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HOJAS INFORMATIVAS
22 de mayo
de 2007
Versos para
Obiang (los nuestros también)
"República
de Guinea Ecuatorial
Ministerio de Información,
Cultura y Turismo
CONCURSO NACIONAL DE CANCIONES Y POEMAS AL
PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.
En el marco del programa de actos
con ocasión de la conmemoración del VXVI Aniversario del
Natalicio de S. E Obiang Nguema Nbasogo, Presidente y Fundador
del Partido Democrático de Guinea Ecuatorial, el próximo día 5
de junio , ha sido programado un Concurso Nacional de
Canciones y Poesías para resaltar el significado y la
importancia que tienen para la República de Guinea Ecuatorial
la celebración de esta efemérides, como una manera de resaltar
el valor histórico, cultural y artístico de dicho
acontecimiento, que se sitúa en los orígenes de la auténtica
y verdadera liberación del pueblo de la República de Guinea
Ecuatorial así como la necesidad de conservar la memoria y la
trascendencia de la obra de Reconstrucción y Edificación de la
Nación ecuatoguineana que ha proporcionado la remarcable
trayectoria personal de S.E. OBIANG NGUEMA MBASOGO, en pro de
la promoción del desarrollo y el bienestar de Guinea
Ecuatorial y la preservación de la paz y la concordia en
nuestro país.
Al mismo tiempo, cabe tener en
cuenta otro aspecto fundamental vinculado con dicho
acontecimiento, por coincidir con la celebración del
Aniversario de la Revalorización de la Cultura Nacional en
todas sus manifestaciones en la República de Guinea
Ecuatorial, lo que convierte la celebración del natalicio de
S.E. el Presidente de la República en el centro de confluencia
de la diversidad y pluralismo de las expresiones
artístico-culturales del pueblo de Guinea Ecuatorial.
En su virtud, este
Ministerio de Información, Cultura y Turismo, en su misión de
promover e impulsar lo política cultural del Gobierno para
estimular y alentar las acciones reveladoras del talento
artístico-cultural del pueblo de Guinea Ecuatorial, convoca un
Concurso Nacional de Canciones y Poemas dedicados a la vida
y obra del Presidente de la República, sujeto a las siguientes
bases.
PRIMERA.-Pueden
participar al concurso, todos los músicos o grupos musicales
nacionales y extranjeros residentes en Guinea Ecuatorial.
SEGUNDA.- Cada músico o
grupo musical podrá concurrir con una sola canción editada en
Disco Compacto o en casette y cantada en los idiomas español,
francés o en una de las lenguas vernáculas de Guinea
Ecuatorial.
TERCERO.- La duración de la
canción no excederá los 4 minutos.
CUARTO.- Los temas de las
canciones serán libres, pero relacionados con la vida de S.E.
el Presidente de la República.
QUINTO.- Las canciones serán
entregadas a la Dirección General de Cultura de este
Departamento, en Malabo y en la Delegación Regional del
Ministerio en Bata, antes del día 1 de junio próximo deberán
ir acompañadas de una copia de su letra.
OCTAVO.- Se establece tres
modalidades de Premios, los cuales serán dotados de un total
de Un millón de Francos Cfa., que se distribuirán como
sigue :
a) Primer Premio; a la Mejor Canción,
5000.000F.CFA y un Diploma.
b) Segundo Premio; a la Segunda Mejor
Canción 300.000F.CFA
c) Tercer Premio; a la Tercera Mejor
Canción 200.000F.CFA
NOVENA.- El jurado para la
clasificación de los ganadores del Concurso será designado por
el Ministerio de Información, Cultura y Turismo.
DÉCIMO.- Se proclamará ganadoras
las ters primeras canciones que obtengan a su favor el mayor
número de votos del jurado.
Sobre el Concurso de Poesía:
DÉCIMO PRIMERO.- El concurso está
abierto a todos los ecuatoguineanos de ambos sexos y de
todas las edades.
DÉCIMO SEGUNDO.- Los temas del
concurso serán libres, pero deben guardar relación con la vida
de S.E. el Presidente de la República.
DÉCIMO TERCERO.- Los poemas
deberán estar escritos únicamente en Romance, con un mínimo
de setenta versos.
DÉCIMO PRIMERO.- El Ministerio
designará a un jurado para la clasificación de los poemas.
DÉCIMO QUINTO.- Serán proclamados
ganadores los tres primeros poemas que obtengan la máxima
puntuación, los cuales recibirán premios por los montos
económicos que se indican:
a) Primer Premio; a la Mejor
Poesía...........150.000F.CFA
b) Segundo Premio; a la Segunda Mejor
Poesía......100.000F.CFA
c) Tercer Premio; a la Tercera Mejor
Poesía........50.000F.CFA
DÉCIMO QUINTO.- Los poemas serán
entregados en la Dirección General de Cultura en Malabo y en
la Delegación Regional del Ministerio en Bata, antes del día
25 del presente mes mayo.
Malabo, 14 de mayo de 2007
POR UNA GUINEA MEJOR
EL MINISTRO
[Las bases del
concurso reproducen exactamente las publicadas en la página de
la embajada de Obiang en Londres].
A.
La falta de vergüenza de los
acólitos de Obiang no conoce límites. La puja a la hora de las
lisonjas, del culto al dictador, tampoco.
Podíamos tomarnos
la iniciativa como una broma. Sin embargo, no nos lo pide el
cuerpo y como no estamos dotados para el canto, queremos
participar en el concurso con este poema. Estamos en plazo:
Para Obiang, el dictador
En este mismo instante, en
Guinea,
hay un hombre que sufre,
un hombre torturado
tan sólo por amar
la libertad. Ignoro
dónde vive, cómo
se llama, pero
en este mismo instante,
cuando tus ojos leen
mi pequeño poema,
ese hombre existe, grita,
se puede oír su llanto
mientras muerde sus labios
para no denunciar
a los amigos. ¿Oyes?
Un hombre solo
grita maniatado,
en algún sitio de Guinea. ¿He dicho solo?
¿No sientes, como yo,
el dolor de su cuerpo
repetido en el tuyo?
¿No te mana la sangre
bajo los golpes ciegos?
Nadie está solo. Ahora,
en este mismo instante,
también a ti y a mí
nos tienen maniatados.
[Con nuestro agradecimiento a
José Agustín Goytisolo q.e.d.]
"Ricos en
petróleo, pobres en derechos humanos"
Tortura y pobreza en Guinea Ecuatoiral
Alexander
Smoltczyk, Der Spiegel, 28 de agosto de 2006
"La
historia de un país que pasa de ser un estado paria para
convertirse en un paraíso del petróleo tiene todos los
elementos de un cuento de hadas moderno. Pero la realidad es
que Guinea Ecuatorial, casi inadvertida por el resto del
mundo, está experimentando una tragedia moderna, una historia
con puntos negros globales en tiempos marcados por el petróleo
y el terror.
El
Presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang, se reúne con
con la Secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice: la
forma más sencilla de ganarse el beneplácito de Washington es
descubrir petróleo.
Después de
un largo viaje en el extranjero, el presidente acaba de
aterrizar en Malabo, la capital isleña de Guinea Ecuatorial.
Es domingo por la mañana, el cielo es una gran nube que gotea,
y hace dos días el precio de un barril de petróleo en la Bolsa
de Nueva York alcanzó los 74 dólares USA. Un buen día para
Guinea Ecuatorial.
El
Presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo es un hombre
demacrado, un excelente jugador de tenis, y los que le conocen
-y tienen intención de permanecer en el país- le describen
como modesto y agradable. Las organizaciones de derechos
humanos, por otra parte, lo colocan en el mismo nivel que
individuos como Idi Amin de Uganda y Pol Pot de Camboya.
Existen muy
pocas formas para dejar de figurar en la lista de estados
paria de los Estados Unidos. Un cambio de régimen,
negociaciones o destrucción de armas así como de cámaras de
tortura son algunas de las opciones, pero la forma más
sencilla para ser considerado un país honorable por los
Estados Unidos es descubrir petróleo. Mucho petróleo. Después
de todo, a todo el mundo le gusta conducir.
Obiang se
introduce en su limusina a prueba de balas. Antiguo teniente
coronel, tiene ahora 64 años y la situación de su próstata le
obliga realizar visitas frecuentes a la Clínica Mayo al otro
lado del Atlántico. Los hospitales de su país no son tan
buenos. De hecho, en realidad es difícil considerarlos
hospitales.
Guinea
Ecuatorial tiene ahora la renta per cápita más alta, ajustada
según poder adquisitivo, de África. Ninguna otra economía del
mundo ha experimentado un crecimiento anual del 30 por ciento
de promedio en últimos cinco años. El país tiene menos
habitantes que la ciudad alemana de Düsseldorf, pero ingresa
cada año varios cientos de millones de dólares de las
compañías petroleras. “Desgraciadamente,” escribe el
Fondo Monetario Internacional (el FMI) en su informe sobre el
país, “esta riqueza no ha conducido a una mejora sustancial
en las condiciones de vida.”
¿Donde
está yendo el dinero?
El
Presidente Teodoro Obiang mira fijamente hacia fuera a través
de las ventanas oscurecidas de su limusina. La “Carretera del
Aeropuerto”, de cuatro carriles, está cerrada al tráfico
regular, lo que sucede habitualmente cuando el hijo del
presidente, Teodorín, coge su Ferrari para darse una vuelta.
Los nuevos almacenes y las áreas residenciales para los nuevos
residentes extranjeros del país se alinean a lo largo de la
carretera.
Solo hay que
fijarse en los carteles que se suceden en las carreteras -
Schlumberger, Exxon, Bouygues y Marathon- para darse cuenta de
las consecuencias que el auge del petróleo está infligiendo a
este pequeño país del oeste de África. Según uno de ellos,
Chevron está “contento de volver a trabajar en la República
de Guinea Ecuatorial”. Están allí para hacer negocios con
Obiang, y a 74 dólares por barril, ya no es necesario
contestar a ciertas preguntas.
La mayoría
de la gente nunca ha oído hablar de Guinea Ecuatorial. En los
años 90, este país infestado de malaria, situado en el cuello
de África era más conocido por los gorilas, las ranas gigantes
y la serpiente mortal de diez pies de longitud llamada Mamba
Verde. En el pasado, buques de esclavos se abastecían allí
camino de las plantaciones de América.
El país ganó
cierta notoriedad con la película de Nicole Kidman, “El
intérprete,” y con la novela de mercenarios y suspense de
Frederick Forsyth, “Los perros de la guerra.” Tanto en
la película como en el bestseller, el país aparecía retratado
como una república miserable en la que se torturaba, con la
que nadie querría tener relaciones si no fuera por las
materias primas, un oscuro país desheredado que realmente no
podría existir más que en la imaginación de los escritores.
Forsyth, considerado un excelente observador, escribió
su libro en el hotel Bahía cercano al puerto de Malabo.
Malabo es la
única capital del mundo que carece de periódicos diarios,
kioscos de periódicos y de librerías. El único libro que puede
comprarse está en un supermercado. Se llama “Manual
práctico de Ceremonias” y es una guía de comportamiento
para los poderosos y para los que aspiran a ser como ellos.
El anterior
presidente de los EE.UU., Bill Clinton, pidió que se cerrase
la embajada de su país en Malabo porque consideraba que su
embajador no estaba seguro. Esto acontecía en la primavera de
1995. Solamente unas semanas después, geólogos que trabajaban
para Mobil descubrieron un yacimiento de petróleo, ahora
llamado “campo Zafiro,” a sólo 20 minutos en helicóptero desde
Malabo. Se pensó que era enorme, capaz de llenar 1.200l
millones barriles.
Desde
entonces, el único adversario poderoso al que el Presidente
Teodoro Obiang debe tener miedo es a su próstata.
La comitiva
del presidente está formada, al menos, por dos docenas de
vehículos, todos llenos de guardaespaldas, de soldados y de
armas automáticas, como si Obiang planease luchar en una
pequeña guerra. Consiguió sus guardaespaldas en Marruecos a un
alto precio, el presidente sabe que en algunos de ellos no
puede confiar totalmente. Para obtener el poder, mandó fusilar
a su tío.
Sucedió en
1979, cuando el tío de Obiang, Francisco Macías Nguema,
conocido como “Papa Macías,” emprendió una oleada de
ejecuciones que afectaron también a algunos parientes
cercanos. Después de que el país consiguiera su independencia
de España en 1968, Papa Macías mandó matar bubis, una minoría
étnica, y forzó el exilio de un tercio de la población del
país, asesinando a 65.000 ciudadanos -- y a todo aquello lo
denominó “socialismo.”
Los únicos
países que apoyaban a Guinea Ecuatorial en aquellos años eran
Cuba, China, la Unión Soviética y Francia. De hecho, el país
fue admitido poco después en la Organización Internacional de
Estados Francófonos.
Papa Macías
conmocionaba a los diplomáticos con sus indignantes
declaraciones, incluyendo su afirmación de que Adolf Hitler
era el “salvador de África.” El conocimiento de los
intelectuales a nivel mundial se consideró delito. Macías
celebraba sus cumpleaños haciendo que se disparase contra los
presos políticos en el estadio de Malabo, mientras por los
altavoces sonaba su canción preferida, “Ésos eran los días.”
En este país incondicionalmente católico, mandó, en una
ocasión, crucificar a algunos de sus opositores políticos.
Antes de que
Teodoro Obiang ordenara fusilar a su tío, era el director de
la “Prisión de Black Beach,” famosa por las torturas
que en ella se cometían. Ahora que es presidente y se desplaza
por Malabo, dice que está cansado de oír continuamente estas
viejas historias. Después de todo, la Secretaria de Estado de
los EE.UU. lo llamó “buen amigo” en una recepción en
Washington el pasado 12 de abril. Cuanto más alto es el precio
del crudo en Nueva York, mayor es la amistad que se le
manifiesta.
La comitiva
del presidente pasa frente a los terrenos donde se encuentran
las oficinas locales de Exxon, y después por la poderosa
Embajada China. China es importante. Siempre es una buena idea
tener varios amigos, sobretodo cuando compran hasta la última
gota de petróleo que el país ofrece y que hacen poco más que
sonreír y asentir cuando se les dice que un estado africano
tiene que ser tratado de forma menos severa que los países de
otras partes del mundo.
Y
especialmente Guinea Ecuatorial. Después de todo, Obiang fue
quién organizó las primeras elecciones y quién permitió los
partidos políticos, en los que podrían estar los bubis. Por
supuesto, se compraría a la mayoría de sus dirigentes. Los que
no entendían porqué no se podía criticar al gobierno, fueron
enviados a la cárcel para que lo entendieran. “¿Qué derecho
tiene la oposición para criticar las acciones de un gobierno?”
preguntó el presidente. Severo Moto, líder de oposición que
huyó el país, fue recientemente condenado en rebeldía a 100
años de prisión.
Obiang fue
reelegido por casi el 100 por cien de los votantes en las
pasadas elecciones, un poco menos que hace cuatro años.
Algunos colegios electorales pudieron contar el 103 por ciento
de votantes en apoyo del candidato a la reelección,
establecían así un autentico récord democrático.

En la
gasolinera, la comitiva gira hacia la izquierda, hacia el
viejo puerto. Pasa frente a la sede del partido del gobierno y
frente a un monumento en honor de Cuba – y entonces
sucede algo.
Alguien está
parado en la calle, es una mujer extranjera que lleva una
cámara fotográfica. Es norteamericana, y tiene el permiso para
hacer fotografías en el bolso, un permiso por el que pagó 30
dólares en el Ministerio de Turismo, situado en un
desvencijado edificio colonial. Los otros 70 dólares deben
corresponder a algún tipo de impuesto aplicable a los blancos.
Bajo el
decreto número 42, los turistas pueden tomar fotografías. Pero
no hay turistas en Malabo. Nadie toma fotografías aquí.
Especialmente no las toman del presidente.
La comitiva
acelera y desaparece tras la guardia y tras las puertas
del viejo palacio del gobernador.
Sin embargo,
el último vehículo, un jeep militar, derrapa al detenerse, y
da la vuelta para situarse delante de la mujer norteamericana.
Un oficial salta, sujetando un arma automática. La
norteamericana sonríe, pero el oficial no.
La americana
comienza una "enérgica lucha" con gritos histéricos, mucho
movimiento de los brazos y finalmente llora. Los soldados
llevan pistolas automáticas. Lanzan a la mujer sobre la parte
delantera del jeep, la cachean y finalmente la dejan en la
calle, pálida y sollozando. Saldrá del país en el primer
vuelo.
“Esa
mujer fue muy imprudente. Fue algo muy estúpido. El presidente
es especialmente sensible a las cámaras.” El general de
brigada, Manuel Nguema Mba, ministro de la seguridad nacional,
es un hombre amigable con mala dentadura y una risa fácil. Él
es la persona a la que Amnistía Internacional dirige sus
apelaciones. Según informes de la Comisión de Naciones Unidas
para los derechos humanos, el ministro es conocido por
supervisar las torturas de sus enemigos políticos. El gobierno
de Malabo cree que torturar a presos no constituye una
violación de los derechos humanos, porque los presos no tienen
ningún derecho.
El gobierno
de los EE.UU. ha clasificado durante muchos años el Régimen
entre los que utilizan la tortura para mantenerse en el poder.
De hecho, sólo a partir del 11 de septiembre de 2001 Guinea
Ecuatorial dejó de figurar entre los estados parias para pasar
a ser un elemento fundamental en la nueva estrategia petrolera
estadounidense. Algunos meses después de los ataques
terroristas contra Nueva York y Washington, Walter Kansteiner,
secretario de Estado para Asuntos Africanos de la
administración Bush, convocó a los barones del petróleo para
ordenarles “traed ese petróleo a casa”. Se refería al
petróleo africano, y “casa”, desde su punto de vista,
no era Malabo.
Los
americanos esperan que el golfo de Guinea les haga menos
dependientes del golfo Pérsico. Desean poder llenar sus
todoterrenos en Idaho sin tener la incómoda sensación de que
pueden estar enriqueciendo a sus enemigos políticos.
Hasta el 11
de septiembre, el presidente de los EE.UU., George W. Bush,
trató a África como una especie de Bronx internacional
-incorregiblemente pobre, negro y lleno de epidemias
repugnantes. Pero entonces sus consejeros pusieron una serie
de informes encima de su mesa en los que se describía a Malabo
como el “Kuwait de África.”
En la
primavera de 2002, el grupo “Iniciativa de la Política
Petrolera en África”, describió la región como de “interés
vital” para los Estados Unidos y recomendó establecer allí
una base militar.
Robert
Murphy, de la Oficina de Inteligencia del Estado resumió así
la gran ventaja del petróleo africano para los Estados Unidos:
“La mayor parte del petróleo del oeste de África se
encuentra en mar abierto, lo que lo sitúa lejos de las
manifestaciones de malestar político o social”.
Quiere decir que el petróleo puede enviarse directamente a
ultramar sin la necesidad de utilizar canales o deltas
complicados, y sin el peligro de que algún grupo de liberación
atente contra las canalizaciones.
El
Presidente Bush desayunó con Teodoro Obiang en el 2002. Hay
una fotografía de la reunión que Obiang hubiera querido
llevarse a casa, pero los responsables de la seguridad
nacional impidieron su difusión. Su gobierno seguía siendo
demasiado desagradable para que la administración Bush lo
declarase abiertamente su aliado.
Los archivos
del Departamento de Estado contenían información sobre las
“Fiestas de Black Beach” que Obiang había organizado durante
la era Macías. Pinchados con barras de hierro candentes, los
presos eran forzados a bailar alrededor de un fuego durante
horas, cantando canciones de alabanza al dictador.
Sin embargo,
ahora la administración Bush está inmersa en su nueva “guerra
de terror.” En contra de las objeciones de los grupos
defensores de derechos humanos, Bush prometió abrir de nuevo
la embajada de los EE.UU. en Malabo.
Se
aumentaron las emisiones para África de “La voz de América”
creando nuevas secciones. Los EE.UU. se proponen ahora
construir una base militar en el estado isleño de São Tomé i
Príncipe para proteger el petróleo de este otro golfo, mucho
más favorable.
Mientras
tanto, las plataformas perforadoras destacan frente a la costa
de Malabo. Exxon, Amerada Hess (Triton), Chevron, Marathon. Se
han otorgado las concesiones casi exclusivamente a compañías
norteamericanas. Las conexiones petroleras de la
administración Bush son muy conocidas. El anterior director
ejecutivo de Triton convirtió a George W. en multimillonario
vendiéndole el equipo de los Texas Rangers. El embajador del
anterior presidente George H.W. Bush en Malabo trabajó
posteriormente como consultor de la compañía Ocean Energy.
Según el
ranking establecido por Transparency International, Guinea
Ecuatorial es una de las siete naciones más corruptas del
mundo. El índice de confianza del país es tan bajo que apenas
es perceptible.
Esto no se
contradice con el hecho de que las compañías petroleras,
cuando se les pregunta, destacan su colaboración con el
gobierno de Obiang.
Un informe
del senado de los EE.UU. de 2004 sobre el lavado del dinero
reveló detalles de los negocios petroleros de Malabo. Según el
informe, las compañías petroleras han pagado parte de los
ingresos correspondientes a Guinea Ecuatorial directamente a
la familia del presidente. En un momento dado, el balance de
las cuentas de Obiang en el Banco Riggs en Washington ascendió
a 700 millones de dólares.
Se abrió una
investigación sobre posibles violaciones de las leyes contra
el lavado de dinero y el Banco Riggs tuvo que pagar 25 millones de
dólares de multas.
Según el
FMI, los beneficios del petróleo están siendo ingresadas
ahora en cuentas del BEAC (Banco Central de los Estados del
África Central). Hay otras cuentas situadas en ultramar,
controladas directamente por el presidente.
Las
revelaciones del Riggs fueron desagradables y forzaron a las
empresas petroleras a poner en acción toda su maquinaria de relaciones
publicas. Se contrataron grupos de presión y
despachos de abogados para mejorar la imagen del Presidente Obiang. Exxon envió camiones llenos de medicamentos a poblados
de Guinea Ecuatorial. El conglomerado energético, Marathon,
lanzó un programa para rociar cada casa de la isla con
insecticidas para disminuir la presencia del mosquito del
paludismo. Las cuatro compañías aumentaron sus aportaciones
para “caridad” en una cantidad estimada en 20 millones de
dólares. Es mucho dinero. Alrededor de la cuarta parte del uno
por ciento del total de su inversión.
Para el 2015
los Estados Unidos esperan obtener el 25 por ciento de sus
importaciones de petróleo del África subsahariana, lo que
superaría las importaciones del golfo Pérsico.
Con unas
reservas estimadas de 1.77 billones de barriles de petróleo,
Guinea Ecuatorial produce actualmente 403.000 barriles
diarios. El país posee las mayores reservas de petróleo per
capita en el África subsahariana.
En los
últimos años, Guinea Ecuatorial - en esencia la propiedad
privada del presidente Obiang - obtuvo entre el 20 y el 35 por
ciento de los beneficios de las compañías petroleras
extranjeras. Es poco si se compara con Nigeria y con Angola.
Pero algunas veces es mejor no pedir demasiado. Especialmente
cuando eres el presidente de un país pequeño con pobres, pero
poderosos vecinos.
El petróleo
se bombea de pozos con profundidades de hasta 1.300 metros
(4.265 pies) y se procesa en el mar. El gas natural se lleva a
Malabo, donde se licua. Existen planes para desarrollar y
convertir a Guinea Ecuatorial en el centro, en el Atlántico,
de la industria del gas natural. Marathon acaba de terminar
una instalación de licuación del gas natural de 1.4 mil
millones de dólares. British Gas ha comprado la totalidad de
la producción de gas, o gas natural líquido, para los próximos
17 años, y está construyendo dos cisternas en Corea del Sur
con el único fin de transportar el gas natural líquido. A
comienzos del año que viene, la parte del león, 3.4 millones
de toneladas, será enviada al lago Charles, en Luisiana. Es
una ruta muy transitada. Algunas de las ciudades del delta de
Mississippi, en Luisiana todavía mantienen nombres africanos.
Allí era donde se desembarcaba a los esclavos, los esclavos de
Malabo.
“Nosotros
no fotografiamos el coche del presidente. Esto es Malabo, no
Washington, D.C.,” dice el ministro. En Togo, un
mercenario hizo explotar una bomba con un dispositivo de mando
a distancia oculto en una cámara fotográfica. El sistema
utilizado puede ser copiado por los poderosos de la región.
El ministro
usa zapatos largos, puntiagudos, y hechos de piel de
cocodrilo. Hay algo desagradable en ellos. “Bueno, no
hablemos más de eso. El asunto está resuelto. ¿Le gusta mi
hotel?”
El ministro
Mba ha aplastado varios intentos de derrocar al presidente.
Como recompensa, le permitieron construir un complejo
residencial a lo largo de la Carretera del Aeropuerto, con
oficinas, un hotel asombrosamente costoso y con seguridad 24
horas.
El complejo
se llama Paraíso. “El nombre fue idea mía,” dice el
ministro. Suena su teléfono y desaparece en la habitación
contigua sin decir una palabra. Cualquier persona que desea
hacer dinero en Malabo actualmente se hospeda en el Paraíso.
El aire en el pasillo es frío y está saturado de humo. En las
pantallas planas de televisión puede verse un partido de
fútbol de la liga inglesa. Un grupo de consejeros militares
israelíes, un representante de una compañía que hace lanchas
patrulleras y James “Jaydee” Dale están sentados en butacas en
el pasillo.
Dale es un
general jubilado, un hombre bondadoso, del sur de los EE.UU.
que representa al grupo denominado MPRI. El MPRI es una de las
agencias militares privadas más grandes del mundo, y trabaja
generalmente en aquellos sitios en los que el Pentágono quiere
pasar desapercibido. Éste es el lema del MPRI: "Si trabajas
para quienes crían cochinos, tienes que ir a sitios donde
apesta".
Esto es lo
que ha traído a Dale a Malabo.
“Si te
peleas con el presidente, olvídate de las reglas,” dice.
El MPRI ha trabajado para el Pentágono en los Balcanes, en
Irak y en Afganistán. El Departamento de Estado ha contratado
a Dale y a su personal para que entrenen durante un año a los
guardacostas del país para proteger las plataformas
petroleras.
Dale está
demasiado bien pagado como para que nos proporcione más
información. Su jefe, sin embargo, dijo esto del régimen
de Obiang: “Tienen un expediente bastante pobre en lo que
hace a los derechos humanos, pero eso le pasaba también al
gobierno nazi, y nos fue bastante bien con Alemania después de
la Segunda Guerra Mundial.”
La política
de Washington es no enviar consejeros militares oficiales a
Malabo, y dejar el trabajo a las empresas privadas. Los EE.UU.
llaman a esto una política de “bajo perfil”. Su nueva
embajada es un edificio residencial en el camino hacia el
aeropuerto con gallinas picoteando por el patio. No hay
infantes de marina, sólo dos guardias locales y una simple
señal en la puerta que dice “Embajada de los EE.UU., Guinea
Ecuatorial”. La oficial consular, Maureen McGovern, es
tan discreta que en las recepciones la confunden muchas veces
con la niñera.
Es una
presencia discreta. El alquiler del edificio se paga
directamente al dueño. Se trata del ministro de Seguridad
Nacional - el hombre con zapatos de piel de cocodrilo.
La multitud
congregada en el hotel Paraíso, formada por discretos
consejeros militares y por representantes de vendedores de
armas, tiene mucho que ver con el elevado precio del petróleo,
con el líder terrorista Osama bin Laden y con un envejecido
Boeing 727 al que se detuvo en marzo de 2004 durante una
escala en Harare, Zimbabwe. El avión estaba repleto de sprays
de pimienta, palancas, mazos y mercenarios. Iba camino de
Malabo.
El aviso
llegó desde
Suráfrica. Una avanzadilla esperaba en Malabo.
Extrañamente, uno de los que financiaba la operación tenía el
mismo nombre que la anterior primera ministra británica.
Era Mark Thatcher.
“Fue una
chapuza para derrocar a Obiang y conseguir su dinero”,
dijo un diplomático en Berlín. “Aparentemente hicieron los
preparativos a partir de un libro de Forsyth, es más, incluso
copiaron el nombre en clave”.
Margaret
Thatcher pagó 165.000 libras ($313.062) de fianza para
conseguir la liberación de su idolatrado hijo. Los demás
mercenarios fueron condenados y liberados recientemente, con
la excepción de un alemán llamado Gerhard Merz, que murió en
Black Beach tras estar encerrado allí unos pocos días.
El Ministro
Manuel Mba sostuvo que un líder de la oposición, exilado en
España, era el responsable de la tentativa de golpe y exigió
su extradición inmediata. Hoy, hay muchos que consideran que
el golpe era una pantalla para reasignar las concesiones
petroleras.
A cambio de
su papel en el desbaratamiento del golpe, al hombre de
negocios surafricano Tokio Sexwale, un icono de la lucha
contra apartheid, le prometieron los yacimientos de petróleo
de la sección R, un área que había sido reservada previamente
para la compañía petrolera francesa Total.
Al final de
la tarde, los hombres del petróleo se sientan alrededor de las
mesas cubiertas con botellas de cerveza vacías en el hotel
Paraíso. Más adelante, en el karaoke, uno de ellos salta,
completamente vestido, a la piscina. Vienen del norte de
Inglaterra, de Croacia, de Houston y de Filipinas.
“Tengo
dos vidas,” dice Mark, un ingeniero perforador de la
compañía Marathon, acompañado por una muchacha de ojos
melancólicos. Ha utilizado sus ganancias en el petróleo para
comprar una granja en Yorkshire, con caballos para sus dos
hijas y rodeados por un seto donde los mirlos hacen sus
nidos.
En Malabo,
tiene siempre una chica camerunesa en su habitación, toma
muchas pastillas contra la malaria y pasa tres meses, todos
los días de la semana, trabajando en turnos continuos en la
plataforma. Dice: “Tengo problemas para explicar mi vida
aquí a las gentes de mi país”.
La mayor
parte de los hombres que llegan con Marathon van directamente
del aeropuerto a un complejo de la compañía situado en la
península de Punta Europa, se trata de una especie de zona
verde de alta seguridad, con completo acceso wi-fi de Internet
donde hay señales que establecen que la velocidad máxima es de
25 kilómetros/hora,bungaloes con aire acondicionado y con
servicio telefónico local para las llamadas a Houston.
Cuatro mil
personas viven aquí, incluyendo cerca de 1.000 americanos.
Marathon compró el terreno, unos 120 acres, directamente del
presidente. Tiene su propio sistema de agua y de energía,
hospitales y supermercados. Los del petróleo le llaman “Pleasantville”.
A pesar de
las comodidades, todos los trabajadores cuentan los días que
les quedan para coger el “Houston express,” un vuelo
directo a casa. Pocas son las personas que ponen un pie en el
centro de Malabo, situado sólo a unos pocos kilómetros de
distancia.
Malabo se
asienta como una gota de sudor sobre su puerto, una colección
de aletargados edificios coloniales, chabolas hechas a mano,
bares de encuentro y las ostentosas casas nuevas de la
nueva aristocracia surgida de la corrupción. La ciudad parece
arrastrarse hacia su futuro a un paso de tortuga. En su
población de 50.000 habitantes, no hay mendigos ni sonrisas.
Hace
solamente 15 años, la guía de teléfonos de Malabo tenía dos
páginas, ordenándose solo por el nombre del titular. El único
hotel de la ciudad no tenía agua, ni luz, ni cocina. Los
coches eran raros y el asfalto casi desconocido.
Hoy en día
hay Toyota aparcados delante de casuchas, y los teléfonos
móviles exceden en número a los habitantes. Sin embargo, la
ciudad carece todavía de agua corriente. Se han iniciado
varios proyectos de saneamiento, pagados con ayuda exterior,
que se han interrumpido sin resultados visibles.
Se esta
construyendo en la parte vieja de la ciudad, en el barrio
español. Prácticamente todo lo construido en Malabo pertenece
al clan de Obiang. La respuesta estándar a “¿quién está
construyendo este hotel?” es “el presidente.” ¿Y
el dueño de este fantástico y elegante edificio de
apartamentos? “Es de Hassan, el hijo más joven del
presidente.” ¿Y quién trae mecánicos desde Maranello
para mantener un Ferrari? “Teodorín, el hijo del
presidente y ministro de la Agricultura”.
El poder y
la arrogancia se reflejan en los todoterrenos desplegados
delante de edificios de oficinas con aire acondicionado, en
los oficiales de la policía con gafas de sol reflectantes y en
sus látigos hechos con cables eléctricos que utilizan para
ordenar a los pasajeros dentro del ferry.
Uno de los
pocos europeos que se siente cómodo en Malabo es Jean-Louis
Ecard, natural de la región francesa de Borgoña. Ha estado
casado en cuatro ocasiones, se enorgullece de su semejanza a
Anthony Quinn, en su última etapa, y dirige el restaurante de
Le Bourguignon situado en el centro cultural francés.
“¿Pobreza? No te engañes,” dice. “La gente vive en la
inmundicia, pero tienen coches delante de sus casas. Hay más
teléfonos móviles que residentes. Hey!” Una rata marrón
pasa corriendo y un camarero la aplasta contra la pared.
“Esto es Malabo. No tiene nada en común con el resto de
África. ¿Has visto a alguien sonreír aquí? ¿Ves? No les gustan
los extranjeros. Para ellos los blancos son ladrones,
misioneros u otro tipo de insulto, desdeñan y golpean a los
inmigrantes”.
Ecard ha
vivido en Malabo el tiempo suficiente como para que haya que
escuchar con atención sus palabras: “Aquí la gente no
está preparada para la democracia. Los europeos deben tomar
nota de lo que hacen los americanos. Ellos si saben lo que
están haciendo. Lo único que les interesa es su petróleo, no
sus almas”.
Ecard es un
excéntrico. Casi nadie habla libremente en Malabo, no mientras
haya una prisión en Black Beach con sus cámaras de tortura.
Algunos empleados de las compañías petroleras han sido
devueltos rápidamente a sus países tras criticar en cierta
medida el régimen. Incluso Pleasantville tiene oídos. E
incluso desde detrás de la pared del monasterio, encima del
puerto, el padre superior cierra la puerta antes de hablar
diciendo que ha tenido que pagar la fianza de demasiados
monjes para que salieran de Blac Beach. “Aquellos que dicen
la verdad acaban en la cárcel.” Habla de aviones que caen
y de los que nadie puede hablar y de la isla de Annabón, donde
el gobierno está enterrando basura nuclear a cambio de mucho
dinero.
“Hubo una
epidemia de cólera el año pasado. Tuvimos que rezar día y
noche, y enterrar a los muertos. El gobierno todavía niega que
hubiese una epidemia, eso ponía en peligro la oferta de ayuda
de España”.
El monje
dice: “La abundancia ha caído en el país como una peste,
sofocando la economía local. No existen otros valores. Todos
los que disfrutan de ella se consideran importantes. Nadie
quiere aprender, solo están interesados en ganar dinero del
petróleo”.
El
"principio del tanque de agua".
Es un
fenómeno que los economistas denominan “la maldición de las
materias primas”. ¿Por qué trabajar cuando el dinero nace
de la tierra? Ciudades enteras se pierden en el letargo, la
agricultura y el comercio disminuyen hasta prácticamente
desaparecer y la sociedad se convierte en un conjunto de
pensionistas y beneficiarios del petróleo. Son los inmigrantes
quienes hacen el trabajo. La sociedad se ha convertido en una
burguesía a merced del precio del petróleo, espectadores
pasivos de cómo petroleros navegan hacia el oeste a lo largo
del horizonte, al igual que en Kuwait.
Y al igual
que en Kuwait, en los supermercados de Malabo se venden huevos
importados de Holanda y carne de España. El país dispone de
sus propias fuentes de agua, pero, sin embargo, el agua
mineral se importa de Portugal.
Obiang
prometió cooperar con el Banco Mundial, y substituyó a algunos
de sus parientes en puestos del gobierno por
tecnócratas. Pero la capital, Malabo, aún carece de agua
corriente y de un sistema eléctrico fiable, es más, no hay un
sistema de seguridad social digno de mención. The Economist
escribió en su informe sobre el país que no parece que
Obiang tenga verdadero interés en las reformas económicas más
allá de la retórica y del reforzamiento de su imagen.
El FMI ha
recomendado a Obiang que establezca un fondo de recursos
similar al de Botswana y de Noruega. El dinero proveniente del
petróleo se guardaría en un fondo y se iría utilizando
sensatamente. Eso requeriría el software de un estado moderno.
Requeriría que los ministerios funcionasen, garantías
jurídicas y transparencia y ningunas de estas cosas existen en
Malabo. Por contra, la economía se basa en un principio que se
podría denominar "el principio del tanque de agua". Los
bolsillos de los poderosos y de sus familias están ya llenos
y rebosan. Algo de agua llega a la clase media, y las primeras
gotas llegan al fondo. Hay coches aparcados incluso delante de
chabolas. Son simplemente moléculas en la cadena de riqueza
del país, pero parece que es suficiente para mantener a las
personas contentas. La esperanza es el arma más poderosa de la
represión.
No existe
oposición de importancia. Severo Moto, el presidente del
Partido del Progreso que huyó del país, y que se encuentra
ahora en Madrid, se ve obligado a observar como Obiang es
recibido por la Comisión Europea con todos los honores.
Por la
noche, la península de Punta Europa y sus instalaciones
modernas destacan como una nave espacial naranja en medio de
los árboles. Un hombre con las sienes canosas viene de
Houston. Ha asistido a importantes reuniones con Marathon y
Exxon, le gusta su trabajo y, por eso, prefiere no revelar su
nombre.
Comenta: “Esto
es el culo del mundo. Nuestros jefes odian la corrupción,
odian a estos individuos y sobretodo odian su protocolo.
Tienen más personas dependiendo de ellos que residentes hay en
el país. Vuelan a Houston en sus jets. Pero cuando están aquí,
se reúnen con un ministro que puede cancelar las negociaciones
si alguien se atreve a sentarse antes de que lo haga él o
descuida llamarle Excelentísimo.”
Están los
ruidosos tejanos, acostumbrados a conversaciones burdas en los
clubs de música de su país. Están los militares que parecen
vestidos de ministros, están los que han vivido la
colonización y que piensan en términos de las tribus
Fang y Bubi, atrapados en la red del paternalismo.
Pero ése es
el trato. Lo que los tejanos quieren es que les dejen en paz
mientras extraen, hasta 2032, la mayor cantidad
posible de recursos del subsuelo y después salir de allí
lo más rápidamente posible. A cambio, el régimen exige 25
centavos de cada dólar y la garantía de que, también a ellos,
les van a dejar en paz, ningún golpe de estado, ninguna
intervención, ningún discurso excesivo sobre los derechos
humanos. Y de vez en cuando una foto del presidente con George
W. Bush.
El objetivo
aquí es el dinero, no las almas. Puede haber alguna mención a
la cooperación con funcionarios locales en los informes de
Marathon y Exxon. Pero la amistad superficial enmascara una
realidad bien distinta. “El tejano sabe, por supuesto, que
el socio que se sienta al otro lado de la mesa no es una
“excelencia,” sino “un hijo de una perra.” En el fondo
se desprecian a si mismos. Unos y otros se desprecian. Y todos
saben lo que en realidad piensan los unos de los otros".
No tiene
ningún sentido. Unos son de las islas de esclavos mientras que
los otros son los descendientes de los dueños de las
plantaciones: amo y esclavo, blanco y negro, agua y aceite".
[http://www.spiegel.de/international/spiegel/0,1518,434691,00.html]
Todos los delegados y subdelegados son
fang
Hace dos semanas el
dictador cambió a los delegados y subdelegados del gobierno en todos
los distritos. Todos ellos (los nuevos) son fang. Nunca han sido
bien acogidos estos nombramientos, pero ahora lo son menos. Es
cierto que los delegados y subdelegados carecen de poder, sin
embargo el hecho de que fuesen bubis en alguno de los distritos de
la isla de Bioko, o combes en algunos de los distritos costeros del
continente, era un reconocimiento (mas que nada simbólico) de la
existencia de estos pueblos. El nombramiento de Ricardo como primer
ministro rompió ya con una norma no escrita que otorgaba este puesto
a los bubis. Todo esto nos sugiere una pregunta: ¿El régimen
ecuatoguineano se abre o se cierra?
Más riesgos
(si cabe) para la libertad de prensa
Recientemente se ha constituido en Malabo una nueva asociación
de periodistas, la Asociación de Periodistas Profesionales de
Guinea Ecuatorial (APPGE). El más activo de su promotores es,
nada menos, que Santiago Ncua, vicesecretario general del
"ex-partido único", el PDGE.
La asociación se
plantea, dice, "reforzar la libertad de prensa" y en esta
línea han aparecido en la Televisión guineana reunidos con
Teodorin (¿qué mejor adalid de la libertad?). El
primogénito del dictador les garantizó su apoyo.
Otro de los
personajes mas serviles del régimen, Agustín Nse Nfumu,
embajador de Obiang en Londres, va a publicar (con dinero del
petróleo) una nueva revista de nombre Ceiba y cuyo
objetivo es "mejorar la imagen del régimen en el exterior". Va
a tener mucho trabajo. Nse Nfumu es también presidente de
La Gaceta de Guinea Ecuatorial publicación destinada a
echar incienso a todos los prebostes del régimen, pero que ha
recibido últimamente alguna reprimenda porque ellos (los
prebostes) la consideran demasiado crítica, demasiado abierta.
"La
cooperación militar española con Guinea Ecuatorial"
El Centro
Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) acaba de
publicar (0ctubre de 2006) una monografía titulada La
Cooperación militar española con Guinea Ecuatorial de la
que son autores Francisco Laguna Sanquirico, general de
brigada del Ejército de Tierra (R); José Maria Blanco Núñez,
Capitán de navío; José Luis Graullera Micó, ex-embajador en
Guinea Ecuatorial; Valero Asensio Gallego, coronel del
Ejército de Tierra; José María Gómez Trujillo, capitán de
navío; Miguel A. de las Heras Gonzalo, coronel del Ejército
del Aire y Carlos Echevarria Jesús, Profesor contratado,
Doctor de Relaciones Internacionales de la Universidad de
Educación a Distancia.
La monografía se
centra en el estudio de esta especialidad tan particular de la
cooperación en los años que van desde 1979 a la actualidad.
El índice (que no
es muy clarificador) es el siguiente:
- PRESENTACIÓN
-
INTRODUCCIÓN
- LA
PRESENCIA MILITAR ESPAÑOLA EN GUINEA ECUATORIAL
- LA
COOPERACIÓN ESPAÑOLA CON GUINEA ECUATORIAL
- LA COOPERACIÓN
MILITAR HISPANO-ECUATOGUINEANA
- OTRAS FUNCIONES Y
TAREAS DE LA COOPERACIÓN MILITAR
- INTERESES Y
OPORTUNIDADES DE ESPAÑA EN ÁFRICA SUB-.SAHARIANA.
- REFLEXIONES DEL
EMBAJADOR DE ESPAÑA EN GUINEA ECUATORIAL SOBRE LA COOPERACIÓN.
- CONCLUSIONES
Esta monografía es
el número 5 de la serie Documentos de Seguridad y Defensa
y su precio es de 6 euros.
Cuando la leamos
opinaremos sobre ella.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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