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HOJAS INFORMATIVAS

 

8 de mayo de 2007

"La Sección Femenina de Falange en la Guinea Española (1964-1969)" de Gustau Nerín

   Ceiba Ediciones acaba de publicar, en su colección "Documentos de la Colonización", un trabajo sobre la Sección Femenina en la Guinea colonial del que es autor Gustau Nerin.

   El trabajo cuenta con una esclarecedora introducción escrita por Gustau y una selección de documentos que ilustra el trabajo de "las señoritas" iniciado en el medio, nada fácil, de la Autonomía hasta desaparecer poco después de la Independencia.

   "La Sección Femenina de Falange Española Tradicionalista y de las JONS (SF) empezó a desplegarse en Guinea Española en 1963, cuando en España ya no pasaba por su mejor momento". Se trataba de un intento de "hispanizar" la colonia que convivió, con suerte diversa, con las estructuras de la Autonomía e intentó sobrevivir al proceso de Independencia. Una parte de aquellas mujeres hubo de permanecer en España en precarias condiciones a partir de la dictadura de Macías mientras otra, dentro del país, "siguió haciendo lo mismo que había hecho la organización falangista (que era lo que hacía la SF en España, ni más, ni menos). Esto sí, cada vez se actuaba con menos recursos y de forma más precaria. Las líderes de la SF guineana, reconvertida en la SF del Partido Unificado Nacional de Trabajadores, modificaron sólo ligeramente su actividad: en lugar de organizar desfiles de homenaje a los gobernadores coloniales, prepararon actos de loa a Macías. Y en lugar de cantar himnos patrióticos hispanos, pasaron a preparar actos políticos como los de la Navidad de 1972, en los que  solicitaban la "muerte a los que conspiraban con España".

   "Habían sido preparadas para un mundo que no existía. En una sociedad marcada por la poligamia y por la familia extensa, no encontraron el lugar que esperaban: no había ningún "hogar" para acogerlas; tampoco les fue posible crearlos a la mayoría de ellas. Eso sí, gracias a los estudios realizados con la SF llegaron a destacar:  algunas obtuvieron trabajos de una cierta relevancia; otras optaron por el matrimonio, y se convirtieron en esposas de importantes personalidades locales. Todas recuerdan con nostalgia los tiempos de la SF de Falange; incluso mantienen fuertes vínculos de camaradería entre ellas. Muchas no llegaron a entender que en España desapareciera la Sección Femenina, ya que siguen venerando a esta institución y a Pilar Primo de Rivera. Algunas siguen profundamente vinculadas a a España, a la España de los años sesenta, que continúan tomando como modelo".

   Recomendamos vivamente su lectura.

   Ceiba Ediciones tiene su dirección postal en : Hotel d´Entitats, San Pere, nº 9, 08500 Vic (Barcelona).

    Su dirección de correo es correoceiba@wanadoo.es

 

Cuatro  periódicos africanos y las elecciones francesas

   Distintos medios de comunicación africanos se han ido pronunciando sobre las elecciones francesas y la victoria del candidato de la derecha, Nicolás Sarkozy. Publicamos algunas de estas opiniones:

   - El diario de Dakar, Le Nouvel Horizon, ha publicado el artículo titulado Un pirómano en el Eliseo cuyo autor es Barka Ba: "La victoria de Nicolás Sarkozy ciertamente no es una buena noticia para el continente africano. Con la derrota de Ségolène Royal, nacida Dakar, desaparece la esperanza de una relación menos conflictiva entre la Metrópoli y sus antiguas colonias. Habiendo proclamado de manera brutal, como es habitual en él,  que "Francia no necesita a África", los africanos saben lo que puede esperarse en lo sucesivo del nuevo inquilino del Elíseo que ha prometido  romper con el paternalismo y las relaciones dudosas que caracterizaron los lazos entre  Francia y África bajo la Quinta República.

   El sueño obsesivo del "Iznogoud de Neuilly" [Iznogoud es un personaje de comic francés, "un visir envidioso y traicionero". Neuilly es la ciudad de la que Sarkozy fue alcalde]  de instalarse por fin en el puesto del califa Chirac se ha realizado. No retrocediendo ante nada, Sarkozy, ha practicado una política de chivo expiatorio, vieja como el mundo; jugando con los miedos y los fantasmas de los franceses ha conseguido instalar de manera estable en el debate nacional el tema de la inseguridad, con el que automáticamente se asocia a los inmigrantes.  (...) Para alcanzar este objetivo, Sarkozy no ha reparado en medios, no vacilando en participar en la puja xenófoba con su propuesta de crear un ministerio de "Inmigración y de la Identidad nacional", una persona cuyo padre procede, sin embargo, de una oscura aldea húngara.

   Algunos partidarios del pequeño Napoleón de la UMP no han podido por menos que distanciarse de esta última ocurrencia, sin querer admitir una evidencia que, sin embargo,  salta a la vista: la  lepenización de Sarkozy. Los incidentes producidos en la Gare du Nord, en la que un simple control de identidad estuvo a punto de convertirse en un motín de jóvenes nacidos de la inmigración, que abucheó el nombre de Sarkozy, presagia los momentos calientes que Francia va a vivir con una presidencia Sarkozy".

   Le Benin Aujourd´hui, ha publicado Sarkozy, la pesadilla de los africanos de Marcus Boni Teiga: "Lo deseaba ardientemente, de manera obsesiva y lo ha conseguido: el poder supremo. La segunda vuelta de las elecciones presidenciales han colocado a Nicolás Sarkozy a la cabeza de Francia.

   Entre la izquierda y la derecha, los franceses han escogido en su mayoría colocarse a la derecha  Después de dos mandatos consecutivos de la derecha bajo la presidencia de Jacques Chirac, Sarkozy  no lo tenía, a priori, fácil para convencer no ya de la continuidad, sino del cambio. Ha necesitado para ello de su talento personal y de la mayoría de la UMP.

   Sarkozy ha prometido llevar a los franceses a una Francia donde todo va a ser posible: dónde se seleccione la inmigración, donde se mantenga la Seguridad Social, donde los ciudadanos podrán trabajar más de 35 horas, donde se relanzará la economía, donde el paro será reabsorbido, donde sólo las habilidades y el mérito contarán a la hora de la promoción de las francesas y de los franceses, donde los dirigentes deberán rendir cuentas... En resumen,  una nueva Francia que rompa con el " inmovilismo" para " hacer funcionar lo que no funciona", por decirlo con una de sus expresiones. 

   Como han podido comprobar quienes han seguido la campaña y el gran debate entre la primera y la segunda vuelta, los franceses están inquietos por el presente y el futuro de su país . Es lo menos que podemos decir. Y han creído encontrar más seguridades a sus interrogantes en las respuestas de Sarkozy que en las de Royal. No hay nada que objetar.

   La elección de Sarkozy a la magistratura suprema no quita ningún mérito a su oponente socialista  Ségolène Royal. Todo lo contrario. Es una prueba elocuente de que no solo en los trópicos el conservadurismo tiene siete vidas.  Primera mujer francesa que ha accedido a este nivel de la competición política, aparece como la víctima expiatoria de una Francia que tiene miedo de tenerla como Presidenta. Demostró, durante las primarias en el seno de su partido y durante toda la campaña electoral, que estaba a la altura del cargo para el que solicitó los sufragios de los franceses y también,  enfrentándose con el nuevo presidente de la República al que puso en dificultades y ante el que demostró mucho talento político durante el debate radiotelevisado. La lógica del juego hubiera debido llevar a que, dejando a un lado la personalidad y las grandes promesas de Sarkozy, la derecha pagase las consecuencias de su política de los últimos años. 

   La elección de Nicolás Sarkozy remata el ascenso político,  contra viento y marea,  de un hombre que prometió a los franceses que hará todo lo que dice. Que insiste en que es  el hombre de la ruptura y que para él las promesas no comprometen solo a quienes creen en ellas, sino a quienes las formulan.¿Nueva moral o simple maniobra de campaña? Al final de su mandato tendremos la respuesta. 

   Una vez elegido presidente, los africanos se acomodarán a la elección de los franceses. Incluso aquellos que preferían a Royal. Esta preferencia de los africanos por Royal no es solamente el resultado de las posiciones del nuevo presidente sobre la inmigración.. Es también el resultado de sus posiciones políticas, incluso de su personalidad que hace suponer una cierta proximidad. Y es ciertamente esta proximidad la que buscan las nuevas élites africanas en las relaciones entre los dirigentes occidentales y los de su continente para que, por fin, el paternalismo ceda paso a  una asociación benéfica y recíproca. Si Nicolás Sarkozy entiende esta demanda podrá dar un paso importante hacia una nueva África".

   Le Soleil también de Dakar ha publicado el artículo No volváis a decir: Sarko, el antiafricano, de Jeque Aliou Amath. Dice así: "El candidato de la UMP, Nicolás Sarkozy, será el futuro inquilino del Palacio del Elíseo. Esa ha sido la elección de los franceses que lo prefirieron a la señora Ségolène Royal, la pretendienta del Partido Socialista (Ps), al final de la segunda vuelta de una elección presidencial muy seguida en el continente negro.

   Nicolás Sarkozy pasa a ser presidente de Francia. Pero, su imagen todavía no es admitida en muchas partes del contiente. En efecto, la expresión de una visión paternalista y etnocéntrica, a veces  racista, cuando en sus discursos se refiere a nuestras tierras le alejan de un gran número de africanos.  Primero son las  élites negras quienes denuncian su "egocentrismo". Luego, las masas populares africanas que le consideran el tenor de una Francia mítica, perpetua y heroicamente atrincherada tras  sus barricadas, oponiendo siempre una negativa crispada al continente negro.

   Nicolás Sarkozy debe negarse a aparecer como un antiafricano. La retórica  de la discriminación y del desprecio a los demás que ha mostrado mientras era candidato a la elección presidencial, debe ir desapareciendo progresivamente. Elegido presidente de la República, le  invitamos a que haga su "muda", comenzando por meditar profundamente sobre lo que el presidente Leopoldo Sédar Senghor había llamado « una visión de lo que África debería ser para Francia y de lo que Francia podría hacer por África ». La reconquista del « sitio » que el Hexágono [el gobierno francés] está en trance de perder en el continente negro es el precio.

   Buen número de africanos ya estigmatizaron la política migratoria restrictiva adoptada por Francia en los años 1990.

   Los africanos, obligados a formar colas humillantes e interminables ante los consulados, tienen el sentimiento de que se les trata como "ganado". Se sienten particularmente molestos con las leyes Pasqua adoptadas en 1993 y nunca puestas en causa. Estas leyes obligan a los estudiantes a firmar un formulario en el que se comprometen a abandonar el territorio francés inmediatamente después de la obtención de sus diplomas. Las medidas más recientes preconizadas por Nicolás Sarkozy, como  ministro del Interior, vienen a ampliar esa herida.

   El nuevo presidente francés no debe ignorar la aparición de verdaderas potencias africanas en los ámbitos económico y diplomático: África del Sur, Egipto, Nigeria, Argelia, Senegal, Mauritania, Marruecos y Túnez. Debemos ayudarle a vencer la tentación de hacer del subdesarrollo de África una cuestión puramente interna y explicarlo por la pretendida incapacidad de hacerse responsable de sus propios asuntos. Que no piense que África necesita a Francia como salvadora. ¡ En absoluto! Sería, por parte de Nicolás Sarkozy, un imperdonable error político.

   Los africanos apelan tan solo  a una relación equilibrada con Francia, pero también a una diversificación de socios económicos (China, los Estados Unidos, Japón, Canadá, etc.). Visto el largo camino que han hecho juntos los franceses y los negros de África, los sacrificios que hicieron juntos, no querríamos, un día, decir eso de: «Sarkozy Go Home. Bush Welcome». Desearíamos sin embargo, ver desarrollarse «una estrategia concertada, fundada sobre los intereses de Francia y de nuestro continente». Dirigiendo de la quinta nación del mundo, Nicolás Sarkozy no puede ignorar que «el retrato-robot de África dentro de diez años no será francés, ni inglés. Será africano».

   Lo ha entendido tan bien que ha lanzado, justo después de su elección, un llamamiento "fraternal" a todos los africanos para "decidir juntos una política de inmigración controlada y  una política ambiciosa de desarrollo". Según él, ha llegado el momento de edificar juntos una unión mediterránea que será un lazo de unión entre Europa y África. Se ha comprometido también a ayudar a África a vencer la enfermedad, el hambre, la pobreza y a vivir en paz. «Francia y África van a decidir juntas una política de inmigración controlada y una política ambiciosa de desarrollo", ha dicho. Que no vuelva a hablarse en nuestro continente de «Sarko, el antiafricano».

   Le Messager, de Camerún, publicó el pasado día 2 el siguiente artículo de Shanda Tonme con el título Elección presidencial en Francia: los africanos no tienen que elegir: "Porque tenemos capacidad de análisis y de valoración de las situaciones, de los actores y parámetros que actúan y dan forma a los campos institucionales, nuestra convicción tomó forma mucho  antes de la primera vuelta de la elección presidencial en Francia. El resultado del debate previsto para este miércoles entre los dos candidatos de la segunda vuelta no la cambiará en nada. Nicolás Sarkozy será el  próximo presidente de Francia. La sorpresa vendrá de la diferencia que,  contrariamente a las previsiones fantasiosas que se difunden desde hace una semana, será más importante que la prevista, situándose entre tres y  medio y cuatro puntos. Sarkozy debería obtener del 52 % al 54 % de los votos, frente al  46 -  48 % para Ségolène Royal.

   Los principales parámetros se siguen con facilidad: Sarkozy  logrará la casi totalidad de los votos de Jean María Le Pen, por lo menos el 90 %; los tres cuartos de los votos de Bayrou, por lo menos el 70 %; objetivamente conservará todos los conseguidos en la primera vuelta, el 100 %, y más aún, arrebatará  por lo menos el 5 % de las votos  de Ségolène.

   En cambio, Ségolène Royale perderá, por las divisiones no manifiestas en el seno del Partido Socialista, al menos el 15 % de sus votos de la primera vuelta. Los electores fieles a Fabius y Strauss Kahn, no se trasladarán por completo a la candidata socialista, el 10 % no se molestarán en ir a votar. En cuanto a los electores de Bayrou, es un error otorgarles una gran importancia en la segunda vuelta. La campaña habrá dado lugar, por su radicalización ideológica en esta fase, a un reflejo de "vuelta a casa", cada uno a su familia política natural, lo que beneficia de entrada al candidato de la  derecha.

   Sarkozy se beneficia además de un contexto internacional dominado por lo desconocido del recrudecimiento del terrorismo, las incertidumbres de la crisis iraní, la inestabilidad de África del Norte sacudido por Al Qaida, y las dudas de la Unión Europea reforzadas por los riesgos de inestabilidad en Turquía y en Polonia. Todos estos datos geoestratégicos empujan a una Francia conservadora, desconfiada y dominada por electores de la tercera edad, a reconocerse en un hombre que habla con la fuerza y encarna la autoridad del Estado mejor que su rival socialista.

   Poca importa finalmente el color, el nombre o la familia política del o de la que triunfe en esta elección. Lo que nos importa es la actitud para algunos pobres africanos, tan incapaces de combatir las dictaduras domesticas y de tener elecciones libres y democráticas, y tan dispuestos a escoger a los candidatos en Francia.

   A medida que las dictaduras echan raíces en África y medida que la miseria y la desesperación se amplían, tenemos el deber, más que nunca, de repetir algunas verdades simples pero cruciales. La causa más importante del retroceso de África hoy, es la ausencia de formación ideológica y política de sus élites, que conlleva  la carencia de conciencia nacionalista de las masas.

   La elección presidencial en Francia ha servido para recordar a través de comentarios y tomas de posición, las insuficiencias, el infantilismo incluso, de una clase política y de una inteligentsia completamente dependientes de teorías venidas del exterior, incapaces de afirmar una línea nacionalista clara. Perfectos inconscientes, presentados como líderes políticos, se apresuran a apuntarse a cualquier  ideología, declarándose a favor de tal o cual candidato en liza para ganar la elección presidencial francesa.

   Lo que nos parece más grave de estas expresiones de algunos charlatanes negros de la política es la imagen, que no tienen ningún reparo en asumir, del esclavo que cree encontrar entre dos Dueños opresores alguna expresión de ternura que hace a uno preferible al otro.

   Nunca, debemos insistir, las relaciones entre los pueblos han estado gobernadas por la piedad y la caridad, y nunca un dirigente dejará de preocuparse por su país para hacerlo por los intereses de otro pueblo o para dar satisfacción a otro pueblo distinto del suyo.

    El señor Nicolás Sarkozy y la señora Ségolène Royal, son dignos ciudadanos franceses que aspiran a dirigir Francia en el interés estricto de Francia y nada más. Si alguna vez hicieran lo contrario incurrirían en alta traición, imperdonable desde todos los puntos de vista. Hay que acabar por tanto con las actitudes que ceden ante los bellos discursos de un Occidente falsamente humanista, del que Aimé Césaire decía era responsable ante la humanidad, del más alto número de cadáveres de la historia.

   Históricamente, ningún dirigente occidental ha establecido nunca relaciones de dignidad y respeto mutuo con los africanos y, en realidad ¿por qué, cómo y a partir de que criterios, aunque fuesen religiosos, iba a establecer esas relaciones? Tratándose de dirigentes franceses más particularmente, nuestras peores desgracias han venido de ellos; además del hecho de que Francia nos colonizase, los actos intelectual e ideológicamente más radicales que han cristalizado nuestra inferioridad y nuestro estado de sub-seres humanos en la conciencia colectiva de la humanidad, han sido obra de hombres de letras y de filósofos franceses.

   No queremos abordar la cuestión en un sentido polémico, ni como una búsqueda de venganza propia de los pueblos cobardes que buscan falsos pretextos para  lavar la afrenta de todas las derrotas sufridas sobre el campo de batalla entre las civilizaciones. Queremos proteger a nuestros niños de la desinformación y recordar a los adultos que tienen tendencia a ignorarlo, que un dirigente francés es elegido, de entrada, para Francia.  

   Hoy escuchamos a politiquillos poco afortunados declarar que ellos elegirían a la candidata socialista para gobernar a Francia. Algunos se dejan llevar por el argumento de que una mujer sería más sensible; nacida en Senegal, formula hermosas promesas antirracistas. Otros gritan simplemente contra Sarkozy por su política respecto a los inmigrantes. Para muchos, por último, el partido socialista encarna una izquierda cercana al Tercer Mundo y a las ideas de justicia.

   Los socialistas de Francia son responsables de las mayores desgracias de África. Son quienes han aplicado las políticas más cínicas al respecto de África, tras presentarse como los mayores humanistas. La historia de Camerún pone de manifiesto las responsabilidades de los socialistas en los momentos de represión más sangrientos. ¿Conocen ustedes a Roland Pré y lo que hizo aquí?

   Recuerden a François Mitterrand que fue uno de los más radicales opositores a las tesis de la independencia de Argelia.

   ¿Recuerdan ustedes los hermosos discursos de Cancún y de Baulle que hicieron soñar a los imbéciles? Sabemos lo que ocurrió después: Juan Pedro Cot, brillante profesor de relaciones internacionales que fue nombrado ministro de  Cooperación en el primer gobierno socialista de Francisco Mitterrand en 1981, fue puesto de patitas en la calle al primer año a petición de Omar Bongo, porque se había atrevido a atacar la ciudadela de la mafia franco africana. El hijo de  Mitterrand, un cierto Jean-Christophe, incapaz de pronunciar una frase sin citar el nombre de su Padre, pasó a mandar poco después a todos los reyes negros, paseando sacos de miles de  millones de dinero sucio y dando órdenes por todo el continente.

   Porque nuestra relación con los humanistas de Occidente nunca fue otra cosa que un timo, la inteligencia nos manda preferir a enemigos manifiestos, con posiciones claramente hostiles, incluso racistas. Nuestro mayor interés es saber a quién hacemos frente, y que puede esperarse de él. Las ideas de Ségolène son muy bellas, piadosas y teñidas de compasión para África, pero, este discurso de piedad y de bellas promesas, lo hemos oído demasiadas veces y desconfiamos de él".  

 

 

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