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BOLETÍN NOTICIAS DE GUINEA

Nº 16 Septiembre1999

SUMARIO

 - Si no hay más democracia no debe haber más cooperación.
 - Nsobeya no quiere condiciones.
 - Los nueve generales.
 - Destitución fulminante del Secretario de Estado de Defensa.
 - Cristóbal Mañana escribe a Mobil Oil.
 - La detención de Plácido Micó.
 - CPDS y UP celebrarán Congresos próximamente.
 - Problemas en el Partido del Progreso.
 - Más petróleo.
 - El gobierno da marcha atrás en la subida del precio de cacao.
 - Noticias breves.

OPINIÓN

- Una instantánea de guinea Ecuatorial por Silvia Gala.

- Informe sobre la UNED por Juan Manuel Lacruz y Agustín Velloso.

- Las anomalías "normales" del Obiang-nguerismo por Samuel Mbá Mombé.
 

SI NO HAY MÁS DEMOCRACIA NO DEBE HABER MÁS COOPERACIÓN. (Comunicado de ASODEGUE emitido el 27 de septiembre de 1999).
Las administraciones española y guineana están preparando la próxima reunión de la Comisión Mixta de Cooperación en la que se va a acordar la política que se desarrollará en éste ámbito entre los dos países durante los tres próximos años. La reunión se había previsto para mediados de septiembre pero el viaje de Obiang a Estados Unidos para recibir atención médica ha hecho que se retrasara. La última fecha que se maneja para la firma del nuevo Acuerdo de Cooperación entre España y Guinea Ecuatorial es la del 26 de octubre.

Aunque en nuestro país no ha habido información al respecto, las negociaciones previas están siendo seguidas con gran interés en Guinea y también allí se han publicado declaraciones de los funcionarios españoles implicados que iremos difundiendo en los próximos días.

Como se recordará, la cooperación española hacia Guinea bajó en recursos humanos y económicos a partir del año 94. Quedó reducida a la sanidad básica, a la enseñanza primaria y secundaria, a un proyecto de mantenimiento de la producción del cacao que nuestro país comparte con instituciones europeas, y al que se concedía un valor emblemático en la isla de Bioko, y a la presencia de la UNED (Universidad Nacional de Educación a Distancia) que se había iniciado en 1981 y que cubría una parte de la formación universitaria en aquel país. Solo se mantenían aquellos proyectos considerados estratégicos (mantenimiento del castellano en Guinea, preservación del cultivo del cacao, atenciones sanitarias básicas...). En ninguno de ellos los recursos serían administrados o canalizados a través del gobierno de Guinea o de funcionarios guineanos. La cuantía de la cooperación en aquel año se valoró en 1100 millones de pesetas. Todas estas medidas se inscribieron en un contexto de presión sobre la administración ecuatoguineana destinado a hacerle adoptar medidas políticamente democratizadoras.

Esta situación se ha mantenido estable hasta ahora, con un cierto incremento en los costes que en los últimos años se situaban por encima de los 1800 millones de pesetas.

Las noticias que nos llegan sobre el nuevo acuerdo, en especial a través de declaraciones de la nueva Coordinadora de la Cooperación Española en Guinea Ecuatorial parecen ir en otro sentido. En unas declaraciones hechas por esta funcionaria, doña Dolores Martín Villalba, a la revista El Patio, numero de julio-agosto 1999, que edita el Centro Cultural Hispano Guineano de Malabo, afirma que "España pretende romper el impasse en el que se encuentra la cooperación desde el año 94 " y habla del establecimiento de nuevos proyectos agrícolas, de formación de personal técnico, de apoyo a la recién constituida Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial (UNGE) y de la posible desaparición a un plazo "medio" de la UNED en Guinea ("proyecto transitorio hasta tanto no se fuera consolidando una universidad local", declaraciones de la misma funcionaria a Radio Exterior de España en los primeros días de septiembre).

Lo primero que nos sorprende, antes de entrar en los contenidos, es el momento elegido para renovar los pactos de cooperación. La enfermedad del presidente Obiang, cuyo desenlace sitúan todas las fuentes fiables en el corto-medio plazo (bastante antes, parece, de que finalice el periodo de vigencia de los acuerdos que ahora se negocian) devalúa todos los convenios que la parte guineana pueda adoptar en estos momentos. Por parte española interviene un gobierno al que, cualesquiera que sean los resultados de las próximas elecciones, le quedan apenas unos meses de gestión y que en los años anteriores ha sido incapaz de poner en marcha ninguna política hacia Guinea que no sea la de la cesión ante las incongruencias permanentes de la administración guineana. Solo ésta se ha manifestado interesada en la renovación de estos pactos, sin los cuales la cooperación española ha venido cumpliendo con el nivel de "mínimos" que se le había asignado.

¿Qué ha cambiado en Guinea desde 1994 que haga aconsejable una nueva política de cooperación? De creer lo que se ha venido transmitiendo en los últimos años desde el Palacio de Santa Cruz todos los meses había una nueva predisposición en Malabo que les hacia estar "más favorables que nunca" a las políticas democratizadoras que teóricamente se les exigían. Todos los meses la realidad les ha desmentido. Las razones de ahora nos las da también doña Dolores en otra entrevista que concede a La Gaceta de Guinea Ecuatorial, nº 34, agosto 1999: dice que "se ha iniciado una nueva etapa"..."parece que los resultados de la visita del Ministro saliente de Exteriores, señor Oyono, a Madrid, ha sido muy fructífera y que se ha hablado con mucha transparencia sobre muchos temas y que hay un buen clima por ambas partes, los cuales desde luego nos puede ayudar a la cooperación al desarrollo, a desarrollar nuestro trabajo sin obstáculos..." ¿A qué puede referirse? ¿Desde la visita de Oyono hay libertades políticas en Guinea? ¿No se detiene ya arbitrariamente a los dirigentes opositores? ¿El gobierno guineano ha explicado ya qué hace con el dinero del petróleo? ¿Las autoridades guineanas han dejado de extorsionar, oprimir, hostigar, explotar... a sus ciudadanos? ¿En qué consiste ese buen clima que ayudará a la cooperación para el desarrollo? La administración española parece haber olvidado que la condicionalidad democrática es una premisa imprescindible para la cooperación con Guinea.

En algunos temas el Ministerio de Asuntos Exteriores español ha hecho suyos, directamente, los planteamientos del gobierno guineano. Tal es el caso de la UNED. Doña Dolores ha hablado mucho, y no siempre en el mismo sentido, sobre este asunto. En resumen parece que en el "medio plazo" ("dentro de tres años"), al final del periodo de vigencia de estos Acuerdos, la UNED dejará de trabajar en Guinea. Es una petición antigua de la dictadura guineana que no soporta que entre sus profesores guineanos estén bastantes dirigentes opositores que pueden sobrevivir así sin depender en ninguna medida del régimen de Obiang. Hace dos años se inventaron la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial en la que no ha entrado a enseñar ningún opositor y que malvive con las míseras dotaciones que le da su gobierno (en el presente año 125 millones de pesetas). Su rector, Federico Eyó Owono, recorre el mundo pidiendo subvenciones y contando historias falsas sobre su "neutralidad política". La institución que dirige no escapa a las características generales de la enseñanza pública en Guinea: se compran exámenes, se compran notas, se compran certificaciones académicas... La UNGE está muy lejos de ser la institución que reúna a los mejores guineanos para transmitir el saber y la cultura de su país, las últimas noticias nos hablan de hasta que punto es sectaria la recluta de los profesores, ahora para dar clases hay que pertenecer al clan de los "rusos" (personas formadas en la antigua Unión Soviética), al que naturalmente pertenece Eyó Owono...

Doña Dolores argumenta contra la UNED criterios de "rentabilidad": en los 18 años que lleva impartiendo enseñanza sólo ha producido 27 licenciados. Parece que se quiere castigar a los guineanos por culpas que sólo corresponden al régimen de Obiang. Las condiciones de vida en Guinea no favorecen el buen rendimiento de los alumnos. Hasta hace bien poco los universitarios de aquel país estudiaban por la noche en la calle, a la luz de las farolas porque no había luz eléctrica en las casas... Por otra parte, profesores españoles de la UNED han hecho circular un informe en el que se analizan algunas anomalías importantes de esta institución que no son achacables a la parte guineana. ¿Porqué creen en el palacio de Santa Cruz que en los próximos tres años va a ser más rentable trasladar subvenciones a la UNGE que utilizarlas en mejorar el funcionamiento de la UNED?

Nos sorprende también que a la hora de argumentar la ampliación de la cooperación no se crea necesario empezar por explicar su necesidad, y no decimos que las condiciones de vida de los guineanos no la hicieran necesaria, pero Guinea ingresará en el próximo año al menos 78.225 millones de Francos CFA (unos 20.000 millones de pesetas) debidos al petróleo (fuente: FMI); un despacho de France Presse del día 20 de septiembre anuncia el descubrimiento de un nuevo yacimiento petrolífero en la región continental que elevará la producción para el años 2001 (dentro del periodo de vigencia de estos Acuerdos) de los 120.000 barriles/día actuales a 500.000 barriles/día (fuente: BEAC). ¿Cuál es la cooperación que necesita un país de en torno a 450.000 habitantes y estos datos económicos? ¿A qué hay que ayudar a los guineanos, a tener más recursos o a administrar bien los que ya tienen?

El plan de cooperación que presentan las autoridades españolas tiene todas las características del "periodo Alabart": pensamiento rutinario, se asume que la dictadura en Guinea va a ser eterna y se ignora a la oposición democrática. (Nos consta que no se ha consultado, directa o indirectamente, a ninguna de las formaciones opositoras).

Por si se han sembrado dudas al respecto, digamos que no estamos sugiriendo la "retirada total" de España de Guinea. Nuestra posición debe quedar clara: ni un duro más, ni un programa más de cooperación si no existe una contrapartida democratizadora por parte del gobierno guineano que sea controlable. Si estas condiciones no se dan, estamos bien como estábamos.

Guinea no carece de recursos, el problema de Guinea es el régimen dictatorial que utiliza la pobreza como instrumento político para someter a la población. A una distancia de meses de la desaparición del dictador, un plan de cooperación como el que se nos presenta, pone en evidencia la carencia de visión estratégica de las autoridades españolas. Los esfuerzos de nuestro país deben organizarse en torno a acciones que posibiliten una influencia importante en el proceso democratizador. La participación en este proceso, contribuyendo además a la consolidación de los actores políticos democráticos, es la mejor garantía de las relaciones futuras entre los dos pueblos.

Desde ASODEGUE hacemos un llamamiento a las fuerzas políticas y sociales de nuestro país, a las que integran la Plataforma de Apoyo a la Democratización de Guinea Ecuatorial (PP, PSOE, IU, CCOO, UGT), al resto de las organizaciones del arco parlamentario, en especial a CiU, PNV, CC y PDNI que se ocupan habitualmente de los problemas guineanos, para que exijan a las autoridades españolas un compromiso inequívoco con las transformaciones democráticas en el periodo que se avecina en Guinea Ecuatorial. La administración española no debe suscribir unos acuerdos que serán interpretados en aquel país como un gesto de apoyo a Obiang y a su entorno.

Llamamos también a los partidos y organizaciones guineanos del interior y del exterior a hacer llegar a las autoridades españolas su oposición a este nuevo Acuerdo de Cooperación.

Finalmente, llamamos a todas las organizaciones sociales de nuestro país a manifestar su solidaridad con el pueblo guineano y a apoyar todo tipo de iniciativas que contribuyan a abrir y profundizar el proceso democrático en aquel país.

NSOBEYA NO QUIERE CONDICIONES.
Las negociaciones previas al Acuerdo de Cooperación entre los gobiernos de Madrid y Malabo acabaron por producir en la capital española declaraciones de los responsables de política exterior de ambos países. El ministro Matutes afirmó al ser interpelado ante la Comisión de Exteriores del Congreso que no estaba prevista la firma de ningún acuerdo entre España y Guinea. Sin embargo, según nuestras fuentes la fecha prevista para la firma del nuevo Acuerdo de Cooperación entre los dos países es el 26 de octubre en Malabo. Las autoridades guineanas hubieran preferido que el acto tuviera lugar en Madrid para lograr mayor repercusión internacional, pero finalmente se ha impuesto el criterio español, favorable a una mayor discreción.

Las declaraciones de Santiago Nsobeya del día 30 de septiembre a las agencias EFE y Europa Press son sin duda las más interesantes. El nuevo Ministro de Asuntos Exteriores guineano afirmó que la cooperación entre ambos países no debía estar "sujeta a condiciones de ningún tipo", aludiendo sin duda a la condicionalidad democrática. El señor Nsobeya, hasta hace unos meses embajador de su país en Madrid, ha venido realizando multitud de reuniones (quincenales o, como poco, mensuales) a lo largo de los últimos años con el actual equipo de Exteriores español en las que, teóricamente, se le iba convenciendo de la conveniencia de impulsar el proceso democrático en Guinea. Los acontecimientos de los últimos meses en su país y estas mismas declaraciones indican el escaso aprovechamiento con que siguió esas conversaciones y, en general, el fracaso de la política de "dialogo y persuasión" hacia el régimen de Obiang planteada por el equipo Alabart desde 1996.

Las declaraciones de Nsobeya vienen a coincidir en fecha con la primera comparecencia de Placido Micó, secretario general del CPDS, en Bata, ante la jurisdicción militar, sin que sepa todavía las razones por las que permaneció detenido entre los días 10 y 13 del pasado mes, y por las que ahora está en libertad condicional y también con el secuestro en Camerún y posterior traslado a Malabo de un grupo de personas cuya identidad no hemos podido conocer en el momento de cerrar este boletín...

Sin embargo, la confianza de Nsobeya y los suyos no está en sus propias razones, sino en las debilidades de lo que llamamos "comunidad internacional". Los responsables de los países de la UE, y en general de los países occidentales, en Malabo han expresado reiteradamente la necesidad de que sea la diplomacia española, la política española, la que marque la pauta sobre lo que la "comunidad internacional" debe hacer al respecto de Guinea. Las ambigüedades de los últimos tiempos de bastantes instancias internacionales al respecto de la dictadura guineana no hacen sino reflejar, ampliándolas, las ambigüedades de la política española. Prescindir de la condicionalidad democrática en los futuros Acuerdos sería un paso nuevo ese sentido. No vamos a discutir ahora sobre la importancia de los principios democráticos en la política de la "comunidad internacional", en cualquier caso sería ingenuo por nuestra parte no ver (y no denunciar) el riesgo que para el pueblo de Guinea y su futuro democrático tiene el que se considere "normal", o casi normal, lo que sucede a diario en su país (opresión, explotación, hostigamiento, empobrecimiento... de sus ciudadanos) y se "abra la veda" para las políticas de acercamiento a un régimen dictatorial, corrompido y torpe, pero que puede ser fuente de "interesantes negocios", como el que ahora existe en Malabo.

LOS NUEVE GENERALES.
Con motivo del aniversario del golpe de estado del que nace el actual régimen guineano, Teodoro Obiang ha llevado a cabo varios nombramientos en la cúpula militar cuya importancia para el trámite sucesorio que se avecina no va a ser menor. Como consecuencia de ellos el ejército guineano está encabezado por nueve generales (1 teniente general, 5 generales de brigada, 2 generales de división y 1 contra-almirante). Sus nombres son los siguientes: Teodoro Obiang Nguema es teniente general; Armengol Ondó Nguema, Agustín Ndong Oná, Antonio Obama Ndong, Jaime Obama Owono Nchama y Santiago-Mauro Ngomo son generales de brigada; Antonio Mba Nguema y Melanio Ebendeng son generales de división; Inocencio Ngomo Ndo es contra-almirante.

El orden jerárquico es una de las formas por las que se puede ordenar a los nueve generales, pero hay también otros: Teodoro Obiang, Armengol Ondo, Antonio Mba, Agustín Ndong Ona, Antonio Obama e Inocencio Ngomo son naturales de Akoakan Esengui, poblado de menos de 250 habitantes cercano a Mongomo; Jaime Obama es de Mongomo; Melanio Ebendeng es de Niefang y Santiago Mauro Ngomo es de Ebibeying.

Y de esta otra forma: Antonio Mba Nguema, Armengol Ondo Nguema y Teodoro Obiang Nguema son hermanos; Agustín Ndong Oná, Antonio Obama Ndong e Inocencio Ngomo Ondó son primos de los anteriores; Santiago-Mauro Ngomo es también primo de Obiang y sus hermanos pero por otra vía (sus abuelos maternos eran hermanos). Jaime Obama Owono y Melanio Ebendeng no son parientes de Obiang.

De acuerdo con la publicación francesa L’Année Stratégique 1998, el ejército guineano cuenta con 1350 efectivos, 1100 corresponden al ejército de tierra, 120 a la marina y 100 al ejército del aire. La marina cuenta con dos barcos y el ejército del aire con dos transportes y tres helicópteros. Según fuentes guineanas el número de altos oficiales estaría entre los 250 y los 300.

DESTITUCIÓN FULMINANTE DEL SECRETARIO DE ESTADO DE DEFENSA.
Las semanas anteriores a la salida del país del presidente Obiang para recibir atención médica en Estados Unidos estuvieron llenas de rumores en torno a la designación de la persona que ocuparía "de hecho" la máxima jefatura del país. Estos rumores se acentuaron al trascender la noticia de la destitución de Eustaquio Nseng Esono de su puesto de Secretario de Estado de Defensa.

Noticias fiables, en buena parte confirmadas posteriormente, informaban que a finales de agosto se habrían celebrado reuniones del "clan de Mongomo" en las que se habría decidido el sucesor de Obiang no solo para este período de su ausencia, sino para su desaparición definitiva. Descartado "por inmaduro" el hijo mayor del dictador, Teodoro Nguema Obiang, Teodorin, la elección habría recaído en Agustín Ndong Oná, Inspector General de las Fuerzas Armadas y hasta entonces máxima autoridad militar en la región continental de Río Muni.

Ndong Oná sería nombrado pocos días después responsable militar de la isla de Bioko, cargo que sumado al anterior, le convertía de hecho en la persona de más alto rango del país en ausencia de Obiang.

Eustaquio Nseng Esono, "número tres" del ministerio que dirige teóricamente Melanio Ebendeng (el ministerio de Defensa guineano está dirigido tradicionalmente por un vice-ministro porque el verdadero responsable del departamento es el propio Obiang) se opuso al ascenso de Ndong Oná y fue por ello destituido fulminantemente.Nseng Esono, se formó en la Academia Militar de Zaragoza, es natural de Mongomo pero no es pariente de Obiang.

CRISTÓBAL MAÑANA ESCRIBE A MOBIL OIL.
Cuando el 25 de agosto, el recién nombrado Ministro de Minas y Energía ponía su nombre al final de la carta dirigida a Art Green, Presidente de Mobil Guinea Ecuatorial, no podía suponer que acababa de firmar un documento llamado a ser reiteradamente citado cuando se escriba la historia de estos años en Guinea Ecuatorial.

En un estilo escueto, de lo que podemos llamar "prosa administrativa", el señor Mañana Elá Nchama pide a Mobil Oil que proporcione "su acostumbrada colaboración" para financiar el viaje del Presidente Obiang a la cumbre de la francofonía celebrada en Canadá en los primeros días de septiembre y su posterior traslado a Rochester (Minnesota). Se desvelaban así dos hechos ocultos (aunque supuestos) hasta ese momento. En primer lugar los anticipos de Mobil Oil, reiteradamente denunciados por la oposición, por el FMI y, desde luego, también por nosotros en números anteriores de NdeG, se aplican a partidas totalmente alejadas de las necesidades productivas, en este caso el viaje de una nutrida delegación a una cumbre cuya utilidad para la política guineana es más que dudosa (cuanto más débiles son las posiciones de los gobernantes africanos más necesitan "hacerse ver" en este tipo de eventos por el "padrino francés", que les compensará más tarde por el favor de su visita). Es, además, la primera vez que de un documento oficial guineano pueden deducirse datos sobre la enfermedad del presidente-fundador: un mes de estancia en una clínica de Rochester, que también es pagado (anticipado) por la Mobil Oil. Importante, pero menos, es tomar nota que una vez más se mezcla el dinero público del estado guineano con el particular de Obiang, los costes de su enfermedad se los descontará la compañía norteamericana todos los guineanos de los ingresos debidos a la producción de petróleo de los próximos años.

Mobil Oil ha adelantado también los gastos de viaje y tratamiento de Agustín Nsé Nfumu, secretario general del gubernamental PDGE, en la misma clínica (Mayo) de Rochester. Nsé Nfumu ha regresado recientemente a Malabo, en estado terminal y aquejado de una grave depresión. La petrolera norteamericana financia (¿o anticipa?) un plan de formación del ministerio de Minas y Energía por el cual, en torno a 40 personas, todas ellas familiares de los integrantes de los círculos más cercanos al dictador guineano estudian en los Estados Unidos. En algunos casos se trata de estudiantes de enseñanza media e incluso primaria.

En el numero 14 de NdeG, Fernando Abaga valoraba el importe de los anticipos en el año 1996 en 7 millones de dólares y estimaba que en los años sucesivos las cantidades relativas a este concepto habrían ido subiendo hasta el punto de hacer disminuir a partir de 1998 los ingresos relativos al petróleo que deberían ir aumentando conforme lo hace la producción.

La opinión pública de los países occidentales y entidades como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional hablan con mucha frecuencia de la corrupción como uno de los elementos determinantes en el comportamiento de las administraciones de los países en desarrollo. Miremos de cerca la experiencia guineana: ¿Mobil Oil es cómplice, o no, de las corrupciones de Obiang? ¿Mobil Oil accedería con tanta facilidad a los caprichos de Obiang y su entorno si no hubiera firmado con ellos unos contratos mucho más ventajosos que los que tienen el resto de las petroleras con los demás gobiernos africanos? ¿Las deudas que contraen Obiang y su entorno obligan a otras administraciones que puedan suceder a la actual dictadura?

Aminata Dramane Traoré, ministra en uno de los últimos gobiernos de Malí, denuncia en su libro L’ Étau (La pinza), publicado en los primeros meses de este año (París, editorial Actes Sud) la situación con la que se enfrentan los gobiernos democráticos que acceden al poder tras de años de regimientes dictatoriales e irresponsables. Deben, entre otros problemas, responder de las deudas contraídas por los dirigentes anteriores que despilfarran su importe o lo utilizan en su beneficio personal.

Traducido a Guinea, ¿deben los guineanos asumir todas las deudas contraídas por Obiang y los suyos y aceptadas con tanta facilidad por Mobil Oil? ¿Las consecuencias del modo de hacer de un sistema carente de legitimidad tienen que ser aceptadas sin rechistar por los regímenes políticos democráticos que le sucedan?...

Volviendo a la carta del señor Mañana Elá Nchama digamos que Obiang volvió a Malabo el 29 de septiembre. La agencia France Presse describía su aspecto al descender del avión como "enflaquecido pero relajado". Pocos días después de difundirse por un diario madrileño la noticia de la enfermedad de Obiang, se iniciaba una cierta polémica. Los medios encargados de blanquear la imagen del dictador, y a su cabeza la revista Jeune Afrique (nº2021), difundían una nota, firmada por François Soudan, conteniendo todos los argumentos habituales entre los portavoces del gobierno de Malabo e insinuando que la enferma es "la esposa del jefe del estado"; Obiang dice que ha pagado la estancia en la clínica Mayo de su propio bolsillo...

Los lectores de NdeG pueden conocer en este número la carta del Ministro y comprobar que una, vez más, Obiang no dice la verdad...

LA DETENCIÓN DE PLÁCIDO MICÓ.
Placido Micó se había trasladado a Bata el día 4 de septiembre para una consulta médica. Una vez en esta ciudad acudió también los días 6,7 y 8 al juicio que tenía lugar contra los supuestos asesinos del ex-embajador guineano en Francia, Julián Esono Abaga, muerto de manera violenta durante el periodo de "primarias" del PDGE previo a las elecciones legislativas de marzo pasado.

En las primeras horas del día 9 pudieron advertir en la casa donde se hospedaba (la del también militante del CPDS, Amancio Gabriel Nsé) la presencia de dos elementos de la "seguridad" que merodeaban por los alrededores. A las tres de la tarde un grupo de militares, gendarmes y policías se presentaron en ella y procedieron durante tres horas al registro de todas las dependencias y de todos los objetos que encontraron. Integraban el grupo el comandante de la policía y comisario Anacleto Alogo Obono, el capitán del ejercito Judas Tadeo Mbá Nsue, un alférez de la gendarmería, un agente de la "seguridad" y otros dos elementos de la gendarmería. En el exterior de la casa permanecieron, rodeándola, un cabo del ejercito y cuatro o cinco miembros más también de la gendarmería. Diez minutos antes de que finalizara el registro se presento el jefe máximo de la operación el teniente coronel Cayo Ondó Mbá; le acompañaban tres ciudadanos nigerianos, dedicados habitualmente a la pesca y con residencia en el barrio de Ucomba en la misma ciudad de Bata.

Todo lo que se llevaron fueron pertenencias personales de Plácido Micó: una agenda personal, una carpeta con documentos y un ordenador portátil. El secretario general del CPDS fue citado para el día siguiente en la comisaría de Bata, en principio, para recoger esas pertenencias.

A las doce de la mañana del día 10 acudió Micó a la comisaría acompañado por Amancio Nsé. No se les devolvió nada, pero pudieron comprobar como un grupo de policías se dedicaba a copiar todas las direcciones contenidas en la agenda y en el resto de los documentos del dirigente opositor.

A las tres y media, en plena calle, un coche de la gendarmería detuvo finalmente a Micó. Realizaron la operación el capitán Judas Tadeo Mbá Nsue y tres efectivo más. No presentaron orden judicial, ni escrito alguno. Una vez en la comisaría de policía los tenientes coroneles Cayo Ondo Mba y Chicampo le informaron que la detención estaba motivada por una nota manuscrita, encontrada entre sus documentos, en la que se hacia referencia a los "golpes de estado" y su significación política. Micó reconoció ser el autor de la nota que se le enseñaba en fotocopia y que su origen estaba en una emisión de Radio Francia Internacional en la que el periodista Juan Gomez, con motivo de la cumbre de Argel de la OUA, glosaba el acuerdo de los jefes de estado africanos de impedir el ingreso en esa organización a quienes llegasen al poder de forma violenta. Se aplazó el interrogatorio hasta esa misma noche.

Efectivamente, a las diez y media, se presentaron para dirigir el interrogatorio y oír la declaración, el general de brigada Antonio Obama Ndong (primo de Obiang), los dos tenientes coroneles arriba indicados, el comandante Crisantos (primo de Obiang) y un teniente de la policía que actuaba como escribiente. El interrogatorio duró tres horas y continuó al día siguiente. Las preguntas más frecuentes fueron: ¿por qué tomo notas del programa? ¿por qué le interesó tanto? ¿a qué golpistas se referían? ¿qué opinaba de las intervenciones de los oyentes? ¿cuál es su opinión sobre la situación actual en Guinea?...

El lunes día 13 Micó fue obligado a entregar las claves de acceso a su ordenador portátil, del que la policía copió todos los archivos. Imprimieron unas 400 páginas. El día 15 fue interrogado una vez más, esta vez ante un Juez Instructor Militar, un comandante de las fuerzas aéreas, un comandante del ejército llegado expresamente desde Malabo y el Secretario General del Ministerio de Defensa, Roberto Mba Ndong. También fue oído en declaración Amancio Gabriel Nsé.

Al día siguiente, a las trece horas, fue conducido Micó ante la "autoridad judicial militar" que le comunicó la decisión de que permaneciese en libertad provisional con la obligación de presentarse cada quince días ante el Juez Instructor Militar de Bata. Estaban presentes, constituyendo la citada "autoridad judicial militar", el general de brigada Agustín Ndong Oná, el general de brigada Antonio Obama Ndong, el Secretario General del Ministerio de Defensa y cuatro comandantes más.

La detención de Micó causó una gran alarma en los medios opositores democráticos de Guinea que la interpretaron como el primer acto de una operación represiva importante (vestida de "acción incontrolada" de una parte del ejército y la policía) y destinada a neutralizar a los elementos de la oposición que pudieran ser "molestos" en el "momento de la sucesión".

No vamos a insistir en los aspectos formales de la detención, en la falta de libertad de movimientos para los dirigentes opositores, en la existencia evidenciada una vez más de una amalgama de militares, policías y miembros del PDGE que controlan a la población guineana, queremos señalar solamente que el régimen guineano disimula poco su condición en los momentos que considera decisivos. Sigue siendo una dictadura terrorista que mantiene a sus ciudadanos en una permanente situación de libertad condicional.

CPDS Y UP CELEBRARAN CONGRESOS PRÓXIMAMENTE.
La Comisión Ejecutiva Nacional del CPDS ha anunciado la celebración del segundo Congreso de esta formación, cuyas fechas han sido fijadas inicialmente para los días primeros días del mes de diciembre. En el documento de presentación del Congreso se dice que con él, "el partido espera recobrar nuevos ánimos en todas las estructuras, impulsar la consolidación de su implantación por todo el territorio nacional y en toda la sociedad y, sobre todo, discutir y aprobar nuevas estrategias de lucha contra la dictadura de cara a los próximos tres años para así constituirse en una real alternativa de poder; lo que por su parte, sería un revulsivo para el desbloqueo del proceso de democratización de Guinea Ecuatorial".

Está prevista la asistencia de 250 delegados y en sus sesiones, junto con la elección de la nueva dirección política, se discutirán la nueva Ponencia Marco del partido.

Unión Popular, por su parte, se vio sorprendida por la nota del Ministro del Interior, Demetrio Eló Ndong, de 16 de agosto en la que se les conminaba a celebrar en el plazo de sesenta días un Congreso en el que "se pusiera fin a la grave crisis" que según él atravesaba el partido." El gobierno ha podido comprobar un mal funcionamiento que puede tener consecuencias nefastas entre los militantes de UP y de la población" continuaba el Ministro en lo que no puede ser calificado más que de un acto de cinismo y de intromisión intolerable en la vida de la Unión Popular.

Fabián Nsue, secretario general de esta formación, al denunciar la actitud del Ministro, la relacionaba con el rechazo de su partido a participar en un "llamado gobierno de unidad nacional", a lo que habría que añadir la intención del gobierno de crear problemas a la dirección de UP haciéndola medirse con los posibles partidarios de Carmelo Mokong Onguene recientemente expulsado (véase NdeG nº15).

Sin embargo, en fechas posteriores, esa misma dirección ha decidido aprovechar la oportunidad para cerrar definitivamente lo que quizás hubiera podido entenderse como una posible crisis; así, Fabián Nsue anunciaba recientemente que "nuestra Convención Nacional se celebrará en Bata del 13 al 15 de diciembre y se ocupará fundamentalmente de la situación política del país desde el comienzo del proceso de democratización". Personalmente, el Secretario General de UP, nos decía que su Congreso "no estará a las ordenes del gobierno" y que asistirán a él 250 delegados. Nos transmitió también su optimismo respecto a la situación interna de su partido y la convicción (después de visitar a las organizaciones de Mikomeseng, Ebibeying y Bata) de que no habrá crisis alguna relacionada con Carmelo Mokong.

(Sobre este mismo tema puede leerse el artículo de Samuel Mbá Mombé, página 23 de este número).

PROBLEMAS EN EL PARTIDO DEL PROGRESO.
Desde el interior de Guinea hemos recibido en el último mes dos envíos de documentos procedentes de distintas instancias del Partido del Progreso con la petición expresa de su difusión. En el primero de ellos se incluía fotocopia de un acta del Comité Permanente del Consejo Nacional, firmada por Leoncio-Placido Conten May, Agapito Ona Nguema, Domingo Abuy Elo Nchama, Gerardo Angue Mangue, Carlos Pedrosa Ebuka, Ramon Biyogo Oloha, Felipe Mba Mafuman y Damian Motu Nguema y de fecha 10 de agosto en la que se acuerda "cesar a D. Avelino Mocache Mehenga en el cargo de Presidente Interino del Partido del Progreso-DC que venía ostentando y designar por prelación al vicepresidente primero del Partido, al honorable Sr. D. Leoncio-Plácido Conten May para ocupar el cargo del Presidente Interino de esta formación política, todo ello de conformidad con los Estatutos Generales vigentes". Las razones de esta decisión se basan, según los firmantes, en que "el funcionamiento del Partido no ha respondido a los objetivos previstos en la sesión celebrada en los días 10,11 y 12 de febrero de 1998" debido fundamentalmente a que Avelino Mocache habría renunciado a su cargo de Presidente Interino, sin comunicarlo a la Ejecutiva Nacional del Partido y "como consecuencia de lo anteriormente expuesto un grupo de guineanos residentes en España (Severo Moto, Joaquín Elema y José Pablo Nvó) con la anuencia del Sr. Mocache, utilizan las siglas del Partido para realizar actos contrarios tanto a los Estatutos de este Partido como al Derecho Internacional Público tales como la celebración de Congresos en las ciudades de Barcelona y Madrid, la presentación de denuncia ante la Audiencia Nacional de España contra el Jefe de Estado de la República de Guinea Ecuatorial, el día 14 de noviembre de 1998, la participación en la formación de un Gobierno Guineoecuatoirano en el exilio hecho el 23 de marzo del año en curso."

Acompañan el acto anterior de una nota biográfica del señor Conten May en la que se nos indica que es natural de Basupu del Oeste, en la isla de Bioko, militó en el Monalige en el periodo anterior a la independencia, fue Ministro de Justicia (1974) y de Trabajo (1976) durante la dictadura de Macías y ha ocupado varios cargos en el ministerio de Trabajo entre los años 1979 y 1983. "Se afilia al Partido del Progreso-DC el día 15 de julio del año 1994" y a partir de entonces ha ocupado diversos cargos en el partido hasta ser nombrado en 1998 vicepresidente primero encargado de Asuntos Políticos.

El segundo de los envíos incluye un acta del Consejo Geográfico de Río Muni enviada al Consejo Nacional del PP de Malabo de 27 de marzo de 1999 por la que se pone en su conocimiento la realización de trabajo fraccional por parte de Domingo Abuy Elo Nchama, del que se dice ha constituido en el partido una comisión gestora con la intención de "querer liderar el Partido del Progreso y llevarlo a ser aliado del PDGE(...) lo que rechazamos a todos los efectos" y se pide su expulsión.

Incluyen también:

- Un Informe del Consejo Geográfico de Río Muni al Comité Permanente del Consejo Nacional, de fecha 4 de agosto, en el que le advierten de la visita a Bata de Gerardo Angue para realizar trabajo fraccional y buscar la destitución de Avelino Mocache. En el punto octavo de dicho acta se dice "reconocemos y respaldamos la decisión del Comité Permanente del Consejo Nacional que tomó en su día de cesar a Domingo Abuy en el cargo de Secretario de Relaciones Internacionales e Institucionales y Portavoz".

-El acta de la reunión del Comité Permanente del Consejo Nacional de fecha 31 de agosto dedicada a analizar el contenido de la nota publicada por el "grupo de Domingo Abuy" al que se denomina comisión gestora. A lo largo de las intervenciones se indica que el órgano que nombró a Avelino Mocache es el único que puede destituirle y se decide cubrir las vacantes producidas por los firmantes de la citada nota a los que se considera fuera del Partido.

-Una carta dirigida a Asodegue en la que se indica la nueva composición del Consejo Nacional del Partido del Progreso: Presidente Interino Nacional: Avelino Mocache Mehenga. Vicepresidente: Norberto Nculu Ndong. Secretario de Organización: Carlos José Ochaga Anvene. Secretario de Finanzas: Miguel Ndong Tom. Secretario de Formación: Pablo Irineo Evita. Secretaria de Información y Propaganda: Fortunata Ayito Engonga. Secretario de Relaciones Internacionales: Salvador Bibang Esono. Secretario de Relaciones Institucionales: Pedro Ngua Ndong. Secretaria de Acción Social: Gertrudis Dugan Mecheba. Secretario Adjunto de Formación: Pablo Medina La Plata. Secretaria Adjunta de Acción Social: Salomé Ocomo Engonga.

MÁS PETRÓLEO.
Un despacho de la agencia France Presse del 20 de septiembre informaba que un importante yacimiento de petróleo ha sido descubierto a lo largo de las costas de Mbini, a 40 kilómetros al sur de Bata, por la compañía norteamericana Tritón.

El anuncio oficial del descubrimiento de este yacimiento "que podría ser el más importante del Golfo de Guinea", se hará después del regreso del presidente Obiang de su viaje a Estados Unidos, continuaba el citado despacho.

La empresa Tritón habría hecho este descubrimiento tan solo un mes después de iniciar sus trabajos de prospección.

La producción de petróleo en Guinea, termina France Presse, está actualmente en los 120.000 barriles/día. Un informe reciente de expertos del Banco de los Estados del Africa Central (BEAC) estima que esta producción podría alcanzar los 500.000 barriles/día en el año 2001.

EL GOBIERNO DA MARCHA ATRÁS EN LA SUBIDA DEL PRECIO DEL CACAO.
(Noticia elaborada a partir de una información aparecida en La Verdad, órgano del CPDS, nº 39, agosto-septiembre 99). El decreto 53/1999 de la Presidencia de la República, firmado por el mismo Obiang, de fecha 8 de junio, daba por abierta la campaña del cacao, del café y del coco y establecía los precios mínimos para la comercialización interna de estos productos, así como de los insumos utilizados en su proceso de producción (sulfato de cobre y cal viva). En el artículo 2, inciso 2.2 se establecía que el precio de la caja de cacao en merma en todo el territorio nacional sería de 6000 Francos CFA. El precio se establecía sobre la base de los resultados satisfactorios de la campaña anterior y su publicación estuvo acompañada de encendidos elogios por parte de Antonio-Fernando Nve Ngú, portavoz del gobierno, que en la TV guineana calificó al decreto de "éxito" del gobierno y a la subida de "sabrosa".

Sin embargo, el 28 de julio, otra resolución de la Presidencia del Gobierno, firmada esta vez por su Ministro de Estado y Secretario General, Marcelino Ngema Onguene, dirigida al Director del IMPAGE (Instituto Nacional de Promoción Agropecuaria de Guinea Ecuatorial) y denominada "Fe de erratas", se refiere al mismo decreto de mes y medio antes e indica que "donde se dice CAJA SEIS MIL (6000) FCFA debe decirse CAJA CUATRO MIL (4000) FCFA por lo que procede a RECTIFICAR esta errata en el texto aprobado".

Los redactores de La Verdad creen, naturalmente, que no ha habido tal errata, y que las causas de la rectificación hay que buscarlas en las presiones que el gobierno ha recibido de Casa Mallo (CAMASA). "Según han comentado a La Verdad muchos agricultores, lo que ocurrió es que, a la hora de comprar su cacao, la Casa Mallo (CAMASA), que tiene el monopolio en la compra del producto en nuestro país, no estaba dispuesta a pagar este precio, alegando que no le había sido remitido oficialmente por el gobierno". CAMASA habría estado presionando a sus socios-amigos en el gobierno, indicándoles que si no se producía una rectificación acabarían por perder su parte en el negocio. El gobierno acabó por inventarse la historia de la fe de erratas y bajar los precios del cacao.

NOTICIAS BREVES

+Nombramiento de un nuevo relator de Naciones Unidas. El señor Gustavo Gaullon sucederá a Alejandro Artucio como relator especial de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Guinea. El gobierno guineano venía presionando desde hace años para que Artucio fuese sustituido, acusándolo de que sus informes eran una mala propaganda para el país y de alinearse en algunas oportunidades con las posiciones de la oposición democrática. Santiago Nsobeya manifestó su satisfacción por la destitución de Artucio y pidió a Naciones Unidas que acometiera una serie de proyectos cuyos fondos están congelados desde 1993. Como es habitual, Nsobeya aseguró que "ahora van a colaborar seriamente en los temas relativos a los derechos humanos".

+Detenido un sacerdote católico. En la última semana de agosto fue detenido en Ebibeyin el sacerdote católico Agapito Elá Obono en el momento en el que salía de la iglesia en la que acababa de celebrar misa. La detención fue ordenada por Agustín Ndong Oná, Al padre Elá Obono se le atribuyen relaciones con la oposición política guineana, y su detención estaría motivada por haber prestado un vehículo a uno de sus parientes, militante opositor, que lo utilizó durante la campaña previa a las elecciones del pasado 7 de marzo. Trasladado a la cárcel de Bata permaneció en prisión en torno a diez días.

Antes de ordenarse sacerdote Agapito Elá Obono era jugador de la selección guineana de fútbol. Se exiló durante la primera dictadura guineana (la de Francisco Macias, tío del general Obiang Nguema, actual dictador) y regresó a Guinea en 1980, fecha a partir de la cual ha tomado postura reiteradas veces en defensa de los derechos humanos.

+ Seguro escolar obligatorio y privado. Una resolución del Ministerio de Educación y Ciencia hace obligatorio el seguro escolar en Guinea a partir del próximo curso, con un importe anual de 2500 FCFA. Los alumnos habrán de abonarlo en el momento de formalizar su matrícula y contratarlo con la empresa privada EGICO. El partido CPDS emitió un comunicado (1de septiembre) denunciando el hecho, reclamando el buen funcionamiento del INSESO, entidad que asegura a los funcionarios y negando que se pudiese obligar a ningún grupo de ciudadanos a asegurarse en una entidad privada concreta.

+ Informe del FMI sobre Guinea. El Fondo Monetario Internacional publicó a finales de agosto su informe oficial sobre Guinea tras la visita realizada al país en meses anteriores por un equipo técnico. En dicho documento se incluyen junto a las recomendaciones habituales de esta entidad frases como las siguientes: "A comienzos de 1999, cuando el gobierno hizo grandes devoluciones de los adelantos de las compañías petrolíferas(...) el Tesoro tropezó con dificultades financieras y recurrió a la financiación del banco central, llegando a su límite de préstamo estatutario en abril de 1999, y el gobierno continuó acumulando atrasos en los pagos externos" "El golpe de suerte del petróleo de los últimos años proporciona a Guinea Ecuatorial una oportunidad única para establecer los fundamentos para un crecimiento de base sólida y para la reducción de la pobreza, una oportunidad que no debe dejarse pasar. Los ingresos del petróleo deben utilizarse, por tanto, prudentemente. Los Directores instaron a las autoridades a que se abstuvieran de financiar el gasto extrapresupuestario con préstamos sobre los ingresos futuros del petróleo..." (El FMI concluye la consulta del Articulo IV con Guinea Ecuatorial, 23 agosto 99)

+ ¿Los amigos de Obiang lo son también de Mario Conde? El ex-banquero Mario Conde ha iniciado la publicación de una revista mensual de título MC cuyo director es Javier Bleda. En las páginas de su número 1 (septiembre 99), aparecen como entrevistados o colaboradores Luis Togores Sanchez y Magdalena Rodriguez Ladreda; se incluye un recuadro (página 74) en el que saludan el aniversario del golpe de estado del 3 de agosto y nos informan que el coordinador del PDGE en España es Armando Kote Echuaca; finalmente se nos dice que la Real Gran Peña de Madrid, local en el que celebró recientemente un acto social la asociación española de amigos de Obiang, es uno de los más finos de la localidad...

OPINIÓN

Una instantánea de Guinea Ecuatorial por Silvia Gala

Estudiosa de la realidad guineana,   está finalizando su tesis doctoral sobre
uno de los periodos previos a la independencia de aquel país. Sara Gala es un seudónimo.

"La imposición de sistemas políticos diseñados desde laboratorios políticos que son desconocidos por los africanos, también causan divisiones internas en los Estados independizados por las diferencias turbias que ocasionan la incultura política de los pueblos africanos" Teodoro OBIANG NGUEMA MBASOGO.

Hace más de treinta años que Guinea Ecuatorial constituye un estado independiente. Como todas las descolonizaciones, la de Guinea despertó entusiasmos y expectativas entre la mayor parte de la población, sometida hasta entonces al colonialismo español. Sin embargo, el régimen político que sustituyó a la colonia supuso una verdadera bofetada a las esperanzas de liberación de los africanos/as.

El atroz gobierno de Francisco Macias Ngema (1968-1979) terminó a manos de algunos de sus colaboradores, que, liderados por su sobrino Teodoro Obiang Ngema, se vieron respaldados por la renovada ilusión de los guineanos/as y la buena disposición de la antigua metrópoli. Ésta retomó los contactos diplomáticos con el nuevo gobierno y ofreció su cooperación económica.

El 3 de agosto del presente año se celebraba, con festejos en Bata, en la parte continental del país, el 20º aniversario de aquel "golpe de libertad". Pocos/as guineanos/as, al margen de los miembros del gobierno, saludaron dichos fastos con regocijo, y casi todos se preguntan hoy cuánto tiempo más habrá que seguir "aguantando" un sistema político tiránico, continuación del anterior, que apenas deja espacio para respirar.

El gobierno de Obiang, quien se había formado en la Academia Militar de Zaragoza durante la colonia, pretende legitimarse, como lo hiciera el franquismo, en su victoria militar sobre el régimen anterior. En su discurso pronunciado en Bata, el dictador afirmaba que "El advenimiento de una era de paz y de reconciliación nacional, tras el golpe de libertad del día 3 de agosto de 1979, sólo puede evaluarse debidamente y tras los veinte años después de dicho acontecimiento, cuando se tiene presente la lista de agravios y vejaciones sufridas por el pueblo durante aquellos años". Los horrores del macíismo siguen siendo hoy la coartada del poder para mantener la dictadura en Guinea. El discurso del régimen también invoca la ausencia de conflicto como prueba de legitimidad, y hasta alude, cínicamente, a un supuesto proceso de transición a la democracia, fundado en la aceptación formal del multipartidismo desde 1991.

El "ensayo democrático" de Guinea no significa en la práctica más que la celebración ritual de elecciones, públicamente fraudulentas, como las legislativas de marzo de este año, o cuyos resultados no se respetan, como ocurrió con la victoria de la oposición en las municipales de 1995. El pluralismo político es entendido como la capacidad de captación de líderes de los movimientos de la oposición por el gobierno. El discurso del presidente seguía: "Nunca hemos excluido ni discriminado a ninguna persona o grupo de personas. Las autoexclusiones limitan nuestra capacidad colectiva, reducen nuestra unidad y cohesión como un todo y provocan divisiones y disensiones de grupo". El pluralismo se considera contrario al patriotismo y sinónimo de conflicto social. Aquellos/as que no se dejan comprar con cargos en el estado son sistemáticamente excluidos/as, no solo del aparato del estado, sino de todo el mercado laboral, pues es difícil encontrar ninguna clase de trabajo para quien se sitúa al margen del poder. El acoso constante a quienes luchan por un sistema democrático, incluye detenciones y torturas periódicas en comisarias y cárceles, como incansablemente denuncia en sus informes Amnistía Internacional y el relator especial de Naciones Unidas.

El discurso de la democratización es acompañado de la repetida violación de todas las medidas y acuerdos que se dirigen supuestamente a permitir la participación de los/as ciudadanos/as. Esta absurda y agotadora actitud es justificada, como en la cita del inicio, por la naturaleza "africana" del sistema político guineano y el carácter ajeno y occidental de la democracia por la que luchan los principales partidos de la oposición. El lenguaje de la autenticidad cultural es utilizado por la dictadura para no permitir ninguno de los cambios con los que sueñan la gran mayoría de los/as guineanos/as.

La deslegitimación del régimen, y por ende del estado, es generalizada entre la población. ¿Cómo entonces es capaz de mantenerse en pie el sistema? No existe aquí una hegemonía ideológica aceptada por la mayoría, con lo que no podemos ensayar una interpretación gramsciana de la dictadura nguemista. Vamos a intentar algunas otras respuestas a vuelapluma.

En primer lugar hay que tomar en consideración el funcionamiento del estado africano. Aunque ilegitimo, el estado, o su soporte, es fuente de ingresos para cierta parte de la población. No se trata tan sólo de los bajos salarios de los funcionarios, sino también de las extorsiones económicas a las que son sometidos los/as ciudadanos/as cada vez que se topan con el aparato estatal. Y en la pequeña Guinea Ecuatorial, ese aparato está muy presente: las barreras militares salpican las carreteras de todo el territorio, controlando el movimiento de la población y, de paso, sacando algún dinero a los/as incautos/as que viajan sin los papeles requeridos.

El estado penetra en la sociedad, no en la forma de un entramado institucional centralizado, sino a través de las relaciones personales con el clan en el poder, que proviene del distrito de Mongomo. Cualquier persona con un cargo público se hace, en su ámbito, intérprete arbitrario de la legislación vigente. Se trata de una arbitrariedad descentralizada y generalizada en todos los niveles de la administración, lo que llamaríamos, en términos de ciencia política "occidental", ausencia absoluta de un estado de derecho.

A ello se suma la relativa desestructuración de una sociedad que, empobrecida y carente de organizaciones en las que asociarse, se muestra incapaz de generar una cultura política republicana de participación. El régimen, consciente del peligro de una población enriquecida y politizada, obstaculiza cualquier iniciativa que vaya dirigida a superar la situación de inmovilismo en que viven los/as guineanos/as.

El miedo también alcanza al aparato del poder, sabedor de su falta de legitimidad. Ello da lugar a actitudes de paranoia oficial, que ve en cualquier exigencia de justicia una amenaza a su misma existencia. No obstante, la actual situación económica del país está suponiendo un espaldarazo al gobierno. El petróleo que es explotado desde 1993 por multinacionales norteamericanas y francesas, como la Móbil Oil o Elf, está haciendo fluir una ingente cantidad de divisas, que inevitablemente se pierden en las redes patrimonialistas del estado.

La explotación petrolífera, y en menor medida la maderera, han logrado sacar a Guinea de la lista de países menos desarrollados. Y sin embargo, la población guineana, conocedora de los ingresos que está generando el petróleo, sigue viviendo en unas condiciones de pobreza generalizada. El petróleo es hoy casi una maldición para los/as guineanos/as, que ven consolidarse el poder del régimen sin que nada de ello revierta en una mejora de las condiciones sociales. Según estimaciones del FMI, Guinea Ecuatorial ingresó en 1996 por la producción de petróleo 51.112 millones de Francos CFA, previéndose 78.225 millones para el año 2000.

Pero el principal problema económico de Guinea no es la ausencia de reparto de la riqueza existente, sino la imposibilidad de generar ningún pequeño negocio al margen del estado. Toda iniciativa de los particulares para aumentar su reducido nivel de ingresos, y muchos son los guineanos con iniciativas, se encuentran con el torpedeo sistemático del aparato represivo. Parece como si el régimen temiera que cualquier enriquecimiento de la población al margen suyo pudiera hacer peligrar su existencia. El tan proclamado "libre mercado" sólo parece aplicable a las empresas extranjeras que aseguran sustanciosos beneficios al clan.

El petróleo también parece haber dado un nuevo impulso a las relaciones exteriores del régimen. El pasado mes de julio se celebraban en Malabo las reuniones de la Comunidad Económica de los Estados de África Central (CEEAC) y la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (CEMAC). Se asfaltaron las calles principales de Malabo, se colocaron semáforos y se construyó un costosísimo Palacio de Conferencias para el evento, profusamente aireado por la propaganda del régimen como muestra de su integración en la región.

Por su parte, varias potencias occidentales, y fundamentalmente España, parecen tener un renovado interés por reiniciar acuerdos de cooperación para el desarrollo con el gobierno de Obiang. Existe hoy un plan marco entre el gobierno español y el gobierno guineano para relanzar la cooperación oficial española que se interrumpió en 1994. Resulta preocupante que se esté hablando de negociaciones hispano-guineanas después de la celebración de unas elecciones, las legislativas de marzo, reconocidas internacionalmente y por los propios responsables del Ministerio de Asuntos Exteriores español como fraudulentas. Precisamente fue la falta de democratización real del país lo que llevó al gobierno socialista, de forma ciertamente repentina e indiferente hacia muchos de los guineanos afectados, a retirar la ayuda oficial a Guinea.

La cooperación española siguió fluyendo desde entonces a través de Organizaciones No Gubernamentales. Estas ONGs, en su mayoría vinculadas a la Iglesia Católica, cubren mínimamente parte de las labores sanitarias y educativas que debiera satisfacer el estado. La encomiable labor de los/as cooperantes españoles/as en Guinea sustituye el trabajo de muchos de los/as guineanos/as, en el interior y el exterior del país, a quienes el gobierno no está dispuesto a dejar a trabajar. Parece más peligrosa la presencia de guineanos/as conscientes de la situación política de país que la de cooperantes extranjeros/as neutralizados/as políticamente.

La existencia de cooperación internacional en un país como Guinea Ecuatorial responde a la idea, generalizada en el primer mundo, de que el problema de África es una cuestión de atraso. El funcionamiento perverso de las estructuras del estado responde, se dice, al escaso nivel de desarrollo económico y educativo de los/as africanos/as, que no están todavía preparados para gobernarse a sí mismos democráticamente. Por lo tanto, se piensa, sólo el aumento de la educación y la cultura contribuirá a la democratización del estado africano en un futuro todavía no previsible. Todo este discurso recuerda demasiado a la legitimidad que se daba a sí mismo el colonialismo europeo, cuando veía en la "labor civilizadora" su propia razón de ser.

Debemos colocar la discusión en otros términos. El problema de Guinea Ecuatorial no es de atraso, sino esencialmente político. Es el gobierno el que lleva a cabo una política deliberada de empobrecimiento de la población, socavando cualquier posibilidad de mejora de las condiciones de vida. Un acuerdo de cooperación internacional que no condicione la ayuda al respeto de los derechos humanos y de participación de la población, seguirá siendo funcional al régimen de Obiang, al librarle de cubrir las funciones del Estado.

Llegados a este punto, tanto Obiang como el más escrupuloso progresismo, esgrimen el principio de soberanía para evitar cualquier injerencia en los asuntos internos de un estado independiente como Guinea Ecuatorial. Si el principio internacional de la libre determinación de los pueblos contribuyó a la descolonización de las poblaciones sometidas al colonialismo, consolidó a la vez una interpretación del principio de carácter externo, que lo identificaba fundamentalmente con el derecho a la no intervención por parte de potencias extranjeras. Hoy el mismo principio está siendo utilizado por los tiranos del tercer mundo para que las exigencias de una libre determinación interna, es decir, el derecho de cualquier población a gobernarse a sí misma, se vea frustrada. Una mímina solidaridad internacional y el respeto a la capacidad de los/as africanos/as, coloca a los gobiernos que prestan cooperación o hacen negocios con el régimen en la necesidad de exigir, de manera firme y sin ambigüedades, el reconocimiento de derechos democráticos para los/as guineanos/as.

Se confunden quienes ven en el mismo Teodoro Obiang la posibilidad de transformación del sistema dictatorial. Todos los cambios de régimen que ha vivido Guinea Ecuatorial desde su existencia como tal en época colonial, no han sido más que meras transformaciones de una misma forma despótica de entender el poder, que fue inaugurado por los europeos en su expansión "civilizadora". La independencia, que se creyó sinónima de emancipación popular, reprodujo las estructuras coloniales, africanizándolas, pero empobreciendo aún más a la mayoría de la población y sin darle capacidad de participar en los asuntos públicos, más allá de las redes clientelares del clan dominante.

Hay la mayor parte de los/as guineanos/as expresa su descontento en cuanto tiene ocasión. Incluso entre los/as funcionarios/as y miembros de las fuerzas armadas se siente la insatisfacción. Un efecto de la explotación petrolífera y de la cooperación internacional es el surgimiento de un pequeño grupo de guineanos/as cuyos sueldos, aunque escasos, no dependen directamente del Estado. Las perspectivas del gobierno de mejorar sus relaciones internacionales también están relajando, en cierta medida al régimen. Eso está soltando la lengua a muchos/as, que no dudan en criticar al clan de Mongomo en cuanto tienen ocasión. No quiere decir esto que la militancia en los grupos de oposición democrática haya aumentado sensiblemente. Los partidos de oposición siguen sufriendo el miedo y la desmovilización política de los/as guineanos/as.

Sin embargo, es evidente que cualquier proyecto de transformación que no cuente con la participación de la población en el proceso, está abocado, como hasta ahora, al fracaso. El apoyo masivo de los/as ciudadanos/as ha de ser la principal legitimidad de cualquier gobierno que quiera tomar medidas que afecten a los cimientos mismos del sistema y renueven política y moralmente al país. Puede que no esté lejos el tiempo de la muerte del dictador, y no conviene que encuentre a la mayoría de los/as guineanos/as desprevenidos y sin saber qué hacer. Y eso es responsabilidad, fundamentalmente, de la oposición democrática.


Informe sobre la UNED
por Juan Manuel Lacruz López y Agustín Velloso de Santisteban

Profesores de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), han formado parte de los tribunales de las pruebas presenciales en los centros asociados de Bata y Malabo en las convocatorias de los últimos años. El presente Informe fue remitido como Memoria de la reciente convocatoria de septiembre al Rector de la UNED.

El profesor Velloso fue apartado con anterioridad de los tribunales examinadores de Guinea en una decisión que considera arbitraria y motivada por sus posiciones críticas respecto a la actuación de la UNED en Guinea. Ha presentado reclamaciones ante las instancias correspondientes de la propia universidad, del Congreso y del Defensor del Pueblo.

Como Secretario del Tribunal de Exámenes del Centro Asociado de Malabo en la señalada convocatoria, en relación con el desarrollo de los mismos y atendiendo además a la invitación que el Excmo. Sr. D. Juan Manuel Moreno Olmedilla, Vicerrector de Relaciones Internacionales de la U.N.E.D. me hizo por carta de primero de agosto del corriente, me gustaría hacer una serie de consideraciones, que estimo pueden servir de ayuda a la hora de mejorar el funcionamiento de nuestros Centros Asociados en Guinea Ecuatorial.

Si bien en alguna cuestión puntual se ha mejorado con respecto a la última convocatoria en la que formé parte de un Tribunal de Exámenes en Guinea Ecuatorial –febrero de 1999– (en concreto, los miembros de los tribunales dispusimos de dinero en efectivo desde el mismo momento de la llegada y no hubo problemas de alojamiento), en otros aspectos existe aún mucho trabajo por realizar.

La impresión general es que tanto alumnos como tutores se encuentran sumidos en un gran desánimo. A la sensación de abandono que imperaba a principios de año por la falta de material, se añade ahora el rumor de que el tiempo de la U.N.E.D. en Guinea Ecuatorial está contado. Durante mi estancia he tenido ocasión de hablar con numerosos alumnos, personal de administración, tutores y, en general, personas cercanas a nuestra institución y a la vida cultural guineana, y tres son las principales conclusiones que he podido obtener de las mismas.

La primera, que sería necesario un celo exquisito a la hora de la llegada del material. Son muchos los libros que faltan y además llegan extremadamente tarde y en muchos casos en número insuficiente –véase mi informe de quince de febrero de 1999–. Las razones de esta tardanza, que parece que ya se ha convertido en un problema estructural, deberían ser atacadas desde su raíz, si es necesario consensuando con los distintos departamentos implicados la aplicación de los programas del curso anterior en los Centros de Guinea –de hecho numerosos alumnos se ven obligados a preparar las materias con libros que se corresponden a cursos anteriores, por lo que simplemente se estaría reconociendo una realidad que ya se da de facto–. Consultadas fuentes del Colegio Español en Malabo, institución que comparte algunas características con la U.N.E.D. como su relación con la Agencia Española de Cooperación Internacional –A.E.C.I.–, se me informó de que no plantea en su caso problema alguno la recepción del material que necesita en el desarrollo de su actividad docente, pues la solicitud se hace en el mes de mayo y el envío se produce en el mes de junio. En este concreto punto sería además necesario que los encargados de la U.N.E.D. allí –en este momento Cooperación Española– hicieran un esfuerzo adicional no sólo en la ágil recepción y entrega del material una vez llegado, sino en el control de las necesidades reales y de las posibles omisiones que se puedan producir. Es éste un punto sobre el que en esta ocasión, como anteriormente, se han recibido numerosísimas quejas de los alumnos y que, sin embargo, permanece sin respuesta concreta alguna.

Por otra parte, también plantea especiales problemas la recepción de las notas, sobre todo en el caso de las de junio, habiendo sido considerable el número de alumnos que desconocía su calificación en el momento de celebrarse los exámenes de septiembre, tanto los de las distintas carreras como los de selectividad y acceso; algunos se han presentado "por si acaso" no habían aprobado en la convocatoria precedente. La razón puede encontrarse en los normales problemas informáticos y de transcripción que en general plantea la lectura de las calificaciones para cualquier centro. Sin embargo, en el caso de los centros guineanos el perjuicio que producen tales omisiones se ve considerablemente aumentado, dado que a la hora de recibirse los listados resulta casi absolutamente imposible ponerse en contacto con los distintos departamentos al encontrarse el personal de vacaciones. Es por ello que sería recomendable el envío de una circular en la que se insistiera en la conveniencia de repasar las calificaciones de los centros en Guinea –los alumnos no son muchos–, para comprobar que los listados finalmente enviados son correctos.

En parecido sentido, sería muy conveniente que se dotara a los centros en Guinea Ecuatorial de sendos aparatos de fax que facilitaran la comunicación entre ellos y con el exterior. Depender de los equipos de Cooperación Española produce situaciones rocambolescas que no sólo se han mantenido sino que han empeorado en los últimos meses. En el caso de Bata, en febrero resultó difícil conseguir que estuviera en funcionamiento durante las horas de exámenes –hecho que sólo se produjo tras la intervención del Presidente del Tribunal, véase mi informe de quince de febrero de 1999–; en esta ocasión, no se pudo utilizar por estar apagado durante la celebración de los mismos. Sería necesario que en el probable aunque indeseable supuesto de que no se dote de tan imprescindible material a nuestros centros, se garantice que en próximas convocatorias el material de Cooperación esté a disposición de los tribunales durante las horas de exámenes. Esto será importante sobre todo en la convocatoria de febrero, en la que los listados de alumnos a veces son aún incompletos, lo que provoca que en algunas ocasiones falten exámenes, de modo que se hace necesario ponerse en contacto inmediato con la sede central. Resulta inexplicable que a pesar de las reiteradas peticiones en este sentido no se considere prioritaria la dotación de esta clase de equipos.

El siguiente de los problemas atañe directamente al desarrollo del curso en Guinea. La falta de contacto entre los tutores guineanos y los profesores de la sede central es casi absoluta, lo que se traduce necesariamente en que para los alumnos sea aún más difícil la obtención de resultados óptimos en la pruebas de evaluación –hecho que he tenido ocasión de comprobar por mí mismo en una reunión que mantuve con los alumnos de mi asignatura en Malabo–. Sería absolutamente recomendable que se potenciara dicha relación, no sólo a través del desplazamiento de profesores a Guinea para, al igual que en cualquier otro centro, tener ocasión de llevar a cabo convivencias con alumnos y tutores, sino facilitar que los tutores guineanos recibieran cursos adecuados en Madrid.

Sorprendentemente, si bien la petición de un aumento de contactos con la sede central se ha repetido no sólo por parte de los alumnos sino también por parte de Cooperación Española en Guinea, este profesor, aprovechando que en esta ocasión el desplazamiento a Guinea era más largo que el período de exámenes, propuso a la A.E.C.I. la posibilidad de desplazarse al Centro de Bata para tener un contacto con los alumnos de su asignatura, Derecho penal. La respuesta de la Sra. Dña. Esther Martínez Miranda –Jefe del Servicio de Educación de la A.E.C.I.– fue negativa, argumentando que el Ilmo. Sr. D. Francisco Javier Jiménez de Gregorio –Subdirector General de Cooperación con el África Subsahariana– estimaba que no se debía conceder la comisión de servicios por razones internas, que en ningún momento quisieron ser aclaradas más que con vagas alusiones al aumento del coste del total de la estancia en Guinea –el precio del desplazamiento Malabo-Bata ronda las 13.000 ptas–. En el Centro de Malabo sí tuve ocasión de reunirme con los alumnos interesados en el Derecho penal el día 10 a las 19:00 horas, pudiendo ser calificada la experiencia de muy fructífera, pero debiendo ser organizada al margen de cualquier cauce oficial. Por otra parte, intenté desplazarme por mi cuenta a Bata pero lamentablemente, al no contar con el previo apoyo de la A.E.C.I., problemas logísticos aconsejaron que permaneciera en Malabo.

En relación con los citados costes ocasionados por el viaje a la A.E.C.I., no creo que resultara difícil la obtención de tarifas más reducidas para los desplazamientos de los tribunales a Guinea. En esta ocasión cada billete ha superado las 240.000 ptas. –quizá por haber empleado compañías distintas para la ida y para la vuelta– pero, dejando de lado este especial supuesto, normalmente han venido rondando las 200.000 ptas., siendo que el resto del pasaje consigue tarifas sensiblemente más económicas, todo ello en igualdad de condiciones y a través de agencias oficiales.

Volviendo a la problemática de los profesores tutores en Guinea Ecuatorial, creo que la U.N.E.D. debería retomar las riendas de su proceso de selección tal y como ocurría en un principio, según me informaron antiguos tutores. Es ésta una tarea que difícilmente puede ser llevada a cabo con las necesarias garantías si los propios departamentos no juegan un papel decisivo, como ocurre con la generalidad de los centros. Por otra parte, entre este colectivo el descontento reina por razones específicas: el período de pago de las tutorías se ha ido reduciendo paulatinamente hasta unos ocho o nueve meses por curso académico –he tenido informaciones en ambos sentidos– y cada curso se lleva a cabo el proceso de selección desde un principio, sin ninguna garantía de continuidad, no sólo en cuanto al desempeño de la función de tutor, sino por lo que respecta a la propia existencia de la tutoría, ya que la limitación de su número hace que sólo las más solicitadas por los alumnos sean concedidas. Es por ello que en el momento de llevarse a cabo estos exámenes de septiembre literalmente "no había tutores" a los que poderse dirigir ni a los que dar información sobre el próximo curso. La precariedad provoca un malestar que no puede influir más que en detrimento de la calidad de nuestra enseñanza.

Parecidas, pero más graves, son las quejas que algunos estudiantes han hecho sobre el sistema de percepción de becas –que se conceden en función de los resultados obtenidos en el curso académico precedente–. Se afirma que en algunos casos dichos estipendios no han llegado a ser pagados y que en otros sólo se ha percibido una parte de la cuantía total de los mismos. Incluso existen quejas por escrito que me consta obran ya en poder de ese Rectorado. Es ésta una cuestión que la U.N.E.D. no puede dejar sin aclarar a la mayor brevedad posible.

En definitiva, es quizá en el último punto que me gustaría destacar donde reside el origen de la mayor parte de los graves problemas señalados y de otros muchos. Me refiero a la retirada por parte de la U.N.E.D. de funciones que sólo desde dentro de la misma se pueden llevar a feliz término con garantías, y la entrega de las mismas a una institución no académica como es la A.E.C.I. Este abandono se ve diariamente escenificado con la falta de un director de la casa en los Centros Asociados de Bata y Malabo. Los testimonios recogidos apuntan a que en el momento en que quedó desocupado dicho puesto comienza el proceso de deterioro de la U.N.E.D. en Guinea Ecuatorial. Sólo con una persona dedicada en exclusiva a la dirección de una realidad con problemas específicos es posible que ésta funcione convenientemente. Y no debe tratarse de cualquier persona, sino que, dada la especial situación de la U.N.E.D. de Malabo y Bata en el centro de un triángulo desde cuyos extremos ejercen mayor o menor tensión la propia U.N.E.D., la A.E.C.I. y la sociedad guineana en general, se requiere a alguien que conozca y defienda con energía las necesidades de nuestra Universidad en Guinea Ecuatorial, con una cierta dosis de conciliación pero sin doblegarse a intereses que no sean estrictamente universitarios y, por supuesto, que cuente con el decidido respaldo de la U.N.E.D.

En este sentido, la impresión que me produjo la conversación puntual que mantuve con la nueva Coordinadora de Cooperación Española en Guinea Ecuatorial, Sra. Dña. Dolores Martín Villalba –que está obligada a jugar un papel fundamental en el futuro de nuestra Universidad en aquel país–, no fue en exceso tranquilizadora. Sus manifestaciones sobre cuestiones tan básicas como la dinámica de celebración de los exámenes, las necesidades de material didáctico y la importancia de su recepción a tiempo o el funcionamiento general de la U.N.E.D. denotan a mi juicio un desconocimiento importante de la mecánica universitaria a distancia. Por otra parte, me fue imposible mantener una reunión más extensa con la Sra. Martín Villalba para exponerle mi punto de vista, pues aun habiendo comunicado a sus colaboradores mi deseo de celebrarla, acabé mi comisión de servicios sin tener ocasión hacerlo.

Enlazando con este último punto, resulta especialmente interesante la actual coyuntura, presidida por la firma en el próximo mes de octubre de un nuevo Acuerdo Marco de Cooperación entre el Reino de España. y la República de Guinea Ecuatorial. En este aspecto, me consta que la postura guineana es decididamente favorable a dar un impulso a nuestra Universidad –tuve ocasión de reunirme con personas estrechamente vinculadas a la preparación de la ponencia guineana sobre la U.N.E.D.–. Sin embargo, existe el gran riesgo de que este punto de inflexión sea utilizado para iniciar una retirada, en cualquier caso precipitada, de la U.N.E.D. de Guinea. Al menos así se desprende de las declaraciones de la Sra. Martín Villalba y de alguno de sus colaboradores –que no sólo nos fueron manifestadas a los miembros del Tribunal, sino que en una parte sustancial fueron emitidas por Radio Exterior de España durante nuestra estancia en Malabo-, que se centran fundamentalmente en una supuesta falta de "rentabilidad" de la U.N.E.D. guineana. "Rentabilidad" que si bien debe ser tenida en cuenta a la hora de llevar a cabo cualquier empresa, no puede presidir en exclusiva la labor de una Universidad y mucho menos si cuenta con las características de la U.N.E.D. en Guinea; pero que, por otra parte ni siquiera puede ser exigida habida cuenta de las circunstancias adversas en que, como he tratado de poner de manifiesto, se desarrolla la actividad universitaria en Guinea. Más bien, todas las instancias implicadas deberían llevar a cabo un ejercicio de autocrítica para determinar el peso relativo de cada una en dicha falta de "rentabilidad".

Precisamente entre las personas vinculadas a la U.N.E.D. y a la cultura guineana en general cunde la preocupación de que se utilicen dichos criterios de "rentabilidad" para justificar la desaparición de nuestra institución. Este hecho incide directamente en el desánimo imperante. Existe una legítima aspiración de la República de Guinea Ecuatorial a contar con su propia Universidad, la U.N.G.E., cuyo embrión ya funciona y que debe ser mimado para que llegue a convertirse en un punto de referencia en el mundo universitario africano. Sin embargo, dicha colaboración no debe implicar la desaparición de la U.N.E.D. a corto ni a medio plazo. En cuanto al largo plazo, debería significar únicamente su redimensionamiento como un centro en el extranjero más, pero sería ilusorio pensar que, sin que pasen algunas décadas de maduración, el desarrollo de una Universidad nacional guineana pueda ocupar el vacío que dejaría la U.N.E.D. Me atrevo a decir que éste y no otro es el sentir generalizado no sólo de alumnos, tutores y personal en general de la U.N.E.D. guineana, sino que otras instancias de la cultura en Malabo con las que he tenido la satisfacción de conversar largamente estos días –incluido algún profesor de la propia U.N.G.E.– son de la misma opinión.

Madrid, a quince de septiembre de 1999


Las anomalías "normales" del Obiang-nguemismo
por Samuel Mbá Mombé

Secretario de Relaciones Internacionales de la Unión de Demócratas Independientes (UDI),
publica habitualmente artículos en nuestro boletín. En los últimos meses edita una página web llamada "La diáspora", que puede consultarse en www.ccoo.es/guinea.ec_democratica/noticias/noticias.htm.
Es médico y reside en Berlín.

"Todo lo que habéis podido ver como irregularidades me parecen normales (...), las anomalías son propias del ser humano, nadie es perfecto...". Así es como el dictador Teodoro Obiang Nguema justificaba el mare magnum de irregularidades registradas antes, durante y después de los comicios legislativos del 7 de marzo de 1999, en una precipitada rueda de prensa convocada por él mismo un día después de las votaciones.

Esta justificación está lejos de ser un argumento creíble si tenemos en cuenta la frecuencia con la que se repiten estas "anomalías normales" y la pasividad del dictador a la hora de intentar ponerles fin o aplicar la ley contra sus protagonistas o actores. La explicación de esta pasividad del "Jefe" está en que él mismo les extiende el cheque en blanco y lo que es más, Obiang es incapaz de controlar a los elementos del clan para imponerles la autoridad del Estado, ya que su poder es de tipo familiar, clánico y basado en el favoritismo. Esta falta de autoridad desemboca en la corrupción, la ineficacia, la inoperancia, el desorden, la imposibilidad de sancionar a los elementos del clan, así como la ausencia de toda línea de trabajo eficiente. En uno de mis anteriores artículos, titulado "La transparencia de Obiang" (ver NdeG, nº13) y refiriéndome concretamente al tema de la justificación de los errores cometidos por los barones del régimen, decía yo que los errores se cometen ya sea por ignorancia o por negligencia. En todo caso, un error es un error. Lo sensato sería intentar corregirlos, reducir al mínimo su cuota y no justificarlos para esconder el verdadero fondo y los intereses a los que, en última instancia, representan. La política de justificación de errores, nos llevará a un callejón cuya única salida sería la de no corregirlos nunca y vivir eternamente atrapados por la falsa teoría de que "las anomalías son propias del ser humano...".

Estoy totalmente de acuerdo si decimos que nadie es perfecto, pero esto no nos libra de la obligación de irnos perfeccionando en vez de tomar el comino contrario, como es el caso de los dirigentes de Guinea Ecuatorial a lo largo de estas dos décadas de régimen de "alegre memoria".

La carta o el "ultimatun" del Ministro del Interior guineoecuatoriano, Demetrio Eló Ndong al partido político Unión Popular (UP), viene a ser el punto y seguido de la cadena de "irregularidades normales" de los superhombres de la dictadura. El señor Ministro lejos de toda visión democrática (como es natural en ellos), decidió actuar bajo el lema de: si hay fuerza, la inteligencia sobra o está obsoleta. El Ministro no solo exige, manda y ordena a Unión Popular que celebre su Convención Nacional en un plazo de 60 días, sino que amenaza con recurrir a la "Ley" si no se cumple su "Edicto". No vamos a caer en la tentación de decir si la no celebración de la Convención Nacional de Unión Popular se debe a un error humano o es una irregularidad normal, pero sí podríamos preguntarle al señor ministro, ¿por qué esta situación no se puede ver como una "anomalía propia del ser humano?" ¿Por qué se amenaza ahora con recurrir a la "Ley" si esta no llegó a aplicarse cuando se cometieron las "irregularidades normales" de las pasadas elecciones legislativas? ¿Dónde estaba escondida esta "Ley" cuando la oposición exigía la anulación de las elecciones? ¿Acaso la "Ley" en Guinea Ecuatorial es sólo para los opositores?

La esencia de la Democracia es que la política responda a los deseos de todos los ciudadanos, que deben tener oportunidades para formular sus preferencias, de expresarlas ante el gobierno y los demás ciudadanos, por vía de la acción individual o colectiva. Sobre la base de este postulado, quiero expresar mis reservas con relación al contencioso Gobierno-Unión Popular. Todos debemos saber que la democratización de Guinea Ecuatorial, a parte de ser un deber del Estado en su conjunto y de las instituciones que lo componen, es al mismo tiempo un deber de todos los nacionales de dentro y de fuera, que en sus acciones y estrategias deberán velar por el mantenimiento y el cumplimiento de los principios y normas del Estado Democrático de Derecho.

El ministro Demetrio Eló Ndong amenaza a Unión Popular con la aplicación de la ley. Bien es sabido que en Guinea, ley y justicia vienen siendo un patrimonio manejado por el Presidente Teodoro Obiang Nguema en beneficio de su familia y amigos y contra los que no creen en el régimen. Así, suelen aparecer leyes, incluso con cierta profusión, más o menos drásticas y al encontrarse con un familiar o con uno de los creyentes del régimen, pasan automáticamente a ocupar un lugar en los archivos a la espera de tropezar con alguna víctima vulnerable. En el caso que nos ocupa, la víctima vulnerable es, por supuesto, la Unión Popular.

El que fuera Fiscal General del Estado, Eloy Eló Nve Mbengono, en su discurso pronunciado con ocasión de la apertura del año judicial 1995-1996, en presencia del Presidente de la República, el Cuerpo Diplomático y los componentes del Poder Judicial, dijo lo siguiente: ..."bajo nuestra total y absoluta responsabilidad personal y como Fiscal General de la República, con el corazón en las manos y lágrimas en los ojos, en este acto denunciamos oficialmente el hecho y afirmamos solemnemente ante vuestra Excelencia y ante la Historia que nos ha de juzgar, que no hay justicia en la República de Guinea Ecuatorial..." No hay lugar a añadir ningún comentario porque es ésta la situación que todos denunciamos y que exigimos se cambie, en lugar de justificarla con argumentos cogidos por los pelos.

La polémica abierta por el Ministro del Interior entorno a la celebración de la Convención Nacional de Unión Popular, es hacer la política del avestruz. El país tiene serios problemas que resolver y el régimen, al ser incapaz de articular un proyecto de recuperación nacional, intenta abrir un debate sobre una cuestión que, democráticamente, es de la incumbencia de la propia formación política y que se escapa de cualquier injerencia exógena. Según las declaraciones del ministro, recogidas por la agencia de prensa France Presse el 17 de agosto, "el gobierno ha constatado un mal funcionamiento que puede tener consecuencias nefastas en el ámbito de los militantes de Unión Popular y de la población". Lo que le debería preocupar al ministro son las condiciones nefastas en las que vive el pueblo, la corrupción institucionalizada, el enriquecimiento injusto de los hombres en el poder mediante transacciones falsas, la miseria generalizada del pueblo, el analfabetismo, la degradación moral de los guineoecuatorianos, etc., etc., y no la celebración de una reunión de un partido político.

Se sostiene que la democracia es tridimensional, compuesta de tres elementos fundamentales: 1) elementos políticos, que entrañan la participación popular en las actividades políticas del Estado a través de la libre expresión del pensamiento, del sufragio universal (derecho a votar y ser votado), militancia en partidos políticos, acceso a los medios de comunicación sociales, etc., etc., 2) y 3) elementos económicos y sociales; implican la equitativa distribución de la renta nacional y el acceso popular a los bienes y servicios, tales como cultura, educación, trabajo, seguridad, salud, recreo etc., etc.Porque no es libre sino quien tiene medios económicos necesarios para serlo, y sin seguridad económica no existe para la persona la posibilidad de realizarse, ni es factible la formación de una sociedad de derecho, fraterna, dinámica y en paz. Se hace necesario erradicar el nepotismo, la dominación política y económica de un determinado clan o grupo étnico; luchar contra la marginalidad social, las discriminaciones étnicas, la intolerancia religiosa, los privilegios y desigualdades, el ingreso económico que no se debe al trabajo y, en general, contra cualquier manifestación antidemocrática que menoscabe la libertad y la seguridad económica y social del ser humano.

En definitiva, hay algo en la democracia que es natural y algo que es antinatural. Platón pensaba que "no es natural que el piloto suplique a los marineros que se dejen gobernar por él". El jefe de la nave debe saber serlo, y con autoridad. Pero una buena nave no es una galera en la que los remeros van encadenados y odian a los van en el puente, como escribe Holbach, "el patriotismo verdadero no puede hallarse más que en un país en el que los ciudadanos libres y gobernados por leyes equitativas, se encuentran felices".

Un pueblo para ser bien gobernado, tiene que participar, de algún modo, en el gobierno. No existe un verdadero Estado sin el consentimiento básico del pueblo. No hay representación, ni participación, sin un consentimiento básico sobre el modo de tomar decisiones que afectan al bien común, sin una razonable libertad de discusión y oposición, respecto a estas decisiones, sin que estas se ordenen de un modo racional o carezcan de virtualidad practica, sin un mínimo de igualdad de oportunidades políticas.

Manuel Fraga Iribarne en su libro LEGITIMIDAD Y REPRESENTACIÓN, define la democracia como: un sistema político en el que los elementos decisivos están dados por consultas electorales frecuentes y autenticas... La renovación básica de la confianza política ha de tener base popular. Ningún gran país moderno y libre funciona de otro modo

Desgraciadamente, en este mundo moderno y civilizado, Guinea Ecuatorial funciona de otro modo.

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

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