HOJAS INFORMATIVAS
29
de marzo de 2005
Consejo
Económico y
Social
NACIONES
UNIDAS
Distr.GENERAL
E/CN.4/2005/NGO/187
4
de marzo de 2005
ESPAÑOL
SOLAMENTE
COMISIÓN
DE DERECHOS HUMANOS
61°
período
de sesiones. Tema
12 del programa provisional
INTEGRACIÓN
DE LOS DERECHOS HUMANOS DE LA MUJER Y LA PERSPECTIVA
DE GÉNERO
Exposición
escrita* presentada por Nord-Sud XXI, organización no gubernamental
reconocida como entidad consultiva especial
El
Secretario General ha recibido la siguiente exposición por
escrito que se distribuye
con arreglo a la resolución 1996/31 del Consejo Económico y
Social.
[10
de febrero de 2005]
___________
*Se
distribuye esta exposición escrita sin editar, en los idiomas
tal como ha sido
recibida
de la organización no gubernamental.
GE.05-11523
E
LA
MARGINACIÓN DE LA MUJER: UNA PRACTICA TRADICIONAL QUE NO EVOLUCIONA
EN GUINEA ECUATORIAL
En Guinea Ecuatorial la mujer sigue sufriendo importantes
desigualdades en relación directa con su pertenencia sexual,
situándola en neta desventaja frente al hombre ante las
posibilidades de participación social. Contrariamente al
discurso oficial tendente a hacer creer que los derechos de la
mujer son protegidos, la mujer sigue sufriendo notorias
discriminaciones de género, favorecidas por el régimen, que
sigue considerándola básicamente como objeto de diversión,
utilizándola para constituir grupos de bailes destinados a
animar las reuniones y acontecimientos públicos del partido
gobernante o del gobierno, o como meros objetos de satisfacción
sexual.
En materia de derecho, la mujer en Guinea Ecuatorial sufre
pasiva e impunemente la violencia doméstica, llegando muy a
menudo a perder su propia vida. Es ella la que sigue siendo
entregada en matrimonio mediante transacciones financieras; la
que se ve obligada a aguantar la poligamia; la que se ve
obligada a devolver la dote al marido en caso de divorcio,
perdiendo sistemáticamente de hecho la guardia de los niños
y todos los bienes generados entre ambos. La mujer es la que,
para tener acceso a ciertas ventajas o facilidades
sociales en Guinea Ecuatorial, se ve obligada a conceder
favores sexuales.
En materia de salud, el riesgo para la mujer de morir o de
quedarse con secuelas graves o incapacidades permanentes por
consecuencia del embarazo o del parto, no tiene equivalente en
el hombre. Sin embargo, las estructuras sanitarias existentes
en el país, tercer productor de petróleo del África sub-sahariana,
no ofrecen ninguna garantía de un control
seguro, por falta de equipamiento y de personal cualificado. Las
atenciones recibidas
por la gestante o la parturienta no garantizan la detección
ni la prevención de riesgos cuando incluso éstos son
presentes. La morbilidad y el riesgo de mortalidad para la
mujer no son susceptibles de ser significativamente mejoradas
por el dispositivo de control prenatal actualmente existente.
La mujer es también la que sufre en silencio la violación, y
la principal victima de la infección por el VIH de manera
general, y también, de forma particular, de la transmisión
intencional del VIH por parte de hombres que se saben
perfectamente infectados. La mujer es la que no puede todavía
interrumpir legalmente su embarazo no deseado en Guinea
Ecuatorial ni, cuando es multípara, dejar de contraer más
embarazos cuando el marido no se lo autoriza. En este ámbito,
es edificante la pasividad del régimen ante la flagrante
inexistencia o insuficiencia de legislación en materia de
transmisión intencional del VIH, de interrupción voluntaria
de embarazo,
de violación y, en particular, la violación de menores.
Con respecto a la educación, el poco valor que se le da a la
formación en Guinea Ecuatorial se repercute con mayor
gravedad en la mujer, la cual acaba creyendo que el simple
hecho de ser mujer es suficiente para ganarse la vida,
descuidando así la necesidad de
adquirir una educación adecuada.
Referente a las oportunidades generadoras de beneficios, el régimen
que gobierna Guinea Ecuatorial no está tomado las
disposiciones necesarias para favorecer la autonomía financiera
de la mujer, que los hombres tienden sistemáticamente a
limitar.
Todas estas constataciones ilustran la persistencia de
profundas disparidades de género entre hombres y mujeres en
Guinea Ecuatorial, conocidas y perfectamente toleradas y
consentidas por las instancias dirigentes del país. Nuestro
deseo es que se vuelva a incluir la cuestión de la situación
de Guinea Ecuatorial en la agenda de esta Comisión de
Derechos Humanos de las Naciones Unidas y se designe de nuevo
a un Experto Independiente que asesore y oriente al gobierno
en materia de respeto de derechos humanos y le ayude a operar
cambios significativos en materia de respeto de derechos de género.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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