LITERATURA DE GUINEA

 
   

 

 

 

 

 

JUAN BALBOA BONEKE


Si la poesía fuera sólo sentimiento, Juan Balboa sería sólo poeta, porque Juan Balboa siente antes que nada: su alma está hecha de suaves esquirlas por las que pasa un tenue sol velado por la niebla. No escribe, sino susurra, y por eso sus textos, sus versos deben leerse a media voz, suavemente; así salen de él. Como los griots de su pueblo bóhobé, su motivo no es la belleza por la belleza, sino expresar, dejar constancia de sus alegrías y de sus tristezas. Y ahí está Juan Balboa paseando su humanidad por el mundo, buscando la justicia, la paz y la libertad a la vuelta de cada esquina. Y aún es capaz de emocionarse a pesar de todo, porque aún no sabe por qué el mundo, su mundo y el nuestro, es así: esa primera pregunta que debió hacerse nada más abrir los ojos allá en Rebola en 1938, que seguiría rondando por su cabeza de alumno de la Escuela Superior de Santa Isabel, donde se hizo maestro para enseñar Amor y aprender Amar, y cuya respuesta fue persiguiéndole hasta la Escuela Social de Granada cuando, con toda una generación, creyó posible la justicia, la paz y la libertad. Precisamente entonces vendrían los tiempos de la dictadura apagan do la esperanza, y Balboa se refugió en otra isla a veces tan cálida como la suya, Mallorca, donde se dedicó a tratar de vivir, meditando, luchando, escribiendo: en 1978 nos trasladó, en su primer libro, la angustiosa pregunta, ¿A dónde vas, Guinea?, resumen de su meditación y de su lucha. Y en la novela El reencuentro, inédita, recoge del ayer de su pueblo bóhobé la humanidad y la tolerancia —dice— para transmitirlas al hoy, al mañana, al siempre. Más recientemente, ha dado a la luz dos poemarios: O Boriba (El Exiliado), en 1982, y Desde mi vidriera (Susurros y pensamientos comentados), en 1983, ambos en ediciones del autor.



NOSTALGIA (Boloko)

Atardecer
puesta de sol tropical
olor a mar
a paz
y a libertad.

Playa de Boloko
coquetona
y africana;
playa de arena negra
bastión
de Lubbá
de Ria-abba y Rilaja;
en tu regazo
rinden viaje
las blancas espumas
cual perlas
de las olas en fragor.

El cocotal
a lo largo
de tu orilla
su sombra proyecta
sobre tu linfa cristalina;
sombra de amistad
sombra multicolor
y de sabor tropical
que en el crepúsculo
esparce
tu belleza y esplendor.

Playa de Boloko
playa
de Negritud,
desde mi exilio
añoro tu calor;
tu fragante aroma
quiero percibir
y a la calidez de tu regazo
deseo retornar.





¿DONDE ESTAS, GUINEA?

¡Oh! Guinea Patria mía,
hoy gimes y lloras de dolor,
a voz en grito clamas
y lloras tu esclavitud;
en tus hijos buscas tu Libertad,
pero... éstos ¿dónde están?

Los retoños, de tus entrañas fruto,
errantes vagan por el orbe 
entre sí aislados, ciegos y errados,
mendigando no sé qué solución
para tu Libertad alcanzar;
mientras tu lloras, y sollozos de dolor,
pero... éstos, ¿dónde están?

Anegado en llanto y dolor aguardas;
las horas se tornan días,
los días años y éstos siglos;
mientras te retuerces de dolor y angustia,
y de tus hijos imploras tu Libertad;
tus retoños ¿dónde están?

¡Oh! Guinea, errante,
Guinea del exilio: ¿dónde estás
y qué haces para a tu madre salvar?

Lloras tu soledad y orfandad,
impasible y sordo
de espaldas vives al llanto y dolor
de aquélla que el ser te dio,
aislados hermanos a hermanos
buscas su Libertad,
pero juntos. iOh! Guinea errante
qué haces para a tu madre salvar.

¡Oh! Guinea errante,
Guinea del exilio: ¿Dónde estás?





Editado y distribuido por ASODEGUE

 

 

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