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SUMARIO
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Acuerdo
de Cooperación España-Guinea Ecuatorial (IX Comisión
Mixta - Hispano-Guineoecuatoriana):
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Acta
de la IX Comisión Mixta.
- Declaración del Presidente de la Delegación Española.
- Anexo VI: Programa de Cooperación para el trienio
2000-2002.
-
Guinea
Ecuatorial: El espacio humanitario imposible (Médicos sin
Fronteras)
-
Mensaje
de Fin de Año de Teodoro Obiang Ngema.
De
la redacción:
Los
números "extras" de NGE tienen habitualmente
carácter monográfico y se intenta desde ellos suscitar
polémica en torno a algunos de los temas relevantes de la
actualidad guineana.
En
esta oportunidad, los dos primeros documentos desarrollan
puntos de vista contrapuestos en torno a un mismo tema, las
políticas de cooperación en Guinea Ecuatorial.
La
administración española, tras hacer un misterio durante
tres meses de algunas de las partes de lo firmado en
Malabo el 26 de octubre último, ha acabado por difundir
en su totalidad los textos de ese acuerdo al que
oficialmente denomina IX Comisión Mista Hispano-Guineoecuatoriana.
Hemos seleccionado de entre ellos los que creemos más
significativos para caracterizar la posición oficial española.
¿Qué
cabe decir de ese acuerdo? En primer lugar que, como ya se
había denunciado, no incluye cláusula alguna de
condicionalidad democrática. Es decir en ningún momento
se supedita el desarrollo de los programas de cooperación
a que el gobierno guineano ponga en marcha medidas
sinceramente democratizadoras. Unas pocas frases en la
declaración oficial del presidente de la delegación española
indican con pocas dudas el tono vergonzante con el que
estos principios han sido defendidos en la negociación
por los representantes de la cooperación española.
Nos
resulta muy difícil, por otra parte, tomarse en serio la
retahila enorme de proyectos que se incluyen en el Anexo
titulado Programas de cooperación para el trienio
2000-2002, en el que se nos dice que, junto con los
programas actuales, la cooperación española va a
intervenir en proyectos tan preocupantes como la reforma
penintenciaria y el asesoramiento a los parlamentarios
guineanos (todos ello del PDGE); tan dispares como la
formación de policías de tráfico o policías nacionales
y el apoyo al desarrollo turístico; la rehabilitación de
fuentes públicas en siete municipios todos ellos de Río
Muni y gobernados por el PDGE y la consolidación de una
supuesta oficina de Derechos Humanos; la codificación
legislativa y el apoyo a la planificación urbana en
Malabo y Bata; el apoyo a la Universidad Nacional de
Guinea Ecuatorial (UNGE) y la formación de funcionarios
de diversos ministerios…
Si
la simple lectura de los títulos ya induce al
desconcierto, cuando se sabe que para todos los programas
nuevos se destinan poco más de 50 millones al año, nos
reconocemos sumidos en la perplejidad. ¿Es este el tipo
de cooperación que necesita un país que dispone de
ingresos millonarios procedentes del petróleo?
Lo
más grave, sin embargo, son las bases ideológicas en las
que pretende basarse la administración española a la
hora de elaborar, o asumir, estos acuerdos de cooperación.
Las autoridades del Ministerio de Asuntos Exteriores
pretenden argumentar su posición caracterizando la
situación guineana como un fenómeno de atraso. El
régimen guineano haría las cosas mal (es decir, oprime y
explota a sus ciudadanos) por ignorancia, como un vestigio
del pasado, y si se les da formación las cosas
mejoraran… Nada más lejos de la realidad. Ninguna de
las manifestaciones de la tiranía que desde hace más de
cuarenta años actúa contra el pueblo guineano puede
explicarse por las culturas o los modos de hacer
tradicionales del país. Las bases de sus comportamientos
hay que buscarlas, sin embargo, en la realidad colonial,
en algunas de las consecuencias de los régimenes de
partido único, en los modelos de consumo copiados de
otras latitudes… Régimenes dictatoriales como el de
Obiang son productos modernos, creados de manera
consciente en su propio beneficio y a sabiendas de los
enormes sufrimientos que provocan en la gran mayoría de
sus conciudadanos.
Ésta
misma actitud paternalista quiere presentarse desde el
Palacio de Santa Cruz como justificación para prescindir
de la existencia de enfrentamientos políticos en Guinea y
plantear como "natural" la cooperación con las
únicas instituciones existentes, las de la dictadura. A
la hora de la verdad, los sujetos de cualquier
transformación política en Guinea siguen siendo, para
las autoridades españolas, Obiang y su entorno.
Lamentamos
no encontrar en los textos de IX Comisión ningún
reconocimiento (aunque sea implícito) de la necesidad de
fortalecer la cohesión de la sociedad civil guineana, a
reforzar los mecanismos de defensa con los que,
lentamente, se ha ido dotando en los últimos años… El
destinatario de estos planes no es, con toda claridad, el
pueblo de Guinea Ecuatorial.
Médicos
sin Fronteras, por su parte, explican de manera sencilla
su experiencia guineana, muy lejos de los entusiasmos
oficiales… Las autoridades del país aparecen como el
principal obstáculo para la cooperación. Su codicia y la
voluntad de mantener a la mayoría de la población en
condiciones extremadamente precarias aparecen en la base
de ese imposible humanitario con el que titulan su
documento.
Por
último, el mensaje de fin de año de Obiang, que podría
entenderse impropio del carácter monográfico de este número,
nos reitera, en una versión infinitamente mediocre, la
mayoría de los tópicos de los dictadores modernos. El
discurso de la paz, que olvida naturalmente referirse a
instrumentos como la reconciliación nacional, la justicia
o la libertad para el pueblo, pero se remite a la
"seguridad del estado"… La búsqueda de la
legitimidad a través de la historia de Guinea o de toda
Africa. La apelación a una modernización que, paradójicamente,
tiene en el propio régimen su principal obstáculo….
En
suma, un discurso mil veces repetido y ajeno a toda
esperanza.
Confiamos
que el contenido de este número facilite la discusión a
la que va destinado. NDG está dispuesto a acoger
cualquier opinión al respecto sea, o no, coincidente con
la nuestra.
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