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HOJAS INFORMATIVAS

23 de marzo de 2000

 

RELACIONES ESPAÑA-GUINEA, ÚLTIMOS ACONTECIMIENTOS

Las autoridades guineanas siguen prodigando declaraciones que reflejan un aparente despego de la antigua metrópoli. El pasado martes Santiago Nsobeya, ministro de Asuntos Exteriores, y último embajador de Guinea en Madrid, declaraba que la francofonía representa "un motor para la apertura lingüística, política, económica, cultural y científica" de su país y que estaba convencido de que "con nuestra integración en el seno de este gran conjunto humano, hemos realizado la opción política más juiciosa y fecunda". El presidente Obiang ha acusado recientemente (17 de marzo en Bata) a España de querer "colonizar de nuevo el país", frente a las ayudas "desinteresadas" de Francia y Estados Unidos.

Tomando como fecha de referencia el 26 de octubre de 1999 (firma en Malabo del Acuerdo de Cooperación España-Guinea) ha habido otros dos momentos en los que los dirigentes guineanos han expresado argumentos similares. El 9 de septiembre de 1999 Nsobeya convocó al Cuerpo Diplomático acreditado en Malabo para protestar por la publicación en Diario 16 (y su posterior lectura por Radio Exterior de España) de unos artículos firmados por Rafael Cid en los que se expresaban críticas al gobierno guineano. Santiago Nsobeya negó la palabra en aquel acto al embajador español, señor Gonzalez-Arnao, pidió la supresión del programa para Guinea de Radio Exterior y amenazó con la ruptura de relaciones diplomáticas entre los dos países si estos hechos volvían a repetirse.

El otro momento, especialmente intenso, tuvo lugar el 7 de febrero en el acto de investidura de Teodoro Obiang como doctor honoris causa por la Universidad Nacional de Guinea Ecuatorial. El discurso del nuevo "doctor" supuso una defensa desvergonzada de su propio régimen e incluyó frecuentes alusiones (y algunos silencios) sobre la política española en Guinea. El dictador guineano no ahorró alusiones a los errores de la colonia, a la colaboración española en el golpe de estado de Atanasio, a supuestas "acciones de sabotaje" en algunas instituciones de enseñanza con dirección mixta hispano-guineana y al corte en la cooperación española en los años noventa por "supuestas acusaciones al gobierno de violaciones de los derechos humanos". Calificó de fracaso a los trabajos de la UNED en Guinea, igualó la cooperación española en el ámbito de la enseñanza con la de una decena de países e ignoró por completo el esfuerzo que desde hace años viene haciendo en los niveles básico y medio de la enseñanza guineana. Todo ello en presencia del rector de la Universidad de Alcalá de Henares, Manuel Gala, de la Coordinadora de la Cooperación Española, María Dolores Martín Villalba, de un grupo de profesores españoles y de algún otro funcionario de cooperación la mayoría de los cuales asistieron, además, con evidente satisfacción al refrigerio posterior. El acto contó con el apoyo de la Universidad de Alcalá que trasladó allí a una de sus responsables de protocolo para que organizase los ensayos correspondientes y llevase las togas de rigor en este tipo de ceremonias.

No asistieron representantes de la embajada de España en Malabo, alguno de cuyos funcionarios calificó posteriormente al acto de "traición al Estado español". Y es que se ha hecho ya evidente una división clara entre las distintas instancias de la administración española con presencia en Guinea respecto de la aplicación de los acuerdos del 26 de septiembre, y en especial a los que hacen referencia a la cooperación universitaria. En este momento las responsable de Cooperación junto con personajes como Manuel Gala mantienen en público una actitud claramente seguidista respecto a las políticas de Obiang (aunque en privado expresen algunas dudas), pero la embajada española y los recién nombrados responsables de la UNED en Malabo expresan claramente sus reticencias a un acuerdo que reconoce entidad a organismos guineanos que a todas luces carecen de ella, al tiempo que califican de "errática" la política de "las responsables" de Cooperación. La representación española acepta además difícilmente las duchas de agua fría a que la someten las autoridades del país.

En los términos del acuerdo del 26 de septiembre deberían establecerse planes de cooperación técnica entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CESIC) y una entidad guineana denominada Comisión de Investigaciones Científico Técnicas (CICTE). En realidad esta última organización reúne a una decena de personas, presididas actualmente por el escultor Mbomio, cuyas últimas actividades han sido organizar en noviembre de 1999 un curso sobre "autoestima" y otro, en febrero de este año, sobre "valores del hombre guineano". Viajan con alguna frecuencia al exterior y en una de las últimas oportunidades uno de ellos viajó a Cuba a un curso de interpretación de radiografías sin ser médico y sin que se le conozcan especiales habilidades en el ámbito de la sanidad... Con esta entidad deberá el CESIC establecer acuerdos en materias como las patentes y el desarrollo tecnológico.

En términos políticos el actual momento de las relaciones entre España y Guinea expresa claramente la quiebra de la línea mantenida por el "equipo Alabart". A su llegada al Ministerio de Asuntos Exteriores la política española hacia Guinea se basaba en tres puntos: apoyo a la transición democrática, defensa de los derechos humanos y buenas relaciones entre los dos países. El actual equipo ha sacrificado los dos primeros en beneficio de las buenas relaciones con la dictadura de Obiang con los resultados que ahora se ven.Sin embargo, no hay que hacer siempre caso a lo que parecen decir las autoridades guineanas. Aprendieron hace mucho tiempo que podían obtener ventajas de nuestro país amenazando con "pasarse a los franceses" o con romper relaciones diplomáticas. El error consiste en hacer de sus veleidades el centro de gravedad de las relaciones entre los dos piases. Ahora, como siempre, hace falta una política enérgica, clara, que tenga como objetivos la libertad y la democracia para los guineanos, el enriquecimiento de su sociedad civil... Todo muy lejos de los objetivos, incluso de la imaginación, del "equipo Alabart"...

 

MÁS INFORMACIÓN SOBRE LOS PRISIONEROS BUBIS

A la relación del día 17 hay que añadir a Joaquín Pitabone, agricultor de 42 años y natural de Belebú.

Ampliamos los datos personales de una buena parte de los detenidos que aparecen en la lista del día 17 de marzo:

Eduardo Losoha: sacerdote católico, párroco de la Catedral de Malabo, la capital del país. 35 años.

Aurelio Losoha: abuelo del anterior, repetidamente detenido en la dictadura de Macías. Jefe de poblado en Rebola durante muchos años. 75 años.

Nicolás Capota: joven de Rebola, agricultor.

Francisco Bolete: joven de Rebola, agricultor.

Marcial Sopale: de Rebola, 48 años, agricultor.

José Luis Ñoco: de Rebola, agricultor, 30-32 años.

José Luis Watson: de Rebola, agricultor, 35 años.

Alfonso Botau (no Botali como aparecía en la lista anterior): de Rebola, agricultor, 41 años.

Reginaldo Bosio Davis: de Rebola, agricultor, 35 años.

Robustiano Capote: de Rebola, agricultor.

Cesar Copoburu: de Rebola, estudiante en la universidad nigeriana de Owere. Estaba de vacaciones en Bioko en el momento en el que se produjeron los incidentes de enero de 1998. Buscado por la policía hubo de entregarse cuando detuvieron y maltrataron a una buena parte de su familia (padre, madre, cuñado...).

Milagrosa Cheba: de Rebola, administrativa en la cooperativa agrícola La Unión en Malabo.48-49 años.

Alejandro Mbe Bitá: técnico agrícola, 33 años, colaborador de Vetermon. Acusado de asesinar y mutilar a un cabo de la policía en la barrera del cruce de Moka.

Serafín Riocaló: natural de Baney. Empresario. 43 años.

Vidal Babe: Mecánico, 36 años, natural e Bocoricho.

Gregorio Boumagasi: de Belebú, 60 años, agricultor.

Manuel Rigetema: de Belebú, contable, 48 años.

Felipe Moiche: de Belebú, agricultor, 38 años.

Emilio Ribas: de Belebú, 60 años, agricultor.

Benjamin Ribas: de Belebu, ex-militar, 56 años.

Leoncio Kota: de Belebú, ex-militar, 49 años.

Jorge Riloha: de Belebú, 49 años, agricultor.

Ramón Riesa: de Belebú, 42 años, músico.

Lisardo Bilelo: de Belebú, técnico sanitario, 42 años.

Pascual Pitabone: de Belebú, agricultor, 36 años.

Teodomiro Bilelo: de Ruiché, agricultor, 43 años.

Calixto Mokeria Moiche: de Batete, agricultor, 35 años.

Benigno Mele: de Ruiche, 43 años, hostelero.

 

Rebola es un poblado situado en la costa oriental de Bioko, a 9 kilómetros de Malabo, de unos 3500 habitantes. Esta considerado, junto con Baney, como uno de los centros fundamentales de resistencia bubi.

Belebú está en el sur de la isla. Viven en él unos 500 habitantes.

Baney esta a 17 kilómetros de Malabo, también en la costa oriental, tiene unos 4000 habitantes.

 

 

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