NOTICIAS ASODEGUE

 
 

 

 

 

 

BOLETÍN NOTICIAS DE GUINEA

Nº 10 Enero 1999

SUMARIO

- Elecciones legislativas para el siete de marzo
- El Partido del Progreso no podrá participar en las elecciones legislativas
- Presos políticos en Guinea Ecuatorial
- El PDGE se hace un lío con las primarias
- La Oficina de Información Diplomática de Guinea ataca de nuevo
- Javier Bleda. periodista español, causa sensación en Guinea

OPINIÓN

- ¿Dictadura o tiranía? por Inocencio Engono Obiang Nsue.

- ¿Por qué no regresamos? Obiang espera a los exiliados con el garrote en la mano por Samuel Mbá Mombé.


ELECCIONES LEGISLATIVAS PARA EL SIETE DE MARZO.
Desmintiendo las previsiones, siempre tan difíciles en Guinea Ecuatorial, que situaban el anuncio de las elecciones legislativas para la primera quincena de enero, el gobierno guineano hacía público el día 30 de diciembre el decreto de convocatoria según el cual la votación tendrá lugar el próximo siete de marzo. Las autoridades habían convocado el día 28 a los máximos dirigentes de los partidos legalizados a una reunión, en la que estuvo presente el propio presidente Obiang, cuyo objetivo era concertar la fecha de las elecciones, Como viene siendo habitual en estos casos las autoridades guineanas no mostraron intención de llegar a acuerdo alguno y dos días después hicieron pública la fecha, establecida unilateralmente.

El calendario electoral quedó de la siguiente forma: día 9 de enero, constitución de las Juntas Electorales nacional y distritales; del 15 al 24 de enero: publicación de las mesas electorales; 22 de enero: proclamación de las candidaturas; 25 de enero: formación de las mesas electorales; 19 de febrero: comienzo de la campaña electoral; 5 de marzo: fin de la campaña electoral; 6 de marzo: jornada de reflexión; 7 de marzo: votación; 18 de marzo: proclamación de los resultados electorales; 17 de abril: juramento de los nuevos diputados elegidos; 19 de abril: apertura de la nueva Legislatura.

El número de diputados a elegir es de ochenta. Dieciocho corresponden a la isla de Bioko (nueve a la capital Malabo), tres a la isla de Annobon y el resto, cincuenta y nueve, a la región de Río Muni.

El gobierno guineano, una vez hecha la convocatoria, ha querido poner a la cabeza de su política a sus asesores de marketing. Ha entregado cinco millones de francos CFA a cada uno de los partidos legalizados (equivalentes a 1.250.000 ptas.) como apoyo inicial para la campaña y ha convocado a las autoridades distritales, en presencia de representantes de los partidos, para que permitan los desplazamientos de los dirigentes opositores por las zonas de su autoridad y no estorben las campañas electorales.

El marketing gubernamental contrasta con los discursos de Obiang a lo largo de la gira de propaganda de su partido celebrada en las últimas semanas del año. En Añisok llamó a la población a estar vigilantes y a denunciar los desplazamientos de cualquier persona por el interior del distrito. En Mongomo, su distrito natal, insultó y se burló de los militantes opositores añadiendo mas tarde que "nadie va a contar los votos de la oposición en Mongomo". Las bravatas del presidente culminaron el 23 de diciembre en la ceremonia organizada para cerrar la gira en Malabo. El día se había declarado festivo para que todos los ciudadanos de la capital pudiesen homenajear al presidente. Se pidió a su alcalde, Vitorino Bolekia, que iniciase los actos con un discurso. Bolekia, elegido en su día en las listas de la coalición opositora POC (Plataforma de Oposición Conjunta) acusó al gobierno de condenar a la miseria al pueblo guineano y denunció la practica sistemática de torturas en las cárceles y otras dependencias policiales. La intervención posterior de Obiang, muy irritado, estuvo dedicada a elogiar a su hijo Teodorin (un síntoma más de que va a intentarse en Guinea una operación sucesoria), a insultar al alcalde y asegurar a la oposición que sus integrantes no encontrarían trabajo, ni otro medio de vida, mientras el pudiera evitarlo. Poco después abandonó el lugar de la concentración sin probar ninguno de los regalos que "voluntariamente" habían llevado algunos de los presentes.

En el momento de cerrar este número (31 de enero) el gobierno no ha anunciado, a pesar de sus compromisos, la fecha de publicación de las listas de electores, ni las de entrega de los carnets de elector. A despecho de cualquier operación de marketing, la validación de las elecciones dependerá fundamentalmente de las condiciones que rodeen al momento de la votación: publicación de las listas electorales, número y ubicación de las mesas electorales, representación de la oposición en las mismas, control sobre la presencia de militares en la vigilancia o composición de las propias mesas, respeto al voto secreto, restricciones a aquellos que quieran votar más de una mesa (tinta indeleble), limitaciones al "voto transeúnte" y presencia de observadores internacionales independientes... A la hora del recuento habrá que tener presente que la Junta Electoral cuenta con doce miembros de designación gubernamental, lo que pone a este organismo, prácticamente, en manos del ministerio del Interior. Finalmente hay que recordar que la última campaña electoral, celebrada en Guinea, en febrero de 1995, se caracterizó por una ausencia total de libertades y por el continuo hostigamiento a los candidatos opositores que no pudieron celebrar actos con normalidad ni tan siquiera en Bata, la segunda ciudad del país...

 

EL PARTIDO DEL PROGRESO NO PODRÁ PARTICIPAR EN LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS.
El Presidente del Partido del Progreso (PP) de Guinea Ecuatorial, Avelino Mocache, ha confirmado desde Malabo el día 10 de enero que las autoridades guineanas mantienen la ilegalización de esta formación política por lo que no podrá participar en las próximas elecciones legislativas.

El señor Mocache ha dicho que el gobierno guineano no quiere diferenciar los actos atribuibles a Severo Moto, anterior Presidente del PP, y los que corresponden al partido. Como se recordará Severo Moto protagonizó en el mes de mayo de 1997 un intento fallido de invasión armada a partir de Angola. Aunque nunca pudo probarse la participación de militantes del Partido del Progreso en los hechos, y por bastantes de sus características se puede hablar de una aventura personal de Severo Moto, el gobierno guineano forzó la ilegalización del PP en abril de 1998, mediante un proceso carente de garantías.

A partir de entonces la organización del PP ha padecido un periodo de crisis organizativa del que (todos los síntomas parecen indicarlo) empezó a salir en los últimos meses del 98. El Partido del Progreso ha normalizado también su situación en la Internacional Democristiana, y Avelino Mocache encabezó la delegación de su partido en la reunión que esta organización celebró en Madrid en noviembre pasado. Severo Moto vive en España y conserva su condición de militante de base del Partido del Progreso guineano.

Es la primera vez, desde el inicio del proceso de transición en Guinea, que se ilegaliza a una formación política y, como consecuencia, se le impide participar en un proceso electoral. Sin embargo hay, al menos, otras dos formaciones, aparecidas después de 1992, que no han sido nunca legalizadas, se trata del MAIB, con una influencia importante en la isla de Bioko, y el FDR, cuyas bases pueden situarse en la zona de Wele-Nzas, en la región continental.  

PRESOS POLÍTICOS EN GUINEA ECUATORIAL.
El número de presos políticos en Guinea está en estos momentos en torno a los ciento veinticinco.

En el penal de Black Beach permanecen los condenados en el juicio contra los bubis que tuvo lugar en los meses de mayo y junio del pasado año. Los condenados a muerte, y más tarde indultados, son once y hacen vida separada del resto de los reclusos. Sus condiciones han empeorado en los últimos meses, y ahora, después de que cambiase el responsable de la prisión, no pueden salir al patio a pasear. No reciben comida de sus familiares y se alimentación es de muy mala calidad (arroz hervido con alas de pollo).

Entre los condenados a penas menores (sesenta y nueve en total) se distinguen dos grupos: los que tienen algún oficio considerado útil por los carceleros, y los que carecen de él. A los primeros se les emplea en diversos menesteres en beneficio de sus guardianes, sin recibir, naturalmente, sueldo alguno; a cambio, solo acuden, en bastantes casos, a Black Beach a dormir. El resto de los presos bubis han de cumplir el régimen habitual de ese penal, tenido por uno de los más duros y arbitrarios de Africa.

También en esas condiciones permanecen en Black Beach, Felipe Ondó y Guillermo Elá Mangué, dirigentes ambos del partido Fuerza Democrática Republicana (FDR). Fueron secuestrados en Gabón en noviembre de 1997 y conducidos a Malabo en el avión del propio presidente Obiang. Puestos en libertad tras la reacción que produjeron estos hechos en los países vecinos, se les detuvo nuevamente en los primeros meses de 1998, acusados de distribuir en las embajadas acreditadas en Malabo un documento que, a juicio de las autoridades guineanas, contenía injurias contra el jefe del estado. Poco después se les condenaba a varios años de prisión y a multas millonarias en un juicio sin garantías. Felipe Ondó está enfermo.

El dieciséis de enero fue puesto en libertad José Oló, defensor de Martín Puye. Oló ha cumplido cuatro meses en prisión a los que se le había condenado en un juicio plagado de interrupciones e irregularidades. Se le acusaba de injurias al presidente de la República en distintas declaraciones hechas a medios de comunicación españoles en los meses de mayo y junio, coincidiendo con las sesiones del juicio contra los 116 bubis. Debió pagar también multas por valor de treinta millones de francos CFA.

En la comisaría de Malabo están detenidas desde mediados de noviembre unas treinta personas. En este número de Noticias de Guinea podemos indicar ya, en líneas generales, las acusaciones que pesan sobre ellos y, parece, el orden de gravedad que tienen. Antonia Macole, su marido Gabriel Martín Laesá y su hija Silvia Edu Macole están acusados de ocultar a los cuatro condenados a muerte en rebeldía (Atanasio Bita, Remigio Mete, Gabriel Salomón Echuaca, Alex, y Epifanio Moaba). Adamou Ousmane está acusado de sacar del país, en cayuco, a los cuatro huidos. Otros detenidos son: Marcelo Beta Echuaca y Salas Bolkia, Sabito; Bernardo Lola Sorizo, Juan Lola Sorizo, Justo Mete, Anselmo Ribado Rope, Mari Carmen Varela Rope, Silvia Eron, Jose Antonio Oliveira, Ildefonso Montero; Miguel Ropo, hijo de Marcos Ropo, asesinado en su día por Macías; Remigio Fernández, abuelo de Salomón Echuaca...La gran mayoría de ellos son parientes de los cuatro huidos y todos han sido objeto de torturas. Remigio Fernández parece tener graves lesiones en las manos.

Junto con ellos está también en la comisaría de Malabo, Manuel Owono Obama, miembro del Consejo Directivo del partido Convergencia para la Democracia Social (CPDS) a quien se acusa de pasar clandestinamente la frontera. Ha sido también duramente torturado.

El dos de enero eran puestos en libertad en la región continental Gerardo Angüe, Damian Motú y Carlos José Ochaga, dirigentes del Partido del Progreso, detenidos desde el pasado noviembre (véase NdG nº 9). Cada uno de ellos debió de pagar una multa de 50.000 francos CFA.

Nicolás Mangué Mañana ha sido el último de los detenidos del CPDS durante el mes de noviembre en la región continental que ha conseguido la libertad. Mangué Mañana fue retenido en una barrera policial en Niefang, momento en el que apareció Melanio Ebendeng, ministro de Defensa, y persona muy cercana al presidente Obiang, que ordenó la detención del militante opositor. En el momento de conseguir su libertad (en torno al diez de enero) estaba acusado de "desacato a fuerza armada". Durante estos dos meses Mangué Mañana ha sido obligado a chapear (cortar hierba) en distintas zonas de Niefang, distrito por el que las autoridades saben se presentará por su partido en las próximas elecciones.

 

EL PDGE SE HACE UN LÍO CON LAS PRIMARIAS.
El gubernamental Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, PDGE, celebró el domingo 17 de enero "primarias" para la elección de candidatos a las elecciones legislativas.

Gracias a este procedimiento, las calles de Malabo y de las principales ciudades del país se vieron llenas de carteles de propaganda de los aspirantes a candidatos del PDGE, mucho antes de que pudieran hacerse presentes el resto de los partidos políticos. La elección no se hizo por votación secreta, sino que en la mayoría de los distritos los aspirantes se colocaron "en hilera" ("como en las ruedas de identificación policial"), sus partidarios formaban filas detrás de ellos y se procedía a contarlos. Hasta aquí todo parecía ir bien, y confirmar las razones del experto en "marketing electoral" que había aconsejado esta operación, pero el recuento suscitó ya problemas al colocarse alguno de los electores en mas de una fila y de los resultados solo cabe decir que han constituido una auténtica sorpresa.

Las "bases" del PDGE han apoyado a candidatos jóvenes y a los que no cabe situar en los círculos mas cercanos al presidente Obiang. No han conseguido candidatura: Marcelino Nguema Onguene, actual presidente del Parlamento guineano ni Demetrio Elo Ndong, alto dirigente del ministerio del Interior. Tampoco Juan Oló, eterno ministro de Hidrocarburos y el hombre de Obiang para sus relaciones con las petroleras (Juan Oló se presentaba por Mongomo, su distrito natal, en el que no parece contar con muchas simpatías; no solo no resultó elegido, sino que su coche fue apedreado en la jornada pre-electoral) y existen dudas sobre la suerte de Miguel Oyono, ministro de Asuntos Exteriores. En Mongomo, distrito natal de Obiang Nguema, resultó triunfador Dario Tadeo Ndong, ex-ministro de Sanidad, que fue detenido en el verano de 1996 por participar en un supuesto complot contra el presidente de la República;no puede considerársele, en ningún caso, persona cercana a Obiang. En Kie Ntem ha sido elegido Angelito Masié, hijo del ministro del Interior del mismo nombre en el periodo de Macías y persona ligada durante mucho tiempo a la opositora Unión Popular. Uno de los candidatos que rompe con esta línea de "renovación" es Lucas Nguema Esono, Luquito, actual ministro de Información (Luquito fue en su día funcionario de la embajada guineana en Madrid; el 23 de septiembre de 1988 se le obligó a abandonar el territorio español acusado de tráfico de drogas), elegido ampliamente en Mikomeseng. Una candidatura a seguir con especial interés será la de Teodoro Obiang Mangué, Teodorin, hijo mayor del dictador, que al parecer encabezará las listas del PDGE por Bata.

La sorpresa del "aparato" del PDGE le ha llevado a dudar sobre si debían respetar los resultados de las primarias o prescindir de ellas, y no consiguieron acabar sus listas en la fecha prevista (el 19 de enero). Las autoridades guineanas han acudido en su auxilio, forzando el calendario electoral. Las dependencias en las que debían entregarse las listas de candidatos cerraron inesperadamente a las siete de la tarde del día 19 aunque deberían permanecer abiertas hasta las dos de la madrugada. La mayoría de las formaciones guineanas no pudieron presentar sus candidaturas y "tomando este hecho en consideración" el plazo de presentación se amplió hasta el día 26. Hasta el día de hoy no conocemos las listas definitivas del PDGE, no sabemos si habrá, o no, "pucherazo".

 

LA OFICINA DE INFORMACIÓN DIPLOMÁTICA DE GUINEA ATACA DE NUEVO.
"La Oficina de Información diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación Internacional de la República de Guinea Ecuatorial por la presente Nota denuncia y condena la campaña que desde España despliega ciertos grupos de presión como ASODEGUE y el ente público Radio Exterior de España tendente a desacreditar el desarrollo de las próximas elecciones legislativas a celebrarse en Guinea Ecuatorial el próximo día 7 de Marzo.

Esta Oficina Información Diplomática considera que las actividades de esa naturaleza, desplegadas por representantes de partidos políticos españoles y medios de comunicación oficial de Estado español no solamente son incompatibles con el tratado de amistad y cooperación existente entre los dos países y contrarias a los intereses a largo plazo de ambos, sino igualmente constituyen una permanente y constante violación grave del derecho internacional, así como una voluntad deliberada de sembrar el confucionismo en el curso del desarrollo del proceso electoral y propiciar un clima de violencia entre las partes involucradas en el proceso.

Para la Oficina de Información Diplomática, las constantes y persistentes denuncias y acusaciones falsas sobre las condiciones de preparación y desarrollo del proceso electoral, forma parte de una estrategia de estos grupos de presión con designios ocultos sobre el mismo. Ello ante el fracaso registrado de provocar un clima insurreccional en el seno de la población ecuato-guineana.

La Oficina de Información Diplomática al tiempo que reafirma la voluntad del Gobierno de propiciar un proceso electoral libre, justo y transparente, advierte que, la normalidad de las relaciones entre España y Guinea Ecuatorial, y el establecimiento de una cooperación fructífera y duradera pasa irremisiblemente por el cese por parte de organizaciones políticas y medios de comunicaciones oficiales españoles, de la campaña sistemática de desinformación, difamación, descrédito y de agravios dirigidos contra las instituciones y personalidades del Estado Ecuato-Guineano."

Literal y sin comentarios.

 

EL PERIODISTA JAVIER BLEDA CAUSA SENSACIÓN EN GUINEA .
Las declaraciones del periodista español Javier Bleda en la televisión guineana se han convertido en uno de los acontecimientos de la precampaña electoral. Javier Bleda, ex-director de YA y, en la actualidad, director del semanario Artículo 20, fue entrevistado el 27 de enero a las diez de la noche, la hora de máxima audiencia.

Javier Bleda dijo conocer los entramados del intento de invasión protagonizado por Severo Moto en mayo de 1997 y afirmó que este dirigente guineano preparaba en la actualidad una nueva intentona golpista para la que cuenta con la colaboración del CESID. Criticó la política para Guinea del actual gobierno español y de los gobiernos del PSOE y se declaró sorprendido por el clima de paz que se respira en aquel país. Con un estilo muy poco habitual en la TV guineana criticó a los partidos y dirigentes políticos españoles por aspectos de su vida política y personal. Del ministro español de Asuntos Exteriores dijo, por ejemplo, que debía diez millones de pesetas a Hacienda. Se refirió profusamente al caso GAL y declaró, finalmente, su intención de dar a conocer en España la "auténtica realidad guineana".

Miguel Oyono, ministro de Exteriores de Guinea, parece dar un alto crédito a las declaraciones del periodista español y convocó al día siguiente al cuerpo diplomático acreditado en Malabo para referirse al supuesto intento de golpe de estado. Demetrio Eló Ndong hizo lo mismo el día 29 de enero desde el ministerio del Interior para los máximos dirigentes de los partidos guineanos.

El número de Artículo 20 correspondiente a la primera semana de febrero de 1999 incluye una entrevista de cuatro páginas con la ministra de Justicia guineana, Evangelina Oyó Ebule. Javier Bleda, autor de dicha colaboración no duda en calificar a la ministra de Cristina Almeida de Guinea Ecuatorial.

La señora Oyó Ebule es también Decana del Colegio de Abogados de Malabo, institución que languidece bajo su dirección y de la salieron hace unos meses todos los abogados guineanos que defienden habitualmente a los militantes opositores. En el pasado año destacó, además, por su papel en la acusación contra José Oló, defensor del dirigente bubi Martín Puye muerto en Black Beach por falta de atención médica. José Olo fue sometido a un trato humillante en el momento de su detención y juzgado en condiciones muy irregulares, tras las que se le condenó a cuatro meses de prisión en Black Beach y a multas por valor de 30M de francos CFA. Tal como decíamos antes, salió en libertad el 16 de enero.

 

OPINIÓN

¿Dictadura o tiranía?
por Inocencio Engono Obiang Nsue (Inocencio Engono Obiang Nsue es militante del Partido del Progreso)

Dice Rousseau en su Contrato Social que "quien obedece a un tirano hace bien, pero quien lo combate hace mejor". Esta cita rousseauniana nos sitúa en una doble dimensión si la enmarcamos dentro de un proceso de transición política; obedecer o combatir no es mas que el perpetuo dilema que subyace siempre en cualquier proceso de transición política. Dicho con otras palabras REFORMA o RUPTURA.

En todo proceso de transición política conviene, si se apuesta por la REFORMA, saber cual es el estado antecedente sobre el que se va a producir la reforma, y el estado consiguiente, consecuencia de la reforma. Todo proceso de transición política que aspira a un mínimo de acierto, debe tener un diagnóstico claro sobre el tipo o modelo de Estado objeto de la REFORMA, y no es menos importante, saber cual es el modelo de estado al que se aspira con la REFORMA. Hecho el diagnóstico, el proceso adquiere una dinámica autónoma propiciada por la inercia de los acontecimientos, cuya modificación suele ser muy complicada y su reversibilidad imposible; es por tanto muy importante saber determinar con la debida claridad, tanto el punto de salida como el de llegada, porque quien no es capaz de evitar la zancadilla, poco puede hacer para remediar la caída.

Ahora bien, en relación con lo que vengo diciendo, el error mas grave del que puede adolecer un proceso de transición política reformista, es no saber identificar el tipo o modelo de ESTADO. Transitar políticamente mediante reformas desde una TIRANÍA a una democracia obviando la dictadura, es cuando menos teóricamente insostenible y prácticamente inviable; en cambio, desde una dictadura se puede mediante la reforma, transitar a la democracia y esto no solo es defendible desde la filosofía política, sino que además es realmente consistente y de ello da fe la historia.

Si cogemos tres modelos de Estados, equivalentes a tres etapas de la evolución humana, obtendremos las siguientes igualdades: TIRANÍA igual a ESTADO DE BARBARIE; DICTADURA igual a ESTADO SALVAJE y DEMOCRACIA igual a CIVILIZACIÓN. El hombre que vive en la barbarie, necesita transitar al estado salvaje para alcanzar la civilización. No se puede hablar de civilización al hombre de la barbarie con pretensión de éxito, y por mucho que se insista en tal propósito, todo lo más, se conseguirá que alcance el estado salvaje. El que vive en la barbarie antes llega a ser salvaje que civilizado; el tirano se convierte antes en dictador que en demócrata. La tiranía se basa en un poder individual, unipersonal; un tirano es alguien que carece de sentido de la sociedad, no respeta la palabra y desconoce el honor. Un tirano es sin más un bandido. Obedecer a un tirano es someterse a una voluntad que se hace ley, someterse a la voluntad del tirano es pasar a depender de sus estados de ánimo, de sus tics emocionales, de su existencia subjetiva.

Reformar significa negociar y negociar sobre la base de lo existente y hacia lo pretendido. Mas negociar con un tirano es hacerlo conforme a su voluntad hecha ley, lo que viene a ser una irresponsabilidad por parte de quien se somete a tales compromisos. Un tirano es un bandido y para un bandido la palabra no tiene más valor que el que oportunamente le convenga. Un bandido es un mafioso y llegar a pactos con un mafioso tiene dos interpretaciones: o se es tan mafioso como él, o se es simplemente un ingenuo irresponsable.

En cambio, una dictadura es un sistema político basado en la concentración del poder en pocas personas, de carácter unilateral, ideológicamente monista, con tendencia a la uniformidad y que alcanza muchas veces extremos fundamentalistas, con manifestaciones generalmente radicales y reacciones intolerantes. Una dictadura es, a pesar de todo, un sistema político o de gobierno, con un modelo de Estado definido y una proyección política concreta; se corresponde al salvajismo y sus dirigentes, a pesar de ser salvajes, tienen el sentido de la responsabilidad, son respetuosos con su palabra y se dejan vincular por la ley y los acuerdos a los que llegan con terceros. Un dictador comprende las exigencias de civilización que le puedan ser planteadas, si bien se muestra infranqueable a ellas. Sin embargo, cuando llega a un acuerdo, asume el riesgo de cumplirlo. Es difícil negociar con un dictador, pero con habilidad y sutileza se puede llegar con él a resultados inesperados; con un tirano es imposible. En la dictadura la ley se independiza del legislador y adquiere objetividad y existencia propia, y es una ley que si no garantiza la justicia, al menos sí un mínimo de seguridad. En Guinea Ecuatorial no hay una dictadura, sino una tiranía.

A mi juicio, en la transición política de Guinea Ecuatorial se incurrió en dos errores, siendo el segundo consecuencia del primero. Un error de diagnóstico fue confundir la tiranía con la dictadura; el segundo error es de instrumento, ya que una vez se apostó por la reforma, se entendió que la ley era el instrumento mediante el cual había de hacerse posible el cambio. Sin embargo como no habían sido capaces de evitar la zancadilla, bien poco pueden hacer para salvarse de la caída, y se han encontrado con que no existe ley sino la arbitraria e inestable voluntad del tirano y con que la dinámica del proceso, favorecida por el torbellino de los diversos acontecimientos, hace el cambio cada vez mas difícil y su irreversibilidad imposible.

Como conclusión digo: que el proceso de transición política en Guinea Ecuatorial tiene una única salida si queremos llegar a la democracia, que es la RUPTURA; urge destruir el actual modelo de Estado para montar otro, precisamos de una ruptura, salvo que queramos reformar para una dictadura; es más, ¿porqué habríamos de conformarnos con hacer el bien, cuando podemos hacer lo mejor?; ¿por qué tenemos que obedecer al tirano, cuando la oportunidad nos exige combatirlo?  


¿POR QUÉ NO REGRESAMOS? Obiang espera a los exiliados con el garrote en la mano.
por Samuel Mba Mombe (Samuel Mbá Mombé ha sido Secretario General de la Alianza Nacional para la Restauración Democrática- ANRD de Guinea Ecuatorial. Es médico y reside en Berlín.)

Desde que nuestro país accedió a su independencia política el 12 de octubre de 1968, el reto ha sido encontrar el camino de la libertad y el progreso. Los treinta años transcurridos desde aquella fecha memorable están llenos de momentos que, la mayoría de los guineo-ecuatorianos creyeron que iban a ser la oportunidad de enderezar el timón. Desafortunadamente, aún desde ópticas dispares, todos constatamos que de ninguno de esos momentos se sacó provecho.

Desde hace unos años, el mundo entero está viviendo momentos de cambio y se están viendo los esfuerzos que Pueblos, Naciones y Estados hacen para restaurar, ampliar y en algunos casos consolidar la Democracia. Todos están dejando atrás viejos esquemas y todos se dedican a poner en pié el pluralismo político en ideas y partidos.

Guinea Ecuatorial pudo haberse adelantado a los momentos presentes y ser el ejemplo precursor en África si se hubiera llevado a cabo, el Plan de Acción (Resolución del Consejo Económico y Social de las Naciones Unidas 1982/36 de 7 de Mayo de 1982) que acordaron el Gobierno y la Comisión de los Derechos Humanos. La mayoría de los exilados apoyaron en su día el Plan de Acción y se felicitaron por el hecho de que el Gobierno de Guinea Ecuatorial lo aceptara. Sin embargo, volvimos a preocuparnos al ver en el Informe del enviado de la Comisión de los Derechos Humanos (E/CN.4/1990/42) que el Gobierno no aprobaba la proposición del Experto de que se redactara una Ley de Asociaciones, así como, se negaba a llevar a cabo una apertura política en Guinea Ecuatorial. Los sucesivos informes de la Comisión, así como de otras organizaciones internacionales, tampoco daban, ni dan, la impresión de que hubiera habido un gran avance en el campo del respeto y promoción de los derechos humanos en nuestro país.

Una nueva puerta a la esperanza pareció abrirse con el viaje de Felipe González a Guinea Ecuatorial del 22 al 24 de noviembre de 1991. Se recogieron con satisfacción en los círculos del exilio guineo-ecuaoriano las declaraciones del Presidente Teodoro Obiang Nguema durante aquel viaje, sobre el pluralismo político, así como la invitación formulada a los guineo-ecuatorianos residentes en Europa en general y, en particular, a aquellos residentes en España para que regresasen al país, a fin de participar en el proceso del desarrollo democrático. Por encima de todo, los exilados esperaban que estas declaraciones no quedasen aisladas sino que marcasen el inicio de una verdadera apertura pluralista y al mismo tiempo, eran de la opinión de que la situación de nuestro país (que no ha cambiado substancialmente hasta ahora ) no nos permitía esperar el momento ideal: necesitábamos entonces y necesitamos hoy mismo el establecimiento de un diálogo constructivo y de amplio alcance.

Los exiliados, desde ópticas diferentes, hemos defendido siempre que la visión completa de la realidad de Guinea Ecuatorial no puede lograrse con un solo ojo. Sólo con ambos se puede conseguir un centro de verdad, y no falso o desviado. Y en este contexto, estimamos que no se debería descartar a nadie de tal proceso porque creemos que la situación de nuestro país requiere una actuación amplia, profunda y paciente de toda la sociedad en general y en particular, de la oposición, ya que en su entorno giran ciertamente, la mayoría de los elementos más preparados y que el gobierno reconoce que tanta falta hacen al país. Esta gente, cuadros valiosos y en activo en sus diferentes profesiones, están obligados a vivir en el exilio.

En 1990, el régimen del Presidente Teodoro Obiang Nguema sostenía que el pluralismo político era una "diabólica idea importada" que combatiría con todos los medios a su alcance. Es el mismo año en el que Francia anuncia en la Conferencia franco-africana de La Baule, la nueva alternativa de cooperación con el Tercer Mundo, que exigiría necesariamente la democracia plural y el respeto y promoción de los derechos humanos. Un año después, el régimen se pronunciaba por primera vez de manera favorable al multipartidismo, si bien, alejó su implantación hasta el momento en el que las circunstancias lo aconsejen, y siempre teniendo en cuenta "las especiales circunstancias de Guinea Ecuatorial, derivadas del hecho de su africanidad". Pese a esta tímida aceptación del multipartidismo, el régimen solicitó de España apoyo y asesoramiento para la transición democrática durante la antes mencionada visita de Felipe González a Guinea Ecuatorial.

A pesar de las declaraciones del presidente Obiang al respecto, es importante señalar la decepción que supuso el proyecto de Reforma de la Ley Fundamental de 1991. Pensamos que el Pueblo guineo-ecuatoriano no pretende que una Constitución se haga mirando al pasado, y no al futuro. Queremos afirmar que deberíamos haber aprendido las lecciones de nuestro poco logrado proceso de experimentos constitucionales, de 1968 a 1982; largas teorías de textos bienintencionados, procesión interminable de brillantes discursos, pero todo ello sin resultados convincentes. Ninguna de nuestras constituciones logró el asentimiento popular, la duración mínima, el respeto del tiempo y el valor de la eficacia. Para nosotros, una Constitución hoy ha de reflejar un equilibrio de fuerzas políticas, económicas, sociales, culturales, religiosas etc., suficientemente armonizado, no solo para el momento presente, sino para absorber cambios posteriores, capaces de encajar por vía de reformas o reajuste.

El proyecto de Reforma de la Ley Fundamental de Guinea Ecuatorial, publicado en el Boletín Oficial del Estado (B.O.E.) en su número extraordinario del 15 de octubre de 1991 está, a nuestro juicio, lejos de ser ese texto consensual capaz de armonizar las posiciones y opciones políticas de los diferentes grupos de nuestra sociedad y, además, legitima el poder del actual Presidente. El texto contiene sombras muy profundas y muy oscuras. Las más graves, sin duda alguna, están en la "Disposición Adicional": aceptar que Teodoro Obiang Nguema terminó con el régimen antidemocrático y dictatorial de Macías, que ha conducido el país durante doce años con niveles de realización óptimos en el ámbito del desarrollo político, económico, social y cultural y que es el artífice de la introducción del multipartidismo en nuestro país, no pueden tener otra valoración. Hay que añadir además, el autoindulto según el cual, no podrá ser perseguido, juzgado, ni declarar como testigo antes, durante y después de su mandato...El que algo teme, algo debe.

También debe valorarse negativamente que la Comisión Constituyente no fuese de amplio espectro, y que tanto en lo que hace a los principios dogmáticos, como en el desarrollo orgánico de las instituciones, no se admitiesen alternativas de programa político y de gobierno, y , en consecuencia, un turno pacífico entre las fuerzas políticas de nuestro país. El proyecto de reforma de la Ley Fundamental había sido elaborado desde de una óptica partidista que no permitió la participación cualitativa de las ideas pluralistas que hubieran hecho de él, el Texto consensual en el que todos los intereses debían estar armonizados para ser la base en la que se reconocieran la mayoría de los guineo-ecuatorianos. La condición de arraigo que fija el Artículo 33 e, perpetua la división entre los guineo-ecuatorianos de dentro y los de fuera y no facilita la Reconciliación Nacional. Es un artículo simplemente inaceptable.

Comprendemos que dar a una nación una Constitución política es indudablemente una acción de rango histórico; se trata de establecer los cimientos de su ordenamiento jurídico; de escribir las iniciales de todos los grandes capítulos que van a regular el orden y la justicia; de formular el pacto de alianza civil, que va a ser la medida de toda legitimidad, base inconmovible de la paz y de la convivencia, y prenda firmísima de un futuro proceso político a la vez garantizado y flexible.

Labor de tal trascendencia sólo puede ser acometida por hombres de Estado responsables, desde una obligada confesión de humildad.

Con el Golpe de Estado del 3 de agosto de 1979, el Presidente Teodoro Obiang Nguema, en sus monótonos discursos, anunció que pondría fin a los abusos y que convocaría elecciones para convertir a Guinea Ecuatorial en una democracia. La realidad hasta la fecha ha sido completamente diferente; se ha desembocado en un periodo en el que la aplicación de métodos brutales se ha recrudecido. Esta violencia azota a todas las clases de nuestra sociedad guineo-ecuatoriana.

El gran deseo del pueblo de Guinea Ecuatorial es contar con un régimen democrático para ordenar nuestra convivencia social presente y futura; pero el actual gobierno, y en primer lugar su presidente, Teodoro Obiang Nguema, no deberían olvidar que el desencanto, el pesimismo, la inseguridad, la miseria, las injusticias y la desesperación, son rasgos dominantes en el ánimo de, no solo los guineo-ecuatorianos que viven en el país, sino también de los que nos ha tocado "saborear" el amargo pastel llamado EXILIO.

Ningún habitante de Guinea Ecuatorial se siente de hecho seguro con el despliegue de la política dictatorial desatada por el gobierno de Teodoro Obiang Nguema. La toma de conciencia de esta política nutre el éxodo de los guineo-ecuatorianos dando lugar así a grupos de oposición en el exterior contra el actual régimen.

La valoración de un sistema político y democrático, viene determinada por el grado de funcionamiento de las instituciones y su enraizamiento en la conciencia social. ¿Como se podría dar lugar a una estructura democrática si no se establecen antes una serie de condiciones básicas, entre ellas el respeto a los derechos humanos y la participación en la vida política del país?

Un observador imparcial dijo en su día en Malabo que "el proceso (el de apertura) se mueve a impulsos. No tiene continuidad. Un día aprueban leyes de redacción intachable y al día siguiente se olvidan de ellas". Y estos impulsos dependen, por lo general, de la presión exterior.

Con esta observación imparcial, queda claro que la elaboración de normas es una cosa y otra muy distinta su aplicación. La aplicación es indudablemente una obligación primordial de las autoridades. En Guinea Ecuatorial las autoridades nacionales están acostumbradas a abusos de poder en gran escala por parte de las fuerzas militares, paramilitares y de seguridad que operan al margen de toda efectiva fiscalización parlamentaria o judicial.

El 19 de marzo de 1993 se firmó en Malabo el PACTO NACIONAL entre el gobierno y las partidos políticos de la oposición. De carácter vinculante, el Pacto Nacional contenía elementos que deberían garantizar la observancia de los derechos humanos y la implantación de un clima favorable para los procesos electorales que se avecinaban y que llevarían al país a la democracia.

Como se sabe, se han sucedido desde entonces acontecimientos muy graves, tanto en el orden político como en lo relativo a las violaciones de los derechos humanos, incluyendo asesinatos políticos perpetrados por agentes del régimen.

Las condiciones actuales a nivel político evidencian a las claras un gran retroceso en las libertades de actuación política que habían logrado los partidos políticos gracias a las presiones internacionales.

Desde el exilio constatamos que la dictadura no desea una apertura democrática real y el desarrollo económico en el país. El régimen despliega a diario grandes esfuerzos para limitar la acción de los partidos de la oposición democrática y evitar la aparición de un sistema democrático.

La postura ambivalente del gobierno respecto a la problemática del exilio guineo-ecuatoriano, no solo dificulta el retorno, sino que hace crecer el escepticismo de aquellas personas con ganas de regresar al país sin condicionamientos de ninguna índole. En este sentido, cabe recordar la iniciativa de los exiliados residentes en Alemania y Suiza en 1991. Esta iniciativa fue respaldada por la Alianza Reformada Mundial y por la Iglesia Reformada Cantonal de Berna (Suiza) . Precisamente, y en respuesta a esta iniciativa, se reunieron en conferencia, exiliados guineanos y miembros de la Iglesia Reformada de Guinea Ecuatorial (IRGE) en Ginebra, del 11 al 14 de julio de 1991, a fin de estudiar los mecanismos que permitiesen el retorno voluntario de los exiliados. Los participantes en la Conferencia, reafirmaron una vez más, que este retorno constituiría una solución durable al problema del exilio y un incentivo importante para el desarrollo social, económico, político y cultural de Guinea Ecuatorial. Para facilitar dicho retorno, en condiciones de seguridad y confianza, los participantes adoptaron propuestas que deberían haber garantizado el respeto y la seguridad de los que regresasen, sus familias y sus bienes. Los acontecimientos posteriores a esta conferencia hicieron que la idea del retorno quedase sepultada.

Teniendo presentes los resultados de los casi ocho largos años de experiencia del proceso de democratización, marcado por tres convocatorias electorales fraudulentas: legislativas en 1993, municipales en 1995 y presidenciales en 1996, ha quedado clara la imposibilidad de que el actual ordenamiento jurídico y su práctica sea favorable a los intereses de la población guineo-ecuatoriana en su conjunto. Muy al contrario, puede hablarse de una regresión en el nivel de desarrollo de los derechos humanos, civiles, políticos y económicos.

Un sector muy importante del exilio de Guinea Ecuatorial no ha dejado a pesar de todo, de creer en la necesidad cada vez mas imperiosa de una negociación y una búsqueda de alternativas para diseñar y articular proyectos capaces de enderezarnos hacia un futuro mucho mas esperanzador. Por eso queremos recordar a Gustave Le Bon quien dijo que "las voluntades débiles se traducen en discursos, las fuertes en actos".

 

*Notas de la Redacción

·         A partir de este mes se podrán consultar en Internet todos los números de Noticias de Guinea Ecuatorial, en la siguiente dirección:

http://www.ccoo.es/guinea.ec_democratica/

·         En torno al 20 de febrero publicaremos un número extraordinario dedicado a las elecciones legislativas en Guinea. Informaremos de los temas siguientes:

* Las candidaturas de los partidos ADP, APGE, CPDS y UP.

* Noticias de la campaña electoral (las primeras detenciones se han producido en Akurenam y Añisok, contra militantes y candidatos del CPDS).

* " La ausencia de la mujer en la política guineana" por Remei Sipi. 

 

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

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