Hemos
publicado ya varios artículos en torno al libro
de Gustau Nerin, Blanco bueno busca negro
pobre con cuyas ideas estamos, en lo
fundamental, de acuerdo. Hoy aparece en El
País una nueva contribución a la polémica
suscitada por este libro y que parece resurgir
con su publicación en castellano, es un artículo
firmado por Lola Huete con el título "La
cooperación es una causa perdida" que no deja
lugar a dudas sobre la posición de su autora. El
texto completo es el que sigue: "Si por algunas
de las personas consultadas aquí fuera, el
antropólogo Gustau Nerín merece una buena
reprimenda. No por nada personal, no; solo por
el libro que acaba de publicar en castellano (ya
lo hizo en catalán en la primavera con gran
revuelo), Blanco bueno busca negro pobre
(Roca Editorial). El título ya dice mucho. Y su
contenido ha ofendido y dolido al gremio de las
ONG y la cooperación internacional, porque carga
contra su línea de flotación: la labor de muchos
durante mucho tiempo. "50 años después de su
inicio", escribe Nerín, "la cooperación al
desarrollo es una causa inútil, un fracaso".
En la
introducción señala: "El continente africano es
un inmenso cementerio plagado de proyectos
abandonados: hospitales que nunca llegaron a ser
inaugurados, letrinas, fuentes, pozos... Allí
todo el mundo sabe que las políticas de
cooperación no funcionan... Pero esto no llega a
Occidente, donde la acción humanitaria se
presenta como la solución a todos los problemas
africanos. En realidad, la mayoría de los
ciudadanos no sabe nada de lo que pasa en
África, y no lo sabe, básicamente, porque no le
importa demasiado". Y a lo largo y ancho de 219
páginas, ataca asuntos que hemos resumido en
seis (eficacia, objetivos, modelo, figura del
cooperante, campañas y complicidad con los
medios) y enviado a un organismo internacional,
Unicef, y a ocho personas de organizaciones no
gubernamentales para el desarrollo (ONGD) o con
experiencia de gestión y de campo para su
reflexión. Sus respuestas se resumen en estas
líneas y completas pueden ser consultadas en la
web de EL PAÍS.

Escena del
documental Sobre el mundo a cada rato
Argumentos propios de debate de barra de bar.
Así define Montse Santolino desde la Federación
catalana de ONGD, los del africanista Nerín
respecto a la cooperación. "Esta es tan inútil y
tan fracaso para el desarrollo global como el
propio capitalismo que la originó, ¿podemos
impugnarlo por eso? ¿Lo hace Nerín? ... Las
fuentes y los pozos son la anécdota de la
cooperación. Esta no es solo eso, y no la hacen
solo las ONG". Y la pone en contexto: "Desde el
presidente Truman, que se inventó lo del
subdesarrollo en su discurso de investidura, los
gobiernos han instrumentalizado el sistema de
ayuda. En él también entraron las ONG, muchas y
distintas, que han ido modificando sus roles y
puntos de vista. Como ocurre en todo sector,
algunas prefieren hacer de tontas útiles, otras
cambiar las cosas desde dentro, y otras son
críticas y lo cuestionan".
Para
Josep Giralt, antaño en Ayuda en Acción y hoy en
la Fundación Vicente Ferrer, ninguna causa que
busque mejorar las condiciones de vida de las
personas es inútil. "El enfoque caritativo
asistencial al que se refiere Nerín surgió en
los años cuarenta y cincuenta, y efectivamente
no funcionaba, pero los modelos han ido
evolucionando y ahora cohabitan con otros
basados en la justicia social y el respeto, la
protección y la promoción de los derechos
humanos. Hoy las personas son el centro de toda
acción a través de procesos participativos y del
fortalecimiento de la sociedad civil".
Las
ONG, dice el presidente de Médicos del Mundo,
Álvaro González, aportan soluciones concretas a
un nivel local que pueden ampliarse en el ámbito
regional o estatal de los países en desarrollo,
aunque para ello hacen falta muchos más recursos
de los que cuenta una ONG. "De ahí a hablar del
fracaso de la Cooperación al Desarrollo (así de
forma genérica) hay mucha diferencia. Esta no
funciona, en los casos que no, porque choca con
otras políticas de los Estados en los que se
aplican intereses comerciales, políticos,
energéticos... que lo impiden". "Las ONGD tienen
un rol residual, son, sin duda, pieza importante
de la cadena, la pieza que coloca la sociedad
civil para contrarrestar esas reglas injustas
que mantienen la pobreza. Incluso si hablamos
del llamado sistema de cooperación, las ONG son
un elemento más dentro de un contexto en el que
intervienen distintos actores. El mismo Nerín
así lo reconoce cuando afirma que las ONG
españolas solo controlan un 10% del presupuesto
destinado a tal fin; la mayoría queda en manos
de Gobiernos e instituciones internacionales",
remata Yolanda Polo de Coordinadora de ONGD.
En
Blanco bueno busca negro pobre, se discute
la eficacia y objetivos de la cooperación al
desarrollo (COD): "Esta se ha convertido en
icono incuestionable, pero... no hay ningún país
que se haya desarrollado gracias a ella. Lo que
se necesita son medidas y acciones políticas que
las mismas ONG no parecen dispuestas a exigir,
prefieren mantenerse neutrales".
Cuestiona el modelo actual: "Refuerza el
sentimiento de superioridad del Norte, pero
también el de inferioridad del Sur: el europeo
da; el africano solo recibe". Arremete contra la
figura del cooperante ("Vivir como un blanco en
un país de negros", titula uno de los capítulos)
y las campañas para captar fondos: "Mensajes con
imágenes patéticas, los africanos siempre
víctimas; publicidad engañosa". Y para el
antropólogo catalán el de la cooperación es un
show mantenido con la complicidad de los
medios: "Las ONG los usan para hacerse
propaganda...".
Torpedos en mal momento para un sector con 3.000
organizaciones en España: crisis global,
recortes generalizados, imposible siquiera
contar con mantener presupuestos y personal, y
por lo tanto, objetivos, y aún menos soñar con
ese 0,7% del PIB que los Estados prometieron
aportar para el desarrollo de los más
desfavorecidos. El libro es tan demoledor que,
opinan algunos, no debería merecer siquiera
estas líneas. "Estamos prestándole una atención
que no reciben los últimos recortes en
Cooperación de Cataluña (descenso del 55%),
Galicia (40% y eliminación de las partidas para
ayuda humanitaria), Canarias (descenso del 37%)
o Navarra (recorte de un millón de euros). Lejos
queda ya cuando el Ayuntamiento de Madrid
eliminó el año pasado los fondos destinados a
COD", apunta González.
Unicef, que es agencia de la ONU, da cifras de
avances y sale al paso de Nerín: "La COD no es
una causa perdida. Unida a la voluntad de
Gobiernos y otros aliados bienintencionados, ha
salvado las vidas de millones de personas. El
autor dice que el trabajo en desarrollo ha
transformado a la gente de África en pasivos
perceptores de caridad. Vamos a dejar a la gente
de África que responda en su propio nombre. A la
afirmación de que no hay país en África que haya
cambiado gracias al desarrollo, no es verdad.
Hay varios que atraviesan un profundo cambio.
Ghana es uno de los que están en el camino de
alcanzar el Objetivo de Desarrollo del Milenio
1, que apunta a erradicar pobreza y hambre para
2015. Aún así, todas las críticas son bien
recibidas y también las propuestas para
mejorar".
Pero
propuestas Nerín no hace. "Es que solo hay una:
soluciones políticas", dice desde Bata (Guinea
Ecuatorial), desde donde va y viene desde hace
dos décadas. Asegura que, habiendo sido
consultor como ha sido de la Agencia Española de
Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID),
la Generalitat de Cataluña o el Ayuntamiento de
Barcelona, ya había realizado estudios
científicos con mucha cifra y propuesta y poca
repercusión para el Centro de Estudios Africanos
y ahora quería "un libro más divulgativo".
Tanto, que irresponsable le ha salido, opinan
unos; sin fuentes, referencias, con ambigüedad y
muchas contradicciones, otros. "El autor tiene
un desconocimiento notable de las políticas de
desarrollo y del funcionamiento de las ONG y
otros organismos de la cooperación (tampoco dice
nada de África y de su política que no podamos
leer en Mundo Negro). El hecho de vivir
en Bata no garantiza nada, porque eso es tanto
como pontificar sobre las complejidades de la UE
desde un apartamento en Móstoles", afirma
Gustavo Fanjul, ex de Oxfam y autor del blog
3.500 millones en EL PAÍS. "No hace falta
dar la vuelta al mundo para saber que los
recursos públicos (propios o donados) son
infinitamente más eficaces en un contexto
institucional y legal sólido. La corrupción o
mal gobierno no son inventos de la ayuda. Y este
libro en ocasiones es insultante. Sugerir que
los técnicos de captación de las ONG se frotan
las manos cada vez que se produce una catástrofe
(pág. 31) es simplemente miserable", denuncia.
De acuerdo con Nerín está Chema Caballero, ex
sacerdote javeriano, un cuarto de siglo en
Sierra Leona, en lo relacionado con la ayuda
internacional en mayúsculas, que se ha
convertido, dice, en un medio más de Occidente
para controlar y acceder a materias primas. "No
hay más que ver los países que se eligen como
prioritarios en cooperación. En el caso de
España no son los más necesitados, sino aquellos
donde operan empresas españolas y es necesaria
una actuación policial para frenar la llegada de
inmigrantes subsaharianos a la península".
Les
duele, y rechazan la acusación de neutralidad
política (algo que sí mantienen Unicef y ONG
asistenciales como Cruz Roja o Médicos Sin
Fronteras): "Forma parte de nuestro quehacer
diario. Prueba de ello es que algunas ONG han
sido expulsadas de países por denunciar
violaciones de derechos" (Polo). Otros ejemplos,
cita: campañas exitosas sobre el control de
armas, la Tasa Tobin, la especulación
alimentaria o el acaparamiento de tierras.
"Llevamos años denunciando la incoherencia de
políticas de subvenciones agrícolas, aranceles
comerciales, ayudas a la exportación... Años
lanzándole al sistema sus propias
contradicciones", dice González en Médicos del
Mundo.
"Esos
héroes modernos", ironiza Nerín sobre los
cooperantes. Y esto ha gustado menos aún que los
chistes sobre pozos y fuentes. "No son santos
laicos, ni mercenarios. Pero afirmar que ganan
10.000 dólares [7.400 euros] al mes... es falso
e irresponsable", opina. Mucho más tratándose de
personas que ponen, muchas veces, en peligro sus
vidas. "Los expatriados son pocos y cada vez
menos. Las ONG que trabajan bien lo hacen con
locales. Sin negar que pueda haber gente
impresentable, Nerín es injusto al no distinguir
entre cooperantes (blancos) de organismos
oficiales internacionales y cooperantes
(blancos) de ONG", opina Santolino. Solo en
condiciones laborales, la diferencia entre ellos
es un mundo. "He conocido a muchos que no
responden a lo que se describe en ese libro",
afirma Caballero. Nerín asegura que no pretende
criticarlos y que algunos han colaborado en la
redacción de su obra desde Camerún o Zanzíbar.
Pero preguntado, no identifica a nadie. "No
quise personalizar, sino plantear problemas
generales, qué persigue la COD y qué es el
desarrollo mismo". Para Save The Children, la
seguridad de su personal es fundamental, eso
supone, por ejemplo, que deban vivir en barrios
determinados, que se respeten los derechos
laborales del país de origen. Y existe un
estatuto del cooperante que las ONG deben
cumplir.
Respecto a imágenes, campañas y transparencia,
en las ONG Plan o Save the Children se suman a
las opiniones de la Coordinadora y a lo que
indica su Código de Conducta con pautas de
comunicación y uso de imágenes. "Nos esforzamos
por presentar a las personas con dignidad,
evitando imágenes catastrofistas, idílicas o
discriminatorias". "Desde las ONG se envía a los
donantes y en las memorias anuales el uso exacto
de los fondos y qué proyectos concretos han
financiado. Nuestros informes de campañas
recogen la medición de impacto de las acciones.
No hablamos de una África pasiva y menos aún de
que el africano sea incapaz de desarrollarse por
sí mismo". Y acerca de los medios aseguran que
es tema permanente de reflexión interna. Existe,
aseguran, un imaginario sobre la cooperación que
está a años luz de las prácticas reales del
trabajo. En Plan concluyen: "Los ciudadanos
exigen a los medios que informen y que aporten
su parte en la difusión de temas de derechos. Si
no lo hicieran les criticaríamos por lo
contrario".
¿Es eficaz la
ayuda internacional?
- Las
ONG se indignan con la mención
siquiera de que la cooperación al
desarrollo sea ineficaz. Unicef
apunta: "Hay datos sobre su eficacia
que no son fruto de la casualidad
(de hecho, con la población mundial
creciendo, si se queda en manos de
la casualidad, ¿cuál habría sido la
evolución?) sino del trabajo común
entre Gobiernos de países en
desarrollo, de países
industrializados, ONU, ONG,
comunidades, aldeas, pueblos y
habitantes", dicen en Unicef. Y
enumeran: En 1990, perdieron la vida
por causas evitables más de 12
millones de niños menores de cinco
años. En 2010, 7,6. El número de
niños que no pudieron empezar la
escuela pasó de más de 100 millones
en 2002 a 67 en 2010. Más de 1.600
millones de personas obtuvieron
acceso a agua potable de 1990 a
2006. Más de 6.000 comunidades
africanas abandonaron la práctica de
la mutilación genital femenina en 12
países en los últimos 3 años. Y las
campañas de vacunación consiguen que
millones de niños sobrevivan a
enfermedades como el sarampión. Se
han reducido un 74% las muertes
desde 2000.
- "La
cooperación ha sido determinante
para sostener servicios sociales
básicos en buena parte del
continente africano (ver los
ejemplos de Mozambique, Burundi o
Tanzania), por no hablar de reducir
el impacto de las crisis
humanitarias" (Gonzalo Fanjul). -
"Hay un progresivo avance
comprobable en educación primaria
universal (alcanzada en Burundi,
Tanzania, Ruanda, Togo, Benín),
reducción de muerte por malaria (un
20%). Reducción de infección por
VIH-sida en un 21% y de muerte por
VIH-sida en un 19%. La estrategia
para combatir la tuberculosis ha
salvado seis millones de vidas",
dice Plan.
- "En
los últimos 10 años hemos visto
progresos en el bienestar de los
niños y niñas en muchos países de la
región. En Angola, Cabo Verde,
República Democrática del Congo,
Níger y Sudáfrica entre 2005 y 2008
se ha elevado la cobertura de
vacunas entre un 40% y un 75%. De la
misma forma países como Liberia,
Níger y Sierra Leona han conseguido
reducir sus elevadas tasas de
mortalidad infantil", según Save the
Children.
- "Al
año, más de 100 millones de personas
se empobrecen por los gastos
sanitarios. En los últimos años, la
idea de introducir mecanismos de
protección sanitaria ha ido ganando
posiciones en países de ingresos
bajos. Desde 2005, Níger ha
introducido medidas para eximir del
pago a embarazadas y menores de 5
años con exitosos efectos: el 85% de
las embarazadas ya disfrutan de un
seguimiento frente al 40% en 2005",
dicen en Médicos del Mundo.
Algunos libros
-
La carga del hombre blanco, Bill
Easterly. Hace una valoración muy
negativa de la ayuda y asegura que
formenta la dependencia.
-
Ayuda muerta. Por qué la ayuda no
funciona..., de Dambisa Moyo, un
clásico de referencia en el análisis
de la materia.
-
Los hombres leopardo se están
extinguiendo, Chema Caballero,
2011: "La salvación de África no
vendrá ni de expertos ni de ONG,
sino de los propios africanos".
-
Anticooperación, David Llistar
(2009) y La ayuda del siglo
XXI. Informe Oxfam 2010.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/cooperacion/causa/perdida/elpepusoc/20111122elpepisoc_1/Tes