HOJAS INFORMATIVAS
21
de mayo de 2004
OBIANG
VUELVE A ESTAR DE MAL HUMOR
A
las diez de la noche de ayer apareció Obiang en la televisión
guineana. El discurso del dictador repitió las advertencias
habituales en sus últimas comparecencias públicas y estuvo
cargado de ataques contra la oposición guineana y contra
los países que, en su opinión, colaboran con ella. Se
refirió, en concreto, a Severo Moto y a la "oposición
radical" (CPDS) a quienes acusó de "intentar
desencadenar una guerra en el país". "Las balas
no tienen ojos", dijo y aseguró que podría haber
muerto él en la acción prevista para el siete de marzo,
"pero habrían muerto otros muchos más". [La base
de sus acusaciones contra CPDS está en la ausencia de este
partido en las manifestaciones de apoyo a su persona
que tuvieron lugar a mediados del mes de marzo]. Llamó a la
población a denunciar a cuantos residentes
extranjeros sepan que no tienen una situación regular en
Guinea, para que sean expulsados a sus países de origen. En
otro momento de su intervención acusó a España de
intentar establecer una dictadura en Guinea Ecuatorial
(!).
Las razones de esta comparecencia hay que buscarlas en el
nerviosismo de Obiang y los suyos ante las informaciones que
les han llegado de los servicios secretos de algún país
africano en el sentido de que podría producirse una acción
militar de "amigos" de los supuestos mercenarios
detenidos en Malabo destinada a ponerlos en libertad y
sacarlos del país. Otra de las razones podría estar en la
posible repetición del intento del siete de marzo. En la
medida en la que en este tipo de acciones se ha prescindido
de cualquier participación política o militar con base en
el interior del país, los único límites para
sucesivas repeticiones son las posibilidades de reclutar
mercenarios o el dinero de quienes las financien. Ni una
cosa ni otra parecen escasas.
En la capital guineana se aprecia una vigilancia militar
notable que se acentúa por las noches. En estas tareas de
vigilancia participan también los tres helicópteros de los
que dispone el ejercito. Una mujer murió asesinada la
pasada semana en un control militar establecido en Sampaka.
Fuentes bien informadas indican que una vez nombrado el
nuevo gobierno guineano se trasladará, junto con Obiang, a
Bata, la capital de Río Muni, ciudad en la que, creen, podrían
defenderse mejor que en Malabo.
La agencia France Press anunció ayer que el
gobierno guineano ha solicitado al gobierno inglés la
extradición de dos ciudadanos británicos. Uno de ellos es
Ely Calil, del que hemos informado recientemente, y otro
Greg Wales, hombre de negocios inglés que mantiene desde
hace años estrechas relaciones con Simón Mann (antiguo
dirigente de la organización de mercenarios Executive
Outcomes, detenido en Harare desde el 7 de marzo tras
comprar numerosas armas e intentar dirigirse con otros 69
supuestos mercenarios hacia Malabo).
Una última noticia: las urnas con las que se celebraron las
últimas, y fraudulentas, elecciones legislativas y
municipales guineanas (25 de abril) fueron pagadas por el
gobierno de la Gran Bretaña. Fueron 2500 urnas y costaron
58 millones de francos CFA (105.300 dólares). La embajada
de Gran Bretaña en Malabo, uno de cuyos diplomáticos siguió
de cerca el escrutinio, ha declarado que las urnas habían
sido "muy apreciadas por las autoridades de Malabo y
por la población como una importante contribución a la
celebración de unas elecciones libres y justas".
Informa de ello la edición francesa de Africa
Confidential en su número 451 de 17 de mayo de 2004.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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