El régimen
asegura que la reforma constitucional ha sido aprobada con
el 97,7 por ciento de los votos
MADRID, 18 (EUROPA PRESS)-
El Gobierno de Guinea Ecuatorial ha
asegurado oficialmente que el 97,7 por ciento de los
electores votaron a favor de la reforma constitucional en el
referéndum celebrado el pasado domingo y que la
participación en la consulta fue del 91 por ciento.
Los datos fueron anunciados
públicamente por el ministro del Interior y presidente de la
Junta Electoral Nacional, Clemente Engonga Nguema Onguene,
el pasado miércoles por la noche, pero la Oficina de
Información del Gobierno no ha dado cuenta de ellos hasta
este viernes por la mañana a través de su página de
Internet.
Según el ministro, de un total de
331.982 inscritos, votaron a favor 295.780 y lo hicieron en
contra 6.858. Aparte, hubo 1.247 votos nulos y 845 votos en
blanco. El porcentaje de participación fue del 91 por
ciento, añadió. "La reforma constitucional es ya un hecho
aprobado democráticamente por la gran mayoría de la
población de Guinea Ecuatorial", afirmó la página web
oficial.
Las cifras oficiales definitivas
muestran una extraña falta de correspondencia con las que
había anunciado el propio Clemente Engonga el pasado lunes,
un día después del referéndum.
En aquella rueda de prensa, citada
por la Oficina de Información del Gobierno, el ministro
aseguró que, con "los datos escrutados correspondientes al
60 por ciento", el 'Sí' había reunido 230.930 votos (además
de 2.236 del exterior) y el 'No', 2.236 (36 en el
extranjero). Cotejando aquellos datos con las cifras
definitivas del pasado miércoles, las del lunes (238.136
votos) supondrían un 78 por ciento del total de los votos
válidos (302.638), 18 puntos por encima de las anunciadas
oficialmente por el ministro.
CPDS
La principal formación opositora
legal, Convergencia para la Democracia Social (CPDS), ha
rechazado "de plano" los resultados del referéndum
constitucional "porque no se corresponden con la voluntad
del pueblo realmente expresada en las urnas".
En un comunicado, la formación del
diputado Plácido Micó ha denunciado que el proceso de
reforma constitucional ha estado "perversamente viciado
desde el inicio" y ha asegurado que los resultados "no
obedecen a la realidad, sino al plan inicialmente
establecido" por el presidente, Teodoro Obiang Nguema, para
imponer una reforma constitucional "sin más objetivo" que la
consagración de su "absolutismo".
Tanto CPDS como la otra gran
formación opositora legal, Unión Popular (UP), han asegurado
a lo largo de esta semana que la abstención ha sido
"mayoritaria" --CPDS habla de una participación inferior al
cincuenta por ciento-- y que la consulta fue un "pucherazo"
caracterizado por "la intimidación y la represión" y por sus
numerosas irregularidades.
Por su parte, las prestigiosas
organizaciones no gubernamentales EG Justice y Human Rights
Watch (HRW) han denunciado que el referéndum de reforma
constitucional se caracterizó por "el fraude durante las
votaciones, el acoso a los partidarios de la oposición y la
intimidación a los votantes".
Entre las irregularidades denunciadas
por las dos organizaciones y por la oposición, figuran la
presencia de agentes de seguridad armados dentro de los
colegios electorales, las amenazas contra los miembros de la
oposición que intentaban supervisar las votaciones y la
imposición del llamado "voto público", un procedimiento que
obliga a los votantes a exhibir públicamente las papeletas
antes de introducirlas en las urnas.
Las mismas fuentes han denunciado
irregularidades en el censo, que se habría cerrado con
retraso y se habría basado directamente en las listas de las
elecciones de 2009 (hasta el ounto de que en algunas mesas
"aparecían nombres de personas fallecidas", según UP), y la
falta de un número mínimo de observadores internacionales.
Según EG Justice y HRW, el Gobierno
esperó hasta tres días antes de la votación para anunciar
que se permitiría la presencia de observadores
internacionales y, por ello, solo hubo "un reducido número
de supervisores vinculados a algunas de las pocas Embajadas
presentes en el país", entre ellas la española.
Asimismo, EG Justice y HRW
advirtieron de que el hecho de que la Junta Electoral
Nacional estuviese presidida por el ministro del Interior
socava la independencia del "organismo encargado de
supervisar la votación y el escrutinio".