JUAN CHEMA
MIJERO
Bubi de Musola, poeta, nacido el 6 de junio de 1924, casado y padre de familia numerosa; terminó sus estudios primarios en el extinguido Instituto Colonial Indígena, el año 1924.
Ingresó como Funcionario Administrativo en el Cuerpo General de la Administración Civil del Estado, mediante concurso-oposición, el año 1944, siendo destinado al Archivo General del Gobierno de la Colonia.
El año 1965 asiste a un Curso para Formación y Perfeccionamiento de Archiveros y Bibliotecarios en la Escuela de Documentalistas de Madrid. [
En la clausura del primer Curso de Maestros de la Escuela Normal del Magisterio de Malabo, 30 de mayo de 1967, pronunció una conferencia sobre el tema «Biblioteca y Maestro».
Durante los cursos 1966-1967 y 1967-1968, es Profesor de Archivística en la Escuela Superior de Perfeccionamiento de Auxiliares Administrativos.
Ex colaborador y columnista del diario local Ébano y de las revistas
La Guinea Española, de la Misión Católica y
Bantú, órgano de la De legación de Asuntos Indígenas.
Fue colaborador y Jefe de Redacción de la revista Acción Cultural, del Ministerio de Educación Nacional.
Ex corresponsal en la isla de Bioco del Instituto de Estudios Africanos de Madrid, para la recogida de datos y obtención de fotografías sobre usos y costumbres de los bubis.
Es amante de la literatura, habiendo cosechado algunos premios del Gobierno General y de la Diputación Provincial de la Isla, por poesías y prosas.
Autor de obras inéditas, por falta de medios para financiarlos, de Poesías, Fábulas, Vocabulario bubi, Cultura de los bubis y Psicología de los ecuatoguineanos.
Desde 1964 hasta 1982 inclusive, es Director de la Biblioteca Nacional y Jefe del Archivo Nacional.
Colaborador del Programa de Publicaciones sobre Estudios Africanos de la Indian University (EE. UU.).
Fue invitado por el Secretariado del Consejo Internacional, con sede en París, para asistir al Seminario Regional sobre Legislación y Reglamentación Archivística que tuvo lugar en Bangui (R. C. A.) del 20 al 24 de septiembre de 1982 y a la Conferencia Constitutiva de la Rama Regional del Consejo Internacional de Archivos para África Ecuatorial del Oeste, del 25 al 26 del mismo mes y año.
Guionista y presentador del programa «Biblioteca Pública» de la Emisora de Radio Nacional.
Cuyo curriculum de dedicación y permanencia en la Administración Pública, le ha proporcionado un acervo de conocimientos técnicos y académicos, haciéndole acreedor al título de autodidacta en cultura general equivalente a la correspondiente al bachillerato superior.
Becado por la UNESCO para perfeccionar sus estudios biblioteconómicos.
LA SOLEDAD
Siempre solo, solo...
sin más compañía
que mi reposo
y la nostalgia
de estar acompañado,
disfrutando la alegría
de los mozos campesinos
o las mujeres lavando.
Siempre solo como la una
siempre triste como la noche
buscando la luna
con tristes llantos en el pecho.
Recuerdos de otros tiempos
fluyen a raudales;
siempre solo, solo
sin más compañía
que el día y la noche,
la luna y las estrellas.
EL CARACOL
Caracolito, caracolito
enséñame dónde está tu madre
y dónde está tu padre,
si no quieres
que te coma
con hojas de malanga
y aceite.
Caracolito, caracolito,
dime dónde están tus hermanos
y dónde se esconde tu parentela
si no quieres
que te coma
en salsa de verduras
y con picante.
Caracolito, caracolito,
te haré un guiso
con aceite, picante y sal.
EL LEÓN DE ÁFRICA
Rodeado de matas y de fresas
cuidadosamente ordenadas
en forma de cuadros multicolores
esas extrañas flores tropicales
que dan a las excursionistas
un aire exótico
colocadas en el cabello;
con su pequeño estanque delante
dormía el León de África.
Aunque soy profano
en industrias y agricultura
comprendo la gran valía
de este vergel africano
casi aletargado todavía
en esta postura.
Despierta Rey de tu cuna
orgullo de África que es,
faro resplandeciente
¡La Guinea Ecuatorial!
Levántate y no te asusten
ni el viento ni el agua
ni el oleaje impetuoso;
pronto brillará tu aurora,
¡Ten aliento!
Se desea que resuelvas
problemas tan intrincados;
que tus grandes bosques
sean fincas productivas;
tiempo es ya, que trabajes
y con esfuerzos prolijos
dejen sus formas
y costumbres salvajes
muchísimos de tus hijos.
Demuéstrales caridad,
infúndeles con ideales
amor a la Humanidad
como mejor Hermandad
que los grupos tribales.
Sácales del complejo
de esta crueldad mental
que les hace ser víboras
y con paciente constancia
muéstrales el camino
de la anhelada justicia.
Entonces, a ti vendrán
de todas partes del continente
y sus sombras disiparán.
¡Tú les salvarás a ellos
y ellos te engrandecerán!
Ya la civilización
te ilumina con luz fulgente,
España... la noble nación
que te rige prudente
y ofrece su gran corazón
de fecunda protección.
Pero si tú no le ayudas
con entusiasmo leal
abrigará en ti dudas...
Deja en el lecho
tu indiferencia fatal,
la nación madre
que siempre te amó
ella te ha de redimir.
No te desalientes, no,
confía en el porvenir
Guinea Ecuatorial
¡León de África!
Y yo, el último de tus hijos
con sonora voz y calma
dicen mis labios ¡¡Viva España!!
¡Viva Guinea! dicen mi alma,
mi pecho y mi corazón.