HOJAS INFORMATIVAS
2
de marzo de 2001
C
O M U N I C A D O
ANTE
LA ESCALA/VISITA DE OBIANG
Las
cuatro o cinco horas que el presidente Obiang permanecerá en
Madrid el próximo domingo son, sin duda, un acontecimiento
importante en las relaciones entre Guinea Ecuatorial y
España. El dirigente guineano hace doce años que no visitaba
nuestro país y las últimas estancias de altos dirigentes
españoles en Guinea sucedieron hace casi una década.
Las
relaciones oficiales entre los dos países no han sido buenas
en todo este periodo. Las últimas administraciones
socialistas trabajaron por el aislamiento político del
régimen guineano; la "llegada del petróleo" dio al
traste con esta política. Los gobiernos del Partido Popular
la sustituyeron por el puro vacío. Desde hace cinco años
nuestro país no tiene política para Guinea.
Por
parte guineana se ha utilizado con demasiada frecuencia el
discurso "antiespañol". Las tomas de posición de
la antigua metrópoli respecto a la política de aquel país
han sido identificadas como intentos de
"recolonizarlo", mientras eso sí se consideraba
obligada la participación española en aspectos tan básicos
como la educación o la sanidad guineana.
¿Cómo
es ahora Guinea? Citamos la publicación de la UE Country
Review. Guinée Equatoriale 2000, "las
previsiones de producción petrolera de Guinea Ecuatorial
(indican que se alcanzarán los) 200.000 barriles/día a
finales del 2000 y los 300.000 en el año 2002" "El
crecimiento de los recursos no se ha visto acompañado hasta
el momento por la mejoría correspondiente de las condiciones
de vida de la población ecuatoguineana, que presenta
indicadores sociales francamente preocupantes. El país ocupa
la posición 131 de acuerdo con el indicador del desarrollo
humano del PNUD y la posición de la mujer manifiesta una
vulnerabilidad extrema".
Las
explotaciones madereras (controladas por el hijo del
presidente) suponen una grave amenaza ecológica para el
país. La producción en 1999 ha alcanzado los 788.000 metros
cúbicos "es decir casi dos veces el umbral anual de
explotación forestal, fijado en 450.000 metros cúbicos, para
que sea posible la regeneración de los bosques".
En
el ámbito de los derechos humanos la reiteración de informes
negativos por parte de los Relatores de Naciones Unidas llevó
al gobierno guineano a impedir su visita en el último año.
Los partidos políticos llevan una vida precaria, sometidos a
un hostigamiento permanente. La inseguridad jurídica (la
arbitrariedad) es la norma en Guinea Ecuatorial.
El
régimen guineano no ha ganado en todos los años de su
existencia una sola elección democrática. El fraude abierto,
el "voto público" y otros métodos destinados a
coartar la libertad del voto han sido aquí las principales
aportaciones de la administración guineana.
En
Guinea existen, al menos, dos países. Por un lado es el
cuarto productor de petróleo de África, por otro ocuparía,
sin la cooperación exterior, un lugar entre los países más
pobres del mundo. En el primero viven el presidente y su
entorno, en el otro viven la mayoría de los guineanos.
¿A
qué viene Obiang? Según fuentes guineanas vendría "a
ver al Rey". Vendría a pedirle una mayor implicación de
España en Guinea. El presidente guineano y su entorno se ven
enfrentados en los últimos tiempos a problemas y situaciones
nuevas. Querrían que la administración española les ayudase
a romper una cierta sensación de "soledad" que les
embarga al incluirse en el proceloso mundo del petróleo y sus
consecuencias. Buscan la normalización de relaciones con la
UE, proceso para el que necesitan el aval de nuestro país.
Con el recurso al Rey, Obiang quiere situar las relaciones
entre los dos países por encima de las coyunturas, como
países que tienen relaciones históricas al margen de las
políticas de cada momento.
No
es la primera vez que Obiang recurre a este tipo de viajes. En
los últimos años ha visitado por dos veces los órganos
dirigentes de la UE. En ambos casos se ha presentado con
amplios y pormenorizados "programas de
gobernabilidad", llenos de medidas aperturistas y de
amplios programas sociales. Se le olvidan pronto. En la
última oportunidad llevó incluso un cronograma para estas
medidas. También parece habérsele olvidado. Una de las
costumbres de Obiang es incumplir sus compromisos.
¿Qué
debería hacer el gobierno español? Pese a la impresión que
podría sacarse de todo lo que llevamos dicho nuestra opinión
es que no debería darse una respuesta negativa al dictador
guineano. Obiang debería salir con la impresión de que en
nuestro país se tiene la voluntad de colaborar en la mejoría
de las condiciones de vida del pueblo guineano (condiciones
que en nuestra opinión le sitúan al borde de la emergencia),
que se tiene interés en cooperar en la ruptura del modelo de
"enclaves" que caracteriza la situación guineana
para favorecer que los beneficios del petróleo lleguen a la
mayoría de los guineanos, que se tiene voluntad de cooperar
en la formulación y puesta en marcha de políticas sociales
en aquel país. La presencia española debería, previas
garantías, salir de los sectores humanitarios para implicarse
también en sectores estratégicos (y no estratégicos) de la
economía guineana.
Sin
embargo, la administración española no debería caer en la
tentación (en la que se ha instalado desde hace algún
tiempo) de hacer de las libertades públicas, de la democracia
para Guinea una colección de frases hechas que se añaden a
los comunicados y que pueden sacrificarse a la menor
resistencia. Obiang se sabe la lección. Va a venir tras de UN
MES (insistimos, UN MES) en el que se han producido algunas
medidas "aperturistas": ha consentido la
celebración del Congreso de uno de los principales partidos
opositores, ha consentido la presencia de invitados españoles
en ese Congreso, ha consentido que los medios de comunicación
reflejen, en alguna medida, ese Congreso... Sabe donde tiene
que hacer las concesiones.
La
administración española debería conseguir del régimen
guineano la apertura de un espacio para la política. Un
espacio en el que pudieran expresarse y trabajar con libertad
todas las fuerzas políticas guineanas. La presencia de la
oposición democrática guineana en la política de su país
no es un fenómeno decorativo. Es imprescindible para que las
garantías, la seguridad jurídica en todas sus
manifestaciones, se hagan presentes en la vida del país. Es
también la garantía de la paz para el futuro de Guinea, un
futuro que podría no ser precisamente el de un cuento de
hadas...
La
apertura de este espacio político y la formulación y puesta
en práctica de un bloque de medidas sociales (entre las que
se deberían incluir políticas de infraestructura: la segunda
ciudad del país, Bata, con más de sesenta mil habitantes, no
tiene luz eléctrica. Un residente extranjero nos decía hace
unos días que había podido consumir solo 8kw en los últimos
meses) deberían ser las contrapartidas de las otras medidas
destinadas a combatir la "soledad" de los dirigentes
y funcionarios guineanos.
Puede
no ser una tarea fácil y necesitará, sin duda, de ingenio y
de coraje. Pensamos que sería importante que desde el
gobierno se resucitasen los organismos de información y de
acuerdo con el resto de las fuerzas políticas y sociales
interesadas en Guinea Ecuatorial que existieron en el pasado.
Evitarían, como poco, polémicas inútiles.
Queremos
finalizar expresando nuestra solidaridad con los guineanos del
exilio. Tienen derecho a regresar a su país con plenas
garantía. Esperamos que esta idea se le traslade también al
presidente Obiang por parte de sus interlocutores españoles.
Editado
y distribuido por ASODEGUE
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