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HOJAS INFORMATIVAS

 

17 de marzo de 2008

Ante el asesinato de Saturnino Nkogo

   Hay una ley no escrita en el régimen ecuatoguineano según la cual en los meses inmediatos a la celebración de unas elecciones debe desatarse una acción represiva que devuelva el miedo a la población y le recuerde quien, y cómo, manda en Guinea. El asesinato de Saturnino Nkogo parece destinado a cumplir esa función y nos devuelve una imagen del régimen ecuatoguineano que algunos medios de la comunidad internacional creían superada.

   En los últimos años hemos oído demasiadas veces que Guinea Ecuatorial estaba cambiando, lo que no es sino una reformulación de la vieja idea de que en este país "el desarrollo económico desembocará en el desarrollo político". Lo cierto que es desarrollo como tal no ha habido; se ha producido, eso sí, un crecimiento enorme de los negocios de las familia Obiang y de las empresas asociadas a ellos que les ha hecho inmensamente ricos mientras la gran mayoría de la población sigue en la pobreza. ¿Desarrollo político? Se ha exagerado mucho la importancia de algunas leyes (sobre todo la ley contra la tortura) cuya efectividad queda arruinada con hechos como los de la semana pasada, pero cuya vigencia era más que discutible por muchos episodios anteriores. Guinea Ecuatorial sigue viviendo en la más estricta miseria institucional, controlada en todas sus decisiones por Obiang y los suyos que recuperan su cara más impresentable cuando interpretan que corren algún riesgo o creen llegado el momento de un escarmiento ejemplar.

   Parece necesario que la comunidad internacional con los Estados Unidos, como país  con más intereses en Guinea, y España, como antigua potencia colonial, a su cabeza revise su política hacia el régimen dictatorial de Teodoro Obiang Nguema. Le ha otorgado en los últimos años un crédito que no merece. La política española hacia Guinea no puede ser, simplemente, la de "estar presente" en el país; no se puede hablar de los derechos humanos como una pieza fundamental de la acción exterior española (no la única, pero sí fundamental) y mantener la "pasividad" en este ámbito como un elemento de la política hacia Guinea Ecuatorial. España tiene que ser capaz de formular una política realista y exigente hacia el régimen de Obiang y entender en toda su complejidad las relaciones que nos ligan con todos los ecuatoguineanos.   

   Sin embargo, en nuestra opinión, las responsabilidades de lo que ha sucedido (y puede estar sucediendo) en Malabo no se acaban en la dictadura y en la comunidad internacional. No parece haber muchas dudas de que nos encontramos ante una nueva chapuza conspirativa iniciada en el exilio y con trágicas consecuencias en el interior del país. El gobierno de Guinea responsabiliza de la misma a Severo Moto y dice basarse para ello, en la detención en España de una persona pomposamente denominada "jefe de seguridad" del dirigente del Partido del Progreso al que la policía española relaciona (le acusa, parece, de trafico de armas y organización ilícita) con el envío a Malabo, a través del puerto de Sagunto, de un coche desguazado, y sin matrícula, en cuyo maletero aparecían, a simple vista, un cetme, un mosquetón y una pistola todos ellos de desecho. Saturnino Nkogo, militante del PP, era el destinatario de esta mercancía.

   ¿Debemos deducir de esto que el gobierno ecuatoguineano tiene razón y que la responsabilidad corresponde, una vez más, a Severo Moto? Creemos que deben tomarse precauciones. En el exilio ecuatoguineano muchas veces las cosas no son como parecen. La opinión de los jerarcas del régimen no es el resultado de ninguna investigación (la policía ecuatoguineana no sabe investigar), es una opinión interesada.

   El Partido del Progreso ha publicado el pasado día 15 dos comunicados en el que como es costumbre en él, recurre a la retórica y a la exageración. Se habla de cinco militantes muertos en las cárceles o las comisaría de Malabo y de hordas incontroladas que persiguen por la calle a los miembros del PP. No parece que sea verdad. Los dos comunicados (que pueden leerse en su página web) tienen varias características que en nuestra opinión les hacen notables: no se da el nombre de ni uno solo de los muertos (ni el de Saturnino Nkogo), ni de uno solo de los detenidos, no se da ninguna explicación (verosímil o no) a la presencia de los tres cetmes en la casa de Saturnino, ni se informa de la situación de su "jefe de seguridad", ni de los cargos contra él formulados, no se habla de nada concreto, salvo algún detalle de culto a su gran líder... Una explicación a este hecho podría ser que se quiere desviar la atención de cualquier responsabilidad de Moto en unos hechos que supondrían un nuevo incumplimiento de su estatuto de refugiado. Otra explicación es que, simplemente, los dirigentes del PP en el exilio no dicen nada porque no saben nada, porque aunque aparentemente todo haya tenido lugar dentro de su partido, sus dirigentes no se hayan enterado de nada y quieran encubrir la situación con palabras y palabras, con pura retórica...

   Lo cierto es que Severo Moto tampoco tiene la exclusiva de las chapuzas conspirativas. En el exilio abundan las voces desaforadas que a miles de kilómetros de Guinea proclaman la conveniencia de medidas extremas. Unas medidas que a esa distancia pueden quedarse en un chascarrillo, o un calentón de cabeza, pero que en el interior de Guinea, sino se llevan a cabo de acuerdo con unas normas de precaución mínimas, pueden dar lugar a situaciones trágicas. No se nos alcanza la utilidad política que podrían tener unas armas defectuosas manejadas por un personal, en términos militares, inexpertos. En el exilio ecuatoguineanos hay demasiadas personas con gran afición a las conspiraciones pero con nula capacidad para llevarlas a cabo...

   Esperemos a conocer los resultados de la investigación que realiza la policía española para situar a cada cual ante sus responsabilidades.

   Queremos acabar esta nota expresando nuestro homenaje a todos aquellos que a diario, en el interior de Guinea, ponen en riesgo su libertad y en algunos casos su vida por conseguir un país mas justo y más libre. En este caso concreto, nuestro homenaje a Saturnino Nkogo Mbomio. 

 

La policía española investiga si hubo más envíos de armas desde el puerto de Sagunto a Guinea Ecuatorial

   "La investigación del Cuerpo Nacional de Policía acerca de las armas de guerra halladas en la terminal del puerto de Sagunto permanece abierta. Fuentes del caso aseguraron que las indagaciones están siendo llevadas a cabo por agentes especializados de una unidad de Madrid.

   Sus pesquisas se centran en un doble frente. Por un lado, esclarecer la posible relación entre el hallazgo del arsenal y la consignataria responsable del buque que debía transportar las armas hasta Guinea Ecuatorial.

   El Gobierno africano sostuvo que las tres armas (una ametralladora, un mosquetón y una pistola) iban destinadas a un supuesto golpe de Estado en el que implicaron a Severo Moto, el líder del partido opositor guineano que permanece exiliado en España.

   No obstante, las mismas fuentes aseguraron ayer que esta línea de investigación no es la que posee más fuerza entre las hipótesis que maneja la policía española acerca del destino final del material bélico interceptado en Valencia.

   Junto a estas gestiones, la policía sospecha también que no es la primera vez que se produce un envío de armas de guerra desde el puerto de Sagunto hasta el país africano. La periodicidad de la línea marítima -con buques que zarpan cada mes, e incluso más de una vez en ese periodo- ha llevado a los agentes a investigar la posibilidad de que ya se haya enviado alguna remesa bélica desde la Comunitat a Guinea Ecuatorial.

Muerto en prisión

   Tras los rumores de golpe de Estado existentes en el país africano, la redada desatada contra los supuestos instigadores se ha saldado ya con 15 personas detenidas y hasta un fallecido.

   Según la agencia Europa Press, en la cárcel de Black Beach apareció muerto Saturnino Nkogo Mbomio, militante del Partido del Progreso de Guinea Ecuatorial (PP) -que dirige Severo Moto- y en cuya casa se encontraron varios fusiles CETME similares al que fue confiscado en el municipio valenciano. Las mismas fuentes no pudieron precisar las circunstancias de su muerte.

   A lo largo del jueves se produjeron numerosas detenciones en Malabo, la capital de Guinea. Las fuentes de la investigación calculan en una quincena las detenciones. Uno de los arrestados es hermano de un consejero del presidente Teodoro Obiang Nguema y antiguo alto cargo en el Ministerio de Información.

   Pese a que desde la policía española restan peso al posible golpe a del Estado al que irían destinadas las armas interceptadas en la Comunitat, el Gobierno de la República de Guinea Ecuatorial insiste en ello. El Ejecutivo africano señaló ayer hacia el jefe de seguridad del dirigente opositor Severo Moto -Damián Motu Nguema, alias Mutti, detenido la semana pasada en Torrejón de Ardoz (Madrid)- como responsable del frustrado envío de un alijo de armas al país africano. Su objetivo, 'crear una revuelta' contra el presidente Obiang, según el Gobierno.

   El arsenal fue descubierto en la madrugada del pasado martes. Agentes de la Policía Nacional interceptaron un vehículo que iba a ser cargado en la bodega de un buque con destino a Malabo.

Armas en desuso

   Las sospechas del juzgado, que había iniciado una investigación al respecto, se confirmaron en cuanto los investigadores abrieron el maletero. Ante sus ojos aparecieron un fusil ametrallador CETME del Ejército español, un mosquetón, una pistola y abundante munición para el material bélico.

   Si las armas hubieran llegado a su destino -ahora se hallan en poder de la policía- podrían haber abastecido a algún grupo de insurgentes del citado país o quizá ser trasladadas por carretera hacia otro estado.

   Guinea Ecuatorial está gobernada por mano de hierro por Teodoro Obiang, que se hizo con el poder tras protagonizar un golpe de estado contra su tío Macías Nguema en 1979.

   Precisamente el jueves se conoció que el Tribunal Supremo español devolvía al opositor Severo Moto la condición de asilado en nuestro país, después de que el Consejo de Ministros se la retirase por su supuesta implicación en otro golpe contra Obiang".

 

   A: Esta noticia fue distribuida el pasado día 15 por VMT noticias.

 

El gobierno incumple compromisos y pone dificultades a la oposición

   No es ninguna novedad pero no por eso vamos a dejar de señalarlo. El gobierno tenía el compromiso de repartir los carnets de elector y proporcionar el número de elector de cada ciudadano entre los días 11 y 15 de este mes. No lo ha cumplido.

   La presentación de candidatos para las próximas elecciones podrá hacerse entre los días 11 y 31 del presente mes. Los candidatos deben presentar cinco documentos para su inscripción. A día de hoy el gobierno ha repartido el modelo correspondiente a solo tres de ellos que deberán ser reproducidos por los partidos. Hay otros dos modelos que no han sido distribuidos todavía lo que dificulta la inscripción de los candidatos opositores. Los candidatos del PDGE y formaciones acólitas no tienen este problema: contarán en todo caso con el apoyo indisimulado de la administración.

   Las candidaturas que concurren a las elecciones reciben una aportación del Estado para realizar su campaña electoral. El gobierno está incumpliendo lo estipulado por la ley porque a fecha de hoy ha negado las aportaciones a los partidos opositores. APGE, CPDS y UP. Hace más de una semana que las entregó a los partidos que acuden en coalición con el PDGE con una particularidad: ha interpretado que esa aportación debe darse por partidos, no por candidaturas. Esto hace que todos los partidos acólitos de Obiang (una parte de los cuales no se toman la molestia de hacer propaganda) reciben la misma aportación que los partidos que concurren en solitario y, en concreto, que los partidos opositores. Retrasando la entrega de las aportaciones fijadas por la ley, el gobierno quiere dificultar a APGE, CPDS y UP que tengan su propaganda dispuesta al principio de la campaña electoral.

 

Simon Mann sigue buscando una "salida negociada"  

    La agencia Europa Press difundió el día 16 el despacho siguiente: El antiguo militar de las fuerzas especiales británicas Simon Mann, presunto "cerebro" de un intento de golpe de Estado previsto para marzo de 2004 en Guinea Ecuatorial, ha asegurado que el supuesto financiador de la intentona, el empresario petrolero libanés Ely Calil, le había garantizado el apoyo total del Gobierno español al intento de derrocamiento del presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, según informó hoy el diario británico 'Daily Mail'.  

   En declaraciones exclusivas al rotativo publicadas hoy, Simon Mann afirmó que el llamado 'Proyecto Guinea Ecuatorial' ('GE Project') comenzó después de reunirse con Calil en su lujosa vivenda de Chelsea, en Londres, en abril de 2003. Durante ese encuentro, el libanés le informó de que le conocía "mucho" por sus actividades como mercenario en Angola y Sierra Leona. "Me sedujo completamente, es un hombre encantador y muy inteligente", declaró Mann sobre Calil.  

   "En el tercer encuentro, también en su casa, Calil me dijo casualmente: 'El lugar que me gustaría gobernar por un día es Guinea Ecuatorial'", prosiguió Mann. "Le pregunté por qué, no sabía nada sobre ese lugar y empezó a hablar sobre él y me dijo: 'Quiero que vengas a Madrid conmigo para reunirnos con Severo Moto', el líder de la oposición en el exilio", declaró. "Acepté", añadió. 

   "Moto me pareció muy sincero y me contó una historia terrible sobre Guinea Ecuatorial", explicó. "Ambos pintaron un cuadro realmente espantoso de miedo y odio", prosiguió. "Calil también me habló del inminente colapso del régimen y dijo que habría un golpe de Estado por parte del Ejército en cualquier momento", agregó. "Querían trasladar a Moto (a Guinea) y que yo dirigiera la guardia presidencial", aseguró Mann en la entrevista, ofrecida en el penal malabeño de Black Beach. 

   Mann aseguró que, según Calil, los partidarios de Moto en Guinea Ecuatorial garantizarían el control de Malabo y la detención del presidente Obiang Nguema. "Esperábamos aterrizar y empezar a estrechar manos, en ningún caso combatir. ¿Alguien puede imaginar que 80 hombres y yo íbamos a llegar a un aeropuerto internacional con armas y equipamiento nuevos que no habían sido probados y milagrosamente organizar la ocupación de un país?", se preguntó ante el periodista. "No soy valiente ni estúpido, íbamos únicamente a ser la escolta de Moto", declaró. 

APOYO ESPAÑOL 

   Simon Mann aseguró también que Calil le garantizó que el Gobierno español había aprobado minuciosamente el plan "hasta el extremo de que habían prometido a Calil que tras el golpe de Estado se enviaría aquí (Malabo) una unidad de la Guardia Civil".  

   "Pero la cuestión del reconocimiento es más importante, porque cualquiera que estudie los cambios de régimen sabe que no hay posibilidad de cambiar un régimen sin reconocimiento", explicó Mann. Por ello, "cuando Calil dijo que se le había garantizado el inmediato reconocimiento del Gobierno español, en su calidad de antigua potencia colonial y con buenas relaciones con Estados Unidos, sentí que la empresa saldría bien", declaró el presunto mercenario. 

   No obstante, Mann admitió en la entrevista que no hay pruebas independientes que demuestren la implicación de España en este intento de golpe de Estado, que ha sido reiteradamente negada por el Ejecutivo de Madrid. 

   Estas declaraciones de Mann suceden a las ofrecidas recientemente, y emitidas la semana pasada, al canal de televisión Channel 4, en las que aseguró que él fue el "gestor, no el arquitecto", del intento de golpe de Estado, que el "hombre principal" en la trama fue Ely Calil y que la intentona formaba parte de un plan, aprobado por Reino Unido y España, para cambiar el régimen de Obiang Nguema en beneficio de Severo Moto, actual presidente del autoconstituido Gobierno de Guinea Ecuatorial en el Exilio. No obstante, en la entrevista publicada hoy Mann aseguró que el Gobierno británico no había dado una aprobación tácita al golpe de Estado. 

LOS HECHOS 

   Mann --un antiguo miembro de las fuerzas especiales acusado de financiar empresas de seguridad implicadas en actividades mercenarias en África a lo largo de los años noventa-- fue detenido en marzo de 2004 en Harare después de aterrizar en un avión con decenas de supuestos mercenarios y equipamiento militar a bordo. Los detenidos fueron acusados de implicación en el golpe de Estado contra Obiang. 

   Simon Mann, de 55 años, obtuvo la libertad en mayo de 2007 tras cumplir la pena a que había sido condenado en Zimbabue por supuesto tráfico ilegal de armas a Guinea Ecuatorial, pero fue detenido poco después por las autoridades de inmigración a la espera de su posible deportación a Malabo.  

   El pasado 30 de enero fue entregado a Guinea Ecuatorial, pese a las advertencias de sus abogados de que corría el riesgo de ser torturado en este país. El Gobierno de Obiang Nguema le acusa de ser el "cerebro" de la intentona y ha asegurado a Zimbabue que recibirá un juicio justo. Actualmente se encuentra encarcelado en el penal malabeño de Black Beach. Su esposa Armanda ha denunciado que Mann fue "secuestrado" y ha expresado su temor a que sea sometido a torturas".

   Otro despacho de Europa Press también de ayer día 16 dice: "El antiguo militar de las fuerzas especiales británicas Simon Mann, presunto "cerebro" de la llamada operación 'wonga', un intento de golpe de Estado previsto para marzo de 2004 en Guinea Ecuatorial, podría cumplir su pena en una prisión británica en lugar de en el penal de Black Beach, en Malabo, según informó hoy el diario 'The Times'.

   Fuentes gubernamentales del país africano indicaron, citadas por el diario, que el presidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Obiang Nguema, planteó la posibilidad de repatriación de Mann con un grupo de diplomáticos durante un reciente encuentro en la capital, Malabo.

   El mandatario africano habría dado a entender que desea mejorar las relaciones diplomáticas con Reino Unido e incluso planteó la posibilidad de que su ministro de Asuntos Exteriores, Pastor Michá Ondó, visite próximamente Londres para analizar el caso".

 

   A: Simon Mann quiere avanzar en una "salida negociada" a su situación en Balck Beach. Continúa contando cosas (mezcla de suposiciones, informaciones recibidas, alguna verdad y alguna mentira) que cree dan cumplimiento a las exigencias del dictador ecuatoguineanos de que revele los nombres de las personas que participaron y financiaron en intento de golpe de marzo de 2004.

   El gobierno ecuatoguineano facilita estas entrevistas porque cree que avalan sus tesis sobre ese golpe y "mejoran su imagen" en el exterior. [Es cierto que aquel intento de golpe, llevado a cabo por mercenarios, permitió al régimen de Obiang aparecer como "victima" de una agresión exterior, un papel nuevo para un régimen conocido fundamentalmente por su carácter dictatorial y sus permanentes violaciones a los derechos humanos].  

   Obiang, por su parte, dice ahora lo que cree conveniente y hará después lo que quiera.

   A partir de ahora solo reproduciremos aquellas declaraciones de Mann que nos parezcan realmente interesantes, del resto daremos cuenta y facilitaremos un enlace para quienes quieran leerlas en el idioma del medio que las publique.

 

 

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

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