DONATO
NDONGO-BIDYOGO
Nadie sabe qué hace aquí si no es poeta, pues nadie es poeta con dos poemas de juventud y dos poemas rabiosos. Pero ya que se ha colado, dejadle sitio por esta vez, y que no se repita, oiga.
Pues las palabras son
como las piedras
bajo la crujiente
cascada de las olas
en esta tarde, sólo ella...
Reflejos de pleamar
en la soledad del cielo.
Caracol
perdido bajo la blanca espuma.
Barca,
nítida lejanía de la tarde,
lenta brisa.
Porosa plenitud de las arenas
rebelde mansedumbre del crepúsculo
inexorable revivir de los siglos.
La llamada de las olas
como calma inexplicable.
Y pasos
imágenes
pisadas
recuerdos.
Caballos en la arena,
nerviosos caballos galopando el infinito.
1969
IMAGEN
Antiquísima
la madre noche
se pobló de Agua
y Semen
Hijos del dios Misterio.
(Escrito en el atardecer,
mediodía, grito y agua,
camino
sobre el mar
hacia la continua Alba.)
Nos alzamos
cósmicos
sobre las rocas
compactas
sonidos en leve mueca
ansiosos de pleamar.
En místico bajel
lento y bello
te manifiestas
hacia mí
en sencilla imagen.
Esculpir tu piedra
alma del viento
oquedades del mar
sin tocarte, insensiblemente,
cuan nuestro silencio
que el tiempo sella.
Como en el declinar de cada día
la hora esconde en nuestro olvido
tu paso, Mujer, tu rostro, la maravilla.
1969
EPITAFIO
A tío Patricio. In memoriam
Extremidades
Dedos
Pies
Piernas
Muslos
Nalgas.
Tronco
Caderas
Adbomen
Vientre
Costillas
Brazos
Manos
Dedos.
Cabeza
Cuello
Boca
Dientes
Ojos
Nariz
Cara
Pelo.
Y todo lo demás:
Un hombre
Con pene
Con uñas
Un corazón
Y todo lo demás...
Un tiro certero...
Ya nada,
Nada más
Que un cadáver.
Muerto. Tierra.
Tierra tierna y gusanos.
Fue un hombre...
1973
CÁNTICO
Yo no quiero ser poeta
para cantar a África.
Yo no quiero ser poeta
para glosar lo negro.
Yo no quiero ser poeta así.
El poeta no es cantor de bellezas.
El poeta no luce la brillante piel negra.
El poeta, este poeta no tiene voz
para andares ondulantes de hermosas damas
de pelos rizados y caderas redondas.
El poeta llora su tierra
inmensa y pequeña
dura y frágil
luminosa y oscura
rica y pobre.
Este poeta tiene su mano atada
a las cadenas que atan a su gente.
Este poeta no siente nostalgia
de glorias pasadas.
Yo no canto al sexo exultante
que huele a jardín de rosas.
Yo no adoro labios gruesos
que saben a mango fresco.
Yo pienso en la mujer encorvada
bajo su cesto cargado de leña
con un niño chupando la teta vacía.
Yo describo la triste historia
de un mundo poblado de blancos
negros
rojos y
amarillos
que saltan de charca en charca
sin hablarse ni mirarse.
El poeta llora a los muertos
que matan manos negras
en nombre de la Negritud.
Yo canto con mi pueblo
una vida pasada bajo el cacaotero
para que ellos merienden cho-co-la-te.
Si su pueblo está triste,
el poeta está triste.
Yo no soy poeta por voluntad divina.
El poeta es poeta por voluntad humana.
Yo no quiero la poesía
que sólo deleita los oídos de los poetas.
Yo no quiero la poesía
que se lee en noches de vino tinto
y mujeres embelesadas.
Poesía, sí.
Poetas, sí.
Pero que sepan lo que es el hombre
y por qué sufre el hombre
y por qué gime el hombre.
1974