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HOJAS INFORMATIVAS

 

28 de marzo de 2007

Hablamos con Luciano Ondó Bitegue

   Nos llamó a primera hora de la tarde de ayer y acordamos hacer una entrevista formal esta mañana. A continuación van las preguntas y las respuestas. Las preguntas son responsabilidad nuestra, las respuestas son de Ondó Bitegue.

   ¿Cual es su situación en España en este momento? Llevo dos años y cuatro meses sin volver a mi país. Allí se me acusa de colaborar en el intento de golpe de Estado de Cipriano [Nguema Mba]. He sido juzgado y condenado en el juicio de puerta cerrada de Bata. Estuve después cuatro meses en la cárcel y cuando salí vine para España.

   Vivo en Barcelona con mi mujer y con mis hijas. Mi mujer tiene nacionalidad española y mis dos hijas son españolas también. Tengo un negocio de compra-venta de coches de segunda mano. Tengo todos mis papeles en regla y mi situación es totalmente legal.

   ¿Es usted José, "el africano"? No, yo no soy. Yo soy Luciano Ondó Bitegue.

   ¿Cual es su relación con los acusados en el juicio por el intento de asesinato de Mayo y con el propio Mayo y su hermano Manuel? El padre de mi mujer y la madre de Mayo son del mismo padre. Mi mujer es prima de Mayo y de Manuel. De los acusados sólo conozco a Oscar [P.B.]. Le conocí en 2002 cuando su empresa transportó a Guinea una maquinaria para Mayo.

   ¿Ha sido miembro de la Seguridad guineana? ¿Sigue siéndolo? He sido miembro de la Seguridad durante cinco años, pero no lo soy en este momento. Soy sobrino de Luciano Esono Bitegue que es el Director del Gabinete Militar del Presidente. Todos nosotros tenemos parientes que han sido o son altos cargos en Guinea. Un hermano de Mayo era Director General en Justicia cuando él salio del país pero lo destituyeron por ese motivo. Yo no tengo relación con altos cargos de Guinea.

   Usted fue identificado en una rueda de reconocimiento como una persona que frecuentaba los bares cercanos al chalet de Mayo, ¿cómo explica este hecho? No es cierto eso. Yo no merodeo por los bares de la zona. Mayo es mi cuñado y yo entro en su casa cuando quiero, voy a comer allí cuando quiero.

   ¿Cual es su relación con Jaramillo, el constructor de Burgos? ¿Le ofreció usted unas obras en el sur de España a cambio de participar en el atentado? No conozco a Jaramillo, ni al sur de España, ni esas obras de las que se habla.

   ¿Por qué cree que le identifican con José, "el africano"? Mi primera información fue ayer cuando cuando lo leí en la página de Asodegue.

   ¿De qué habla usted por teléfono con Mayo doscientas veinte veces a lo largo de tres meses? Yo hablo con Mayo todos los días de cosas normales, de cosas de la vida y el me llama también todos los días. ¿Porqué no se saben las llamadas que él me hace?

   ¿De qué habló usted con Mayo el día del atentado, el 20 de junio de 2005? En esa fecha yo estaba en Marbella. Me llamó Mayo para decirme que habían acuchillado a su hermano.

   ¿Y con Manuel Nguema Mba? Llamé a varias gentes en Guinea. Me dijeron que lo habían hecho gente de Obiang y llamé a varios para decírselo. Vine voluntariamente de Guinea y entonces pensaba volver. Hablaba entonces con bastante gente. Ha sido después cuando me han ido mandando noticias de que no podía volver porque me meterían en la cárcel. Me han embargado dos chalets que tenía. El dinero que sacan ahora del alquiler lo ingresan en las cuantas del Estado y lo pasan después a la Seguridad. Me derribaron también un chalet en la carretera donde yo vivía en Bata... Han atentado también contra mí aquí en Barcelona, un camerunés y otros dos mas. Los Mozos de Escuadra lo detuvieron. No tengo contacto ahora con ninguna autoridad de Guinea.

   ¿Por qué cree que no ha sido citado como testigo en el juicio que se ha celebrado en Madrid? Porque no tengo nada que ver. No es que tenga que ver y no se me haya citado. Es que no tengo nada que ver. Nunca he sido detenido por este tema. Si hubiera tenido algo que ver, Mayo me habría citado por perjudicar a su hermano. Él tampoco me ha citado porque no tengo nada que ver.

   Acabada la entrevista, Luciano Ondó Bitegue nos pide que digamos que "la policía conoce perfectamente mi situación que es totalmente legal. Yo no soy correo de nadie como he leído en internet". Cree que la policía le controla estrechamente pero que no hablan con él como hacen con otros ecuatoguineanos.

 

 

"La vergüenza del holocausto negro"

Lourdes Gómez,  El País, 26 de marzo 2007

   "El Reino Unido conmemora este año el bicentenario de la abolición del comercio de esclavos en el Imperio británico con eventos culturales, sociales y religiosos en museos e instituciones del país. El foco de atención recae en el 25 de marzo de 1807, cuando el Parlamento de Westminster aprobó la propuesta del diputado William Wilberforce en contra del "comercio trasatlántico" de africanos. No fue el primero ni el último eslabón roto en la larga cadena para poner fin a la esclavitud de negros.

   "Es importante rememorar el comercio de esclavos, pero su abolición en el Imperio británico, en marzo de 1807, no es motivo para enorgullecernos. No es una causa universal de celebración, sino un momento para recordar y sopesar el legado de siglos de esclavitud", advierte Ekow Eshun, director del Instituto de las Artes Contemporáneas (ICA), con sede en Londres. "Muchos factores interconectados contribuyeron al fin del comercio de africanos, no sólo los eventos del Parlamento británico", coincide Wayne Dooling, catedrático de Historia del Sur de África en la Universidad de Londres.

   "Hay que recordar los esfuerzos de los esclavos para asegurar su emancipación. En particular, las revueltas en el Caribe, que estaban inspiradas en la Revolución francesa y el movimiento anti-esclavitud y, aunque inicialmente fracasaron todas, excepto en Haití, fueron lo suficientemente violentas y destructivas para sentar temor en la metrópoli sobre futuros disturbios de esclavos. Pero el público británico probablemente cree que todo se debió a personalidades como Wilberforce y sus colegas parlamentarios", explica el profesor en su despacho de la Escuela de Estudios Orientales y Africanos.

   "¡Cómo si tuviéramos algo que agradecer a los abolicionistas blancos...! Me incomoda ondear la bandera a favor de Wilberforce. Supone una capitulación de la responsabilidad colectiva de los británicos por todos los años anteriores y posteriores de comercio y esclavitud de negros. Todavía ven la historia del Imperio británico con orgullo, sin sentirse responsables de uno de sus capítulos más importantes, el comercio de esclavos", continúa Eshun, londinense cuyos padres proceden de Ghana.

   El bicentenario viene avalado por el Gobierno de Tony Blair, que contribuye con 16 millones de libras (unos 23 millones de euros) al extenso programas de eventos. "Cuesta creer", ha reconocido el primer ministro, "que lo que hoy sería un crimen contra la humanidad fue legal en su día". En su intervención, Blair dejó escapar la oportunidad de disculparse, a título personal o en nombre de la nación, y se limitó a expresar un "profundo pesar" por el comercio de seres humanos.

   "Debería disculparse, pero no hay una corriente de opinión a favor de una disculpa excepto entre la minoría negra. Sería algo simbólico pero un importante reconocimiento de culpabilidad nacional. Los negros británicos todavía cargamos con el legado de la esclavitud. Los perjuicios están conectados con la clasificación del esclavo africano como un ser inferior social, cultural y psicológicamente. Y esto no es un hecho histórico, sino actual", defiende el director del Instituto de las Artes Contemporáneas (ICA).

   La segunda autoridad detrás del arzobispo de Canterbury en la jerarquía de la Iglesia de Inglaterra, el arzobispo de York, John Sentamu, declaró ayer que Blair debería solicitar disculpas formales. "Esta comunidad estuvo implicada en un terrible comercio. Los africanos se vieron implicados en un terrible comercio, la Iglesia estuvo implicada en un terrible comercio... es importante que todos nosotros reconozcamos lo que fue colectivamente hecho".

   La polémica ha afectado al propio ex presidente de Suráfrica Nelson Mandela, quien fue invitado por el ayuntamiento de Bristol a un acto de conmemoración previsto para ayer. Sin embargo, el ex dirigente declinó participar en las ceremonias después de comprobar que la sociedad estaba dividida y había algunas organizaciones que acusaban al Ayuntamiento de la localidad de marginar a la población negra.

"Mucha hipocresía"

   La mayoría de las instituciones que se beneficiaron en su día de la mano de obra de esclavos intenta reconciliarse con su pasado montando a lo largo del año exposiciones, debates, marchas, conciertos, seminarios y actos religiosos. "Deben buscar la forma de abordar la materia, desmenuzarla y hacer partícipe al público. Cinco minutos de silencio no es suficiente", defiende el profesor Ekow Eshun, director del Instituto de las Artes Contemporáneas (ICA), con sede en Londres.

   Es la primera vez que el Reino Unido se vuelca de lleno en rescatar la memoria del "holocausto negro". "Murió un número desconocido de personas en cada eslabón del comercio de esclavos y los que sobrevivieron la travesía del Atlántico vivieron en esclavitud. Fue el holocausto africano", reconoce el catedrático.

   Un paso se ha dado en este sentido con la apertura, el próximo agosto, del Museo Internacional de la Esclavitud en las antiguas oficinas del muelle de Liverpool. También se ha dado un paso, entre otros eventos, con la exposición Rompiendo las cadenas, que reunirá en el Museo del Imperio Británico y de la Commonwealth, de Bristol, la importante colección que la ciudad conserva sobre su oscuro pasado. Desde 1700 a 1807, los astilleros de Bristol equiparon unos 2.000 barcos en los que medio millón de africanos embarcaron hacia América.

   "Los británicos dejaron de exportar africanos, pero el trabajo de los esclavos lubricó su revolución industrial. Hay mucha hipocresía entre los políticos británicos", resalta el profesor Wayne Dooling.

 

EL CAMINO A LA ABOLICIÓN

   - Desde 1700 a 1807, los astilleros de Bristol equiparon unos 2.000 barcos en los que medio millón de esclavos fueron enviados a América

   - Los países europeos enviaron al menos a 10 millones de africanos al Nuevo Mundo

   - El 25 de marzo de 1807, el Parlamento de Westminster aprobó una ley en contra del "comercio transatlántico de esclavos".

 

   A. No es abundante la bibliografía en castellano sobre Willeforce y en general sobre el trabajo de los abolicionistas. Con todo recomendamos la lectura, para este tema, del libro "Enterrad las cadenas" de Adam Hochschild en Ediciones Península.

ENTERRAD LAS CADENAS de HOCHSCHILD, ADAM

 

 

 

 

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

  

 

 

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