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HOJAS INFORMATIVAS

 

11 de mayo de 2005

La visita de Pastor Michá 

         La próxima visita  del ministro de Asuntos Exteriores guineano, Pastor Michá, devolviendo la que hizo a su país, a finales de febrero, Miguel Ángel Moratinos, es una buena oportunidad para hacer  balance de una primera etapa, breve sin duda, de las “nuevas relaciones” entre los dos países.

         Durante estos dos meses y medio, la administración española ha ido cumpliendo escrupulosamente los compromisos contraídos con anterioridad por España hacia Guinea y ha anunciado las primeras medidas de algunas vertientes nuevas de la cooperación española para con aquel país.

         La administración guineana no ha hecho nada. Parece una norma establecida que cuando a un país caracterizado por la violación sistemática de los derechos humanos y una corrupción galopante, que se enfrenta por ello con problemas en sus relaciones exteriores, se le tiende una mano para “volver a la normalidad” (esta sería una de las formas de entender el viaje a Malabo de Moratinos), responda con algún gesto. No ha sido el caso. El régimen guineano, o no quiere volver a la normalidad de las relaciones internacionales, o quiere imponer su presencia a despecho de las muchas lacras que le caracterizan.

         El primer dato de esta insolente actitud sería la permanencia como ministro del propio Pastor Michá, persona muy afín a la familia Obiang, y reiteradamente citado como corrupto en el Informe del Senado norteamericano sobre la Banca Riggs.

         El régimen guineano ha seguido además deteniendo contra toda norma, agrediendo y torturando a sus ciudadanos.  No le ha parecido oportuno tener un gesto de clemencia hacia ninguno de los encarcelados y tampoco un gesto de justicia hacia personas como Bienvenido Samba Momesori, Weja Chicampo o Vidal Bomabá Sirubé que llevan muchos meses detenidos ( en el caso de Chicampo con torturas especialmente crueles) sin que se haya formulado contra ellos cargo alguno. Agresiones, acompañadas en algunos casos de intolerables vejaciones, como las ocurridas en domingo en el aeropuerto de Malabo permiten dudar de que sea en la comunidad de países civilizados donde deban estar algunos de los dirigentes guineanos.

         En Guinea Ecuatorial sigue sin haber libertad de prensa. Tampoco ha habido un solo detalle en este sentido por parte de las autoridades de Malabo. Obiang ha creado recientemente, eso sí, un nuevo organismo que no puede entenderse sino como un “departamento de propaganda” centralizado y bien dotado de recursos.

         En Guinea no existe libertad de movimientos y los incidentes del pasado domingo indican que el régimen guineano cree poder impedir la salida al extranjero de personas por el solo hecho de ser militantes de la oposición.

         Puestos a escudriñar alguna posible mejora que se haya producido en estos meses sólo encontramos una. La retransmisión en directo por la radio guineana de los debates habidos en el último periodo de sesiones del Parlamento guineano. Estos debates ya se transmitían antes pero no han dejado de hacerlo a pesar de que los diputados de CPDS han formulado en ellos duras críticas contra el régimen. Los guineanos han podido comprobar lo cerca que está del suplicio de Sísifo la actividad opositora en las “instituciones” guineanas. 

         La política internacional es poco más que una exhibición de cinismo. En estos meses la “diplomacia” guineana ha debido afrontar dos problemas, los debates ante la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas y el “examen” del FMI sobre sus políticas petroleras y, en relación con ello, la posible adhesión de Guinea a la Iniciativa para la Transparencia de las Industrias Extractivas. La actitud en ambos casos ha sido (es) la misma. El recurso a la mentira y el intento de violar los objetivos de las instancias internacionales por medio de la corrupción o de presiones interesadas.

         El régimen guineano le tiene tomada la medida a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Cuenta con la complicidad del “grupo africano”, un grupo de países que pretenden hacernos creer que la vigilancia de Naciones Unidas (o de cualquier otra organización de solidaridad) sobre los derechos de sus poblaciones implica una violación de su soberanía nacional. Estos países animados sin duda por los favores de Obiang votaron en su día por la eliminación de los Relatores especiales para Guinea, coincidiendo con uno de los periodos de mayor represión habidos en el país.

[Sin embargo, no todo se debe al “grupo africano” en ese Comité de Naciones Unidas. La diplomacia española, y la de la UE, se han “hecho humo” en Ginebra en los últimos años en lo que a los temas guineanos se refiere. Es cierto que no es fácil sortear, o dividir, el “voto africano”,  pero nunca como ahora ha habido tantas voces y tan dispares, que criticasen tan abiertamente al régimen guineano. Agrupar estas voces, hacer de Naciones Unidas un foro de denuncias,  plural y documentado, contra las atrocidades que practica el régimen guineano también es una labor importante que puede ser previa a ese cambio de actitud de los países africanos.  La diplomacia española no ha estado en ello].

En lo que a la Transparencia se refiere el gobierno guineano ha mentido en la última reunión celebrada en Londres y pretende salir del paso con una “faena de aliño” apoyado por las petroleras norteamericanas que siguen viendo en Obiang y los suyos una oportunidad de negocio.

En resumen, creemos que se trata de un balance muy poco esperanzador que debería llevar a las autoridades del Ministerio español de Asuntos Exteriores a reconsiderar su política de "pequeños pasos" respecto al régimen guineano.

 

 El gobierno de Obiang responde al PSOE

   "El portavoz del Gobierno de Guinea Ecuatorial, Miguel Oyono, condenó hoy, en declaraciones a Europa Press, la "prepotencia" de la secretaria de Relaciones Internacionales del PSOE, Trinidad Jiménez, quien ayer expresó su "más absoluta repulsa" por el ataque efectuado por la Policía guineana en la tarde del domingo, en el aeropuerto de Malabo, contra quince militantes de las Juventudes de Convergencia para la Democracia Social (CPDS) y por sus acompañantes.

   Según Oyono, esa "actitud de prepotencia no redunda en beneficio del diálogo político, diplomático y de cooperación que el Gobierno de Guinea desea mantener actualmente con el Ejecutivo español". "Es esa actitud de prepotencia e intromisión inadmisible la que ha venido creando serios obstáculos a las relaciones bilaterales", prosiguió.

   "Guinea es un Estado soberano, si Gobierno es legítimo y no ve porqué puede recibir dictámenes de una formación política de otro país", añadió. "La colaboración es entre los Gobiernos y no con los partidos políticos de esos países", aseveró Oyono, quien lamentó "la falta de tacto diplomático de esa señora".

   Agencia Europa Press, 10 de mayo de 2005

 

 

 

 

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