Zimbabwe va
a procesar a un grupo de supuestos mercenarios
Más de 60
hombres acusados de conspiración para derrocar al Presidente
de Guinea Ecuatorial, un país rico en petróleo, aunque
muchos dudan de esta historia.
Robyn Dixon
y Ken Silverstein
Johannesburg
Las
autoridades de Zimbabwe anunciaron el viernes que más de 60
presuntos mercenarios van a ser acusados de conspiración
para derribar al gobierno de Guinea Ecuatorial, pero el
asunto, cuyos ecos recuerdan la novela de Frederick Forsyth
"Los perros de la guerra", ha dado lugar a más
preguntas que respuestas.
Es un
thriller con pocos personajes "buenos" y una
turbia intriga. La historia oficial, respaldada
por los gobiernos de Suráfrica, Zimbabwe, y Guinea
Ecuatorial, dice que un grupo de mercenarios planeaba
eliminar al presidente de la pequeña, y rica en petróleo,
nación africana e instalar a un líder de la oposición en
el exilio. Sus planes, conforme a esas fuentes oficiales,
fueron desbaratados en una acción conjunta de los servicios
de seguridad en los tres países.
Sin
embargo, no todos los analistas están convencidos de ello.
Con tantos intereses en juego - muchos con motivaciones y
reputaciones dudosas- , es difícil descubrir la verdad.
"Los
perros de la guerra" de Forsyth cuentan la historia de
un mercenario enviado a derrocar a un gobierno africano
ficticio, basado según se dice en hechos sucedidos en
Guinea Ecuatorial.
Los
acontecimientos de la última semana parecen sacados de las
páginas del libro y plantean interrogantes acerca del
papel de los mercenarios en muchas partes de África donde
el petróleo y otros recursos naturales han dado lugar
a violentas luchas por el poder, pero que rara vez han
mejorado las condiciones de vida de sus ciudadanos.
Tras
descubrirse los yacimientos a mediados de los 90, Guinea
Ecuatorial se ha transformado, de uno de los países más
pobres de África, en el tercer exportador de petróleo del
continente - en su mayoría producido y vendido por
compañías norteamericanas como ExxonMobil. El país
ha estado gobernado por miembros del mismo clan desde su
independencia en 1968. El actual presidente Teodoro Obiang
Nguema Mbasogo tomo el poder de su tío, Francisco
Macías Nguema, en 1979 y más tarde lo hizo ejecutar. Ambos
regímenes han sido acusados de represión y abuso de los
derechos humanos.
La historia
empezó el domingo cuando un Boeing privado 727 voló desde
un remoto aeropuerto de Suráfrica hacia Harare, la capital
de Zimbabwe, y aterrizó con las luces de cabina apagadas y
sin declarar la presencia de 64 hombres a bordo. La televisión
pública de Zimbabwe mostró lo que consideró material
militar, incluyendo uniformes de camuflaje, sacos de dormir
y herramientas, pero no armas de fuego.
El Ministro
de Interior de Zimbabwe Kembo Mohadi afirmó que un
antiguo miembro de las fuerzas especiales británicas y un
miembro retirado de las fuerzas especiales surafricanas
esperaban en tierra al avión. Funcionarios de Zimbabwe añadieron
que los pasajeros el avión, entre los que había
22 surafricanos, esperaban conseguir armas en Zimbabwe
para lanzar un golpe en Guinea Ecuatorial.
Todos ellos
fueron arrestados y las autoridades Zimbabwenses les han
amenazado con la pena de muerte si son condenados.
Un alto
cargo de Logo Logistics, la compañía que fletaba el
avión, dijo que los hombres estaban siendo
transportados a la República Democrática del Congo para la
seguridad de unas instalaciones mineras.
En Guinea
Ecuatorial, las autoridades anunciaron el arresto de 15
hombres (7 surafricanos entre ellos) que formaban,
supuestamente, una avanzadilla del golpe. Las detenciones se
produjeron tras un aviso de la seguridad surafricana.
El
acusado de dirigir el golpe, el surafricano Nick du Toit,
confesó ante la televisión pública que sus hombres
pretendían atacar instalaciones oficiales clave y expulsar
al presidente para instalar al líder de la oposición en
el exilio, Severo Moto Nsa. Moto ha negado su implicación.
Tanto el antiguo
miembro de las fuerzas especiales británicas como du Toit
han sido relacionados con ejércitos mercenarios
privados entre ellos el grupo mercenario surafricano
Executive Outcomes, que participó en operaciones
militares en Angola, Papua Nueva Guinea y Sierra Leona.
El problema
que se plantea cuando se quiere distinguir realidad de
ficción es que hay siempre muchos sospechosos
potenciales en cualquier intento de golpe contra Obiang. El
clan Obiang está dividido por los
enfrentamientos respecto a los recursos petroleros y a
su sucesión. A pesar de los desmentidos de los funcionarios
gubernamentales, se sabe que Obiang tiene cáncer de próstata,
y los rumores acerca de su salud han contribuido a la
inestabilidad y los enfrentamientos internos. Algunos
miembros de la familia han expresado disconformidad con el
deseo del presidente de dejar el poder a su hijo,
Teodorín, que es ministro del gobierno pero pasa la mayor
parte de su tiempo en París y Los Ángeles, donde posee un
capital valorado en más de 6 millones de dólares.
Guinea
Ecuatorial ha denunciado que los arrestados estaban pagados
por "poderes enemigos" sin identificar y
compañías multinacionales, a quienes Moto tenía
intención de premiar con lucrativas concesiones.
Algunos
funcionarios del gobierno den Zimbabwe han hecho referencia
a la implicación de Estados Unidos. Un portavoz del
Departamento de Estado ha definido las acusaciones como
"absurdas y sin fundamento".
Moto estuvo
implicado en un intento de golpe contra Obiang y
recientemente ha formado un "gobierno en el
exilio" en España, donde vive. Pero Frank Ruddy, un
embajador de Estados Unidos en Guinea Ecuatorial bajo el
Presidente Reagan y amigo de Moto dice que ha "estado
en contacto con personas de la organización de Moto, y me
han dicho, de manera creíble, que no está implicado".
Las fuerzas
de la oposición en Guinea Ecuatorial cuestionan toda
la historia y la consideran una invención preparada
por el régimen de Obiang para justificar uno de sus periódicas
represiones violentas contra sus adversarios políticos.
Mientras
tanto, siguen planteados muchos interrogantes. Los
analistas, por ejemplo, dicen que el supuesto líder del
golpe, du Toit, tiene relaciones cercanas con el jefe de la
seguridad en Guinea Ecuatorial, Armengol Ondo Nguema,
hermano del presidente.
"Es, o
un golpe brillante con cooperación de la inteligencia
internacional llevado a cabo solamente por mercenarios, o un
total engaño" dice Antony Goldman, analista de África
para la Organización de Investigación Independiente,
Clearwater Research Services, con sede en Londres.
Robert
Young Pelto, autor de un libro sobre Executive Outcomes y
amigo de du Toit, ha dicho que éste dirige una empresa
que vende armas y servicios de seguridad. Dice que du Toit
tenía una relación relativamente cercana con
funcionarios guineanos, entre ellos Ondo Nguema: "Es
imposible que estuviera allí sin la implícita bendición
y protección de los poderes fácticos".
Peter
Singer, experto en seguridad nacional de la Brookings
Institution, afirma que "hay demasiadas coincidencias
entre la historia que se cuenta y el pasado de estos
individuos." Y añade que algunos altos oficiales zimbabwanos
podían haber intentado vender armas a los
mercenarios, hecho que se habría frustrado por la
captura del avión.
"Hay
mucha confusión porque todos los que intervienen tienen las
manos sucias" dice. "Es una historia interesante
en la que no existen los buenos".
-
La publicación "La Lettre de l´Ocean Indien",
del grupo francés Indigo dice en su edición de 13
de marzo:
"Pretoria
ayuda a Malabo. Pretoria ha ayudado a evitar un intento
de golpe de estado en Guinea Ecuatorial, estableciendo así
la posibilidad de que mejoren sus posiciones los
intereses surafricanos en ese país.
Según
informaciones recogidas por La Lettre de l´Ocean Indien,
los servicios de información surafricanos han estado muy
presentes esta semana durante el arresto, en Malabo y en
Harare, de los presuntos organizadores de un intento de
golpe de estado contra el régimen ecuatoguineano. Existe el
temor de que un Boeing 727 fletado por la sociedad Logo
Logistics, que había partido en secreto de Suráfrica
llevando a bordo varias decenas de expertos en seguridad, y
que fue bloqueado en el aeropuerto de Harare (Zimbabwe) el 8
de marzo, esté implicado en una operación de
desestabilización en Guinea Ecuatorial. Los servicios de
información del ejército surafricano, en concreto Gerald
Holmes, han entrado en contacto directo. con el opositor
ecuatoguineano Severo Moto, exilado en Madrid, para
verificar su implicación en esta tentativa de golpe de
estado, tal como indican las autoridades de Guinea
Ecuatorial. El ministerio surafricano de Asuntos Exteriores
mantiene, por otra parte, contacto con la diplomacia
ecuatoguineana para tener garantías de que los surafricanos
detenidos en Malabo, en el marco de esta investigación, serán
tratados correctamente. Uno de ellos, identificado como Nick
du Toit, fue presentado ante la televisión guineana y está
acusado de intento de derrocar al régimen. Varias empresas
surafricanas con actividades en Malabo han padecido, sin
embargo, el celo con el que el ejército ecuatoguineano ha
intentado localizar a los mercenarios infiltrados en su país.
Según nuestras informaciones, empleados de la empresa
Murray & Roberts han sido detendios y mantenidos bajo
vigilancia. En su discurso televisado del 9 de marzo en el
que denunció la existencia de un intento de golpe de estado
en Guinea Ecuatorial, el presidente Teodoro Obiang Nguema ha
agradecido especialmente a Suráfrica por haberle avisado y
prevenido de esa tentativa, en la que participarían
numerosos mercenarios surafricanos. Obiang hizo una visita
oficial a Suráfrica el pasado diciembre, tras la cual
procedió a varias purgas en el ejército y se trasladó a
Marruecos para reforzar su guardia personal. Se ha
negociado recientemente también un acuerdo de protección
de las inversiones entre Pretoria y Malabo".
-La
agencia France Press informa en distintos despachos de
las últimas noticias relativas a los detenidos en Harare:
Según esta agencia, el semanario surafricano Rapport,
editado en idioma africaner ha publicado la relación de los
70 detenidos como presuntos mercenarios por las autoridades
de Harare. Se trataría de 28 namibios, 24 angoleños, 13
surafricanos, 3 naturales de la República Democrática del
Congo (RDC), un británico y un zimbabwano. "Son todos
hombres, con edades entre 38 y 45 años y viajaban con
pasaportes surafricanos válidos".
Otro
despacho de France Press informa que 60 de los 67 viajeros
han sido inculpados por las autoridades zimbabwanas de
"intento de compra de armas sin autorización".
Han sido también acusados de "violación de las leyes
sobre inmigración". Otros tres hombres, los que
esperan al vuelo en Harare, cuyos nombres son Simon Mann,
Lawrence Horm y Malani Moyo estarían acusados de
"compra ilegal de armas". Las autoridades de
Zimbabwe insisten en que los supuestos mercenarios corren el
riesgo de ser condenados a la "pena capital".
Tal como
hemos informado, Simón Mann fue un importante directivo de
la empresa Executivo Outcomes, durante años la más
importante empresa de mercenarios del mundo.
La agencia
francesa publicó también el día 13 un desmentido oficial
camerunés relativo a la existencia en su pís de campos de
entrenamiento de mercenarios o de ciudadanos de ningún otro
país africano.