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HOJAS INFORMATIVAS
13
de mayo de 2002
ES
TAMBIÉN LA HORA DE LA RECONCILIACIÓN Y DE LA PAZ
Teodoro
Obiang ha desencadenado desde mediados del mes de marzo una
ofensiva contra todas las formaciones políticas opositoras
surgidas en el interior del país desde el comienzo de los años
noventa. En ningún momento, a lo largo de estos diez años,
el régimen guineano había dejado de hostigarlas, obstaculizándoles
el ejercicio de las libertades básicas, deteniendo y, con
frecuencia, torturando a sus militantes, interfiriendo en su
vida política interna y practicando el "pucherazo"
en todas las confrontaciones electorales. Sin embargo también
en estos diez años algunas de las formaciones opositoras han
conseguido sobrevivir manteniendo su coherencia política e
implantándose en el conjunto del país. ¿Qué ha llevado al
dictador a querer eliminar en este momento a todas estas
formaciones políticas?.
Desde luego no vamos a creer su último invento: la existencia
en tiempo pasado de una conspiración para acabar con su vida.
¿Para qué matar precisamente ahora a un dictador herido de
muerte por un cáncer de próstata? Solo sus más cercanos acólitos
y algunos "expertos", diplomáticos y funcionarios
extranjeros, parecen dispuestos a creer estas historias y sólo
ellos parecen dispuestos a comportarse como si el mandato del
dictador fuese eterno. ¿Cuales son las razones de Obiang? ¿Qué
es lo esencial y cual lo accesorio en la dictadura que ejerce
desde 1979? Desde luego no es lo esencial la coexistencia con
ninguna disidencia política. Obiang, incompatible con
cualquier práctica democrática, debió aceptarla por
presiones exteriores en momentos de debilidad de su régimen y
quiere zafarse de ella cuando cree que el petróleo y la
creciente tolerancia internacional hacia su régimen le
otorgan impunidad para hacerlo.
Por otra parte, Obiang (que él sí sabe que se muere) conoce
las dificultades de su régimen para mantenerse una vez
desaparezca: la incapacidad, contrastada, de Teodorin,
las ambiciones de la "primera dama", sus
enfrentamientos con los hermanos de Obiang, personajes tan
torpes como siniestros... En Guinea no hay instituciones, no
cabe que el régimen se suceda a sí mismo. Es un mero
consorcio gansteril que ahora administra unas enormes riquezas
petroleras. Esta última oleada represiva es un intento
desesperado para evitar obstáculos a la "familia de
Obiang", una familia incapaz para gobernar pero dispuesta
a arrastrar al país por un camino de enfrentamientos mutuos
que puede poner en riesgo su propia existencia como Estado.
Estamos, por tanto, en unas horas decisivas. En las próximas
semanas, en los próximos meses, se celebrarán el juicio
contra la FDR (ya contra toda la oposición), las elecciones
presidenciales, volverán los enfrentamientos en la
"familia Obiang"... Vivimos un periodo que acabará
con la muerte del dictador. ¿Es solamente la hora de la
represión, del reparto desvergonzado de las riquezas del país,
de la impunidad, o, como poco, de la creencia en la impunidad?
No debería ser así. En Guinea existe una voluntad amplia,
extendida a la gran mayoría de la población de participar en
instituciones serias, democráticas, capaces de resolver los
problemas que desde antes de la independencia, incluso,
atenazan al país. Existe una nueva generación de políticos
capaces, con las manos limpias (doblemente limpias) y formados
políticamente en estos diez años de una oposición nada
sencilla. La oposición política en el interior de Guinea está
integrada por varias formaciones, dirigida por personas
conocidas, responsables y que se han manifestado
reiteradamente por una vía de actuación democrática y pacífica
(lo que, por otra parte, hace más inverosímil la conspiración
de la que ahora se les acusa).
No vamos a plantear una insurrección en torno de estos
partidos opositores. Creemos, sin embargo, que está llegando
el momento de que muchos guineanos que han permanecido pasivos
durante años, entiendan que el régimen de Obiang y las
penalidades que ha llevado consigo pueden terminar, no van a
ser eternas, que el dictador ha iniciado ya el camino directo
hacia la tumba. Creemos que es el momento de empezar a dar
signos de acercamiento a las formaciones democráticas.
Pensamos que este movimiento de aproximación no tiene porqué
reconocer los límites que ahora tienen los partidos políticos,
ni tan siquiera los del mismo PDGE. La dictadura ha conseguido
coaccionar en estos años a personas bienintencionadas forzándolas
incluso a militar en el partido gubernamental.
Todos aquellos que entiendan que es la "familia Obiang"
el auténtico problema de Guinea, estén dispuestos a trabajar
por formulas democráticas, respetuosas con la diversidad, y
deseen conseguir el bienestar (un bienestar que ahora es más
posible que nunca) para la mayoría de la población guineana
tienen cabida en esta nueva perspectiva política.
Existen ya vías de mediación, de discusión, para quienes
quieran avanzar por este camino democrático y pacífico por
una Guinea realmente mejor.
No es solo la hora de la represión, la corrupción y la
incuria es también la hora de la esperanza, de la
reconciliación y de la paz. La supervivencia de Guinea como
país depende ahora, como fue en los años 1968 y 69, de la
voluntad de los propios guineanos. Los regímenes
dictatoriales que se han sucedido desde entonces han llenado
el país de violencia y de odio, violencia y odio que podrían
aumentar en el futuro. La reconciliación y la paz sólo
pueden llegar de la mano de la oposición democrática.
Esa mano, la de la oposición democrática, está tendida...
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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