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HOJAS INFORMATIVAS

 

24 de noviembre de 2006

"Los reporteros de Franco"

   El Diari de Tarragona publica el artículo siguiente del que es autor Marc Prats: "En 1944, el general Franco enviaba a cuatro reporteros a la entonces colonia española de Guinea Ecuatorial. Según dicen, el dictador era todo un aficionado al cine. El periodista valenciano Pere Ortín descubre, en el marco del Festival de Cine Memorimage de Reus, las peripecias de estos cuatro personajes, olvidados con el paso del tiempo.

   Mucho se desconoce acerca de la vida privada del general Franco. Pero algunos aseguran que era un gran aficionado al cine. Por este motivo, y como hacían todas las potencias de la época, en 1944 envió a cuatro reporteros españoles a la colonia de Guinea Ecuatorial. Estos periodistas mostraron, en 31 documentales, la realidad social, cultural y paisajística de la zona. «Todos rondaban los 28 años. Tardaron tres semanas en llegar a Guinea Ecuatorial en barco y una vez allí, la realidad les superó por completo», explica el periodista Pere Ortín, que ha recuperado esta historia para su libro-dvd Mbini. Cazadores de imágenes, que se presenta mañana en primicia en el marco del Festival de cine Memorimage de Reus.

   Este periodista de Port de Sagunt (València) conoció la historia a través de uno de sus viajes a Guinea Ecuatorial: «Fui allí a grabar un documental cuando un anciano me dijo que él había salido ya en una película que se grabó en los años 40. Me sorprendí tanto que decidí investigar si esas cintas todavía existían».

   Y sí. Existían pero nadie sabía dónde se encontraban. Pasaron más de tres años hasta que Pere Ortín encontró al único reportero que seguía con vida: Manuel Hernández Sanjuan, protagonista de Mbini. «Al principio se mostró reticente. Pero al cabo de los meses nos hicimos amigos y se abrió a contarnos la historia y a decirnos dónde estaban las películas», afirma Ortín, que mostrará un avance del film a las 17 horas de hoy en el Orfeó Reusenc.

   Los documentales, escondidos bajo el polvo en la Filmoteca Nacional de Madrid, eran todo un descubrimiento, una joya cinematográfica que el tiempo había colocado en la oscuridad de un cajón.

   Sin salida comercial

   Los cuatro reporteros pasaron dos años en Guinea. Las selvas, la lepra, los misioneros, los bailes, los días de caza, la explotación forestal... Todo era susceptible de un reportaje en aquel mundo indígena y desconocido. Llegaron incluso a padecer Le mal d'Afrique, síndrome que se sufre al pasar mucho tiempo en el continente negro y no querer volver al país de origen.

   Pero regresaron. Y de nuevo en una España que no tenía aún televisión. A Hernández y los suyos les fue muy difícil comercializar sus películas. «Se hizo una representación pública en el Palacio de la Música de Madrid. Pero tal vez ser los pioneros en esta materia fue su estigma», comenta el periodista Pere Ortín, que realizó este trabajo junto a Vic Pereiró.

   Estos reporteros siguieron realizando películas y documentales en España, sin olvidar los maravillosos momentos en Guinea. Esos años permanecían incorruptos en sus mentes. Sin embargo, las películas sí fueron olvidadas. En 1984, el director Hernández, cansado del cine, donó el material a la filmoteca y allí se quedó, hasta que un periodista las redescubrió y las analizó. Era Pere Ortín.

   Mbini, cazadores de imágenes es un homenaje a aquellos cuatro reporteros. Manuel Hernández relata en primera persona las aventuras, peripecias y anécdotas de sus 24 meses en Guinea. Además, el descubrimiento de 5.500 negativos fotográficos de los viajes han permitido también editar un libro, que podrá encontrase en las librerías -junto al dvd- a partir de la próxima semana".
 

   http://www.diaridetarragona.com/

 

Precisiones sobre los decretos del sida y otros

   Comentábamos ayer los decretos leídos por la radiotelevisión ecuatoguineana en la noche del miércoles y las dificultades que para cualquier ciudadano supone conocer el texto de una leyes "tomadas al oído".

   Empecemos por precisar el decreto sobre el sida: El gobierno ecuatoguineano justifica su publicación afirmando que considera alarmante la expansión de esta dolencia. Según el texto leído, la mayoría de las muertes producidas en el país en los tres últimos años se deben al VIH. Entre las muertes de mujeres, niños y adolescentes el porcentaje ocasionado por este enfermedad es, siempre según el decreto, del 75%.

   En la parte dispositiva, se afirma la intención de crear laboratorios capaces de realizar el test del VIH en todos los centros de salud del país. El test será gratuito y también será gratuito el tratamiento de todos los afectados, hasta ahora el gobierno pagaba el 80% del tratamiento y los afectados el 20% restante. Sólo las embarazadas y los menores de 15 años recibían los retrovirales de forma gratuita.

   Se crea el "carnet de indemne" que lo obtendrá quien se someta al test del sida y se verifique que no padece la enfermedad. El carnet habrá de renovarse cada seis meses. Se podrá exigir ese carnet para acceder a determinados servicios y a determinados puestos de la administración, aunque (?), se dice, padecer el sida no será elemento de exclusión.

   Los extranjeros deberán someterse al test de sida para obtener o renovar su residencia en el país.

   Todas estas precisiones no alteran el juicio que nos merece esta disposición en lo que hace a los derechos de los enfermos y al uso que la dictadura puede hacer de él como elemento de represión.

   Además del decreto sobre precios mínimos de los productos de primera necesidad, se leyó otro decreto sobre la expropiación de una serie de terrenos cercanos a la capital del país que se destinan "a la construcción de viviendas sociales". Se concede a los afectados (a los propietarios de estos terrenos) un periodo de 45 días para presentar las alegaciones que consideren oportunas contra el texto de este decreto, con posterioridad al cual, se decidirán y pagarán las indemnizaciones correspondientes.

   En realidad, la administración ecuatoguineana no tiene mucha costumbre de pagar tales indemnizaciones. Propietarios de terrenos expropiados en procesos similares, de hace tres o cuatro años, no han recibido todavía compensación alguna. La experiencia de algunos de estos propietarios es que si reclaman su derechos por la "vía administrativa" no reciben respuesta y para conseguir algo deben recurrir a la vía del soborno y del amiguismo.

   Hay una cierta expectación en este caso porque entre los afectados por las expropiaciones está el antiguo primer ministro Abía Biteo...

 

El programa "Vivencias"

   "Vivencias" es un programa diario, dedicado a "sucesos", que como sucede en otras muchas cadenas en otras partes del mundo, es uno de los más vistos de la Televisión Ecuatoguineana. Su presentador se llama Norberto Olinga, una persona formada en la UNGE.

   Una de las cosas más notables del programa es que se entrevista a los detenidos en las comisarías de Malabo. Cuando llegan los detenidos a esas dependencias, la policía llama a los responsables de "Vivencias" y los detenidos son forzados a responder ante las cámaras, en presencia de la policía, a las preguntas del presentador que, naturalmente, hacen referencia al "presunto" delito.

   Todo el mundo conoce (los responsable de "Vivencias" también) esa famosa frase de los policías (al menos en los países democráticos) en el momento de hacer una detención: "Queda usted detenido. Todo lo que diga a partir de ahora podrá ser utilizado en contra suya". Y es que los detenidos hasta que no son condenados por una sentencia firme son solamente "presuntos culpables", por más evidentes que sean los cargos que se presentan contra ellos y no están obligados a declarar ante el primero que se les presente y mucho menos en contra suya. En realidad, la decisión de hablar de su "presunto" delito ante las cámaras no puede ser tomada en su nombre por la policía y solo debería ser el resultado de la voluntad del propio interesado en el ejercicio de unos derechos que no pierde con la detención. 

   Nada de lo dicho puede ser una novedad para Norberto Olinga. Estamos seguros que corregirá esta situación y podrá ver como eso no afecta al éxito de su programa.

 

¿Sirven para otra cosa?

   La visita del dictador a Madrid proporcionó un día de gloria a esos círculos del exilio político ecuatoguineano que cultivan con mucho empeño la planta del victimismo, pero puso en cuestión algunos aspectos fundamentales de su teoría, a saber: todos los medios de comunicación y los políticos españoles son unos corruptos, vendidos a Obiang y por eso no hablan, ni se ocupan, de las maravillas que hacen los auténticos partidos de la oposición ecuatoguineana que,  como todo el mundo sabe, son ellos mismos. El que una buena parte de la clase política española manifestase su solidaridad con el pueblo ecuatoguineano, que la benevolencia de los medios de comunicación españoles les otorgase el papel de protagonistas por un día y, sobre todo, el que se demostrase que los lazos entre España y Guinea Ecuatorial tienen una densidad que no va más allá de las relaciones de los gobiernos del momento, debería haberles hecho pensar en lo inadecuado de sus métodos políticos. Porque los métodos políticos de todos estos grupos (abundantes en siglas, pero escasos en militantes, fuera y desde luego dentro de Guinea Ecuatorial) ha venido basándose en la difusión, a través de internet, de todo tipo de mentiras, insidias y calumnias contra aquellos que no coinciden con sus ideas o no están dispuestos a acompañarles en sus aventuras, advertidos por la interminable serie de fracasos que jalonan su historia política.

   No ha habido que esperar mucho tiempo para convencerse de que no están dispuestos a cambiar. Todas las páginas regentadas por miembros de esta "corriente política" (ecuatoguineanos y españoles) vuelven a estar llenas de las mismas mentiras, de los mismos insultos de siempre. Sin ninguna valoración autocrítica de su actividad política anterior, sin ningún proyecto relevante de futuro, siguen entregados a su labor preferida: ser oposición de la oposición democrática existente en el interior del país. Sumergidos hasta la coronilla en la cultura política del régimen que dicen combatir, están incapacitados para la discusión política y, como Macías, como Obiang, solo saben atacar, insultar, calumniar a todos aquellos que no se pliegan a sus proyectos. Unos proyectos raquíticos en lo político y creados mirándose, cada uno de ellos, su propio ombligo.

   Es cierto que están solos, que viven, políticamente, en el aislamiento y que no saben salir de él. Sin embargo, parecen encantados con esa situación.

   No creemos que sea para lamentarlo. Al menos nosotros no lo lamentamos.      

 

 

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