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BOLETÍN NOTICIAS DE GUINEA

Nº 1 Enero 1998

¿MÁS CERCA DE UNA ACCIÓN TERRORISTA O DE UN LEVANTAMIENTO POPULAR?

Casi un mes después de producirse los graves incidentes de la ciudad de Luba y pese a la larga estela de acontecimientos que han traído consigo, la confusión y la oscuridad siguen presidiendo las distintas versiones que se tienen de ellos. Las causas de esta situación hay que buscarlas, fundamentalmente, en la violenta represión desencadenada por el ejército guineano desde el mismo 21 de enero sobre el conjunto de la comunidad bubi, cuyas consecuencias quieren ocultarse desde los medios oficiales y el terror que echado raíces como pocas veces en Guinea, silenciando todas las vías de difusión de noticias.

Las primeras informaciones que llegaron a Malabo en la mañana del día 21 de enero hablaban de la muerte a manos de un grupo de personas encapuchadas y fuertemente armadas de un empleado de la compañía eléctrica de Luba (Gustavo Muié, de unos treinta años, bubi) por haberse negado a colaborar con ellos y privar de luz a la ciudad y del marido de la Delegada del Gobierno en Luba (Josefina Nchama Ntutumu) de nombre Felix Ndong Ondo, cabo primero del ejercito. Se hablaba de otros dos muertos más, un joven bubi de nombre Desiderio y un carpintero, natural de Sao Tomé. Un brigada, de nombre Gaspar Abeso habría sido acuchillado y un comandante tendría heridas leves. Las versiones oficiales se referían, sin embargo, al asalto a la comisaría y algunas instalaciones del ejército en Luba y convertían en militares a todos los muertos y heridos, se atribuía la autoria a miembros del MAIB fuertemente armados y apoyados desde el exterior (aludiendo a la presencia de nigerianos entre ellos).

A las nueve de la mañana del mismo día 21 la policía iniciaba la represión asaltando las instalaciones de la cooperativa agrícola "La Unión", integrada por personas del cercano poblado de Rebola, llevándose los ficheros y dando comienzo inmediatamente a las detenciones. La más espectacular fue la del profesor del Colegio Español en Malabo, Victor Buiyaban, cuando la policía cercó las instalaciones del Colegio durante mas de quince minutos y conminó a la dirección del mismo a que facilitase su detención. Finalmente se entregó Victor Buiyaban y fue duramente golpeado y arrojado al fondo de un vehículo policial. Todo esto sucedía a la una de la tarde en el centro de Malabo.

Por la tarde el gobierno citó a todos los partidos políticos a una reunión en la que se pidió la condena del MAIB-1 Unión Popular, CPDS y el Partido Socialista de Guinea rechazaron los planteamientos gubernamentales y se negaron a firmar la declaración conjunta que se les planteaba.

Poco después se supo que el grupo armado había asaltado el puesto de vigilancia situado en el cruce de Moka matando a los dos policías que lo ocupaban y llevándose su armamento. El cadáver de uno de ellos, cabo de graduación, fue descuartizado. Entre los muertos del primer día hay que incluir a Gaspar Abeso, el brigada malherido y a Marcelino Belope Mele que dormía en la casa de Gustavo Mulé cuando irrumpió en ella el grupo armado. Marcelino Belope, bubi, era hijastro del alcalde de Malabo, Vdorino Boiekia, elegido en las listas de la Plataforma de Oposición Conjunta (POC).

Las detenciones continuaron en Malabo. destacan las de Marcelo Lohoso, diputado del partido gubernamental PDGE y director del IMPAGE (Instituto de Promoción Agropecuaria)- Juan Loeri, jefe de estudios de la Escuela de Agricultura, Cristino Meda Seriche, jefe del Gabinete del Primer Ministro-, Eduardo Losoa, sacerdote católico, párroco de la Catedral de Malabo y director de Cáritas en la isla- Bienvenido Samba Momesoh, pastor de la Iglesia de los Querubines y los Serafines...

En los días posteriores el ejército y la policía ocuparon prácticamente todos los poblados de la isla, maltratando y deteniendo a su antojo a personas de la comunidad bubi. En los controles de carretera, cuyo número aumentó de forma espectacular, se pedía la documentación a todos los viajeros: los bubis eran increpados, maltratados y con frecuencia detenidos. En poblados como Rebola y Baney se transportó a los detenidos en camiones hasta los barracones de la comisaría de Malabo. Testigos presenciales han manifestado que la actitud de muchos de los detenidos era de claro enfrentamiento con los miembros del ejército y de la policía que les transportaban. El ejército procedía a interrogatorios sobre el terreno utilizando el procedimiento siguiente- rociaban con gasolina los brazos o les piernas de los detenidos, prendían fuego a la gasolina y después golpeaban insistentemente en las quemaduras. Como criterio para las detenciones valía ser pariente, amigo, tener relaciones laborales o de otro tipo con alguno de los sospechosos de pertenecer al grupo armado, pero bastaba también con ser bubi... La toma de rehenes y las detenciones indiscriminadas han sido los dos grandes recursos de la policía y del ejército en estos días. Se detuvo a mujeres de mas de sesenta años, vecinas de los poblados del interior, acusadas de dar de comer a los "rebeldes'. En Malabo y sus alrededores, en las barriadas de Campo Yaundé y Los Ángeles, la policía golpeaba a los jóvenes bubis que caminaban por las calles sin que mediase acción alguna por su parte... Las detenciones fueron especialmente numerosas, además de en Rebola y en Baney, en Baho Grande y Baho Pequeño, en Belebú-Balacha, En la zona de Riaba, mas al sur, no se podía entrar por impedirlo las fuerzas armadas.

Durante los primeros días los medios de comunicación incitaron a la población al enfrentamiento étnico, en algún caso se utilizaron declaraciones forzadas de algunos detenidos que afirmaban que su objetivo era "matar a todos los fángs". Se produjo un cierto desabastecimiento en el mercado de Malabo al dejar de bajar a la capital los campesinos de los poblados del interior. Los pescadores bubis dejaron de faenar al series arrebatado el pescado cuando llegaban a puerto. El momento mas grave se situó en torno al domingo 25 de enero cuando las autoridades forzaron una manifestación de habitantes de los poblados bubis del interior de la isla a los que trasladaron a Malabo bajo el lema "El MAIB no representa al pueblo bubi". A lo largo de la manifestación, a la que asistía el gobierno en pleno y que estaba fuertemente vigilada, se produjeron agresiones a personas de la comunidad bubi por parte de elementos de la "Seguridad" uniformados o de paisano. El número de agredidos estuvo cerca de la decena, dos de los cuales sufrieron heridas de gravedad. En la barrera de Banapá, a dos kilómetros de Malabo, cuando regresaban los manifestantes a sus pueblos, muchos de ellos fueron obligados a bajar de los vehículos, golpeados y forzados a hacer flexiones con independencia de su edad o sexo.

Los mismos grupos de elementos de la "Seguridad" y paramilitares ( individuos "asóciales" en palabras de miembros de la oposición democrática) intervinieron en asaltos nocturnos a casas de miembros de la comunidad bubi a los que saqueaban y se les sometía a todo tipo de vejaciones. En la noche del día 26 fue asaltada la residencia "Jesús y María", regentada por monjas, en el barrio de Lampert, violando a dos chicas bubis. Los asaltantes eran unos treinta. En otros momentos recorrieron el mercado de Malabo dirigiéndose a los vendedores en fang- a aquellos que no entendían ese idioma (bubis y nigerianos) se les arrebataban las mercancías.

Hubo situaciones en las que la violencia contra los bubis salió de estos círculos paramilitares, extendiéndose a un cierto número de fangs. En la mañana del día 27 un grupo de personas impidió a los bubis coger agua en la barriada de Campo Yaundé (en este barrio se reparte agua dos veces al día durante un corto período de tiempo). La policía contemplo los hechos sin intervenir.

El gobierno guineano moderó los aspectos mas evidentes de estos comportamientos tras recibir en torno a los días 27 y 28 de enero notas de la Unión Europea instándole a evitar el enfrentamiento étnico. El presidente Obiang publicó una carta en este sentido y el Ministerio de Defensa emitió un comunicado en el que se indicaba a las fuerzas armadas que no debían maltratar a la población, ni disparar contra ella (prueba evidente de que venían haciéndolo ... ).

Las detenciones a lo largo de todo este periodo parecen haber superado las doscientas personas, repartidas entre los barracones de la comisarla de Malabo, el campamento Rabat, el penal de Black Beach y las dependencias de Luba (Amnistía Internacional ha logrado, pese a todas las dificultades, las referencias de mas de ochenta de ellas). Junto a los evidentes malos tratos, los detenidos permanecen hacinados, habiéndose propagado entre ellos infecciones de garganta y de ojos dada la ausencia de condiciones higiénicas-, en algún momento los policías que vigilan los barracones de Malabo han manifestado su resistencia a acercarse a ellos por el olor que despiden. La practica de torturas se ha hecho evidente-. la policía ha abandonado en distintos idas, en el depósito municipal, los cadáveres anónimos de tres de los detenidos- cuando se les comunicó, por parte de las autoridades municipales, su resistencia a aceptar más cadáveres en esas condiciones, la policía dejo un cuarto cadáver, el pasado once de febrero, atribuyéndole el nombre de Carmelo Banch. Fuentes fiables hablan de otros siete cuerpos que habrían sido enterrados clandestinamente por la policía en el cementerio de Malabo.

Mientras, las referencias iniciales a un grupo con gran capacidad operativo, reforzado por nigerianos y provisto de armamento automático, se han disipado. El gobierno ha ido presentando en la Televisión Guineana a presuntos integrantes del grupo armado, cuyos testimonios (arrancados como decimos mediante la practica sistemática de torturas) compondrían la versión oficial de los hechos, El promotor de la creación de un grupo armado sería Atanasio Bita Rope, persona ligada al MAIB y que por sus negocios realiza viajes con alguna frecuencia a Nigeria. El número de personas implicadas sería de treinta y dos, casi todos muy jóvenes. Su instrucción militar habría sido, según unas versiones de tres días, aunque otros la elevan a tres semanas y consistió en tiro y "defensa personal", esta última habría corrido a cargo de un nigeriano de unos sesenta años que según su propio testimonio fue militar hasta el año sesenta y seis y de un joven bubi, vendedor ambulante, llamado Alex, con conocimientos de artes marciales y a quién las autoridades han ascendido a jefe operativo de¡ grupo. El entrenamiento se habría hecho en la zona de Baho Grande, contando por todo armamento con tres escopetas de caza. Los integrantes del grupo estarían reunidos en Belebú la noche del veinte de enero discutiendo la estrategia a desarrollar cuando fueron detectados por dos bubis, elementos de la "Seguridad", pertenecientes a la escolta de¡ gobernador de¡ distrito, que habían sido enviados por este en su coche oficial para vigilar la zona y a los que acompañaban dos mujeres, también bubis (una de Moka y otra de Luba). Los miembros del grupo armado neutralizaron a los dos colaboradores de¡ gobernador, los golpearon y los dejaron atados, al tiempo que violaban a las dos mujeres. Iniciaron entonces su marcha hacia Luba y poco después se apoderaron de un camión propiedad de un ciudadano portugués que vive por la zona. En ambos vehículos llegaron a la ciudad en la que tuvieron lugar los hechos mas o menos conocidos, Se dividieron más tarde en dos grupos, uno de ellos se dirigió a Malabo y otro a Moka. El "instructor' nigeriano, integrado en el de Malabo, fue detenido poco después.

Algunos días mas tarde, en Campo Yaundé, la policía detuvo a un joven bubi que tras ser torturado junto con su madre confesó haber llevado comida a un grupo de seis "rebeldes' (entre ellos Alex) escondidos en las cercanías de Rebola. Antes de( amanecer del día uno de febrero partió hacia esa zona una columna de militares dividida en tres grupos. Alcanzaron Rebola a las seis de la mañana, y en ese momento sonaron las campanas de la iglesia, de acuerdo con unas versiones. se trataría de un toque habitual con el que se avisa a los que tienen que preparar la iglesia para la misa, para otros era una sena¡ convenida con los rebeldes y un aviso de la presencia del ejército en la zona. Poco después, en un barranco cercano al cementerio, cala muerto Marcos Manuel Rope, un joven natural de Baho Grande. Las autoridades guineanas afirmaron después que "toda la población de Rebola estaba con los rebeldes" (parece que, efectivamente, dormían en le poblado y eran alimentados por turno por distintas familias) lo que ha dado lugar a una nueva oleada de detenciones y malos tratos en esta localidad. El día 5 dieron por recuperado todo el "arsenal" de¡ que disponían los rebeldes- los dos fusiles automáticos-arrebatados a los policías en Moka. otro fusil que aportó el "instructor' nigeriano, dos pistolas y en torno a ochenta cartuchos, algunos de ellos de escopeta.

El día 12 el Ministerio del Interior hizo pública una nota en la que conminaba a Atanasio Bita, a Martín Puye (portavoz oficioso del MAIB en Matabo), a Alex y al resto de los alzados hasta un total de doce a presentarse en el plazo de veinticuatro horas ante el juez militar, de no hacerlo se dictaran contra ellos una orden de búsqueda y captura.

Sobre el comportamiento del ejército en el interior de la isla, no caven, de momento, sino especulaciones, se habla de decenas de muertos, de militares que habrían manifestado en público "los estamos cazando como cabras", del comunicado del Ministerio de Defensa en el que se recomendaba no disparar contra la población ... En los últimos días los militares habrían recibido instrucciones para retirar todos los cadáveres que encuentren en el bosque.

Hay, finalmente, tres personas cuyo paradero se desconoce a pesar de haber sido detenidos, se trata de Enrique Boneke, de 79 años, de Mansueto Loeri y de Silvestre Orichi, todos ellos ligados al MAIB.

El gobierno guineano ha intentado presentar todos estos hechos como la acción de un grupo "terrorista" aislado y fuertemente apoyado desde fuera del país. Tras unos primeros días en los atizó el enfrentamiento étnico, quiere, al menos en sus comunicaciones con el exterior, minimizar este aspecto. Pretende, además, ocultar los datos mas llamativos de la represión, controlando las noticias que proceden de los poblados del interior de la isla y que se refieren al comportamiento de los militares en ellos.

Respecto a los "rebeldes" cabe destacar la ausencia de cualquier pronunciamiento político por su parte, sobre todo en los días iniciales en los que parecieron mantener la iniciativa. La oposición democrática se enfrenta a una grave fractura social, provocada por la acción represiva del gobierno, cuyas consecuencias futuras son impredecibles. Las tomas de postura mas claras, las del CPDS y UP, reclamando "un diálogo sincero y sin exclusiones" entre "todos los actores políticos del país" que 'pueda garantizar un futuro estable y duradero para todos y cada uno de los pueblos que conforman la República de Guinea Ecuatorial" y denunciando la paralización del proceso democrático como la causa que está detrás de unas acciones que nacen "del cansancio y de la desesperación", junto con el rechazo de todas las demás fuerzas democráticas ( PP, APGE, PCD y el propio MAIB) a todo lo que pueda significar violencia étnica, permiten, sin embargo, no ser absolutamente pesimistas sobre el futuro de Guinea Ecuatorial.

 

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