HOJAS INFORMATIVAS
29
de marzo de 2005
Consejo
Económico y
Social
NACIONES
UNIDAS
Distr.
GENERAL
4
de marzo de 2005
ESPAÑOL
SOLAMENTE
COMISIÓN
DE DERECHOS HUMANOS
61°
período
de sesiones. Tema
14 del programa provisional
GRUPOS
E INDIVIDUOS ESPECÍFICOS
Exposición
escrita* presentada por Nord-Sud XXI, organización no gubernamental
reconocida como entidad consultiva especial
El
Secretario General ha recibido la siguiente exposición por
escrito que se distribuye
con arreglo a la resolución 1996/31 del Consejo Económico y
Social.
[10
de febrero de 2005]
___________
*Se
distribuye esta exposición escrita sin editar, en los idiomas
tal como ha sido recibida de la
organización no gubernamental.
GE.05-11521
E
GUINEA
ECUATORIAL: UN PAÍS SANITARIAMENTE DESAMPARADO DONDE LOS
ENFERMOS CONSTITUYEN UN GRUPO DE PERSONAS VULNERABLES
Guinea Ecuatorial, con unos escasos 500.000 habitantes reales,
es el tercer país productor de petróleo del África sub-sahariana,
con unos ingresos diarios que, con un mínimo de buena
voluntad, deberían asegurar una vida confortable a todos sus
habitantes.
Y sin embargo, la situación sanitaria general del país se
caracteriza por las graves deficiencias
de que toda la población se queja de forma crónica, como
son:
§ La
ausencia de una política nacional de salud racional diseñada
sobre la base de las necesidades expresadas por la propia
población y ejecutada dentro del marco de un programa
propio de acción.
§ La
gran confusión que reina en la estructura técnico-administrativa
de base, en la que todos los actores se mezclan y se
confunden, sin respeto de los niveles habituales de jerarquía
profesional.
§ La
profunda deficiencia en recursos humanos debidamente
cualificados y racionalmente
utilizados.
§ La
ausencia de instrumentos legales y deontológicos
convencionales que reglamenten debidamente
el ejercicio de las profesiones sanitarias en el país.
§ La
grave y profunda deficiencia en el equipamiento médico, limitándose,
por ejemplo, a dos o tres en todo el país el número de
centros sanitarios capaces de producir una radiografía
torácica simple de mediocre calidad.
§ La
falta de datos estadísticos sanitarios verídicos, fieles y
fiables que fundamenten las tomas de decisiones; no hay
registro de enfermedades; muchos hospitales son incapaces de
decir, por ejemplo, el número de fallecidos que han tenido en
un mes; se entiende por ende que la mortalidad
extrahospitalaria, de lejos superior a la hospitalaria, se sitúa
totalmente fuera del alcance de cualquier conocimiento
racional; lo mismo ocurre con los nacimientos; esto significa
claramente que la mayor parte de datos
facilitados por los servicios oficiales son inventados.
§ La
politización de la actividad sanitaria; un profesional
sanitario reconocido en un partido político de la oposición
muy difícilmente puede ser admitido a ejercer en un centro
público, como sucede también en el ámbito de la educación.
§ Un
sistema de seguridad social que deja sin cobertura a la
inmensa mayoría de la población y que sirve en realidad de
caja negra a la clase dirigente.
Se sabe por otra parte que ninguna ciudad del país dispone de
instalaciones de agua corriente y potable, y que la
electricidad es rara y drásticame nte racionada en sus dos
principales ciudades, Malabo y Bata, en las que se vive mucho
más tiempo sin flujo eléctrico. Las historias de saneamiento
ambiental son buenas sobre el papel, para los programas
de cooperación, pero prácticamente nulas en la práctica.
Todas estas deficiencias perduran a pesar de los enormes
recursos que los propios dirigentes del país reconocen
poseer. Y mientras tanto, la población de base se muere en
Guinea Ecuatorial de causas perfectamente evitables en otros
lugares, como simples diarreas,
hernias estranguladas, abscesos hepáticos contraídos por la
ingestión de aguas sucias, embarazos y partos sin el debido
control, infecciones contraídas en los mismos hospitales,
errores médicos no identificados como tales, etc.
Y hablando de mortalidad, no podemos continuar sin detenernos
un poco sobre el peor azote de nuestros tiempos: la infección
por el VIH–SIDA. Esta grave pandemia, afecta plenamente
al país. La enfermedad progresa de forma absolutamente
preocupante, de forma silenciosa y masiva en toda Guinea
Ecuatorial, y todo ocurre como si los que dirigen el país o
no lo ven, o no quieren hacer nada o no saben lo que hay que
hacer.
Cualquiera que fuera el caso, lo que ocurre en Guinea
Ecuatorial es grave. El pequeñísimo esfuerzo que se le puede
atribuir hoy al gobierno queda muy por debajo de la necesidad
real y de la incomparable capacidad económica que nuestros
dirigentes reconocen
gustosamente tener.
El informe de ONUSIDA del 2004 aparece vacío de datos
concernientes a Guinea Ecuatorial. Y con razón: los que
dirigen el país no se preocupan por evaluar cuántas personas
están infectadas o se infectan cada día en el ámbito
nacional, ni mucho menos de cuántos necesitan tratamiento. Y
sin embargo, los pocos profesionales que se interesan de cerca
por la situación constatan que la epidemia galopa. Y, al
mismo tiempo, la información y la educación a la población
se revelan prácticamente inexistentes. Muchas personas siguen
dudando de la realidad del sida en Guinea Ecuatorial, y nadie
se preocupa de tomar ningún tipo de medida de protección
sobre algunas conductas o prácticas sociales que agravan la
propagación de la infección, como son la poligamia y el
vagabundeo sexual; la diseminación voluntaria del virus por
parte de personas que se saben perfectamente infectadas y la
ausencia de disposición legal sobre tal comportamiento; la
falta de información orientada y circunstanciada de la mayoría
de los médicos a sus pacientes seropositivos; la falta de
autonomía del cuerpo sanitario para actuar profesionalmente
fuera del
control político impuesto por el régimen.
Dentro del pretendido programa nacional de lucha contra el
VIH/SIDA, el gobierno puso en marcha en septiembre del 2003 un
programa de atención a las personas infectadas por el VIH,
incluyendo la distribución de medicamentos antirretrovirales
a los enfermos de sida. Cabe recordar que Guinea Ecuatorial es
perfectamente capaz de asegurar hoy el tratamiento
de todos sus enfermos, si lo deseara. Previamente
hizo instalar dos laboratorios
nacionales, capaces de realizar las principales pruebas de
confirmación del diagnóstico de seropositividad por el VIH y
de valoración del estado serológico e inmunitario del
paciente. Esta acción se orienta indiscutiblemente hacia el
buen sentido.
Sin embargo se revela incompleta, lo cual pone en cuestión su
viabilidad, porque no se acompaña de la correspondiente fase
de información; desde los propios médicos hasta los
enfermos, muy poca gente sabe que tal programa existe y no se
sabe si alguien ha recibido
información oficial sobre cómo funciona. Además,
muchos pacientes afectos de sida son rechazados en ese
servicio, y este es particularmente el caso en la ciudad de Bata,
la más poblada del país. Por otra
parte, el programa no involucra a todos los actores que
luchan contra el sida en Guinea Ecuatorial, y es llevado
obedeciendo a criterios familiares
y políticos. Por último, no se tiene en cuenta la
recomendación de la OMS que dice: “A nivel nacional, es
necesario que todas las partes interesadas comprendan que una
respuesta eficaz al sida sólo puede conseguirse si los países
la definen y dirigen desde dentro de sus propias fronteras. La
ayuda internacional es importante, pero sólo funciona eficazmente
si está incorporada dentro de la respuesta nacional”.
Ante esta situación de grave desamparo y de apuro sanitario y
social que sufre el país, parece urgente que esta Comisión
de Derechos Humanos vuelva a incluir la cuestión de la
situación de Guinea Ecuatorial en su agenda y se designe de
nuevo a un Experto Independiente que asesore y oriente al
gobierno, haciéndole ver que el tercer país productor de
petróleo del África sub-sahariana no debería tener sumida a
su población en esta situación de deficiencia sanitaria
generalizada, ni a gran parte de ella viviendo en el umbral
de la extrema pobreza.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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