FRANCISCO ZAMORA LOBOCH
Hijo de poeta, vivió desde
siempre en un ambiente caracterizado por una cierta
imprecisión: la profunda sensibilidad estética del padre,
la rudeza de sus primeros compañeros de juegos, aquellos
terribles internos del reformatorio que el papá, señor
director, estaba empeñado en amaestrar. Y supo sacar
provecho de todo ello digiriendo y armonizando cada uno de
los elementos que percibía en su entorno, hasta lograr esa
portentosa personalidad que conocemos: un hombre por encima
de su tiempo, inmenso como el mar en el que sueña ser
enterrado, heterodoxo, agresivo, lúdico, incisivo, mordaz,
activo, imaginativo, lúcido, fascinante y, sobre todo,
profundamente humano en su irrespetuosa sencillez. Un poeta
exhuberante, impetuoso y sensible, que acota la imagen, el
ritmo, la palabra, el sentimiento y la expresión para
presentar un producto absolutamente original. De origen
annobonés, nació en la entonces Santa Isabel en 1948, en
cuyo Instituto hizo sus primeros estudios y el bachillerato
y donde destacó como deportista. Maestro de una generación
de guineanos en acampadas y fuegos de campamento, viajó por
España antes de estudiar Económicas (truncada) y
Periodismo en Madrid, donde le pilló el tiempo aquél en
que no era posible volver. Y allí se quedó, para ir
tirando a base de colaboraciones aquí y allá, en Levante,
en Baleares, en Odiel, en Nuevo índice,
en la Agencia EFE. Después, al cabo del tiempo, le serían
reconocidos sus méritos al ser nombrado redactor jefe del
semanario Actual. Motor de todos los intentos de creación
de grupos culturales africanos en la España de los años
70, ocupó también su tiempo en componer música, tocar la
guitarra y escribir: tiene inédito un libro de versos, Poemas
de combate, donde se mezclan el amor, la vida y la
muerte con la impotencia de servir a su pueblo desde un
exilio «cada vez más terrible».
NUESTROS
ERÓTICOS Y VICIOSOS CÍRCULOS
I
Nos proponemos
Rastrear la impotencia vital
que limita nuestros entornos
mediante un suicidio colectivo
en:
Sangre
Alcohol
Esperma
Supuesto ceteris paribus:
el medio ambiente
la mutua ironía
el tiempo (Nuestro tiempo, tu
tiempo y el mío)
Y alguna música
Sospechosamente proletaria y
desarraigada
en:
Sangre
Alcohol
Esperma
partiendo siempre
de la desnudez más prehistórica
de la miseria más terrible
de la esquizofrenia más
angustiosa
por supuesto:
Renunciando
a todo sentimiento comprometedor
llámese
odio
llámese
amor
llámese
pudor o poesía
Lo que pues implicaría:
La más espantosa indiferencia
el silencio más sumiso
la nada más absoluta.
De esta manera iremos:
desangrándonos
hacia la muerte
ebrios
hacia la muerte
copulando
hacia la muerte.
II
De modo que no haremos más que
descender.
Regresar a una primera edad
tras
una simple reducción al absurdo
de los números, soluciones e incógnitas
que perfilan las graves
rotaciones.
Cuerpo con cuerpo.
Sangre con sangre.
Tú aliento en mi aliento.
Descender
se hace tan necesario como ascender
y
sólo descarnando esquelas se deducen presencias.
Amorosamente el último escalón
de la escalera caracol de la
depravación
el horror y el crimen.
Seremos, sangre con sangre
la derivada final.
Cuerpo con cuerpo.
Del
abrazo incestuoso.
Que se perpetró a tientas entre
tinieblas.
Sobre lechos de inmundicia
en fechas de esplendor y auge de
imperios
Seremos amiga mía, tu alma en mi
alma la resultante.
Del áspero choque entre extraños
sexos.
Que hizo posible brotaran
Increíbles centauros, artísticos
minotauros.
Tu sudor en mi sudor mientras
pespunta el alba
contra las rendijas de la ventana
y cae la nieve lentamente,
mañana la lenta y rojiza amenaza
se apelmazará en los zaguanes,
derrapará en las [calzadas
resbalará en el declive de las
gabardinas
y se arremolinará en las
espuertas de los barrios.
Nuestras lenguas en litigio
buscarán en el hedor de axilas
la oquedad perfecta para evadir
su frío estrépito.
III
Testuz y pezuñas a ras de sábanas
los belfos arrojando la espuma de
la aniquilación.
Observad en aulas y avenidas de
la ciudad
la viscosa uniformidad de
vuestros mejores cerebros.
Palpad el viaje de la mediocridad
sobre el empedrado
mezclándose con cruces de
lenguas, épocas disipadas.
El triunfo, al sonar del almirez,
de la escisión
que trató de evitar vuestro más
ilustre muerto.
Ved, pues, cómo pulgar abajo César
decreta el exilio
del pájaro de bello plumaje proa
a Patmos para satisfacer
a pan y laurel su vanidad de armiño
y seda.
Oíd, por sobre vuestra vacuidad
la sentencia de la historia.
Escuchadla con oídos alelados,
ojos desorbitados, escuchadla.
Surgiendo de callejones sin
salida, madrugadas apremiantes
arrastrarse entre chabolas y
barricadas, alzándose en gavillas
de penas, redadas de penas de
trenes y vagones y penas.
Oíd los murmullos de los saxos-fálicos-phones
que desfloran corcheas contra el
lecho del ghetto
deletrean singladuras en swing,
bebop, humanos desesperos
entre estrechos suicidios de heroína
y marihuana
agónicos sorbos de té con
ginebra.
Los
saxos-fálicos-phones: tres en fondo
la aguda insinuación del negro
cinocéfalo preso
en su jaula de algodón y miedo
que entre oscuro
mísero y heroico bramaba tras la
niebla y el exilio.
Los
saxos-fálicos-phones: tres en fondo
Y el trombón y en sordina el
atrompetado bálano.
Y la voz lúcida como una locura
del gitano
que pregonaba su carro de
quincallas y baratijas.
Mientras esa ciudad —la amada
Babilonia— se desmorona
y la luna rota de sus burdeles
arroja a la fornicación presente
los estriados perfiles de
desesperadas parejas pretéritas
que desquiciados por el galopar
del otoño sobre el azar
ansiaban reconstruirse en el
rostro de parejas venideras.
IV
Mientras la ciudad —la amada
Babilonia— se desmorona
bajo el peso de la sodomía:
Huid, dijo la voz del griot.
Huid parejas, huid a lomos de
aquellos briosos bayos
de magnífica andadura que inventó
vuestra insólita entente.
Huid, hasta donde amaina el furor
de las entrepiernas
y cesa de fluir el viento y la
caliente baba, huid.
Al mar de rameras medusas y peces
de fantasía.
Al mar de horrorosas trombas de
agua y hondas repercusiones.
Al mar de barcos de cartón y
piratas sedientos de cofres
que os cubrirá de islas junto a
quillas de buques perdidos
y colonias de madréporas
para formar domos de futuros
minerales
donde seréis el filo de la daga
contra la muerte
el horizontal choque del cetáceo
y el mar.
Un sólo río, un único congo
volga.
La loa de divinidades walkyrias
con cánticos de espiritual soleá.
Donde seríamos lágrimas y risa
tras postigos de madrugada
cuando los latidos del cuerpo
fuesen latidos del alma
las dudas del alma dudas de
labios encendidos
entrechocando y temblando en la
noche.
Azafrán
bocas
y olvido.
Nunca más seremos fríos
promontorios
sobre una utopía de quinientas
millas de incomprensión
trazados a compás, boca y
genital separados
por un estrecho de millas y cadáveres,
muñones y alertas.
Nunca más una frágil
contradicción volcánica
de espumosas fugas sin
posibilidad de reencuentro
la soledad de algas y gaviotas
que golpea el océano
el egoísmo de zargazos, medusas
y pólipos
cuya morbidez de vísceras y
entrañas de pizarra
picotearán los cuervos.
V
Mas, una historia tentadora como
el suicidio
tan dulce como la congoja
que reproduce el fruto de la
muerte en una garganta
abierta por las semillas del
tiempo en sazón
obliga a estrategias concéntricas
de rostros espirales
frotando intangible su estúpida
rutina
sobre el ojo premeditado de la
piedra ritual
que remontando impasible la cúspide
de la condenación
retorna a la falda del vicioso círculo
al absurdo origen de la húmeda
rotación circular.
Azafrán,
bocas y olvido.
Amar no era sino arrimar mi
miseria
a la vera, vela tu historia
de modo que la cópula feroz
fuese confluir
en el cruce del eunuco y el
cisne, asidos los labios
a los rieles de la costumbre y la
lluvia
amar era el sello de una carta
sin eco
al cruce de la derrota de
aquellos esforzados guerreros
que de espaldas a la falaz teoría
origen de la lid
exentos de heroicidad ninguna más
allá de las lágrimas
ornaban el cuenco vacío de los
jubones
con velos de meretrices y muescas
de muertos inútiles.
Helos allí: ¿No es el de más
allá Gonzalo Arnáez
aquel que tras domeñar al moro
de Córdoba fuera
luego premiado por Aníbal con la
grave encomienda
que distingue a los girondinos?
y
aferrado a sus entrañas de vencido
restañando sus heridas de
vencido con el polen amargo
que sólo es dado rastrear en
lecho del oprobio,
trajinan los muslos caorí de la
dulce Sulima
Sulima aliento de alhelí, Sulima
enaguas de seda
cuya pernada antes de concebida
fuera ya pactada
entre Escipión y los cuarenta
Jacobinos.
Helos aquí ante una muerte no
del todo anónima.
VI
E inventan palabras donde
refugiar su impotencia
raros verbos, tierna demagogia
envuelta en celofán
que su ingravidez amenazada de
muerte
transforma en mímica útil,
asequible papiro
mientras buscan una lengua
terrible y ávida
La lengua madre:
Que tanteará frenética tus más
íntimas geografías
rescatará tu vientre de su
epicentro y lo devolverá
humeante al camino de las
galaxias perdidas por siempre
dolores lola ibarruri
patricio
emeri lumumba
roja verónica inconclusa
voz que clama en desiertos
que instrumenta fuego sobre
plazas
de cordura,
poblado viento
plazas de sangre y palabras,
tendidos
que arrasa miseria y desenfreno
de pasión graderíos de
amor-odio:
Congoleses más vale morir de pié
España me ha hecho yo lo
prolongo
que vivir de rodillas
Y porque hacemos agua como barcos
desguazados
Ateridos de frío y acongojados
ante la desazón que origina la
posguerra
nos nace del bajo vientre música
de transición
música marginal que armoniza el
tufo de los sexos en conflicto
clavetea el vivió y compasan
nuestras más remotas inercias
en movimientos discontinuos que
buscan jadeantes
el círculo final, la sinfonía
cosmológica
que reencontrará la parte con el
todo.
Manuel ortega Juárez
bessie blues smith
Vuelve amiga no marches todavía
garganta paranoica
Ven, ahora, gozamos un solo
horizontal
jaula de premoniciones suicidas
el íntimo tajo de navajas
callejeras
poso de sangre, alcohol y esperma
que busca en las ingles emerger
gargantas
del laberinto de las eras
Pero nos debatíamos ya fláccidos
y vacíos
como frágiles amebas amenazadas
de muerte.
Por una furiosa división caníbal
e irremediable.
VII
Observo cada lado de esta
habitación
donde tantas veces fracasamos en
nuestro esfuerzo
por coexistir de manera más
tangible.
Miro, no sin rencor, a pesar de
la costumbre.
Las velas encendidas
el
mantel dispuesto
el pan y el espasmo.
Golpean las vidrieras los
estertores
del viejo almanaque donde se
despedazaron
con nocturnidad y alevosía las
eras
despertando lejanas resonancias
vagos bostezos prehistóricos
huidos de bocas remotas
mezclándose con las salvas de
rigor
que pronunciamos el primer día
del rito.
Acaso falte el jarrón con pétalos
de urbes exhaustas
y sobre el presentimiento de que
esta vez será distinto.
Que no es cierto que palpo en su
cuerpo el envés de tus pechos
tus pechos que supieron del sopor
de siesta
negligentemente reclinados en mis
manos
aletargados como menhires,
atolondrados y ciegos
asomando dos ojos enormes como
pezones donde la modorra
maduraba verdes presagios de
amables homicidios.
Las velas encendidas
el
mantel dispuesto
el pan y el espasmo
acaso falta el jarrón con pétalos
de urbes exhaustas
y sobra que nos preguntemos quién
es más terrible
aquel que provoca la catástrofe
o quien sereno la observa
desde el temible mirador de su
indiferencia.
SALVAD A COPITO
Mi enhorabuena Copito mi
enhorabuena.
Gracias a que gasta Ud. forros
blancos y ojos azules.
Ha podido abandonar la selva
Con gran alborozo
por parte de Occidente
Así, tras civilizados barrotes
No volverá a sufrir la zozobra
de saberse acechado
La angustia que precede a la
emboscada del depredador:
La hiena, el leopardo o el
furtivo indígena
Gracias a la extraña mutación
que padece
Disfrutó un buen biberón desde
el primer día
El rumor de las Ramblas,
cacahuetes, pipas,
Un hermoso nombre de detergente a
granel
Así como pequeñas obscenidades
en catalán
Recibe Ud. visitas con
tratamiento de ilustrísima
Tiene amigos en el Ministerio
Calefacción y agua
caliente en invierno
Primero de la clase sus compañeros
No pueden reprimir su admiración
cada vez que le nombra el domador
Copito de nieve el único gorila
del mundo con el alma blanca
Pero si bien eludió Ud.
definitivamente al tsé-tsé
Al anopheles y a un cierto
neocolonialismo sentimental
El precio por el bombín los tres
tenedores y el lenguado mernier
Han sido bien altos aunque cuando
le sugiero
Que todo pudo haber sido muy
distinto
Ud. se permita recordarme que a
otros del mismotropel.
Les fue peor.
VAMOS A MATAR AL TIRANO
Madre:
Dame esa vieja lanza
Que usó el padre
Y el padre del padre
Tráeme mi arco nuevo
Y el carcaj repleto de flechas
Que parto a matar al tirano
Mira mis ojos
Observa mi descripción
Pertenezco a un pueblo de
revueltas
Observa mi hechura
de escaramuzas y levantamientos
Mi pulso no temblará
Madre:
dame esa lanza
esa vieja lanza
y ya no habrá más tiranos
nunca más dictadores
sobre mi pueblo, sobre tu miseria
sobre tu miedo.
EL PRISIONERO DE LA GRAN VÍA
Si supieras
que no me dejan los días de
fiesta
ponerme el taparrabos nuevo
donde bordaste mis iniciales
temblándote los dedos de vieja.
Si supieras
que tengo la garganta enmohecida
porque no puedo salirme a las
plazas
y ensayar mis gritos de guerra.
Que no puedo pasearme por las
grandes vías
el torso desnudo, desafiando al
invierno,
y enseñando mis tatuajes,
a los niños de esta ciudad.
Si pudieras verme
fiel esclavo de los tendidos,
vociferante hincha en los
estadios,
compadre incondicional de los
mesones
Madre, si pudieras verme.