canaria, tuve el gran honor de
ser invitado a cerrar su primer ciclo de conferencias y
presentar mi último libro, El Metro, hace justo un
año. También os pido un homenaje, simbolizado por un aplauso
fervoroso, para Fernando Morán, que, de nuevo, me da
testimonio de su amistad con su presencia en este acto.
Cumplido este deber de justicia, permitidme decir que mi
primera Antología, ese libro pionero, cubrió
sobradamente sus objetivos. El primero de los ellos era,
claro está, dar a conocer las por entonces escasísimas
manifestaciones literarias de mi país, lo cual permitía
insertarlo definitivamente entre las naciones hispánicas,
conservando en su plenitud su peculiaridad afrobantú. Dicho
de otra manera, y sin por ello menospreciar la oralidad de
la que somos los escritores africanos claros herederos,
quise situar a Guinea Ecuatorial dentro del marco de la
modernidad cultural, pues habíamos abandonado, o estábamos
alejándonos paulatinamente, de los modos y modelos
ancestrales para adecuarnos a nuevas formas de creación y de
expresión cultural.
Acabo
de afirmar que el escritor africano actual es el heredero
natural de los narradores de la tradición oral, de los
griots o trovadores, y esa era, ciertamente, otra de mis
propuestas esenciales: ya que, por circunstancias fáciles de
entender, las culturas tradicionales de los pueblos
guineanos no podían seguir circunscritas fundamental y
exclusivamente a sus formas precoloniales, era obligado
adecuar nuestra creación a los tiempos nuevos, modernizando
a la vez tanto los contenidos como los modos de expresión,
para romper el círculo cerrado en que podríamos haber
quedado atrapados si nos conformábamos con los caminos
trillados de la tradición, renunciando a la tarea de
acometer las transformaciones y reubicar nuestras culturas,
para que fueran acordes con las exigencias de nuestra
realidad presente. De la misma manera en que los artistas
plásticos de mi Continente experimentan con materiales
nuevos, realizando así una obra genuina inserta en la
universalidad, los narradores y los poetas no podíamos
seguir ignorando el decisivo papel de la escritura, aportada
por la colonización.
Me
confieso un humilde discípulo de Frantz Fanon, y un modesto
seguidor de africanos ilustres como Kwame Nkrumah, Amílcar
Cabral y Agostinho Neto, para quienes el anticolonialismo
militante que indudablemente profesaron no llevaba aparejado
el rechazo de las aportaciones esenciales de otras
civilizaciones, como la técnica, la escritura y la lengua;
por eso nunca he entendido a esos intelectuales africanos
que denuestan las lenguas originariamente europeas en las
que nos expresamos ahora los africanos, puesto que las hemos
adoptado como instrumentos de liberación y de proyección
hacia la universalidad; las hemos hecho nuestras, tan
nuestras como nuestras nativas africanas, y las hemos
transformado, las estamos vivificando, enriqueciéndolas,
para que sirvan a nuestros intereses, uno de los cuales es
la imprescindible fijación de nuestro pensamiento, de
nuestros sentimientos y de nuestras emociones africanas,
para dar testimonio de nuestro tiempo y conservar la
memoria. No soy lingüista, ni político con poder para
determinar qué papel deben ejercer nuestras lenguas bantú en
el proceso educativo; no se puede poner sobre los hombros
del escritor tamaña responsabilidad. Nuestro papel es el de
escribir, y mientras se lo piensan los lingüistas y los
políticos, nuestra obligación es usar este instrumento a
nuestro alcance para sacar de él el máximo partido.

Dicen
los expertos que el francés en que escribieron Amadou
Kourouma o Sony Labou-Tansi no es el París, sino el que se
habla en los suburbios de Abidján o Brazzaville; que el
inglés de Amos Tutuola, Chinua Achebe o Ben Okry no es el de
Oxford, sino el de los obreros de Lagos; que el portugués de
Luandinho Vieira o Pepetela no es el Coimbra o Lisboa, sino
el de la gente iletrada de Luanda o Maputo; y que, como ya
sucede en Hispanoamérica, el español de Maria Nsue o el de
Maximiliano Nkogo no es el de Burgos o Madrid, sino el de
Malabo y Bata. Y así debe ser. ¿Por qué no reconocer
entonces que la lengua, todas las lenguas, son, ante todo,
instrumentos de comunicación, y lo importante es cómo y para
qué se usa? No soy partidario de que los africanos
regresemos a la tribu; no necesito blandir la lanza ni
ponerme un taparrabos para pasear mi "africanidad" por
Madrid, aunque sólo sea por no "desafiar al invierno", como
versifica, con amarga ironía, el estupendo poeta guineano y
amigo entrañable, Paco Zamora, en su lúcido poema "El
prisionero de la Gran Vía"; tampoco llevaré nunca a mis
hijos a los curanderos, porque la medicina ha avanzado mucho
más allá del mero conocimiento empírico del poder curativo
de ciertas plantas; si admitimos estos progresos como
ventajas del momento que vivimos, debemos ser consecuentes
con casi todo lo demás.
La
exigencia de nuestro tiempo es luchar por la libertad y el
desarrollo, y no existe razón alguna para que tengamos que
pensar y vivir como nuestros abuelos y bisabuelos. Ellos no
conocieron el mundo más allá de donde pudieran llevarles sus
pies y nunca experimentaron la sensación de la velocidad
porque no conocieron ni la bicicleta ni la moto, ni, mucho
menos, el coche, el barco o el avión; reivindico para mí las
ventajas de discurrir por el mundo en un tiempo en que ya no
soy esclavo de nadie y sí he llegado a ser profesor de un
plantel de jóvenes estadounidenses blancos, asiáticos,
negros y mestizos en una Universidad de un Estado que
guerreó contra la abolición de la esclavitud; vivo en una
época en la que el hijo de un emigrante africano ha sido
elegido para dirigir la nación más poderosa del mundo y
llevar las riendas de la Humanidad al menos durante los
próximos cuatro años; pertenezco a una generación que puede
deleitarse con los libros que quiera leer, con la música que
más le agrade, informarse de cuanto ocurre en el mundo a
través de los periódicos, la radio, la televisión o
Internet, en esta sociedad de la información en la aldea
global; un tiempo en que puedo alejarme de mi recóndita
aldea natal y viajar por el mundo explorando otras formas de
pensamiento, observando otras maneras de ver y sentir este
mundo, comparando lo mío con lo de los otros. Vivo hoy, y
tengo la obligación de asumir los desafíos de mi tiempo, y
no pensar ni comportarme como mis antepasados.
Lo
cual no significa tampoco que deba diluirme en una
universalización informe que me prive de mi propia
personalidad, que cercene mi identidad, puesto que las
diferencias entre los seres humanos son garantía de su
pluralidad, y no tengo por qué parecerme a un señor de
Oklahoma, o de Shangai, o de Murcia, o de Upsala, pues
quisiera conservar lo más positivo de las tradiciones de las
que soy heredero. No a la mundialización explotadora y
alienante, no a la globalización uniformadora, no al
pensamiento único. La propuesta es simple: el africano debe
adecuar al tiempo presente las estructuras de su tradición y
asumir las ventajas de la modernidad, fundir en una síntesis
armoniosa esos dos conceptos que a menudo nos presentan como
antitéticos, pero que no lo son, para conseguir personas
libres y seguras de sí mismas que piensen y vivan sus vidas
de acuerdo consigo mismas, sin renunciar a sus más íntimas
convicciones; que sean respetuosas con los modos de vida de
otros pueblos y exijan reciprocidad en el ejercicio de ese
mismo derecho, sin que nadie imponga a los demás sus
peculiares usos y costumbres.
Pero
dejemos a cada cual con sus complejos, y baste este esbozo
para entender mi actitud ante determinados planteamientos,
que buscan o uniformizar a toda la Humanidad como si
estuviésemos clonados, o reacciones estridentes más que
respuestas eficaces a nuestros ingentes problemas.
De
manera que Guinea Ecuatorial, a mi forma de entender, y una
vez salidos del trauma colectivo que supuso la década
ominosa de Macías -que novelé en Los poderes de la
tempestad-, necesitaba definir con claridad sus señas de
identidad. Y esos rasgos fundamentales de nuestra
personalidad, de nuestra identidad nacional, son, sin duda
alguna, la fusión armoniosa de la hispanidad, adquirida a lo
largo de nuestra Historia, y los elementos afro-bantús,
heredados de nuestras tradiciones negroafricanas. Por más
anticolonialistas que seamos -ni en una sola línea de cuanto
llevo escrito en treinta y cinco años de vida profesional
puede encontrarse una justificación del colonialismo; al
contrario-, el hecho es que no podemos borrar la Historia y
actuar como si lo que sucedió no sucedió. Ya es hora de
dejar atrás radicalismos infantilistas como los de aquellos
estalinistas, que retocaban a su conveniencia los libros de
Historia, fotografías incluidas, con la finalidad de borrar
las huellas de los "revisionistas" caídos en desgracia.
Actitudes que, de no tratarse de cuestiones tan serias, sólo
moverían a risa.
Esa
necesidad de definir la personalidad y las señas de
identidad de Guinea Ecuatorial era para mi evidente a
principios de la década de los 80 del pasado siglo, y, por
desgracia, se ha convertido en un imperativo ineludible
treinta años después: pensad, sencillamente, en que, ahora
mismo, algunos andan jugueteando con asuntos tan importantes
como la lengua oficial del país. Nos metieron con calzador
en la francofonía, y ahora dicen que también en la
lusofonía, y mañana nos impondrán el mandarín por la
influencia china, de manera que ya ni sabremos quiénes
somos, de dónde venimos, hacia dónde se nos lleva. Y se da
la paradoja, común en África, de que quienes se llaman a si
mismos "nacionalistas", los partidarios acérrimos de la
"autenticidad" y todos esos mitos tan falaces, son, en
realidad, los epígonos del neocolonialismo.
Alguno
pensará que este tipo no tiene remedio, ya está otra vez
metido en berenjenales, hablando de política en lugar de
ceñirse a la literatura, sólo para criticar por criticar. Y
respondo que, al plantear los temas culturales que inciden
en nuestra creación literaria, resulta imposible soslayar
los aspectos políticos que conforman nuestra vida y
condicionan nuestro trabajo. Todo es política, y no podemos
dejarla al albur de manipuladores insensatos; la lengua,
principal instrumento de comunicación entre los humanos, es
la primera herramienta del escritor. La política lingüística
y la política cultural no son asépticas; tienen
intencionalidades que determinan el presente y el futuro de
la colectividad. Y todos debemos participar con nuestra voz
cuando se trata de asuntos tan decisivos para nuestro
porvenir, y defender nuestras opiniones sin miedos, sin
concesiones. Necesitamos que se clarifique la política
lingüística de Guinea Ecuatorial porque nos va en ello
nuestra personalidad como individuos, afecta a nuestra
identidad como pueblo y condiciona nuestro futuro como
nación. Y el escritor no puede permanecer ajeno o
indiferente a lo que le afecta de modo tan primordial, sobre
todo cuando la solución viene recogida en las resoluciones
del Congreso Internacional Hispánico-Africano de Cultura,
que tuvo lugar en Bata en junio de 1984, del que fui ponente
y relator. No se busque entonces, pues no lo hay, nada
extraño en estas palabras: deseo que la racionalidad sea el
principio rector de la política cultural; sólo quiero que se
lleven a la práctica las recomendaciones de aquel Congreso.
Por
cierto, otra de las resoluciones del Congreso de Bata era
urgir la creación de la Academia correspondiente de la
Lengua Española en Guinea Ecuatorial, puesto que es el
nuestro el único país hispánico que no la tiene. Su
necesidad es obvia: el "español guineano" tiene sus
particularismos, que se reflejan en el habla y en la
escritura, como demuestran estudios filológicos tan serios
como los del malogrado profesor guineano Manuel Castillo
Barril, los de los lingüistas españoles Antonio Quilis y
Celia Casado-Fresnillo, y los del estadounidense John
Lipsky; y ya va siendo hora de que esos modismos se fijen en
el Diccionario, como sucede con los americanismos. Además,
el país cuenta con profesionales destacados, tanto en la
creación literaria como en la investigación filológica.
Luché por este tema durante mi etapa de director adjunto del
Centro Cultural Hispano-Guineano de Malabo, e incluso
reclamé su constitución por escrito en la revista "Africa
2000"; como muchos sabemos qué impide su existencia, no
insistiré aquí sobre ello; sólo dejo constancia de su
necesidad, y de nuestra voluntad.
Mi
primera antología también sirvió para estimular a los
guineanos con vocación, sacando a la luz su incipiente
producción o rescatando del olvido algunos nombres y obras,
para subrayar que no es tan cierto que partiéramos de cero.
Pasó que no hubo continuidad, pues el eslabón quedó roto
primero por la dictadura sanguinaria de Macias y su quiebra
se produjo, también, por el desinterés y desdén de España.
Si no, que nos lo pregunten a Paco Zamora y a otros. Los
guineanos que, a través de publicaciones como "La Guinea
Española", "Ébano" y "Poto-Poto", construyeron el puente de
la oralidad a la escritura merecían ser recuperados.
Nombres como Marcelo Asistencia Ndong Mba, Donato Lola,
Constantino Ocha'a o Rafael María Nze Abuy merecían ser
conocidos y reconocidos por las nuevas generaciones. Los
descubrí por casualidad, rastreando en librerías de viejo en
el Madrid de los Austrias, en mi afán de reconstruir la
historia de mi país, en aquel momento rodeado por un doble
silencio: el resultante de la férula ignominiosa de Macías,
y el impuesto por la España del dictador Francisco Franco.
Y, junto a esos nombres -me refiero a los escritores, no a
los autócratas- brillan por si solos los dos pioneros de
nuestra andadura literaria, como ya es unánimemente
reconocido: Leoncio Evita, nuestro primer novelista, autor
de Cuando los combes luchaban, y Daniel Jones
Mathama, cuya novela Una lanza por el boabi también
debiera ser reeditada.
Otro
de los objetivos propuestos con mi Antología es que
los guineanos retomáramos la fe en nosotros mismos, en
nuestra capacidad de creación, en nuestra obligación de
asumir la construcción cultural de nuestro país. La
dictadura derrocada en 1979 nos dejó postrados, al borde del
desfallecimiento. Lo lógico era que las energías y la
esperanza recuperadas tras el fusilamiento del tirano se
convirtieran en savia vivificadora que germinase en un
renacimiento cultural, en una recuperación de nuestras
energías creativas. Por eso había que alentar, y orientar
positivamente, esa inmensa fuerza, ese potencial de
revitalización espiritual. Y lo hicimos desde el Centro
Cultural Hispano-Guineano de Malabo. Pero nos encontramos
hoy ante un doble hecho: por un lado, hemos recuperado la
fuerza y las ganas de trabajar, pero tratan de encorsetamos
mediante el dirigismo, la censura y la autocensura. Porque
la ausencia de libertades básicas, como la de expresión,
constriñe la vitalidad del pueblo. La creación literaria es
un acto solitario que depende, ante todo, de la habilidad
para fabular, para lo cual se requiere capacidad y
capacitación; además de la imaginación, la literatura se
nutre de otros componentes esenciales: las emociones, el
diálogo con otros semejantes, la experiencia histórica,
social, cultural y económica, los libros que se leen, el
cine que se ve, la información que nos llega; la vida que se
vive, en definitiva. Si no disponemos de esas fuentes
auxiliares porque nuestra vida transcurre entre la apatía y
la languidez; si no podemos ni siquiera hablar con un
pariente o amigo con libertad; si no podemos leer, porque no
hay ni libros ni luz eléctrica, es muy dificil que el
escritor pueda realizar su cometido con idoneidad.
Y esa
desculturización no afecta sólo a los creadores: si no
tenemos lectores porque no hay editoriales ni librerías, y
no se fomenta el saber; si nuestras obras no pueden tener
eco en los escasos medios de comunicación y están vetadas en
el sistema educativo; si no nos nutre una información
cotidiana fiable; si determinados temas son tabú; si desde
los poderes públicos se protegen y se ensalzan los vicios;
si los únicos modelos sociales son los delincuentes que
hacen ostentación de una riqueza robada, estupran a niñas
aún tiernas, y cometen toda clase de abusos con total
impunidad y nos obligan a estar callados o a no traspasar
determinados niveles de crítica, nuestra labor no puede
fructificar; se transmite entonces a la sociedad el mensaje
de la literatura es inútil, de que escribir "es cosa de
blancos". Al fomentar la ignorancia, al despreciar el saber,
al condenar al ostracismo a los espíritus libres, quienes, a
lo largo y a lo ancho de la Historia, en todas las culturas,
han abanderado el progreso, lo que se consigue es el
adocenamiento, la abulia, la muerte de esa curiosidad tan
necesaria para que germinen las artes y las ciencias. Hablo
de una literatura honesta, perdurable, no de hagiografías;
hablo de escribir, no de pergeñar folletitos laudatorios
para el deleite de los príncipes; hablo de escritores, no de
pelotilleros arribistas, intrigantes mendaces o de bufones
palaciegos.
Como
veis, nuestra andadura literaria no es un camino de rosas.
Ya aludí a la incomprensión e indiferencia de los medios
culturales españoles, que tanto miran hacia Francia, pero no
imitan a los franceses en la tarea de protección y promoción
de los intereses de su lengua y cultura en África. No se
comprende a menudo nuestra posición de africanos que nos
expresamos en español y queremos seguir haciéndolo, y, por
ello, estamos obligados a aportar a nuestro ámbito cultural
y lingüístico nuestras concepciones negro-africanas, una de
las cuales es la ausencia de la noción del "arte por el
arte". Para nosotros, el arte es utilitarista, tiene que ser
bello y armonioso a la par que útil. Por razones
conceptuales y pragmáticas, puesto que nuestras sociedades
aún están lacradas por el analfabetismo y la ignorancia,
concebidas desde los poderes públicos como mecanismos de
opresión, no podemos circunscribir nuestra labor a un
esteticismo banal. Sabemos que la literatura es un arte y,
como tal, debe ser bella. Pero añadimos que también debe ser
útil, para que sirva a las necesidades de nuestros pueblos,
puesto que luchamos al mismo tiempo por la construcción
cultural de nuestras sociedades, contra todas las formas de
manipulación, contra las tiranías que nos sojuzgan y
condicionan nuestras vidas, contra el subdesarrollo y la
miseria, contra el racismo y el tribalismo, contra todas las
formas de mixtificación de la realidad. Todo ello conforma
el andamiaje básico de las propuestas literarias de los
africanos de hoy.
Entonces sobran, para nosotros, los juegos de artificio, esa
literatura que sólo sirve para deleitar a los cuerpos bien
nutridos consumidores de literatura. Puesto que somos parte
de nuestra sociedad y no vivimos aislados, encerrados en una
urna de cristal sólo dedicados a hedonismos narcisistas, no
podemos dejar de estar preocupados y expresar esa
preocupación por la increíble crueldad de nuestros
gobernantes, de sufrir con nuestros compatriotas las
carencias materiales y espirituales, de estar junto a esas
madres y a esos padres desesperados porque les falta lo
necesario para alimentar a sus hijos, o darles una pastilla
que aminore sus fiebres palúdicas; debemos estar, y estamos,
junto a esos niños hambrientos que no tienen ni la esperanza
de comer, junto a esos millones de jóvenes sin porvenir ni
horizontes que abandonan África, huyendo de la miseria
material y moral, y cruzan desiertos y mares en condiciones
más que penosas para alcanzar la otra orilla del mundo,
donde se figuran que está el Edén. Cumplimos, pues, una de
las exigencias y la principal justificación de toda
literatura: dar testimonio de nuestro tiempo. As¡ es desde
los orígenes de la escritura, de lo que tenemos infinitos
ejemplos en toda la Literatura universal. Y los africanos
estamos más obligados a ello, porque nos hemos hartado de
que otros narren e interpreten nuestra Historia y nuestras
culturas, tergiversándolas a menudo; debemos tomar las
riendas de nuestras culturas, sacar a nuestras sociedades
del ostracismo de siglos y ponerlas al mismo nivel de
conocimiento que las de los demás pueblos de la Tierra; y,
sin que ello suponga minusvalorar otras técnicas y otros
géneros, creemos que es a través de la literatura como
conseguiremos llegar antes y mejor a las otras culturas
desde nuestra propia esencia, haciendo realidad ese cada vez
más necesario diálogo de civilizaciones.
Como
los juglares de nuestra tradición, somos los dueños del
verbo, los intermediarios por excelencia entre la palabra y
la acción. Hurgamos en nuestras almas para exteriorizar las
necesidades del cuerpo social, para hacer explícitas tanto
las carencias como los anhelos, para proponer, como
vehículos del cambio, esas transformaciones necesarias para
la evolución, e incluso para la supervivencia. Y ese papel
autoasumido, necesario en el actual estadio de nuestro
desarrollo, no es suficientemente valorado por los
detentadores del poder cultural de los mundos
superdesarrollados de Occidente, que sólo esperan encontrar
en nuestra obra o un esteticismo vacío, o un exotismo vacuo.
Pero seguiremos reivindicando ese papel utilitarista de la
literatura, una literatura que subvierta las mentes y sacuda
los espíritus, una literatura que obligue a ver el mundo
también desde nuestra perspectiva, una literatura
comprometida con las exigencias de nuestras sociedades,
pues, como escribió Max Aub, la literatura o es pasión, o no
es. Estética, sí; arte, si; pero al servicio de nuestros
pueblos, y no un deleite egoísta y solitario para el goce de
ociosos egoístas y solitarios.
Pese a
todo, en los casi 25 años transcurridos desde la publicación
de mi Antología de la literatura guineana, la
literatura producida por los guineanos ha adquirido entidad
propia; no sólo ya no suena a algo extraño, a un ejercicio
de voluntarismo, sino que está dando obras relevantes. Otro
motivo de serena satisfacción para mi, pues una semilla
sembrada en el erial está dando frutos preciosos. Prueba de
ello es este mismo congreso, y otros que ha habido, y otros
que seguirán aquí o allá, como expresión del interés que
suscita entre los críticos y los medios académicos e
intelectuales de muchas partes del mundo. Por ejemplo en
Camerún, donde, gracias al entusiasmo de profesores de la
Universidad de Yaúnde I, como Sosthéne Onomo Abena y otros,
se van expandiendo los estudios sobre nuestra creación.
Debemos tener en cuenta, a este respecto, que el hecho de
que se hable español en Guinea Ecuatorial ha creado un
verdadero interés por esta lengua en los países vecinos,
donde abundan estudiantes de español que se especializan en
literatura guineana, dentro de las cátedras o departamentos
de Estudios Hispánicos; lo demuestran las numerosas tesinas
de licenciatura y tesis doctorales que producen, a pesar de
la carencia generalizada de medios, según expresa a menudo
la Asociación de Hispanistas Africanos. Petición que, aquí,
trasladamos a las instituciones españolas, el Instituto
Cervantes, la Dirección General de Relaciones Culturales,
Casa África u otras, para que ayuden a dotarles de material
didáctico, principalmente libros.
En
Gabón, es meritoria la labor entusiasta de especialistas del
tenor de la profesora Giséle Avome Mba, que se encuentra
aquí entre nosotros, en la difusión académica de nuestras
obras. Lo mismo puedo decir de Costa de Marfil, sobre todo
la Universidad de Abidján-Kokody; de Senegal, Ghana,
Nigeria, Sudáfrica o Madagascar, donde muchos docentes
enseñan nuestra literatura, por ser bastante más
comprensible y más cercana a su entorno cultural, ya que
nuestras descripciones, metáforas y temas son más próximas a
las realidades cotidianas de los alumnos que las imágenes y
problemáticas de la literatura española o hispanoamericana.
Me
consta, asimismo, que en diversas Universidades de Francia,
Suiza, Austria, Alemania e Italia hay gente que trabaja
sobre nuestra obra. Sabía que en Perú, Colombia y República
Dominicana llega nuestra voz, pero acabo de tener noticias
de que también se nos lee y estudia en Brasil, Chile y
Japón. Y en Argentina se va conociendo la literatura -y algo
más- de Guinea Ecuatorial, pues plantamos allá alguna
semilla Wilfrid Miampika y yo en 2004, cuando fuimos
invitados por la Universidad de Buenos Aires y los Centros
Culturales españoles de la capital y de Rosario. En España,
muchas cátedras de estudios poscoloniales de Universidades
como Alcalá, Salamanca, Alicante, León, Vigo, la Autónoma y
la Central de Barcelona, y la UNED, llevan a cabo
investigaciones, congresos, debates y conferencias sobre
esta nueva literatura nacional. Particularmente en Barcelona
y León, es ya habitual contar con algún autor guineano en
los diversos acontecimientos culturales que reúnen,
digámoslo así, a autores "periféricos". Lo mismo podemos
decir de la Universidad de Las Palmas, en Gran Canaria; sin
olvidar aquellos entrañables "Encuentros de Agüimes",
coordinados durante años por el escritor Antonio Lozano;
foro en el que tuve la satisfacción de conocer y conversar
con el maestro Amadou Kourouma, el ilustre escritor
costamarfileño, muy poco antes de que le perdiéramos para
siempre. Cierto que todavía no hemos logrado salir del gueto
"étnico" en el que se nos relega, pero ya es importante que
no sólo ya no seamos ignorados, sino que se nos empiece a
tener en cuenta.
En
Canadá, gracias a los estudios de la profesora Dorothy
Odartey-Wellington, de la Universidad de Guelph, en Ontario,
y en otras de Montreal y Ottawa, se va expandiendo el
conocimiento de nuestra realidad literaria.
El
introductor de la literatura guineana en Estados Unidos es,
indudablemente, el profesor Mbare Ngom, de la Morgan State
University, de Baltimore, Maryland, que me sucederá dentro
de unos minutos en el uso de la palabra. Llevado por su
inagotable curiosidad intelectual, tropezó en algún momento
de su vida con mi antología, según me confesó, y se puso en
contacto conmigo dificultosamente, porque en aquellos
momentos yo residía en mi país, donde era director adjunto
del Centro Cultural HispanoGuineano. Nos conocimos
personalmente en Madrid, en diciembre de 1991, con motivo
del 1 Congreso de Estudios Africanos en el Mundo Ibérico.
Desde entonces estamos en contacto. Ese contacto continuo y
la amistad subsiguiente dio como fruto el libro Diálogos
con Guinea, para cuyo logro le ayudé desinteresadamente
cuanto pude; pero, sobre todo, en la elaboración conjunta de
Literatura de Guinea Ecuatorial. Antología, publicado
en 2000. Ese volumen es un balance de nuestra producción
literaria década y media después de la aparición de mi
primera Antología. Libro con el que di por cerrada mi
labor de crítico y divulgador de nuestra joven pero ya
consagrada literatura nacional. Se me ha propuesto realizar
una Historia de la literatura guineana, estudio necesario,
que sería muy útil para la docencia, sobre todo en Guinea
Ecuatorial; pero prefiero ocupar el tiempo que me quede a
escribir mi propia obra, que sale a cuentagotas porque hay
que dedicar la mayor parte del tiempo a tratar de
sobrevivir, a pesar de que por la cabeza rondan ideas
susceptibles de convertirse en literatura, o historia, o
ensayos sobre mi país o sobre África.
A
partir de la labor difusora de Mbare Ngom -sus muy numerosos
artículos, conferencias y seminarios dan testimonio de ello-
se fue expandiendo el conocimiento de esta nueva realidad en
Estados Unidos. Es justo, pues, subrayar la deuda que los
escritores de Guinea Ecuatorial tenemos con él. Pero no sólo
los escritores: el conocimiento y reconocimiento de nuestra
realidad literaria ha traído como consecuencia un renovado
interés del mundo académico estadounidense por mi país.
Existen muchísimas Universidades que se interesan por lo que
hacemos. Sin ánimo de excluir a nadie -resulta difícil
mencionar a cuantos contactan conmigo-, diré, de forma
somera, que la publicación del número especial de
"Afro-Hispanic Revew, en 2000, inspirada por el profesor
Marvin Lewis, entonces profesor en la Universidad de
Missouri-Columbia y Director del "Afro-romance Institute",
fue un escalón importante para la difusión de la literatura
guineana en Estados Unidos. Pocos meses antes, dicho
Instituto, junto al Departamento de Lenguas Románicas, había
organizado un simposio sobre el tema de la literatura
afrohispánica, en el que participamos Juan Tomás Ávila y
yo. Desde entonces, y aunque ahora está jubilado, Marvin
Lewis prosigue su tarea investigadora y difusora de la
literatura de Guinea Ecuatorial, país que ha visitado en
varias ocasiones. Sus más meritorios trabajos son el libro
An introduction to Literature of Equatorial Guinea (Between
colonialims and Dictatorship), publicado el año pasado,
y la organización, junto al profesor James Davis, de un
coloquio sobre la literatura guineana desde una perspectiva
pedagógica, que reunió en Howard University, Washington DC,
a los más prestigiosos especialistas, desde el 23 de junio
al 25 de julio de este mismo año. Y recordar, siquiera a
vuelapluma, que la revista literaria "Contratiempo", que se
hace en Chicago, dedicó un número dos años atrás a la
literatura de mi país, gracias al interés de Fernando
Olszanski, uno de sus responsables.
En el
encuentro organizado en mayo de 1999 por la Universidad de
Missouri-Columbia, tuve la oportunidad de conocer y entrar
en contacto con un elenco de estudiosos, entre otros, el
profesor Michael Ugarte. Su fe en mi obra y su amistad
posibilitaron mi estancia en Estados Unidos como profesor
visitante en la referida Universidad, desde enero de 2005 a
mayo pasado, cuando inicialmente fui contratado para un solo
semestre. Ugarte ha tenido una influencia positiva y
relevante en la difusión de mi obra, y, en general, de
nuestra literatura: en 2004, tradujo al inglés el primer
capítulo de mi novela Las tinieblas de tu memoria
negra, publicado en la revista "Raritan", de Rutgers
University, de New Brunswick, New Jersey; en 2005 coordinó
la edición de un número especial de "Arizona Journal of
Hispanic Cultural Studies", dedicado a Guinea Ecuatorial; en
2006 publicó artículos y entrevistas conmigo en revistas
especializadas, entre ellos la versión inglesa de mi relato
"El sueño", aparecida en la prestigiosa revista literaria de
la Universidad del Estado de Iowa. Y, lo fundamental, Ugarte
tradujo al inglés mi primera novela, ya mencionada, que fue
publicada hace justo un año en una editorial de Chicago, con
el titulo de Shadows of your Black Memory. Como dije
con ocasión de la presentación de dicha traducción en el
Instituto Cervantes de Chicago, el 24 de abril último, me
siento razonablemente complacido por el hecho de que los
espíritus del tío Abeso, y otros ancestros evocados, me
estén siendo propicios, porque ya pueden conocerles los
lectores de los principales idiomas del mundo, pues ese
libro también está traducido al francés, publicado por
Gallimard en 2004. El último trabajo de Ugarte, que me llegó
hace unos días, es su articulo "¿Exilio o emigración? La
morada vital universitaria de Américo Castro y Donato
Ndongo", publicado por la Universidad de Deusto. Ni que
decir tiene que me siento muy honrado de que se trace un
paralelismo entre mi deambular por el mundo y la peripecia
intelectual del egregio y docto ensayista. Puedo contar
también, como anécdota, que hace aproximadamente un año, me
llegó un ejemplar de una revista italiana, cuyo nombre no
cito porque no la tengo a mano al preparar esta
intervención, en la que aparecía la traducción a la lengua
de Italo Calvino mi relato "El sueño", junto a egregias
plumas de la literatura universal, entre ellas la de César
Antonio Molina, actual ministro de Cultura de España y
anterior Director de este Instituto Cervantes.
Ilustres profesores, como María Zielina Limota, de la
Universidad de California; Baltasar Fra-Molinero, del Bates
College, de Maine; Benita Sampedro, de Hofstra, en Nueva
York; Susan Martin-Márquez, de Rutgers, en New Brunswick,
New Jersey; Dosinda García-Alvite y Nicole Price, de
Denison, Ohio; Annabel Martín, de Dortmouth, Hanover, New
Hamshire; Jorge Salvo, de Carolina del Sur; Joseph Desiré
Otabela, antes en Yaúnde y ahora en Missouri-Columbia; Brad
Epps, de Harvard, y tantos otros, demuestran interés
creciente por nuestras propuestas literarias. Y quiero
aprovechar este momento para darles las gracias a todos
ellos, porque sin su aliento -su trabajo nos sirve de
estímulo- quizá nunca hubiésemos llegado hasta aquí.
También considero propicia esta ocasión para agradecer el
cariño, no sólo profesional e intelectual, sino el humano,
afectivo, que, a lo largo de siete semestres, recibí de mis
compañeros del Romance Languages & Literatures de la
Universidad de Missouri-Columbia. Fue una etapa intensa,
casi un exilio dentro del exilio, con experiencias
novedosas, que me permitió descubrir y vivir la realidad de
Estados Unidos; si bien es cierto que no echaré nunca de
menos el intenso frío, que a veces llegaba a -200, ni la
soledad, sin mi familia. Ya que me arrojaron del paraíso y
no puedo disfrutar de las hermosísimas playas de Bata (que,
de veras, son mejores que las renombradas de Malibú, en Los
Ángeles, California) prefiero el clima templado de España,
aunque, insisto, fue positiva mi etapa en Columbia,
Missouri. Recuerdo también, y mucho, a mis alumnos de todos
los cursos y seminarios impartidos. Sigo en contacto con
algunos, y veo con satisfacción que otros se han convertido
en profesores, prosiguiendo la labor de difusión de la
literatura de mi país, semilla que planté en su vida
profesional. Para mi alegría algunos se encuentran aquí:
gracias, Elisa; gracias, Cecilia.
Sólo
queda añadir que, a la vista de cuanto acabo de exponer, y
en este XXV aniversario de la publicación de mi primera
antología, podemos considerar que tanto el concepto, como su
realidad, han salido definitivamente del ostracismo para
emerger con acento propio y hacerse un espacio dentro del
conjunto de las literaturas hispánicas.
Lo
demás depende de nosotros mismos, los creadores de Guinea
Ecuatorial: debemos seguir trabajando sin miedo, sin
complejos, sin descanso ni desmayo, a pesar de todos los
obstáculos y sinsabores, con la seguridad de que nuestras
voces ya no quedan ahogadas en el lóbrego piélago de la
indiferencia. Pero, lejos de dormimos en la
autocomplacencia, el reto sigue en pie. La utopía no ha
muerto, tenemos que conseguir lo que ahora parece imposible.
Aunque como escritores no estemos obligados a llevar a la
práctica nuestras ensoñaciones, al carecer de todo poder
tangible, sí tenemos el poder de anticipación, el poder de
proponer, el poder de transformar, el poder de la palabra,
vehículo de toda acción. Ellos nos llaman "teóricos",
haciendo despectiva esta palabra. Pero nosotros sabemos, y
debemos enseñarles, que todo empieza con la formulación
teórica, con la palabra. Y no podemos prostituir esa sagrada
misión, porque, aunque sólo sea como ciudadanos honestos y
coherentes -aunque ya dijo Galdós que la coherencia es una
virtud que no da de comer-, estamos obligados a ponernos en
la piel de los miserables que rumian en silencio su miseria,
al estar privados hasta del derecho al pataleo, y no pueden
ni maldecir su suerte.
Este
don que poseemos debe tender a liberamos de la opresión, y
no servir para reforzar a los opresores. Escribí en 1981, en
un artículo aparecido en "Diario 16", que jamás me
paralizarían ni el miedo ni la pereza. Hoy añado que tampoco
la hostilidad, la calumnia, la pobreza ni cualquier otra
malquerencia. Seguiré en el empeño de tratar de conseguir
que la libertad y el desarrollo sean una realidad en
nuestros países, y en nuestro país. Libertad y desarrollo
como aspiraciones irrenunciables, puesto que son el oxígeno
que nos permite respirar, ya que sólo a través de ellos
podremos escribir lo que deseemos escribir, y nuestros
lectores sepan leer y lean lo que quieran leer. Nuestras
obras no deben seguir dirigiéndose principal y casi
exclusivamente al mundo exterior; su destinatario por
excelencia es nuestra propia sociedad. Para ello, tengamos
siempre presentes las siguientes palabras de Miguel Sánchez
Ostiz, referidas a Julio Caro Baroja: "la verdadera aventura
intelectual" -anota- es "solitaria, independiente, pacífica
y libre".
Infinitas gracias por vuestra atención.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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