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HOJAS INFORMATIVAS

 

9 de marzo de 2006

Una delegación de mujeres ecuatoguineanas estuvo en Maputo

   Una delegación de mujeres ecuatoguineanas ha asistido en Mozambique al encuentro España-África organizado por Cooperación Española. La delegación estaba integrada por mujeres representantes de distintos estamentos de la sociedad guineana: dos miembros del Parlamento, dos del poder judicial... y dos miembros del partido opositor CPDS. El diario El País publica en su edición de hoy un amplio reportaje sobre ese encuentro firmado por Soledad Gallego Diaz: "Es probable que no haya lugar en el mundo en el que la mujer sea más decisiva que en África subsahariana, pero también en el que la mujer sea más ignorada y maltratada. La escritora mozambiqueña Paulina Chiziane reprodujo en su lengua natal ante las más de doscientas mujeres, africanas y españolas, que celebraron en Maputo el Día Internacional de la Mujer, una hermosa y triste canción que escuchó de muy niña, en su aldea, a su propia madre: "Cuando estaba en casa del padre, sólo estaba de paso; cuando me fui a casa del marido, fui una extranjera. ¿Adónde voy yo? El único lugar donde fui feliz fue en el vientre de mi madre". Pero Chiziane no es una mujer acobardada ni triste, sino una mujer de presencia formidable que reclama las antiguas, y perdidas, tradiciones del matriarcado en el norte de su país.

   Probablemente, la mejor constatación del encuentro España-África de mujeres que se ha celebrado estos días en Maputo (Mozambique), organizado por Cooperación Española y presidido por la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, y la secretaria de Estado, Leire Pajín, fue comprobar que la voz cantante en temas de feminismo no la llevan ahora las mujeres europeas ni americanas, sino un puñado de mujeres africanas, perfectamente conscientes del terrible escenario del que parten, pero dispuestas a hacerse oír.

   Ministras como Aichatou Mindaoudou (Asuntos Exteriores de Níger); directoras de cine como Beatrix Mugishagwe, de Tanzania; atletas como Agnes Samaria, de Namibia; expertas funcionarias internacionales como la surafricana Litha Musyimi-Ogana, o responsables de movimientos feministas como la senegalesa Bineta Diop, son hoy día las mejores defensoras de lo que se llama oficialmente el empoderamiento de las mujeres, es decir, la devolución y el ejercicio de sus derechos civiles. Y ahora ya prácticamente todos los organismos de cooperación del mundo asumen que la mejor y más rápida manera de mejorar las condiciones de vida de países como los subsaharianos pasa por romper sus tradiciones de sometimiento de la mujer y por darles poder en sus respectivas comunidades. Un dólar invertido en la salud de la mujer, se dijo en Maputo, repercute en la salud de sus hijos; un dólar invertido en la miniempresa de una mujer, repercute en toda su comunidad.

   "Este grupo de mujeres es formidable", asegura Concha Valls, una médica española que trabaja desde hace muchos años en Mozambique, donde puso en marcha, casi por su cuenta y riesgo, un dispensario, a punto de convertirse ahora en hospital de 100 camas. "Son formidables porque parten de una realidad espantosa". "Es como si los hombres de Mozambique se hubieran dado cuenta de lo increíbles que son las mujeres de este país, y hubieran ideado algo para anularlas", ironiza. "Lo mismo pasa en toda África: las mujeres son las que trabajan, muchísimo, las que sacan adelante sus familias y sus países, y todo ello sin que se les reconozca el más mínimo derecho". Genoveva Policarpo, administradora de un distrito de Angola, se quejó, sin embargo, amargamente: "Los hombres que nos maltratan, que nos arrebatan todo, vienen de nosotras. Somos nosotras las que les hacemos hombres. Les enseñamos a andar y a hablar y no somos capaces de cambiarlos".

   Los progresos, advierte Valls, se están haciendo a ritmo de ley (en Mozambique la primera ministra es una mujer, Luisa Diogo, y hay otras seis mujeres en otros tantos ministerios), pero todavía no calan en la sociedad. La mejor manera de que calen, aseguraron muchas oradoras en Maputo, es darles poder: canalizar mucho más la ayuda al desarrollo a través de ellas. Una mujer que dirige una cooperativa de mujeres es un modelo a seguir y alguien a quien los hombres respetan. Una mujer que maneja dinero, por muy poco que sea, empieza a tomar decisiones.

   Los temas relacionados con las mujeres son, además, uno de los pocos temas de consenso que todavía existen entre distintos grupos políticos, que concitan análisis muy parecidos entre mujeres que defienden diferentes opciones políticas en otros asuntos. Fernández de la Vega invitó a la ex ministra Ana Pastor a asistir al encuentro y Pastor hizo un gran esfuerzo para salir directamente de la reciente Convención del PP al aeropuerto para llegar a tiempo de incorporarse a los debates, especialmente a los relacionados con sanidad. "Es verdad que en estos asuntos las mujeres compartimos muchos puntos de vista", asegura Pastor. Una de las más reconocidas líderes africanas, Graza Machel, esposa de Nelson Mandela, que mantuvo un encuentro y un debate público mano a mano con Fernández de la Vega, promueve precisamente la idea de una "agenda única" para las mujeres, identificable y defendible, en todo el mundo. La misma idea quedó recogida en la Declaración aprobada al final del encuentro de mujeres África-España: "Defender los derechos de las mujeres y fortalecer sus capacidades (salud, educación, iniciativa, representación) es la mejor manera de luchar por la erradicación de la pobreza''. No habrá desarrollo sin empoderamiento de las mujeres, resume la Declaración de Maputo.

   Aunque la idea del consenso en temas de la mujer se extienda cada vez más, lo que suele marcar la diferencia entre unos y otros Gobiernos, según se puso de manifiesto en el encuentro, es la intensidad con la que se asumen esos compromisos. En el caso de España, da la impresión de que, de la mano de Fernández de la Vega y de la secretaria de estado de Cooperación, Leire Pajín, las iniciativas relacionadas con la mujer se pueden convertir en una de las principales señas de identidad del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. De momento, es uno de los campos en los que más se está significando desde el punto de vista de protagonismo internacional, tanto por la paridad en el número de ministros y ministras (es uno de los tres Gobiernos del mundo que respeta esta regla) como de la reciente, y avanzada, Ley de Igualdad. La iniciativa del encuentro África-España, que tendrá continuidad el año que viene en Madrid, sorprendió a muchas de las mujeres africanas convocadas: "¿Están buscando ustedes un papel de protagonismo internacional en ese campo? Es algo inesperado (siempre que se habla de mujeres pensábamos en los nórdicos) pero muy bienvenido. Ahora ya sabemos el trabajo que se está desarrollando allí".

 

"El islote de la discordia"

   La revista Jeune Afrique publica en su último número de fecha 5 de marzo el artículo siguiente que firma Jean Dominique Geslin sobre el contencioso de Mbañé: "Los presidentes de los dos países han decidido iniciar negociaciones para resolver antes de fin de año su litigio fronterizo. El contencioso no es una cosa reciente. Envenena las relaciones entre Libreville y Malabo desde hace más de treinta años. Tomó, sin embargo, una nueva dimensión en 1999 cuando el presidente ecuatoguineano reafirmó mediante un decreto la soberanía de su país sobre Mbañé: un islote de 30 hectáreas situado en la bahía de Corisco, frente a la provincia gabonesa de l’Estuaire, es decir en las aguas territoriales de Gabón. Desde entonces el dossier se ha convertido en una patata caliente hasta el punto que el secretario general de la ONU, Kofi Annan, ha creido necesario favorecer un encuentro, el 27 de febrero, en Ginebra, entre los presidentes Teodoro Obiang Nguema y Omar Bongo Ondimba para analizar el tema. Resultado del encuentro: apertura de negociaciones a partir del 15 de marzo en Ginebra para resolver el contencioso "antes de fin de año".

   Fue en 2003 cuando Kofi Annan tomó conciencia del riesgo que lleva consigo este litigio. Por el lado gabonés, el gobierno se decía seguro de sus derechos. Lo decía alto y fuerte. El 26 de febrero, el ministro de Defensa (e hijo del presidente), Ali Ben Bongo, llevó a cabo una visita muy oficial a esta lengua de arena largo tiempo ignorada por el mundo. La réplica de Malabo es inmediata: el Primer Ministro de la época, Cándido Muatetema Rivas, apareció en la televisión nacional para acusar a Gabón de ocupación ilegal de los islotes de Mbañé, Cocoteros y Conga.

   Viendo como subía el tono, Kofi Annan abordó el tema con los dos jefes de Estado en julio de 2003, en Maputo, coincidiendo con la cumbre de la Unión Africana celebrada en Mozambique. Más tarde decidió confiar el dossier a un reconocido mediador, el abogado canadiense Yves Fortier, antiguo miembro del Tibunal de arbitraje de La Haya y ex-embajador de su país ante Naciones Unidas.

   No se trata, sin embargo, de un tema sencillo. Para Libreville, la soberanía gabonesa, se argumenta en base a un acuerdo establecido a principios del siglo XX entre las dos potencias coloniales implicadas, Francia y España. Este acuerdo habría sido confirmado en 1974 por Omar Bongo Ondimba y Macías Nguema su homólogo ecuatoguineano del momento. En Malabo, por contra, se recuerda que en el momento de la independencia, Madrid transfirió al nuevo Estado la soberanía sobre las islas de Corisco, Elobey y sobre "los islotes adyacentes"..

   Antes que cortar por lo sano,  Yves Fortier concentró sus esfuerzos en conseguir una solución de consenso. Abogó por el establecimineto de una zona de explotación conjunta (ZEC) de los recursos del islote. Este compromiso no ha satisfecho a nadie. Y, naturalmente, ha sido rechazado en Ginebra.

   Bongo Ondimba y Obiang Nguema han acordado "negociar inmediatamente la delimitación definitiva de sus fronteras marítimas y terrestres" y a resolver, de paso, la cuestión de Mbañé. Para establecer un calendario de discusiones se reunirán el próximo 15 de marzo expertos de ambos países.

   Esta opción, apoyada por Kofi Annan, descalifica totalmente la mediación de Fortier, que, tras dos años de esfuerzos no ha conseguido ningún resultado tangible. Nadie parece acordarse de él. La delegación gabonesa sospechaba que había tomado partido a favor de Malabo, algunos de los delegados de Guinea Ecuatorial consideran simplemente que "Fortier ha fracasado".

   Queda por saber cuales son las opciones de éxito de la nueva ronda de negociaciones. Todos los participantes parecen satisfechos de partir de nuevas bases, pero no puede excluirse el riesgo de que fracasen. Y si los negociadores no llegan a buen puerto, cualquiera de las partes tendría siempre la posibilidad de llevar el asunto ante el Tribunal Internacional de Justicia.

   En cuanto a las verdaderas motivaciones que les llevan a negociar palmo a palmo, no tienen nada que ver con la parte visible del islote, llena de cangrejos. Ni incluso con las aguas que rodean a Mbañé, Cocoteros y Conga, a las que se consideran "potencialmente ricas en hidrocarburos", pero donde no se ha encontrado hasta ahora ningún indicio de petróleo. Es más bien la perspectiva que ofrece Mbañé de controlar la zona de alta mar situada entre este islote y Sao Tomé - una zona en la que los indicios de petróleo son mucho más evidentes - lo que explica el interés que tienen por ella tanto Guinea Ecuatorial como Camerún.

   Con esta perspectiva, cabe decir que los discusiones se prevén duras. Y que se corre el riesgo de tengan que prolongarse en La Haya, con toda la paciencia que la opción jurídica supone. El tribunal Internacional necesitará entre cinco y diez años para dar su opinión".

   Hasta aquí el artículo de Jeune Afrique. Cabe indicar que como siempre sucede en los medios francófonos, se deslizan en él algunas ideas que responden a la "visión gabonesa" del conflicto: los islotes de Mbañe, Cocoteros y Conga pueden estar en aguas territoriales gabonesas o ecuatoguineanas según el criterio de medición que se utilice. No puede afirmarse tajantemente que estén en aguas que corresponden a Gabón.

 

Amnistía Internacional pide a Estados Unidos que respalde el nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU

   Amnistía Internacional publicó con fecha 7 de marzo el siguiente comunicado: "Amnistía Internacional está movilizando a sus miembros en los Estados Unidos de América y en el mundo entero para pedir al gobierno estadounidense que respalde la formación de un nuevo Consejo de Derechos Humanos de la ONU que sea efectivo.

   "El gobierno estadounidense no debe poner en peligro la mejor oportunidad que se nos brinda en décadas de establecer un órgano más efectivo de la ONU para proteger los derechos humanos", ha manifestado la secretaria general de Amnistía Internacional, Irene Khan. "Esta oportunidad histórica no debe desaprovecharse, o de lo contrario las víctimas de violaciones de derechos humanos de todo el mundo seguirán sufriendo."

   La Asamblea General de la ONU podría actuar sobre un proyecto de resolución que establecería el Consejo de Derechos Humanos esta misma semana. Sin embargo, el embajador de Estados Unidos ante la ONU, John Bolton, que dice desear "mejoras" en el proyecto de resolución, ha pedido que se renegocie el texto o que se aplace su examen unos cuantos meses.

   Si se reabre la negociación sobre el proyecto de resolución, Amnistía Internacional cree que existe un elevado riesgo de que el texto se debilite aún más y dé lugar a un Consejo mucho menos efectivo. Si se aplaza su adopción, las negociaciones podrían retrasarse indefinidamente, o incluso fracasar por completo.

   Entre los Estados miembros de la ONU existe un apoyo mayoritario, reafirmado muy recientemente por la Unión Europea, hacia el actual proyecto de resolución. Ese texto, que es el resultado de largas y difíciles negociaciones, brinda la mejor oportunidad para sustituir la Comisión de Derechos Humanos por un nuevo órgano más capaz de reaccionar con rapidez ante las violaciones graves y crónicas de derechos humanos. También promete garantizar la elección para el Consejo de unos miembros más comprometidos que los que componen la Comisión de Derechos Humanos para con la promoción y la protección de los derechos humanos.

   "El texto no es perfecto; no cumple todos los criterios que queríamos; pero ofrece oportunidades duraderas y positivas para una mejor protección de los derechos humanos. El pedir cambios y amenazar con someter la resolución a votación, como ha hecho el gobierno estadounidense, sólo sirve para brindar a unos pocos miembros que no desean un sistema más fuerte de derechos humanos la oportunidad de debilitar el nuevo órgano", ha declarado Irene Khan.

   Amnistía Internacional pide a todos los gobiernos que adopten sin demora el proyecto de resolución, haciendo así realidad el compromiso formulado en la Cumbre Mundial de 2005 por los dirigentes mundiales, incluido el presidente Bush, de fortalecer la maquinaria de derechos humanos de las Naciones Unidas.

   Disponibles para entrevistas:

   Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional, Londres
Contacto: Katy Cronin +44 (0) 207 413 5729 +44 (0)7788 710 789

   Yvonne Terlingen, representante de Amnistía Internacional ante la ONU, Nueva York
Contacto: oficina + 1 212 867 8878 móvil + 1 917 406 1185

   Peter Splinter, representante de Amnistía Internacional ante la ONU, Ginebra
Contacto: oficina +41 (0) 22 906 94 83 // 6137 móvil +41 79 352 8302


   INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

   La Comisión de Derechos Humanos tiene importantes logros en su haber, pero la política del poder y los dobles raseros le han impedido abordar violaciones graves o generalizadas de derechos humanos en muchos países, lo que ha provocado que se la tache de selectiva y parcial. Esto ha llevado al secretario general de la ONU y a muchos otros observadores bien informados a concluir que la Comisión sufre un "déficit de credibilidad".

   El proyecto de resolución que ahora se encuentra ante la Asamblea General busca establecer un nuevo Consejo de Derechos Humanos mejor equipado que la actual Comisión para abordar las situaciones de derechos humanos urgentes, crónicas y de otro tipo.

   La Comisión sólo se reúne una vez al año durante seis semanas, mientras que el nuevo Consejo se reunirá al menos tres veces al año durante al menos diez semanas, y podrá convocar más fácilmente periodos especiales de sesiones cuando sea necesario, por ejemplo para abordar crisis emergentes de derechos humanos. Al elegir a los miembros, la Asamblea General deberá considerar el historial de derechos humanos de los candidatos, y se revisará el historial de derechos humanos de todos los miembros del Consejo en un nuevo sistema universal que se aplicará por igual a todos los países. Para ser elegidos para el Consejo, los candidatos necesitarán 96 votos afirmativos, mientras que muchos miembros de la Comisión fueron elegidos como miembros de un bloque regional, sin someterse a votaciones individuales. Además, se podrá retirar la condición de miembros a los países que cometan violaciones graves de derechos humanos. El proyecto de resolución mantiene asimismo los puntos fuertes de la Comisión, incluidos su sistema único de expertos independientes, conocidos como procedimientos especiales, y los importantes acuerdos y prácticas para la participación de ONG en su trabajo.

   El Consejo que se establecerá con este proyecto de resolución no será tan fuerte como Amnistía Internacional había esperado. Muchos gobiernos no cumplieron los compromisos formulados en la Cumbre Mundial de 2005 respecto a crear un Consejo que fortalezca la maquinaria de derechos humanos de la ONU. No obstante, Amnistía Internacional cree que la adopción del proyecto de resolución es un primer paso crucial para crear un órgano más fuerte y con más autoridad que la Comisión de Derechos Humanos. El proyecto de resolución no debe diluirse más, y debe adoptarse ya".

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AI Index: AMR 51/036/2006 7 March 2006

 

 

Editado y distribuido por ASODEGUE

 

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