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HOJAS INFORMATIVAS
8 de marzo
de 2010
"Obiang se niega a dotar a
Guinea de una verdadera ley de Planificación Familiar, pese a
las recomendaciones de las Naciones Unidas"
Trifonia Melibea Obono Ntutumu,
marzo 2010
La mujer
ecuatoguineana sufre una doble dictadura, la instaurada por
Francisco Macías y proseguida por su sobrino Obiang, y la
machista, que existe en cada hogar, fruto de las costumbres
tradicionales que los diferentes grupos étnicos conservan hasta
la actualidad.
La colaboración
interétnica que se percibe en las últimas décadas en la sociedad
guineana contrasta con el pasado. Los líderes tradicionales y
personas mayores de algunos grupos étnicos cuentan que las
mujeres participaban en la toma de decisiones y gozaba de
ciertos derechos, se prohibía la violencia de género y la
poligamia. Sin embargo, hoy se contempla una cierta importación
de costumbres vejatorias y discriminatorias entre los hombres
ecuatoguineanos, gracias a la tolerancia del gobierno y la
indiferencia de algunas fuerzas sociales con poder de
influencia.
La familia como
principal núcleo de la sociedad es la fuente de la que emana la
educación de la niña como madre y esposa. La discriminación
comienza desde que a los niños les exigen mejores resultados
escolares, más eficiencia en la resolución de problemas a los
que se enfrenta y más poder con respecto a la niña, ocupando así
una posición privilegiada en la jerarquía familiar. La exclusión
se agrava en las familias no planificadas y desordenadas, es
decir, cuando los padres no controlan la reproducción, el
momento y las circunstancias en los que pueden procrear
atendiendo a razones económicas y sociales. La niña sustituye
generalmente a la madre en el cuidado de los niños y en la
realización de las tareas del hogar.
Expresiones populares
discriminatorias se pueden escuchar en hogares ecuatoguineanas
como: "el hombre guineano es polígamo por naturaleza, las
relaciones sexuales son semejantes a la alimentación diaria,
como se cambia de dieta alimenticia, se debe cambiar de mujer
para variar”; “los niños deben aprender a trabajar duro y
esforzarse para encontrar un trabajo bien remunerado, las niñas
al final encuentran a hombres que la mantiene”; “últimamente se
registran a mujeres en los bares comiendo y bebiendo, me
pregunto quién cocinará para sus maridos y las atenderán como
dios manda, ¡vaya inmoralidad¡”; "cuanto antes encuentre una
mujer marido mejor para ella, si es posible antes de los
veinticinco, los hombres nunca envejecen, ellas si ”; “una
mujer aunque se enamoré de un hombre no debe expresárselo, lo
mejor es esperar a que lo haga él para guardar las formas, no
vaya a ser que le confunda con una prostituta”; "sólo lloran los
hombres débiles y mariquitas, los hombres que cometen esta
estupidez, carecen de virilidad” ;”el dinero que cobra una mujer
vale la mitad del sueldo del marido, por eso es aconsejable no
tomarlo para que evitar faltas de respeto”; “ la mujer que
quiere mantenerse en matrimonio, debe ser sumisa para evitar
discusiones y agresiones”; "el maltrato físico constituye una
manera de mostrar amor, por eso es aconsejable alguna paliza de
vez en cuando porque las parejas que más discuten son las que
más se quieren", etc.
Ninguna ley elaborada
por los gobiernos de Obiang desde su aterrizaje relámpago al
poder en 1979 - violando la legalidad constitucional- regula la
interrupción voluntaria del embarazo, eje central de la
planificación familiar. Pero la constitución de 1995 explica de
alguna manera este silencia absoluto al establecer el derecho a
la vida en el artículo 13 como un derecho fundamental. Los
derechos fundamentales gozan de características vitales con
respecto al resto: disfrutan de la tutela judicial, se imponen
al parlamento, todos los poderes del estado deben respetarlos,
la constitución recoge mecanismos jurídicos que garantizan su
estricto cumplimiento etc.
Aunque resulta
paradójico, la misma constitución define a Guinea Ecuatorial
como estado social y democrático de derecho. La administración
de los estados sociales o de bienestar garantiza los servicios
básicos a la población, entre ellos la seguridad, la educación
pública, la asistencia sanitaria, trabajo, vivienda y otros más.
Por otro lado, los estados de bienestar cuando confeccionan
leyes que afectan a uno de los derechos fundamentales, se rigen
por juicios razonables.
Por lo tanto, existen
buenas razones para aprobar una ley que regule el aborto libre
sin violar el artículo 13 de la constitución, ya que el mismo
artículo establece la igualdad ante la ley de la mujer y el
hombre. La interpretación de la constitución y atendiendo a los
preceptos que fija el estado social, el derecho a la integridad
física y moral de la mujer prevalece sobre el feto o del
embrión. Jurídicamente y basándonos en los principio de justicia
social, una ley de interrupción voluntaria del embarazo basada
en la ciencia y dejando a un lado los prejuicios religiosos, es
la solución correcta para organizar la integración de la mujer
ecuatoguineana en la sociedad, y su participación en la
construcción del país.
A lo largo de la
historia los científicos han descubierto varios métodos
anticonceptivos que incluyen prácticas educativas, métodos de
barrera (preservativos, diafragma); químicos; hormonales;
permanentes (ligadura de trompas) etc. La falta de precisión y
efectividad que acompaña a estos métodos obliga a los sanitarios
incluir la píldora del día después y la interrupción voluntaria
del embarazo como técnicas igualmente aplicables libremente. Los
estados occidentales conscientes de esta realidad-excepto EEUU-
comprendieron con prontitud la importancia que para el
desarrollo de la mujer resulta la regulación del aborto, Gran
Bretaña y Francia son ejemplos en este aspecto, y España que
arrastra desde su constitución como estado la influencia de
sectores conservadores, sigue en vías de elaboración de la ley
que regule el aborto.
La organización
mundial de la salud (OMS), máxima autoridad directiva y
coordinadora en asuntos de sanidad a escala internacional-no el
Vaticano-, propone dos razones en que se fundamenta dicha
regulación: la gestación humana es un proceso evolutivo
caracterizado por saltos cuantitativos y cualitativos, desde la
concepción no hay humano, sino un cigoto; desde la concepción
hasta el nacimiento se produce primero la formación e
implantación del cigoto al útero(primera semana),del embrión al
feto (doce semanas) y de feto a la viabilidad fetal (veintidós
semanas). La OMS recomienda a los estados adoptar estas
directrices para decidir razonablemente la interrupción del
proceso, y aconseja que hasta las veintidós semanas las mujeres
de todo el mundo gocen libremente del derecho fundamental de
interrumpir el embarazo.
Sin despreciar el
feto como bien social (viabilidad fetal a partir de las 22
semanas) ,el estado social guineano debe anteponer los derechos
de la mujer regulando la interrupción voluntaria del embarazo,
concederle más tiempo para que decida y valore sus
circunstancias personales, y garantizar que ejerza libremente su
derecho sin necesidad de ofrecer explicaciones a nadie. Y como
todo derecho, el estado social debe sufragarlo con fondos
públicos por que constituye un derecho de su salud. El aborto
es un derecho personalísimo que afecta a la intimidad y libertad
de las mujeres, ya que condiciona su vida posterior.
En el año 2007
Amnistía internacional, una de las principales organizaciones
internacionales de derechos humanos decidió colaborar con otras
ONGs por en la despenalización del aborto que incluye la
legalización y el acceso gratuito al aborto, iniciativa que le
contó varios encontronazos con el Vaticano y la retirada de
apoyo económico. La organización considera que el control
demográfico constituye una de las claves fundamentales para l
desarrollo de los países, y por supuesto, del desarrollo de la
mujer.
La ONU recomienda
frecuentemente a Obiang la elaboración de un proyecto de
planificación familiar, y hasta hoy, las mujeres ecuatoguineanas
seguimos esperando con perseverancia el milagro. En un país
donde la mayoría de jóvenes de entre 12 y 18 años tiene al menos
un hijo, y por cada chico que termina el bachillerato superior,
al menos tres o cuatro chicas abandonan la escolaridad por que
deben cuidar de sus hijos fruto de embarazos no deseados y la
ausencia de educación sexual.
Compartir
responsabilidades constituye otro de los principales problemas
que acompañan a los embarazos no deseados, y en menor medida a
los deseados. Se considera a la mujer responsable de los hijos,
al ser ella la que soporta el embarazo y amamanta al bebé.
Algunos padres convierten a sus hijos en sucursales bancarios,
visitan de vez en cuando a la madre para financiar algunos
gastos y desaparecen en busca de una nueva presa, olvidan que el
padre verdadero educa y mantiene el hijo, no solo reproduce.
Es probable que no
existan registros del número de abortos que se practican en la
ex colonia española tratando de un sistema sanitario
inexistente, sin embargo, el precio ascendente del aborto delata
al gobierno, teniendo en cuenta que si sube la demanda, el
precio crece igualmente. En la salud pública el precio medio
ronda entre los 35000 y 50000 francos, pero el mal estado del
material obliga que sólo las personas que carecen de ingresos
fijos acudan a contagiarse de una enfermedad segura. Las
clínicas privadas conscientes de la demanda y del buen estado
en términos relativos de sus instalaciones, cobran entre los
60000 y 120000 francos, cantidad superior al salario mínimo
interprofesional del estado, ¿quién puede pagarlo?, sólo las
personas que gozan de saludables cuentas corrientes.
La ausencia de un
sistema sanitario eficiente también afecta a las mujeres que
viven en zonas rurales, la mayoría de ellas dan a luz en sus
residencias, ayudadas por las vecinas y parteras tradicionales.
Los partos complicados y las condiciones de vida infrahumanas
les conducen a la muerte directamente. Urge regular la
planificación familiar en Guinea Ecuatorial para favorecer la
incorporación de la mujer a la vida laboral, así como facilitar
que las adolescentes no abandonen los estudios.
La mujer
ecuatoguineana debe luchar por la instauración de la democracia
en el país, contemplando como referente a las occidentales de
las que tenemos mucho que aprender. Está demostrado que sólo un
estado de derecho desarticula la dictadura en casa, protegiendo
y aconsejando a la mujer para que abandone su situación de
sumisión y discriminación social. Nosotras debemos reivindicar
los derechos que la ONU nos ofrece, y contribuir en la medida
de lo posible en la construcción de Guinea Ecuatorial porque si
no lo hacemos, nadie lo hará por nosotras.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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