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HOJAS INFORMATIVAS
28 de marzo
de 2006
Confirmada la detención de Agustín Ndong Oná
Confirmada en la mañana de hoy la
detención en Bata del ex-general Agustín Ndong Ona, fuentes
del interior del país la relacionan con la presencia en los
últimos días de Obiang en Mongomo. Aunque nada es previsible
cuando se trata de decisiones del dictador, no parece que esta
detención anuncie una nueva oleada de arrestos en Wele-Nzas.
Vista pública del proceso contra
los autores de amenazas telefónicas a exilados ecuatoguineanos
El seis de
abril próximo tendrá lugar en el juzgado número 5 de Alcorcón la
vista pública del proceso contra los autores de amenazas
telefónicas que se produjeron hace un año contra algunos
exilados ecuatoguineanos en España. Según nuestras noticias,
el principal responsable de las llamadas amenazadoras que en
aquellas fechas recibió Germán Pedro Tomo, es, a juicio de la
policía española, Oscar Darío Velazquez, de nacionalidad
colombiana, que participó también en el atentado contra él que
tuvo lugar el 20 de junio en Alcorcón.
Como hemos
informado en otras ocasiones tras el atentado contra Germán
Pedro Tomo la policía española llevó a cabo la detención de
cuatro españoles y dos colombianos (uno de ellos Oscar
Velazquez) todos los cuales permanecen en prisión a la espera
del juicio. La causa por el atentado está encomendada al
juzgado número 4 de Alcorcón.
"Cuando
estaban en el poder..."
El diario
Le Messager publicó ayer el articulo siguiente firmado por
Daniel Rim: "Los
«grandes» de Occidente, autoproclamados «Comunidad
Internacional», están entregados en los últimos tiempos a una
caza épica e histérica de los antiguos dictadores del Tercer
Mundo: Jean-Bertrand Aristide de Haití refugiado en Suráfrica,
Charles Taylor de Libéria exilado en Nigeria y dentro de poco
extraditado, Hissène Habre de Chad, huésped de Senegal,
Pinochet de Chile, Estradas de Filipinas, Slobodan Milosevic
“suicidado” en manos de sus jueces internacionales. Sin
olvidar a los “genocidas” de Rwanda.
No cabe dudar de que Mobutu Sese Seko del
Zaïre, Bokassa de Bérengo de la República Centroafricana,
Gnassingbé Eyadéma de Togo, Ahmadou Ahidjo de Camerún, y
también Abacha de Nigeria, estarían en el mismo grupo si la
muerte no les hubiera colocado bajo su protección…Tanto mejor
para ellos y tanto peor para nosotros.
Con ese mismo frenesí se han creado (o están en vías de serlo)
tribunales penales internacionales, especiales, ad hoc, para
una persona, para un movimiento, para un país, para una
región. Hay también Estados justicieros, antiguos
colonizadores benevolentes con los tiranos cuando están en el
poder, que se atribuyen «competencias universales» para
investigarlos cuando lo abandonan. Gastan mucho dinero y mucha
energía para ello, favorecen incluso la acción de las victimas
a las que, por fin, han decidido escuchar.
Nunca les falta calderilla para esto.
Hasta tal punto que la muy insolvente Unión Africana de jefes
de Estado, se han empeñado, en defensa propia, pero con
decisión en que se juzgue «a domo» a uno de sus antiguos
miembros y evitarle la humillación de ser llevado a Bruselas...
Se les persigue hoy por violaciones de los derechos humanos,
por crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y otros
hechos similares, perpetrados cuando estaban en el poder. Es
sabido que la mayoría de estos delincuentes derrocados y
acorralados ahora, sometieron a sus pueblos con puño de
hierro, durante muchos (demasiados) años, y solo han podido
ser expulsados del poder por un putsch civil o (más
frecuentemente armado) llevado a cabo por sus propios esbirros
o por una rebelión a la Kabila.
Cuando estaban en el poder... Ah! Cuando están en el poder,
cuando lo consiguen – generalmente por la fuerza, la
corrupción o mediante fraudes electorales –
y se eternizan en él por las mismas
técnicas, los celosos fiscales de hoy se acercaban a las
puertas de los palacios de Monrovia, de Djamena, de
Libreville, de Conakry, de Malabo, de Yaundé, de Port–au–prince,
con besos en los labios, zalemas y satisfacciones plenas en la
boca, dispuestos a avivar unas relaciones sin reserva alguna,
cegadas por los mercados miríficos y los intereses
estratégicos, sordos por las aleluyas de los griots y los
turiferarios de toda laya, sordos a los gritos de angustia de
las PPTE (poblaciones pobres y muy perjudicadas)…
Cuando estos “padres de la patria” dan pucherazos en las
elecciones y maltratan a los opositores y asimilados, Chirac
de Francia, para quien la democracia es y sigue siendo “un
lujo” en ultra mar, aconseja a los demócratas occidentales:
“Dejémosles ganar sus elecciones, sino no se organizarán
nunca ». Y manda sus felicitaciones a Eyademá padre, o a su
hijo, con la rapidez del relámpago, antes incluso de que el
despojo se haya consumado, antes incluso de que se proclamen
los «resultados». Y los observadores de su Francofonia se
apresuran a clamar urbi et orbe, antes de que lo hagan los
empleados del régimen correspondiente, que todo ha
transcurrido perfectamente, salvo «algunas ligeras
disfunciones», evidentemente no susceptibles de modificar las
voluntades del presidente-candidato-presidente brillantemente
reelegido...
Cuando están en el poder, los fastos medievales de un
emperador centroafricano no son más que un «no-acontecimiento»
para el enviado especial del Eliseo...
Es ahí donde se ve bien que si «los Estados no tienen amigos,
sólo intereses», algunas amistades simuladas, provisionales y
escandalosas sirven mejor para preservar nuestros intereses
aunque haya que sacrificarles algunos valores y algunos
principios.
La complacencia de los «Grandes», ante estos sátrapas
tropicales se justifica normalmente por una ley diplomática
universal: la no injerencia en los asuntos internos de los
Estados, que la mundialización cuartea cada vez más. Se puede
siempre enviar cumplidos y ditirambos a un jefe de estado
«presentable», cualquiera que sea su impopularidad ante los
ciudadanos. Sólo la reprobación a los dictadores constituye
inferencia...
Por esta razón los gritos y las reivindicaciones de los
pueblos son inaudibles. Es mejor no oírles porque sino hacéis
injerencia y arriesgáis vuestros intereses. Se recuerda a los
afligidos ciudadanos que ellos son los únicos con capacidad
para votar, para elegir y expulsar a sus dirigentes. ¡Ni
hablar de otras cosas! ¡Sin embargo, nadie le pregunta su
opinión para llevarlos ahora ante los tribunales
internacionales!
El pretexto ilusorio de la no injerencia desaparece cuando
conviene y sobre todo cuando el dictador «bien amado» acaba
por caer, conforme a unas vías sobre las que los pueblos no
han tenido control. Entonces surge la “ingerencia
humanitaria”, aparecen las «competencias universales», el
universo entero se pone en marcha, ponen en marcha sus
pretorios y sus potencias, y suscita unos procesos de nunca
acabar contra lo antiguo. Todo el mundo recuerda, como por
encanto, los errores pasados y los condena con una
sorprendente unanimidad.
Así va la «justicia internacional». Se deja a los autócratas
cleptómanos de África y otros sitios sodomizar a sus pueblos
sojuzgados y miserables. Se deja a Bush y a Blair pasar a Irak
y a Afganistán a sangre y fuego y aterrorizar al planeta. Se
deja a Ariel Sharon y a sus acólitos someter a Palestina y
“genocidar” a los palestinos… Cuando no estén ya en el poder
se empezará a recordar sus crímenes de guerra y contra la
humanidad, quizás incluso se les juzgue, se les condenará sin
duda entonces. Una vuelta de campana, tras el diluvio…
En lugar de parar, la complacencia y la connivencia
internacionales prefieren reparar. En lugar de prevenir y de
impedir los excesos, estos “médicos después de la muerte”
quieren curar. ¿Curar qué? ¿Pueden borrarse las heridas?
¿Pueden despertarse los muertos? ¿Se puede intimidar a los
dictadores de hoy cuando se continúa mimándolos?
¿Qué se quiere, a fin de cuentas?
¡Dígannoslo, fiscales del mundo!"
Por Daniel RIM, 27-03-2006
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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