HOJAS INFORMATIVAS
22
de noviembre de 2000
INFORME
SOBRE LA SITUACIÓN DE LOS PRESOS EN LA CÁRCEL DE EVINAYONG
En
los primeros días de marzo, cuarenta y un presos políticos
implicados todos ellos en el "proceso contra los
bubis" que había tenido lugar en Malabo en junio de 1998
fueron trasladados desde el penal de Black Beach, en la
capital del país, a la prisión de Evinayong en el centro de
la región continental de Río Muni. Desde entonces las
noticias sobre su situación han sido escasas; el gobierno ha
puesto dificultades, además, a la presencia de observadores
internacionales como el Representante para Guinea de la
Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas, señor
Gallón Giraldo.
El
gobierno informó con retraso y sin dar detalles de los
motivos del traslado. Declaraciones indirectas de algunos
dirigentes lo atribuyeron a razones de seguridad (temían una
supuesta invasión desde el exterior que liberase a los
prisioneros). Ni entonces ni en los meses posteriores ha
habido datos que confirmasen estos temores.
Tampoco
están claros los criterios por los que se seleccionó a estos
cuarenta y un detenidos, aunque cabe suponer que fuese por su
"peligrosidad". Entre ellos están algunos (no
todos) de los condenados a muerte y posteriormente indultados,
condenados a treinta años de cárcel (como el padre Eduardo
Losoa) y condenados a penas menores de hasta cinco años. Se
incluía a una sola mujer, Milagrosa Cheba.
A
lo largo del mes de septiembre hemos entrevistado, para
redactar el presente informe, a un grupo de mujeres (esposas,
hermanas, parientes siempre de los presos) que han viajado
desde la isla de Bioko hasta Evinayong. Naturalmente no hemos
podido visitar a los presos dentro del penal de Evinayong.
El
viaje de cualquiera de los parientes ha de iniciarse con el
vuelo Malabo-Bata. Desde Bata a Evinayong (en torno a ciento
sesenta kilómetros por una carretera en pésimo estado)
pueden ir en cualquiera de los múltiples vehículos que hacen
el recorrido. Han de pasar las dos barreras de control, una
situada a unos veinte kilómetros de Bata y otra en Niefang
después del río Wele, en las que, como el resto de los
guineanos, han de presentar sus documentos de identidad.
La
cárcel (una antigua cárcel colonial) está a unos diez
minutos a pie desde la ciudad. Los muros del edificio dan
impresión de solidez. No dispone de luz eléctrica, ni de
agua corriente. En el patio hay un pozo de agua no potable que
los detenidos utilizan para su propia higiene, para lavar la
ropa y otros usos. El agua potable hay que ir a buscarla a kilómetro
y medio de distancia.
Cuando
llegaron los cuarenta y un detenidos tuvieron que desboscar
los alrededores que estaban ocupados por la maleza. Las
ventanas disponían de rejas, pero el agua de la lluvia
entraba por ellas y por algunos huecos del tejado. Los presos
confeccionaron "nipas" (un tipo de esteras tejidas
con tiras que se obtienen de las hojas alargadas del árbol
del bambú) con las que cerraron esos huecos.
En
la actualidad no está limitado el número de visitas que
puede recibir cada uno de los detenidos, ni tampoco el número
de cartas. Las cartas son leídas por los carceleros, tanto
las que reciben los presos como las que escriben. Las
comunicaciones pueden hacerse en lengua bubi sin ninguna
limitación. El dinero y los víveres han de entregarse
también a los carceleros que, actualmente, los pasan sin
problemas a sus destinatarios. Los presos hacen "trabajos
voluntarios"; además de los descritos anteriormente,
están construyendo "pozos negros" para las letrinas
del campamento militar situado en las proximidades; a finales
de septiembre habían hecho unos quince.
Pueden
salir al patio e incluso fuera del edificio para buscar agua o
para ir a la ciudad. Es en Evinayong donde mantienen
relaciones con sus esposas o con otras mujeres. Las puertas de
la cárcel se cierran a las seis de la tarde.
En
el edificio no hay botiquín ni servicios médicos. Los
internos han de ir al Hospital General de Evinayong, a más de
un kilómetro de distancia, donde son atendidos por médicos
cubanos. Las medicaciones que se les prescriben son gratuitas.
No
hay celdas individuales, duermen todos en una nave corrida,
sin distinción de sexos. A la entrada de la nave hay una
ducha y un WC. Desde que son atendidos por monjas carmelitas
(desde finales de junio) todos ellos tienen colchonetas e
incluso 3 ó 4 tienen camas.
Pueden
recibir periódicos y libros y no hay limitación para la
tenencia y uso de aparatos de radio. "Viven todo lo que
pasa en el país". Hay diez o doce aparatos de radio en
la nave.
También
desde finales de junio, fecha en la que se cambió al
administrador de la cárcel y llegaron las monjas, se han
suprimido los malos tratos y las amenazas. En el periodo
anterior (marzo a junio) era habitual, además, que los
carceleros se quedasen con el dinero o los víveres destinados
a los internos. La nueva dirección ha cambiado los modos
aunque en bastantes situaciones la intensidad del cambio pueda
medirse por la cuantía de las "gratificaciones
económicas" que se les ofrecen.
Según
el testimonio de las familiares de los presos las monjas que
atienden la prisión son españolas y viajan en land-rovers
rotulados con las siglas de la FERS (Federación Española de
Religiosos de la Sanidad). Destinan cada semana a la
alimentación de los internos uno o dos sacos de arroz, una
caja de pescado, una caja de judías blancas y les
proporcionan gratuitamente las medicinas habituales (las que
no necesitan de prescripción por parte de los médicos).
Siempre según las mismas fuentes "no pueden darles
dinero, aunque sea para los gastos mínímos: tabaco, alguna
cerveza..."
En
las últimas semanas sólo Milagrosa Cheba ha necesitado
atención hospitalaria.
La
actitud de los prisioneros es de colaboración, "hacen
todo lo que les mandan" y están a la espera de un
próximo indulto, que creían podría llegar el pasado doce de
octubre.
Están
organizados en grupos que se reparten las labores internas de
limpieza, comidas etc. y que comparten los víveres que
reciben.
Cultivan
lechugas, caña, maíz etc., y tienen unas trampas que colocan
para cazar en un barranco cercano.
El
coste del viaje de ida y vuelta de un familiar, de una semana
de duración (3-4 días de estancia en Evinayong) puede llegar
a los 210.000 francos CFA (50.000 ptas.). De ellas
corresponderían unos 60.000 francos (15.000 pesetas) al
transporte, incluyendo los 36.000 del billete Malabo-Bata.
Para hospedaje se destinarían 100.000 francos CFA y para
comida otros 50.000. Naturalmente algunos de estos capítulos
pueden reducirse de forma importante hospedándose en casas de
amigos.
Es
difícil calcular los ingresos normales de una familia en
Guinea y por tanto en qué medida pueden influir estos gastos,
a los que habría que añadir el dinero y los víveres que se
envían al interno, en su economía. Como referencias pueden
utilizarse las magnitudes siguientes: el salario mínimo en
Guinea es de 30.000 francos CFA mensuales (7.500 pesetas); el
salario mínimo de los funcionarios civiles es de 35.000
francos CFA mensuales, el de los militares es de 50.000. El
Informe sobre Desarrollo Humano, editado por el PNUD en 1998,
habla de "salario medio estimado" de 140
dólares/año, aunque "una parte de los asalariados deben
trabajar en más de una actividad".
1
de noviembre 2000
U
L T I M A H O R A
Con
fecha de hoy, día 22 de noviembre, nos llegan noticias sobre
la situación de los presos en la cárcel de Evinayong que
modifican sustancialmente el informe anterior.
Los
últimos familiares que han viajado a Río Muni informan que
ha vuelto a cambiar el responsable de la cárcel y con él, el
régimen al que se ven sometidos los presos:
Ya
no pueden salir mas que si van a trabajar
("voluntariamente") a unas obras cercanas al
edificio carcelario.
Se
ha limitado drásticamente el número de visitas.
Las
monjas han sido obligadas a dejar la atención de los
detenidos. Un grupo de ellas se ha trasladado a Bata y otro a
Malabo. Las condiciones sanitarias y de alimentación de los
presos han vuelto a empeorar.
Los
rumores en el penal de Black Beach hablan de un nuevo
traslado de prisioneros bubis a Río Muni. No se sabe si irán
a Bata o a Evinayong. El número de prisioneros bubis en Black
Beach es poco superior a los treinta, todos ellos fueron,
al igual que los cuarenta y uno trasladados a Evinayong,
condenados en un juicio sin garantías en los meses de mayo y
junio de 1998.
22
de noviembre 2000
Asociación
Valenciana de Africanistas.
Plataforma
de Apoyo al Pueblo Bubi de Calalunya.
Plataforma
por la Paz y los Derechos Humanos en Guinea.
Asociación
de Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial (ASODEGUE)
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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