HOJAS INFORMATIVAS
20 de marzo de
2009
CPDS:
Apertura del Primer Periodo de Sesiones en la Cámara de
Representantes del Pueblo
CPDS
CONVERGENCIA
PARA LA DEMOCRACIA SOCIAL DE GUINEA ECUATORIAL
Calle Tres de Agosto N° 72, 2°-1ª
Apdo 441 Malabo – Guinea Ecuatorial.
Tel/Fax: 00 240 09
20 13
Órgano:
CEN
Referencia:
Discursos
apertura 1ª sesión Parlamento 2009
VI
LEGISLATURA
APERTURA DEL PRIMER PERIODO ORDINARIO DE SESIONES
DE LA
CÁMARA DE LOS REPRESENTANTES DEL PUEBLO
CORRESPONDIENTE AL EJERCICIO 2009.
Con reiteradas proclamas y condenas contra los actos terroristas
del 17 de febrero del presente año ocurridos en los aledaños del
palacio presidencial en Malabo por el autodenominado Movimiento
de Emancipación del Delta del Níger,
SE ABRE
EN BATA EL PRIMER PERÍODO ORDINARIO DE SESIONES DE LA CÁMARA DE
LOS REPRESENTANTES DEL PUEBLO BAJO LA PRESIDENCIA DEL PRESIDENTE
DE LA REPÚBLICA OBIANG NGUEMA MBASOGO
La ceremonia del acto comenzó a las 11.40 minutos de la mañana
del día 16 de marzo con la presencia, además de la del Jefe del
Estado Obiang Nguema Mbasogo, de los presidentes de los órganos
constitucionales, Ángel Serafín Seriche Dougan Malabo, máximo
responsable de la Cámara de los Representantes del Pueblo; la
del Primer Ministro y Jefe de Gobierno, Ignacio Milam Tang;
Francisco Javier Ngomo Mbegono, del Tribunal Constitucional y el
titular de la Corte Suprema de Justicia, Sergio Abeso Tomo.
Asimismo, asistieron al acto diversos miembros del Gobierno,
Cuerpo Diplomático y Representantes de las Instituciones
Internacionales acreditadas en Guinea Ecuatorial; partidos
políticos legalizados, miembros de las diversas confesiones
religiosas y otras personalidades significativas del país.
Tras la entonación del himno nacional, la ceremonia propiamente
dicha se inició con la toma de escaños de dos nuevos diputados
del Grupo PDGE: Francisco Mercader Ubandju, por la
circunscripción de Cabo San Juan, en sustitución del titular
José Miguel Bacale Mikue, nombrado Director General de
Auditorias y, por tanto, incompatible con la condición de
diputado, e Hipólito Mba Sima, por la circunscripción de Aconibe,
por fallecimiento el año pasado del portavoz adjunto del Grupo
PDGE en la Cámara Antonio Fernando Nve Ngu.
Seguidamente, el Presidente del Parlamento Seriche Dougan, antes
de pronunciar su discurso, pidió un minuto de silencio por el
asesinato a manos de la banda terrorista autodenominada
Movimiento de Emancipación del Delta del Níger del cabo de
primera, Rosendo Nguema Oyono, en los desgraciados sucesos del
17 de febrero en Malabo en los alrededores del Palacio
Presidencial.
Las repulsas y condenas a los actos terroristas ocuparon la
mayor parte del discurso de Seriche Dougan, que consideró
intolerable que una banda de terroristas se creyera con el
derecho de tratar de cambiar por la fuerza el sistema político
de Guinea Ecuatorial, y que no se consiguió gracias a la
valerosa intervención de las Fuerzas Armadas y de la Seguridad
del Estado que, como en el 3 de agosto de 1979, estuvieron a la
altura de las circunstancias e impidieron que se apoderaran del
Palacio Presidencial y, por ende, acabar con la vida de la
persona del Jefe del Estado, símbolo de la soberanía de la
nación guineoecuatoriana.
Seriche Dougan, enfervorizado, y siempre con la mirada hacia el
Presidente Obiang, enfatizó que ataques de la naturaleza de los
vividos en la madrugada del 17 de febrero siempre serían
aplastados, y por eso pidió que toda la población estuviera
vigilante porque los enemigos de Guinea Ecuatorial no cejaban en
su empeño de desestabilizar nuestra envidiable paz y progreso.
En otro pasaje de su discurso, el Presidente del Parlamento,
siempre reiterativo, afirmó que una de las razones de las
agresiones armadas que un año sí y otro también sufre nuestro
país, obedecían a la envidia por el progreso y desarrollo
socioeconómico por el que atravesaba Guinea Ecuatorial, y que
los enemigos de siempre, internos y externos, no veían con
buenos ojos. Consecuentemente, pidió que se depuraran las
responsabilidades y que se llegara hasta las últimas
consecuencias haciendo que el peso de la ley cayera con todo el
rigor sobre los culpables y cómplices de la fallida intentona.
Seriche Dougan repitió el consabido dicho sobre el enemigo que
no dormía y que por tanto el pueblo guineano debía de estar
siempre unido, atento y vigilante.
En otro orden de cosas, el principal responsable de la Cámara de
los Representantes del Pueblo puso énfasis en el éxito del
proceso democrático que, dijo, era irreversible; porque se había
creado en el país una cultura por el respeto a los Derechos
Humanos ratificando convenios internacionales sobre la materia,
como el relativo a los derechos de protección de la Mujer, la
prohibición del trabajo infantil o cualquier otro de carácter
denigrante; por lo que tildó de ciegos políticos a los que no
creían en la democracia guineoecuatoriana.
Se ratificó de igual manera en que el Parlamento seguiría
trabajando estrechamente con el Gobierno para así implementar el
programa con el que el PDGE ganó limpia y abrumadoramente las
elecciones legislativas y municipales del 4 de mayo de 2008. No
obstante, la posesión de la mayoría absoluta con el concurso de
los partidos que apoyaron al PDGE, no significaba que se
implantara en el hemiciclo una dictadura parlamentaria de la
mayoría en la que no se contara con la voz de la minoría, puesto
que, reconoció, los demás partidos también obtuvieron escaños
suficientes que les permiten participar tanto en las sesiones
plenarias como en las comisiones. Eso sí, se encargó de dejar
patente, que se impondría siempre la mayoría aritmética para
sacar adelante el programa de gobierno con el que el partido
mayoritario y sus coaligados ganaron las elecciones.
Pero el programa de desarrollo era común a toda la ciudadanía
guineoecuatoriana, ponderó; además, aseguró que la obligación
del Parlamento era ejercer un control a las acciones del
gobierno, pero no vislumbraba que se llegara a la interpelación
de los miembros del ejecutivo, porque había múltiples vías de
comunicación entre el gobierno y la Cámara de los Representantes
del Pueblo.
Como no podía ser de otra manera felicitó al gobierno del PDGE
por sus, para él, felices iniciativas y que para ello se
trabajaría siempre de modo mancomunado. Anunció el estudio de
diversos Proyectos de Ley que redundarían en beneficio de la
población. Así, citó el Proyecto de Ley de Liquidación de los
Presupuestos de 2008; el Proyecto de Ley Rectificativo del 2009;
el Proyecto de Ley sobre la creación del Cuerpo de Inspectores
de Comercio; el Proyecto de Ley sobre la Propiedad de las
Tierras en Guinea Ecuatorial y el Proyecto de Reforma de la Ley
Orgánica del Poder Judicial, entre otros temas del abultado
programa a estudiar y debatir en este primer período ordinario
de sesiones.
En consonancia con la abundancia de los asuntos a tratar durante
las sesiones, se agotarían los 60 días que estipula la Ley como
el tiempo de duración de las sesiones del Parlamento. En
relación con lo anterior, Seriche Dougan se vanaglorió de la
buena disponibilidad del presidente Obiang al desbloquear 519,42
millones de francos CFA para el pago de las dietas; no sin antes
señalar que éstas no significaban el pago de un salario sino un
estipendio por la asistencia y participación en los trabajos de
las comisiones.
El Presidente de la Cámara de los Representantes informó al
pleno que por razones ligadas a la crisis económica mundial que
azotaba a todas las naciones, grandes y pequeñas, los países de
economías desarrolladas y, por tanto, ricas, tomarán medidas
proteccionistas que pronto se sentirían en los nuestros. Por eso
puso acento en la importancia de los Acuerdos ACP-UE y se
congratuló en la presteza con la que el gobierno guineano había
sabido, según su tenor, readaptar los presupuestos del 2009 a la
realidad actual.
Se reiteró en las condenas a los actos de barbarie terrorista
ocurridos el 17 de febrero, los Golpes de Estado, el
regionalismo, el tribalismo y el separatismo. Igualmente,
agradeció las muestras de solidaridad de los países de la CEMAC
que expresaron su repulsa por el ataque al Palacio Presidencial
en Malabo. Y terminó su intervención haciendo un llamamiento a
la Comunidad Internacional para que hiciera lo mismo y no mirara
a otra parte cuando Guinea Ecuatorial sufría intentonas como las
del 17 de febrero.
En resumen, del discurso del Presidente de la Cámara de los
Representantes del Pueblo se puede decir sin temor a errar que
fue igual como todos los suyos, en el sentido de responder única
y exclusivamente a complacer el oído del Presidente Obiang,
exacerbar un nacionalismo rancio (es marca de los regímenes de
facto) que pedía siempre a la población una unidad y una
solidaridad que en la vida cotidiana no se veía por ninguna
parte, pero que quedaba bien determinados auditorios, además de
asegurar la sinecura propia. Faltaría más.
El Presidente Obiang pidió a la población guineoecuatoriana que
hiciera gala de un patriotismo acendrado participando, quien lo
deseara, en la defensa de los valores nacionales permaneciendo
vigilante porque “el enemigo no duerme”.
DEFENSA
DE LA PAZ, UTILIZACIÓN RACIONAL DE LOS BENEFICIOS DEL PETRÓLEO,
CONDENAS A LOS HECHOS DEL 17 DE FEBRERO Y ANATEMAS A LOS
CIUDADANOS QUE ESTABAN AL CORRIENTE DE LOS MISMOS Y NO LOS
DENUNCIARON, A QUIENES CALIFICÓ DE TRAIDORES Y VENDEPATRIAS,
CONSTITUYERON LA ESENCIA DEL DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA EN LA APERTURA DEL PRIMER PERÍODO ORDINARIO DE
SESIONES DEL PARLAMENTO
Los recientes acontecimientos del 17 de febrero marcaron la
pauta de gran parte de la intervención del Presidente Obiang,
que, era visible, no podía ocultar la rabia por los ataques que
en los últimos años sufría Guinea Ecuatorial y el mayor
exponente era el perpetrado por la banda terrorista
autodenominada Movimiento de Emancipación del Delta del Níger
que atacó el Palacio Presidencial de Malabo para, a todas luces,
quebrar el actual orden político y social establecido en el
país.
El Jefe de Estado comenzó su discurso deseando a todos los
representantes del pueblo un feliz año nuevo, al tiempo que les
auguraba éxitos en su tarea porque iba a repercutir en beneficio
del pueblo. Consecuentemente, su presencia en el hemiciclo
significaba vivir de cerca los trabajos y aportar su
contribución como era de rigor porque estaba al corriente de que
el programa era abultado.
Seguidamente, destacó que en las sesiones se iban a tratar
asuntos fundamentales para el buen funcionamiento del país. En
este sentido, hizo hincapié en que la acción de la Cámara,
particularmente en su función de control al ejecutivo, la
ratificación de los Convenios, Tratados y internacionales,
tales como los concernientes a la protección de la Mujer y el
Trabajo Infantil, venían a llenar vacíos legales que existían en
Guinea Ecuatorial y contribuían a fortalecer la constitución del
Estado de Derecho y, por supuesto, a la buena gobernabilidad del
país.
Obiang recalcó que la estabilidad política y social eran
esenciales para la conservación de los valores del pueblo
guineano y para ello todos tenían la obligación de participar en
la defensa y preservación de la paz y progreso reinantes en la
nación. En este sentido, destacó que el Parlamento debía de
prestar mucha atención a los Proyectos de Ley que el gobierno le
había remitido para su estudio y aprobación, tales como la
liquidación del Presupuesto del ejercicio 2008 y la
rectificación del correspondiente al presente año.
Asimismo, recomendó la utilización cabal de los recursos
económicos de que disponía en la actualidad Guinea Ecuatorial,
porque constituían la base del progreso y desarrollo sin
parangón que vivía nuestra sociedad. Se ufanó igualmente de los
éxitos en la defensa de los Derechos Humanos que incluían los de
la Mujer, el Niño y de las capas más vulnerables; por eso se
lamentó que el enviado por las Naciones Unidas para el
asesoramiento en esta materia, se dedicara a enviar informes que
no se correspondían con la realidad. Sin embargo, resaltó que no
había ninguna nación en el mundo que hubiera ganado el Oscar por
el respeto por los Derechos Humanos, porque todas naciones,
algunas más que otras, los violaban de una manera u otra. Pero
los avances en el respeto a los derechos humanos eran evidentes
en Guinea Ecuatorial, sentenció.
El presidente Obiang dijo estar preocupado por el funcionamiento
del Poder Judicial por la falta de aplicabilidad de las leyes y
algo había que hacer en ese sentido. Sobre la crisis económica
mundial, el presidente fundador del PDGE manifestó que si no se
buscaban rápidos remedios podría provocar desestabilizaciones
sociales en muchas naciones. No obstante, la credibilidad
económica de Guinea Ecuatorial estaba fuera de toda duda, a
pesar de que las consecuencias de la bajada del precio del
petróleo tendrán sus efectos en los presupuestos, además de
enturbiar las relaciones económicas con otros Estados. Respecto
de los operadores económicos residentes en el país, Obiang se
lamentó de que inflaran los presupuestos de las obras que
realizaban, perjudicando de esta manera los intereses
nacionales, si se tenía en cuenta, además, la situación de
crisis económica presente.
Como no podía ser de otra manera, el presidente Obiang dedicó la
segunda parte de su discurso a los intentos de desestabilización
de nuestro país, por Simon Mann y mercenarios sudafricanos en
2004 y por los del Delta del Níger en febrero pasado, por lo que
pidió que era necesario permanecer vigilantes para defender la
paz, de tal suerte que los enemigos internos y externos que
intentaban suplantar por la fuerza la voluntad popular no lo
consiguieran. Por otra parte, manifestó que la Cámara de los
Representantes debía rechazar de plano estos intentos
desestabilizadores en conjunción con las otras instituciones del
Estado. Porque la paz era un valor no negociable y todos los
guineanos tenían la obligación de defenderla al precio que
fuera.
Felicitó a todas las formaciones políticas legalizadas del país
por las muestras de solidaridad manifestadas luego de los
tristes sucesos del 17 de febrero en los que perdió la vida un
miembro de los servicios de Seguridad de Estado. En
contraposición con este valeroso soldado, el presidente Obiang
mostró su indignación por la conducta abominable de algunos
ciudadanos guineanos que estaban al corriente de la intentona y
se callaron. A estos guineanos los adjetivó como traidores y
vendepatrias y recalcó que sólo el pueblo podía sustituir a sus
gobernantes a través de las urnas, y aquellos que querían
socavar la paz actual lo hacían exclusivamente por ambición de
poder y el acceso a nuestras riquezas, afirmó rotundo. Y añadió
que la discrepancia política con el régimen actual y la acción
gubernamental de sus dirigentes no podían justificar de ninguna
manera el empleo de métodos vandálicos. Empléense los mecanismos
democráticos al uso, porque es la senda que ha elegido el pueblo
de Guinea Ecuatorial, aconsejó.
Por lo tanto, repitió, había que estar vigilantes con las
maniobras de estas, a su juicio, “ovejas descarriadas”, porque
la defensa de la patria era tarea de todos y, en este sentido,
recomendaba formación militar para todo ciudadano guineano que
la deseara para formar un cuerpo de reservistas.
Volvió a repetir las condenas por los hechos descritos y pidió
penas severas para los implicados en los incidentes de la
fatídica fecha, porque además de atentar contra el Estado de
Guinea Ecuatorial, lo hicieron también contra la sede de la
soberanía nacional que es el Palacio Presidencial, Residencia
del Jefe del Estado. No fueron allí para robar, dijo, sino para
suplantar al Presidente de la República, para acabar
sencillamente con el Estado de Derecho. Pidió la condena de
estos hechos por todos los poderes del Estado y por el pueblo en
general, porque vulneran el sistema democrático de Guinea
Ecuatorial.
Felicitó a las Fuerzas Armadas y de la Seguridad del Estado por
su valiente actuación así como por la derrota inflingida a la
banda terrorista autodenominada MEND, y reiteró su mensaje de
tranquilidad a la población a fin de que pudieran dedicarse a
sus quehaceres cotidianos sin ningún temor.
Por último, llamó la atención a todos los países del Golfo de
Guinea para que entre los mismos, incluido Guinea Ecuatorial,
buscaran las soluciones pertinentes para acabar con esa lacra
que es el autodenominado Movimiento de Emancipación del Delta
del Níger, porque suponía un enorme peligro para todos. Y
finalizó su intervención ofreciendo una disponibilidad total a
todas las instituciones del Estado y el apoyo al Parlamento en
lo que fuera posible, para terminar declarando abierto el primer
período ordinario de sesiones correspondiente al año 2009.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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