HOJAS INFORMATIVAS
17
de noviembre de 2000
C
O M U N I C A D O
ANTE
LA VISITA DEL REPRESENTANTE ESPECIAL PARA GUINEA DE LA COMISIÓN
DE DERECHOS HUMANOS DE NACIONES UNIDAS
El
próximo lunes, día 20, llegará a Madrid el señor Gallón
Giraldo Representante Especial para Guinea de la Comisión de
Derechos Humanos de Naciones Unidas. El señor Gallón Giraldo
intentará recabar de las organizaciones del exilio guineano y
las de solidaridad información sobre la situación de los
derechos humanos en Guinea, vistas las dificultades que para
su presencia en el interior del país le ha planteado la
administración guineana.
Ante
esta situación la Plataforma para la Paz y los Derechos
Humanos en Guinea Ecuatorial (PDHGE) y la Asociación para la
Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial (ASODEGUE)
quieren poner de manifiesto lo siguiente:
-El
número de presos políticos en Guinea se sitúa en torno a
los ochenta (sobre una población total del país de 400.000
personas).
-Cinco
están en la "zona reservada" del penal de Black
Beach. Han sido objeto de torturas pero no existe cargo
alguno contra ellos. Cuatro (Gabriel Nse Mañana, Ruben Fima,
Romualdo Ndong y Manuel Seme Nze) permanecen en estas
dependencias desde finales del mes de mayo. El último en
llegar ha sido Jesús Miguel Ondó, ciudadano español de
origen guineano, detenido el 22 de agosto pasado, también
torturado y sin cargos.
En
estas mismas dependencias permaneció más de sesenta días el
ciudadano español Augusto Mba Sa.Oyana (del 17 de junio al 19
de agosto), hasta que consiguió fugarse del penal y llegar a
la embajada española en Malabo. Mba Sa.Oyana fue también
torturado.
El
régimen carcelario de los prisioneros de esta zona carece de
cualquier regulación legal y depende de la mera voluntad de
los altos cargos de la Seguridad guineana. En estos casos de
la voluntad de Manuel Nguema Mba y Julián Ondo Ncumu.
En
las restantes instalaciones de Black Beach permanecen
unos treinta prisioneros más, todos ellos bubis. Son una
parte de los condenados en el juicio de mayo de 1998. Este
juicio fue considerado "sin garantías" por
observadores de, entre otros, Amnistía Internacional. Todos
los acusados en aquel proceso fueron objeto de torturas
durante la instrucción del sumario que en algún caso
tuvieron una extraordinaria gravedad. Los que continúan en Black
Beach se ven obligados a realizar trabajos públicos y
otras labores en las viviendas y propiedades de altos cargos
del régimen guineano. (Jesús Miguel Ondó, citado antes,
realiza también este tipo de tareas)
El
penal de Black Beach carece, además, de condiciones de
habitabilidad según informes de Relatores anteriores de
Naciones Unidas y del propio Gallón Giraldo. Está situado en
la "zona presidencial" de Malabo, la capital del
país.
-El
resto de los presos bubis condenados en junio de 1998 (otros
cuarenta y uno) fueron trasladados en marzo de este año a la
antigua cárcel colonial de Evinayong en el centro de la
región continental, a varios cientos de kilómetros de su
residencia habitual. Aunque las autoridades justificaron el
traslado aduciendo razones de seguridad (un grupo armado
procedente del exterior intentaría liberarlos) no han podido
aportar ni una sola prueba en este sentido.
Aprovechando
la presencia en Madrid del señor Gallón Giraldo le
solicitamos que traslade a la Comisión de Derechos Humanos de
Naciones Unidas y al gobierno guineano las reivindicaciones
siguientes:
1)
El penal de Black Beach, uno de los símbolos más evidentes
de la represión padecida por el pueblo guineano a lo largo de
las dos dictaduras y uno de los penales más despiadados del
continente africano, debe ser clausurado.
Los
presos sin cargos deben ser puestos inmediatamente en
libertad.
2)
Los cuarenta y un detenidos de Evinayong deberían ser
devueltos a la isla de Bioko, garantizándose que no sean
internados de nuevo en Black Beach.
El
gobierno guineano debería contribuir a crear un ambiente de
reconciliación entre las distintas comunidades guineanas con
medidas de gracia hacia los prisioneros bubis, los que están
en Black Beach y los que están en Evinayong.
3)
Las condiciones de los presos en las cárceles guineanas
deberían garantizarse poniendo a estas instituciones bajo el
control de las autoridades judiciales y por medio de la
aprobación y el posterior cumplimiento de unas leyes que
contemplasen el respeto a los derechos de los detenidos.
Con
independencia de estas reivindicaciones relacionadas con los
presos, las dos organizaciones queremos denunciar la
pervivencia del régimen de intimidación por parte de las
autoridades del país sobre la inmensa mayoría de la
población; las restricciones al ejercicio de las libertades
de reunión, expresión y asociación; el deterioro o la
precariedad de servicios básicos como son la sanidad o la
enseñanza; la ignorancia y el desprecio por las necesidades
de los sectores más desfavorecidos de la sociedad guineana,
que superan con creces el cincuenta por ciento de la
población. Estos hechos contrastan con la insultante riqueza
de pequeñas minorías relacionadas con el poder político y
con la explotación de los recursos naturales del país (en
especial del petróleo).
La
democracia, el respeto a los derechos de los pueblos que
integran Guinea, la reconciliación nacional y la paz siguen
siendo aspiraciones básicas de la mayoría de los guineanos.
Plataforma
por la Paz y los Derechos Humanos en Guinea Ecuatorial (PDGH)
Asociación
para la Solidaridad Democrática con Guinea Ecuatorial (ASODEGUE)
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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