| |
|
HOJAS INFORMATIVAS
19 de mayo de 2003
MARATHON
INVITARÁ A OBIANG A VISITAR ESTADOS UNIDOS. LAS
PETROLERAS NORTEAMERICANAS Y LA DICTADURA DE
OBIANG
La empresa
petrolera y gasista Marathon Oil invitará al
dictador guineano y a algunos de sus ministros a
visitar, durante el próximo mes de junio,
Estados Unidos con motivo de unas jornadas sobre
la producción de hidrocarburos en el Golfo de
Guinea.
Marathon Oil es
una empresa en claro proceso de expansión (en
1997 ocupaba el puesto 36 en una clasificación
mundial de empresas petroleras, en 2001 aparece
en el puesto número 10). Tiene su sede en
Houston (USA) y sus intereses en Guinea
Ecuatorial han crecido notablemente en los
últimos años. A finales de 2001 (oficialmente
el 3 de enero de 2002) adquirió por 993 millones
de dólares los activos guineanos de la
compañía CMS Energy y el 20 de junio de 2002,
por otros 155 millones, los de otra pequeña
empresa (Globex) centrados, en ambos casos, en el
emblemático yacimiento Alba, visible desde
Malabo, la capital del país. En septiembre de
2002 el gobierno guineano aprobó una ampliación
de las capacidades (Fase 2A) de este yacimiento,
cuyos trabajos estarán acabados en los últimos
meses de este año. Otra segunda fase, la 2B,
estará disponible a finales de 2004. Todo ello
ha convertido a Marathon Oil en una de las
empresas más importantes del
"off-shore" guineano. En este momento
dispone del 63,33 % del bloque A (Alba), el 47 %
del bloque D (contiguo al A), el 52,4 % de una
fábrica de condensados, el 45 % de la fábrica
de metanol (Atlantic Methanol Production) y el
52,2 % de una fábrica de GPL (gas de petróleo
licuado procedente del refinado del petróleo
bruto; está formado por un 80 % de propano y un
20 % de butano; es un combustible considerado
"limpio", cuya utilización, por
ejemplo, en el transporte colectivo de las
grandes ciudades disminuiría notablemente sus
niveles de contaminación).
La segunda fase
de la exploración y explotación petrolera en
Guinea (la primera habría que ceñirla al
periodo colonial y a los intentos de Elf y de
Hispanoil y GEPSA en los primeros años 80) se
inicia en 1990 con los trabajos de Walter
International. En años sucesivos obtiene
concesiones, sin mucho éxito, United Meridian
Corporation. Se trataba en ambos casos de
pequeñas empresas norteamericanas, pero en 1995
UMC se asoció con Mobil Oil. Hasta ese momento
la explotación se había centrado en el
yacimiento Alba, pero también en 1995 se
localiza el Zafiro (al oeste de la isla de Bioko)
y Mobil Oil obtenía allí, ya en 1997, 40.000
barriles/día.
Tras de Mobil
Oil han invertido en Guinea otras grandes y
medianas empresas del sector. Actualmente tienen
intereses en el país: Marathon Oil, Amerada
Hess, Exxon Mobil, Chevron Texaco, Vanco Energy,
Ocean Energy, Energy Africa y Petronas. Las seis
primeras son norteamericanas, Energy Africa tiene
su sede central en Johannesburgo y Petronas (la
última en llegar) es malaya.
El balance de
estos trece años podrá hacerse desde muchos
puntos de vista pero no nos parece inexacto
afirmar que el indudable desarrollo del sector ha
tenido escasas repercusiones en el resto de la
economía guineana. (Puede consultarse al
respecto "Una economía en busca de
alternativas", Fernando Abaga Edjang,
economista guineano, en www.ccoo.es/guinea.ec_democratica). El sector petrolero
sigue siendo un "enclave" aislado en un
medio que se caracteriza por la miseria, la
desidia y el control que ejercen Obiang y los
suyos. La edición 2003 del Bilan du Monde,
editado en París por el grupo Le Monde
dice sobre Guinea: "Al margen del oro negro
nada tiene interés para las autoridades
guineanas. La economía del cacao está casi
olvidada. No se exporta ni una tonelada de café.
Los trabajos en torno al sector maderero están
abandonados. (...) La gestión de los ingresos
procedentes del petróleo sigue tan opaca como
siempre. El Banco Mundial no aprecia ninguna
repercusión positiva en los indicadores
sociales. La mortalidad infantil, por ejemplo,
sigue siendo superior a la media del Africa
Subsahariana. Mientras, el presidente Teodoro
Obiang Nguema sigue prometiendo días
mejores". (El índice de mortalidad
infantil, relación de niños muertos en el
primer año frente a niños nacidos vivos, en
Guinea es 107,7). Desde el punto de vista
político tampoco se han producido avances, pero
lo más importante es señalar, para el tema que
nos ocupa, que las empresas petroleras han venido
actuando durante estos años como aliados, como
cómplices de la dictadura guineana. Veamos de
qué manera:
El
estrechamiento de relaciones entre Mobil Oil y el
gobierno guineano se produjo a lo largo de 1995.
Jugó en ello un papel importante Pastor Micha,
actual Ministro de Asuntos Exteriores guineano y,
en aquel momento, recién nombrado embajador en
Washington y Naciones Unidas. El 18 de mayo de
aquel año Micha recibió públicamente
instrucciones del presidente Obiang en el sentido
de sensibilizar a operadores económicos
norteamericanos para que invirtiesen en Guinea y
para que "aumenten y se consoliden aún más
las relaciones de amistad y cooperación ya
existentes entre Washington y Malabo". Estas
relaciones recibieron una nueva formulación
durante el viaje realizado entre el 25 de abril y
los primeros días de mayo por una importante
delegación guineana en la que figuraban Manuel
Nguema, tío del dictador y conocido torturador y
Juan Oló, Ministro de Minas e Hidrocarburos y
hermano de la "primera dama" guineana,
Constancia Mangue. La delegación visitó Houston
y Washington.
Pocos meses
después, pasado el verano, empezó a
desarrollarse en Estados Unidos una campaña
publicitaria destinada a mejorar la imagen del
régimen guineano. Su hito más relevante fue la
publicación de una página completa en el New
York Times. La preparación de esta
campaña la hacía la firma de lobby Black,
Maneforth, Stone & Kelly que había
editado también folletos destinados a posibles
inversores norteamericanos en los que se
intentaba dar una imagen idílica de Guinea
Ecuatorial: un pequeño paraíso, libre de
enfrentamientos tribales y con un régimen
político estable. La relación de los
representantes guineanos con esta empresa, que
contaba con experiencia en trabajos similares
para dirigentes africanos como Mobutu y Savimbi,
se había establecido a través de Mobil Oil,
Walter y UMC. Estas mismas empresas
"adelantaban" en aquel momento al
gobierno guineano los costes de sus dos embajadas
en territorio norteamericano.
La realidad
estaba muy lejos de los eslóganes que se
difundían en Estados Unidos. Entre febrero y
agosto de 1995 había permanecido encarcelado en
Malabo el dirigente de la formación
democristiana Partido del Progreso (PP), Severo
Moto. En este periodo fue juzgado dos veces, una
de ellas por un tribunal militar junto con un
grupo de civiles y de miembros de las fuerzas
armadas pertenecientes, se decía, a su partido
político. Las debilidades de la acusación y la
falta de garantías de ambos procesos fueron
evidentes. Sólo la presión internacional evitó
que se produjeran condenas a muerte.
En septiembre se
celebraron elecciones municipales cuyo resultado
fue la victoria de la coalición opositora POC
(Plataforma de Oposición Conjunta). Las
candidaturas de la POC triunfaron en 21 de los 27
municipios y en el resto fueron la segunda fuerza
más votada. Obtuvieron, en conjunto, el 65 % de
los votos emitidos. Los representantes de la
comunidad internacional acreditados en Malabo
reconocieron la victoria opositora. Sin embargo,
el gobierno no admitió la victoria de la POC
más que en 9 de los municipios, adjudicando al
gubernamental PDGE los 18 restantes. A partir de
la misma noche electoral se desató una oleada de
detenciones dirigida contra miembros de la
oposición y sus votantes que alcanzó a todas
las regiones del país. En los meses siguientes
los concejales y alcaldes elegidos en las listas
opositoras se convirtieron en blanco de amenazas,
detenciones y malos tratos por parte de las
fuerzas del régimen.
En febrero de
1996 se celebraron elecciones a la Presidencia
del país tras una convocatoria y una campaña
plagadas de irregularidades. Ante esta situación
Black, Maneforth, Stone & Kelly
asesoró a Pastor Micha en la contratación de la
agencia Strategics Concepts,
especializada en el marketing y asesoramiento de
procesos electorales. Era una agencia que
trabajaba con el beneplácito de la
administración norteamericana para estos temas
tan "sensibles". En el caso de Guinea,
contó con el asesoramiento de Sean M. Cleary,
ex-embajador surafricano, en cuyo curriculum
figuraba la organización de elecciones en
algunos bantustanes bajo el
régimen del apartheid. El trabajo
de Strategics Concepts tuvo dos partes, una
directamente en Guinea y otra, que suponía una
importante operación de marketing, en países
que tenían algún tipo de relación con aquel
país. La acción exterior consistió en la
invitación, con el estatuto de observador
invitado, de un grupo importante de
personalidades políticas norteamericanas,
alemanas, francesas, portuguesas, españolas y de
los países africanos del entorno, junto a ellas
estarían periodistas de todo el mundo. Se
trataba de enseñar a todos "el pequeño
paraíso" del que hablaba la publicidad. En
Guinea, Strategics Concepts subcontrató con la
empresa inglesa Saladin un sistema
de comunicaciones relativamente sofisticado que,
por medio de una gran antena instalada en el
Ministerio del Interior de Malabo y terminales
telefónicos y de fax instalados en los 27
municipios del país permitiría recibir
informaciones puntuales sobre el desarrollo de
las votaciones y disponer de los resultados
finales en las veinticuatro horas siguientes al
cierre de las urnas.
La realidad
pasó como un vendaval sobre este cuento de
hadas. Ante las irregularidades que se estaban
produciendo y la imposibilidad de desarrollar la
campaña electoral se retiraron todos los
candidatos con la excepción del propio dictador,
Teodoro Obiang Nguema. La inmensa mayoría de las
personalidades invitadas decidieron no asistir.
Finalmente lo harían 8 periodistas y 16
observadores, entre ellos 5 representantes de la International
Foundation for Electoral Systems (IFES)
que, a despecho de los medios por los que habían
viajado a Guinea, publicaron en marzo de 1996 un
informe demoledor sobre aquellas elecciones
presidenciales. Los resultados oficiales
atribuyeron a Obiang el 97,85 % de los votos.
Las compañías
petroleras intentaron desmarcarse de la
bochornosa operación electoral pero sin ir más
allá que filtrar a los medios diplomáticos de
Malabo y otras capitales cercanas su molestia por
los "modos" del régimen guineano. Es
cierto que no han vuelto ha implicarse con él en
operaciones de tanta envergadura, sin embargo
acontecimientos posteriores demostraron que su
opción en Guinea seguía siendo el régimen
corrupto de Obiang Nguema. Mobil Oil quiso
presentarse en aquel momento como "un rayo
de sol" en el presente y el futuro de Guinea
(Jeune Afrique, nº 1866, París,
15 octubre 1996) pero ni su comportamiento de
entonces, ni el de los años posteriores
justifican realmente tales desahogos líricos.
(Para la
descripción de este periodo nos hemos basado en
el folleto de ASODEGUE, "Obiang y las
petroleras" publicado en enero de 1997)
Junto con este
intervencionismo político temprano, que se
modificó y se hizo más discreto en años
posteriores, la explotación petrolera presentaba
desde el principio tres características que, por
el momento, no ha perdido:
-
los
beneficios no rebasan los círculos más
cercanos al dictador
-
se produce
en medio de un notable secretismo
-
sus
condiciones son especialmente favorables
para las compañías petroleras.
Gonzalo
Escribano, profesor de Economía Aplicada en la
UNED afirma: "El petróleo llegó en un
momento crítico para el régimen guineano. Con
los programas de ayuda del FMI y del Banco
Mundial en suspenso y la ayuda española y
francesa en claro retroceso, el descubrimiento de
petróleo ha sido un balón de oxígeno para el
régimen guineano" ("Guinea Ecuatorial:
de la ayuda al petróleo", Meridiano
Ceri nº 26, abril 1999. Puede
consultarse también en Noticias de Guinea
Ecuatorial nº 12, octubre-noviembre
1999. Página web: www.ccoo.es/guinea.ec_democratica ). El petróleo llegó
efectivamente en un momento de claro aislamiento
político de la dictadura guineana a la que
podía definirse, además, por magnitudes como
las siguientes: El Banco Mundial afirmó en 1995
que, en Guinea, un 5 % de la población (unas
20.000 personas) controlaban el 80 % de la renta
nacional. Por su parte, el PNUD estimó, en 1996,
que el 60 % de la población (unas 240.000
personas) vivían en una pobreza absoluta, lo que
implicaba que tenían un nivel de ingresos
inferior a los 365 dólares/año, es decir menos
de 500 F CFA diarios (unas 125 pesetas).
Presiones de
distintas instancias internacionales (PNUD, FMI y
Banco Mundial...), de países y de empresas
(entre ellas las petroleras) con intereses en
Guinea llevaron a la convocatoria de una
Conferencia Económica Nacional destinada a
discutir el mejor aprovechamiento (por toda la
sociedad) de los recursos procedentes del
petróleo. Las autoridades guineanas hicieron de
ella un nuevo fiasco: "... en septiembre de
1997 tuvo lugar en Bata una Conferencia
Económica Nacional para debatir las opciones de
política económica ante la nueva situación. El
debate se estableció sobre la base del documento
gubernamental "Estrategia Económica de
Mediano Plazo, 1997-2001", consistente en
determinar cómo el empleo de los royalties
podría impulsar el desarrollo económico
ecuatoguineano. Las medidas recomendadas por FMI,
Banco Mundial y PNUD, parcialmente recogidas en
el documento, han sido sistemáticamente
incumplidas. No se ha constituido un fondo de
reserva petrolífero para las futuras
generaciones, las rentas petrolíferas no se han
destinado a inversiones productivas ni a
desarrollar los recursos humanos, no se ha
diversificado la economía, no se han acumulado
reservas internacionales ni se ha reducido la
deuda externa. Por el contrario, se han
hipotecado las rentas del petróleo, primero a
corto y luego a largo plazo, se ha renegociado
los contratos con las compañías extranjeras
para obtener anticipos y la gestión de los
ingresos procedentes de los hidrocarburos sigue
siendo opaca y carente de toda evaluación
previa". ( Gonzalo Escribano, ibidem).
Con estas y otras medidas Obiang y los suyos
demostraban con claridad su voluntad de que los
beneficios del petróleo no rebasasen los
límites de sus círculos más cercanos.
Para los
guineanos todo lo relativo al petróleo fue, y
sigue siendo, un misterio. Fernando Abaga lo
cuenta así: "Lo primero que llama la
atención cuando se quieren estudiar las
explotaciones petrolíferas es la clandestinidad
que caracteriza dicha actividad. El gobierno no
difunde ningún tipo de información como
podrían ser los datos globales de producción o
los ingresos que esta genera. Se esperaba que la
Conferencia Económica Nacional celebrada en Bata
en septiembre de 1997, aportase transparencia,
pero no hizo sino aumentar la confusión, dadas
las importantes diferencias que pudieron
apreciarse entre los datos presentados por el
Ministerio de Minas e Hidrocarburos, y los que
procedían del Ministerio de Economía y
Hacienda. Un hecho insólito toda vez que se
trata de dos instituciones gubernamentales. Del
mismo modo, las negociaciones entre el gobierno y
las empresas petroleras se llevan a cabo de forma
clandestina. En efecto, los contratos que el
gobierno tiene suscritos con ellas, que deberían
ser documentos públicos, no lo son y no están
al alcance de la población, que permanece así
en la oscuridad: solo sabe que su país es ya
exportador de petróleo, pero nada más. De esta
manera, tampoco estará en condiciones de exigir
nada" (Fernando Abaga, "Las
consecuencias socio-económicas del petróleo en
Guinea Ecuatorial: del "boom" a la
quiebra", Noticias de Guinea
Ecuatorial, nº 14, mayo 1999. Puede
encontrarse también en www.ccoo.es/guinea.ec_democratica.). Entre los secretos
están no sólo las condiciones del contrato
sino, como veremos más adelante, los métodos de
pago que utilizan las petroleras.
"A pesar de
que constituyen el "secreto mejor
guardado" del país, y no son por tanto
accesibles, fuentes que sí han podido
consultarlos indican que son desfavorables para
Guinea Ecuatorial (...) Hay tres condiciones de
los contratos que [le] perjudican especialmente.
El primero hace referencia a la tardía entrada
en vigor del sistema de participación en la
producción, que está prevista para el año
2003, y después de la amortización total de las
inversiones efectuadas por las compañías
petroleras. Se espera que este sistema de
participación sustituya al actual de regalías,
que sólo ascienden al 10% de las exportaciones.
En segundo lugar, los contratos permiten una
subida del valor residual de las inversiones
petroleras en equipo de un 30% al final de cada
año, así como la postergación de las pérdidas
registradas por las compañías durante sus
operaciones de exploración. Esto incluye hasta
los gastos realizados como consecuencia de
perforaciones infructuosas, que de esta forma se
recuperan en los pozos productivos. En tercer
lugar, están las exoneraciones arbitrarias que
se otorgan a las empresas petrolíferas a favor
de sus importaciones. El FMI ha recomendado la
suspensión de esta práctica que, sólo para el
período enero-mayo de 1998, ha supuesto para
Guinea Ecuatorial la pérdida de unos 6.500
millones de F. CFA"
"Estas
desfavorables condiciones se atribuyen a que
"... los contratos petrolíferos se
redactaron en un momento en que no se habían
producido descubrimientos importantes de
petróleo, situación que permitió a las
compañías obtener ventajas importantes en
cuanto a la recuperación de los costes"
(Banco Mundial, 1997)"
En abril de 1998
el gobierno renegoció una parte de los
contratos. "Se estima que las condiciones
obtenidas son más favorables, ya que las nuevas
condiciones permiten al Estado obtener por medio
de un "sistema gradual de regalías"
unos ingresos que ascienden al 12-16% del valor
de las exportaciones, un 5% de la participación
en el capital, así como la introducción de un
mecanismo escalonado de participación en la
producción, en lugar de tasas de rendimiento. Se
aplicará también un impuesto de utilidades del
25 %".
"Es
evidente que estas medidas mejoran en algo las
condiciones para el Estado guineoecuatoriano, que
aumentará sus ingresos especialmente a través
del impuesto de utilidades y a la participación
en la producción. Sin embargo siguen siendo
desfavorables si se comparan con las de los
demás países de la región para los que el
impuesto de utilidades se sitúa entre el 48,7 y
el 50%. Respecto a la participación en la
producción, Guinea Ecuatorial es el único país
que ofrece intervalos de producción en los que
su participación es cero: el de 0-25 millones de
barriles/año".
"Mientras
los demás países de la zona establecen una
proporción para el Estado de más del 50% del
volumen neto de petróleo, Guinea Ecuatorial
establece este porcentaje como máximo y eso a
partir de una producción de 600 millones de
barriles/año, cantidad inalcanzable con las
reservas conocidas actualmente. La producción
actual, de 120.000 barriles/día, se sitúa en el
nivel de 25-125 millones/año, para la que la
proporción correspondiente al Estado del volumen
neto, se fija en solo el 10%".
"Guinea
Ecuatorial se beneficia en consecuencia mucho
menos del petróleo que los demás países de la
región. Efectivamente, durante el período
1996-1997, los ingresos públicos procedentes del
petróleo solo han sido el 12-19% del valor de
las exportaciones, cuando en Gabón, Camerún o
Nigeria, se elevan al 30, 48 y 40%,
respectivamente".
(Todos estos
párrafos proceden del artículo antes citado de
Fernando Abaga).
Caben pocas
dudas de que las petroleras utilizaron en su
propio beneficio dos hechos: el aislamiento
político y económico del régimen guineano y el
carácter corrupto, junto con la ignorancia, de
sus funcionarios.
La producción
del sector pasó de 17.000 barriles/día a
finales de 1996 a 83.000 (datos del FMI) en
1998.y era de 120.000 en 1999 según informaba la
agencia AFP. En el periodo 1999-2000 obtuvieron
concesiones, o iniciaron la explotación de
nuevos yacimientos las compañías Triton, Energy
Africa, CMS y Vanco Energy. A principios del año
2000 las autoridades guineanas dieron por
finalizada su relación con la empresa de lobby
Black, Maneforth, Stone & Kelly (que se
llamaba ya Black, Kelly, Scruggs & Healey) y
firmaron uno nuevo contrato con Africa
Global Partners. El informe L´Afrique
à Washington, de Indigo Publications, en
sus ediciones de enero de 2000 y mayo de 2001,
dice "David Miller creó en 1999 una
consultora que trabaja a un tiempo para los
gobiernos africanos y para las empresas
norteamericanas con actividades en Africa. La
consultora no estuvo definitivamente preparada
hasta noviembre de 1999, y ha firmado su primer
contrato con Guinea Ecuatorial en
febrero de 2000". Según La Lettre du
Continent, también del grupo Indigo, nº
348 de 9 de marzo de 2000, el nuevo contrato
supone un coste, para el gobierno guineano, de
284.000 dólares al semestre, frente a los
172.000 que cobraba BKS & H. Las razones del
cambio estarían en la mayor proximidad de la
nueva empresa a las compañías petroleras que
tenían ahora intereses en Guinea. Sus trabajos
habrían de beneficiar a las dos partes y
tendrían entre sus objetivos fundamentales la
reapertura de la embajada de los Estados Unidos
en Malabo. En sus relaciones con la
administración norteamericana habrían de tener
en cuenta la publicación anual, por parte del
Departamento de Estado, de informes muy críticos
sobre la situación de los derechos humanos en
Guinea Ecuatorial.
En marzo de 2001
el dictador guineano realizó una "visita
privada" a Estados Unidos destinada sin duda
a mejorar la imagen de su régimen en este país.
Africa Global Partners organizó en esta
oportunidad una intervención de Obiang
"ante un auditorio integrado por
periodistas, africanistas y diplomáticos"
en el "Freedom Forum", una entidad de
claro significado democrático, especialmente
sensible a los temas relacionados con la libertad
de expresión. Washington File,
órgano oficioso del Departamento de Estado (http://usinfo.state.gov/products/washfile) dedicó una reseña a
este acto, con fecha 21 de marzo, que resumía en
parte lo dicho por Obiang. El dictador señalaba
que en Guinea se había progresado mucho "en
la vía de la democratización" y que su
intención era que todos los partidos legalizados
tuvieran representación en el parlamento
guineano. Se mostró también decidido partidario
de la reapertura de la embajada estadounidense en
Malabo. A propósito de los informes sobre los
derechos humanos en Guinea que venía realizando
el Departamento de Estado, Obiang declaró
"Los derechos humanos no son objeto de
violaciones. La prensa es libre y el sistema
judicial independiente". Es posible que
hubiera personas que cometieran excesos pero no
representaban en ningún caso al gobierno que
colaboraba con la Comisión de Derechos Humanos
de Naciones Unidas en la elaboración de un plan
de transición democrática. [La verdad es que
Guinea había conocido en 1998 un macroproceso
judicial, carente por completo de garantías,
contra más de un centenar de ciudadanos bubis.
Las elecciones legislativas de marzo de 1999
fueron consideradas fraudulentas por la
oposición democrática que boicoteó las
municipales de mayo de 2000. La observación
internacional reconoció que ambas convocatorias
habían estado plagadas de irregularidades. Los
malos tratos contra la población en general, y
los militantes opositores en particular, eran (y
siguen siendo) habituales. No existe libertad de
expresión y la política del gobierno está
dirigida a sortear con distintas maniobras el
control de Naciones Unidas sobre su "proceso
democrático" no a colaborar con esta
organización].
David Miller no
se quedó atrás a la hora de intentar confundir
al auditorio: "Como ustedes conocen, dijo,
el informe (del Departamento de Estado) no ha
cambiado, incluso algunas de las personas que se
citan en él no ocupan cargos oficiales desde
hace años. Lo ecuatoguineanos tienen la
sensación de que los Estados Unidos critican sin
fundamento, pero que el gobierno norteamericano
no quiere dedicar los recursos necesarios para
saber lo que pasa realmente en el país".
Obiang terminó asegurando que su gobierno había
puesto en marcha un plan contra la pobreza, y su
interés porque "toda la población pueda
beneficiarse de los recursos del país"
La Corporation
Council on Africa (CCA) entidad que
agrupa a todas las empresas norteamericanas con
actividades en Africa hizo público en junio de
2001 un informe titulado Equatorial Guinea:
A Country Profile for US Bussinesses en
el que se definía a Guinea como "el destino
más importante para las inversiones americanas
en el Africa sub-sahariana después de Nigeria,
Angola y Africa del Sur. El informe estuvo
financiado por Chevron Texaco, ExxonMobil,
Triton Energy, Vanco, Ocean Energy, Oceaneering
International y Africa Global Partners... El
proyecto de la fábrica de metanol construida en
la isla de Bioko por Atlantic Methanol Production
( propiedad actualmente de Marathon Oil) recibió
todo tipo de apoyos de distintas instancias
norteamericanas:173 millones de dólares de la
Overseas Private Investiment Corporation (OPIC),
"uno de los prestamos más elevados
concedidos por esta entidad de apoyo a las
inversiones norteamericanas en el exterior";
otros 200 millones como garantía de "riesgo
político" y, por último, recibió la
consideración de "instalación
ecológica" otorgada por la EPA
(Environmental Protection Agency) de los Estados
Unidos a las empresas que reducen la
contaminación ambiental. David Miller incluye en
su curriculum haber sido Senior Asociate for
Africa dentro de la OPIC a finales de los
años 80...
Los días 8 y 9
de julio de 2001 la agencia Reuters y el
periódico Financial Times se hacían eco de unas
declaraciones realizadas días atrás por Obiang
en Bata señalando que los contratos de las
petroleras "no eran satisfactorios",
que "no son positivos para el país y deben
ser modificados". El dictador anunció la
creación de una empresa nacional de petróleo
(entonces Petroguinea, ahora GEpetrol) que sería
la encargada de "subir el porcentaje en las
royaltis, el porcentaje de participación en el
crudo, y ... el porcentaje de participación en
las acciones". Aunque no explicó como iban
a hacerse esas negociaciones, sí dijo que su
intención era subir la participación del Estado
guineano hasta el 50 o 51 % de las acciones, es
decir que el Estado guineano fuese dueño de las
empresas.
En realidad los
trabajos de preparación de Petroguinea se
habían iniciado en 2000 contando con la
asesoría de Africa Global Partners y del bufete
norteamericano Arent Fox, experto en legislación
comercial internacional y representaban (de creer
a Obiang) un desafío para David Miller que
debía optar entre los intereses de sus dos
patrocinadores, el gobierno guineano o las
compañías petroleras norteamericanas. A fecha
de hoy podría decirse (parece) que ha encontrado
una solución salomónica: los contratos de las
petroleras norteamericanas no se han modificado
[la participación del estado guineano en la
producción de los yacimientos explotadas por
ellas es muy reducida: 3 % en el yacimiento Alba
(Marathon Oil); 5% en el yacimiento Zafiro
(Exxon-Mobil) y 5 % en el Ceiba (Amerada Hess)],
sin embargo el contrato con la empresa malaya
Petronas, firmado en febrero 2002, reconoce a
GEpetrol un 15 % de "carried interest"
(GEpetrol no tendrá que contribuir a los
trabajos de exploración y desarrollo del
yacimiento, pero recibirá el 15 % del
"profit oil").
GEpetrol fue
creada legalmente en febrero de 2001, pero no ha
empezado realmente sus trabajos hasta 2002. En
noviembre de 2001 fue nombrado director general
Domingo Mba Esono.
Por último, las
revelaciones de Ken Silverstein en Los
Angeles Times ( 20 enero de 2003) vuelven
a plantear algunos aspectos de los contratos de
las petroleras norteamericanas: sus puntos
secretos. El presidente Obiang mantiene una
cuenta en una sucursal de la Banca Riggs en
Washington cuyo saldo en los últimos dos años
ha estado entre los 300 y los 500 millones de
dólares. Según Silverstein se trataría de
"ingresos procedentes del petróleo
depositados por las compañías internacionales
que actúan en Guinea Ecuatorial, entre ellas
Exxon Mobil y Amerada Hess (...) el dinero está
bajo el control directo de Obiang". "Un
portavoz de Exxon Mobil se negó a hacer
comentarios sobre los pagos que la compañía
hace a Guinea Ecuatorial, remitiéndose a
acuerdos confidenciales existentes con ese país.
Amerada Hess y el Banco Riggs no respondieron a
las llamadas telefónicas". Más adelante
Silverstein cita a Gavin Hayman, de la ONG
inglesa Global Witness, quien afirma que Obiang
"parece beneficiarse de una riada de
acuerdos secretos con las compañías americanas
y francesas cuyo fin es privatizar la riqueza
petrolera del país".
El golfo de
Guinea, y en concreto Guinea Ecuatorial, ofrece
excelentes perspectivas para las empresas
petroleras, pero regímenes tan execrables como
la dictadura de Obiang, no deberían incluirse
entre sus "oportunidades de negocio"...
Volviendo a la
invitación de Marathon Oil y aunque no conocemos
por el momento la agenda que desarrollará el
dictador guineano, nos parece importante
señalar, además de todo lo anterior, que
tendrá lugar después del 5 de junio,
cumpleaños de Obiang y fecha en la que se
esperan "medidas de gracia" para los
condenados en el juicio-farsa clebrado en el Cine
Marfil hace ahora justamente un año. ¡Excelente
oportunidad para el marketing del dictador en los
Estdos Unidos!
Seguiremos
informando.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
Índice Noticias
|
|
|