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HOJAS INFORMATIVAS
6 de mayo de 2003
SER
TORTURADOR EN GUINEA
El
pasado día 1 de mayo se hizo pública la
sentencia del Consejo de Guerra (presidido por el
general Santiago Mauro) que ha tenido lugar en un
cuartel cercano a Malabo en la segunda quincena
del mes de abril.
Si
al galimatías habitual de la
"justicia" guineana se añade el
secretismo de este tipo de actuaciones todo se
hace muy difícil de entender: Narciso Edú
Nsue, comandante de la policía y conocido
torturador, apodado Edu fores, estaba
acusado de matar de un culatazo, con una pistola,
a un sargento, miembro de la Seguridad
presidencial, al que atribuía un comportamiento
negligente. Aceptada su culpabilidad, Edu
fores ha sido condenado a ¡seis meses de
cárcel! (6 meses). El torturador no ha entrado
en prisión antes del juicio y no parece vaya a
hacerlo después. La Dirección General de la
Policía indemnizará a la familia del asesinado.
Como
es habitual en los tribunales guineanos, una vez
constituido el Consejo de Guerra ha juzgado a
todos los militares que estaban pendientes de
este trámite. Ha condenado al capitán Pedro
Nsé Nsue a dos años de cárcel por fraude y
negligencia. A un sargento, Lorenzo Esono Micha,
a tres años y pérdida de su condición de
militar por "negligencia e injurias". A
un subteniente de fragata se le condena a un año
y dos meses de cárcel por perder su pistola
junto con alguna munición. A otro acusado (por
"insubordinación") se le ha condenado
a tres años.
La
simple lectura de las penas llama la atención
sobre dos hechos: ¿se mide por el mismo rasero a
una persona a la que se condena, por asesinato, a
seis meses que a otra que ha de pagar un
año y dos meses por perder su pistola? En esta,
como en otras sentencias similares, la gravedad
de las penas parece disminuir con el grado
militar de los encausados...
No
es frecuente, sin embargo, que se siente a
torturadores en el banquillo de los acusados.
La última vez había sido en septiembre de
1999 cuando se juzgó, y condenó, también por
asesinato a Francisco Mba Mendama, alias Efe
pulé. Mató, en febrero de ese mismo año,
a Julián Esono Abaga, ex-embajador en Francia
(1980-1984), cuyo cadáver apareció cerca de
Mikomeseng, en la región continental, con el
cráneo, los brazos y las piernas rotas. El
juicio, en un ambiente de máxima expectación,
fue transmitido por la televisión guineana; se
pedía pena de muerte para Mba Mendama pero se le
condenó finalmente a treinta años de cárcel.
El 28 de diciembre de 1999 fue excarcelado, poco
después se le ascendió y fue nombrado
responsable del aeropuerto de Malabo y en la
actualidad es jefe militar de la región de
Mongomo. La explicación de toda esta peripecia
parece estar en que Efe pule había
actuado por encargo de los círculos más
cercanos al dictador guineano...
La
tortura, a despecho, de que el gobierno de Guinea
haya suscrito, el pasado octubre, el Convenio de
Naciones Unidas contra este tipo de prácticas,
sigue siendo habitual en aquel país. El juicio
de mayo-junio pasado mostró como las redadas
masivas, carentes de base legal alguna,
acompañadas de malos tratos, constituyen
"el método normal de investigación"
de la policía guineana. El testimonio de los
acusados en aquel juicio mostró también
cómo generales y dirigentes del régimen de
Obiang participaron en las investigaciones y
actuaron también como torturadores...
No
sólo la impunidad, sino el indudable aprecio que
el régimen de Obiang muestra hacia los
torturadores y "su labor", son una
buena medida de hasta qué punto el avance hacia
la democracia está paralizado en Guinea
Ecuatorial.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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