JULIÁN BIBANG OYEE
Si en algún momento pudiera pensarse que el drama de Guinea estriba en que hay una generación perdida, el caso de este hombre grave, al que bien podemos tomar como arquetipo, representa una esperanza, y entonces podría empezar a brillar un rayo de luz entre la bruma y advertirnos que no todo se perdió con los muertos inútiles, porque es posible soldar de nuevo la cadena rota. Nacido en Machinda, en los aledaños de Bata, en sus treinta y cinco años de vida ha pasado por la ilusión más frágil y la desesperanza más viscosa, que es como decir por todo lo vivible: seminarista de 1962 a 1967 (cuando el sacerdocio parecía ser la única salida para las inquietudes intelectuales), las vísperas de la independencia aceleraron su crisis de vocación, convalidando la vida religiosa por el servicio desde el siglo, para encontrarse, sin buscarlo, como profesor en Malabo porque no había profesores en Malabo, al inicio de aquella crisis que duró toda una década. Por las ganas de salir y por las ganas de saber, obtuvo una beca para el Instituto Politécnico de Conakry, en la Facultad, de Ciencias Sociales, donde se graduaría y en Lingüística con un interesante trabajo, primero en su género y «naturalmente» inédito, titulado
Estudio fonológico del fang aplicado al habla de Río Muni. É igualmente inédito sigue un notable poemario,
Tiempo perdido, donde ha ido plasmando unos versos intimistas, cálidos y húmedos, cuya fuerza está, sobre todo, en la capacidad de transmitir la fortaleza de un alma que llora. De 1973 a 1980 fue profesor en el Instituto «Rey Malabo» de la capital guineana, y en este último año, tras la destitución de Macías, fue nombrado Director del Instituto «Carlos Lwanga» de su Bata natal. Sus ansias de saber, y de salir (que viene a ser lo mismo, en definitiva), le trasladaron hasta la Universidad Complutense de Madrid, donde pronto espera terminar Filología, para regresar a su/nuestro país e investigar, enseñar y contribuir a la soldadura definitiva de aquel eslabón roto.
¡SALUD!
Cadencia y rima.
Así es mi canto
firme y con mantos
subo a la cima.
En noche oscura
mi numen hila
la mar tranquila
sin amargura.
La selva virgen
la vida ociosa
con Tony preciosa
que en sueños surgen.
¡Salve, Conakry
bravo Septiembre!
Salud que siempre
te desea ntum afry.
¡Salud! ¡Salud!
TE ESPERO...
Yo te espero en la colmena
cuando en la montaña
haya cesado el zumbido
de la abeja y la noche
caiga y con su manto negro
cubra el bosque espeso.
Yo te espero en la entrada del jardín
cuando hayan cesado las lluvias
y la blanca flor del jazmín
anuncie la primavera.
Yo te espero en el campo
cuando se callen los grillos
y en el cielo húmedo de la noche
la luz lechosa de la luna
esté en lo alto y el murmullo
del arroyuelo nos invite a muda ensoñación.
Te espero, te espero...
cuando haya pasado el otoño
y las hojas amarillentas
se hayan caído.
Cuando florezcan nuevos prados
y los pajarillos verdes llenen
de canto el bosque
te esperaré...
¡ay!, quizás esté escuchando
pero será con otro acento.
Entonces, también detrás de la iglesia
te esperaré.
Kankan, 1970
ILUSIÓN
Sólo... sólo una ilusión
sólo un sueño pudo ser
aquello que hizo nacer
rosas en mi corazón.
REBELDÍA
Allá, donde yo vivo
¡ay!, se declaró un día
allá donde yo vivo
una gran rebeldía.